29 jun. 2005

18a-05. VIGNEMALE POR EL CORREDOR DE LA MOSKOWA. 29-6-2005.

El Corredor de la Moskowa.

San Nicolás de Bujaruelo, Cabaña de Labaza, Corredor de la Moskowa, Cerbillona, Glaciar de Ossoue y cara sudoeste.
 
29-06-2005.

Salida 16 h. Llegada 13 h.

Mixto.
 
Algo difícil.

2 d.

2 p.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Vignemale procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Es 29 de Junio de 2005 y estamos en San Nicolás de Bujaruelo a 1338 metros de altitud cuando son las cuatro y diez. Nos vamos pista adelante en dirección noroeste.

            La tarde esta estupenda y poco más adelante la pista se abre en dos, la de nuestra izquierda que se elevará hacia el Valle de Otal y la que nosotros llevamos que se irá con el Ara. El sol nos invita a abandonar la pista en el puente e introducirnos en un sombreado camino que transita la orilla izquierda del río, atraviesa una sucesión de diminutos prados alpinos y se aproxima al estrangulamiento del valle.

            El camino se alarga más de lo previsto y decidimos alcanzar la pista por libre unos metros antes de que lo haga el indeciso camino ya metidos en las paredes del desfiladero.

            Pista adelante agradecemos la intermitente sombra, contemplamos el Río Ara y nos llegamos hasta la Cabaña de Ordiso cuando son las cinco y veinte de la tarde.

            Estamos a 1650 metros de altitud y aparece a nuestra vista el Corredor de la Moskowa. Es inconfundible y da la impresión de que cierra el circo sobre el que se asienta aunque no sea así. Hago alguna foto y recojo la impresión de que tiene carácter, aunque quizás sea más por lo que conozco del mismo que por lo que veo. Suele suceder que luego, de cerca, todo resulta más fácil que de lejos.

            La cabaña está en perfecto estado según dice Rosa y nosotros tras los 5 kilómetros de pista tomamos el camino que continua valle adentro en dirección noroeste y por la orilla izquierda del río.

En la Cabaña de Labaza.
 
            La tarde sigue espléndida y calurosa sobre todo en esta ladera en la que el camino va atravesando una serie de barrancos que bajan de la arista nor-nordeste de Vignemale; primero el de Cardal, luego el de Abé y finalmente el de Labaza. De cualquier forma son 9 kilómetros que en suave ascenso nos conducen al Refugio de Labaza situado a 1800 metros de altitud cuando son las seis y veinte de la tarde. La verdad es que no recordamos casi nada de lo que vimos hace 20 años cuando pasamos por aquí pero el tiempo pasa y  suele distorsionar los recuerdos que se guardan envueltos en una fidelidad normalmente inexistente.

            Se trata de una cabaña doble de pequeñas dimensiones pues cabremos escasamente media docena de personas en cada una. En una de ellas hay tres montañeros que tienen la tienda montada al lado y la otra, que parece la del pastor se encuentra libre y allí nos metemos ya que tiene puerta y la de al lado está arrancada.

1400 metros para subir a Vignemale pasando por la Cerbillona.
 
            Mi chica se queda haciendo estiramientos mientras yo me voy a reconocer el inicio del camino. Las citas conducen inmediatamente a la ladera pero desaparecen también de inmediato aunque no sea problema: hay que tirar para arriba por la orilla derecha del barranco.

            A la vuelta nos encontramos los cinco en la cabaña y charlamos mientras cenan y cenamos aunque es pronto. Ellos van de travesía y nosotros marcharemos mañana muy temprano. Antes de las nueve nos empiltramos: Rosa ha dormido poco y yo quiero descansar de la mochila que me ha pesado un poco más de lo esperado y me duele un poco el cuello.

            Con los sacos sobre las esterillas y estas a su vez sobre un colchón de loneta pinchado que hay en la cabaña tratamos de amortiguar la dureza del hormigón del suelo. Damos algunas vueltas pero dormimos y descansamos, más que de los escasos 500 metros subidos, de los que nos quedan por subir.

            El jueves 30 de Junio se estrena pronto, son las seis menos cuarto cuando nos levantamos pues queremos salir cuanto antes.

Cascada del Barranco Musárez.

            Desayunamos, hacemos las mochilas dejando el material de vivac extendido en la cabaña y partimos siguiendo las señales rojiblancas del GR11. en dirección noroeste. Inmediatamente atravesamos el primer ramal del Barranco de Musarez y virando al norte abandonamos las marcas del GR. por las citas que atraviesan el lecho principal del barranco y se introducen en la pared. Son las seis y diez.
 
            Sabemos que el “camino”, si lo hay, transita por la orilla derecha del barranco. Por tanto, no nos lo pensamos demasiado y tomamos de frente y para arriba. Se trata de una pared herbosa bastante inclinada y consistente que permite el paso por cualquier parte. No nos importa perder las citas pues ya aparecerán y así es: aparecen enseguida sin buscarlas y además ciertas trazas de camino; por tanto, mejor que mejor.

En el Primer Resalte der la pared.
 
            La vía discurre de manera natural ascendiendo fuertemente y con lógica. Es algo que hemos hecho muchísimas veces y que aquí va perfectamente: hay que subir 1400 metros.

            La mañana es espléndida y nosotros tomamos nuestro ritmo de crucero, entramos en calor y subimos. En la primera hora ascendemos 500 metros de desnivel y alcanzamos un minúsculo rellano algo inclinado y cubierto de cantos rodados de mármol blanco, bajados a vueltas de las Marmoleras de Labaza. Estamos a 2300 metros de altitud y el barranco viene de más arriba pero es algo que no nos preocupa ya que llevamos agua desde abajo.

            Continuamos con un fuerte resalte que vamos a abordar un poco al oeste del barranco al que hemos ido a parar. Un lomo morrénico nos saca del lecho del mismo y que se encuentra ocupado por un nevero residual, nos coloca sobre un resalte rocoso muy escalonado y que se puede subir por cualquier parte.

Segundo Resalte hacia el Corredor de la Moskowa
 
            Vamos primero hacia la base de un potente espolón rocoso que es el nacimiento de la arista sur del Pico Cerbillona. Luego progresamos de nuevo hacia el centro del circo a través de una zona de placas de mármol sobre las que flota una inconsistente capa de materiales muy sueltos que dificultan la progresión de manera considerable.

            La mañana se refresca un poco, cae la segunda hora y estamos a 2700 metros, lo que supone que en esta segunda hora hemos subido 400 metros con lo que alcanzamos el nivel de los neveros en la vertical del frontón de las Marmoleras de Labaza y enseguida el último rellano en el que nace, en dirección nor-noroeste, el esperado Corredor de la Moskowa.

            La nieve esta un poco dura, algo normal a esta altitud y a estas horas a pesar del cálido tiempo general del que disponemos, por lo que decidimos ponernos los crampones cómodamente sentados.

            Se me rompe una de las correas del primer crampón  que reparo con un cordón de bota que llevo de repuesto y para terminar se me rompe la hebilla del otro, de tal forma que además de perder algo más de veinte minutos y de terminar con los crampones pésimamente atados, no tengo seguro poder pasar el corredor. Este cúmulo de miserias me ha contrariado bastante y me ha puesto un tanto nervioso. ¡Cómo no!

El Corredor de la Moskowa.
 
            Se nos ha hecho fresco en la parada, hemos mal comido unas barritas energéticas pero con todo, lo peor es que aparecen las nieblas por arriba.

            Me he puesto el forro y no me va a sobrar en la subida del corredor. A Rosa se le hará fresco en mangas de camisa.

            El corredor tendrá en estos momentos alrededor de 300 metros de nieve y cuenta con un estrangulamiento central. La primera parte se va empinando paulatinamente hasta alcanzar los 35º de inclinación que subimos por su parte centroderecha hasta alcanzar la rimalla bajo el estrangulamiento.

            El estrangulamiento es más largo de lo apreciado y algo más erguido: tendrá por encima de 75 metros de desnivel y la pendiente pasará de los 45º. A pesar de ello mis crampones resisten y la dureza de la nieve permite una buena ascensión. La parte derecha del mismo ofrece algunas alternativas a base de la rimalla y la roca. Luego, el corredor se abre en principio igualmente erguido limitado por los paredones de su izquierda que se cierran sobre la cabecera del mismo con sus dos falsas salidas.

Por la rama izquierda es más fácil el acceso a la arista.
 
            Nosotros nos vamos paulatina y totalmente a la derecha del corredor, lugar por el que se suaviza un pelín la pendiente llevándonos directamente al final de la nieve en la que nace un estrecho corredor rocoso con una placa rocosa lisa y característica en su parte superior derecha.

            Nos introducimos en la rimalla, nos quitamos los crampones cómodamente, echamos un trago de agua y nos vamos para arriba.

            El corredor tiene dos ramas: la derecha tiene un largo paso que me extraña un poco y en el que tengo que ayudar a Rosa. Luego, descompuesto y fácil nos conduce a la brecha de la placa característica.

            Estamos sobre los 3000 metros de altitud y desde la arista se contempla un laberinto monumental y complicadísimo tras el que aparece la Aguja Sudoeste de la Cerbillona. Es del todo imposible flanquear directamente desde aquí, la verticalidad y complejidad de la pared  son escandalosas y, por tanto, hay que seguir por la arista.

            La roca está un tanto descompuesta y se estrena con una pared que será, como poco, de tercero y que a mí no me consta. Por lo tanto bajo un poco y busco la posibilidad de introducirme en la rama izquierda del corredor que se ha abierto por debajo del paso largo.

            Hacemos una travesía no demasiado expuesta sobre un pilar muy vertical pero con buenas presas y alcanzando el fondo del corredor ascendemos fácilmente de nuevo hasta la arista en la que nos recibe una cita.

Aguja Sudoeste de la Cerbillona desde la Arista Sur.
 
            La mañana se está estropeando y las nieblas inician sus consabidos juegos con el ascensor. Un pequeño rellano en la arista que se yergue de inmediato es la continuación para iniciar enseguida un flanqueo ligeramente al este, pero de momento no se observan dificultades además que van apareciendo discretos tramos transitados y alguna que otra cita que facilitan el tránsito por una pared bastante descompuesta y que nos resulta bastante familiar: la de pasos que habremos dado en laderas y pedreras como ésta.

            Las nieblas son ya otra cosa pues bajan decididamente a por nosotros mientras dudamos entre ir hacia el Collado de Lady Lyster en travesía hacia el este o ascender directamente a la cima del Cerbillona. Finalmente transitamos en travesía hacia el collado por encima de los paredones de la Moskowa ya que es el mejor camino dentro de un medio tan descompuesto puesto que no estamos para despilfarrar esfuerzos inútilmente.

            Nos engullen las nieblas y enseguida alcanzamos el Collado de Lady Lyster situado a 3200 metros de altitud cuando son las nueve y media de la mañana.

            El rellano superior del Glaciar de Ossoue está lleno de nieblas y apenas y de forma intermitente podemos localizar el Clot de la Hount, la Pique Longue y el Pico Central. Llega Rosa y tomamos un transitado camino que recorre las cimas del circo. En suave ascenso y en dirección oeste alcanzamos enseguida el Pico Cerbillona a 3247 metros de altitud.
 
Glaciar de Ossoue desde la Cima de la Cerbillona.
 
            Desde la cima no se ve nada y corre una ventolera absolutamente glaciar, así que, bajamos unos metros sobre la cara nordeste y nos sentamos a comer un poco tratando de resguardarnos del viento y esperando que las nieblas se disipen.

            Hay momentos que ni siquiera vemos ninguno de los dos collados próximos y claro, se nos pasa una hora decididamente fresca, pero lo más importante es que las nieblas siguen dueñas de la situación y el tema de bajar a pisar las Agujas de la Cerbillona y del Clot de la Hount cada vez está más difícil  e imposible con estas nieblas. Ni siquiera acierto a precisar la situación de la Sudoeste de la Cerbillona desde la cima en un momento en que quieren clarear y mucho menos la vía de acceso. Las agujas requieren de buen tiempo y eso es precisamente lo que más nos falta.
 
Adios Agujas.


            Lo veo claro: este macizo está resultando medio maldito para nosotros; cuatro veces hemos estado y en ninguna de ellas nos han faltado las nieblas.

Pico Central desde Cerbillona.
 
Tu frío y mi desencanto en las Grutas de Russell.
 
            Son las once menos veinte y hay que ponerse en marcha despeñando algunos de nuestros proyectos. Tomamos la dirección norte y nos bajamos hacia el collado de separación con el Clot de la Hount situado a 3195 metros de altitud. Allí tomamos la nieve de la cabecera del Glaciar de Ossoue y una huella  que transita la base de los paredones somitales del Clot de la Hount hasta alcanzar el emplazamiento de las Cuevas de Russell.

Clot de la Hount y Gran Vignermale desde la Cerbillona.
 
            La nieve alcanza el nivel de la entrada de las dos más bajas. Hacemos alguna foto y seguimos la huella hasta la base de la Pique Longue que es el lugar en el que se concentra el personal.

            Hemos decidido subir antes de marcharnos para abajo pues en tramos tan concretos las nieblas no son selectivas. Así que, dejamos las mochilas aseguradas con los piolets y nos vamos para arriba. Son las once de la mañana.

 
            Las nieblas se disipan un poco y ascendemos por cualquier parte sobre la pared del casquete somital de la Pique Longue, más sencilla y menos descompuesta de lo que creíamos recordar. Son poco más de 100 metros que subimos tranquilamente y charlando con un par de españoles a los que alcanzamos y a las once y diez estamos en la Pique Longue a 3298 metros de altitud. Las nieblas nos cubren de nuevo y van dos de dos.
 
En la Cima de Vignemale con sus inseparables nieblas. Tres de tres.

            La foto de cima sale con nieblas pero menos ya que, como no tenemos prisa, podemos esperar un poco. Luego se aclara algo y podemos hacer alguna foto de fortuna y recorrer la cima en busca de vistas.
            Quince minutos más tarde nos vamos para abajo con las manos en los bolsillos y no es ninguna perogrullada. Bajamos junto a la gruta excavada bajo la cima con placa referente a Russell, cómo no, y entre tanto confirmamos la tendencia de las nieblas de juguetear alternativamente de unas cimas a otras del circo con lo que tomo la decisión de bajar el Glaciar de Ossoue, dejando para otra ocasión, si es que llega, el paso del Col de los Glaciares. Es nuestra segunda renuncia del día que no resulta tan dolorosa como la anterior a pesar de que en la mochila llevo kilo y medio de cuerda para el efecto.
 
Bajo el Pitón Carre.

            Tomamos las mochilas y en dirección sudeste atravesamos el rellano glaciar en busca del resalte. No es necesario llevar puestos los crampones pero en el inicio del resalte hay un pequeño tramo de hielo viejo tras el que hay un fuerte descenso sobre nieve muy blanda.
La Sur del Petit Vignemale.
 
La Nordete del Pico Mopnferrat.


            No tenemos prisa y nos volvemos a poner los crampones. Luego pasamos el obstáculo tranquilamente y vamos girando al este bajo la cascada de grietas para alcanzar el final del glaciar siguiendo la huella.

Parte Inferior del Glaciar de Ossoue.
 
            Colgamos los crampones en los piolets para que se sequen y siguiendo el camino sobre la morrena izquierda unos pocos metros, nos salimos de la misma para incorporarnos a la ladera izquierda del valle por la que transita el camino más económico para ir a Baisellance.

            Un camino entre placas metamórficas nos hace confluir con el que sube desde el Embalse de Ossoue. Estamos sobre los 2500 metros de altitud y con el camino ascendente giramos al nordeste. Van a ser 150 metros de desnivel que se querrán hacer largos después de la jornada que llevamos pero ni siquiera lo consiguen. A la una y media llegamos al Refugio de Baisellance situado a 2651 metros de altitud poniendo fin a la jornada con 1700 metros subidos y 850 bajados.

            Parece ser, que las Agujas de Vignemale deben estar malditas para nosotros pues hemos tenido que desistir de ellas por segunda vez y lo de las nieblas debe ser consustancial con Vignemale.
 
            A la mañana siguiente las nieblas están apelmazadas en Gavarnie, el día será espléndido y nosotros por el Collado de los Mulos nos bajaremos a San Nicolás de Bujaruelo.

Puedes ver la Continuación.



           

19 jun. 2005

17-05. CHEMIN DE LA MATURE EN RUTA CIRCULAR. 19-6-2005.

Placa caliza del Chemin de la Mature.
 
Picnic de entrada en la carretera a Etsaut, Chemin de la Mature, Col de Arrás y bajada al picnic.

19-06-05.

Desnivel acumulado 625 m.

Distancia recorrida 8000 m.

Tiempo efectivo 02:30 h.

Sol.
 
Muy fácil.

Travesía circular.

Agua en el barranco pero ligeramente fuera de la ruta circular. La fuente de la parte alta del Chemin de la Mature  igual no es segura

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa del Chemin de la Mature precedente del IGN. francés. Vía en amarillo.
 
            El Pirineo es grande y no es una perogrullada.

            Cuando decimos esto pensamos fundamentalmente en el sur de los Pirineos y nos queda toda la enorme ladera norte que, carente de la soberbia altitud de las cumbres fronterizas y españolas es, para la mayoría de los mortales que disfrutamos conociendo las montañas, un territorio perfectamente desconocido. Si esto nos pasa a los que, de alguna manera, tratamos de hacer en lo posible actividades no demasiado repetidas, calcular lo que sucederá con los que van buscando nombres más que montañas.

            Como dijo alguien: “…son unas montañitas muy dignas de ser visitadas.” Y nosotros, a pesar de que lo hacemos con relativa frecuencia, no lo es como debiéramos aunque hoy domingo 19 de Junio de 2005 nos vamos a Francia.

            Hemos oído hablar en repetidas ocasiones del Camino de la Mature y aprovechando que mi chica ha hecho el turno de noche y algo tendrá que dormir elegimos algo corto para el día.

            Se levanta antes de lo previsto y casi a la hora de la comida marchamos con la intención de comer tranquilamente en el Pícnic del Bosque de Sansanet, para luego iniciar la marcha.

            Pasamos por el Alto del Somport “estirando la nariz” y así hacemos tiempo para comer. A pesar de ello, en el merendero cogemos agua y decidimos recorrer los pocos kilómetros de carretera que nos quedan para hacer tiempo.

Fuerte del Portalet desde el inicio del Camino de la Mature. 5-6-10.
 
            Un poco más delante de Urdos, una vez pasadas las ruinas del Fuerte de Portalet que defiende el congosto, tomamos el puente del desvío a Etsaut y allí mismo aparece un cartel indicando el camino. Hay un aparcamiento con paneles del parque y, a pesar de que parte del aparcamiento una carretera asfaltada en dirección sur, decidimos quedarnos aquí. Sabemos que más arriba hay que dejar el coche en una vuelta y que puede estar el asunto complicado por estar lleno de coches.

            Comemos tranquilamente a la sombra de unos arbustos, estamos a 625 metros de altitud, y a las dos menos cuarto de la tarde nos vamos para arriba en dirección sur-sudeste.

            La carretera asciende suavemente pero entramos en calor de inmediato. Pasamos junto a un par de bordas al lado de la misma y cuando no llevaremos ni siquiera un kilómetro caminado aparece la vuelta buscada, el aparcamiento casi vacío y el camino que en forma de pista estrecha sale hacia el sur.

            La pista se hace camino, pasa junto a una tercera borda y comienza a girar  al este rodeando unas afloraciones calizas que se convierten de inmediato en un vertical paredón en la orilla derecha de un profundo y encajonadísimo barranco.

Primeras placas en el Chemin de la Mature. 5-6-10.
 
            Inmediatamente comenzamos el tránsito de la pared por su mitad aprovechando una enorme vira que ha sido trabajada para convertirla en un estupendo camino, suavemente ascendente y colgado en el vacío.

            La primera parte cuenta con la roca bastante gastada por el tránsito, es utilizada como escuela de escalada y hay instaladas numerosas vías perfectamente equipadas. Es una zona en la que se aprecia perfectamente el trabajo de excavación de la vía que remodelada y acondicionada permitía el tránsito de carros que transportaban los mejores maderos de la selva superior destinados a mástiles de las embarcaciones de vela del ejército francés.

Pasaje labrado en el Chemin de la Mature.
 
            Esperamos que se trate de una vira de reducida longitud pero la sorpresa es que se prolongará alrededor de 2 kilómetros prácticamente de manera uniforme y alternando zonas en las que se ha trabajado la pared con otras en las que se ha practicado contención sobre el exterior del camino.

Hacia atrás en el Chemin de la Mature.
 
Una zona no tan elaborada del Chemin de la Mature. 5-6-10.

Unas de las zonas trabajada en la vertical pared.
 
            La placa es absolutamente vertical hasta que en el tramo final  se estropea un poco la caliza acostándose ligeramente la pared por encima de nuestras cabezas.


Zona Intermdida del Chemin de la Mature.

La pared se acuesta en algún punto del Chemin de la Mature. 5-6-10.

            Finalmente, el barranco se abre en dos y el camino se introduce en una fuerte ladera vestida de pradera alpina sobre la que se instalará de inmediato un precioso hayedo que nos va a proporcionar agradable alivio, pues la verdad es que hemos sudado de lo lindo en el ascenso de la vira.

Desde la Parte Alta del Chemin de la Mature las Placas de la salida. 5-6-10.
 
Vista atrás desde la salida. 5-6-10.
 
            Son las tres menos cuarto cuando alcanzamos  una borda perfectamente conservada y situada a 2075 metros de altitud. Junto a la misma hay un grifo de fresca agua que aprovechamos para refrescarnos.

Rampa herbosa de entrada al hayedo. 5-6-10.

A partir de aquí el camino se arrellana y transita bajo la fresca sombra de un hayedo que vamos a recorrer con tranquilidad y sin demasiados objetivos previstos ya que el Camino de la Mature ya se ha terminado y tenemos toda una enorme tarde por delante.

Aproximadamente un kilómetro más adelante el camino se abre en dos: un corto tramo conduce al puente sobre el espumoso barranco que baja de la zona este y al que nos acercamos un momento pues se trata del camino hacia el Soum de Lagaube y la otra rama del camino inicia el ascenso en dirección norte hacia el Col de Arrás.

Barranco y camino que prosigue hacia Sesques y Ayous.
 
Enseguida,el camino hacia el Refugio y los Lagos d’Ayous que es el GR 10 parte ligeramente hacia el nordeste para avanzar posteriormente por la orilla derecha del barranco. Nosotros continuamos el ascenso en dirección noroeste hasta alcanzar el llano y amplio Collado de Arrás situado a 2180 metros de altitud.

Son las tres y media pasadas cuando nos detenemos al borde del camino junto a unas centenarias hayas, Rosa a tomar un poco el sol y yo a la sombra mientras se secan un poco las camisetas que traemos empapadas de sudor.

El hayedo cerca del Col de Arrás. 5-6-10.
 
Un rato después, dudando entre volver por el hayedo y disfrutar de nuevo del Camino de la Mature o hacer un camino circundante, optamos por la segunda opción y así conocemos una zona más.

El camino inicia el descenso a través del hayedo girando hasta orientarse al norte. Es una sorpresa agradable puesto que imaginábamos que enseguida alcanzaríamos terreno descubierto y seríamos castigados por el tórrido sol de la tarde.

Algo más abajo, alcanzamos los praderíos bajo el hayedo y enseguida tomamos una pista asfaltada que da servicio a unas cuantas bordas de la zona  y que suponemos conduce a Etsaut.

Nosotros ya por la  rama este de la carretera damos un par de fuertes lazos en descenso y nos llegamos al segundo aparcamiento de la mañana, justamente donde hemos tomado el Camino de la Mature.

Diez minutos más tarde estamos en el coche. Son las cinco y cuarto y hemos liquidado un paseo de alrededor de 650 metros de desnivel que no imaginábamos.

A la vuelta, paramos en la entrada del Túnel del Somport, contemplamos el Barranco de Aspe y pasamos el túnel por primera vez. ¡Con las ganas que tenía Rosa de hacerlo! Luego, de Canfranc a casa tranquilamente.

11 jun. 2005

16-05. PUNTA NARRONAL. 11-6-2005.

Ibón de Narronal desde Punta Narronal. 11-9-14.

Corredor sudeste del Tozal del Mallo, Circo de Betetuás e Ibón de Narronal.
 
11-6-2005.

Salida 8 h. Llegada 18 h.

Nublado.

Dificultad media.

Ascensión.

Rosa M. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa de Narronal procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Punta Narronal es una montaña solitaria a pesar de estar en Ordesa. Es uno de esos sitios en los que tienes asegurada una deliciosa y delicada soledad.

            La vía más normal discurre por el Circo de Carriata o Salarons para tomar la Fajeta del Tardiador y acceder al pico por la arista sur. Nosotros pretendemos una vía un poco más original, comprometida y menos transitada todavía.

            La vía se desarrolla fuera de sendero tras abandonar el camino de Carriata y requiere experiencia en montaña y superar el IIIº.

            Son las ocho de la mañana cuando tomamos el camino que parte de las casas de Oliván, 500 metros al oeste del aparcamiento de la pradera de Ordesa, en dirección norte

            Se trata de recorrer el conocido camino que remonta el Circo de Carriata con las opciones de las Clavijas o la Fajeta, al principio a través de un bosque mixto muy seco este año, para abandonarlo y proseguir el ascenso, con la mirada puesta en nuestro corredor, hasta atravesar el Barranco de Salarons donde cogemos agua con cierta dificultad.

Corredor Sudeste del Tozal del Mallo.

            El camino se orienta hacia la base del Tozal del Mallo entre asentamientos de genistas, enebros y asfódelos. Cuando la senda gira hacia el barranco de nuevo, la abandonamos para dirigirnos a la entrada del Corredor Sudeste del Tozal del Mallo poniendo en fuga a una manada de sarrios.

Entrando al Corredor Sudeste del Tozal del Mallo.

            No tiene pérdida, un pequeño dorso de pratenses nos sitúa ante un primer muro que nos presenta sus credenciales sobre los 1800 metros de altitud. No tenemos referencias del corredor que parece una auténtica flecha rematada en otro resalte vertical de salida.

            Inicialmente se trata de un zócalo de alrededor de 20 metros de altura, que de lejos no tenía buen aspecto pero que ahora, en el tajo, se aborda con relativa facilidad por la parte izquierda del mismo, para hacer una travesía en horizontal utilizando una estrecha vira y rematar ascendiendo un diedro fácil en el centro del corredor. Es un pasaje de calizas ocres, bastante desgastadas y exento de basura. Luego sabríamos la razón.

            El zócalo vertical se acuesta ligeramente y nos deposita en una rampa muy inclinada en la que se van a alternar asentamientos de pratenses alpinas con afloraciones calizas que nos depositan en un barranco descompuesto que se asciende por cualquiera de los lados del mismo con más comodidad que por el fondo

Aguja en el corredor.

            Subimos con el barranco alrededor de 100 metros hasta que alcanzamos un resalte rocoso, algo vertical en el que aparecen de nuevo las calizas ocres bastante lisas y que nos facilitan la progresión a la vez que ensanchan el corredor y nos muestran una dificultad añadida: la presencia de una nutridísima manada de sarrios que nos vigila expectante. No deben de tener costumbre de compartir la indiscutible propiedad del pasto.

            Me doy cuenta del asunto ante la maniobra de descenso lateral y acentellado de una pareja. No deben de tener salida por arriba y eso puede suponer un problema para nosotros. Tratamos de subir orillados por una rampa muy inclinada con el objeto de dejarles libre una buen parte de la pared para que escapen.

Tercio Superior del Corredor Sudeste del Tozal.

            Las paredes del Tozal no les apetece y la manada inicia una travesía en horizontal por encima de nosotros hasta alcanzar la base de una espléndida aguja. Era lo que nos faltaba, pero a partir de allí se soluciona el tema con un descenso en tropel por la orilla izquierda del corredor. La manada que cuenta con un nutrido número de cabritos está a salvo y nosotros también y sin un solo peñazo.

            Dejamos por debajo de nosotros la aguja convertida en una clásica proa, cuando estamos en el último tercio del corredor que ahora es un circo amplísimo, muy inclinado y lleno de verdura. La pendiente estará por encima de los 60 grados y hay que utilizar la hierba como presa de manos.

Salida del Corredor Sudeste del Tozal.
 
            La rampa termina en un resalte vertical, también de calizas ocres, pero roto por varios lugares. Nosotros elegimos una fisura en la parte central para salirnos de la misma a un pequeño espolón un poco más atlético pero más seguro. Una inclinada ladera de derrubios nos conduce hasta el collado norte del Tozal del Mallo a 2210 metros de altitud. Son las diez menos cuarto y nos alargamos hasta la próxima cima del Tozal.

Corredor Sudeste del Tozal del Mallo desde la salida del Corredor,

            En un visto y no visto volvemos al collado y faldeando en suave ascenso un pasaje un tanto delicado sobre los verticales paredones inferiores a la faja, iniciamos el recorrido del Circo Betetuás bajo la arista sur de Mondarruego. Estamos en la Faja del Mallo que es amplia en inclinada como casi todas y bastante llena de verdura. Lo hacemos por la parte inferior en la que hay caminillos de animales.

Contrafuerte Sur de Monsarruego y Segundo Corredor.
 
            En la divisoria del Circo del Barranco y en una altiva proa nos paramos a echar un bocado y un trago. Son las diez y veinte y es una pena de cielo neblinoso pues el pináculo es indescriptible: Comas, Mondiniero, Fenez, Otal, el Tozal del Cebollar…

            Antes de que la faja se abra en dos, ascendemos en busca de las paredes en el fondo del barranco. Rompiendo los verticales paredones del contrafuerte sur de Mondarruego está el corredor que buscamos.

Corredor Superior del Circo de Betetuás.

            Recorremos unos metros por la base de los paredones y accedemos a la entrada del corredor en la parte más profunda del Circo de Betetuás. Se trata de un estrecho corredor, muy rectilíneo y bastante tendido aunque desde abajo no se ve la salida, bueno, lo que se ve no nos gusta. Son las diez y media pasadas.
            Lleno de materiales sueltos ofrece continuas alternativas en las que es suficiente con apoyar las manos y resulta más largo de lo que apreciamos óptimamente desde abajo, nos subirá alrededor de 150 metros de desnivel.
            Se corta en un muro de alrededor de 10 metros verticales pero nos ofrece la opción de tomar unas viras que nos permitan encaramarnos en el espolón izquierdo del corredor. Son similares y utilizamos la que tiene el paso de salida más corto. Será un IIIº a lo sumo; por encima hay un graderío inclinado que se arrellana en la pedrera somital de la sur del Mondarruego. Estamos en la Fajeta del Tardiador.

Ibón de Narronal desde el Sudeste.

            Avanzamos casi de llano en dirección noroeste hasta que alcanzamos el borde de la cubeta lacustre en la que se asienta el recóndito e ignoto Ibón de Narronal. Estamos a 2550 metros de altitud y 50 metros por encima del ibón alimentado por su correspondiente nevero.

            Se trata de una tartera de materiales calizos ocres, con cierre de filtración hacia el sur y limitada al nordeste por la Punta Escusana de Mondarruego, para mí el Mondarruego y al noroeste por la Punta Narronal, que hasta allí queremos ir.

            Estamos en un privilegiado lugar que muy poca gente conoce. Es un espléndido regalo más del día.

            Son las doce del mediodía y hemos de descender en dirección noroeste por la pedrera al objeto de bordear el ibón por su orilla norte e iniciar el ascenso por pedrera descompuesta en dirección oeste.

La Sur de Narronal se puede subir casi por cualquier parte. 11-9-14.

            Alcanzar la arista resulta algo pestoso pero no supone más que el esfuerzo de ascender los alrededor de 250 metros últimos de desnivel. Por la arista o por las inmediaciones siempre hay paso que, con algún apoyo de manos, conduce a la cima de Punta Narronal. Es la una del mediodía, estamos a 2755 metros de altitud y disfrutamos del momento y del lugar después de cinco horas de tajo con el encanto especial de hacer un camino que hemos diseñado nosotros mismos.

Mondarruego desde Punta Narronal. 11-9-14.

            El Mondarruego le hace sombra pero queda compensada con la espléndida arista sur de los Gabietos y el dilatado puerto que hacia el oeste desemboca en san Nicolás de Bujaruelo.

            Las nubes siguen desarrollándose pero no tienen excesivas prisas, serán clementes con nosotros.

Narronal desde la Cima de Mondarruego.

            Comemos nuestra acostumbrada y socorrida lata de sardinas aderezada con satisfacción. Luego, ya de regreso, nos bajamos al ibón, cogemos agua y nos subimos hasta Mondarruego para echar un vistazo a los Rellanos de Salarons de gratos recuerdos y revivir aquel momento en que localizamos el Ibón de Narronal por primera vez, cuando ni siquiera estaba en los mapas. Ordesa es genialmente maravillosa.

            Tomamos la arista sur del pico y bajamos con ella abandonándola hacia el sudeste para situarnos en el cierre del rellano inferior.

            La arista fronteriza se cierra y nosotros nos vamos para abajo por las clavijas no sin darnos una vuelta por la Fajeta para contemplar el extraordinario ajedrezado de la pared del barranco.
            A las cinco y media, quiere gotear, rematamos el camino del bosque tras echar la vista repetidamente la Corredor Sudeste del Tozal del Mallo.