27 ago. 2003

25-03. PUNTA CUTA EN CIRCULAR DESDE TORLA. 27-8-2003.

 
Duáscaro y Acuta desde Santa Ana. 5-6-06.
 
Inicio de la Pista de las Cutas en Torla, Ermita de Santa Ana, Mirador del Molar, Cuello Estatón, Punta Cuta, Senda de los Cazadores, Pradera de Ordesa y Camino de Turieto Bajo.

27-08-2003.

Salida 07 h. Llegada 13 h.

Sol.

Fácil.

Ascensión.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Punta Acuta procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            Era mitades de Marzo de 2003, cuando las nieblas que nos dieron la mañana nos obligaron a dar la vuelta cuando, a nivel de la pista de Torla a Nerín, nos encontrábamos en las proximidades de lo que yo siempre he llamado Punta Diazas y que ahora llaman Punta Acuta o Cuta.

            Hoy, 27 de Agosto, volvemos, pues Rosa no quiere esperar a hacerlo para el invierno.

Aprovechamos que Biola marcha a París para ver los Campeonatos del Mundo de Atletismo y como la acompañamos al autobús a las seis de la mañana, nos vamos al monte seguidamente.

            Ni siquiera hemos mirado el tiempo pero este año ni siquiera hace falta: el buen tiempo está asegurado.

            Nos llegamos a Torla, a estas horas vacío y tras atravesar el Arazas, dejamos a nuestra derecha el Cámping y nos vamos por la pista por la orilla izquierda del río. Luego dejamos a nuestra izquierda el camino de Turieto y nos introducimos en nuestra pista esperando que ya hayan arreglado el derrumbe del barranco bajo la Ermita de Santa Ana.

Torla desde el Rellano de Santa Ana. 23-4-07.
 
            La sorpresa es inmediata pues nada más entrar a la pista vemos el cartel que prohibe la circulación sin tapar como estuvo durante el invierno. Además de inmediata es considerable ya que nos encontramos a 980 metros de altitud.

            Son las siete y cuarto, aparcamos el coche y nos echamos pista para arriba en dirección sur. La pista se encuentra  en perfectas condiciones y sube consistentemente. La mañana está un pelín arañada y presagia un excelente día de monte.

            Nos cruzamos con un microbús que baja de hacer su negocio particular a costa de Ordesa y de las prohibiciones para el resto de los mortales y enseguida llegamos a la barrera que no recordaba que estuviera la vez anterior. Está claro que la carretera y el derrumbe deben estar arreglados y que ya ha debido haber acuerdo entre Torla y Nerín. ¡Todo sea por la pasta!

Vertiente Oeste de Punta Cuta. 23-4-07.
 
            La pista comienza a dar lazadas orientándose al este, nos saltamos las indicaciones del viejo camino, mucho más directo y proseguimos pista arriba hasta la siguiente ocasión en la que confluyen camino con pista, lugar en el que tomamos el camino balizado de amarillo y blanco.

Ermita de Santa Ana recién restaurada. 32-4-07.
 
            El camino, más entretenido y empinado que la pista gana altura rápidamente vuelve a concluir con la pista en la Ermita de Santa Ana a 1320 metros de altitud. Allí ya sabemos que un nuevo tramo de camino evita las dos enormes lazadas que la pista da en los prados de la ermita. Por tanto, por él nos vamos para seguir ganando altura fuera del barranco.

Prados de Santa Ana y Cascada Estatón.
 
            De nuevo coincidimos con la pista  y otra vez tomamos otro tramo de camino que, ahora en dirección nordeste y a través de un claro bosque de pino negro  sobre base de pratenses, nos sitúa muy arriba cuando la pista se allana.

            Hemos visto un sarrio en el tercer tramo de camino y ahora en la pista a una ardilla que no está demasiado interesada en huir. No es gran cosa para tratarse de un territorio protegido, lo que viene a significar que lo de la protección no es más que un camelo.

Tobacor y Peña Duáscaro desde el Mirador del Rey.
 
Poco después nos desviamos hacia el Mirador del Molar en el Mirador del Rey y recordando a las titis que vimos con zapatos de tacón la vez anterior que estuvimos aquí, nos damos la vuelta y proseguimos pista adelante en dirección este para pasar bajo Punta Duáscaro y su altísimo pinar de pino negro.

 La Oeste de Peña Duáscaro. 23-4-07.
 
            Creemos localizar el lugar donde almorzamos entre nieblas y el lugar desde el que nos dimos la vuelta pero no con absoluta seguridad, y cuando ya nos aproximamos al Cuello Estatón, abandonamos la pista y tras ir al encuentro de la arista nos subimos la herbosa cúpula de Punta Cuta.

Barranco de Diazas y Pista de Santa Ana.
 
 Nieblas en Cuello Estatón. 16-3-03.
 
 
            Estamos a 2242 metros de altitud y son las diez menos cuarto de una mañana en la que unas reducidas nieblas nos esconden parcialmente el paisaje superior.

Manchoya desde Punta Cuta.
 
Valle de Vió desde Punta Acuta.
 
            Almorzamos al sol y al ligero vientecillo que mueve por aquí.

La Sierra de las Cutas desde Punta Acuta o Diazas.
 
            A las diez, hemos localizado un camino que se inclina hacia el fondo del Cañón de Ordesa y descendiendo de la punta en dirección noroeste, lo alcanzamos y nos vamos para abajo.

Pradera de Ordesa desde la Senda a Calcillaruego.
 
            El camino está balizado de rojo y blanco y es el que nos interesa.

            Lo anuncian como muy peligroso pero ya será menos. Lo cierto es que resulta francamente artificial: abandona el praderío con poca flor de nieve en un pequeño espolón y se introduce en un corredor para girar inmediatamente al este, atravesar el espolón y sucesivamente un par de proas y sus correspondientes corredores.

Camino de Descenso al Mirador de Calcillaruego desde Duáscaro. 5-6-06.

            Va en busca de la Senda de los Cazadores ubicada en la Proa sobre la que se asienta el Mirador de Calcillaruego y lo hace de forma indecisa, indirecta y artificial con un par de repechos incorporados para seguir el faldeo general hacia el este.

            Alcanzamos la pedrera del último y más amplio de los corredores, con sarrio incorporado y enseguida la Senda de los Cazadores.

            En dirección contraria al personal que sube nos vamos ligeros para abajo saludando e informando a algunos ávidos de información relativa al camino.

Tozal del Mallo sobre la masa arbórea del Cañón de Ordesa.
 
            A las once y diez alcanzamos la pradera y diez minutos después estamos en la fuente junto al restaurante. Nos ha costado bajar menos de lo que habíamos calculado.

            Cinco minutos después y siguiendo la dirección oeste atravesamos el Arazas por un puente al oeste de la pradera y tomamos el Camino de Turieto, el viejo camino de Torla a Ordesa que todavía no conocemos.

Cascada de Molinieto desde el Camino de Turieto.
 
            El camino sombríamente precioso nos enseña las cascadas de Los Abetos,  La Tamboroterra y Molinieto. Luego nos encontramos con Luis Alastruey el pequeño que sube con gente del pueblo y enseguida giramos con el camino hacia el sur tras contemplar a la entrada del valle tanto la Boca de Añisclo como el fastuoso estrato plegado.

            Luego transitamos bajo los paredones impresionantes de la cara oeste del Mirador del Rey, en los que se aconseja no escalar en épocas de reproducción de aves y a la una menos veinte llegamos al coche, que por cierto, está a la sombra.

            Hemos liquidado lo que hemos iniciado como un paseo sin objetivo y que se ha convertido en una actividad interesante y entretenida, además de nueva ya que nos ha permitido conocer un nuevo acceso a Ordesa y total, solamente nos ha supuesto 1300 metros de desnivel. Estamos en casa cuando son las dos menos cuarto.

           

19 ago. 2003

24-03. EL CIRCO DE CORONAS. PUNTA AGAROT SUR, AGUJA AGAROT, AGUJA TCHIHATCHEFF Y AGUJA FRANQUEVILLE. 19-8-2003.

Agarot, Tchihatcheff y Franqueville desde la Arista de Llosas.

Puente de Coronas, Barranco de Coronas, Ibones de Coronas, Corredor a la Brecha Inferior de Llosas, Punta Agarot Sur, Aguja Agarot, Aguja Tchihatcheff,  Aguja Franqueville Brecha Superior de Llosas.

19-08-2003.

Salida 17 h. Llegada 10 h.

Sol.

Algo difícil.

3 d.

Ascensión.

 Miguel Lanaspa, Juan Castejón y Mariano Javierre.

Mapa del Circo de Coronas procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            -¡No pueden pasar! Está cerrada la carretera por voladuras de la una a las tres y cuarto de la tarde. Si quieren hay una carretera que...

La Fueba, Troncedo, Panillo, al fin Graus;  son las dos y diez de la tarde y a las tres sale de Senarta el último autobús a Vallibierna.

Habíamos salido de Sabi a las doce. Calculábamos dos horas y cuarto para llegar a Benasque, teniendo en cuenta que ya estaba abierto el tramo de Eje Pirenaico entre Ainsa y el Alto de Foradada; comer lo podíamos hacer o en Senarta o si no teníamos tiempo en el Puente de Coronas.

Salió rana el tema del Portillón para el 19 de Julio y hoy, un mes después nos “echábamos al charco” pero sin Rosa. Ella trabajaba y se trataba del último periodo de dos días y medio que tenía Miguel. Así que...

Este verano de 2003 había salido complicado por todas partes y no podía darse  ahora la excepción. Apareció el Tour el día de Vignemale y aparecen las voladuras hoy. Pero como no hay dos sin tres, en la zona del congosto nos encontramos hasta un circo que baja de Benasque y, por si fuera poco, paramos en Barrabés porque Miguel quiere comprarse unas gafas de sol. ¡Cómo ya no llegamos!

En la oficina de turismo leo que el autobús sale a las tres y cuarto. Así que hubiéramos llegado.

Lo que son las cosas. A las tres y veinticinco, en Senarta nos dicen que a las cuatro y media vuelve el autobús, que hablemos con el chofer. Y digo yo: si la última bajada es a las seis y a las cuatro y media baja el autobús, el autobús tiene que subir para hacer la última bajada del día y allí estamos nosotros subiendo al autobús y con el Pista de Vallibierna para arriba. Antes hemos tenido tiempo de sobra para comer detrás del edificio de la entrada de la Acampada del Plan de Senarta.

A las cinco menos cuarto, el autobús es todo nuestro por 36 euros y nos enteramos de que hay poca gente por arriba, de que ayer no pudieron hacer la última bajada debido a una fuerte tormenta y de que la tarde, que está medianamente tormentosa, mejorará.

Refugio del Puente de Coronas. 2-7-05.
 
A las cinco y cuarto dejamos a nuestra derecha el refugio de pescadores del Puente de Coronas a 1950 metros de altitud y caminamos en dirección este por la abandonada y llana pista hasta que el cartelillo de Coronas nos orienta al norte por la izquierda del barranco.

No conocemos el Valle de Coronas pero será por poco tiempo. Enseguida se termina el plano praderío vestido de majestuosos pinos negros, dulcísimas frambuesas y arándanos y  aguerridos cantos erráticos del más puro granito del Pirineo Axil.

Barranco de Coronas. 18-8-03.
 
El praderío sucumbe a la pedrera y se estructura en tres partes: la primera es un potente resalte que culmina en la Pleta de Coronas con preciosa cascada incorporada a 2230 metros de altitud, que nos mete en calores digestivos del garbanzo en la olla a presión. Luego le sigue otro potente resalte a modo de circo colgante que abordamos en dirección este y que nos quita inclementemente el resuello. Y por último una potente y continuada rampa que hace de cierre del Ibón Inferior de Coronas situado a 2625 metros de altitud y que nosotros subimos en dirección norte.

Atardecer en el Circo de Coronas. 18-8-03.
 
Como 700 metros de desnivel son pocos para Juan, tendré que llamarle a capítulo cuando con paso marcial atacaba ya las primeras rampas de la Brecha Inferior de Llosás.

-¡Eso es para mañana, tío! Vamos un poco a la izquierda que las campas para vivaquear están un poco más abajo junto al ibón.

Ibón Alto de Coronas. 19-8-03.
 
Son las siete menos cuarto cuando elegimos, pues estamos solos, un abrigo de piedras situado en un pequeño dorso al sudoeste del ibón a 2675 metros de altitud. Plantamos la tienda y salimos de los calores de la subida con carga. Ya se sabe que cuando llegas sudoroso luego se hace fresco seguro.

Preparamos una salvajada de pasta que ventilaremos sobre las ocho y cena que te cena se nos hacen las nueve y media, cuando cae la noche y nos empiltramos.

El cielo velado de cierta nubosidad nos ha aconsejado colocar el plástico sobre la tienda por si cae algún chaparrón, pero el viento y la música que nos proporciona, nos aconseja recogerlo por si alguno de nosotros pretende dormir un poco.

A pesar de ello, Miguel, como canario en jaula, maniobra en la oscuridad junto a la puerta, hasta que decide marcarse un tanto y arrea con su saco y su esterilla a disfrutar de la noche estrellada. Juan y yo quietos en la mata, que no se nos escape la noche.  

            A las seis y media de la mañana, nos sorprenderá Miguel precipitándonos al día 19 de Agosto de 2003. ¡No hay tiempo que perder! El Universo Pirenaico espera.

Brecha Inferior de Llosas desde Coronas. 21-8-93.
 
            A las siete y cuarto, desayunados y con las mínimas mochilas posibles, iniciamos la marcha en dirección sudeste por la pedrera granítica de grandes proporciones que nos permite incorporarnos al corredor que baja desde la Brecha Inferior de Llosás.

            Recordando que ya la habíamos recorrido con anterioridad Biola Rosa y yo vamos ascendiendo a la vez que va disminuyendo el tamaño de los materiales de la misma hasta que próximos a los 2800 metros de altitud, abandonamos el corredor para introducirnos en una especie de canal orientada al nordeste, y algo más arriba de la que habíamos localizado la tarde anterior, que esperamos nos conduzca hacia la arista sin necesidad de tener que llegar a la Brecha Inferior de Llosás.

            La canal es amplia, el granito es bueno y se encuentra bastante limpia por lo que la progresión resulta fácil y también rápida, ya que, la pendiente es fuerte y sostenida.

            Subimos a la sombra pero entramos en calores a buen ritmo. Pasamos una zona de grandes placas inclinadas que nos conducen a  la clásica pedrera de la arista. Unos metros más adelante alcanzamos la Punta Agarot Sur, nuestro primer tresmil del día.

Agujas Agarot y Tchihatcheff desde Agrot Sur.
 
            Estamos a 3030 metros de altitud cuando son las ocho menos diez. Tomamos aire pues hemos subido a tren, contemplamos el Circo de Llosás y el Macizo de los Vallibierna y sobre todo contemplamos el tajo que nos espera al nor-nordeste.

            Fotografiamos la arista con las tres agujas que tenemos más inmediatas y tras un descansillo excesivo, en el que nos colocamos los arneses, continuamos adelante.

Llegando a la Aguja Agarot.
 
             De esta poco relevante cima bajamos a una primera brecha sorteando bloques fácilmente, no perdiendo más allá de 15 metros. Las manos que hemos empezado a utilizar en la canal van a tener tarea en el día de hoy.

            Franqueada la brecha nos encontramos con una pared, medianamente inclinada y  fácil puesto que cuenta con terreno amplio, con grandes bloques, en el que podemos elegir pasos. Prácticamente al paso alcanzamos la cima de la Aguja Agarot de 3035 metros. Son las ocho y cinco de la mañana.
 
Aguja Tchihatcheff desde Agarot.

            Delante de nosotros se encuentra la siguiente aguja que parece un poco más tumbada pero para llegar a ella hemos de destrepar por terreno muy inclinado aunque no difícil unos cuantos metros que nos depositan en una estrecha aunque accesible brecha, situada por debajo de los 3000 metros.

Detalle de la Aguja Tchihatcheff.
 
            El calentamiento ha terminado puesto que nos encontramos ante la primera dificultad seria de la jornada: la entrada a la pared es un paso durísimo de alrededor de 5 metros, extraplomado y carente de presas aceptables que prueba Miguel, pero por demás. No hay rastro de los pitones que se supone que deben estar colocados y se impone la lógica de la óptica: nos vamos un poco para abajo por la canal de la vertiente de Coronas, un tanto descompuesta e inclinada y nos incorporamos a un corredor de granito claro, bastante descompuesto y algo tieso por el que esperamos progresar para arriba.

            Subimos con máxima atención y cuidado para no emprendernos a bolazo limpio, de tal forma que sorteamos la dificultad ganando la arista unos metros más arriba cuando la misma se allana un poco.

            La arista se ensancha y nos presenta un segundo tercio de placas lisas y bastante inclinadas que escalamos aprovechando algunas fisuras. El tramo resulta más sencillo de lo esperado y nos deposita en el tercio superior de la aguja, muy erguido en el que hay que superar un par de cortos corredores bastante verticales, sobre todo uno de ellos que es algo estrecho. Luego, unos bloques nos depositan en la dentellada cima de la Aguja Tchihatcheff  a 3052 metros de altitud. Son las nueve menos veinte.

Agujas Tchihatcheff y Franqueville.
 
            Inmediatamente recorremos la alargada y dentellada cima y nos asomamos a la cara norte de la aguja sabiendo que se trata quizás del tramo más impresionante de la arista: es un paredón de alrededor de 50 metros de altura que hay que rapelar obligatoriamente.

            A la derecha hay un paretazo enorme y vertical con un rápel montado y un poco más a la izquierda hay otro rápel doble. No podemos atacar el largo con nuestra cuerda de 60 metros por lo que destrepamos con cuidado hasta el emplazamiento del de la izquierda.

            La cuerda da lo justo para alcanzar una repisa elevada sobre la parte alta de una rampa que nace en el collado. Montamos el rápel y para abajo por la zona izquierda de la placa. Bajo en medio con poca confianza, lo mío no es la escalada y menos el rápel.

            Hacemos alguna foto, estamos en la brecha, hemos superado la aguja más difícil y Juan tiene alguna dificultad para recuperar la cuerda.

            Para atacar la tercera de las agujas nos encontramos con más de lo anterior: unas placas lisas y difíciles que hay que supera o flanquear por nuestra izquierda. Para ello, de nuevo hay que descender por la canal hacia Coronas unos cuantos metros y tomar la pared por la izquierda de las lajas.

En la Aguja Franqueville.
 
            La escalada de la pared no es difícil pero hay que prestar bastante atención debido a lo descompuesto del terreno. Ascendemos con cuidado y sin excesivas complicaciones, y puesto que el terreno es aceptable, ni siquiera volvemos a la arista. Tiramos por ella muy arriba alcanzando fácilmente la arista en la parte superior de la aguja. Luego también fácilmente alcanzamos la cima de la Aguja Franqueville de 3065 metros de altitud.

Desde la Aguja Franqueville las Agujas Tchihatcheff y Agarot.
 
            Son las nueve y veinte, echamos un trago, intento montar en automático mi cámara para hacernos una foto los tres juntos, cosa que no conseguiré y proseguimos adelante por una dentellada arista que en principio parece enorme hasta la Brecha Superior de Llosás.

            Descendemos ligeramente por medio de unos bloques afilados y enfilados para continuar por una arista fundamentalmente llana, muy aérea, completamente erizada y llena de bloques afilados, dientes y gendarmes que hay que pasar, escalar o faldear tanto por una vertiente como por la otra.

            El pasaje, no siendo difícil, resulta bastante entretenido, nos calienta las manos y se lleva su tiempo.

Cresta de Llosas desde Ballibierna. 30-8-04.
 
            Al final nos asomamos a la brecha, tropezándonos con los cintajos de un rápel que salva de un destrepe algo más que comprometido.

            Montamos el rápel que no tendrá más allá de 20 metros y accedemos rápidamente a la Brecha Superior de Llosás. Estamos a 3059 metros de altitud y son las diez y cinco cuando les sugiero a mis socios hacer unas circunvoluciones de orejas que es lo único que nos falta por hacer. El que quiera hacer deporte integral que se marque una arista de éstas que ya irá bueno.

Puedes ver la Continuación.

23-03. EL CIRCO DE CORONAS. AGUJA ESCUDIER, AGUJA DAVIU, ANETO, ESPALDA DE ANETO Y PUNTA OLIVERAS. 19-8-2003.


Agujas Escudier y Daviu.
 
Brecha Superior de Llosás, Aguja Escudier, Aguja Daviu, Aneto, Espalda de Aneto, Punta Oliveras y Collado de Coronas.

19-08-2003.

Salida 10 h. Llegada 13 h.

Sol.

Bastante fácil.

Ascensión.

 Miguel Lanaspa, Juan Castejón y Mariano Javierre.


Mapa del Circo de Coronas procedente de Prames. Vía en amarillo.

            La mañana del 19 de Agosto de 2003 que viene ya cargadilla, está buena; el sol ya calienta lo suyo y nosotros venimos calientes, pero no tenemos mucho tiempo de disfrutarla pues el trabajo que hemos hecho a destajo va a continuar de igual manera pero con una diferencia esencial: la arista que ha sido fundamentalmente plana hasta ahora, se pone de pie de inmediato.

Sobre la Brecha Superior de Llosas.
 
            Son las diez un poco pasadas, estamos en la Brecha Superior de Llosás, a 3059 metros de altitud y la trepada ya va a ser continua por lo que se gana altura con cierta rapidez a base de perder el aliento. El terreno sin ser demasiado difícil resulta entretenido pues se trata de una arista atlética llena de bloques ahora lisos y verticales, luego afilados y desconyuntados, casi caóticos; monolitos y gendarmes que evitas, rampas que subes, viras que aprovechas, diedros y pequeños corredores que escalas sin especiales dificultades más que las que suponen los tramos de granito algo podrido y descompuesto que son frecuentes. Pero dentro del entretenimiento aparece la monotonía y comienzas a sentir ganas de terminar. La cima del Aneto queda lejos todavía en una arista que subes “a mano.”

Arista de Llosas entre las dos brechas.
 
            Luego, la arista se vuelve más amplia lo que facilita la progresión y nos permite alcanzar la poco relevante cima de la Aguja Escudier acotada con 3315 metros de altitud. Son las once de la mañana y la cima del Aneto ya está más cerca.

            Descendemos unos cuantos metros y continuamos fácilmente en fuerte ascenso faldeando algunas prominencias por donde mejor nos viene. Enseguida dominamos la última de las agujas de la arista, también poco significativa. Se trata de la fácil Aguja Daviu de 3350 metros de altura.

Aguja Esacudier.
 
            Son las once y diez y las zarandajas colocadas en el final de la arista están a tiro de piedra. Queda, tras un minúsculo rellano un pedregal granítico algo empinado y con trazas inciertas de camino y poco más que las ganas de llegar tras recuperar un poco el aliento. ¡Que no se diga!

Finalizando la Cresta de Llosas, Arenas y la Cresta del Medio.
 
            Diez minutos más tarde, son las once y veinte de la mañana cuando rematamos la Arista de Llosás alcanzando la cima del Aneto, cumbre del Pirineo de 3404 metros de altitud. Quien más quien menos la conocemos sobradamente.


En la Cima del Aneto.
 
            Vamos a comer un poco que nos lo hemos ganado. Miguel al menos tiene hambre.

            Va llegando personal por la vía normal pero no hay mucha gente, cosa rara. Nosotros comemos y bebemos a gusto mientras comentamos el calamitoso estado en el que se encuentra el Glaciar de Aneto y le queda un mes de martirio todavía.

            Luego alguien nos pide información para descolgarse hacia Coronas o Llosás de manera sencilla y nos hace una fotografía a los tres juntos. Miguel se queda en el abrigo mientras Juan y yo al paso iniciamos el descenso en dirección sudoeste.

Aneto desde la Espalda de Aneto.
 
            La pedrera somital se convierte en arista fácil con la que bajamos casi al trote hasta la suave depresión que se remata con tres gendarmes que salpican arbitrariamente la línea de la arista y que pasamos o faldeamos por donde mejor nos viene. Nos permiten acceder a la base del torreón final, bastante erguido que, mediante una trepada exenta de complicaciones nos deposita en la cima de la Espalda de Aneto de 3350 metros de altura.

Aneto y Espalda de Aneto desde Tempestades. 20-8-93.
 
            Hacemos algunas fotos, contemplamos la vertiente hacia la Brecha de Tempestades y nos damos la vuelta de inmediato: diez minutos que nos ha costado venir pues hemos bajado sobre 75 metros y un cuarto de hora que nos cuesta la vuelta incluida la estancia en la cima nos reúnen de nuevo con Miguel en la Cima del Aneto.

Desde la espalda de Aneto, Escidier, Davíu y Aneto.
 
            -¡Pues si que navegan tus colegas! Le ha comentado el que nos ha pedido información, y de navegar se trata pues de inmediato iniciamos el descenso ahora hacia el Paso de Mahoma con overbuking, sobre todo en el lado del glaciar.

En el Paso de Mahoma. 21-8-93.
 
            Pasamos como centellas por cualquier parte y nos vamos por la arista noroeste, vestida de pedregal granítico, que en suave descenso nos conduce a una pequeña depresión de la que salimos en ascenso corto y fácil para alcanzar la cima de Punta Oliveras, tras una corta trepada. Son las doce y media.

Punta Oliveras Arenas. 31-7-04.
 
            No había estado nunca aquí a pesar de que está tan cerca del Aneto, será quizás porque cuando se sube al Aneto se está demasiado concentrado en “el Patrón” y no se preocupa uno de los “marineros.”

Coronas y Medio desde Punta Oliveras.
 
            El pico tiene 3298 metros y una espléndida vista del Collado de Coronas sobre el que deambula el personal. El Ibón Coronado no existe. ¿Qué ha sido de aquella maravilla de color y hielo que tan singular carácter le daba al Collado de Coronas?

            La arista se despeña sobre el collado por lo que hemos de tomar la pared al nordeste e ir descendiendo en busca de un empinado corredor que recuerda Miguel haberlo hecho con Angelines.

            Encontramos el corredor, vertical y absolutamente descompuesto y por allí nos vamos para abajo con todos los cuidados del  mundo, ya que hay personal en la base del mismo junto al glaciar cuya parte más alta está solamente una veintena de metros más arriba. Hemos hecho la llamada Vía de los Descalzos;  se trata, dicen, del camino más exento de hielo para el Aneto sin tener en cuenta la Vía Nariño de la Cara Sur, aunque hoy también hemos pisado poco hielo.
 
Subida al Aneto desde las inmediaciones del Collado de Coronas. 31-7-04.

Collado de Coronas desde la base de Punta Oliveras.
 
            Alcanzamos el glaciar en las proximidades del collado cuando la pendiente ya se ha suavizado bajo el resalte y con cuidado, pues no queda nieve de temporada y solamente el hielo machacado por los crampones y el agua que recorre la débil huella nos permite cierto agarre, alcanzamos el rellano bajo el collado no sin algún que otro patinazo sin trascendencia. Es la una menos cuarto.

Arista de Llosas desde Rusell. 27-7-02.
 
La Sur de Oliveras, Aneto y Espalda desde Coronas.
 
            No vamos a pisar el Collado de Coronas.

 Puedes v er la Continuación.

22-03. EL CIRCO DE CORONAS. CORONAS SUDESTE, PICO DE CORONAS, PICO DEL MEDIO, PUNTA ASTORG, PICO MALDITO Y GENDARME SCHMIDT-ENDELL. 19-8-2003.

Coronas y Cresta del Medio desde Aneto.

Collado de Coronas, Coronas Sudeste, Pico de Coronas, Pico del Medio, Punta Astorg, Pico Maldito, Gendarme Schmidt-Endel, Cabecera de la Arista de Cregüeña e Ibones de Coronas.

19-08-2003.

Salida 13 h. Llegada 18 h.

Sol.

Dificultad media.

Ascensión.

Miguel Lanaspa, Juan Castejón y Mariano Javierre.

Mapa del Circo de Coronas procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            Tampoco pasamos junto a la cubeta del Ibón Coronado ya que desde arriba hemos visto que no estaba, continuamos por la huella hasta un hilillo de agua que discurre por el glaciar, reponemos nuestras existencias en las cantimploras y ascendiendo suavemente por el glaciar alcanzamos de nuevo la pedrera, retomamos la dirección noroeste e iniciamos de nuevo el ascenso del resalte rocoso vestido de pedrera granítica.

            Vamos a por la Cresta del Medio que Juan y yo conocemos y que así conocerá Miguel. Estamos sobre los 3250 metros de altitud y es la una menos cuarto del mediodía de este 19 de Agosto de 2003 que va a cundir de lo lindo.

Cresta del Medio desde Coronas.
 
            Lo que realmente no sé es de dónde a dónde se considera como Cresta del Medio. Habitualmente suele comprender desde el Collado Maldito hasta el Collado de Coronas, aunque personalmente pienso que debería ser desde el Collado Maldito al Aneto.

Coronas e Ibón Coronado. 31-7-04.
 
Sea como sea, superado el resalte tomamos la alomada arista sobre la vertiente de Coronas y ascendiendo suavemente por cualquier parte alcanzamos la cima del Coronas Sudeste. Es la una, estamos a 3286 metros de altitud y no podemos rescatar nuestros ojos del desastroso, lamentable y ruinoso estado en el que se encuentra el Glaciar de Aneto. En un visto y no visto nos vamos a quedar sin glaciares en el Pirineo.

Medio, Coronas y Maladeta desde Coronas Este.
 
Personalmente no aconsejaría a nadie que viniera aquí a contemplar y padecer tan deplorable desastre.

Que en el Circo de Coronas, por ejemplo, queden pocos y pequeños neveros es lo justo, así ha sido siempre el Pirineo que conocimos y aprendimos a querer. Lo de hoy sobre el medio extinto Glaciar de Aneto me llena  de profunda tristeza.

Ibón Grande de Coronas desde el Pico Coronas.
 
Una suave depresión a través de bloques graníticos de todos los calibres y un corto ascenso en idénticas condiciones nos conducen a la cima del Pico de Coronas de 3293 metros de altura, un cuarto de hora después.

Cresta del medio desde Maladeta. 24-8-97.
 
De nuevo vuelta a otro suave descenso para alcanzar el Collado del Medio, lugar desde el que se puede desmontar uno hacia el norte con suma facilidad. Luego, se  inicia un suave ascenso que paulatinamente se irá empinando a la vez que el amplio terreno se reduce hasta convertirse en arista que desemboca al final del resalte en el Pico del Medio.

Detalle de la <Cresta del medio desde la Pared este de Maladet. 24-8-97.
 
Son las dos menos veinte y estamos a 3346 metros de altitud. El corto ascenso nos ha metido en sudores de nuevo y es que, a estas horas del día que llevamos, cualquier partícula de granito se nos hace pico. Pero con este ascenso hemos ganado la parte alta de la arista y de ascenso nos queda poco menos de nada.

La este del Pico del Medio.
 
Solamente hay que continuar adelante por una arista que ahora además de llana es aérea; pero ni es larga, ni complicada, ni difícil pero si entretenida.

Astorg desde el Medio.
 
Luego el asunto cambia bastante con la presencia de un par de gendarmes que complican las inmediaciones del siguiente pico: resulta bastante complicado acceder a la brecha que articula la arista, pasar a toda cresta y bajar a ella se las trae por no faldear más abajo en la ladera de Coronas no sin dificultad.

La Este de Punta Astorg. 24-8-97.
 
La salida de la brecha es realmente difícil. Hay una opción mediante una fisura vertical bastante decente a nuestra izquierda pero algo más abajo de la brecha que no es tenida en consideración y otra consistente en sacar la cuerda y escalar a toda arista un paso de IV, muy aéreo, vertical y con pocas y malas presas, de alrededor de 10 metros; pero Miguel lo tiene claro: coloca un fisurero en un buzón y progresa en adherencia por el filo de la arista al encuentro de una buena presa con lo que se olvida de la placa y tras escalar un vertical corredor atlético y protegido asegura en los cintajos del rápel que se hace en sentido contrario

Debajo del Rápel de Punta Astorg.
 
Hago el paso asegurado y como ya no voy muy sobrado de fuerzas me ayudo con la vaga del fisurero y a otra cosa. Detrás Juan recupera el material y tras recoger la cuerda  superamos la pared del monolito cimero y retrocediendo ligeramente alcanzamos la cima de Punta Astorg con lo que hemos liquidado la dificultad más importante de la Cresta del Medio.

Cresta del Medio desde Astorg.
 
Son las tres menos cuarto, estamos a 3355 metros de altitud y recuerdo el péndulo que se marcó mi señora el día que rapelamos el paso. Todavía no tengo muy claro si va o vuelve.

Ibones de Coronas desde Astorg.
 
A partir de aquí el terreno se torna bastante llano y poco accidentado. Lo recorro intentando localizar el corredor que utilizamos para ascender desde el glaciar. No lo conseguiré pero enseguida alcanzamos el enorme y plano bloque que constituye la cima del Pico Maldito, con vivac incorporado a 3350 metros de altitud. Son las tres de la tarde

Maldito desde Astorg.
 
Bloque Cimero de Astorg desde Maldito.
 
Un potente resalte  vertical, un tanto extraplomado impide la continuación por la arista. Por tanto busco en   la vertiente sur un paso que me permita alcanzar la arista unos metros más abajo. Tras un fallido intento he de retornar y proseguir algo más abajo hasta encontrar una serie de repisas que me permiten salvar la dificultad y retornar a la arista. De allí en adelante unos pocos pasos  no difíciles conducen a la cima del Gendarme Schmidt-Endell a 3335 metros de altura, último pico de la Arista del Medio y que no había hecho en la ocasión anterior.

Cresta del medio desde el Gendarme Schmidt-Endell.
 
Echo una visual a la arista que se desploma salvaje hasta el Collado Maldito y para atrás.

Me ha costado cinco minutos la ida pero con tres tengo de sobra para la vuelta que haré faldeando el resalte por unas viras y un corredor  fáciles aunque muy aéreos en la vertiente norte y que no he advertido al localizar paso por la otra vertiente.

Me reúno con los socios que no han querido venir,  comemos un poco y echamos unos tragos con sed.

No tenemos ya prisa, además de que estamos algo zurrados. Nos queda la vuelta que vamos a realizar a través de la Arista  de Cregüeña. Por tanto, iniciamos el descenso en dirección sudoeste al principio por terreno algo inclinado, fácil y amplio para luego arrellanarse y afilarse a continuación una vez que hemos dejado atrás el casquete somital del Maldito.

Localizamos un rápel justo antes de las primeras dificultades pero la pared es muy vertical, lisa y demasiado larga para nuestra cuerda. Por ello alcanzamos la parte superior de unos grandes bloques verticales y como la continuación por la arista es enormemente complicada buscamos faldeo por el lado de Cregüeña.

Salir de la parte superior del primer bloque no es cosa fácil. Tomamos un largo diedro muy vertical y con no demasiadas presas y  abandonamos las alturas. Luego vendrá un considerable faldeo para dejar a nuestra izquierda tres gendarmes escalonados importantes. El terreno está muy descompuesto y absolutamente vertical pero lo tenemos claro a pesar de que bajamos más de lo previsto y hay que hacer algún paso atlético en algún espinazo que presenta materiales muy lisos y de grandes proporciones.

Cresta de Cregüeña desde Aragüels. 20-8-03.
 
Luego tomamos un descompuesto corredor que nos devuelve a la arista en el punto donde nace el corredor que buscamos para abandonar definitivamente la misma.

Hemos visto bajar por allí a una pareja que en un momento ha aparecido delante de nosotros y no tenemos dudas, por tanto, de la bondad de la vía. Destrepamos con cuidado un descompuesto corredor a lo largo de alrededor de 30 metros y alcanzando la cabecera de dos grandes bloques que no lo estrangulan totalmente, salimos del mismo para tomar una serie de viras y repisas escalonadas que fáciles a base de paciencia nos sacan de la pared depositándonos  en la pedrera. Luego, en la distancia se distinguirá perfectamente la zona transitada por su coloración ocre claro, absolutamente singular en toda la zona granítica.

Queda por delante bajar el enorme pedregal granítico en dirección sur al encuentro del más alto de los Ibones Superiores de Coronas, cosa que hacemos tranquilamente.

En la parte norte del ibón, junto al aporte de aguas hacemos un alto y echamos un cumplido trago de agua a temperatura de nevero. Hace calorcillo y el sol ha estado y está hoy en todo lo alto.

Después atravesamos la cubeta lacustre y tomamos una canal amplia y fácil para descender los últimos 100 metros, también en dirección sur, que nos depositan en el Ibón Inferior de Coronas junto a las cervezas que pusimos ayer a refrescar.

Son las cinco y media de la tarde, de una soleada tarde que invita a pegarse un remojón en el Ibón. Miguel hasta  se echa de cabeza. Nos aseamos mientras tomamos las heineken y descansamos ya de un día que ha resultado interesante. Hemos movido 1264 metros de desnivel para hacer 15 tresmiles, de entre los que 9 de ellos eran desconocidos para mí; pero cuando me pregunta Miguel le digo que en estos recorridos de arista el desnivel fundamental no lo es todo y para evaluar el esfuerzo hay que añadir un plus importante al desnivel, amén de la dificultad.

Después subimos al emplazamiento de la tienda con las provisiones de agua rellenas y a las siete empezamos con la cena para licenciar un par de bolsas de pasta, sardinas, aceitunas, jamón, quesitos, galletas, chocolate y pan abundante, y rematar con un buen vaso de leche, además de beber como auténticos hipopótamos.

Ha hecho una tarde mejor que la de ayer y a las ocho y media no tenemos otra cosa que hacer más que charlar y empiltrarnos sobre las nueve para dejar que la conversación se alargue hasta que el sueño nos conquiste pasadas las nueve y media.