25 jul. 2001

14-01. AL LURIEN POR BAYSSELLANCE. 25-7-2001.

Lurien desde el Lac de Lurien.

Aparcamiento del Lac de Fabregues, Cabaña de Lurien, Lacs de Lurien, Collado de Lurien y Cara Norte.

25-07-2001.

Salida 07 h. Llegada 14 h.

Mixto.

Bastnte fácil.

Ascensión.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Lurien procedente del IGN. francés. Vía en amarillo.
 
            En el Verano 2001 queremos volver a Vignemale, para hacer todo el circo seguido pernoctando en el Refugio de Bayssellance  y saliendo directamente al Embalse de Ossoue tras haber hecho el Pico de Milieu.

             Rosa sale del trabajo el día 24 de Julio a las seis de la mañana y tan pronto como se levanta de la cama, cosa que sucede antes de lo previsto, ya que no puede dormir, tras deshojar la margarita de sí vamos o no vamos pues no se encuentra nada bien, decidimos marchar.

            Con algún despiste y obras en la carretera pasamos el Portalet, el Aubisque y el Sulor, y a la salida de Luz  paramos a comer, ya que Rosa ha preferido viajar con el estómago vacío.

Poco después continuamos carretera, llegamos a Gavarnie con poca circulación y tomamos inmediatamente la pista que está asfaltada en sus primeros 5 kilómetros, a los que se les añadirán 3 kilómetros más que están solamente regular y que nos depositan en el aparcamiento del Embalse de Ossoue a 1834 metros de altitud.

Nos calzamos, cargamos las mochilas y emprendemos camino en dirección noroeste cuando son las cuatro y media de la tarde. Inmediatamente aparece un cartel en el que indica que el Refugio de Bayssellance permanecerá cerrado por obras desde el 20 de Junio de 2001 hasta el 30 de Septiembre de 2002.

Nosotros, que no hemos echado ni tienda, ni sacos, ni esterillas, ya que primero pretendíamos pasar la noche en el refugio, segundo no volveríamos por el mismo camino y tercero para andar por crestas hay que ir con poco peso; quedamos hundidos en la miseria y con nuestro proyecto a pique, ya que no se puede vivaquear sin nada a 2651 metros de altitud.

Decidimos subir hasta el refugio para reconocer el camino, ya que no tenemos nada mejor que hacer y luego bajarnos hasta el coche. Mientras tanto ya iremos planeando algo para el día siguiente.

Continuamos valle adentro con las mochilas ya que yo albergo cierta esperanza de encontrar algo abierto que nos cobije, pero pronto desistiré en mi empeño y aparcando las mochilas seguiremos para arriba con un poco de ropa atada a la cintura, la cantimplora, la cámara de fotos y el altímetro y con mi chica de “mosca cojonera” recordándome la posibilidad de que pudiéramos pasar la noche allá arriba de alguna manera decente.

El primer tercio de camino es casi llano y discurre por la izquierda del Barranco d’Ossoue para pasar a la otra orilla y comenzar a empinarse moderada e indecisamente en su tercio intermedio a la vez que gira al norte, atravesando escorrentías varias y el Barranco de Montferrat, lugar en el que encontramos un nutrido grupo de jóvenes españoles que van de travesía organizada. El último tercio se adentra en la morrena del Glaciar d’Ossoue, pasa junto a las Grutas de Vellevue y tras salvar el inicio de la Arista Este del Pequeño Vignemale alcanza el Refugio de Baysellance a 2651 metros de altitud cuando son las seis y media de la tarde.

Hay obras en el refugio que está vallado pero no parecen gran cosa, en fin, esperemos que no siga siendo una cochinería.

Cinco minutos más tarde emprendemos el descenso. Las nieblas que han ido apareciendo cuando nos encontrábamos a media subida se han hecho más consistentes rondando asiduamente los 2800 metros y hurtándonos la posibilidad de reconocer detalles de nuestro interés. A pesar de todo, en algunos momentos hemos podido comprobar que hay muchísima nieve no sólo en el glaciar sino también en los neveros de Montferrat y Tapou y hasta llegan a la cima del Pequeño Vignemale.

Recuperamos las mochilas y a las ocho y cuarto, sin haber localizado el camino hacia los Ibones de Montferrat, dejamos acampando al grupo de españoles y montados en el coche nos vamos para abajo.

No iremos a ver los burros de Gavarnie como quiere Rosa, lo que vamos a hacer mañana va a ser el Lurien y para ello hay que pasar el Puerto del Aubisque y dormir en el coche en una zona de poca altitud para no pasar frío por la noche dentro del mismo.

Volvemos hasta Luz y de nuevo paramos a cenar en el mismo lugar de la comida, ya que se va a hacer de noche antes de lo previsto y más con un cielo bastante cargado.

Hasta el inicio de los puertos vamos de maravilla sin circulación pero nada más comenzar a subir aparecen las nieblas que nos han de acompañar densa y persistentemente hasta el inicio del descenso del Aubisque. Luego ya, sin ganas nos llegamos hasta el desvío de Laruns y allí nos quedamos en el pequeño párking al abrigo de los árboles. Nos preparamos un café con leche, echamos los asientos y a las once pasadas nos ponemos a dormir.

La noche es cálida, se nos hace calor, abrimos un poco una ventanilla y ni siquiera necesitamos ponernos ni los forros ni los anoraks.

Dormimos bastante bien, sobre todo si lo comparamos con aquella triste noche de Pineta allá por el año 76. Rosa ya se lo merecía y a las seis y media nos sorprende durmiendo una despejada mañana, más propia del hispano sur que del galo norte.

Desayunamos un poco y nos vamos de inmediato puerto para arriba hasta el Embalse de Fabreges, donde tomamos el desvío para coger el teleférico y aparcamos el coche junto a la primera visera contra aludes. Estamos a 1237 metros de altitud

El barranco camino de Lurien.
 
Sabemos que el camino nace al sur de la misma y a las siete y cuarto con menguadas mochilas a la espalda tomamos un caminillo junto al encauzado barranco que desaparece de inmediato. Antes de penetrar en el bosque y a través de un húmedo helechar  buscamos y encontramos un transitado camino  que no me ofrece ninguna duda y que en dirección este-sudeste se empina de inmediato salvajemente.

Sube detrás de nosotros la pareja que ha aparcado en el inicio del mismo y que se está preparando mientras nosotros abandonábamos el coche. Irá unos 300 metros tras nosotros durante casi todo el camino ya que llevamos ritmos similares.

 La primera hora transcurre por la orilla izquierda del barranco por el que desaguan los Lacs de Lurien hasta que alcanzamos el rellano a la salida del bosque. Con ella nos subimos 600 metros y con eso está dicho todo acerca del perfil del camino.
 
El camino se arrellana en una majada cubierta de pradera alpina y en la que se asienta una cabaña pastoril. Aparecen citas que confirman un camino siempre junto al barranco.

Superamos un pequeño resalte  y poco más arriba otro que nos deposita en un refugio de madera, aluminizado exteriormente, de notables dimensiones, dividido en compartimentos y con abundantes colchonetas. Menuda rabia nos hubiera dado si subimos a acampar por aquí como teníamos previsto.

Unos metros más arriba se asienta el primer y diminuto Lago de Lurien. Cogemos agua por si acaso ya que, en cualquier momento puede desaparecer el barranco.

La Norte de Lurien desde el Lac de Lurien gentileza de Cristiano Gil.
 
No será así y 50 metros más arriba alcanzamos El Lago Superior de Lurien situado a 2211 metros de altitud, cuando yo ya no lo esperaba.

El camino lo bordea por su orilla norte y sale de la cubeta lacustre junto al barranco que nacen en los neveros superiores y que se va a perder de inmediato en la pedrera metamórfica del circo colgante de la cara oeste del pico. Son las nueve y cuarto de la mañana.

Un cuarto de hora después llegamos al Collado de Lurien situado a 2342 metros de altitud. Allí encontramos a Cristiano Gil, un montañero de abuelos españoles que habla bastante bien Español y con el que haremos ya el resto de la actividad. Ha salido veinte minutos antes que nosotros.

La pedrera en forma de gran embudo que cierra el circo superior se empina y nos presenta un camino en la gravera junto al primer nevero que hemos de atravesar. La nieve está bastante blanda, se pasa bastante bien y nos deposita en la pedrera de nuevo junto a un resalte rocoso obligado un poco húmedo y que será de segundo grado pero que nosotros subimos por cualquier parte apoyando las manos.

Subimos directos a la cima del pico progresando por afloraciones rocosas bastante descompuestas y rodeadas de neveros persistentes.

Alcanzamos pronto el empinado nevero alto que defiende el acceso al casquete somital del pico. Consultamos el mapa, nos engañan unas claras huellas que conducen a la fácil arista noroeste del pico y hacia allí nos vamos. Rosa ha ido atravesando neveros que no tienen mala nieve, casi en horizontal, con lo que alcanzamos la fina y empinadísima pedrera que con cierto esfuerzo, pero fácilmente nos permite alcanzar la arista sur.
 
Trepando hacia la Cima de Lurien. C. Gil.

Con una pequeña trepada nos encaramamos en una antecima  separada de la cima por una brecha de muchísimo respeto que ya se ha visto desde abajo pero vamos con la esperanza de que se pueda flanquear por la parte este.

No será así y tenemos que desandar 100 metros de desnivel para atravesar por nuestras propias huellas el último nevero que hemos pasado y subir el empinado nevero terminal en diagonal hacia el centro de la cara Norte del pico mientras contemplamos como la pareja que ha ido subiendo tras nosotros utiliza la rimalla superior para progresar también hacia el centro de la pared del casquete somital.

Cima de Lurién. C. Gil.
 
Alcanzada la pared y ya trepando por cualquier parte, pues todo está hecho una auténtica caca, alcanzamos una pequeña afloración granítica y con ella la cima del Pico Lurien situado a 2826 metros de altitud cuando son las once de la mañana.

Con Cristiano Gil en la Cima del Lurien y Arriel detrás.
 
Llegan enseguida Rosa, Cristiano y la pareja que por cierto he adelantado casi arriba. También quiere acercarse las nieblas que sin prisa pero sin pausa nos irán cerrando el paisaje.

Pallas. 10-7-01.
 
La vista es quizás muy parecida a la del Arriel. Destaca el Lago de Artuste en la vertical al este del pico, la zona de Arremoulit, el Pallas, el Balaitus, el Arriel y la impresionante cresta del Pico Arrious y a duras penas y por unos momentos podemos ver el Midí d’Ossau y la Foratata y los Infiernos.

Cristiano revela sus fotos que nos enviará posteriormente.
 
En la punta se está bien al sol y aprovechamos para comer y para hacer fotos, nuestro socio es fotógrafo aficionado, nos pide la dirección y nos dice que nos las enviará. Es de origen gallego y vive en Ortez.
 
También se venda un tobillo que se ha roto no hace mucho. Nosotros le esperamos pues no tenemos prisa, su compañía es agradable, es de nuestra edad y nosotros somos montañeros de los de siempre.

Lacs de Lurien y de Fabreges desde Lurien.
 
A las doce menos cuarto iniciamos el descenso pues las nieblas van en aumento y han anunciado tormentas. Lo hacemos por el mismo camino que hemos utilizado a la subida a pesar de que el camino descrito y después localizado transcurre por la arista este y asciende a la misma por ese lado. Una francesa nos lo indica pero se ve con suficiente claridad. Nos juntaremos en los neveros, se adelantará ella ya que Cristiano tiene un tobillo muy fallón pero luego, a la entrada del bosque la alcanzaremos cuando se disponga a comer.

Rious y Lurien desde el pequeño Arriel. 8-5-11.
 
En el Lago de Lurien hacemos fotos, descansamos un poco y  continuamos para abajo visitando el refugio. Luego ya, tranquilamente, pues las nieblas se han disipado bastante, entramos en el bosque y poco después alcanzamos el aparcamiento del Lago de Fabreges cuando son las dos de la tarde

Lurien desde Peyrelue. 19-7-05.
 
Lurien y Arrious desde Canal Roya. 23-2-08.
 
Nos despedimos de Cristiano que ha de ir a visitar a un médico amigo suyo y subimos con el coche un par de kilómetros para aparcar junto a la carretera en una sombra, bajarnos al próximo Barranco de Brouset.

Lac y Pic de Arrious y Lurien. 19-8-06.
 
Nos quitamos las botas, nos remojamos los pies y comemos un poco de lo que nos queda y de lo que hemos dejado en el coche a la sombra y junto al agua, relajadamente tras liquidar un tema de 1700 metros de desnivel que hemos hecho muy bien incluso Rosa a pesar de que no daba un duro por ella misma. La escapada ha resultado un tanto extraña pero al final se ha saldado con una movida total de 2550 metros en menos de 24 horas. Los Alpes nos esperan.

Lurien desde la Cabaña Sacaze. 5-2-06.
 
Antes de las cuatro de la tarde aterrizamos en plenas fiestas de Santiago, hoy es 25 de Julio.

18 jul. 2001

13-01. DE SABOCOS A PEÑA BLANCA. 18-7-2001.

Desde Peña Roya la Arista hacia Sabocos. 15-6-12.

Refugio de la Artica, Collado de Gavín, Cara Sur y Arista Oeste a Sabocos. Arista Oeste, Peña Roya, Peña Blanca. Descenso directo al Collado de Gavín.

18-07-2001.

Salida 09 h. Llegada 16 h.

Niebla.

Bastante fácil.

Ascensión.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Peñas Blanca, Roya y Sabocos procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            Desde la primera vez que hicimos la Peña Sabocos nos atraía realizar la ascensión por la cara sur. Habíamos hecho Tendeñera y Ripera por esta cara  y sabíamos de las facilidades que ofrece ésta cara de la sierra y también conocíamos sus dificultades.

            Es 18 de Julio de 2001. Nos levantamos a las cinco y media de la mañana pero como el cielo está mal por arriba nos empiltramos de nuevo hasta las siete.

            Entre tanto, la mañana ha mejorado un poco, ha cambiado algo, pero lo que de verdad ha cambiado ha sido nuestro proyecto: nos vamos por el sur a hacer la Arista de Sabocos a Peña Blanca.

El Circo de Refoya y Sabocos a la izquierda desde debajo del Refugio la Artica. 15-6-12.
 
            Queremos subir por el Valle de Lasieso hasta el Collado de Gavín y para ello necesitamos la llave de la barrera de la pista de Arratiecho, cosa que podemos conseguir en el Ayuntamiento de Biescas a las ocho de la mañana, cuando abran.

            En el ayuntamiento nos dicen que la llave en verano está en la Oficina de Turismo que abre a las diez. Ante semejante contratiempo, se me enciende la bombilla y les pregunto si la pista de San Bartolomé de Gavín está abierta. Me contestan afirmativamente tras comprobarlo con alguien por el buscapersonas y dándoles las gracias por la llave que ya no necesitamos nos vamos  hacia Gavín.

La Arista Oeste de Sabocos. 15-6-12.
 
            La pista que se coge a la salida del túnel la hemos hecho una vez pero a pesar de ello no recordamos nada a excepción de que al principio estaba muy bien.

Así será, sé que son 10 kilómetros aproximadamente que no están mal los que nos han de depositar en la zona de La Artica.

            A media pista y cuando ésta ya se ha introducido en el Barranco del Infierno se abre en dos. Tomamos la rama de la derecha y continuamos adelante llaneando escandalosamente y con el altímetro prácticamente parado y siempre por debajo de las nieblas que se asientan poco más arriba.

Campaniacha, Güé y Oturia desde el Collado de Gavín. 15-6-12.
 
            Al final alcanzamos el refugio bajo en el que hay aparcado un coche y ganado en el interior. Pero como la pista continúa, así lo hacemos nosotros y a los 10 kilómetros hechos le añadiremos 1’7 kilómetros más que nos dejarán a 1600 metros de altitud donde se asienta el refugio alto y las nieblas cuando son las nueve de la mañana.

            Lo normal hubiera sido o bien esperar a que levantaran las nieblas o bien darse la vuelta para casa, pero nosotros lo que hacemos es coger las mochilas  y fiándonos de mi piloto automático tomamos agua en el barranco que sube hacia el oeste del refugio y nos vamos para arriba por su orilla izquierda.

Collado Refoya, Las Peñas, Forato y demás desde Sabocos. 15-6-12.
 
            Ganamos un rellano entre dudas de si será por allí o por el barranco que arranca hacia el norte, ya que en realidad no sé si esa zona es la de La Artica o debiéramos haber marchado por la pista de nuestra izquierda.

            Un resalte cierra fuertemente el rellano al norte por lo que continuamos a media ladera hacia el oeste. Poco más arriba se perfila una loma que por la altitud de lo que parece ser su punto bajo podría tratarse del Collado de Gavín. Alternamos retazos de pradera alpina con pedreras calizas bajadas de las paredes que nos limitan el norte.

Vamos ganando altura a media ladera de tal forma que nos aproximamos  a la loma que cierra el horizonte oeste pero ya más arriba de su punto bajo. Cuando alcanzamos la divisoria de aguas compruebo lo que ya había localizado por el paisaje: estamos en el Collado de Gavín pero no a 1985 metros sino casi 100 metros más arriba. Son las diez menos diez.

Ibón de Sabocos desde Sabocos. 15-6-12.
 
            Si estamos en el lugar que creemos que estamos y no tengo duda de ello, hay que seguir la arista hacia el norte hasta el inicio de las paredes y ya nos encontramos allí. La continuación es a media ladera ganando altura hacia nuestra izquierda, es decir, al oeste hasta alcanzar un amplio corredor que tiene que subir en dirección norte en busca de la arista que une a Sabocos con Peña Roya.

            Las nieblas se elevan un tanto y nos permiten ojear un poco el horizonte oeste y a mí adivinar Peña Blanca. A continuación y siguiendo una senda pastoril que ha aparecido en mitad de la pedrera bajo los paredones, nos introducimos con ella en el corredor y con ella subiremos un buen tramo hasta que, un poco después nos salgamos del mismo en la majada alta.

            Entre proseguir al oeste a media ladera o ganar la arista de frente en dirección norte se impone la segunda opción pensando que estamos más cerca de Sabocos que de Peña Blanca y como la arista queremos hacerla entera, mejor será pegarnos la pechada de golpe.

            Así lo hacemos y por cualquier parte subimos un fuerte repecho sostenido en busca de una arista que nos espera 150 metros más arriba.

Tras el Corredor Norte de Sabocos, los Asnos y Mandilar. 15-6-12.
 
            Son las once menos cuarto cuando alcanzamos la arista no demasiado lejos  del Portillo Chetro sobre los 2550 metros, eso marca el altímetro y eso calculo yo por lo que nos puede faltar hasta la cima de Sabocos ahora desalojada por las nieblas.

            Tomamos la arista en dirección este contemplando todo el norte libre de nubosidad y bañado de sol hasta los primeros valles franceses y en ligero ascenso ganamos los primeros dientes  que se pasan fácilmente por el mismo filo o ligeramente en la cara sur, al norte la arista está vestida de paredones verticales que terminan en el contrafuerte norte en el que remata el corredor oeste que es la vía normal.

            Vamos ganando altura y pasando dientes fáciles para alcanzar el último que tiene un bonito paso aéreo a toda cresta  o una escapatoria al sur. Queda el casquete somital del pico de algo más de 50 metros de desnivel que haremos utilizando unas viras fáciles de inicio y un corredor empinado y también fácil, todo ello en la cara sur. El corredor nos deposita en la arista unos metros bajo la cima.

La Arista de Sabocos a Peña Blanca. 15-6-12.
 
            Son las once y media cuando alcanzamos la cima de Peña Sabocos a 2757 metros de altitud.

            Comemos un poco sentados sobre la base del vértice geodésico y contemplamos el paisaje sobre el horizonte norte. El Lurien, que era nuestro objetivo original, tiene gorro pero las nieblas no están consistentes  por allí, todo lo contrario a lo que está sucediendo a nuestro sur, las nieblas se engordan y suben rellenando todo el valle y ascendiendo por encima de nuestro nivel. Lo que no pueden es introducirse a la ladera norte de la Sierra de Tendeñera.       

Contrafuerte al este del Portillo Chetro. 15-6-12.
 
            Veinte minutos más tarde iniciamos el descenso de la arista en dirección oeste. Resulta entretenida como a la subida pero nada más, las nieblas que nos envuelven a medias no suponen ninguna dificultad especial en un camino que ya conocemos.

Por la arista hacia Peña Roya. 15-6-12.
 
            Se nos van 45 minutos en el tramo que nos había costado 50 minutos a la subida, vamos tranquilamente contemplando el paisaje. Luego rebasamos  el punto donde hemos alcanzado la arista y continuamos por ella ya prácticamente en horizontal o en suave descenso en busca de la parte más baja de la misma. Pasamos una serie de dolinas cársticas en plena cresta y poco después alcanzamos el Portillo Chetro situado a 2522 metros de altitud comprobando que es el único lugar en el que se rompe la arista con relativa facilidad para el tránsito de una ladera a otra. En el Portillo encontramos marcas rojiblancas de GR.

La Este de Peña Roya. 15-6-12.
 
            Un suave y corto ascenso nos permite alcanzar la Cima de Peña Roya  profanada por un catafalco y unas antenas que suponemos facilitarán la intercomunicación de la estación de eskí.

La Arista de Sabocos desde Peña Roya.
 

            Es la una del mediodía y en espera de que se disipen las nieblas de Sabocos para poder hacer una foto de la arista, paramos a comer.
 
El Verde desde Peña Roya.
 

            Aprovechando un pequeño claro de nieblas hacemos la foto que deseamos y también fotografiamos el característico y bicolor serrato de Peña Blanca. Luego nos bajamos tranquilamente al collado de separación de ambos picos y ascendiendo suavemente alrededor de 60 metros alcanzamos la plana cima de Peña Blanca cuando son las dos menos cuarto y nos recibe un reducido rebaño de cabras que acampan en la ladera protegida del pico. Estamos a 2567 metros de altitud.

Peña Blanca desde Peña Roya.
 
Corredor Trasarriu que separa Roya de Blanca. 15-6-12.
 
            Recorro un pequeño tramo del serrato de calizas ocres por curiosidad y compruebo que está hecho una auténtica caca por lo que hay que andarse con sumo cuidado. Luego, cuando son las dos iniciamos el descenso primero hasta el collado y luego continuando la dirección oeste todo a media ladera hasta alcanzar la majada alta en la que se encuentra pastando un nutrido rebaño de ovejas y lugar en el que a la mañana hemos decidido subir directamente a la arista.

La Cima de Peña Blanca y la arista de calizas ocres hacia Mandilar. 15-6-12.
 
Partacua desde Peña Blanca. 15-6-12.
 
            Luego continuamos por el mismo camino de la mañana hasta llegarnos a los alrededores del refugio en los que recogeremos un manojo de cardos azules para adornar el almud del cuarto del hogar.

Ladera Sur hacia el Collado de Gavín. 15-6-12.
 
Nuestro descenso desde el Collado de Gavín. 15-6-12.
 
            Son las cuatro de la tarde cuando llegamos al coche. A la tonta hemos movido 1300 metros  cuando las condiciones no aconsejaban abandonar el coche precisamente. Las nieblas por fin se han largado y nos permiten comprobar que los paredones del norte del refugio eran el Contrafuerte Sudeste de Sabocos y el Contrafuerte sudoeste de Peña Forato.

13 jul. 2001

12-01. EL DEDO DE MONTEPERDIDO Y UNA ENORME VUELTA POR AÑISCLO. 13-7-2001.

El Dedo de Monteperdido de mis recuerdos. 26-6-12.

Punta de las Escaleras, Arista Sur, Cima de Monteperdido, Corredor Oeste, Cara Sudoeste del Dedo y Cima del Dedo de Monteperdido. Descenso al Ibón Helado, Refugio de Góriz, GR 11 a Collado de Añisclo, Barranco de Añisclo, Sercue y Nerín.

13-07-2001.

Salida 11 h. Llegada 16 h.

Mixto.

Bastante fácil.

Ascensión.

 Miguel Lanaspa y Mariano Javierre.

Mapa del Dedo de Monteperdido procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            Pasamos un corto cuarto de hora almorzando un poco en la Punta de las Escaleras y en un instante en el que las nieblas se disipan momentáneamente, no tengo tiempo de fotografiar al Perdido pero, sí en cambio, localizar el paso en los dos resaltes rocosos siguientes; más arriba no parece haber mayores dificultades que las que pueda ofrecer una pedrera bastante inclinada.

            Son las once y cuarto cuando descendemos fácil y rápidamente al Collado de las Escaleras que rondará los 3000 metros de altitud y que está ocupado por un plano nevero. Allí,  guiados por citas nos llegamos en ascenso a través de pedrera al paso clave del tercer resalte justo en el lugar que he localizado.

La escalera Inferior. 16-8-09.
 
            Se trata de un  paredón bastante vertical de alrededor de 12 metros de altura, de roca caliza firme y lisa pero con suficientes presas para un corredor vertical de alrededor de 7 metros de largo que rompe la pared.

            Subimos fácil y rápidamente el paso para continuar con otro rellano inclinado de pedrera bastante estable y en el que, de nuevo, las citas nos conducen a la entrada del corredor que rompe la cuarta y última escalera, nosotros no hemos hecho íntegramente lo que se conoce como la Vía de Las Escaleras, nosotros estamos haciendo toda la Arista Sur.

La Escalera Superior desde la terraza entre escaleras. 16-8-09.
 
            Se trata del corredor que había localizado perfectamente desde la Punta de Las Escaleras. Es bastante largo e inclinado con buenas presas pero tiene la dificultad de estar muy húmedo. Rompe un paredón de alrededor de 25 metros de altura y requiere de un paso amplio para alcanzar la salida, no dejando de ser fácil a pesar de tener la roca bastante mojada.

En la Escalera Superior. 16-8-09.
 
            Superado el escalón una pedrera bastante firme y en fuerte pendiente sobre la que se van perfilando varios tramos de camino nos permite salvar los últimos 100 metros largos de desnivel alcanzando directamente y a buen ritmo la cima de Monteperdido a 3355 metros de altitud, segundo tresmil del día, en medio del viento y de la niebla cuando son las doce y media del mediodía y no hay cobertura para el móvil.

En la Cima de Monteperdido.
 
            Me abrigo un poco pues he subido ligero de ropa y el orache es francamente desapacible, y echamos unos tragos de agua mientras llegan un par de montañeros que suben por la vía normal. Uno de ellos es el que ha venido en el autobús y con el que hemos charlado un momento.

            Estamos escasamente diez minutos en la cima ya que no hay nada que ver. Nos hacen y hacemos fotografías y seguidamente nos vamos para abajo.

            El pequeño casquete somital que conduce al collado norte del pico lugar donde finalizada el corredor noroeste está cubierto de nieve blanda, luego el corredor se limpia y la pedrera baja hasta superar el nivel de la última escupidera, lo que parece mentira en un año de nieves como éste, pero así es.

Desde la parte alta del Corredor Oeste de Monteperdido, el Cilindro. 16-8-09.
 
            Bajamos la pedrera en medio de nieblas que impiden la localización del Dedo pues a duras penas podemos ver, a ratos, toda la amplitud del corredor y los pocos claros que se producen son siempre al sur y nuestro objetivo esta al norte.

            Rebasada la última escupidera y tras consultar el mapa, un instantáneo claro me permite localizar los verticales torreones del Dedo de Monteperdido.

            -¡Allí esta, Miguel!

            -Ves, ya te decía que tenía que estar muy próximo al Lago Helado.

            Una travesía a media ladera sobre la nieve que aquí rellena totalmente el corredor nos permite acercarnos al paredón rocoso que limita el corredor por su orilla norte.

La Sur del Dedo de Monteperdido. 16-8-09.
 
            Miguel va delante tranquilamente son sus botas de plástico y yo voy detrás con el piolet y con cuidado pues mis botas no tienen cantos y están muy desgastadas: son buenas para escalar pero consecuentemente malas para la nieve.

            La nieve no está demasiado dura y con su huella que yo reafirmo me resulta suficiente. Luego unos pasos sobre la roca y vuelta a la nieve para atravesar un corto tramo muy inclinado que permite contornear el final este del paredón que limita al corredor  por el norte y alcanzar el plano collado al oeste del Dedo de Monteperdido.

            Las indicaciones dicen de escalarlo alcanzando las terrazas del sudoeste, es decir por el lugar de mayor longitud pero nosotros lo vamos a subir por una chimenea próxima a la cara sudeste.

            La vía que ha elegido Miguel tiene 40 metros que haremos con una cuerda de 60 metros y que me ha pesado en la mochila como un auténtico moro muerto. Sube mientras lo aseguro yo desde abajo y luego, tras recuperar la cuerda desde arriba subo yo.

            El paso de entrada, de unos 5 metros, es fácil con una buena grieta. A continuación y con buena roca también aunque con presas abundantes pero menores viene una chimenea semicircular de una docena de metros que se sube bastante bien. Al final de la chimenea hay colocado un fisurero para asegurar la vía. Poco más arriba un pilar divide la chimenea en dos ramas. Tomo el de mi derecha en el que se le va reduciendo el tamaño de las presas a la vez que la roca se estropea presentando la mayoría de las presas sueltas. Un fisurero y un friend aseguran el paso que en sus 5 últimos metros hasta la salida cuenta con una caliza pésima y absolutamente descompuesta.

En la Cima del Dedo de M0nteperdido.
 
            Alcanzo la reunión con la baga que llevo a modo de arnés casi por los pies. Al subir asegurado con comba la he llevado toda la vía caída, lo que supuesto quizá para mí la mayor dificultad de la escalada. Una travesía en horizontal permite alcanzar el pilar central del Dedo de Monteperdido, tercer y último tresmil del día con sus 3188 metros de altitud.

            Es la una y media, nos hacemos mutuamente una foto sin paisaje, nos perdemos las vistas del glaciar, que desde este balcón inimaginable deben ser fantásticas y tras montar el rápel con un mosquetón rapelo por el otro lado del pilar que es un estrechísimo corredor muy vertical pero con mejor roca que su gemelo hasta alcanzar los cintajos del segundo rápel.
 
Dedo de Monteperdido. 2-7-06.

            Espero en la reunión a Miguel y luego hago el otro rápel hasta el lugar donde recuperaremos el material que hemos dejado.

El Ibón Helado desde su orilla oeste. 26-6-12.
 
            Recogemos el material, echamos un trago y bajamos el empinado nevero directamente hasta le fondo del corredor. Miguel lo hará rápido y bien con sus botas, y yo con las mías lo haré despacio y de espaldas al valle como procedimiento para no hacerlo en un culembajen no peligroso pero tampoco deseado puesto que puedo acabar hecho una sopa.

El Dedo y el Corredor Oeste de Monteperdido. 26-6-12.
 
            Son las dos cuando nos reunimos, se nos ha ido una hora con el Dedo, y tranquilamente nos bajamos hasta las proximidades del Pequeño Lago Helado sin que en ningún momento haya podido fotografiar el pico.

            Girando hacia el sur continuamos por la vía normal  cubierta de neveros hasta el Desierto de Piedras. Fotografío la cara oeste de la Punta de Las Escaleras aprovechando un pequeño levante de las nieblas y mezclados con los últimos que bajan y contemplando a las “confiadas” marmotas que no quieren perderse en modo alguno los tímidos rayos de sol a pesar de los “molestos bípedos” que pululan por allí, nos llegamos al Refugio de Góriz situado a 2160 metros de altitud, cuando son las cuatro de la tarde; rematando un día con tres tresmiles, dos de los cuales han sido nuevos para ambos, en el que hemos movido 1300 metros de desnivel.

Clásica foto de las Escupideras. En medio el Dedo. 26-6-12.
 
            Ponemos a secar las botas, pedimos literas y tomamos una cerveza con frutos secos. Hay que beber y hacer hora para cenar.

            A las seis y con apetito crecido cenamos unas latas de sardinas, aceitunas, chorizo, longaniza, queso y galletas de chocolate con abundante agua y pan, un poco de todo mientras queda apetito. Casi echamos una hora en el asunto.

            Me molesta el estómago y se me suelta el vientre cosa que liquido con un tanagel, y cuando son poco más de las siete de la tarde decidimos dar fin al día. Tenemos ganas de descansar y además no nos queda nada mejor que hacer.

            De siete a nueve duermo profundamente hasta que me despiertan.

Ha llegado un grupo y luego llegará otro a dormir a la habitación. Más adelante seguirá haciendo calor  y finalmente dormiré a ratos destapado. La noche es larga, se duerme y se descansa.

            A las seis de la mañana me despierta Miguel al sábado día 14 de Julio, fiesta nacional francesa como recordaré en su momento. A las seis y media hemos  desayunado con lo que salimos del refugio a una mañana que está muy nublada pero de la que esperamos que eso no suponga ningún problema para la actividad que estamos emprendiendo.

            Vamos en horizontal y en dirección este-sudeste para girar pronto al este y ascender alrededor de 200 metros para alcanzar el Collado Superior de Góriz a 2343 metros de altitud. Allí tomamos las citas rojiblancas de la G.R.11. y con ellas nos iremos fundamentalmente en dirección este, ascendiendo lentamente por transitado camino hasta pasar al sur de la Torre de Góriz separándonos a la vez del Barranco de la Fon Blanca y acercándonos a los paredones rocosos del sudeste del Perdido y del sudoeste del Sum de Ramond.

            Las nieblas bajan a la vez que nosotros vamos subiendo por lo que seguimos con absoluta fidelidad las citas del camino ya que se trata de nuestro salvoconducto cuando ganamos altura entre las terrazas del sur del Sum.

            Atravesamos algún pequeño nevero plano próximos al punto más alto de nuestro periplo llamado “Vía de las Repisas” cuando comienza a gotear sitiados por la niebla.

Pasamos por el inicio del camino que conduce a la Punta de Las Olas y continuamos adelante
contorneando la arista sudeste de este pico 300 metros bajo su cima ya en medio de verticales paredones tanto por encima como por debajo.      Poco más adelante un potente y vertical nevero nos cierra el paso. La nieve está algo dura y me obliga a retroceder y ponerme los crampones ya que la niebla no permite ver ni la extensión, ni la potencia del nevero y menos si se trata de uno aislado.

            A la vez aprovecho para ponerme el forro polar ya que el ambiente así lo aconseja. Miguel me espera al otro lado del nevero y en la parte baja del mismo. Me guiará a voces ya que ha localizado las citas allí. Si las perdemos el asunto se complicaría de forma escandalosa. El nevero se pierde vertical para abajo y la niebla nos enseña de cuando en cuando verticales paredones por arriba.

            Una repisa muy inclinada nos permite proseguir al encuentro de otro corredor cubierto por un nevero menos potente que el anterior y que está equipado con unos 30 metros de cadena en su lado oeste. Subimos el corredor y en su rimaya superior lo atravesamos para tomar otro tramo de cadena horizontal que nos saca del corredor. La verdad es que se trata de un tramo de camino que ya he recorrido una vez pero en el que me encuentro totalmente desorientado. Luego, a toro pasado me daré cuenta de que aquí a la salida del corredor es dónde se inicia la vira por la que hicimos con Biola la subida a la Punta de Las Olas  y otros etcéteras.

            Seguimos descendiendo por una vira rocosa lisa e inclinada de calizas claras en la que se aloja otro nevero que ha roto la cadena que aseguraba el tránsito por la vira. Descendemos por allí más de 50 metros llevando a nuestra izquierda un oscuro paredón que vomita agua por todas partes, como si estuviera lloviendo, se debe tratar de las escorrentías de algún nevero superior que poco más adelante se convierten en barranco y que salta en cascada sobre el camino que resultará ser un paso obligado pues más abajo el paredón está brutalmente vertical.

Parte alta del Barranco de Añisclo. 15-8-09.
 
            Pasa Miguel corriendo a cubierto con su chubasquero y yo dudo con los crampones puestos de sí sacar o no el anorak. Parado me estoy mojando, si me quito los crampones o me pongo el anorak, también. Así que me lanzo al trote para pasar bajo la cascada.

            A la entrada, tendrá alrededor de 15 metros de ancho, recibo uno de esos cubos de agua intermitentes que arroja y que me cala cabeza y todo el lado izquierdo. Cuando estoy más allá de la mitad recibo un segundo cubo, pero que más da ya, estoy mojado completamente y al trote y con cuidado por los crampones  salgo de la cascada para quitándome la mochila y el forro como un rayo, sacar el anorak y abrigarme antes de que empiece a perder calor; mejor mojado que mojado y frío; mientras Miguel pretende hacerme una acuosa foto pues chorreo por todas partes.

            Continuamos para abajo siguiendo las citas hasta que un poco después alcanzamos una suave arista que se despeña a nuestra izquierda. Bajo el brutal paredón aparece Pineta a nuestros pies: estamos en las proximidades del Collado de Añisclo. Poco después y siguiendo el camino próximo a la arista alcanzamos la zona inferior del collado a 2440 metros de altitud y al amparo del viento en la ladera norte paramos a almorzar ya que son las 10 de la mañana.

            Estoy tan mojado que casi no me apetece sentarme, pero lo haré finalmente sobre la cuerda que también está algo húmeda. Comemos un poco al tibio solecillo que se agradece y que la mañana nos proporciona aquí, las nieblas se circunscriben a las partes altas de Ordesa, de donde venimos.

            Cuando estamos recogiendo, y solamente por probar, llamo a mi chic a que me contesta, ya que hay cobertura, cosa que no sucedió en todo el día anterior. Le digo que estamos en el Collado de Añisclo y que nos vamos para abajo.

            Y dicho, y hecho. Nos vamos para abajo, pasando por el lugar en el que acampamos con Biola, al encuentro del Barranco de Añisclo en la parte derecha del, aquí, amplio circo.

La Fon Blanca. 15-8-09.
 
            El Valle de Añisclo es largo, según dicen, más largo de lo que uno se suele esperar. La parte superior hasta el Barranco de la Fon Blanca se baja rápido a través de pradera alpina fundamentalmente, tras superar el resalte calizo superior. Es un circo amplio limitado por los impresionantes paredones de La Suca al este y los de la Punta de las Olas al oeste, que parecen más pequeños porque están lejos unos de otros; se va encajonando poco a poco y por el que va descendiendo el barranco formando continuas y espumeantes cascadas. Son 700 metros que se hacen fácilmente con la ilusión de que ya has bajado la mitad.

            Contemplamos la Surgencia de la Fon Blanca y la mimetizada cabaña pastoril mientras echamos un trago de agua y me quito ropa ya que he bajado hasta aquí con todo.

La Cabaña de la Fon Blanca. 15-8-09.
 
            Se continúa para abajo por la orilla izquierda hasta que se angosta el valle y se encañona. Entonces el camino se da una vuelta por las alturas alejándose del fondo del barranco e iniciando el tránsito por zona arbustiva.

            En la parte alta de la senda sale el camino que rompiendo la pared este del cañón conduce al Refugio de San Vicenda y a Cuello Viceto. A partir de allí, el camino se despeña al encuentro del barranco y del puente frente al Barranco de Capradiza. El camino cruza el barranco y continua ya definitivamente por la orilla derecha del mismo, entrando definitivamente en el hayedo que se acompaña de abundante boj y tejo y alejándose del lecho del barranco.

            Me he quitado el anorak y me encuentro prácticamente seco cuando comienza a tronar por la parte baja del cañón. Poco después empieza a llover. Me he mojado, me he secado y parece que ahora me voy a volver a mojar.

            El barranco casi siempre allá abajo alterna balsas deliciosas y espumeantes cascadas en un casi continuo congosto; el camino aquí arriba, profundamente sombreado y hoy algo húmedo comienza a alargarse indefinido y por ende transitadísimo.

Poco después atravesamos la plana gravera del Barranco de la Pardina a nivel del barranco principal pero luego, cada cual a lo suyo, el barranco se ahonda y el camino se vuelve a elevar.

Puente sobre el Barranco de Añisclo visto desde la Subida a San Vicenda. 16-8-09.
 
            Sigue lloviendo y la gente se cobija donde puede, ”cada cueva tiene su guarda” como dirá Miguel, pero nosotros seguimos para abajo y a muy buen ritmo ya que queda todavía bastante para San Urbez y ahora es cuando el camino se está haciendo largo de verdad.

            Frente a la Estiva ya ha dejado de llover y el camino se da una vuelta por los aires, atraviesa unos cuantos barrancos pequeños y se baja hasta el fondo del barranco. Poco después contorneamos Mondotó y alcanzamos el inicio de la senda que conduce a Sercué y Nerín sobre los 1000 metros de altitud.

            Le había propuesto a Miguel que en lugar de descender hasta el Puente de San Urbez para subir luego toda la carretera hasta Nerín, podíamos tomar este camino que ahorra un poco de descenso y es más directo, aunque por aquí no parece muy probable que podamos hacer dedo.

            La propuesta es aceptada cuando son las dos de la tarde. Hemos echado un trago y charlado con un grupo familiar que baja.

            En veinte minutos y en sostenido ascenso siguiendo la dirección oeste nos subimos los 200 metros de desnivel que nos sacan del cañón a través de una minúscula brecha en la parte alta del mismo. Luego ya, llaneando, empleamos un cuarto de hora  en llegar a Sercué, un pueblo que está prácticamente destrozado.

            Pasamos por medio del pueblo y en ligero ascenso nos llegamos hasta el Collado de Nerín y de allí, tras un breve descenso, nos llevará hasta Nerín.

            Miguel sube flojo y los últimos repechos se le “afíncan.” Me dirá que si llegamos a la carretera me esperará a que vuelva yo con el coche.

            El camino llega todo sobrado hasta la parte alta del pueblo a 1281 metros de altitud cuando son las tres y cuarto. Soltamos las mochilas y nos comemos una manzana cada uno con incalculable gula y deleite. El día se las ha traído al fin: hemos subido alrededor de 850 metros y bajado sobre 1750 metros lo que no está nada mal puesto que sumados los dos días han sido 2150 metros subidos y 3050 metros los bajados.

            Luego el coche y con ausencia de prisas y ganas hacemos los 67 kilómetros que depositan a Miguel en su casa cuando son las cinco de la tarde y a mí en la mía.
 
Para ver el Comienzo.