29 abr. 2006

4-06. EL PUNTAL DE SECUS. 29-4-2006.


 

 

 
Puntal de Secús, cara sudeste.


Refugio de Lizara, Refugio de los Forestales, Plana Mistresa, Cara Sur y Arista Este. Al descenso vuelta por parte alta del Valle de los Sarrios.

29-04-2006.

Salida 18 h. Llegada 15 h.

Mixto.

Bastante fácil.

2 d.

Ascensión.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa del Puntal de Secús procedente de Prames. Vía en amarillo.

 

            Había Llegado la Primavera y mi rodilla seguía igual de mal. Bueno, lo único que había cambiado con mi ”reposo” era que tras el fallido intento de volver a jugar a fútbol sala había tomado la decisión, consecuentemente, de ir al traumatólogo para ver qué pasaba por allí.

            El último fin de semana de Abril tenemos fiesta y el viernes  a las cinco y media estamos en el coche y nos vamos al monte.

Nieblas en Mistresa desde el Refugio de Lizara.
 
            A las seis y veinte estamos aparcando junto al Refugio de Lizara pues nos vamos al Puntal de Secús.

            El tiempo previsto es regular para Pirineos con alguna nubosidad irregular pero con el ventarrón que corre no creo que sea estable aunque posiblemente aparezcan nubes de estancamiento en la cara norte y pueden penetrar algo hacia el sur por los puertos, como sucede ahora por aquí.

            Estamos a 1540 metros de altitud y en dirección norte partimos cuando son las seis y media de la tarde. Atajamos por la pradera en suave ascenso hasta coincidir con el camino que se va hacia el Bisaurín por el Collado del Foratón.


            Diez minutos después alcanzamos el ancho camino para dejarlo de inmediato en la divisoria de caminos e introducirnos en dirección nordeste en un pequeño pinar mezclado con boj y con enebro rastrero, a la vez que vamos dejando abajo a nuestra derecha el Plano de Lizara.

Desde el refugio d Oldecua todo sigue igual.
 
            El camino en suave ascenso sale del bosque y pasa junto al pequeño refugio pastoril de Oldecua asentado bajo los murallones de la cara sur del Bisaurín.

            Está abierto y en regulares condiciones pero puede valer perfectamente para pasar la noche allí aunque a nosotros no nos interese pues queremos ir más arriba.

            La tarde que esta soleada además de algo ventosa en esta abrigada zona se va a estropear un poco conforme nos adentremos en la garganta por el que discurre el barranco que baja de Mistresa: el sol se amortigua, las nieblas vienen barranco abajo y la ventolera se convierte en vendaval consistente y frío.

Barranco de Audelca.
 
            Caminamos por la senda que discurre por la orilla derecha del barranco y a través de la pedrera ganamos el primer resalte del mismo en el que encontramos el primer nevero. Luego el barranco se angosta y el camino discurre entre pequeños resaltes de rocas calizas salpicadas de neveros y verdura, pero nosotros esperamos pronto alcanzar el refugio y cogemos agua ya algo arriba como forma de no tener que ir a buscarla luego de propio, aunque sabemos que el barranco pasa unos metros por debajo del refugio.

Debajo del Refugio de los Forestales.

            Son las ocho de la tarde cuando alcanzamos el Refugio de los Forestales situado a 1975 metros de altitud. Es el fin de nuestro trayecto por hoy. Solamente teníamos que subir 435 metros y ya están hechos.

Coqueto Refugio de los Forestales.
 
            El refugio que tiene una estampa encantadora como pocos recordamos en este Pirineo, está bastante limpio pero tiene restos de nieve en su interior que sacamos afuera de inmediato. Lo que no podemos es quitar el charco del suelo pero el banco está limpio al igual que un trozo del suelo de hormigón más que suficiente para nosotros.
 
Nieblas persistentes sobre la Sierra de Bernera.

            Hace fresco aquí en el límite de las nieblas y el ambiente está algo húmedo por lo que nos acordamos de no haber traído la pasta.

            Cenamos con tortilla de patatas y unos filetes de  jamón, nos bebemos a duras penas una cerveza, que por cierto no está demasiado fría  y nos tomamos un vaso de café con leche caliente. A las nueve menos cuarto preparamos la piltra y nos metemos con nuestros sacos dentro de la funda vivac. Hace frío y nada nos retiene en pie.

            Forrados de ropa entramos en calor enseguida aunque a Rosa le cueste un poco más que a mí. Charlamos largamente de casi todo y especialmente de los malos indicios que tenemos para mañana: el viento sigue soplando inclemente.

            El cemento está muy frío pero como la mayor parte del cuerpo la tenemos aislada por media esterilla no se nota demasiado. A pesar de ello nos dormimos con la cabeza cubierta y se produce algo de condensación por lo que terminamos por salirnos fuera de la funda. El resto de la noche pasará bien. Bueno, bien… se hace larga además de ruidosa. El viento sopla fieramente y el ventanuco de la puerta golpea con los embates más fuertes. Pero todo carece de importancia pensando en la amenaza de las nieblas y el viento para la mañana siguiente.

            No hay diferencia entre el sábado y el domingo 29. El viento sigue igual a las siete de la mañana cuando se quiere colar cierta claridad dentro del refugio.

            Permanecemos en los sacos esperando que cese el viento pero a las ocho y media pasadas nos levantamos para lo que sea.

            El cielo está claro al sur y al oeste pero las nieblas están en el este y el norte.

            Recogemos y desayunamos de caliente que se enfría de inmediato. Yo voy por agua al objeto de calentarme las manos antes de abandonar el refugio.

            Nos forramos a tope con todo lo que llevamos incluso con las polainas y nos echamos a la calle cuando son las nueve y cuarto de la mañana. El viento nos zarandea en el tramo encajonado que conduce a la Plana  Mistresa. Suerte que no son más de cinco minutos lo que nos cuesta llegar hasta allí y entrando en lugar más amplio y menos enfilado el viento pierde casi toda su intensidad.

Primer resalte hacia el Collado se Secús.
 
            Giramos al oeste y nos enfrentamos al amplio corredor que conduce al Collado de Secús iniciando la travesía de la Plana Mistresa por su orilla sur.

            Los neveros cubren la mayor parte del corredor y se asientan en el fondo de la plana así que decidimos progresar en diagonal por el nevero de fondo y tomar los espolones rocosos  de la parte izquierda del mismo para ganar altura en el primer resalte. La alternativa consistía en ponerse los crampones y tirar por la nieve de frente.

            Subimos bien trepando un poco pero al final hay que atravesar un nevero en media ladera con nieve un poco dura y retrocediendo unos metros nos ponemos los crampones cómodamente y al abrigo del viento.

            Luego, atravesamos la media ladera y alcanzamos el nevado final del primer resalte. La nieve está dura pero estupenda para los crampones.

Cúpula de Bisaurín desde el Primer Resalte.

            El corredor impecablemente nevado se arrellana para coger impulso hasta el Collado de Secús 200 metros más arriba. Es una comba preciosa rematada por una elegante cornisa pero lo que más nos interesa es ver el mejor acceso al Puntal de Secús: es preferible la arista este que la sur que nace en el collado. Por tanto habrá que abandonar pronto el fondo del corredor e irse encaramando poco a poco en larga cara sur del pico.

En el rellano por encima del primer resalte.
 
            La Pared tendrá alrededor de 200 metros  e inmediatamente se pone de pie. Buscamos y no encontramos una parte mejor que otra y decidimos progresar a media ladera en ascenso.

             En lo más tieso de la pared utilizamos hasta la cuchilla del piolet y tras hacer una travesía complicadilla en horizontal viramos un poco más al norte y encontramos un pequeño abrigo en el que se modera la pendiente. Hemos salido del muro inicial y aunque sigue la pared bastante erguida ya es otra cosa.

Ascendiendo la Pared Sur del Puntal de Secús.

            Encontramos una débil capa de nieve recién caída que se pega un poco a los crampones pero que no dificulta la progresión y alcanzamos altura en la pared a la vez que va entrando de nuevo el viento y las nieblas cubren completamente el casquete somital del pico que, por suerte, ya hemos visto con anterioridad.

Bisaurín y el Corredor Nordeste desde la Sur del Puntal de Secús.
 
            Ya en la amplia y alomada arista vamos ganando altura, algo cegados por las nieblas, pero seguros hasta que, poco más arriba, la pendiente se acentúa de nuevo y nos alargamos por la nieve lo más arriba posible, el resto muy venteado está mixto.

            Los últimos 50 metros los hacemos con cuidado ya que el pedregal calizo está débilmente pintado de nieve reciente y no queremos quitarnos los crampones por si acaso.

Milagrosa foto de Bisaurín desde la Cima del Puntal de Secús.

            Son las once cuando alcanzamos la alargada y afilada cima del Puntal de Secús situada a 2512 metros de altitud.

            En la punta viento y nieblas para no variar. Alguna foto milagrosa de la cara norte del Bisaurín y ni siquiera podremos ver el Puntal de Aguerri, ni Aguas Tuertas, ni Estanés, ni nada. Solamente hemos podido ver con claridad el corredor de subida al Bisaurín que tiene muy buena pinta. En cambio, la arista norte del Bisaurín que también hemos podido ver es una trepada continua no muy difícil pero tiene algún que otro resalte que la puede hacer entretenida y por ello no se recomienda para la subida.

            La bajada hasta el Collado de Secús no está demasiado clara con las nieblas, lo mismo que el interés por subir hasta Bisaurín y probablemente no ver nada. Por lo tanto, la decisión está tomada: nos vamos para abajo por el mismo camino, el Bisaurín puede esperar para mejor ocasión. Si hace bueno nos daremos un paseo por la Plana Mistresa.

            Quince minutos después abandonamos la cima, bajamos con cuidado el tramo mixto y alcanzada la pala de nieve buscamos unas  rocas de la arista y aprovechando que no hace ahora demasiado viento nos paramos a comer un poco.

            Echamos algún trago de té con limón que no apetece demasiado y diez minutos después continuamos con el descenso tratando de seguir la misma vía.

            Bajamos con cuidado puesto que mi rodilla, de cuando en cuando, me avisa que está allí sin llegar a molestar pero la tengo un poco cansada quizás de la tensión en los tramos más erguidos.

            Casi por la misma vía alcanzamos el fondo del corredor y despidiéndonos del Bisaurín nos vamos directamente para abajo por el nevero.
 
De vuelta en Plana Mistresa.
 
            En el umbral del primer resalte nos encontramos con una pareja que sube, charlamos un poco y cada cual a lo suyo.

            A las doce y cuarto alcanzamos la Plana Mistresa y nos quitamos los crampones además de aligerarnos un poco de ropa.

            Luego continuamos en dirección este iniciando el suave ascenso hacia el collado central del Valle de los Sarrios a pesar de que las nieblas se apelmazan en las paredes del Circo de Olibón.

Hacia el Valle de los Sarrios.
 
            Dejamos las mochilas junto a unas rocas y tranquilamente nos vamos hasta la divisoria de aguas lugar desde el que divisamos la otra boca del valle. Hacemos alguna fotografía llena de nieblas y nos volvemos para abajo contemplando los verticales paredones de la cara norte de Ruabe Bernera y los delicados juegos de las nieblas. El Bisaurín está cada vez más cubierto y nuestra decisión creo que ha sido acertada.

Nieblas sobre las paredes de la Norte de Ruabe Bernera.
 
            Recuperadas las mochilas llegamos al Refugio de los Forestales cuando es la una y media y amparados en la puerta, perfectamente orientada al sur, comemos al sol del mediodía pero sin vernos libres del viento.

Circo Colgante en la Sudeste de Bisaurín.

Agujas en el Contrafuerte Oeste de Ruabe Bernera.
 
            Sobre las dos y cuarto iniciamos el descenso empujados por el viento que ahora nos da en la espalda.

El Collado del Foratón sobre pastizal de gencianas.

Más abajo del Refugio Oldecua encontramos a tres mozos que suben muy cargados para pernoctar allí. Les indicamos que hay gente y que más arriba tienen otra posibilidad y  tranquilamente nos llegamos al Refugio de Lizara cuando son las tres y media. Hemos liquidado 1060 metros de altitud en dos medias jornadas.
 
Manojo de gencianas acaulis en Labati.

            Echamos un café con leche, “refitoleamos” las fotos y los mapas de las paredes del comedor del refugio y nos vamos al coche y a casa llegando a las cinco.
 

           

 

             

 

 

 

11 abr. 2006

3c-06. PIRINEO NAVARRO POR EL GR11. ETAPA 3. ENTRE RONCESVALLES Y ORBAIZETA. 11-4-2006.

Hayedo de Astobiskar.

Collado Leopoder, Collado Bentartea y Collado Arnóstegui. Vuelta por el mismo camino.

11-06-2006.

Desnivel acumulado 400 m.

Dstancia recorrida 12000 m.

Tiempo efectivo 05:00 h.

Mixto.

Muy fácil.

Travesía.

Agua en Roncesvalles.

Se trata de una actividad en la que las condiciones del día que no son de las más adecuadas para evolucionar en un territorio desconocido te recuerdan la idoneidad de un buen mapa.

 Rosa Mª. Martínez Mariano Javierre.

Mapa de Roncesvalles-Orbaizeta procendente de Prames. Vía en rojo.

            Nos tapamos con el doble techo de la tienda y la verdad es que pasamos una noche tranquila y bastante buena. A la mañanada  notamos un pelín de condensación en la parte alta del doble techo pero a pesar de ello el confort  ha sido considerable.

Pasan de las siete de la mañana cuando comenzamos el martes 11 de Abril recogiendo un poco el coche. La mañana sigue estando complicada por arriba parece ser que es nuestro destino en Navarra.

Enseguida ponemos el coche en marcha y nos subimos hasta Roncesvalles. Es el mejor procedimiento para calentar el coche y desempañar los cristales.

Una vez allí paramos en un aparcamiento y nos preparamos el desayuno tranquilamente.

Van a ser las ocho cuando nos subimos hasta el Puerto de Ibañeta, las nieblas están medianamente metidas y aprovechando que hay una pista que sube hasta el Collado Lepoeder camino del repetidor de Orzanzurieta, nos vamos a subir con ella hasta donde podamos llegar. De esta forma, acortando camino podemos intentar llegar a la Fábrica de Armas de Orbaizeta, echar un café y volvernos.

La pista asfaltada sale a la derecha del puerto y nos mete en las nieblas a la vez que el asfalto se cubre con una ligera capa de nieve. Subimos despacio con mucha atención  y sobre todo preocupados por si el tiempo empeorara para el regreso.

Vuelta a vuelta en dirección nordeste estamos a punto de quedarnos en el Igalepo pero como el tema sigue igual proseguimos un poco adelante y cuando creemos estar cerca del Collado Lepoeder, aprovechamos un lugar amplio y llano para dar la vuelta al coche e iniciar la caminata.

El hayedo tiene más nieve en las ramas que en el suelo, está de postal pero encontramos unas balizas rojiblancas y Rosa se adelanta un poco. Enseguida me doy cuenta de que ese sentido en descenso tan prolongado debe ser una bajada directa a Roncesvalles y que deberíamos haber tomado las balizas en sentido contrario.

Parar a Rosa me cuesta lo mío  pues bajar baja que se las pela. Luego remontar ya lo hace algo más despacio, pues habremos perdido algo más de 50 metros de desnivel.

           Al otro lado de la carretera están las balizas que seguimos de inmediato. Enseguida alcanzamos el Collado Lepoeder situado a 1445 metros de altitud. La pista asfaltada se va en dirección sudeste y nosotros con alguna duda tomamos otra pista sin asfaltar que se va en dirección nordeste

Luego localizamos una baliza que confirma nuestra ruta y proseguimos adelante en medio de una mañana bastante fría en la que conviene caminar a ritmo.

Llevamos a nuestra derecha la doble alambrada de un coto de caza  y con ella vamos a subir y bajar un poco primero a través de un robledal y luego por medio de un hayedo.

Alerces en el Collado Bentartea.
 
A la salida del mismo alcanzado el Collado de Bentartea en el que hay un cartel indicador de direcciones y donde comienza nuestro laberinto particular.

Marchamos en la dirección indicada e inmediatamente se pierden las balizas por lo que proseguimos por la derecha de una valla de una finca para ver si localizamos las balizas, lo que no se producirá y consecuentemente volvemos hasta el amplio Collado Bentartea.

Comprobamos las dos entradas a la finca y no hay rastros rojiblancos pero si localizamos el mojón 200 en la continuación de la finca que traíamos pero ya dentro de la finca.

Caminaré algo así como medio kilómetro reconociendo en la distancia nuestro recorrido del que nos hemos dado la vuelta pero no localizo ninguna baliza a pesar de que en esta zona no hay casi nieve.

De nuevo en el mojón 200 decidimos caminar un poco hacia el norte y localizamos balizas rojiblancas con lo que nos vamos con ellas pero enseguida me doy cuenta que son de la GR 65 que sube de San Juan Pie de Port.

Volvemos otra vez al collado y de nuevo marchamos por la derecha de la valla, pasamos del lugar en el que nos hemos dado la vuelta antes y caminamos en suave ascenso por una camino al lado de la finca hasta que girando un poco al sur nos enseña la cabecera del próximo valle. Nosotros buscamos la bajada a Orbaizeta con lo que descartamos definitivamente esta alternativa y volvemos por enésima vez al collado bastante moscas por el enigma y porque el tiempo pasa y deja de ser hora para cumplir nuestro primer objetivo.

Otra vez volvemos al mojón 200 y a la fuente de la GR 65 para ver si desde allí salen balizas hacia el este.

No vemos nada así que, desde allí tomamos la dirección este ascendemos a un pequeño collado y contorneando un lomón herboso y redondeado vestido de nieve por su cara este acortamos al encuentro de la pista que pasando por el mojón 100 atraviesa la finca vallada a pesar de que no hayamos visto balizas.

Urkulu.
 
Alcanzada la pista proseguimos en dirección este ya en suave descenso junto a unos puestos de hormigón para la caza de la paloma. Nos orienta el cúmulo rocoso de la cima del Urkulu. Ahora es inconfundible y por aquí debemos ir para flanquearlo por su ladera sur.

Bajamos hasta un collado al que llega una pista que sube del lado francés y en la que hay aparcado un coche y buscamos balizas aunque solamente sea por la satisfacción de haber recuperado el camino, pero no será posible. Estamos en el Collado Arnostegi y hay un camino que faldea horizontalmente el Urkulu y que conduce a un pequeño collado herboso antes de que el camino se decida a descender hasta la Fábrica de Armas de Orbaizeta.

Mediodía sobre el Hayedo Xangoa.
 
Habrá alrededor de 5 kilómetros de camino y decidimos no hacerlos más por mosqueados que por cansados o por la hora. Son las doce y media.

Orzanzurieta.

La vuelta es directa al mojón 200 pasando antes por el 202 y el 201. ¡Joder que mal indicado está aquí en esta zona el camino! Una simple baliza a la entrada de la finca hubiera bastado pero...

El Hayedo de Orzanzurieta.
 
La vuelta no tiene más historia que la de ir haciendo alguna fotografía a un paisaje que no está como a la mañana pero esta mañana había prisa. Lo único interesante del Collado de Bentartea es una plantación de alerces a la que haré unas cuentas fotos.

Mediodía en el Collado Lepoder. 
 
Hielo en Igalepo.
 
La vuelta sin ser larga se hace larga por la falta de motivación son 6 kilómetros sin historia hasta el Collado Lepoeder y enseguida al coche. Van a ser las dos de la tarde.

El este que no vamos a recorrer.

El día ha ido a mejor, el deshielo ha sido considerable y la pista ha perdido casi toda la nieve, así que tranquilamente y sin ningún problema nos bajamos hasta el Puerto de Ibañeta y damos por liquidada una nefasta jornada en la que hemos dado más vueltas que un canario en una jaula alrededor del Collado de Bentartea. Una jornada en la que en teoría hemos recorrido 12 kilómetros pero en la que en la práctica habrán sido alrededor de 22 kilómetros. El desnivel habrá sido insignificante pero entre unas cosas y otras nos habremos ido a 400 metros movidos y todo para no ir a ninguna parte.

En el Puerto de Ibañeta.
 
Paramos un instante en Ibañeta, un rato en Roncesvalles y luego nos vamos más abajo de Burguete y en un lugar abrigado a la salida de Erro nos paramos a comer y a echar una pequeña siesta al sol de la tarde.

Roncesvalles bajando del Igalepo.

Capilla románica en Roncesvalles.
 
Nos cambiamos un poco, recogemos el coche un mucho y nos volvemos a Pamplona. Llegamos a las seis pasadas y tras aparcar en la Clínica Universitaria con grandes dificultades nos vamos a tomar un café en un bar que está en la quinta puñeta para rematar el día.

A las siete recogemos a nuestra hija en el Hexágono y a las nueve y media llegamos a casa.

Han sido unos 62 kilómetros recorridos,  1615 metros de desnivel movidos  y en diecisiete horas y cuarto. El Pirineo Navarro ha resultado sencillamente desastroso.

9 abr. 2006

3b-06. PIRINEO NAVARRO POR EL GR11. ETAPA 2. DE OCHAGABIA A NINGUNA PARTE Y VUELTA. 9-4-2006.

Precario refugio para un a noche tempestuosa.

Ochagabía, Santuario de Muskilda, Borda Botín, Borda en la ladera del Collado de las Alforjas y vuelta a Ochagabía.

09-04-2006.

Salida 13 h.12:30 h.

0 Llegada 5:30 h.

Desnivel acumulado 550 M.

Distancia recorrida 16000 M.

Mixto.

Muy fácil.

Travesía.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa de Ochagabía procedente de Prames. Vía en rojo.
 
Ya hemos tomado decisiones al respecto y, consecuentemente, dejamos los paraguas, tomamos la comida que hemos de emplear de allí en adelante y cerrando el coche nos vamos hacia la Oficina de Turismo para informarnos. Comenzamos la segunda etapa de nuestra travesía.

No saben nada del refugio  situado junto al Paso de las Alforjas, en Muskilda hay fuente pero luego hasta las Casas de Irati no vuelve a haber fuente, por tanto, como solamente podemos llevar dos litros habrá que comprar una botella. Del tiempo nos dicen que hacia la tarde se estropeará un poco y que pueden haber nieblas en altitud.

Compramos una botella de agua en un restaurante a precio suizo y nos vamos hacia la iglesia del pueblo situada en la zona alta del mismo orientados por la torre. Estamos a 775 metros de altitud

Nuestra Señora de Muskilda.
 
El camino sale de la parte trasera de la iglesia y ¡Cómo sale Madre mía! Una calle que es una cuesta salvajemente desconsoladora se convierte de nuevo en un camino empedrado y casi tan inclinado como la calle, cuenta con otro Víacrucis e invariablemente conduce al Santuario de Nuestra Señora de Muskilda tras recorrer kilómetro y medio que se nos hace largo con peso y nos hace sudar de lo lindo. Es una media hora aprovechada la que nos deposita en la entrada de las instalaciones del santuario.

La iglesia está abierta y hay algo de turismo local ya que se puede subir caminando por nuestro camino o mediante 4 kilómetros de carretera perfectamente asfaltada.

Detalle de la puerta labrada de Muskilda.

Hay unos buenos bancos adosados a la fachada sur de la iglesia en los que se puede comer bien pero tras rodearla salimos al exterior por la puerta del aparcamiento de los coches y encontramos allí la fuente y un estupendo merendero en el que vamos a comer pues son las dos menos cuarto.

Sentados a una mesa de piedra de considerables proporciones nos comemos algunas de las razones de la sudada inmediatamente anterior y nos sienta de maravilla, mucho mejor que el repecho, ¡Qué vas a comparar!

Rellenamos agua y a las tres menos cuarto nos ponemos en marcha carretera adelante y prácticamente de llano.  El santuario se encuentra a 1100 metros de altitud y hemos de recorrer aproximadamente un kilómetro de carretera y tomar una pista que  sigue en dirección norte en consistente descenso que no nos agrada un pelo.
 
Desde la Borda Botín contemplamos el cambio de tiempo.

Perderemos sobre 50 metros de altura pero finalmente se arrellana y nos conduce hacia la Borda Botín en la que nos reciben unos perros pastores de ovejas.

Pasamos junto a las instalaciones de la misma y enseguida la pista se convierte en camino  que se orienta al noroeste internándose en la parte baja de la sierra.

Adivinamos que el camino se tiene que ir un tanto a la zona izquierda de la montaña y así será pues se va a buscar unas afloraciones rocosas para ascender en medio de un sotobosque mixto y algo espinoso. Ganamos altura poco a poco y a media ladera nos encontramos con un montañero que baja y nos detenemos a charlar.

Borda Botín y Hayedo Muskilda.
 
Nos dice que ha comenzado esta mañana en la Fabrica de Orbaizeta y que se quiere bajar hasta Ochagabía. Tiene vacaciones y quiere llegar por el GR 11 hasta donde pueda sin arriesgar pues va solo. Nos dice que el refugio de cerca del Collado de las Alforjas está cerrado y nosotros le decimos que en Ezcaurre encontrará ya la nieve y que va a tener problemas muy pronto.

Cada cual prosigue luego su camino pero el nuestro va a cambiar ya que nos ha dicho que arriba hacía mucho viento y por tanto, teniendo en cuenta que llevamos adelanto y que más allá del Collado de las Alforjas nos espera el Hayedo orientado al norte y las Casas de Irati quedan lejos todavía, estamos pensando en quedarnos en la parte sur si encontramos algo apetecible.

Cruzamos un torrente con abundante agua y luego otro hasta que nos incorporamos a una pista que  se alarga a media ladera.

Nos vamos un poco por ella y enseguida perdemos las marcas rojiblancas pero proseguimos en busca de un par de cabañas que vemos un poco más adelante. Son las cuatro de la tarde.

Una es una pura ruina y la otra poco menos pero tiene una zona herbosa y protegida en la zona delantera. Además cuenta con un altillo de madera  en el que podemos plantar la tienda si es necesario, abajo ha habido ganado.

Plantación de abetos rojos.
 
Hemos dejado las mochilas y antes de subir a acampar vuelvo pista atrás para localizar la pérdida del camino. He de volver casi  un par de kilómetros hasta el lugar en el que nos hemos incorporado a la pista. El camino la cruzaba y no había que cogerla para nada. Nosotros hemos tenido una falta de concentración, no hemos visto la baliza que cortaba el camino y luego entre fotografiar unas repoblaciones de abetos rojos y las cabañas, adiós muy buenas.

Subimos hasta la cabaña y montamos la tienda pues la tarde se está estropeando un poco y se hace fresco, a pesar de que no son más que las cinco y cuarto.

Cuando nos queremos dar cuenta está goteando, no parece serio de momento pero el asunto estás cambiando vertiginosamente.


 
Tomamos nuestra cerveza con aceitunas tranquilamente pero en vista de que el tiempo no tiene buena pinta decidimos hacer la cena y cenar tranquilamente aunque sea algo pronto. La decisión está tomada: una vez cenados colgamos las mochilas en la pared de la cabaña y nos subimos con media tienda al altillo y allí pasaremos la noche a cubierto.

Monto la tienda sin doble techo sobre una capa de paja seca que hay en el altillo y así pasaremos la noche con mullido.

La noche comienza siendo cómoda y tranquila, luego hará mucho viento y el ambiente se enfría bastante pero...

Cuando a la mañanada se levanta Rosa para hacer un pis nota humedad en el suelo de la tienda. Yo no le hago mucho caso pues es una exagerada pero tiene razón. ¿Qué ha pasado?

            Sencillamente ha nevado, Todo está cubierto de un par de dedos de nieve y por el ventanuco de encima de la tienda y por la juntura de las uralitas del tejado ha penetrado la nieve y al caer sobre la tienda sin doble techo ha mojado el suelo de la tienda en las zonas más bajas. Por eso hemos notado a la mañana  cierta humedad. Las nieblas nos rodean.

            Además de la falta de confort que proporciona la humedad de algunas zonas de la tienda, mi pantalón que dejé al lado del saco está muy mojado, tanto que decidiré no ponerlo y ponerme el de repuesto de Rosa que es un pantalón de chandar.

            Nos hemos quedado un buen rato dentro de los sacos con la secreta esperanza de que se aclarara el día pero finalmente, poco después de las nueve de la mañana nos decidimos  a comenzar el lunes día 10 de Abril. Nos abrigamos bastante, desayunamos de caliente y tras recoger y montar todo en las mochilas nos echamos a la calle cuando van a ser las diez y media.

Puerto de las Alforjas tras la nevada de la noche.

            No ha sido mucha la nieve pero suficiente para cubrir las balizas y disimular bastante los caminos, lo que supone una cierta dificultad para transitar por lugares desconocidos, pero la niebla que baja hasta las inmediaciones del lugar en el que nos encontramos será la causa definitiva para desistir de nuestro proyecto de llegar a las Casas de Irati. Un hayedo con nieblas es algo absolutamente desaconsejable para transitarlo.

Aspecto del hayedo al sur del Paso de las Alforjas.
 
            Consecuentemente retomamos la pista que habíamos traído en dirección contraria, hacemos unas fotos llenas de nieblas y alcanzado el lugar en el que perdimos ayer las balizas nos vamos de vuelta hacia la Borda Botín. No tenemos alternativa de continuación.

Muérdago parasitando un manzano.

 Membrilleos del Japón cerca de Ochagabía.
 
            El repecho tras pasar junto a la borda se hace sentir un poco pero enseguida alcanzamos la carretera asfaltada y con ella nos vamos para abajo. Son 3 kilómetros al encuentro de la luz del fondo del valle en los que nos distraemos haciendo alguna fotografía a unos manzanos colonizados por el muérdago, medio muertos por el parásito.

            A las doce y media llegamos a Ochagabía. Hemos liquidado nuestra segunda etapa de ida y vuelta  en la que habremos recorrido 16 kilómetros y habremos movido 550 metros de desnivel en poco más de cinco horas y media.

 Tenemos la intención de dejar discurrir la tarde para ver como evoluciona el tiempo por si fuera posible mañana dar alguna vuelta bien desde la Fábrica de Orbaizeta o desde Ibañeta. Por tanto cogemos el coche y nos subimos hasta el Santuario de Muskilda, tenemos merendero, agua y la posibilidad de que sequen nuestras pertinencias húmedas al ser un lugar el que corra el viento con facilidad.

            Hasta sale un poco el sol y, desde luego, corre el viento lo suficiente para que se seque la tienda, los sacos y mi pantalón a medias. Comemos tranquilamente contemplando los montes de los que nos hemos dado la vuelta, mejor dicho, las nieblas que los siguen cubriendo.

            A las dos nos vamos para abajo pues el tiempo se ha estropeado instantáneamente. En Ochagabía nos metemos en nuestro bar de costumbre para tomar un café con leche, leer la prensa, ver el telediario e ir dejando pasar la tarde, a la vez que especulamos sobre el día siguiente y llegamos a la conclusión de que mejor será salir de Roncesvalles o de Ibañeta para recorrer la etapa hacia la Fábrica de Orbaizeta.

Detalle en el desvío de Oroz Betelu.
 
            Son casi las cuatro cuando cogemos el coche. En el camino paramos en Abaurrera Alta, luego en la Baja y por último paramos en desvío a Oroz Betelú tras superar Arive.

            La cascada que salía por medio de la roca no funciona hoy ya que solamente se ve cuando hay abundantes precipitaciones pero a pesar de ello paramos en las inmediaciones de la misma y nos subimos hasta la parte superior del roquedo para contemplar el paisaje. Hay un camino perfectamente trazado que sube hasta la parte superior donde hay un mirador.

Hayedo al sur de Garralda.
 
            Luego damos una vuelta por Garralda aprovechando que hay un poco de sol y después, sin más nos llegamos a Burguete, fin de un viaje de 41 kilómetros “en puerco.”

            Buscamos sitio para pasar la noche y lo encontramos a la salida hacia Roncesvalles. Se trata de un lugar tranquilo, parece protegido del viento y esta bajo unas enormes hayas completamente desplumadas todavía

Atardecer sobre el Puerto de Ibañeta.

Hacemos un poco de tiempo y sobre las siete cenamos dentro del coche. Hay que tener un poco más de cuidado pero al menos estamos sentados cómodamente y no corre viento.

Arista Fronteriza de Igalepo al este de Ibañeta.
 
Luego nos volvemos al pueblo y nos encadamos en otro bar: es el día de los cafés con leche. Allí vamos a estar un buen rato hasta que finalmente y de manera delicada nos dicen que cierran. Es un bar-panadería-kiosco y son casi las nueve.

Hemos decidido dormir dentro del coche por si acaso puesto que el tiempo está medio medio.

Nos tapamos con el doble techo de la tienda y arropamos nuestros sueños con esperanza de que el tiempo mejore.

Para ver alguna foto más.
 
           También puedes ver la Continuación.