27 jul. 2002

12-02. UNA JORNADA EN LOS RUSSELL. 27-7-2002.

Macizo de Russell desde las inmediaciones del Collado de los Bucardos.

Puente de Coronas, Ibones de Llosas, Arista Sur de Russell, Russell Este, Arista este, Russell Sudeste,  Corredor Sudeste, Aguja Sur de Russell, Corredor Sur, Rusell Sudeste, Cima Russell, Punta de la Brecha Russell, Descenso de la Normal, Corredor Noroeste y Aguja Sudoeste de Russell. Descenso a Llosas y Puente de Coronas.

27-07-02.

Salida 07 h. Llegada 17 h.

Mixto.

Bastante fácil.

Ascensión.

Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Russell procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            Hay frases hechas para casi todo y en este caso, esa tan conocida de “a la tercera va la vencida”, se hizo realidad.

            No pudimos hacer los picos a causa de mi caída en la que me rompí el dedo de la mano. Tampoco pudimos hacerlos en el 2000 por causa del mal tiempo. Era demasiado tanto infortunio y alguna vez se tenía que terminar.

            Dispuestos a borrarlos de nuestra agenda de proyectos los emprendemos, con permiso del buen tiempo para Santiago 2002.

            Rosa dispone, casi sin pedirlo, de siete días de vacaciones y el 26 de Julioa las seis de la tarde recogemos a Juan y nos vamos para Benasque dejando al pueblo en plenas fiestas patronales.

            Rosa se marea como nunca en la Guarguera y sobre las ocho y media decidimos parar en Benasque para dar una vuelta a ver si se espabila un poco. Allí nos encontramos con Rosa y Gabriel, que también han desertado de las fiestas y charlamos un buen rato hasta que la inminente caída de la noche nos expulsa para arriba a todo trapo.

            El capazo nos ayuda a tomar la decisión: nos vamos hasta el refugio de pescadores y así no tendremos que perder tiempo ni en montar ni en desmontar las tiendas.

            Pasamos por Senarta medio vacío y tomando la pista que se alarga un pelín más de lo esperado nos llegamos al Refugio de Pescadores de Senarta que está todo para nosotros y bastante limpio por cierto.

            Preparamos brevemente la cena y sacando unas sillas a la parte delantera del refugio, a la luz de las linternas cenamos en presencia de la luna ya menguante.

            Llega una pareja de San Sebastián que se conoce el garito y se acuesta. Nosotros rematamos nuestra faena, recogemos un poco todo dentro del refugio y nos empiltramos cuando van a ser las once de la noche.

            La dureza del hormigón le va a ir de cine a mis riñones. Pasaré una noche estupenda  y a las cinco y media, hora que señalaba de antemano la alarma de mi reloj, nos levantamos.

            Recogemos y desayunamos brevemente y a las seis de una mañana a la que le quedan todavía estrellas, nos montamos en el coche y por la misma pista nos llegamos hasta la Barrera de Senarta que es donde nos han dicho en la Oficina de Turismo de Benasque que se coge el autobús.

            Junto a la barrera no hay sitio para aparcar mucha gente y en contra de lo que en lógica de la correcta información aconseja, decidimos bajar hasta la entrada del Plan.

            Allí está un autobús lleno y una cola enorme para el otro. Total que nos quedamos fuera los seis últimos, con un cabreo impresionante, pero el autobús lleva gente por un tubo. La azafata de la oficina nos ha jugado una mala pasada, ya que nosotros teníamos tiempo suficiente para no habernos quedado en tierra.

            A las seis y cuarto bastante pasadas sale para arriba el segundo autobús con la promesa de que nos vuelve a buscar en cincuenta minutos, cosa que no creemos. Es más, suponemos que a la vuelta se bajará hasta Benasque y a las siete y media hará su viaje.

            No sucederá según nuestro peor escenario imaginado y cuando van a ser las siete se presenta el autobús, da la vuelta y arreamos para arriba a todo trapo. Ha subido y bajado en menos tiempo del anunciado y veinte minutos después, a las siete y media, nos deja junto al Refugio de Pescadores del Puente de Coronas; tras del incidente, casi a la hora que había calculado en condiciones normales.

            Rosa dirá que salimos también como motos para arriba. Nosotros no creemos que fuera así, pero psicológicamente había que aprovechar el tiempo perdido.

            Comenzamos a caminar pasando junto al refugio situado a 1950 metros de altitud en dirección este por la misma pista que evidentemente es mucho más estrecha ya que no se encuentra casi transitada.

            Antes de llegar al primer repecho, en el Barranco de Coronas, dejamos atrás a la gente que ha subido con nosotros y contemplando a nuestra izquierda el camino de Coronas seguimos adelante por una pista que primero se estropea y luego se convierte en transitado camino sobre retazos de pradera alpina en la que afloran tanto el granito como el pino negro.

            La mañana agradablemente cálida nos invita a caminar, todavía a la sombra, hasta alcanzar enseguida la húmeda Pleta de Llosas tras haber girado un poco en dirección nordeste. Nos guían los oscuros y lóbregos paredones del norte del Ibón de Llosas.

            Son las nueve menos cuarto cuando alcanzamos la minúscula cubeta lacustre del Ibón Inferior de Llosas situado a 2493 metros de altitud. Rodeamos por su orilla sur entre las varias tiendas acampadas en el lugar  y tomando el barranco por el que transita el camino, ahora de nuevo en dirección este pasando enseguida al norte del Ibón superior de Llosas.

Llosas Inferior desde el Barranco de Llosas de camino al Superior.
 
Cogemos agua en un torrente que baja de Tempestades y girando un poco al este-sudeste, en suave ascenso, nos aproximamos a la divisoria de Llosas y Vallibierna. Parece ser que vamos a hacer toda la arista además de que la vamos a comenzar más abajo todavía

            Tomamos la divisoria de valles en el resalte anterior a su punto culminante y tras una pequeña trepada  alcanzamos la cima a 2972 metros de altitud, al sol de la mañana definitivamente y la vista de los Ibones de Russell

            Descendiendo ligeramente alcanzamos enseguida el collado de la Arista Sur de Russell y por terreno fácil, ahora ya en dirección norte, comenzamos a ascender en busca de las Agujas Sur de Russell.

            Sabemos que las agujas se pueden contornear por el este pero sabiendo que  queremos hacer la Punta Russell Oriental que localizamos claramente en la arista este, prácticamente a nuestra altura y viendo que bajar de la arista en la que nos encontramos a la pedrera que se asienta bajo los paredones sur y este de la mole de Russell, no nos obliga ni a perder tiempo ni mucha altitud; decidimos abandonar la arista y flanquear en dirección norte bajo las paredes del este al encuentro de la pared de la arista este.

            Perderemos alrededor de 70 metros puesto que nos incorporamos inmediatamente a la parte superior de la pedrera que enseguida nos mete en la pared.

            Progresamos sobre amplias, inclinadas y gastadas repisas graníticas que nos depositan en un tramo de pared que hemos visto accesible desde el collado anterior.

            Cada uno por nuestro sitio nos buscamos la vida escalando fácilmente los algo menos de 100 metros de desnivel, alcanzando la arista por encima de los 3000 metros cuando son las once de la mañana.

Desde la Punta de Russell Oriental la Cima de Russell Sudeste.
 
            Hacemos una parada para almorzar y beber un poco ya que se nos está haciendo sed en esta despampanante mañana y quince minutos después, abandonando las mochilas, en dirección este, bajamos un poco hasta alcanzar el punto bajo de una arista que por su lado norte es un fácil pedregal y ascendiendo suavemente nos deposita pronto y fácilmente en la cima de la Punta Russell Oriental a 3034 metros de altitud, es el primer tresmil del día.

            Son las once y veinticinco y le dedicamos poco más que una foto y una panorámica circular ya que podremos disfrutar del mismo paisaje desde más arriba.

En la Cima de Russell Sudeste con Aneto detrás.
 
            Nos espera un repecho interesante y en dirección oeste desandamos el camino realizado hasta recuperar las mochilas. Y  Juan por la Arista de enormes losas y nosotros un poco al norte buscando materiales más asequibles a las patillas de mi esposa, nos vamos a subir los 200 metros de desnivel que por terreno fácil nos depositan en la cima del Russell Sudeste a 3205 metros de altitud cuando son las doce de la mañana.

Vallibierna desde Russell Sudeste.
 
            Dejamos de nuevo las mochilas tras echar un trago y tomando la Canal Sur, al este de la arista de las agujas, nos vamos para abajo descendiendo más de lo que le apetece a mi esposa, según manifiesta.

            Hemos localizado gente en la aguja y sabemos que desde el corredor que estamos bajando se accede a la horcada de separación de la aguja, en la que se encuentra un bloque empotrado.

Desde Russell Sudeste se ve Russell la espalda y el Aneto.
 
            La canal se abre en dos, la rama pegada a la arista se ve menos transitada por tener materiales más sólidos que la otra, y seguimos bajando por ella mientras Juan toma una vira horizontal a la derecha de la canal y se asoma para localizar la aguja que es nuestro problema más inminente.

            Nosotros bajamos algo más ya en travesía por la pared hasta situarnos  por debajo de los 3100 metros de altitud y con cierta comodidad alcanzamos el canalón que baja de la horcada de la aguja en la que localizo el bloque empotrado. Juan funambulea por arriba con la cuerda en las costillas.

            Iniciamos el ascenso del canalón pasando bajo el lugar en el que Juan libra su particular pelea con la pared. Le indico la mejor vía de las varias malas que tiene para alcanzar el canalón en el que nos encontramos y nosotros nos ponemos a salvo de los regalitos que nos está enviando para proseguir en busca de la horcada.

Aguja Sur de Russell desde el canalón de descenso de Russell.
 
            Para alcanzar el bloque empotrado hay, a primera vista, que superar un extraplomo un tanto potente al que le encuentro solución de inmediato: con las dudas de si alcanzaremos el punto culminante de la aguja, cosa que no siempre se consigue cuando escalas lugares desconocidos e indefinidos como éste, meto a mi chica delante por un vertical y estrecho corredor que tiene muy buena roca y unas presas muy decentes, del que he visto alrededor de una veintena de metros que si no nos dejan en la punta poco le faltará.

            Mientras nosotros escalamos el corredor Juan ha alcanzado el canalón y se va hasta el bloque empotrado, aquí hay platos para todos los gustos.

En la Aguja Sur de Russell.
 
            El corredor conduce a la punta buena y respiramos contentos de nuestro buen ojo, mientras le indico a Juan que tome un fácil diedro que en una decena de metros le permite reunirse directamente con nosotros. Son las doce y media cuando alcanzamos la cima de la Aguja Sur de Russell de 3146 metros de altura. Es un poco tarde cuando alcanzamos nuestro tercer tresmil del día puesto que pensábamos hacerlo como primero.

Aguja Sudoeste de Russell desde la Asuja Sur de Russell.
            Hacemos otra foto en medio de las inverosímiles lajas de la diminuta cima y contemplando posiblemente lo que yo he visto desde la cima anterior cuando me quitaba la mochila y que he desechado por parecerme excesivamente fácil y próximo, además de que transitaba un paraje un tanto al oeste de la arista y fuera evidentemente de la canal sur, que era nuestra fundamental referencia; iniciamos ésa, la que será nuestra vía para retornar a por las mochilas.

Desde Russell Sudeste la Aguja Sur de Russell.
 
            Bajamos fácilmente al bloque empotrado y tomando un canalón  también fácil y transitado ganamos altura rápidamente y alcanzamos enseguida, para sorpresa de mi esposa, las mochilas y la cantimplora para echar un cumplido trago.

Cima de Russell con la arista hacia Russell Sudeste.
 
            Es la una menos cuarto cuando con las mochilas al hombro, prácticamente en dirección norte tomamos la arista que no presenta desnivel. Resultará un agradable paseo incluso en su parte final en la que pasaremos un par de dientes también fáciles aunque un tanto aéreos que nos depositan en la cima principal del grupo: el Pico Russell con sus 3207 metros de altitud, cuarto tresmil del día y techo de todos los mismos. Es la una del mediodía.

            La cima es un amplio pedregal cortado en vertical por su ladera nordeste pero que se inclina suavemente hacia el oeste hasta alcanzar los paredones, lugar por el que está llegando un paquete de “fransuas.”

Tempestades y Aneto desde la Punta de la Brecha de Russell.
 
            Echamos un trago, nos hacen una foto con flash de relleno, contemplamos una vez más la Arista de Salenques  a Tempestades y proseguimos en dirección nor-nordeste en descenso hacia la suave depresión que hace de separación con el siguiente pico. Por amplio pedregal similar al de descenso comenzamos otro breve ascenso, que en pocos minutos nos conduce a la Punta de la Brecha de Russell a 3192 metros de altitud, es poco más de la una y cuarto.

En la Punta de la Brecha Russell con Tempestades y Margálida.
 
            Hacemos una foto y unos metros más adelante nos asomamos a la Brecha Russell de fácil acceso hasta la misma en la que desembocan un par de corredores de respeto pero que no dificulta en absoluto el tránsito por la misma.

            Contemplamos el llamativo y conocido fondo nordeste con los próximos picos de Margálida y Tempestades, la adivinada Brecha de Tempestades, la Espalda  y  el Aneto que en descenso se continúa con la Cresta de Llosas. Aquí tenemos una cita pendiente y esperamos que todo llegue en su momento.

            Poco después retrocedemos sobre nuestros pasos, recuperamos las mochilas por enésima vez y nos vamos en busca de las citas que nos lleven a la Gran Cornisa o Canal Noroeste que es la vía normal de acceso a la mole de los Russell.

Vira de acceso de la Normal a Russell por donde bajamos.
 
            Tomamos el corredor situado más al norte muy descompuesto pero bastante estabilizado que a pesar de la fuerte pendiente no tiene nada de particular que no sea cuidar con las piedras. Bajados alrededor de 100 metros el corredor se acaba, se une con el otro y por marcado camino poco inclinado deriva hacia el noroeste atravesando casi toda la pared oeste, hasta que pierde potencia la misma y el camino nos deposita en la pedrera.

Corredor de acceso a la Punta Sudoeste de Russell, será el último del día.
 
            Prácticamente pegados a la pared, hemos girado casi 180º, seguimos en descenso suave atravesando algunos neveros residuales, ya que la base del corredor que buscamos no queda lejos ni muy abajo. Encontramos algunas difusas trazas de camino que nos conducen a la rimalla del nevero alojado bajo el corredor. Son las dos de la tarde.

De camino a la Aguja Sudoeste de Rusell.
            En una repisa que ni pintada al efecto dejamos las mochilas y ligeros de equipaje nos vamos por el corredor aunque a Rosa no le guste ni un pelo, como casi siempre.

            El corredor que es muy vertical tendrá alrededor de 70 metros. La parte baja es de  roca bastante descompuesta pero sobran presas por cualquier parte ya que su anchura resulta considerable. Está doblemente estrangulado por un par de bloques empotrados; el de la derecha que es por donde me voy yo se supera con un paso medianamente atlético. Desde encima del bloque les digo a mis socios que vienen detrás, que el otro bloque empotrado, de mayores dimensiones, tiene gatera de salida y lo pasan con facilidad.

            Luego el corredor sigue muy inclinado, fácil pero está lleno de basura y hay que poner toda la atención del mundo.

            Casi al final del mismo, otro bloque empotrado que se supera con pies en oposición enseguida nos deposita en la brecha a la que se puede llegar por el otro lado con suma facilidad, como habíamos visto ya por la mañana, pues se trata de un corredor muy corto y poco inclinado.

Pleta de Llosas desde la Aguja Sudoeste de Russell.
 
            De la brecha para arriba quedan una veintena de metros también muy verticales pero a través de un diedro de buena roca que permite un acceso protegido, de los que le gustan a mi esposa y en un santiamén alcanzamos la cima de la Aguja Sur de Russell de 3029 metros de altitud cuando son las dos y media. Es nuestro sexto  y último tresmil del día.

            Satisfechos por tan agradable trepada, echamos una limitada visual desde este elegante pináculo y sin más nos vamos tranquilamente para abajo desandando idéntico camino al encuentro de las mochilas.

            Juan acuesta la cuerda, que hemos llevado por si acaso, para que duerma en el fondo de su mochila y tomando el nevero nos vamos para abajo al encuentro de agua para saciar nuestra sed y lugar para comer tranquilamente, cosa que conseguiremos enseguida, en una primera surgencia de agua sobre pulido granito alrededor de los 2800 metros de altitud cuando son las tres de la tarde.

Macizo de Russell desde la Pleta de Llosas.
 
            Comemos tranquila y abundantemente, a cubierto de la nubosidad que aparece del nordeste. Es un auténtico regalo en un día de sol como éste que nos ha hecho sudar lo suyo; bueno, no solamente ha sido el sol el causante de nuestros sudores sino que también habrán influido los alrededor de 1700 metros de desnivel que hemos movido.

            A las cuatro menos cuarto reemprendemos el camino para abajo por cualquier parte que nos ofrezca una bajada lo más cómoda posible para mis maltrechos pies que me duelen bastante.

Lilium en Llosas.
 
            Prácticamente en dirección este y a través de crecida pradera alpina que ni siquiera deben pastar los rebecos, nos incorporamos al camino de la mañana en las proximidades del Ibón Superior de Llosas.

            Echamos otro trago de agua en las inmediaciones del Ibón Inferior de Llosas que contemplamos largamente llenos de agradabilísimos recuerdos y poco a poco, sin prisa vamos para abajo con frecuentes paradas para contemplar el paisaje a la fresca sombra de la nube que nos protege de los rigores de la canícula.

            Más abajo de la Pleta de Llosas fotografiaremos un precioso lilium que no sé bien si es el pyrenaicum o el martagón, es la primera vez que lo veo en el monte.

            A las cinco y media recojo los melocotones en el barranco a la vez que me remojo los pies, ambas cosas resultarán un auténtico placer de recién nacido.

Croquis del Macizo de Russell.
 
            Mis socios que vienen detrás cargan con los melocotones, deliciosa carga; y se van a echar una ojea al Refugio de Pescadores que tiene hasta literas y radioteléfono, ¡menudo lujazo!

            A las seis llega un autobús pequeño que, “al loro”, tomamos de inmediato y al asalto pues ha ido llegando el personal y somos mogollón. Al fin no entramos todos a pesar de los esfuerzos del chofer.

            Baja la pista a velocidad considerable y de cuando en cuando produce unos extrañísimos ruidos que nos ponen la mosca detrás de la oreja.

            Al fin, a las seis y veinte pasadas llegamos a Senarta. Voy a abrir el coche y advierto que he perdido la llave. Se me ha debido caer por un agujero del bolsillo del pantalón.

            El chofer del autobús me dice que el que hemos llevado por la mañana está ya en los garajes, que él tiene que hacer un servicio pero se preocupará de saber si la han encontrado en el autobús y se lo dirá por radio al autobús que está arriba para bajar a los últimos,  pues en la zona no hay cobertura para los móviles. Si no aparece la llave  intentará mandar a alguien de algún taller que nos pueda solucionar el asunto.

            Absolutamente desesperado me voy hacia el lugar donde hemos cogido el autobús y de momento se me ocurre preguntar en la casetilla de información  a la entrada del plan.

            -¿No habrás recogido una llave de coche?

            -...

-¡Esa es míaa...!

No le he dado tiempo a reaccionar. Alguien la ha debido recoger y lógicamente la ha entregado allí.

            Le doy apresuradamente las gracias y nos vamos a celebrar nuestra buena suerte comiendo los restos de comida que guardamos en el coche y bebiéndonos las cervezas de la nevera que están justillas.

            A las siete, sin prisas, nos montamos en el coche. En el desvío del Valle de Estós está el autobús recogiendo gente. Detengo el coche y le doy las gracias al chofer además de comunicarle que he encontrado la llave. Luego ya: carretera y manta, tras decidir que no volvemos por Barbastro a pesar de las obras de la carretera entre en Esera y el Ara que no sabemos cuando tendrán a bien  terminar.

            Paramos en la fuente del Molino Escartín para estirar las piernas más que para beber el agua de la fuente, bastante fresca por cierto y a las nueve y media depositamos a Juan en su casa que se queda nuestra cuerda, toda dormida en su mochila; mientras que nosotros, será para compensar, nos quedamos con su tienda que se ha despistado también dormida entre nuestras cosas y que ya devolveremos luego que se les pase el sueño.

           

12 jul. 2002

11-02. DE ISABA A CANDANCHU. ETAPA 2. DEL COLLADO DE PETRAFICHA A CANDANCHU. 12-7-2002.

Acue y Gebedeille desde el Ibón de Estanés. 2-6-07.

Collado de Petraficha, La Mina, Aguas Tuertas, Ibón de Estanés, Hayedo de Sansanet, Col Causiat y Candanchú.

12/07/2002.

Desnivel ascendido 950 m.

Desnivel descendido 1230 m.

Distancia recorrida 30000 m.
 
Tiempo efectivo 07:30 h.

Sol.

Fácil.

07:30 h.

Senderismo.

Un aspecto muy determinante de las travesías es el poder contar con trasporte colectivo que te permita retornar o bien a tu lugar de origen o al coche. Los valles que cuentan con transporte, como es el caso del Valle del Aragón, son muy apropiados para iniciar o finalizar las travesías. Si no hay transporte aparecen los problemas que terminan, a veces, echándonos para atrás.

Agua en la Mina, En Estanés y en el Barranco de Aspe.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa del Collado de Petraficha a Candanchú procedente de Prames. Vía en amarillo.


            La noche resultará celestial, ni siquiera Rosa se levanta para hacer pis.

            Nuestros planes para el día 12 de Julio de 2002 han cambiado y consecuentemente nos quedamos largos desde las cinco y media hasta las seis de la mañana, no tenemos premura de tiempo.

            Nos levantamos recogemos y desayunamos en tres cuartos de hora y a las siete menos cuarto iniciamos nuestra marcha.

Chipeta Alto y Collado de Petraficha desde Larraille. 23-10-10.
 
            Bajamos tranquilamente contemplando las majestuosas Agujas de Ansabere destacándose débilmente en la neblina. La mañana está medio nublada y muy agradable para caminar, más cuesta abajo. En dirección este vamos valle abajo por marcado camino al encuentro del Refugio de Saburcal cuando ya contemplamos el Plano de la Mina en Guarrinza en medio de un auténtico jardín de lirios pirenaicos.

Vertiente sur del Collado de Petraficha. 27-12-09.
 
            A ritmo normal pues no estamos del todo recuperados y en dirección sur nos bajamos hasta el puente inferior del plano ya que no recordamos que haya puentes sobre el Aragón Subordán, Oza nos cae tan a desmano que venimos poco por aquí.

            A las ocho menos cuarto pasamos el puente a 1230 metros de altitud y de nuevo en dirección este tomamos la pista que conduce a Aguas Tuertas remontando el Valle de Guarrinza siempre por su orilla izquierda. La pista, ligeramente inclinada  se alarga sobre 5 kilómetros de los que 3,5 están abiertos al tráfico de vehículos.

            Una camioneta nos adelanta. Se trata del pastor cosa que confirmaremos cuando localicemos la camioneta en las inmediaciones del Cerrojo de Aguas Tuertas

Llegando al Cerrojo de Guarrinza.
 
            Pasamos la barrera que está levantada, cogemos agua de una surgencia poco más arriba y en la parte final abandonamos la pista para salvar las amplias lazadas de la misma por camino que permiten ganar el fuerte desnivel ya que Aguas Tuertas es un valle colgado sobre el de Guarrinza.

            Alcanzamos el Achar de Aguas Tuertas a 1620 metros de altitud cuando son las nueve y cuarto de la mañana y bajo el promontorio de cierre nos paramos a almorzar.

Junto al Dolmen de Aguas Tuertas.
 
            Localizamos por fin el Dolmen de Aguas Tuertas gracias a un panel indicador que lo sitúa a menos de un minuto, hacemos otra foto y quince minutos después continuamos adelante. No debemos perder demasiado tiempo, ya que la pista nos ha puesto de manifiesto que no estamos recuperados del palizón de ayer. Además a mí me siguen doliendo los dedos de los pies.

Aguas Tuertas desde Arri. 11-10-08.
 
            De llano atravesamos el verde y jugoso plano de Aguas Tuertas, lleno de ganado, cosa que hasta el momento no habíamos visto prácticamente, ahora casi en dirección sur y siempre por la margen izquierda hasta atravesar en el fondo el Barranco de Rueda e iniciar suavemente el ascenso hacia el Puerto de Escalé encontrando enseguida las balizas rojiblancas.

            Son las diez y cuarto cuando tomamos la bifurcación a nuestra derecha, pues sabemos que la de la izquierda se baja a Francia y por marcado camino en dirección sudeste vamos ganando altura sobre pradera alpina salpicada de potentes afloraciones calizas. El terreno es pestoso con continuos altibajos y vueltas, suerte que está perfectamente marcado.

            La mochila molesta lo suyo sobre nuestros dolientes hombros y el ascenso al encuentro de la vista de Estanés se hace pesado. Suerte que sobre el macizo de Bernera se asientan las nieblas que hacen de la mañana de lo mejorcito para caminar.

Hemos rodeado el Ibón de Estanés por el sur.
 
            Poco a poco, a través de un irregular paraje alcanzamos la cota 1915  y tras avistar el ibón continuamos un poco en dirección este para contornear largamente por la orilla sur y sorprender a un zorro que huye despavorido.

            La mañana sigue nublada y agradable. Contemplamos Sierra Bernera con la entrada al Valle de los Sarrios. Poco después en el ibón, a 1780 metros de altitud, hay un campamento de crías y una pallada de franceses. Los dejamos a todos allí y ascendiendo suavemente hacia el este abandonamos la cubeta lacustre e iniciamos el suave descenso hacia el Barranco de Aspe.

La Cabecera del Bosque de Sansanet. 23-8-08.
 
            En la bifurcación de caminos, perfectamente indicada, tomamos el de nuestra derecha que se va a media ladera y en dirección sur hacia la cabecera del barranco a una altitud de 1650 metros.

Esper, Zapatilla y Tuca Blanca detrás Pala de Ip y Moleta. 23-8-08.
 
            Pasamos el abrigo pastoril y en el torrente que baja de las Laderas de Cantal, justo a la entrada en el hayedo, nos quedamos a remojar un poco los pies, a comer y a beber. Es la una del mediodía y tenemos la confirmación de que acabaremos en Canfranc antes de las seis y veinte de la tarde que es la hora a la que sale el tren.

La Gravera de Esper en el Paso del Barranco de Aspe. 23-8-08.
 
             A las dos menos cuarto un poco recuperados continuamos el camino atravesando el Bosque de las Hayas, lugar en el que nos quedamos un rato a disfrutar del lugar, pues nos lo hemos merecido.

Detalle del Paso de la Gravera de Esper.
 
            Luego proseguimos, siempre por camino balizado, ascendiendo suavemente y alcanzamos el Barranco de Aspe a 1530 metros de altitud, en el que hay otro nutrido grupo de franceses y flanqueando la inclinada gravera por camino mejor confirmado que el de la primavera pasada, iniciamos el descenso suave bajo la cima del Esper.

Barranco de Aspe desde Sansanet. 2-6-07.
 
            Siguiendo en suave descenso entramos de nuevo en el hayedo para volver de nuevo a ascender suavemente, abandonar el hayedo y a través de pradera alpina ascender un poco hasta al Collado Causiat situado a 1630 metros de altitud, en plena pista de fondo de La Ciudad de Piedra de Candanchú.

Nuestro camino para alcanzar el Hayedo de Sansanet. 14-6-08.
 
            Alcanzamos el collado con ganas pues sabemos que aunque nos queda una calcetinada todavía, será fundamentalmente en suave descenso.

            Hay que atravesar la parte baja de la estación de esquí, pasar por la urbanización, salir a la carretera y meter la marcha de resistencia hasta Canfranc Estación. Para ello seguimos adelante en suave descenso hasta que la GR se convierte en pista. Poco después alcanzamos el aparcamiento junto a la Escuela Militar de Montaña y por medio del aparcamiento asfaltado nos bajamos hasta las primeras tiendas.

            A un señor que está descargando algo de un coche le pregunto  por el autobús del valle, me dice que si que llega hasta allí pero que no sabe si pasa a las cuatro o las cuatro y media, que junto a la iglesia encontraremos horarios.

            Unos metros más abajo localizamos la iglesia y a un par de chavalas que están junto a un malecón en un corte provisional de la calle les pregunto:

            -¿Estáis esperando al autobús?

            -Si. Llega en cuatro minutos.

            Soltamos las mochilas junto al malecón. Son las cuatro menos cinco y esto sí que ha sido “llegar y besar al santo.”

            El día no ha estado mal: hemos subido 950 metros, bajado 1230 metros y caminado alrededor de 30 kilómetros. La cifra total de dos días de trabajo se ha saldado con 3200 metros de subida, 2460 metros de bajada  y 55 kilómetros. ¿Será suficiente este ritmo para hacer la Traspirenaica? ¿Soportaremos este ritmo a lo largo de varios días?

            Las dudas permanecerán en nosotros, ya que las contingencias meteorológicas del día 11 han falseado, a nuestro juicio los resultados. Creemos que en condiciones normales hubiéramos hecho lo mismo pero con mucha mayor facilidad el primer día y mucho más descansados el segundo.

            A las cuatro y cuarto llega el autobús que nos deja a las cinco en la estación de autobuses de Jaca. Quince minutos después tomamos el autobús para Sabiñánigo. A las cinco y media estamos en Sabi y a las seis menos cuarto en nuestra casa después de saborear el último repecho hasta Montecorona.

 

11 jul. 2002

10-02. DE ISABA A CANDANCHU. ETAPA 1. DE ISABA AL COLLADO DE PETRAFICHA. 11-7-2002.


Ibón de Ezcaurre sin nieblas. 13-8-07.
 
Isaba, Pista Barranco Berroeta, Ibon de Ezcaurre, Peña Ezcaurre, Zuriza, Pista a Tatxeras y Collado de  Petraficha.

11-07-2002.

Desnivel ascendido 250 m.

Desnivel descendido 1250 m.

Distancia recorrida 25000 m.

Mixto.

Bastante fácil.

Tiempo efectivo 07:00 h.
 
Senderismo.

No sé si hay algo peor que las nieblas en la montaña. Con nieblas y por terreno completamente desconocido no se debe caminar. A pesar de seguir un camino más o menos balizado te pierdes como así nos pasó repetidamente. Luego, con visibilidad normal no tuvimos ningún problema.

 Agua en Zuriza, Tatxeras y en las partes altas de los barrancos según costumbre.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Isaba a Zuriza procedente de Prames. Vía en amarillo.

Mapa de Zuriza a Oza procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            La Traspirenaica  a pie no debe ser moco de pavo precisamente.

            En nuestra época de fogosos principiantes, allá por los años 85 y 87, ya habíamos hecho las travesías de Canfranc a Ordesa y de Benasque a Ordesa. Nos quedada, del Pirineo Aragones el tramo occidental que había sido pospuesto paulatinamente por un rosario inacabado de excusas.

            Caerá en mis manos información de la GR11. Y consultada convenientemente deduzco algunas ideas interesantes y de entre ellas el emplear algo menos de los cuarenta y tantas  jornadas para hacerla de mar a mar, la necesidad de partirla en tramos y el altísimo nivel de exigencia y esfuerzo para hacer la actividad en un tiempo razonable, al menos para nosotros.

Ni siquiera sé si le gustará el tema a Rosa y por ello decido probar haciendo precisamente el tramo aragonés que nos falta.

Queda programada la actividad para este mismo verano de 2002 con la intención de hacer las cuatro etapas en dos días y a la vuelta de nuestro viaje en familia a Egypto, el día 10 de Julio, teniendo en cuenta que han anunciado un tiempo irregular que suponemos será tanto peor cuanto mayor sea la altitud en la montaña, preparamos todo a la carrera y nos vamos  a las cinco de la tarde en el autobús de Pamplona, con la intención de empalmar en Benta Carrica con el que va de Pamplona al Valle de Roncal.

Cuando llegamos a Benta Carrica, confirmando lo que nos ha dicho el conductor, el autobús de Pamplona ya ha pasado hace cinco minutos. ¿Será posible que no se pongan de acuerdo las compañías para posibilitar el enlace?  Lo que le faltaba a este Pirineo para estar un poco más incomunicado.

Creo que hay 3 kilómetros hasta Sigües y nos echamos a la carretera, mochilas al hombro, para comprobar los rigores del peso y sacar el dedo a ver si hay suerte. Son las seis y media de la tarde, de una tarde cálida que nos va a hacer entrar en calor.

Llegamos a Sigües pues no ha habido suerte y a la salida del pueblo nos detenemos para hacer dedo.

No será necesario, pues cuando pregunto a un hombre por si hay taxis en el pueblo, me contesta que no, pero me dice que si esperamos un poco nos sube hasta Roncal. Nos ha visto ya hace un rato con nuestra faena.

Se va al huerto a por unas lechugas y poco después nos subimos a su coche y  salimos para arriba.

En Roncal aparca, nos bajamos y continuamos hasta la parte alta del pueblo, quedan 7 kilómetros y decidimos hacer dedo hasta que se haga de noche, ya que tampoco hay taxis, según nos indican. Luego, cuando se haga de noche y ya no se pueda hacer dedo ya nos subiremos andando. Pero enseguida nos para un tío que tiene una tocinera por coche. Montamos los dos delante con él y las mochilas detrás revueltas en un basural.

A las ocho y media, tras una entretenida conversación acerca del Opus Dei, nos deja en el inicio de la pista donde hemos de iniciar nuestra travesía. La paciencia tiene premio.

Isaba esta a 814 metros de altitud. Tomamos una pista  en bastante buen estado que en suave ascenso siguiendo la dirección este y por la orilla derecha del Barranco de Belabarce nos conduce hasta la entrada de Alteras de Belabarce, lugar en el que cogemos agua y tomando el ramal de nuestra derecha, junto al Barranco de Berroeta, continuamos para arriba en busca de un lugar adecuado para plantar nuestra tienda.

Se acaba la pista a 930 metros de altitud y allí, junto al barranco, encontramos un lugar utilizado al efecto y  acampamos. Son las nueve y media, un poco tarde pero con hora. Estamos donde queríamos estar aunque con un par de horas de retraso.

Montamos la tienda, cenamos nuestra ensalada de tomate y una tortilla de patatas y a las diez y diez, cuando ya casi ha caído la noche del todo, nos empiltramos. Mañana será un día bastante duro y queremos comenzarlo pronto.

Con nieblas no hay fotos. Nuestro trabajo de la tarde.
 
 Muy temprano comenzamos el día 11 de Julio, tanto, que a las cinco y media todavía no es de día y hemos de esperar diez minutos para levantarnos. Luego, a todo trapo recogemos bastante seco puesto que la noche ha estado algo nublada, desayunamos y a las seis y veinte cruzamos el barranco e iniciamos en dirección sur-sudeste, camino en  consistente ascenso por medio del pinar.

Seguimos unas pocas balizas rojiblancas y casi nos pasamos la que poco más arriba indica el abandono de la maltrecha pista y nos introduce a nuestra izquierda en un camino que sigue bosque arriba.

Nos entretenemos con un festival de digitalis púrpura y ganamos altura hasta que aparecen las primeras hayas ya algo arriba.

Vamos girando sobre la cabecera del valle a nuestra izquierda, alcanzamos un pequeño collado y a media ladera continuamos sobre pradera alpina al encuentro del hayedo, mientras contemplamos como las nieblas que cubrían la zona somital del Pico Ezcaurre van bajando valle abajo.

Transitamos por el borde superior del hayedo en dirección este cuando las nieblas alcanzan nuestro nivel. Nos hemos perdido ligeramente y alcanzamos una sucesión de lomas que identificamos como Casiniellos y Arnaia. Luego perdemos definitivamente las balizas y nos engulle una espesa niebla a la vez que entramos en zona de lapiaz.

Alcanzamos los 1700 metros de altitud en busca del Ibón de Ezcaurre y deambulamos para arriba y para abajo inútilmente a la vez que la niebla nos harta de agua. Finalmente, tras parar a comer un poco y ver si se levantan las nieblas entre tanto, llego a la conclusión de que hemos girado demasiado en la cabecera del valle y tomamos la decisión que debíamos haber tomado hace tiempo: volver sobre nuestros pasos hasta encontrar la última baliza sobre el hayedo.

Así lo hacemos gracias a mi buen olfato orientativo y aproximadamente una hora después recuperamos las balizas rojiblancas. Han sido dos horas y media largas las que hemos perdido y además sin parar.

Pared de subida a Peña Ezcaurre desde el ibón. 23-5-12.
 
Viramos un poco al este subiendo una loma herbosa y poco después volvemos a perder las citas y otra vez más vueltas. Es la niebla tan espesa que nos perdemos de cita a cita y llegamos a pasar a 15 metros de la pared sur de Ezcaurre y a otros 15 del ibón y no lo vemos.

Me acerco para ver el blanquecino neblinoso que asemeja un paraje cortado y me encuentro de narices con que se trata del Ibon de Ezcaurre situado a 1680 metros de altitud. Es el ibón más occidental del Pirineo, tiene reducidas dimensiones y esta bastante colmatado.

Damos un par de vueltas al ibón intentando localizar las balizas  pero no hay manera, así que, decidimos plantar la tienda y ponernos a cobijo ya que estamos bastante humedecidos en general y hartos de rodillas para abajo en particular.

Hemos llegado al ibón a las doce y media y a la una nos metemos dentro. Comemos un poco ya que solamente hemos probado un bocado hace ya bastante rato y no bebemos nada, puesto que solamente tenemos litro y medio de agua, en previsión de que  si la cosa no mejora igual tenemos que pasar la noche aquí y el agua del ibón habría que hervirla.

            Nos comemos una naranja que llevamos y dormitamos un tanto húmedos al amor de la tienda tras escurrir los calcetines.

            Son las dos de la tarde pasadas cuando nos despierta un incremento de la claridad dentro de la tienda, comienzan a levantarse las nieblas y todo va seguido: vemos los contornos del ibón, luego la pared sur del Pico Ezcaurre ante nuestra sorpresa y salgo fuera localizando las balizas de llegada pero no las de ascensión al pico. Llegan un par de perdidos en la niebla y nosotros recogemos la tienda como motos, montamos las mochilas y nos tiramos por una empinada canal hacia arriba a pesar de que no tiene balizas.

Se  trata de subir un corredor lineal en la vertical del Ibón de Ezcaurre.23-5-12.
 
            En dirección norte encontramos enseguida una cita de piedras  y luego otra además de trazas de camino. Sabenos que la GR no va por aquí pero tenemos claro que 300 metros más arriba nos espera la arista que nos ha de conducir a la cima.

Canchal en la Cima de Peña Ezcaurre. 13-8-07.
 
            La canal tendrá alrededor de 50 metros de desnivel es fácil y se continúa con un pequeño y falso llano pedregoso. Luego se vuelve a empinar formando una amplia pared bastante inclinada que se puede subir por cualquier parte y que terminamos subiendo casi de frente. Los metros de desnivel caen rápidamente a pesar de las circunstancias e inmediatamente el terreno se rellana en la loma cresta que en dirección este conduce enseguida a la cima de Peña Ezcaurre situada a 2045 metros de altitud. Son las tres y veinte de la tarde y llegamos en compañía de la niebla que todavía sitia la cima.

En la Cima de Peña Ezcaurre y con nieblas.
 
            Hemos subido en media hora, hacemos una foto llena de niebla junto al vértice geodésico y cinco minutos más tarde, tirando de lógica volvemos para abajo por la loma al encuentro de las teóricas balizas que han de faldear la cima por el oeste a una altitud de 2000 metros.

Espelunga, Acher y Alano desde Ezcaurre. 13-8-07.
 
            Inmediatamente localizamos las balizas que se van a bajar la cara norte del pico y casi de inmediato el viento que campa por la alomada cima disipa las nieblas a la vez que el camino se pierde vertiginosamente para abajo, ahora sobrado de balizas.

Descenso de Ezcaurre a Zuriza.
 
            En el  herboso Collado de Arbizondo entramos en el hayedo a la vez que vamos girando en dirección este. Luego en medio del bosque el camino vuelve a girar al norte al encuentro del Puerto de Navarra al que llegamos ya que hemos desechado la idea de atravesar la pradera de frente hacia el Cámping de Zuriza que hace un rato que hemos viso.

En el Collado de Arbizondo.
 
            Estamos un poco cansados fundamentalmente de hombros y pies, ha sido nuestra pírrica victoria sobre la niebla pero la hemos pagado a buen precio: calculábamos estar en Zuriza sobre las doce como muy tarde y serán las cinco menos diez cuando lleguemos, cosa que haremos por la carretera y con pocas alegrías a pesar de que estamos donde estamos y que sabemos que hoy ha sido una mañana de las prohibitivas para caminar por la montaña. Solamente nuestra experiencia nos ha permitido alcanzar un objetivo, en el mejor de los casos, poco asequible y ciertamente complicado.

Punta Arbizondo delante de Ezcaurre desde Zuriza.
 
            La tarde entra en calores y en dirección este-sudeste iniciamos la segunda etapa de la GR que pretendíamos comprimir en el primer día. Estamos a 1227 metros de altitud y nos espera la Pista de Taxeras con un par de kilómetros largos en suave ascenso.

            A la izquierda de la pista, en uno de los torrentes que bajan de Quimboa Baxo paramos a echar un buen trago de agua pues tenemos sed y a comer otro poco. Son diez minutos que nos saben a poco pero es tanto el tajo que nos queda...

Ezcaurre de camino a Petraficha.
 
            Luego cuando la pista va a atravesar el Barranco de Petraficha nosotros la abandonamos y tomamos un caminillo que nos conducirá en quince minutos al Refugio de Taxeras tras un primer repecho que se nos ahinca. Son las seis menos diez y estamos a 1410 metros de altitud.

            Dejamos a la pareja que había acampado la noche anterior en el lugar que lo hicimos nosotros la pasada noche y tomando el camino de media ladera con dudas nos vamos valle adentro llevando el barranco a nuestra derecha.

            El camino es un auténtico rompepiernas: tan pronto subes como bajas y al final termina incorporándose al que sube por el lecho del barranco. Era lo que le faltaba hoy.

            El sol calienta lo suyo como para equilibrar un poco el día y el suave camino en el fondo del valle va a resultar tedioso, largo e inacabable: un delicado suplicio en un día como éste. La llegada al collado de Petraficha se dilata de forma indefinida pero al final, con un cansancio casi infinito, a las ocho y cinco nos situamos sobre los 1961 metros de altitud. Nos ha costado una eternidad alcanzarlo, tanto que en repetidas ocasiones le he propuesto a Rosa acampar aprovechando algunas manchas planas de verdura ya que llevamos bastante agua.

            Descansamos cinco minutos tendidos sobre la todavía jugosa hierba y luego continuamos siempre en dirección este para abajo al encuentro del primer plano herboso que nos permita plantar la tienda y dormir con comodidad, cosa que sucederá un cuarto de hora después coincidiendo con la aparición de agua en el barranco.

            Acampamos sobre los 1800 metros de altitud a la sombra de la tarde y en la orilla derecha del recién nacido barranco que está lleno de tritones. Son las ocho y veinticinco de la tarde y aquí se acaban las tribulaciones del día. Nos hemos quedado a dos horas largas, según calculo, del lugar al que pretendíamos llegar en nuestro proyecto. A pesar de ello estimo que además de los 250 metros que subimos ayer, hoy habremos subido realmente los 2000 metros aunque no hayan sido todos efectivos y calculo que habremos bajado alrededor de 1250 metros a lo largo de 21 kilómetros, ya que ayer hicimos 4 kilómetros.

            Soltamos las mochilas y nos remojamos los pies en el barranco.

Luego, con un cansancio mitigado por el hecho de que sabemos que la jornada ha terminado, montamos la tienda  bebemos abundantemente, nos hacemos unos fideos que nos saben a gloria y que disfrutamos dentro de la tienda con nuestra sacrosanta lata de sardinas y demás corrientes de estos casos.

A las nueve y media nos empiltramos tras tomarnos nuestro vaso de leche caliente y liquidamos la jornanda con la esperanza de que mañana será otro día.