21 ago. 1993

12-93. ARAGÜELS Y VUELTA POR CREGÜEÑA. 21-8-1993.

Ibón Medio de Coronas. Preside el Aragüels. 8-8-12.

Ibón Alto de Coronas, Collado y Pico Aragüels, Collado de Aragüels, Ibón y Barranco de Cregüeña, Puente de Cregüeña y Senarta.
21-08-1993.
Salida 14:30 h. Llegada 13:15 h.
Sol.
Fácil.
Ascensión.

Rosa Mª. Martínez y Biola y Mariano Javierre.

Mapa de Aragüels procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            A la una y media del mediodía y comidos, estamos en el Ibón Medio de Coronas a 2750 metros de altitud volviendo a las andadas para recoger y enmochilar nuestro campamento, labor que hacemos conjuntamente además de prepararnos un vaso de leche fría que sienta muy bien. El 21 de Agosto de 1993 tiene que dar bastante de sí todavía.
            Una hora después, con las mochilas al hombro y en dirección noroeste abandonamos la Cubeta Lacustre de Coronas y enfilamos el amplio corredor que rompe  la Cresta de Cregüeña por el collado del mismo nombre.

Vertiente Este de Aragüels y Aguja Juncadella y nuestro camino al Collado de Aragüels. 8-8-12.

            Son 200 metros de desnivel que vamos a subir cargados en un mediodía cálido en el que el cielo se vuelve a arañar.  Localizamos a un par deambulando por el collado, superamos el escalón intermedio y en media hora escasa alanzamos el Collado de Cregüeña a 2930 metros de altitud.
            Dejamos las mochilas y por la cresta en dirección sudoeste iniciamos el ascenso del pico entre trazos de senda que se orientan por la cara sudeste en la que hemos localizado a la pareja de antes.

Ibones de Coronas desde el Noroeste. 8-8-12.

            Por terreno escarpado y descompuesto, aderezado con algún que otro apoyo de manos, ganamos altura fácilmente, próximos a la cresta pero siempre fuera de ella. Al final unos grandes bloques de granito nos anuncian la proximidad de la Cima del Pico Aragüels cuando son las cuatro menos cinco de la tarde y hemos empleado un cuarto de hora en este último tramo.

Aneto desde Aragüels

            Estamos a 3044 metros de altitud, hacemos un par de fotografías, charlamos por fin con la pareja y tras confirmar que el empeoramiento del tiempo no parece serio o se retrasa, nos vamos para abajo por donde hemos venido.

Ibón de Cregüeña desde Aragüels. 

            A las cuatro y cuarto y de nuevo en el collado hacemos un breve descanso y especulamos acerca de la indicación de los de Lérida para que saliéramos del collado a nuestra derecha, es decir, en dirección nor-nordeste.
            Un cuarto de hora después continuamos para abajo por un pedregal descompuesto que nos invita a perder altura de frente pero nos vamos un poco hacia nuestra derecha próximos a la base de la pared. Seguimos hitos ya que la vía ha dejado la gravera y se ha introducido en una pedrera de medinas proporciones.
            Vamos contorneando el Ibón de Cregüeña y la vuelta se nos hace larga ya que no perdemos altura prácticamente y el fondo queda muy lejos todavía.
            Una pareja viene detrás de nosotros. A estas horas, posiblemente quiera acampar en el ibón. Por tanto nos apresuramos pues a 2657 metros de altitud no serán muchos los lugares para acampar sobre cómodas manchas de pratenses.

Nuestro campamento en Cregüeña con Aragüels.

            Por fin hemos dado el suficiente rodeo que nos ha permitido salvar los paredones que cierran el circo por esta parte y bajamos al encuentro con el Ibón de Cregüeña. Rosa, quizás por la carga o porque hay mucha pedrera, se rezaga un poco.
            Alcanzamos el ibón en su parte sudeste y enseguida, junto al barranco que baja del Ibón Cordier, encontramos una mancha de hierba apropiada y allí nos quedamos en medio de la Tartera de Cregüeña. Son las cinco y media, la tarde es estupenda y no hemos tenido necesidad de buscar el vivac de la roca ; si llueve por la noche ya no importa demasiado puesto que nos aguarda el coche y la actividad está ya prácticamente concluida.
            Montamos la tienda y recogemos los alrededores, la gente tiene la mala costumbre de utilizar piedras y luego dejarlas en medio de la pradera con lo que matan la hierba y luego no hay manera de encontrar un lugar decente para montar la tienda ni por lo que se dijo.

Desde el Ibón de Cregüeña nos vamos para abajo.

            Hacemos una foto del descenso realizado y después de organizarlo todo disfrutamos al sol de un relajante y dilatado descanso montañero. Al rato me iré a dar una vuelta por los alrededores próximos del ibón y comprobaré que estamos en un lagar de lo mejorcito que se puede encontrar por aquí a pesar de que el barranco nos acunará toda la noche con su eterno murmullo. También voy en busca del vivac que recordaba más en mitad del ibón pero tras caminar veinte minutos todavía se quedará lejos ya que oigo voces que supongo vienen de allí.
            A la vuelta Rosa ha preparado la cena que nos ventilamos junto a algunas sobras acumuladas que no han sido muchas ya que la comida ha ido bastante justa.

Collado de Aragüels desde el Vivac de Cregüeña. 8-8-12.

            Se ha ido el sol, refresca rápidamente y nos hacemos la leche con la intención de meternos en la tienda antes de que se nos haga frío. Entonces aparecen tres: Leo el del Bar Cervantes de Huesca, uno de Enseñanzas Integradas con el que coincidimos en la inauguración del Aula de Naturaleza de Boltaña y otro de Monzón. Acampan junto a nosotros y charlamos como si termináramos entonces mismode atravesar el desierto. Se nos hacen las diez y media especulando sobre Aldebarán, las Pléyades y la Osa Mayor sin enterarnos y tenemos que dejar el tema para otra ocasión ya que ellos quieren subir a la Maladeta.

Posets. Machimala, Perdiguero, Crabioules y Maupas desde Cregüeña. 

            La noche será estupenda y ni siquiera advertiremos las molestias sonoras del barranco que suponíamos nos parecería como si la tienda la tuviéramos plantada en medio del mismo.
            A las siete y media de la mañana nos despertamos al día 22, es hora de fiesta. Los socios se han marchado ya. Se ha levantado un fuerte viento por lo que la mañana está regularcilla solamente.
            Desayunamos y recogemos vigilando al viento que levanta preciosas olas sobre la superficie del ibón. Cuando son casi las nueve iniciamos el camino para contornear el ibón hasta el desagüe.
            En esa tarea se nos va una hora. Hacemos una foto parcial al ibón e iniciamos el descenso por la pedrera granítica de considerables proporciones. La verdad es que la piedra hasta  la altura del Ibonet de Cregüeña resulta francamente incómoda y tediosa para mis señoras.

Ibonet de Cregüeña con Posets al fondo. 8-8-12.

            Nos cruzamos con algunos que suben, hago una foto panorámica sobre el Maupás, Crabioules, Cap de la Baque, Gourgs Blancs, Machimala y Posets y al final del pequeño rellano paramos a almorzar pues ya son las diez y veinte.
            Continuamos después descendiendo por la pradera que ya habíamos alcanzado ganando pronto las primeras manchas de pino negro para afrontar el fortísimo descenso que, por caminillos terrosos, conducen al Llano Intermedio de la Solana. Comemos arándanos que están maduros a pesar de la pesadez que supone cogerlos uno a uno y con la mochila cargada.

Bajando el Valle de Cregüeña. 20-10-07.

            El camino se nos hace largo y eso que ya lo recordábamos largo. En el llano que no es tan llano, va próximo al barranco luego se inclina de nuevo sinuoso en medio de un bosque mixto junto al barranco, ahora lleno de espumosas cascadas.
            Bajamos con los pies hechos polvo y con unas tremendas ganas de llegar al Puente de Cregüeña cuando alcanzamos los toboganes terrosos del camino, que en nuestro recuerdo nos anuncian el final de nuestras fatigas.
            Es la una menos diez. Junto al puente se quedan las señoras mientras que me voy a buscar el coche, tras quitarme el pantalón pues hace calor, a buen paso, pista abajo.
            Son 2 kilómetros que haré en veinte minutos como un robot con su piloto automático perfectamente programado. Entre tanto mi mente libre recapitula sobre los 5000 metros subidos y bajados en cuatro días, sobre el excelente tiempo del que hemos gozado y sobre lo bien que nos ha salido todo: estoy satisfecho y cuando me quiero enterar estoy entrando al Llano de Senarta.
                        El coche que dejé junto al camino, tonto de mí, tiene toneladas de polvo. Limpio un poco el cristal delantero y pista arriba, enseguida estoy de nuevo en el Puente de Cregüeña.
            Mis señoras han aprovechado para lavarse en el barranco, yo voy a hacer lo propio pues apetece: un buen remojón y una buena jabonada a culo pajarero con lavada de cabeza incorporada observado atentamente por una colonia de ranas que acampan aquí en el barranco y que no se molestan por nada.

Una de las cascadas del Barranco de Cregüeña. 8-8-12.

            A la sombra de un viejo pino silvestre damos buena cuenta de una pantagruélica comida que hemos traído de casa con vermut y café incluidos. Frescos, satisfechos y relajados recogemos, limpiamos los cristales del coche y por la pìsta nos  subimos al Plan de Campamento saliendo a la carretera por el Plan de Baños.
            Paramos en Senarta. Hay un nuevo edificio de servicios, bar, venta de hielo… ¡Quién da más! Y paramos en Benasque  para comprar alguna cosilla a la cría.
            Luego bajamos hasta el Congosto del Ventamillo y con paciencia y tranquilidad además de los mareos de Biola en el Congosto y en el Puerto del Serrablo nos llegamos a casa.

            La tarde sigue siendo buena en contra del cambio de tiempo anunciado que llegará al día siguiente con copiosas lluvias pero eso será otra historia.

Para ver el Comienzo.

11-93. ANETO POR CORONAS. 21-8-1993.


Desde el Ibón Central de Coronas el Aneto que nos espera.

Ibón Medio de Coronas, Collado de Coronas y Glaciar de Aneto. Espalda De Aneto y descenso a Coronas.
21-8-93.
Salida 07:20 h. Llegada 13:50 h.
Sol.
Fácil.
Ascensión.

Rosa Mª. Martínez y Biola y Mariano Javierre.
           
Mapa de Aneto procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Junto al Ibón Central de Coronas y aprovechando un abrigo con suelo de tierra muy llano, montamos la tienda como todas las tardes. Mientras apaño las mochilas para el día siguiente mis señoras se remojan en el ibón. Son las seis y cuarto de la tarde del 20 de Agosto de 1993.
            Estamos a 2725 metros de altitud y en la parte norte del ibón hay gente que no volveremos a ver. Junto a nosotros ha llegado a acampar una pareja. Charlamos un poco con un asturiano que va para abajo y que nos dice que si no queremos, ni siquiera tenemos que pisar la nieve hasta que no alcancemos el Ibón Coronado.
            Cenamos tranquilamente y después charlamos un buen rato con la pareja: son leridanos y agradabilísimos. Nos encuentra la noche de charla que liquidamos a las nueve y media pues hay que descansar.

Ibón Inferior de Coronas. 8-8-12.

            La noche es estupenda pero no para todos pues mi señora acompañada de sus duendes particulares no se dedica a dormir santamente en la montaña como es lo suyo, sino que emplea una buena parte de la noche en pelear con los manes que su calenturienta imaginación le procura a granel.
            ¡Qué le vamos a hacer! A mí se me hace un suspiro y tras muchas vueltas debido a la dureza del suelo, mi casio me pilla en el mejor de los sueños a las siete menos cuarto del esperado sábado  21 de Agosto de 1993.
            A las siete y veinte salimos para arriba. Los de Lérida, cargados, van delante, no son amigos de dejar las cosas por allí. Contorneamos el Ibón Central de Coronas por su orilla izquierda y nos incorporamos a la morrena sobre la que está perfilado el camino.

En el Glaciar de Coronas. 8-8-12.

            Biola va desmotivada y renqueante. Tenemos una de nuestras peleas que ni siquiera Rosa ataja como en otras ocasiones. Luego, sola ella, entrará en razón y empezará a funcionar como sabe: de maravilla.
            El circo consta de tres escalones superpuestos, el segundo más consistente que el primero y aunque la morrena está más consolidada se asciende peor; menos mal que el choto de Biola está olvidado y alcanzamos a los Lérida.
            Se quedan mientras atravesamos un neverillo horizontal que es mejor camino que la piedra y nos vamos acercando al collado.

Bajo el Collado de Coronas.

            El Glaciar de Coronas, prácticamente inexistente se queda reducido a los verticales escarpes de la parte este del circo. Nosotros ni los tocamos. Un segundo y  último nevero nos conduce a la base  del resalte final, una pared de unos 50 metros bastante vertical pero perfectamente accesible.
            Una trepada bastante firme y transitada que superamos tranquilamente nos deposita en el Borde del Ibón Coronado en pleno Collado de Coronas a 3200 metros de altitud. Son las nueve de la mañana.
Cresta de los Portillones y Paderna más atrás desde el Glaciar de Aneto. 

            El ibón es una caricatura de lo que recordamos. Tomamos el glaciar que asciende un pequeño resalte por buena huella y enseguida avistamos todo el Glaciar de Aneto, o lo que queda de éste ya que cada día se aleja más el hielo de la Cresta de los Portillones.
            Viramos al sureste y nos incorporamos a la vía normal que sube desde la Renclusa por buena nieve y sobre huella, que de momento para andar está estupenda.

El Paso de Mahoma todo nuestro.

            El resalte que tan fuerte recordábamos no es más que un nevero de unos 30º de inclinación máxima que subimos por cualquiera de las múltiples huellas que hay en los aproximadamente 150 metros de desnivel. Luego, ya por la pedrera de materiales de medianas dimensiones nos aproximamos a la cresta que sube desde el Collado de Coronas y tras un breve lomo avistamos el Paso de Mahoma y la cima.

Una vez más en Aneto.

            El paso tiene 30 metros a todo tirar que se pueden pasar casi  de  cualquier forma pues se trata de una cresta de granito dentellada pero firme, por la que han arrastrado los culos el 95 % de los que se llaman montañeros españoles  y en la que concluyen por el oeste  el Canal Oeste del Glaciar de Coronas y por el este el Glaciar de Barrancs.
            Un socio con el que hemos ido subiendo más o menos cerca llega cuando vamos a entrar en el paso y nos hace una fotografía.

Cima de Aneto. Atrás Cresta del Medio y Maladeta.

            La salida del paso nos deposita prácticamente en la Cima del Aneto a 3404 metros de altitud, máxima cota del Pirineo. Son las diez menos cuarto. Hemos subido tranquilamente en menos de dos horas y media.
            La mañana es estupenda pero se está arañando el cielo, parece ser que el cambio de tiempo que han anunciado para el fin de semana se confirma. Hacemos alguna fotografía y Biola quiere estrenar el anorak aprovechando la casi inexistente brisa que nos acompaña.

Desde Aneto la espalda, Tempestades, Margálida y Rusell.

            En algún momento hemos previsto la posibilidad de adelantar el programa en previsión de un posible cambio de tiempo: levantar el campamento, hacer el Aragüels y bajar a dormir a Cregüeña en lugar de dormir en Coronas tras haber hecho alguna cima próxima. Se trata de algo perfectamente posible y si el tiempo se estropeaba de verdad nos pillaría de los 2500 metros para abajo y nos quedaría únicamente el descenso de Cregüeña por camino conocido.

La Cresta hacia la Espalda de Aneto.

            Tras disfrutar brevemente del paisaje circundante y tal como se está poniendo el asunto   acordamos adelantar el programa y olvidarnos de la Cresta del Medio que probablemente hubiéramos hecho en parte y me voy a ver cómo está la Espalda de Aneto.
            La cresta que se inicia en descenso y en dirección sureste es amplia y la piedra grande al igual que la del Aneto. Hay que perder 100 metros hasta que se allana y enseguida le salen dos fuertes dientes. Subo al primero y me doy cuenta de que la Espalda está más allá.

La Espalda de Aneto. 8-8-12.

            Detrás del segundo diente, una trepada fácil y corta conduce a la Cima de la Espalda de Aneto a 2350 metros de altitud. Llamo la atención a Rosa para que me haga una foto que no saldrá, me asomo a la Brecha de Tempestades que está allí mismo y sin más me doy la vuelta por el mismo camino que he traído en nueve minutos empleando diez en la vuelta, aunque cuando llego a la cruz no traigo mucho aliento. Son las diez y cuarto.
            Echo un trago y un bocado rápido y diez minutos después levantamos el vuelo y nos vamos para abajo después de que Biola nos diga que no le ha gustado el Aneto: “vaya mierda.” Claro, tanta expectativa… Le ha pasado lo mismo que nos pasa con Mallorca, que de tanto que nos la alaban, al final, cuando vamos, nos defrauda.

En la Parte Superior del Glaciar de Aneto.

            En el Paso de Mahoma nos toman en video los de Lérida que acaban de llegar. Les damos la dirección pues nos dicen que nos lo enviarán y  charlamos un poco, tan a gusto que el que baja con nosotros para que le enseñemos el Ibón Coronado, se va sin nosotros.
            Luego, una vez alcanzado el glaciar y la riada de gente que está con los crampones, sacamos los piolets y para abajo por viejas huellas; las del día, como ya suponíamos  nos enseñan el hielo vivo y no se tiene uno solamente con las botas.
            De la mano con Biola bajamos con cuidado. Rosa, de buena gana se habría puesto los crampones pero no hacen falta.

En el Collado de Coronas.

            Un poco más abajo encontramos una cordada inimaginable. Tienen que pasar cosas por narices: no tienen ni idea, van encordado de cualquier forma, los tres últimos con una cuerda de atar paquetes, han alquilado el material y a una de ellas le sobra 8 centímetros de crampones. Si estos no se matan hoy es porque aquí no se debe matar nadie pero han comprado todos los números para esta rifa.
            Sube gente a barullo cuando nosotros vamos a abandonar el glaciar por el Ibón Coronado al que una enorme cordada de maleducados está llegando. Terminaremos por comprender como hasta personas cabales puedan llegar a ser hoscas e incluso casi tan maleducadas como cualquier montañero de mierda como éstos.

Delicioso Ibón Medio de Coronas con Aragüels detrás. 9-8-12.

            Diez minutos de cuidadoso destrepe pues hay gente por debajo y un embarcado por encima, nos depositan en el pedregal del Circo de Coronas y “Adiós Aneto”, nos vamos para abajo con uno por delante. Patinamos lo poco que se puede en uno de los neveros saliéndonos del camino y a la una menos diez, próximos al ibón y bajo un enorme bloque de granito nos paramos a comer a la sombra. Las neblinas se han disipado y el día está absolutamente espléndido.                                                        
Para ver la Continuaión.

20 ago. 1993

10-93. MARGALIDA. 20-8-1993.

Tempestades y Margálida desde la Plata de Llosas.

Tespestades, Arista Noroeste y Arista Sudeste.
20-08-1993.
Salida 10:30 h. Llegada 18:15.
Sol.
Bastante fácil.
Ascensión.

Rosa Mª. Martínez y Biola y Mariano Javierre.

Mapa de Margálida procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Son casi las diez y media de la mañana cuando nos vamos para abajo, hemos tomado la decisión de intentar el pico por su arista sureste. Por tanto perdemos altura hasta el collado y allí, dejan do la cresta, nos vamos  flanqueando por el oeste, próximos a la arista.
            Atravesamos dos minúsculos neveros con nieve durísima para la hora que es, lo que pone los pelos de punta a mi esposísima pensando en el día siguiente y alcanzamos la base de un claro corredor situado entre la Brecha de Rusell y el Margálida.
            El corredor es un pedregal fácil que nos deposita en una brecha abismada al este y situada a 3190 metros de altitud. Nos quedan 50 metros de desnivel hasta la cima, pero ese desnivel no importa nada y lo que sí importa es que a partir de la brecha no veo nada asequible para nosotros y, desde luego, la vía no continúa por la cresta. Consecuentemente habrá que buscarla en el flaco oeste y lo que se ve de inmediato es francamente desalentador pensando en la cría.

Arista de Tempestades desde Margálida.

            Un francés que viene cresteando desde Rusell nos anima un poco. Si éste pasa, me digo, malo será que no pasemos nosotros.
            Toma y tomamos una vía que a base de pequeñas repisas escalonadas desemboca en una fisura con un bloque empotrado, que ya había visto y que me parece algo fuerte.
            Suelto y confiado parece que tiene mucha costumbre de crestear, pasa sus apurillos  para superar el bloque pero a la tercera va la vencida y desde arriba recoge a Biola a la que he izado hasta el bloque; luego con Rosa hacemos un paso de hombros y por último yo me las ventilo fácilmente con un paso “energético.”
            ¡Hasta la vuelta! Que en lugar de ser de tercero será de tercero superior.

La Salenques-Tempestades.

            Luego en la cresta y en sus proximidades se suceden pasajes variados entre aéreos, atléticos y delicados, en cualquier caso desproporcionados para Biola y que salvamos a base de tiempo y experiencia; el francés se va  pero nosotros vamos progresando en la cresta próximos a la cima.
             A las doce menos veinte estamos en la Cima del Pico Margálida a 3241 metros de altitud, un caos de enormes bloques graníticos en precario equilibrio pero divino para este 20 de Agosto de 1993.
            Una cordada está embarcada en el gendarme que nos ha impedido a nosotros hacer la cresta directamente. Hago una foto elevándome sobre un montoncillo de piedras al objeto de tomar un poco de perspectiva sobre la naciente Cresta de Salenques y en vista de que ni los que vienen por la cresta llegan ni los que siguen nuestro camino  tampoco,  iniciamos el descenso diez minutos después y así, de paso, dejamos sitio para un par de vascos que están a punto de llegar.

Hacia tempestades y Aneto desde la Punta de la Brecha Rusell. 27-7-02.

            Nos cruzamos con ellos y desandamos la cresta y a ser posible por los pasos ya conocidos ya que un embarque con la cría podría ser complicadísimo.
            He dejado dos hitos en dos pasos clave y con ellas no hay despiste posible. Así pues, llegamos al bloque empotrado pero antes de afrontarlo me voy a la cresta para echar una visual.
            Me da la impresión de que no se trata de un paso obligado, cosa que confirmaré de inmediato.
            Contorneamos un par de bloques en la misma cresta y unos metros más adelante recuperamos a base de repisas escalonadas la vía utilizada en la ida.

Cima de Margálida y Arista de Salenques. 

            A la sombra de la parte izquierda del corredor paramos a echar un trago y a relajarnos del estrés de los treinta minutos de cresta.
            - ¿Y en el mapa venía marcado el camino por la arista?
            - Sí, sí, por allí lo marca.
            - Pues menuda pasada, esta indicación está muy mal hecha.
            - Bueno, a lo mejor es que como el flanqueo se puede hacer próximo a la cresta…
            - Pues podrían haberlo indicado, ¿no crees?
            - Desde luego, pero hay tantas cosas que no están indicadas en los Mapas de la Alpina…
            Luego viene una larga pelea con el pedregal granítico que castiga inclemente nuestras rodillas mientras que el sol de un día espléndido nos abrasa inmisericorde.

Rusell desde Margálida. 2-8-05.

            Por entre un sinfín de hitos que aparecen por cualquier parte  alcanzamos el fuerte descenso  del dorso herboso que nos llevará hasta el Ibón Superior de Llosas.
            Sobre las dos menos veinte y a la sombra de la pared sudoeste del desagüe nos paramos a comer, la tienda está al rayo del sol. Entre tanto baja el francés que ha debido llegar hasta el Tempestades.
            Empleamos cuarenta minutos en comer y diez más en llegar a la tienda.
Hacemos una foto y en ropa de deporte nos enfrascamos en la tarea de desmontarlo todo y enmochilarlo de nuevo  tranquilamente, se nos va entre pitos y flautas casi una hora.

Cima de Margálida hacia Rusell.

            A las tres y media abandonamos el Ibón de Llosas y emprendemos el amplio corredor que orientado al noroeste nos debe conducir a la Brecha Inferior de Llosas, 353 metros más arriba. Sabemos lo que nos espera y estamos preparados para afrontar convenientemente el corredor que es un enorme pedregal con materiales graníticos de grandes proporciones, lo que no es lo más adecuado para Biola, pero podría ser peor para todos.
            Iniciamos el ascenso por la parte derecha del corredor  para cambiar de lado en el primer rellano y coger agua en unas escorrentías que bajan de las agujas situadas al norte.
            Subido el primer resalte nos enfrentamos a un segundo que es el más fuerte, buscando retazos de pradera escalonados en la parte izquierda del corredor y que nos obliga a realizar un ascenso potente pero nos deposita en un segundo rellano en los que se pierden los últimos restos de gravera sumergidos en un pedregal de menores dimensiones que el anterior.
            Poco después un tercer y último resalte nos deposita en la Brecha Inferior de Llosas a 2850 metros de altitud. Hemos hecho un par de paradas y en hora y media  nos hemos plantado arriba tranquilamente. Soltamos las mochilas, echamos un trago y observamos, luego habrá que tomar decisiones.

Brecha de Llosas, Vertiente de Coronas.

            Son las cinco de la tarde, no se puede ir directamente hacia el Ibón Central de Coronas y consecuentemente habrá que perder 215 metros de altitud hasta el Ibón Inferior de Coronas. Por otra parte, este ibón no es el lugar más adecuado para  nuestras próximas actividades y hay que decir que desde aquí no se aprecian  sitios buenos para plantar la tienda, confirmando lo que ya nos habían anunciado.
            Por consiguiente empezamos a bajar el corredor que es una gravera absolutamente inestable en su mitad superior, mejorando posteriormente lo que sin duda agradecen nuestros recalentados pies.
            A las seis menos diez llegamos al ibón, echamos un trago e iniciamos el último ascenso del día, 90 metros que vamos a hacer ya con pocas ganas.
            Nos encontramos con uno de los que han pasado la noche con nosotros y le indicamos que hemos visto a una pareja delante de él, valle abajo. Poco después nos encontraremos con todos los demás. Nos dirán que lo han pasado regular y alucinaran cuando les digamos que hemos hecho Tempestades y Margálida con la cría y la ven ahora aquí.

            A las seis y diez estamos buscando sitio para la tienda, estamos a 2725 metros de altitud y precisamente en el lugar que queríamos: fetén.

Para ver la Continuación.

9-93. TEMPESTADES. 20-8-1993.

La pedrera de Tempestades. 

Pleta de Llosas, Ibón Inferior de Llosas, Ibón Superior, Cara Sur y Arista Sudeste.
20-08-1993.
Salida 16:30 h. Llegada 10:20 h.
 Sol.
Fácil.
Ascensión.

Rosa Mª. Martínez y Biola y Mariano Javierre.

Mapa de Tempestades procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            En la Pleta de Llosas nos esperan  cerca de 300 metros de desnivel con toda la carga y a pleno sol que vamos a subir tranquilamente pero a pesar de ello en cuarenta minutos en dirección nordeste nos ponemos en el Ibón Inferior de Llosas situado a 2495 metros de altitud, nuestro segundo campamento.
            Son las cinco y diez de una espléndida tarde de la que nos queda un buen pedazo por delante.
            Recordábamos pradera junto al ibón y en el mejor sitio que nos parece plantamos la tienda sin competencia y lo organizamos todo tranquilamente. Luego llegan nueve que hacen un cursillo y ni cortos ni perezosos se despelotan y se remojan en el ibón tanto los unos como las otras y de entre todos una, que por cierto está bastante bien y que se exhibe frente a mí, supongo que sin ninguna intención especial. Luego cogemos tos agua, hay mucha y charlamos un rato puesto que la mayoría van a vivaquear junto a nuestra tienda.

Nuestro campamento en el Ibón Inferior de Llosas.

            Cenan, cenamos, cae la tarde  y sobre las nueve pasadas nos metemos en la tienda. Ellos también van acomodándose pues quieren ir al Aneto por La Brecha Superior de Llosas.
            La noche aunque sobre menos mullido que la anterior es mejor debido a la costumbre, aunque también más fresca al alba del 20 de Agosto de 1993 al que amanecemos a las siete menos cuarto.
            Ha soplado viento del sur como la noche anterior y nos lo confirman los cursillistas que también están recién levantados.
            Como hay poco que preparar pues lo hicimos ya el día anterior no nos cuestan demasiado los cotidianos preparativos para la marcha. A las siete y media nos vamos en dirección sureste hacia el ibón superior junto al desagüe del mismo. Los del cursillo se han ido un poco antes por el camino que hemos de tomar nosotros a la tarde.

Ibón Superior de Llosas.

            No hemos echado casi a andar cuando llega un grupo de ocho que va a hacer lo mismo que nosotros en principio, el Margálida no lo tienen previsto. Charlamos con algunos de ellos mientras transitamos por la derecha del Ibón Superior  a 2530 metros de altitud.
            Superado este, la senda vira poco a poco  hasta orientarse decididamente al norte.

Cima de Tempestades al fondo Espalda de Aneto.

            Subimos un lomo herboso dejando a nuestra izquierda unas barras graníticas que se alargan mucho hacia arriba. Luego las pratenses van descubriendo algunas placas graníticas que nos depositan en el enorme pedregal que baja directamente de la cresta que une Tempestades con Rusell.

Margálida y Rusell desde Tempestades.

            Algunos que han subido sin agua se van hacia unas escorrentías situadas al oeste a por ella y a fe que a alguno le hace buen provecho. Otro va hacia el Margálida. Nosotros por el camino de en medio siguiendo hitos que hay por doquier y dejando atrás a uno que va flojete, nos vamos directamente a la cima por cualquier parte.

Aneto y Espalda de Aneto desde Tempestades. 

            Nos acercamos a la Arista de Tempestades pero definitivamente abordamos la cima por el collado que lo separa del Margálida apoyando las manos de vez en cuando hasta alcanzar la cresta. Luego, por ella hacemos los últimos metros trepando un poco aunque sin buscar camino y a las diez menos veinte alcanzamos  la Cima del Pico Tempestades a 3290 metros de altitud.

Desde Tempestades la Cresta de Salenques, Margálida y Rusell.

Vallibierna desde Tempestades.

            La mañana está estupenda y la vista de la Espalda de Aneto es espectacular, lo mismo que la del casi inexistente Glaciar de Tempestades. La Cresta de Salenques que arranca hacia el nordeste desde el Margálida es guapísima y no ocurre lo mismo con lo que va  de Tempestades a Margálida y que teóricamente hemos de hacer: el principio es fácil y carente de atractivo pero al final hay un gendarme con dos placas que se sostienen en el vacío y desde aquí no veo posibilidad de flanqueo por lo que debe de subirse con algo de material y muchísimo cuidado.

Llosas Inferior y camino que seguiremos hacia Coronas. 

            Almorzamos entre tanto a ver si se nos ocurre algo. Van llegando los de Bilbao y charlamos, También hacemos algunas fotos de la cresta que queremos hacer y algunos de ellos dicen que pasan.

Para ver la Continuación.