30 ago. 2002

17-02. LA INTEGRAL DE SIERRANEVADA. ETAPA 4. DE LAS CALDERETAS A LA HOYA DE LA MORA Y FIN. 30-8-02.

La Este de Mulhacén.
 
Lagunas de las Calderetas, Collado de Siete Lagunas, Collado del Ciervo, Puntal de la Caldera, Loma Pelada, Crestones de Río Seco, Collado de la Carihuela y Hoya de la Mora.
 
30-8-02.

Salida 09 h. Llegada16 h.
 
Sol

Bastante fácil.

Ascensión.

Juan Castejón, Rosa María Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de las Calderetas a la Hoya de la Mora procedente de Iberpix. Vía en amarillo.
 
La noche resultará regular. Rosa se levanta a las cuatro y diez a hacer un pis, momento que aprovecharé para felicitarla por su santo y nuestro aniversario de bodas y nos desvelamos todos individualmente. El resto se hará largo y lo negociaremos con vueltas y más vueltas dentro del saco para notar con marcada suficiencia la dureza del suelo en nuestras caderas.

El sol nos saca de la tienda a las ocho menos diez del viernes 30 de Agosto.

Puntal de Vacares y Lagunas de las Calderetas, nuestro vivac.
 
Es un día de vuelta que hay que hacer y a las ocho y media, en medio de una cálida mañana, iniciamos la marcha.

Nos despedimos del trío que me facilita una página web para disponer de buena información sobre Sierra Nevada: nevasport.com, y casi en dirección sur nos volvemos sobre idéntico camino que a la llegada para remontar y bajar sucesivamente el contrafuerte sur del Puntal del Goterón.
 
Almorzando en el Collado Nordeste de Mulhacén detrás Puntal de la caldera, Crestones de Rio Seco y Veleta.

En el rellano siguiente nos vamos perdiendo la mínima altura al encuentro de la pedrera para abordarla a media ladera y en horizontal e incorporarnos a la pared nordeste de la Alcazaba.

Hemos especulado con una ruta que no nos obligue a subir al pico y que nos permita alcanzar el rellano antecima del Siete Lagunas y la Alcazaba. Descartamos la opción de entrar al Circo de Siete Lagunas por el sur y elegimos una vía que a media ladera pasa sobre unas afloraciones rocosas, asciende la pedrera bajo unas surgencias verdosas y o bien por ellas en las que la pared se escalona claramente o bien por una marcada vira al norte de las surgencias, que no convence demasiado a Juan, nos permita erguirnos sobre la pared de la Alcazaba.
 
Corredores de descenso de la Norte de Mulhacén.

Nada más comenzar la pedrera bajo la pared encontramos huellas de paso que se pierden en la zona de piedra grande pero que recuperamos de inmediato hacia la vira que yo había propuesto.

La vira es de libro y la dejaremos amojonada convenientemente. De izquierda a derecha transita una faja alta, se encajona sobre unos pequeños paredones y rompe el tramo final de pared por un fácil corredor. La cita que colocamos en el final de la pedrera superior e inicio del corredor en la pared es casi “otro tresmil de Sierra Nevada.”

Recorremos en ascenso suave y en dirección oeste  la antecima plana de la Alcazaba hasta enfrentarnos al casquete somital del Siete Lagunas, siguiendo el camino que aproximadamente llevaba la pareja que bajó de la Alcazaba cuando comíamos dos días atrás tras bajar del Siete Lagunas.
 
Mulhacén desde Lomo Pelado.

Se trata de una impresionante losera en la que se pueden encontrar las mejores y más impresionantes losas que jamás haya visto. Una losera que se hace larga hasta que alcanzamos la entrada de la vira que nos bajará al Circo de Siete Lagunas.

El descenso por la vira corredor es conocido y nos permite describir una trayectoria  similar a la que describimos con Rosa a la ida. Con ella circunvalamos la Laguna Altera y nos incorporamos a la transitada huella que conduce, tras unos pocos metros terrosos al Collado de Siete Lagunas que ya había inspeccionado Juan.

Son las diez y media, un poco pronto, pero nos paramos a almorzar en el collado contemplando la arista norte de Mulhacén y el inicio del corredor que baja hasta la Laguna de la Mosca o de Mulhacén.
 
Mulhacén desde el Puntal de la Caldera.

Son las once menos cuarto, estamos sobre los 3250 metros de altitud e iniciamos en dirección oeste el descenso, por transitado y terroso camino, de un amplio corredor al que le salen piedras enseguida. Poco después una serie de lazadas cortas dulcifican la inclinación del corredor y lo conducen a un estrechamiento sobre materiales firmes.

Desechamos la posibilidad de tomar unas terrazas horizontales sobre la pared norte de Mulhacén y proseguimos para abajo ahora por un estrecho corredor de paredes firmes y verticales y que cuenta con un lecho lleno de basura sobre la que se trazan minúsculas lazadas como procedimiento para no bajar a salto limpio.

El corredor se estrecha y ahonda todavía más, resulta algo lóbrego y húmedo pero enseguida desemboca en la pedrera de su cono de deyección en la que se pierde el camino ya que unos irán hasta la Laguna de la Mosca, origen del Río Valdecasillas y otros faldearán a su libre albedrío en busca del Collado del Ciervo o de Mulhacén.
 
Laguna de la Mosca desde el Puntal de la Caldera.
 
Nosotros faldeamos a media ladera toda la pedrera bajo los paredones de la Norte de Mulhacén, especulamos con otro corredor que lleva agua y que baja de la vertical del pico, tocamos el hielo de un nevero residual fuera de las caricias del sol y perdiendo la mínima altitud, pasaremos sobre los 2925 metros, iniciamos el ascenso del amplio corredor que culmina en el Collado de Mulhacén.

El ascenso con el sol en la espalda después de haber pasado un buen rato a la sombra y en descenso lo vamos a hacer utilizando el pedregal de la parte sur, fuera del camino que transita la parte norte. Previamente hemos desechado la idea de cruzar el corredor y por la pedrera del lado norte pasarnos de largo el collado y elevarnos hasta el Pico de la Caldera. Iremos paso a paso.

La subida de la pared no resulta excesivamente costosa y enseguida alcanzamos el Collado del Ciervo a 3128 metros de altitud.
 
Laguma de la Caldera desde el Puntal de la Caldera.

Seguidamente tomamos la arista en dirección noroeste o ligeramente en su ladera noroeste y continuamos en ascenso.

Antes de alcanzar el casquete somital rocoso y blanquecino del  pico transitamos la fácil arista para trepar fácilmente por lisas y fáciles placas a la cima. El Puntal de la Caldera situado a 3226 metros de altitud.

Hacemos alguna foto, dejamos el Pico del Juego de Bolos perdido allá abajo en la arista norte y proseguimos arista adelante, ahora en dirección oeste.

El camino que hicimos por abajo en la pedrera, contorneando la Laguna de la Caldera, vamos a hacerlo en sentido contrario pero por arriba. Comprobaremos de inmediato que no tiene nada que ver el uno con el otro.
 
Laguna y Crestones de Rioseco un rato entretenido.

Nos enzarzamos en una afilada arista en la que van a salir dientes por un tubo. Algunos, fáciles los escalamos a toda cresta, otros  no tanto, nos obligan a realizar fáciles y transitados flanqueos por el lado norte. Por tanto, la progresión se hace lenta. Vamos relajadamente, tenemos tiempo, disfrutamos del paisaje norte en el que destaca majestuosamente la Laguna Larga  de imponente azul cielo a la sombra del mediodía. Para “aligerar” más la marcha vamos cogiendo té. Si ya había poco, aquí hay menos todavía.

Empleamos las manos con cierta asiduidad y alcanzamos, digamos que en ligero ascenso, el Pico  Norte de Loma Pelada de 3187 metros de altitud, segundo tresmil del día y gemelo del pico sur.

Decidimos continuar adelante enfrentándonos a los Crestones de Rioseco, la roca es más oscura y en principio parece más consistente. Pasamos algunos dientes fáciles, hemos de faldear algún otro y alcanzamos el punto culminante de los Crestones de Rioseco a 3198 metros de altitud, tercer tresmil y último del día cuando es la una y cuarto pasadas.
 
Detalle de los Crestones de Rioseco

Pretendemos ir crestones adelante hasta llegar a la pista pero poco más adelante, uno de ellos tiene un paretazo importante para bajar del mismo. Hemos de contornearlo por la cara sur pero viendo que la continuación va a resultar entretenida, con aire de marcha, en lugar de incorporarnos de nuevo a la cresta nos sentamos al tornasol del día para comer antes de abandonar la arista. Son las dos menos veinte.

Comemos lo de siempre aderezado con Raspones de Rioseco que se encuentran próximos  en dirección sur y al otro lado de la pista, contemplamos a los “domingueros” que deambulan por la pista, quién sabe si hacia o de Mulhacén, la Meca de Sierra Nevada y a las dos algo pasadas nos bajamos por cualquier parte de la pedrera hasta la pista y ¡se acabó!
 
La Sur del Veleta y nuestra vía de descenso del pico.

Recorremos tramos de pista ya pisados y otros que pasamos por arriba, ninguno medianamente plano y alguno bastante estropeado pues no se debe hacer mantenimiento de la pista, pasamos la “falsa brecha”, hacemos alguna foto de nuestro descenso del Veleta y ascendemos cansinamente desde las proximidades de la Laguna de Aguas Verdes, un tanto sucia pues se encuentra muy cerca de la pista a 3050 metros de altitud, hasta el Collado de la Carihuela.

Son las tres de la tarde, el refugio está vacío y no nos queda otra cosa que hacer que recoger nuestra basura que dejamos escondida y continuar pista abajo al encuentro de la carretera.
 
Veleta, Zacatín y Machos desde las inmediaciones de la Carihuela.

A las cuatro menos cuarto y a buen paso llegamos al autobús y nos sentamos poniendo otro punto final en nuestra actividad. Habíamos apalabrado la vuelta para las dos de la tarde pero no hay problema ahora en el de las cuatro. Hemos rematado nuestra jornada montañera con 1004 metros subidos y 901 metros bajados para hacer tres nuevos tresmiles.

De camino para abajo el mismo guía tiene las mismas ganas que a la subida, no nos aclarará casi ninguna duda de las que le sugieren nuestras preguntas. ¡Consultará!

            A las cuatro y cuarto cargamos con nuestras mochilas y nos llegamos a nuestro coche en la Hoya de la Mora.

            La tarde está cálida, recorremos un poco la urbanización de Prado Llano, visitamos y charlamos de nuevo con Pepe en el Dornajo que tampoco nos aclara todas nuestras dudas pero nos regala el pin del Plantago de Sierra Nevada, símbolo de la sierra y a las siete y media de la tarde, sentados al sol sobre las sillas playeras, a 2050 metros de altitud y con 18 º de temperatura iniciamos las celebraciones con Heineken helada y aceitunas La Española.

            Después del trago relajado viene la cena, fruta, sidra, dulces, café y copa.

            Brindamos. Brindamos como siempre, por la próxima. No hemos terminado ésta que ya estamos locos por la próxima. También por las montañas para que nos sigan regalando tanta felicidad como sudores y por nosotros, sin nosotros no hay fiesta.

Croquis general de la travesía.

            Caída ya la noche nos empiltramos con la mente llena de ilusiones y con una cierta pena por abandonar estas agradables montañas.

            Nos levantamos a las siete menos cuarto y recogemos con prisa, hay que hacer la vuelta por carretera y es 31 de Agosto.

            Paramos en Guaromán, tenemos autovía con pésimo firme y marroquíes que vuelven de las vacaciones y un día no demasiado cálido.

            Poco antes de entrar en la Provincia de Soria, es la una y media,  paramos a comer pues yo me canso de conducir. A la fresca sombra de un pino corre una brisa celestial que nos hace pensar en que la gloria debe ser algo parecido a esto.

            Comemos relajadamente con bebida fresca pues hay hielo en la nevera todavía. Luego reclino el asiento y me echo una siesta de cuarenta minutos que no la iguala un recién nacido, cambiado y después de tetar.

            Entre tanto mis socios han hecho café que tomo todavía caliente y tras echarme una copa de pacharán a la salud de los de tráfico nos ponemos en carretera. A las seis y media llegamos a Sabiñánigo

            Y ya, fin de la fiesta que se ha saldado con 4523 metros movidos en 4 días en los que hemos hecho 23 tresmiles de Sierranevada, una colección nada despreciable; además de haber acertado de pleno con el tema del tiempo que ha resultado maravilloso mientras que por Pirineos ha sido sencillamente infernal, a juego que este verano que nos ha tocado soportar.

 

           

 
 

29 ago. 2002

16-02. LA INTEGRAL DE SIERRANEVADA. ETAPA 3. DE LAS CALDERETAS AL PICON DE JERES Y VUELTA. 29-8-2002.

Desde el Goterón Vacares, Cuervo, Buitrera, Cero Pelao, Horcajo de Trevelez y Lagunas de las Calderetas.

Lagunas de las Calderetas, Puntal del Goterón, Puntal de Vacares, El Cuervo, La Buitrera, Tajos negros, Picón de Jeres, Cerro Pelao, Horcajo de Trévelez, Lagunas de las Juntillas, Puntal de Vacares y Laguna de las Calderetas.
 
29-08-02.

Salida 08 h. Llegada 16 h.
 
Mixto.

Fácil.

Ascensión.

Juan Castejón, Rosa María Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de las Calderetas al Picón de Jeres y vuelta procedente de Iberpix. Vía en amarillo.
 
            Rosa nos despierta al jueves 29 de Agosto cuando son las siete y media pasadas y el sol está a punto de llamar a la tienda.

            Habíamos pensado levantarnos sobre las siete y cuarto pero se está en la tienda de cine.

            En principio queríamos recoger la tienda por miedo a los animales, pero al final decidimos que no hay motivo para hacerlo, así que, desayunamos tranquilamente en medio de una mañana ya llena de sol y como lo tenemos todo preparado, cerramos la tienda y a las ocho y diez iniciamos nuestra marcha.

            En dirección norte pasamos al este de la laguna alta e iniciamos el ascenso por un diminuto valle que nace de la pedrera superior. Luego transitado una zona bastante estable y con materiales de grandes proporciones alcanzamos la arista  al este del pico y dejando las mochilas nos vamos directamente a por el diente central al que accederemos a través de un corredor lateral que nos deposita frente a una laja vertical de 4 metros que se sube bien con buenas presas.

            Son las ocho y media cuando alcanzamos la cima del Puntal del Goterón de 3099 metros de altitud. Hacemos una foto de los paredones de la Alcazaba y nos volvemos para abajo por idéntico camino pero con la dificultad añadida de que la laja tiene un poco de extraplomo en la parte inferior.

            Recuperadas las mochilas bajamos suavemente al collado este del pico e iniciamos el ascenso hacia el este de una loma que se afila de cuando en cuando. El desnivel no es fuerte pero lo hacemos por la ladera norte como procedimiento de perservarnos del sol.

Encontramos té de montaña y comenzamos a coger algunas flores, la mayoría se ha pasado ya.

Poco después alcanzamos la cima del Puntal de Vacares situado a 3149 metros de altitud, nuestro segundo tresmil del día.

La Alcazaba desde el Puntal de Vacares.
 
Hacemos alguna foto y contemplamos al sudeste la profunda cubeta lacustre de la Laguna de Vacares, lugar en el que en principio pensábamos ir a acampar y comprobamos que ha sido un acierto no haber llegado hasta ella. Hay un par de abrigos para  colocar tiendas.

Seguidamente iniciamos el descenso en dirección casi norte. Primero tenemos una arista rocosa fácil que faldearemos luego hacia el sur como procedimiento de abreviar y seguir el caminillo transitado que poco más abajo vuelve a la arista en las proximidades del collado para pasar unas torres afiladas por su ladera norte y alcanzar el collado frente a la laguna.

En este punto cambia la pendiente e iniciamos un largo ascenso por una loma que de cuando en cuando se afila y se abre en dos gracias a la existencia de una falla longitudinal que se prolongará con la cadena.

Goterón, Alcazaba y Mulhacén desde el Puntal de Vacares.
 
Serán alrededor de 200 metros los que se suben con facilidad y con repetidas paradas pues vamos cogiendo té. Al final alcanzamos la alomada cima del Pico del Cuervo a 3152 metros de altitud y dejando a nuestra izquierda una suave loma que en un momento permite alcanzar la cima de la Mojonera, a la que no iremos; iniciamos otro descenso, bastante pronunciado y carente de toda dificultad que nos ha de conducir al collado de separación entre picos situado por debajo de los 2950 metros de altitud.

El día es un sube y baja continuo y después de una bajada corresponde una subida que en este momento será un tanto larga y en dirección nordeste pues la cadena comienza a girar un poco.

Se trata de una arista un tanto accidentada por la falla que aquí enseña su huella especialmente en este tramo de arista absolutamente indecisa en la que hemos de transitar del labio sur de la falla al lado norte por el que continuamos brevemente pues nos detenemos para almorzar en la depresión interna de la falla, a una hora prudencial y casi acostumbrada pues son poco más de las once de la mañana.

Cuervo y la Mojonera.
 
Unos metros más en ascenso y alcanzamos la cima del Pico la Buitrera de 3158 metros de altitud cuarto tresmil del día.

Virando un poco más al nordeste nos vamos en suave descenso para pasar los Tajos Negros, una serie de erizamientos de la loma convertida por unos tramos en arista, a la vez que vamos rodeando las Lagunas de Juntillas, cabecera del río del mismo nombre.

El Pico Tajos Negros tiene su cota culminante a 3119 metros de altitud. Rebasada su cima proseguimos claramente en dirección este  al encuentro del amplio collado al este del pico. Las últimas prominencias las faldeamos casi por arriba pero no nos entretenemos en caminar por el fácil filo de la arista.

En este punto tomamos la decisión de badear Cerro Pelado e ir directamente hasta el Picón de Jeres, de tal forma que a la vuelta pasemos por la punta y nos alarguemos hasta el Horcajo de Trévelez.

Cuervo y Mojonera desde el Collado de la Buitrera.
 
Por tanto a media loma y en suave ascenso como mucho, iniciamos el Faldeo de Cerro Pelado por su ladera noroeste a buen paso. Hemos calculado  estar a la una allí y nos empleamos, casi sin darnos cuenta, a destajo.

Con el faldeo vamos girando progresivamente al norte y nuestra ruta nos lleva a la parte alta de la loma. A partir de allí y en dirección norte recorremos la suavemente ondulada loma que nos deposita en el vértice geodésico del Picón de Jeres a 3086 metros de altitud.

En el Picón de Jeres.
 
Se trata del tresmil  más nororiental  de Sierra Nevada y es la cabeza de unos suaves perfiles que se pierden hacia el norte de la provincia de Granada.

Hacemos unas fotos  con los planos alrededores en los que campa el viento por sus respetos y la nubosidad acude a su cita diaria del mediodía.

Recogí una roca y un fragmento de cuarzo cristalizado en el Cerro del Caballo y ahora recojo aquí otra roca también característica de la zona. Siempre cogemos alguna muestra que luego duerme el sueño de los justos en casa.

El buen ritmo nos ha hecho abreviar en el camino. Hemos llegado a las doce y media  y cinco minutos más tarde emprendemos el camino de vuelta en dirección sur.

Con un ritmo más pausado pues las grandes distancias entre estos picos se han salvado en menos tiempo del calculado previamente, nos dirigimos en suave ascenso al encuentro con la amplia loma de Cerro Pelado, un amplísimo pedregal vestido de materiales de medianas y pequeñas proporciones. En el camino nos hemos cruzado con un montañero que va hacia el Picón y con el que charlamos brevemente. ¡Qué poca gente hay en estas montañas!

 Con la vista distraída en la distancia y comprobando que también en la zona nordeste queda algún nevero residual alcanzamos la cima de Cerro Pelado de 3144 metros de altitud, centro de la cruz formada por Los Tajos Negros, el Picón, la Piedra de los Ladrones, a la que no iremos y el Horcajo de Trévelez, que es nuestro siguiente objetivo.

Continuamos loma adelante en dirección sur y tras una pequeña y suave depresión iniciamos otro suave ascenso y último y ascenso que nos deposita en la cima del Horcajo de Trévelez a 3182 metros de altitud, el octavo tresmil del día y también el de mayor altura de la jornada. Es la una y diez del mediodía.
 
Cerro Pelao y Picón de Jeres desde el Horcajo de Trévelez.

Hacemos alguna foto con permiso de la creciente nubosidad, comprobamos la semicircunferencia que hemos descrito alrededor de la Laguna de Juntillas e iniciamos el regreso con el objetivo de bajar a comer a las lagunas y faldear lo más posible de vuelta a la tienda.

En dirección noroeste trazamos una vía hacia la cabecera de las lagunas y sin apenas modificación salvo al final para salvar unas afloraciones rocas verticales en medio de una enorme tartera vestida de pedregal, alcanzamos con suma facilidad la fuente de alimentación de la laguna mayor y allí nos paramos a comer. Son las dos menos diez y estamos a 2920 metros de altitud.

Horcajo de Trévelez.
 
Comemos tranquilamente a la fresca sombra de la nubosidad que cubre el sol, bebemos abundantemente pues el ritmo y el viento nos ha proporcionado sobrada sed y media hora después tras quitarnos las ropas de abrigo que nos hemos puesto a medio comer, continuamos con el camino en dirección sudoeste atravesando la plana cabecera del circo en el que se asientan las dos lagunas, una de ellas con abundante vegetación en uno de sus lados y que nadie a quien preguntaremos nos identificará.

A media ladera y manteniendo prácticamente la horizontal a pesar de que el efecto óptico nos indique una cierta trayectoria en ascenso, contorneamos el contrafuerte sur de la Buitrera pasando junto al collado de separación del Cuervo para faldear luego el contrafuerte sur del Cuervo.

Puntal de Vacares desde el collado del mismo nombre.
 
Nosotros alcanzamos el collado, faldeamos los dientes de la arista por la ladera norte y salimos a la arista poco más arriba.

Dudamos entre pasar por la cima del Puntal de Vacares o faldear un poco por el sur. Al fin Juan irá por arriba y nosotros unos metros por abajo al objeto de comprobar que la arista sur del pico no está cortada y ofrece posibilidades de flanqueo por cualquier parte.

Lagunas de las Calderetas desde el Puntal de Vacares.
 
Alcanzada la arista nos queda por delante un fácil descenso hasta la tienda a través de una pedrera larga en la que se van alternando diversos tipos de materiales, pero fundamentalmente los de grandes dimensiones. Bajamos tranquilamente, ahora al sol de la tarde y a las cuatro y diez llegamos a la tienda después de haber hecho 8 tresmiles, uno de ellos repetido y haber movido 1058 metros de desnivel en medio de una jornada muy satisfactoria.

Tenemos tarde soleada  para darnos un baño al agua tibia de la laguna de arriba. Luego disfrutamos como querubines de los placeres inestimables de una larga tarde de descanso en la montaña tras haber cumplido los objetivos propuestos.

Juan de nuevo se va para abajo en busca de agua mientras nosotros tomamos el sol, escuchamos a un grupo que transita por el Puntal del Goterón y recibimos la visita de un grupo que suponemos son los que dejamos en la Laguna de Vacares.

 Son de la tierra y la conocen. Nosotros no somos de la tierra y también la conocemos ya. Charlamos de estas montañas, de las montañas y de nuestros futuros inmediatos coincidiendo en apreciaciones.

Luego llega Juan y continuamos la charla intercambiando informaciones, es mejor la que ellos poseen, pero para nosotros ya es un poco tarde.  
  
Croquis etapa 3.
 
A las ocho cenamos tranquilamente, la tarde está un poco más dulce con relación a la temperatura lo que nos proporciona una cena más tranquila y consecuentemente larga.

Cae la noche cuando nos acostamos. Son las nueve y media. Hemos hablado por teléfono y sigue el mal tiempo por nuestra tierra mientras nosotros estamos recibiendo la visita de un infinito de estrellas.

Como no estamos demasiado cansados la conversación se instala dentro de la tienda entre nosotros. Hablamos de casi todo incluso de la mili. Ya se sabe que las señoras cuando se juntan hablan de sus embarazos y los hombres lo hacemos de la mili. ¿De qué hablarán nuestros hijos que viven una sociedad sin mili y bastante alejada de los compromisos familiares?

A las diez y media pasadas desalojamos la conversación de la tienda y nos decidimos a pasar cuentas con el descanso y el sueño.

 

28 ago. 2002

15-02. LA INTEGRAL DE SIERRANEVADA. ETAPA2. DE LA CARIHUELA A LAS LAGUNAS DE LAS CALDERETAS. 28-8-2002.

Cima del Veleta.

Refugio de la Carihuela, Veleta, Zacatín, Cerro de los Machos, Mulhacén, Siete Lagunas, Alcazaba y Lagunas de las Calderetas.

28-08-2002.

Salida 08 h. Llegada 16 h.
 
Mixto.

Bastante fácil.

Ascensión.

Juan Castejón, Rosa María Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de la Carihuela a las Calderetas procedente de Iberpix. Vía en amarillo.
 
La noche resulta cómoda y agradable, parece que vamos mejorando y a las siete y cuarto de la mañana, cuando ya penetra la luz por la ventana que hemos dejado abierta a propósito, nos incorporamos al miércoles día 28.

Hay que recogerlo todo pues abandonamos el refugio hasta que pasemos de vuelta y tenemos que desayunar. Sin prisas pero fácil y cómodamente hacemos nuestras tareas y a las ocho, cuando ya ha llegado el sol a visitarnos, escondemos la basura para la vuelta, nos despedimos de nuestro dicharachero amigo y en dirección nor-nordeste iniciamos el ascenso de la suave y amplia pedrera  que es la cara oeste del Pico Veleta.

Loma del Veleta.
 
Transitamos próximos a la arista sur balizada con postes metálicos. Luego alcanzamos y atravesamos la carretera que todavía sigue asfaltada, en suave ascenso, y cuando queremos entrar en calor divisamos las pintadas, los mástiles y la construcción de la cima del Pico Veleta al que prácticamente llega la carretera actualmente cerrada al tráfico.

Son las ocho y media y estamos solos a 3428 metros de altitud. La mañana es espléndida pero tanto al norte como al sur el horizonte se nos cierra de neblinas lejanas y horizontales que nos impiden ver tanto la llanura de la Meseta como el mar. A pesar de ello restos del viento que ayer tuvimos todo el día nos siguen acompañando, la mañana es todavía de gorro como el día de ayer.

La cima está hecha una auténtica porquería que invita más a marcharse que a quedarse contemplando el paisaje pero no es otra cosa más que una de las consecuencias de la conquista de la montaña por la gente incontrolada, mal educada y con nula conciencia de futuro.

Nos asomamos a la vertiente este con intención de proseguir nuestro camino y nos llevamos una pequeña sorpresa: el pico que se suponíamos cortado en su ladera norte lo está en su ladera este y se trata de unos paredones de respeto que prácticamente impiden de madera medianamente cómoda el tránsito por la arista este que es nuestro objetivo.

Desde la Cima del Veleta una parte del recorrido de la jornada anterior.
 
Alcanzar la pedrera inferior como alternativa a la arista requiere de material de escalada, nosotros ni llevamos ni conocemos el terreno además de que vamos cargados. Por tanto, decidimos ir descendiendo por la arista sur hasta que el terreno nos permita bajar más cómodamente del pico.

Caminamos poco más de 200 metros en suave descenso asomándonos a todos los corredores  y resaltes que la arista nos ofrece y enseguida localizamos una vía factible para nosotros. Descendemos un corredor inclinado y fácil aunque muy descompuesto, para salir enseguida del mismo antes de que se complique y hacer una pequeña travesía en suave descenso en dirección norte y en busca de otro corredor lleno de basura, que nos permite con cuidado bajar el primer tramo de pared. Luego, hacemos una travesía horizontal sobre unas terrazas inclinadas y alcanzamos el tramo final de descenso compuesto de una serie de pequeñas viras escalonadas que fácilmente nos dejan en la pedrera bajo la pared.

Hemos debido perder toda altura ganada en el ascenso al pico y ahora, a media ladera, buscando lo mejorcito para nuestros pies sobre pedrera inestable vamos ganando altura bajo los paredones de la cara este del Veleta.

A una altura conveniente atravesamos en horizontal hasta alcanzar el fondo de un recién iniciado corredor que baja de la arista este del Veleta y ascendiendo bajo un contrafuerte nacido en la misma, por fuerte pendiente y a través de un pedregal metamórfico de aceptables proporciones alcanzamos la arista.

Veleta y Canpanario desde el Sudeste.
 
Al oeste, el contrafuerte desemboca en una afilada aguja algo complicada para abordar desde el lugar en el que nos encontramos. Parece ser que se trata del Pico Campanario que vamos a dejar pasar por esta vez, no nos apetece meternos en esa arista con las mochilas que llevamos. Además, son las nueve y media casi y mejor no menearlo.

Tomamos la dirección este y continuamos ascendiendo unos tramos mixtos entre loma y arista que enseguida nos depositan en la cima de nuestro segundo tresmil del día. Se trata del Pico Zacatín de 3307 metros de altitud. Hacemos una foto de la arista hacia el Veleta, echamos un trago, contemplamos el Corral del Veleta y poco después iniciamos un suave descenso hacia un amplio collado que nos espera una cincuentena de metros más abajo.

Veleta desde el Cerro de los Machos.
 
A buen paso y sin solución de continuidad proseguimos en suave ascenso al principio, de una ancha loma que poco a poco se levantará afilándose y por la que continuamos fácilmente hasta alcanzar la cima del Cerro de los Machos situado a 3327 metros de altitud. Es el tercer tresmil del día que Rosa ha hecho delante de nosotros y sin esperar a la foto para la posteridad se va cara sur abajo en busca de la pista que transita algo más de 200 metros por debajo de nosotros.

Hacemos otra foto y nos tiramos como motos tras los pasos de nuestra señora. Se puede bajar por cualquier parte ya que se trata de una pedrera continua, bastante inestable pero no lo suficientemente descompuesta para bajarla patinando. ¡Una pena!

Sobre las diez de la mañana alcanzamos la pista  que baja hasta Capileira y enseguida llegamos al Collado de Valdeinfierno a 3075 metros de altitud. Luego, siguiendo la pista, pasamos una diminuta brecha practicada para el paso de la pista y continuamos faldeando bajo los Crestones de Rioseco. Al sur está el circo en el que supuestamente se asentaba el ya derruído Refugio Felix Méndez, sustituido actualmente por el de Capileira, y las Lagunas de Rioseco.

De los Machos hacia Alcazaba y Mulhacén.
 
La pista que en ningún momento tiene trazado plano se comienza a elevar para pasar a media ladera de Loma Pelada y retornar hacia el Circo de la Caldera, pero nosotros no vamos a dar esa vuelta. A media altura la abandonamos para proseguir por una “vereda” marcada sobre la pedrera y que en suave ascenso nos conduce directamente al este hasta el Collado de Loma Pelada. Empieza a haber cierta movida de personal sobre la pista conforme nos acercamos a Mulhacén.

Desde el collado situado alrededor de los 3160 metros de altitud contemplamos al nordeste el Pico de la Caldera que dejaremos para la vuelta, así como la zona de los Crestones,  debajo de nosotros y al este el Refugio de la Caldera y las Lagunas Caldera y Caldereta; detrás se eleva la oscura mole del Mulhacén al violento contraluz de la mañana y asomándose al norte del mimo los paredones de Siete Lagunas y Alcazaba.

También se recorta sobre la pedrera del norte del circo nuestro camino que desciende suavemente del collado, pasa bajo el contrafuerte sur del Pico de la Caldera y suavemente se aproxima al refugio.

Laguna de la Caldera y Mulhacén.
 
Se trata de un refugio gemelo del de Carihuela, situado a 3080 metros de altitud, al que no llegaremos pues pasamos ligeramente al norte del mismo para irnos en dirección este y en suave ascenso al encuentro del Collado del Ciervo o de Mulhacén situado a 3128 metros de altitud.

Son las once menos cinco cuando nos detenemos a almorzar un poco y a contemplar nuestro futuro para tomar decisiones.

Para llegar al Corredor de Siete Lagunas hay que perder bastante altitud, lo que no supone problema. El problema está en que no vemos huella en la pedrera del cono de deyección y sabemos que un camino va por allí. Podríamos subir sin peso al Mulhacén y desandar el camino para pasar con el peso por la Laguna de Mulhacén o de la Mosca. La otra alternativa consiste en hacer con la carga la vía normal a Mulhacén y bajar luego a Siete Lagunas por donde se pueda ya que no conocemos camino que transite la arista norte ni la este.

Quince minutos después con las mochilas al hombro ponemos en práctica la segunda opción. En dirección sudeste nos incorporamos al transitado camino que con frecuentes lazadas para dulcificar la pendiente transita la cara sudoeste de Mulhacén próximo a la arista oeste.

Van a ser 353 metros de desnivel los que nos meterán un tanto en cintura ya que el tramo intermedio resulta bastante erguido y las mochilas pesan lo suyo; suerte que algunos incipientes retazos de nubosidad nos liberan a ratos de los furores del sol.

En la Cima del Mulhacén.
 
De cualquier forma el tema no tiene demasiada consistencia, enseguida se acuesta un poco la pared y nos deposita en medio de variadas construcciones en absoluta ruina. Es la cima del Pico de Mulhacén con 3481 metros de altitud. Se trata del techo de la Península.

Son las doce menos diez y hemos subido en cuarenta minutos.

Aquí si que hay personal, ya se sabe. Además de un populoso vértice geodésico sobre un templete para la Virgen de las Nieves y algunos etcéteras más.

Contemplamos un paisaje bastante amplio y hacemos algunas fotos tanto del tajo hecho como del que hemos de hacer. Identificamos la mayoría de los picos ya que el día está claro y nos encontramos en el centro de la sierra y echamos un trago con sed. Casi nunca sudamos pero la pérdida de líquidos es ciertamente importante, motivada tanto por la sequedad del ambiente de altitud que te seca la boca o por el viento que sin molestar funciona casi continuamente, ayudado por el sol, por ese sol que hemos venido precisamente a buscar, hartos de las nieblas del Pirineo.

Se nos va media hora en la cima entre unas cosas y otras, pero hemos tenido tiempo para ojear nuestra vía de descenso. Yo me he asomado un poco y no lo he visto mal, Juan que ha ido más abajo lo tiene claro.

A las doce y veinte abandonamos la cima y al personal que no vendrá con nosotros y en dirección este iniciamos el tránsito de unos enormes bloques antes de tomar un pequeño contrafuerte que nos deposita en medio de la pared nordeste.

El contrafuerte se pone vertical y nos ofrece  hacia el norte un importante corredor lleno de basura al que hemos de acceder mediante un destrepe lateral que nos deposita con cierto cuidado en la cabecera.

Hacia el Puntal de Siete Lagunas.
 
No proseguiremos para abajo puesto que más al norte aparece una alternativa más interesante. Por tanto hacemos una travesía a nuestra izquierda sobre unas terrazas algo inclinadas y llenas de materiales sueltos para alcanzar otro corredor más corto que cuenta con materiales más firmes.

Con algún apoyo de manos que otro destrepamos un tramo de corredor de una treintena de metros de altura con lo que accedemos con bastante facilidad a la pedrera que ya de forma continua conduce a la cabecera del valle en la que se asienta la Laguna Altera, la más alta de las siete lagunas del circo.

No bajaremos hasta la laguna sino que desde el inicio de la pedrera comenzamos un faldeo lo más cómodo posible al objeto de contornear al circo por su lado norte perdiendo la mínima altura ya que todo lo que perdamos habremos de recuperarlo de inmediato.

Pasamos por un pasillo existente entre dos potentes afloraciones rocosas que emergen de la pedrera  y en ligero descenso transitamos bajo el Collado de Siete Lagunas.

El circo es mayor de lo que nos ha parecido en un principio y además nos obliga a descender un poco más para pasar bajo unas placas rocosas lisas que mueren bastante abajo y luego a pelear con unos crestones bastante verticales que se sumergen en un auténtico caos de roca bajo los paredones del Siete Lagunas, a una altitud de 3160 metros.

Salimos del caos en dirección norte hacia dos enormes viras que de este a oeste cortan la pared sur del pico. Encontramos algunas huellas en la pedrera y camino poco más arriba en la vira este que es la más importante. Por ella ascenderemos a la parte superior de la arista sudeste hasta el rellano antecima de los picos Alcazaba y Siete Lagunas.
 
Mulhacén desde Siete Lagunas.

Juan ha subido al Collado de Siete Lagunas para comprobar cómo está la huella de bajada hacia la Laguna de Mulhacén que será nuestro teórico camino de pasado mañana y tras faldear por debajo de las placas lisas, se encarama en la arista y ascenderá al pico por la arista sudoeste. Nosotros solamente tenemos que llanear el rellano antecima y ascender por cualquier parte hasta la cima del Pico de Siete Lagunas en el que se encuentra Juan esperándonos. Estamos a 3309 metros de altitud cuando son las dos menos cuarto de la tarde.

Hacemos una foto  hacia el Mulhacén en la que se verá perfectamente nuestro descenso y también el descenso por otro corredor más directo que conduce hasta el Collado de Siete Lagunas y en dirección nordeste nos bajamos al collado de separación con el Alcazaba.

Alcanzado el collado paramos a comer ya que son las dos de la tarde y suponemos bastante próximo el remate de nuestra jornada.

Veinte minutos después continuamos, en dirección nordeste, nuestro camino en suave ascenso por una loma amplia que nos conduce sin dificultad alguna a la cima del Pico de la Alcazaba situado a 3366 metros de altitud cuando son poco más de las dos y media de la tarde.

            Bajar del pico va a resultar otra historia. Sin pausa prácticamente nos vamos arista nordeste adelante pero de inmediato se complican las cosas ya que las caras norte de Veleta, Mulhacén, Siete Lagunas y Alcazaba son unos paredones de bastante respeto y  algunas de sus aristas son francamente complicadas y no guardan ninguna relación con la inmensa mayoría del resto del entorno.

            Hemos de abandonar la arista para descender un poco entre pedreras, afloraciones rocosas de un espolón próximo a la arista y pequeños corredores que nos depositan, de nuevo, en las proximidades de la arista.

            Bajo y a nuestra derecha una pedrera bastante inclinada está cortada por un zócalo vertical al que nos asomamos con cierta precaución. La visión es desoladora: a nuestros pies, su máxima potencia rondará los 150 metros de desnivel y su continuación a la derecha, al menos la parte que vemos sigue teniendo alrededor de 100 metros muy verticales.

            No queda otro remedio que atravesar la pedrera en una suave diagonal en descenso para intentar visualizar el estado del tramo de pared nordeste que desde aquí no vemos.

            Alcanzamos una proa en medio de la pared, la que nos ocultaba la visión y visto lo visto, no queda más remedio que terminar la travesía de todas la pedrera, ahora en suave ascenso para pasar por unos pasillos de un espolón rocoso que rompe la pedrera a ver si al otro lado encontramos solución a nuestro problema.

La Sureste de la Alcazaba.
 
            Hemos de ascender prácticamente hasta la arista sudeste al encuentro de una cita que se perfila al cielo en la parte superior de un pináculo rocoso. Desde allí podemos contemplar la pedrera en su tramo más sudeste y comprobar que casi con certeza, una serie de corredores y pedreras se comunican con la pedrera inferior.

            Bajamos pedrera abajo, a toda pastilla patinando algunos tramos hasta que alcanzada la parte inferior de la abrupta pared buscaremos camino a través de un par de corredores llenos de piedra suelta que nos colocan en la pedrera inferior.

            Hemos de perder todavía casi 100 metros más, lo que nos aproximará a un descenso ya cercano a los 400 metros y que en dirección norte haremos a la vez que cruzamos el circo existente entre la Alcazaba y un contrafuerte que en dirección sudeste, baja desde el Puntal del Goterón.

            Todavía hemos de ascender una cincuentena de metros para erguirnos sobre la parte superior del contrafuerte intentando no subir demasiado en el mismo.

            Lo hacemos buscando abrigos, nuestro campamento está ya aquí y no hay refugio.

            Desde la parte superior del contrafuerte hemos de perder casi todo lo ganado en el último repecho como procedimiento para alcanzar el circo lacustre situado al sur del Puntal del Goterón, lugar de nuestro campamento. Son las cuatro de la tarde.
 
Croquis etapa 2.
 
            Hemos liquidado un día en el que con todo en las costillas hemos movido 1184 metros de ascenso y 1409 metros de descenso para hacer otros 6 tresmiles empleando un tiempo prudencial aunque un tanto superior al que imaginábamos al mediodía.

            Son tres lagunas que recorremos buscando el lugar más apropiado para montar nuestra tienda. Entre la alta y la intermedia localizo un lugar de privilegio formado por tres enormes bloques prismáticos de metro y medio de altura colocados casi a propósito de tal manera que en unión a una pared hecha de piedras forman un cuadrado que ni pensado para nuestra tienda. Y allí nos quedamos, no hay duda. Además, al lado hay un abrigo entre dos enormes losas, que tiene cerradas las rendijas con piedras y tascas y que solamente tiene abierto un pequeño agujero que se puede taponar con un par de docenas de piedras que están allí mismo. Servirá para guardar las cosas que no entren en la tienda a salvo de zorros, según nos han advertido.

            El día ha sido estupendo, el viento se ha ido calmando poco a poco, por el cielo ha ido pasando cierta nubosidad de poco desarrollo y a partir del mediodía de forma más asidua. Ahora aquí en este circo lacustre, entre el sol y la sombra, tenemos tiempo para casi todo, incluso para pegarnos un baño en la laguna superior. En algún momento hasta llegan a caer unas gotas

            Estamos solos y así continuaremos. Solamente recibiremos alguna visita de las cabras de Sierra Nevada de las que dicen hay 17000 y de las que, a la llegada, hemos podido contemplar a un par de machos con unas cornamentas más que respetabilísimas. Juan se entretendrá contemplando una manada de paso que va buscando alguna surgencia. Yo he localizado una en la laguna alta

            Sobre las siete cenamos un tanto abrigados, ya que la mole de la Alcazaba nos oculta al sol.

            Juan se sube hasta el Puntal del Goterón para buscar cobertura y hablar con su casa. Hay tanto silencio en el circo que desde la tienda escuchamos algún retazo de conversación que nos acerca el viento y creemos que se trata de gente que habla con Juan. Luego nos dirá que el tiempo es malo en Pirineos lo que confirmará el acierto de nuestra decisión de venirnos al sur.

            Son las nueve y media cuando nos empiltramos definitivamente, viene una enorme noche que nos disponemos a pasar bajo un manto de mil estrellas.