25 may. 2003

10-03. CIRCULAR A MEDIA ALTURA POR EL CAÑON DEL ARAZAS. 25-5-2003.

 
 
Detalle de la Faja Canarellos en la Fraucata. 17-9-11.

Pradera de Ordesa, Camino de Cotatuero, Faja Canarellos, Gradas de Soaso, Cola de Caballo, Faja Pelay, Mirador de Calcillaruego y Senda de los Cazadores.

25-05-2003.

Desnivel acumulado 850 m.

Distancia recorrida 20000 m.
 
Tiempo efectivo 05:00 h.

Sol.

Fácil.

Senderismo.

Se trata de un recorrido interesante para conocer el Cañón del Arazas fuera del mundanal ruido del fondo del valle. Se debe evitar hacerlo con nieve ya que las fajas y la Senda de los Cazadores pueden ofrecer algunas dificultades. De hecho los guardas del parque retiran las señales indicativas en invierno.

Agua prácticamente en todo el recorrido de fuentes, barrancos y escorrentías.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.


Mapa del Cañón del Arazas procedente de Prames. Vía en amarillo.


Han previsto un tiempo malo, que yo supongo como regular, para este domingo 25 de mayo d 2003. Por Ello, nos levantamos ligeramente tarde, preparamos bártulos a toda pastilla y a buen ritmo nos llegamos a Ordesa cuando son las nueve y cuarto. El aparcamiento está prácticamente vacío, será quizás debido a que es día de elecciones. De cualquier forma nos da lo mismo, ya que nosotros pensamos pisar poco los caminos concurridos.

Entrada a Ordesa desde Torla. 18-3-07.
 
Virgen del Pilar de Ordesa. 18-3-07.
 
Cogemos la mochila, cerramos el coche y dejamos boquiabierta a una pareja que se prepara para marchar. Inmediatamente tomamos el camino general del valle en dirección este, a buen ritmo y en la Capilla de la Virgen del Pilar nos vamos por el Camino de Cotatuero. Estamos a 1300 metros de altitud.

Hayedo en el Camino a Cotatuero.
 
Paredones Meridionales del Gallinero. 18-3-07.
 
Subimos en soledad, al encuentro de la luz que en luminoso tropel se introduce en el valle por el boquete de la parte alta de la Cascada de Cotatuero y con un ritmo más adecuado al día, alcanzamos el abrigo de troncos junto al barranco cuando son las diez de la mañana.

Cambiamos la dirección nordeste por la este para atravesar el espumoso barranco por el puente e iniciar el ascenso por la orilla izquierda del mismo, progresando por los paredones inferiores de la Fraucata, en fuerte ascenso y entre viejos recuerdos relacionados con, la que creo, mi primera visita a Ordesa, que  me llevan a un día en que, me marché camino de Cotatuero, crucé el barranco, sin puente, por supuesto, y por la orilla izquierda del mismo me fui para arriba hasta alcanzar los pinos más aguerridos, a través de unas estrechas viras muy cerca del lugar donde salta el agua. Era un crío casi de pantalón corto todavía. Subí corriendo y bajé corriendo. Entonces estaba bien entrenado en los Capitiellos. Tantas cuantas veces pasamos por aquí lo recuerdo, es de eso imborrable que se aloja en tu memoria definidamente.

Cascada de Cotatuero desde la Entrada a Canarellos.
 
Serpentea el camino a través de los primeros resaltes mostrándonos imágenes sensacionales de la Cascada  de Cotatuero, de los paredones del Gallinero, del Cresterío de Punta Diazas y de Otal con sus alrededores, mientras vamos girando al sur.

            Tomada la, desde abajo, inimaginable faja; que por cierto es amplísima en su primer tramo  y que se localiza bajo los paredones intermedios de la Fraucata, llaneamos por encima de los 1650 metros de altitud, a la sombra de una mañana ligera, algo venteada y muy luminosa, apreciando el maravilloso silencio de la soledad.

Pelay desde Canarellos.
 
Sorprendemos a un trío de sarrios, con el orgulloso desafío de un viejo macho de enorme cornamenta que se sabe dueño de la situación y seguimos adelante bajo su atenta mirada girando con el camino hacia el sudeste.

Giramos poco a poco bajo los paredones de la Fraucata y nos introducimos en el bosque mixto tan pronto como el paraje gana horas de insolación, continuando prácticamente en horizontal en una sucesión de proas y corredores, Ordesa es un paraíso en el que cada proa está casada con sus dos inseparables corredores.

Tarjeta de presentación de Ordesa.
 
Luego transitamos un profundo corredor  utilizado por los sarrios para pernoctar en los días más crudos del invierno y poco más adelante, ya próximos al hayedo, hemos de abandonar el camino para superar un grupo de temblones que han sido derribados por las nieves del invierno en forma de alud y que impiden el tránsito por la senda.

Recuperado el camino nos introducimos en la parte superior del Bosque de las Hayas. Unas lazadas en descenso que hay que seguir con atención pues la zona, poco transitada hasta la fecha, está cubierta de hojarasca, nos depositan en el camino general del valle a 1600 metros de altitud, a continuación de una amplia revuelta del camino.

 Son las once y media de la mañana y nos encontramos mucho más debajo de lo que suponíamos por una parte, y por otra me parece un poco tarde para hacer la Faja de Pelay de regreso ya que queremos volver a comer a casa.

En las Gradas de Soaso.17-9-11.
De cualquier forma continuamos pista arriba en dirección este sin tener la decisión firme de la continuación. A buen paso llegamos a las Gradas de Soaso y alcanzamos a un grupo de críos primero y de mayores después de Sabiñánigo. Van hasta la Cola de Caballo. Charlamos un poco con Carlos Hernando que me saluda con un “Don Mariano” entre sorpresa y reproche pues casi no lo reconozco, pues lo cierto es que no estando entre gente conocida, no suelo ser muy curioso. Nos preguntan por la Faja de Pelay y les decimos que es fácil y que ya nos verán, en al caso de que decidamos volver por allí.

Hemos decidido cruzar el Arazas por un paso poco profundo y encaramarnos a la senda por algún paso fácil que sirva de atajo pero, al final, no nos queda más remedio que pelear con el fuerte viento que del nordeste vomita las nieblas instaladas sobre las Tres Sorores y que nos hace pelear de lo lindo ya en el Llano de Soaso.

Cola de Caballo.
 
Pasamos junto al abrigo de troncos al que el viento le ha arrancado la cubierta metálica y nos llegamos hasta el puente metálico bajo la Cascada de la Cola de Caballo, crecida y blanca de pura espuma nívea.

Son las doce y veinte y nos detenemos al abrigo del viento en la piedra del antiguo puente para almorzar. Estamos a 1800 metros de altitud.

Las Cutas desde Soaso.
 
A las doce y media, cuando vamos a remprender el camino llegan los de Sabi que ya han visto la senda pues hay un montañero que viene por ella.

Tomamos la Senda de los Cazadores en dirección sudoeste y en suave ascenso hasta que se instala en la Faja de Pelay que es la superior de las dos en las que se articulan los paredones del sur del Cañón de Ordesa.

Cola de Caballo desde la Faja de Pelay. 17-9-11
.
A buen ritmo volvemos hasta frente de Las Gradas de Soaso y nos introducimos en el bosque mixto que alcanza el nivel de la senda y transitamos los primeros neveros que son restos de potentes aludes que han hecho su faena de temporada.

Vista a este en la faja de Pelay. 17-9-11.
 
Hemos dicho que no quedaría nieve a nivel de la senda pero no será así. Atravesaremos varios corredores con nieve blanda sin que supongan ninguna dificultad y que ni siquiera requerirán el uso de los palos de haya que he cogido en el camino por si fuera necesario apoyar o asegurar algún paso.

Circo de Cotatuero desde la Faja de Pelay. 17-9-11.
 
Poco más allá del abrigo de troncos sorprendemos a una manada de sarrios con un despistado que casi se deja montar a caballo y siguiendo en suave ascenso, como en la mayoría de todo el camino, alcanzamos el Mirador de Calcilarruego situado a 2000 metros de altitud. Son las dos y media y nos ha costado la vuelta hasta aquí dos horas.

El Nuevo Abrigo de Calcillaruego. 17-9-11.
 
Han derribado el antiguo refugio de piedra y lo han sustituido por otro clásico de troncos. ¡Menudo negocio! Pues éste es peor que el viejo.

Preparamos un poco de agua con tang, echamos un trago mientras contemplamos el dilatado paisaje que desde aquí nos ofrece Ordesa y, de inmediato, nos vamos para abajo a través de la conocida senda que de manera vertiginosa nos ha de depositar 700 metros más abajo.

Soslayamos un inclinado nevero que cubre todavía un corto tramo de la senda  y poco más abajo encontramos, perfectamente indicado, el camino a Punta Diazas. Queremos hacerlo pero hoy no será quedando para mejor ocasión.

Mirador de Calcillaruego desde la Pradera de Ordesa. 17-9-11.
 
En tres cuartos de hora nos bajamos hasta el coche algo zurradillos por los 850 metros movidos que no han sido muchos pero que sumados al largo camino recorrido pesan ya lo suyo, y sin pérdida de tiempo, tres cuartos de hora después nos llegamos a casa, un poco tarde para comer con nuestra hija que ya lo ha hecho. Por lo tanto, comeremos nosotros solos, que ya nos lo hemos ganado.

2 may. 2003

9-03. A MANDILAR REBOTADOS DEL CORREDOR TRASARRIU. 2-5-2003.

Mandilar desde la Pista de Hoz de Jaca. 13-4-04.

Pista de Hoz de Jaca a Sasbocos, Corredor Trasarriu ida y vuelta, Collado de Bozuelo y Cara Sur de Mandilar, descenso por la Arista Oeste.

02-05-2003.

Salida 09 h. Llegada 13 h.

Sol.

Fácil.

Ascensión.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.


Mapa de Mandilar procedente de Prames. Vía en amarillo.


-Tenemos que hacer ese corredor que sube desde el barranco Bozuelo en Hoz de Jaca hasta el collado existente entre Peña Roya y Peña Blanca.

            -¿Cuál es?

-Ese de allí, ¿no lo ves?

            Cada vez que pasábamos de Bubal para arriba y eso solía ser cada invierno más de una docena de veces por lo general, hacíamos el comentario. Y es que el Corredor Trasarríu era para mí una auténtica provocación desde aquel día de Julio de 2001 en que lo veo transitando por la arista desde Sabocos hasta Peña Blanca. Perfectamente orientado al norte, inmaculadamente blanco... tiene que estar divino para subirlo con crampones.

            El 2 de Mayo tiene Rosa el turno de noche, decidimos subirlo.

Peña Blanca de blanco.12-3-06.
 
            Nos levantamos a las ocho menos cuarto y a la marcheta nos llegamos hasta Hoz y su cartel de pista cortada  que no terminamos de creernos. Es de las poquísimas pistas que quedan abiertas en esta zona.

            Pasamos para arriba, nos equivocamos por enésima vez pero finalmente nos detiene la misma acumulación de nieve en la pista que la otra vez: estamos en el lugar al que queríamos llegar a 1750 metros de altitud. La pista da una lazada más y se orienta al norte para alcanzar la Estación de Esquí de Panticosa pero los aludes de Mandilar acostumbran a no permitir el paso con vehículos hasta casi finalizada la primavera.

            Son las nueve y cuarto cuando iniciamos la marcha en dirección sur-sudoeste para ascender en diagonal la arista este del Pico Mandilar y pasarnos al Barranco Coronazo, al sur de la misma.

Peña Blanca y la aproximación al Corredor Trasarriu. 13-4-04.
 
            Ganamos altura por pradera alpina recién nacida de la nieve y atravesamos el barranco  para situarnos en su orilla izquierda, ya que nace del Collado de Bozuelo y nuestro objetivo queda al sur del mismo.

            Alcanzamos el rellano bajo el corredor, situado a 1950 metros de altitud y cómodamente sentados nos ponemos los crampones, la nieve ya es continua a partir de aquí.

            Atravesamos el rellano y nos incorporamos al corredor  en dirección sudeste.

Aludes en la Pista de Hoz de Jaca. 13-4-04.
 
            Comenzamos con un primer tramo de unos 50 metros de desnivel que se va empinando paulatinamente, hasta alcanzar un resalte rocoso que tiene un par de pasos, uno de ellos corto y fácil, que no nos obliga a quitarnos los crampones.

            Pasado el resalte aparece la nieve continua en un segundo tramo, un poco más largo y algo más erguido que el final del anterior, rondará los 35º. La nieve esta buena en una mañana cálida, ideal para los crampones aquí ahora a la sombra.   
       
            Subimos ligeramente por la parte derecha del amplio corredor acercándonos a las rocas laterales tratando de suavizar un poco la pendiente hasta alcanzar un pequeño rellano al que llegan los materiales de alud que ya hemos visto desde abajo.

            En el rellano nos orientamos definitivamente al sur e iniciamos el ascenso del tercer tramo. Es el más largo: tendrá  alrededor de 300 metros de desnivel, es completamente rectilíneo y con una pendiente que va creciendo paulatinamente hasta aproximarse al final a los 40º.

            A mí me engaña pues me parece más corto y se me hace pesado. Lo subimos por su lado derecho dejando siempre a nuestra izquierda la parte del corredor que transitan los aludes.

            Hemos ido echando la vista para arriba y lo que hemos visto no nos ha gustado nada. Yo espero que el corredor al que creo ir sea una rama lateral de éste que me gusta muy poco. Bueno, el corredor si me gusta, lo que no me gusta es el cordón de viseras que corona la parte superior del mismo.

            Cuanto más subimos, más de cerca vemos las cornisas y menos nos gustan. El corredor que yo espero no aparece y éste, poco a poco se va empinando y estrechando  para aparecer bajo un par de canalones, el de la izquierda es el canal de desalojo de la cuarta parte de la pared superior y de la zona de cornisas más pequeñas y el de la derecha, un poco más ancho, es el paso obligado de la mayoría de los materiales que han bajado y todavía tienen que bajar.

            No hemos visto jamás en Pirineos un corredor que tenga 300 metros de largo y que este relleno de arriba debajo de materiales de alud. También es verdad que unas cornisas como estas tampoco son fáciles de ver por aquí. En algunas partes tendrán 4 metros cumplidos de espesor.

            Hay que subir por esa gatera, a la fuerza, las cornisas orlan toda la arista y alcanzarla no será cosa de menos de una hora. Una hora que se nos hace demasiado peligrosa.

            Hemos llegado a la base del resalte, el sol ha entrado en el corredor, la nieve de la noche anterior, alrededor de 5 centímetros, está muy suelta y nos hace zuecos y ante una alternativa tan sombría tomo la decisión que ya vengo rumiando desde hace un rato: nos damos la vuelta.

Nos damos la vuelta del Corredor Trasarriu.
 
            Estamos alrededor de los 2400 metros de altitud, son las once y cuarto, solamente quedan poco más de 125 metros pero esas cornisas nos “acongojan.”  Otro día será.

            La bajada sobre materiales de alud es sensacional y rapidísima. En media hora  bajamos los 450 metros de corredor y al faldeando bajo un pequeño contrafuerte rocoso en dirección este nos vamos hacia el Collado de Bozuelo.

            Son 160 metros que subimos por nieve a media ladera para continuar con la ladera sudoeste de Mandilar.

Corredor Trasarriu desde Mandilar.3-3-05.
 
            En quince minutos alcanzamos la cima de Mandilar a 2210 metros de altitud.

En la Cima de Mandilar. 13-4-04.
 
            En los escalones de la caseta perteneciente a las instalaciones de la estación de esquí almorzamos plácidamente al sol mientras contemplamos como evoluciona el navarro, que ha salido a la mañana delante de nosotros y que ahora se encuentra en mitad del corredor sudoeste de Sabocos.

El Corredor Trasarriu entre Roya y Blanca del que nos hemos dado la vuelta.
 
            Contemplamos en primerísimo plano nuestro corredor y comprobamos que la idea de Rosa de incorporarse a la arista que sube desde el Collado de Bozuelo no era buena idea como le había dicho. Esa arista, al igual que casi toda la zona tiene una roca caliza malísima, muy meteorizada y además le salen torreones por cualquier parte como comprobamos desde aquí.

La Norte de la Partacua desde Mandilar. 24-2-11.
 
            El resto del paisaje es espectacular en un día sencillamente espléndido. Lo contemplamos largamente y en soledad, no se ve ni un alma por los alrededores y comentamos que para el año que viene podemos hacer la subida con esquís. Se trata de una posibilidad equivalente a la de la Raca que se queda aplazada para el próximo invierno.

Ibón de los Asnos desde Mandilar. 24-2-11.
 
Media hora después, contemplando el enorme alud de placa que se ha desprendido de la cara oeste de Mandilar iniciamos el descenso.

Detalle del Corredor Trasarriu. 24-2-11.
 
Haremos toda la arista oeste que, de paso, es el camino más directo para la vuelta. Está limpia de nieve y nos ofrece una bajada fulgurante. A la una estamos en el coche.

            Hemos rematado rápidamente los 910 metros movidos. Las vías empinadas, tanto si están vestidas de nieve como si no lo están se hacen deprisa aunque luego te dejen recuerdos en las piernas. A las dos y media estamos comiendo en casa después de una larga parada a tomar el sol de una deliciosa mañana de primavera.