28 dic. 2006

28-06. DE CAMINO A PUNTA BILA UNA INOCENTADA CON SUERTE. 28-12-2006.

Cascada de la caída.

Pista de la Ripera, Barranco de la Ulot, y Majada de Yenefrito.

28-12-2006.

Desnivel acumulado 550 m.

Distancia recorrida 7000 m.

02:00 h.

Sol.

Fácil.

Senderismo.

Agua en los barrancos de La Ulot y Catieras según temporada.

La montaña lo es todo incluso esto que es de lo menos deseable.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa del barranco de la Ulot. Vía en amarillo.

            El día 28 de Diciembre de 2006 nos vamos al monte. Iremos a Punta de la Bila y daremos una vuelta por esos Puertos de Panticosa aprovechando que el tiempo es muy bueno y que hay muy poca nieve.

            Recogemos la llave en el Ayuntamiento de Panticosa y sin prisas nos vamos para arriba por la Pista de la Ripera.

            Hay unas placas de hielo sueltas que nos recuerdas algunas épocas pasadas pero sin ningún problema nos llegamos hasta la desembocadura del Barranco de la Ulot. Damos la vuelta al coche para dejarlo cuesta abajo como siempre hacemos en las pistas y lo aparcamos junto al cartel indicador a 1500 metros de altitud.

Luces de la mañana sobre el Barranco de la Ulot.
 
            Son las nueve y cuarto cuando iniciamos la marcha junto al barranco, pues casi nunca tomamos el camino que parte unos metros más adelante, y tenemos que dar alguna pequeña vuelta pues hay mucho hielo en el lecho del mismo. No hay nieve pero las temperaturas de este mes han sido frías como corresponde al lugar y a la época.

            Enseguida alcanzamos el camino antes del primer rellano y por allí proseguimos suavemente hacia arriba en dirección este.
 
Escuellas.

Forato y Las Peñas.

Brecha de Sabocos y Sabocos.
 
Las dos Cuevas del Forato.

            La mañana es sencillamente espléndida y el sol que todavía no se ha levantado sobre el horizonte hace camino al igual que nosotros. Aprovecho las luces de la mañana para fotografiar Tendeñera y especialmente Telera bellamente iluminada.
 
Dedo de Yenefrito.

            El camino suavemente nos conduce, tras el conocido resalte final que subimos por la parte norte y fuera del camino, al Collado de Yenefrito a 1800 metros de altitud, con su característico puntón extraplomado que tantas veces hemos fotografiado.

Escarra y Pala de Ip desde el Collado de Yenefrito.

Telera desde el Collado de Yenefrito.

 Royo, Culibillas, Arroyeras y Diente de Anayet.
 
            Durante el ascenso he localizado entre varias de las huellas establecidas unas que me parecen recientes y, efectivamente, así es. Hay un montañero delante de nosotros que se encuentra un poco elevado en la ladera norte del Pico de las Escuelas. Nosotros nos vamos a ir en horizontal para atravesar algo más adelante el barranco.

La Sur del Pico Catieras.
 

 
            El camino llanea acercándose al barranco siempre por su orilla izquierda y está medianamente cubierto de nieve que cede maravillosamente al paso sin ningún esfuerzo adicional, lo que nos invita a pensar que por arriba estará igualmente buena.

Barranco de Catieras.
 
            Un poco más adelante y en muy suave ascenso alcanzamos la Cabaña de Yenefrito que está con la puerta en condiciones y limpia, lo que ya es un logro.

            Continuamos adelante atravesando el viejo redil natural junto a la misma y tras coronar un minúsculo resalte, descendemos con el camino hasta el barranco.

Tendeñera desde el Barranco la Ulot.
 
            Pasamos el Barranco de la Ulot unos metros más arriba del paso ya que hay hielo en las piedras y se encuentra en mejores condiciones y tras coger agua, pues por arriba nunca se sabe, proseguimos camino adelante entre los grandes bloques rocosos que bajaron del Barranco de Catieras, para atravesarlo enseguida e incorporarnos por las cetas  del camino en suave ascenso sobre la ladera sur  del barranco principal en la orilla izquierda del de Catieras.

            La ladera está limpia de nieve  salvo algunas desperdigadas mánchas absolutamente insignificantes, pero el camino tiene algo de hielo de surgencia. La ladera de pratenses ha escupido agua y una surgencia ha propiciado la presencia de una cascada de hielo que poco más abajo  rellena el camino.

La cascada de la caída.
 
            Para no pasar incómodamente junto al hielo, decido salir del camino, ascender fácilmente sobre la pared y atravesar por encima de la surgencia, para volver al camino un poco más arriba.

            La salida del camino está un poco empinada pero por el praderío, completamente escalonado se sube perfectamente y enseguida se modera la pendiente con lo que ascendemos tranquilamente unos metros más y nos acercamos a la cascada para localizar  un paso estrecho junto a su nacimiento.

            Voy unos metros delante de Rosa y localizo varios pasos todos estrechos sin necesidad de subir más arriba. Atravieso  por una vira herbosa y horizontal sobre un estrecho hilillo de hielo y prosigo a media ladera al encuentro del camino fuera del hielo de la cascada y cubierto ligeramente de nieve.

            Rosa detrás no controla el paso posiblemente al no distinguir bien el límite del hielo, resbala, cae y grita.

            No es capaz de retenerse al principio y cuando me vuelvo instantáneamente la veo que cae, e inmediatamente me doy cuanta de que baja completamente descontrolada y que no para y que cada vez va  más deprisa y que salta y… para finalmente.

            Yo me tiro para abajo como un poseso llamándola, gritando… Rosa no se mueve… bajo lleno de pena y miedo.

            Está boca abajo sobre el hielo del camino. Suelto el piolet y le vuelvo un poco la cara y el cuerpo llamándola. Un hilillo de sangre ha brotado de su ceja derecha y corre sobre el hielo pero no tiene importancia. En la cabeza no veo nada más.

            La giro un poco hacia mí para darle la vuelta con tanto miedo como cuidado y mueve los labios, balbucea algo y yo soy el tío más feliz de la tierra.

            La giro con cuidado hasta ponerla boca arriba y la incorporo un poco, la abrazo, la lleno de besos y la palpo para ver si tiene algo roto. Le presiono brazos y piernas, me dice que no le duelen, que lo que le hace mal es el costado derecho. La cabeza tampoco le duele y el aparatoso golpe de la ceja no sangra en absoluto.

            Me quito la mochila, saco mi anorak que es largo para ella, muy cálido, tiene capucha mullida y cuenta con tapabocas  y se lo pongo. Evalúo celéricamente y me creo que el tema no será más que de costillas o así quiero creerlo.

            Quiere probar y la pongo de pie con cuidado y con cierta dificultad, y me dice que no ve. Bueno, creo que debe ser fruto de un poco de mareo consecuencia del estado de sus costillas.

            La saco un poco del hielo, se queja y pelea conmigo, quiere que bajemos juntos, se cree que podrá bajar por su propio pie. Yo ya lo tengo claro: el móvil que finalmente ha aparecido en su bolsillo está destrozado y yo me tengo que marchar a todo trapo en busca de ayuda.

            Todavía la pondré de pie una vez más pero se marea; así que, la coloco completamente fuera del hielo lo más confortablemente que se puede en ese lugar, le pongo unas piedras bajo sus pies para que le sirvan de apoyo en la ladera y no se vaya para abajo, le coloco las mochilas como respaldo y le tapo las piernas con una camisa y un forro polar.

            Vuelvo unos metros pues me olvidaba las llaves del coche junto a ella y me voy para abajo no sin antes pegar un patinazo sobre el hielo de la cascada pues ha quedado entre dos ramas de hielo de la misma.

            Bajo con el forro polar que llevaba puesto, con el piolet en la mano por si acaso pero olvido los guantes. ¡Menudo negocio si me caigo! Pero no es nada fácil actuar en momentos como éste. De la teoría que todos controlamos a la práctica urgente de la realidad hay algo más que un par de abismos.

            Ni siquiera me canso pues bajo hasta el coche en un solo trote y sin dar un solo resbalón. Me van muy bien los pequeños retazos de nieve que busco para bajar más suavemente ya que amortiguan los pasos de mi carrera. No creo que haya tardado más de diez minutos en alcanzar el coche. ¡Cuántas cosas pasan por mi cabeza en ese rato! Ya se sabe que tanto las largas caminatas al igual que las carreras son unos impresionantes trampolines para que nuestro cerebro vuele a su libre albedrío.

            En el coche y pista abajo voy deprisa pero controlando y a media pista veo a un paseante, detrás sube su familia. Tiene móvil. Hay cobertura y como las líneas del 112 están ocupadas me dice que la Guardia Civil está de prácticas en Panticosa, que él lo arregla. Se llama Mariano como yo y trabaja en una de las sillas de la parte alta de la estación.

            Unos minutos después nos llama la Guardia Civil, les informo y nos dice que llaman al helicóptero para que suba de Huesca. Quedamos en la casa cuartel para ponernos en contacto ya que yo no tengo móvil.

             Me bajo con el coche hasta Panticosa, devuelvo la llave en el Ayuntamieno y me llego con cierta dificultad hasta el cuartel. Allí charlo con los dos guardias que están preparándose para el rescate. Les indico precisamente el lugar donde he dejado a Rosa y les digo que les acompaño, pero no me aceptan.

            Solamente me queda esperar a que resuene el helicóptero en el valle.

            Entre tanto charlo con un guardia que está allí, joven montañero que sale solo al monte e intercambiamos algunas opiniones al respecto de la actividad en la montaña  bebiéndose alguno de mis consejos de perro viejo. Me ayuda a pasar un rato que se hace largo, pero no será nada comparado con lo que vendrá después.

            El helicóptero que sube con el médico llega al fin y recoge al resto del equipo de rescate. Yo entonces me bajo hasta el helipuerto que es un prado junto a la variante de Panticosa a esperar con controlada impaciencia.

            Cuando llego allí el helicóptero está, calculo yo, sobre  el Collado de Yenefrito.

            Dejo de verlo pero van bien. Enseguida volverán.

            Tardan y tardan lo impensable y eso si que se hace largo. Finamente el helicóptero ronca, y aterriza. Inmediatamente se asoma  uno de los guardias del rescate y me hace gestos para que me acerque.

            Llego hasta el helicóptero y me dice que no la encuentran, que se han ido hasta el ibón y que no la localizan. Yo me lo quedo  mirando, supongo que con cara de pocos amigos, y sin perder los nervios, no me corto un pelo y les digo: “¿Pero no os he dicho que os acompañaba para localizarla? Lo entienden de sobra y yo también les entiendo.

            ¡Qué despacio sube el helicóptero!

            Le comento al que va junto a mí que está exactamente donde les he indicado y que no tiene pérdida. El me dice que desde el helicóptero se ve todo diferente y además ellos están acostumbrados a que la gente o les indique mal o no saben dónde están ni cómo indicar. Yo sé que es difícil pero está en el camino normal al Ibón de Catieras en la primera ladera tras cruzar el Barranco de la Ulot a unos 100 metros del mismo y en medio de una cascada de hielo, y eso creo que es una indicación precisa.

            Pasamos por la parte norte del Collado de Yenefrito, luego sobre la caseta pastoril y los dirijo de frente a la ladera. Allí tiene que estar, pero no la vemos  le digo que de media vuelta tiene que estar debajo de nosotros.

            Rosa cuando ha oído el primer helicóptero se ha incorporado para hacerle señales y se ha dicho, cuando ha pasado de largo, que ese no iba a por ella. Ahora cuando está dando la vuelta localizo la tapeta roja de su mochila, está sentada y con mi anorak azul marino no se distingue fácilmente.

            El helicóptero nos deja abajo a un guardia y a mí  y se va para dejar un poco más arriba al médico y a otro de los guardias. Yo salgo como una moto cuesta arriba. Llegaré el primero junto a Rosa que está sentada. Inmediatamente llega el médico.

            Tras algunas comprobaciones acerca del estado en que se encuentra deciden sacarla hasta un lugar más adecuado para el helicóptero. Lo hacen tras ponerse los crampones confirmando las dificultades que yo calculé en su momento cundo pensé en sacarla un poco a un lugar en el que llegaría antes el sol.

            Rosa se queja de dolor pero resiste el traslado medio de pié y medio sentada. La subimos al helicóptero y se va para abajo con el médico.

            Como yo ya he recogido previamente todo lo suyo nos vamos para abajo los tres que quedamos. El helicóptero vuelve inmediatamente a recogernos en el lugar en el que nos ha dejado a la llegada.

            En el helipuerto encuentro a Rosa dentro de la camilla y con el oxígeno. Es mejor asegurar ya que se trata de un traumatismo importante con clara afección pulmonar. Le doy unos besos y me despido. Les he facilitado sus datos, el helicóptero la traslada a Huesca y yo he quedado con el médico que nos veremos en el Hospital de  San Jorge.

            Monto en nuestro coche, bajo hasta casa, le comento el tema a nuestra hija Biola y  nos bajamos a Huesca.

            Hemos comenzado a caminar a las nueve y cuarto, el accidente ha debido ocurrir sobre las once menos cuarto, alrededor de un cuarto de hora estoy con Rosa, calculo que sobre las once y cuarto llego al coche y en poco más de cinco minutos hacemos la llamada al 112. Luego en algo así como en diez minutos nos confirman el inicio del rescate y veinte minutos emplearé en bajar a Panticosa, devolver la llave y llegar al Cuartel de la Guardia Civil. En el Cuartel estaré casi una hora, veinte minutos largos estarán entre ida búsqueda y vuelta, sobre la una y diez me recogen y alrededor de las dos menos cuarto estamos todos en el helipuerto. A las tres y cuarto llegamos con Biola a San Jorge, Rosa calculo que habrá llegado a San Jorge pasadas las dos y cuarto.

            ¿Ha sido mucho…? ¿Poco…? Es lo que ha sido.

Tu puedes chavala.
 
            Luego vendrán días de UCI  suficientes para despedir el año tomando las uvas de la suerte que comenzamos a tomar el día 28, los tres juntos;  después otros días  en planta, luego una larga recuperación que esperamos sea satisfactoria y el futuro ya se verá, está por llegar tras una inocentada con mucha suerte que recordaremos por mucho tiempo aunque Rosa no recuerde nada.


La cascada prácticamente sin hielo unos días después. 20-1-07.
 
Lugar de la caída. 20-1-07.
 
            A posteriori, no llegaremos a saber el número de costillas fracturadas, fueron más de diez, se le perforaron los dos pulmones, tuvo dos fisuras de vértebras y toda la suerte del mundo. La Federación Aragonesa de Montaña nos prestó un servicio sencillamente maravilloso pues nos esperaba la montaña.

  

26 dic. 2006

27- 06. PEÑA MONTAÑESA Y LA TUCA POR EL SUR. 26-12-2006.

Montañesa y la Tuca desde el Cinca.
 
Ermita de Nuestra Señora del Pilar de Oncins, la Rallera, la Estiba, los Planes  y Arista Oste. Descenso por el Collado Superior de Montañesa, la Tuca, Cara Sur y la Rallera.

26-12-2006.

Salida 09 h. Llegada 16 h.

Sol.

Fácil.

Ascensión.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de la Montañesa procedente de Prames. Vía ne amarillo.

            Hacía ya mucho tiempo que no habíamos estado en Peña Montañesa. En las ocasiones anteriores habíamos subido por Ciresa, la segunda de las veces salvando la dificultad de la pista ya cerrada al tránsito de particulares.

            Vamos a volver ahora pero lo vamos hacer por la vía de la cara sur. Sabemos que es larga pero no está condicionada al empleo de ninguna pista restringida. Tiene un fuerte desnivel pero eso no es problema para nosotros.

            El 2006 termina con un tiempo inmejorable excepto para los usuarios de la nieve. No la hay y el tiempo es brutalmente anticiclónico.
 
Contraste de la Montañesa con Cotiella detrás desde el Puerto del Serrablo.26-1-08.

Rosa tiene vacaciones y al día siguiente de Navidad nos vamos. El viaje  resultará muy largo con sueño pues salimos de casa sobre las siete y cuarto y son casi olas nueve y media cuando aparcamos en las proximidades de la Ermita de Nuestra Señora del Pilar, junto a la carretera que conduce al monasterio de San Vitorián, un kilómetro más delante de Oncins. Hay un cartel indicador al respecto.

Estamos a 1080 metros de altitud y hemos visto desde la carretera el camino natural y no tenemos dudas. Lo iniciamos en suave ascenso y en dirección nordeste para girar al norte y atravesar seguidamente la conducción de agua para el monasterio. Luego el camino que transita un monte bajo en el que destacan la carrasquilla, el boj y la genista se orienta al noroeste para, poco más adelante, iniciar un ascenso más consistente ya por encima de los 1400 metros de altitud.

Se trata de una ladera amplia en el que hay trazados gran numero de caminillos, pero muy bien balizada gana altura para enfrentarse a la Rallera, un muro calizo que corta la ladera y que se puede franquear por cualquiera de sus dos extremos.

Solana y Montañesa desde la Espuña. 16-11-08.
 
El camino se orienta hacia la orilla oeste y salva limpiamente la pared introduciéndonos en la Estiba un praderío de montaña salpicado de genista, algo inclinado y en el que encontramos un abrevadero junto a una cabaña pastoril y un pluviómetro poco más arriba. El agua de la fuente cae en cascada por el centro de la Rallera. Estamos sobre los 2000 metros de altitud.

Pasamos por la parte más baja de la Estiba atravesando la cabecera del corredor conformado por dos potentes espolones el de Toro y el de la Fexa ahora en horizontal y bajo el Collado Superior de Montañesa defendido por un par de pitones de abrigo.

Luego describimos un camino de trayectoria circular y alcanzamos los Planes, un praderío inclinado que se eleva hacia la arista sudoeste de Montañesa. Es un considerable rodeo para suavizar la rudeza de la ascensión del casquete somital, lo que se puede realizar directamente desde la parte alta de la Estiva para alcanzar el Collado Superior de Montañesa y de allí a la cima. Pero el objetivo no solamente es el de suavizar el ascenso sino que nos muestra una serie de espectaculares y verticales corredores que articulan los potentes paredones de la cara noroeste del pico.

Detalle de Peña Montañesa y la Tuca.
 
La arista es fácil y de buen subir. Nos conduce enseguida a la cima de la Peña Montañesa, también llamada el Picón d’o Libro situado a 2291 metros de altitud cuando son las doce del mediodía. Hemos subido en dos horas y media.

Ordesa y Castillo Mayor desde la Cima de la Montañesa.18-6-94.
 
Junto al vértice geodésico y hacia el norte almorzamos deleitándonos con Castillo Mayor y la Solana en primer plano pero nuestras miradas se van a la recoleta Peña de Artiés y la poderosa mole de Punta Llerga de la que descendemos hacia el Collado de Santa Isabel para ascender a los dos Mobisones y por la Ereta de las Brujas trasportarnos hasta Cotiella vestida con su elegante y majestuoso traje de novia. Más atrás el Pirineo desde Collarada a Ordesa o Machimala. Al sur toda la tierra plana con los Embalses de Mediano y el Grado. Es un mirador excepcional para el Pirineo Central.

Veinte minutos después iniciamos el descenso por la arista sudeste, queremos bajar hasta el Collado Superior de Montañesa que es el lugar al que llega el corredor norte.
 
            La arista es fácil y enseguida se abandona para introducirse ligeramente en la cara sur a través de unos corredores algo inclinados y muy descompuestos.

En la parte alta del collado pasamos junto a la incorporación del corredor norte y nos vamos a la parte baja del mismo defendida ya por brutales paredones verticales y contemplamos desde allí todo el Corredor Norte que ya conocemos. Estamos a 2150 metros de altitud.

Seguidamente continuamos en dirección sur por un descompuesto corredor que bajará alrededor de 50 metros hasta alcanzar la base  de las torres que defienden el collado y allí encontramos lo que presumía a priori: un fácil faldeo por la cara sur y lo que es más, camino para hacerlo.

Seguimos el caminillo hasta faldear el torreón este e inmediatamente tomamos un amplio corredor bastante erguido que nos conduce a la arista justo en medio de una potente y característica placa caliza en la arista norte.

La Canal Ancha en la Peña Montañesa. 18-6-94.
 
Hacemos una pequeña travesía hacia el este y continuamos el ascenso hasta alcanzar de nuevo la arista que fácilmente nos lleva a la cima de la Tuca a 2261 metros de altitud. Son la una y media y el tránsito entre picos ha resultado más sencillo de lo que se esperaba.

En la cima desenriscamos a uno de los perros de caza que habíamos localizado en los corredores de la cara norte de Montañesa, lo llevamos a la cima y le damos un poco de comida. Está reventado y se quedará allí descansando.

Montañesa desde Entremont. 17-7-06.
 
Luego contemplamos el inconfundible Macizo del Turbón limitando el horizonte este y  nos vamos para abajo iniciando el descenso por medio de la cara sur del pico, no queremos volver sobre nuestros pasos que nos podrían conducir a un descenso fácil a partir del faldeo y además queremos dejar de lado los paredones del sudeste de la Tuca.

El asunto resultará francamente fácil siguiendo los pinos más altos. Bajamos el primer resalte y nos colocamos en la parte superior de la Estiba y de allí al camino y a la caseta pastoril.

El refugio tiene dos partes separadas y está muy decente para estar abierto contando con leña en los alrededores del mismo.

Debajo del refugio está el abrevadero y el agua sobrante desciende para abajo hasta saltar en cascada por medio de la Rallera. Nosotros seguimos su curso y próximos a la cascada giramos hacia el este con intención de bajar por ese lado pero no va a resultar nada fácil ya que la pared de la Rallera se prolonga limitando  un corredor orientado hacia el norte que nos obligará a ascender alrededor de 100 metros pues la pared no nos deja acceder al mimo hasta que no alcanzamos su parte superior.

Luces y sombras sobre Montañesa 14-9-07.
 
 Luego hay que bajar todo el corredor e incorporarnos a la base de la pared y por ella llegar hasta la cascada. Son las tres cuando paramos a comer.

El sol se va del lugar y nos mete prisas para terminar la comida. Ha sido una faena la bajada por el este.

Luego tranquilamente continuamos para abajo siguiendo el mismo camino y alcanzamos el coche sobre las cuatro y media de una tarde perteneciente a un día extraordinario en el que hemos movido 1500 metros de desnivel.

Después nos vamos hasta el Monasterio de San Vitorián que está decentemente arreglado pero que debió conocer tiempos mucho mejores y luego, ya de vuelta, paramos en la Ermita de la Virgen del Pilar muy bien conservada y con un delicioso merendero al lado.

El resto es carretera, coche y vuelta, llegamos a casa ya bien entrada a noche pero no importa la hora cuando el día ha sido impecable.

6 dic. 2006

26-06. A MATAPAÑOS POR SAN MARTIN DE LA BAL DE ONSERA. 6-12-06.

Picón y Matapaños por detrás de Amán. 12-10-03.

San Julián de Banzo, Aparcamiento del Barranquillo, Barranco de Bal d’Onsera, Comino de la Viñeta. Ermita de San Martínde la Bal d’Onsera, Collado de San Salvador y Cara Sur. Descenso por el Camino del Burro.

06-12-2006.

Salida 11 h. Llegada 17 h.

Mixto.

Fácil.

Ascensión.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Matapaños procedente de Prames. Vía en amarillo.

 
            Dice el refrán que “Si llueve en Diciembre, buen año el que viene.” No sé si se cumplirá porque con esto de los refranes los hay para elegir, pero los pantanos están más llenos que en los últimos años y han anunciado mal tiempo para el Puente de La Inmaculada-Constitución. Así que, el día 6 nos vamos a Guara, aprovecharemos para ver a Jaime, se ha muerto su padre recientemente y recogeremos a Biola que llegará en el Ave.

            En Guara no nos va nada bien pero cómo nos va a ir bien si bajamos cuando hay mal tiempo por arriba. Con frecuencia también lo es malo por allí.

            Cenamos invitados  y como nos acostamos un poco tarde esperamos a que nos despierte el día, a las nueve menos cuarto. Está muy nublado pero eso ya está descontado.

            Nos preparamos tranquilamente pues todo está controlado y nos bajamos hasta Huesca mientras se va abriendo un poco el cielo y luego por Loporzano y Barluenga  nos llegamos hasta San Julián de Banzo.

            Dudamos un poco pero enseguida pasamos el pueblo e inmediatamente después de cruzar el Barranco Barranquillo tomamos una pista a nuestra derecha a la que enseguida le sale otra, de nueva a la derecha y en menos de un kilómetro nos deposita en un pequeño aparcamiento con carteles indicadores a 875 metros de altitud.

            Son las once menos cuarto cuando iniciamos la marcha por una pista que se orienta al nor-nordeste y que casi de llano nos aproxima al cauce del Barranco de Bal d’Onsera al que llegamos en suave descenso cuando la pista se convierte en camino.

            Ya por el cauce del barranco seguimos progresando en dirección nor-nordeste, enseguida un poco por su orilla derecha y luego definitivamente por el cauce que relleno de grabas claras y redondeadas filtra el agua que baja por el barranco. Entre tanto, el barranco se ha estrechado hasta convertirse en angosto  delimitado por crecientes paredones calizos fundamentalmente en la orilla derecha.

            Abandonamos el barranco que se pone de pié y proseguimos por un túnel vegetal en la orilla izquierda del mismo y enseguida alcanzamos una brecha en el camino: la Puerta del Cierzo de cuya pared oeste gotea agua. Ha nevado por la noche y ya se está deshaciendo.

            Aquí comienza a ascender el camino y lo hace con cierta consistencia en cortas lazadas y en dirección norte instalado en el barranco que desagua el Circo Sur de Matapaños.

            Por su orilla derecha alcanzamos un cartel que indica el Camino del Burro por la orilla izquierda del barranco o el Camino de la Biñeta que transita los paredones de la orilla en la que nos encontramos. Y por allí nos vamos.

            Metidos en la pared unos cortos trazos sobre la misma nos conducen a una sirga que asegura el paso de una placa fácil. Alcanzamos un corredor bastante vertical pero que se sube bien puesto que está defendido con una tosca barandilla de hierro.

            Unas viras horizontales nos conducen a otro corredor vertical equipado con otra barandilla y enseguida salimos del vertical de la pared y proseguimos por una senda instalada entre la masa arbustiva de la zona que nos conduce al Collado de San Salvador sobre los 1150 metros de altitud.

            Van a ser las doce y un cartel nos precipita en descenso por un camino bien trazado que en dirección noroeste desciende una pronunciada y lisa ladera caliza hasta que nos deposita en el fondo del Barranco de Bal d’Onsera.

            Hemos bajado con cierto cuidado pero sin problemas alrededor de 100 metros y ya por el cauce del barranco ascendemos suavemente en busca del cierre del circo que se anuncia próximo.

San Martín de la Bal de Onsera.
 
            Son las doce y cuarto cuando alcanzamos el final del circo en el que se asiente la Ermita de San Martín de la Bal d’Onsera, un rústico y delicado cenobio medieval adosado a la pared derecha del circo.

            Hay gente que ha hecho fuego en un hogar bajo del campanario. Ellos se van y nosotros nos parapetamos de la cascada que cae de la parte norte del circo y que pulverizada moja todo lo que se pone a su alrededor zarandeada por el viento.

Hielo en San Martín de la Bal de Onsera.
 
            Almorzamos al tibio sol de la mañana.

            Un cuarto de hora más tarde, hemos disfrutado de la deliciosa soledad del lugar y nos volvemos sobre nuestros pasos para alcanzar de nuevo el Collado de San Salvador.

            En el collado que se convierte en plana loma tomamos un marcado camino que parte en dirección norte hacia Matapaños, pasa junto a los restos de una cabaña y se inclina hacia el barranco para echarse hacia abajo por la orilla izquierda del mismo. Creemos que se trata del Camino del Burro y volviendo unos metros, tomamos unas citas que se orientan hacia el pico e iniciamos el ascenso.

            Las citas se pierden enseguida pero nosotros continuamos el ascenso por un claro carrascal que nos permite progresar con facilidad y en consistente ascenso acercándonos a los paredones del casquete somital del pico.

            Tenemos claro que hemos perdido el camino y que nos vamos a tener que buscar la vida en un medio tan complicado como es Guara. Mi olfato me dice que hacia el oeste del pico podemos tener una posible subida. Rosa prefiere la amplia loma de la parte este y entre una y otra encontramos un poco transitado camino que parece faldear los murallones superiores a la vez que nos alcanzamos zonas en la que todavía quedan restos de nieve de la noche instalados entre pequeñas pedreras y reducidas masas arbustivas que nos dejan pasar pero nos van remojando.

            Los corredores somitales a los que nos vamos enfrentando no nos ofrecen seguridad de paso mientras que nos vamos aproximando a la zona oeste del pico.

            La vegetación algo mojada nos opone alguna dificultad para el paso y ante la incierta continuación decido volver sobre nuestros pasos y tomar la alternativa propuesta por Rosa.

            La vaga senda nos conduce a la parte este del pico pero se pierde antes de alcanzar ese supuesto fácil acceso limpio de vegetación. Queremos alcanzar una zona más al este de donde nos encontramos y para ello hay que pelear alternativamente con pedreras por las que progresamos bien y con masa arbustivas con las que tenemos algún que otro problema.

            Damos alguna vuelta pero finalmente accedemos a la zona deseada: se trata de una suave ladera vestida de boj de mediana talla alternando con genista hórrida pero el problema que Rosa no ha visto es que está parcialmente cubierto de nieve muy húmeda.        

            Primero damos vueltas de piedra en piedra lo que es un auténtico latazo que no nos evita pisar la nieve y poco después, cansados del asunto decidimos tirar de frente puesto que de cualquier forma nos hartamos de agua de rodilla para abajo.

            Alcanzamos la parte superior de la loma y con ella el caminillo que conduce del Proyectil a Matapaños, contemplamos brevemente el paisaje este con Fragineto, Guara y el Borón mientras nos zarandea el viento que campa por estos lares.

            Nos ponemos los cortavientos y en dirección noroeste nos vamos en suave ascenso hacia el pico en el que se distingue un vértice geodésico siguiendo el caminillo trazado entre la genista en el que encontramos unas huellas.

            A las dos y cuarto de la tarde algo pasadas alcanzamos la cima de Matapaños situada a 1530 metros de altitud en medio de un auténtico vendaval.

            Yo tengo claro de que podemos bajar por la parte oeste del pico. Nos hemos dado la vuelta a la subida cuando estábamos relativamente cerca del collado y lo hemos hecho por no hacer lo que finalmente hemos tenido que hacer y que ha sido atravesar masas arbustivas. Por tanto pasamos junto al vértice geodésico y nos vamos en suave descenso y en dirección noroeste peleando duramente con un viento que nos zarandea continuamente. Sujeto mis gafas con una mano y a Rosa con la otra.

            Bajamos hasta el collado de separación con la Punta Norte y allí localizo un caminillo que compruebo desde la parte superior de una pequeña aguja del collado.

            El caminillo se tira para abajo y se introduce en una masa arbustiva salpicada de inclinadas pedreras que se alargan en un profundo carrascal pero nosotros nos damos la vuelta y alcanzamos en travesía una primera pedrera y con ella nos vamos para abajo.

            Entre la pedrera limpia y el pasillo al final de la misma nos bajamos alrededor de 100 metros de una tacada. Ahora tenemos que faldear un poco hacia el este y lo vamos a hacer con la intención de alcanzar el camino horizontal de la mañana fuera ya de los murallones superiores.

            Bajamos en dirección sur y ya, por debajo del nivel en el que se encuentra el camino, seguimos bajando siempre un poco hacia el este tratando de no alcanzar el fondo del barranco en el que prevemos posibles complicaciones con el bosque, complicaciones que vamos solventando entre pedrera y pedrera.

            Ya tenemos claro que no nos hemos quedado cortados por alguna barrera rocosa y que el Collado de San Salvador está cerca, así que, alcanzamos el fondo del barranquillo y por su orilla derecha buscamos la loma que nos lleve al collado. La vegetación se aclara y encontramos la primera cita.

            Enseguida nos detenemos a comer al sol de la tarde pues son las tres y media. ¡Joder con el Matapaños! Han sido menos de 400 metros pero han resultado peor que si hubieran sido 800. Y es que hay que ser muy jabalí para andar por libre en Guara.

            A las cuatro continuamos para abajo pues la tarde va de camino y todavía queda tajo que no queremos hacer de noche.

            Inmediatamente alcanzamos las ruinas de la caseta en el collado y tomamos el Camino del Burro “al trote”.

            En poco más de diez minutos bajamos un cómodo y muy limpio camino lleno de lazadas hasta alcanzar el inicio del Paso de la Biñeta. Se supone que es el camino que utilizarían la mayoría de los romeros ya que el Paso por el paredón, a pesar de estar muy bien defendido, no es para mucha gente.

            De allí para abajo  nada de particular aparte de un tremendo golpe que me doy en una piedra saliente con mi muslo derecho que meja temblando.

            Al final del barranco nos lavamos un poco, cogemos agua y nos vamos barranco abajo. Hemos de volver unos metros de barranco y tomar el camino por su orilla izquierda que se convierte en pista y nos deposita  en el aparcamiento cuando son las cinco y media de la tarde tras liquidar 800 metros de desnivel.

            El día ha salido mucho mejor de lo que esperábamos a pesar del vendaval de la cima y ahora cuando nos cambiamos junto al coche se empieza a hacer fresquillo. Cae la noche pero hay mucho tiempo para dar una pequeña vuelta por Huesca para contemplar la iluminación navideña que ya está puesta, echar una buena charrada con Jaime, Carol y Yago mientras hacemos tiempo. A las nueve y media recogemos a Biola en el Ave y para casa a seguir disfrutando del puente que va todavía para largo.

 

           

                       

             

               

           

           

2 dic. 2006

25-06. PICO MALA CARA POR ASTUN. 2-12-2006.

La arista de llegada a Mala Cara desde Truchas. 17-4-10.

Aparcamiento  de Astún, Barranco de Astún y Arista Sudeste. Collado de Astún, Ibón de las Truchas, Ibón de Escalar y Barranco Escalar.

02-12-2006.

Salida 11 h. Llegada 14 h.

Mixto.

Fácil.

Ascensión.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Mala Cara procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            Ha llegado Diciembre con regular tiempo pues, parece que se va a estropear al fin. Hoy día 2 nos vamos al Pico Mala Cara. Se trata de una actividad corta y a media altitud, lo que supone que podremos realizarla a pesar del tiempo, aprovechando que en este 2006 la nieve se retrasa un poco.

            El Pico Mala Cara es un modesto pero verdadero pico aunque su casquete somital no sea una erguida pirámide. Confluyen en él tres marcadas y decididas aristas: la este que arranca del Portalet, la noroeste que viene desde el Pico de Los Monjes y la sudoeste que conforma el Circo de Astún. Al pico se puede acceder desde el Circo de Aneu, desde el Circo de Arrius y desde el Circo de Astún y desde aquí accederemos al pico.
 
La Oeste de mala Cara con mucha nieve. 13-4-09.

            No madrugamos puesto que no es necesario. Además queremos entrar en Jaca antes de ir al monte y las tiendas no abren hasta las diez. De esta manera son casi las once cuando decidimos subirnos hasta el aparcamiento de la Estación de Esquí de Astún.

            A las once y media partimos de los 1710 metros de altitud del aparcamiento. La mañana está cubierta y el termómetro de la estación marca 6º.

Iniciamos el ascenso por la pista de servicio de la estación en dirección este y con ella nos vamos, prosiguiendo luego por la Pista de Truchas hasta la base de la silla más próxima al pico. Ascendemos suave pero persistentemente y entramos en calor sin llegar a sudar, alcanzando las placas de nieve más bajas en la parte superior de la pista que nos conduce a la arista. Había calculado encontrar la nieve un poco más abajo pero hay menos de la que suponía. Los crampones y los piolets ya los hemos dejado en el coche.
 
Mala cara desde su arista este. 16-5-09.

            Alcanzamos la estación Terminal de la silla y al abrigo del viento, que no es demasiado frío, nos detenemos para comer un poco y abrigarnos: nos encontramos en los límites de las nieblas y en la arista va a soplar un poco el viento. Estamos en el Collado de Canal Roya  sobre los 2100 metros de altitud.

            Nos ponemos los cortavientos con las capuchas caladas y los guantes e iniciamos es ascenso de la arista en dirección noroeste. La arista está limpia de nieve a pesar de que las laderas, tanto la de Canal Roya como la de Astún, están algo cubiertas.
 
La Este de Mala Cara. 16-5-09.

            Superado el primer resalte la arista se viste de nieve que se deja hollar bastante bien. Estamos sobre los 2200 metros de altitud y la arista se alarga  en suave ascenso a la vez que va creciendo la intensidad del viento a la vez que las nieblas ascienden del fondo de la Canal Roya y nos engullen.

            Alcanzamos la plana y alargada cima del Pico Mala Cara  situado a 2277 metros de altitud. Es la una menos cuarto y echamos las últimas ojeadas al Pico Canal Roya y su antecima oeste que visitamos el año pasado con los esquís. Las nieblas engullen completamente la parte este y enseguida rellenan el oeste del que apenas se distingue el Pico Casterau sobresaliendo del Circo de Arrius.
 
Nieve reciente en Mala Cara. 16-5-09.

            Tenemos el tiempo justo para localizar el Collado de Astún y ya sumidos en una espesa niebla iniciamos el descenso en dirección norte hacia el collado.

Canal Roya desde Mala Cara 2-12-06.
 
            La bajada la hacemos en travesía hacia la arista, una vez que hemos descendido en busca de un poco de abrigo a una pequeña vaguada al oeste de la misma. Una vez en ella recuperamos trazas de camino sobre la nieve y somos zarandeados violentamente por un ventarrón que sopla salvajemente.

Bisaurín desde Truchas. 2-12-06.

            La llegada al Collado de Astún, situado a 2189 metros de altitud, es absolutamente desagradable de tal manera que abandonamos la idea de continuar por la arista en dirección noroeste hasta el Pico de Astún y tomando el camino que transita la ladera sudoeste de la arista nos ponemos a salvo del impetuoso viento, cuando ya comenzábamos asentir un poco de frío. Diez minutos más tarde y casi en horizontal alcanzamos el Ibón de Astún o de las Truchas situado a 2115 metros de altitud.

En Truchas. 17-4-10.
 
            El ibón está ya helado y vestido de gélida belleza en medio de la semioscuridad que proporcionan las negras nubes y las movedizas nieblas. Lo contorneamos por su orilla sur y tomamos la pista que prosigue hacia el oeste prácticamente llana. Rosa quiere acercarse al Ibón de las Ranas o de Escalar, hay cuatro pasos y podemos bajar desde allí directamente hasta la base de la estación.
 
El Ibón de las Truchas.7-12-08.
 
            Es la una y media cuando alcanzamos la cubeta lacustre en la que se asienta el Ibón de Escalar situado a 2078 metros de altitud. Caen unos apretados y diminutos copos de nieve que apenas nos mojan pero como ni tan siquiera podemos localizar el Pico de los Monjes, tomamos el camino que transita por la orilla izquierda del Barranco de Escalar y nos vamos para abajo.
 
Ibón de Escalar. 7-12-08.

            Conforme vamos perdiendo altitud mejora ligeramente el tiempo. Bajamos recordando las peripecias de nuestro bautismo con los esquís de travesía.

Astún. 7-12-08.
 
            Son las dos de la tarde cuando llegamos al coche. Ha sido poco más que un paseo en el que hemos movido 600 metros de desnivel y como el día no está propicio para casi nada, matado el gusanillo, nos volvemos a casa pasando por Badaguás comprobando que ya está abierta la urbanización al tránsito de particulares.