28 jun. 2008

11-08. GRUTA DEL PASO DE LA GARGANTA DE BORAU. 28-6-2008.

Emplazamiento de la gruta de la garganta de Borau.
 
Fin Pista de Aisa, Refugio Saleras, Refugio del Turbillón, Collado de la Madalena, Refugio López Huici y  Corredor al Paso de Borau. Descenso por Paso de Borau y Punta de la garganta de Borau.
 
28-06-2008.

1000 m.

1000 m.

15000 m.

06:30 h.
 
Sol.
 
Bastante fácil.

Agua en los manantiales de Rigüelo, en el Abrevadero del refugio López Huici y en la surgencia de la sudeste de los Mallos de Lecherines.

Es más cómodo y seguro ascender prácticamente al Paso de la garganta de Borau y desde allí en horizontal alcanzar la base de los paredones del oeste del corredor, recorriéndolos hacia el sur no tiene pérdida.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa de la Gruta de la Garganta de Borau peocedente de Prames. Vía en amarillo.
 

            Conocemos la existencia de una gruta en las proximidades del Paso de la Garganta de Borau y el sábado 28 de Junio de 2008 decidimos ir a localizarla. Tenemos algunos detalles  de su emplazamiento y esperamos que sea suficiente.

            Nos levantamos a las siete y a las siete y media pasadas estamos parados en el desvío de Navasa por el paso de una espléndida manada de yeguas que las suben a puerto.

            Tomamos el desvío de Aratorés, luego Borau y tras pasar por delante de la entrada de la Pista  que conduce al Refugio López Huici, de la que no dan permisos de paso, nos bajamos hasta Aisa, por una carretera en obras, y nos subimos hasta la portera que cierra el paso. La carretera continúa ahora mediante una pista que han prolongado hasta el rellano inferior del Puerto de Aisa.

            Son las ocho y media de la mañana cuando aparcamos el coche junto a unos cuantos más madrugadores y nos ponemos rápidamente en camino. Estamos 1480 metros de altitud.

Llena de la garganta y Aspe desde Saleras.

            En dirección prácticamente norte iniciamos la pista que transita por la orilla derecha del Estarrún y que, en su tramo erguido está hormigonada. Unos minutos después se arrellana en las inmediaciones del Refugio de Saleras y nosotros la abandonamos para atravesar el barranco, girando al nordeste y tomar la loma por el que transitan inicialmente los caminos de la cara sur del Aspe.

Aspe desde el Cubilar de Riguelo.
 
            Enseguida abandonamos la senda principal pues nos vamos por la más inferior. No merece la pena hacerlo pues tras perder tontamente unos metros y tener alguna dificultad para cruzar el crecido barranco, nos encaminamos hacia el Cubilar de Rigüelo. Todo por ir en busca de la zona sombreada que nos facilite el ascenso pero que, con el sol ya algo alto, lo único que conseguimos es subir medio deslumbrados.

            Hace calor en una mañana espléndida y sudamos de lo lindo cuando alcanzamos la Cabaña del Cubilar de Rigüelo y con el fuerte resalte superior, al fin un poco de fresca sombra.

            Hemos girado ya al este y nos acercamos al barranquillo que baja del Collado del Turbillón o de Rigüelo, amplio e inconfundible al sur del Mallo de Rigüelo.

Mallos de Rigüelo desde el Collado de Turbillón o Magdalena.
 
            Ahora continuamos para arriba por camino balizado del GR11., pasamos a su orilla izquierda y por cuestas bastante desprovistas de vegetación alcanzamos el Collado del Turbillón cuando son las diez de la mañana.

Refugio López Huici.

            Estamos a 2035 metros de altitud y por la pista, en suave ascenso y en dirección este-nordeste nos acercamos al Refugio López Huici que pastorea toda la Majad Alta de Lecherines.

            Tratando de no perder altura pasamos por encima del abrevadero y en dirección este alcanzamos una surgencia  inmediatamente anterior a la entrada al lapiaz que atravesamos en suave descenso en busca de una pequeña depresión en la parte sur del mismo en la que localizamos citas que nos confirman  el acceso al barranco que conduce al Paso de la Garganta de Borau sin necesidad de ir a buscar la entrada algo más abajo.

Agujas de la Garganta de Borau y Tortiellas.
 
            Enseguida alcanzamos los riscos por encima del barranco, destrepamos un par de pasos fáciles en dirección nordeste y tras perder una treintena de metros alcanzamos el fondo del barranco e irnos para arriba en dirección norte.

            El barranco se abre en dos ramas y es inconfundible puesto que en la orilla izquierda de cada rama hay una preciosa aguja calcárea en cada una  rivalizando en verticalidad y elegancia.

Aguja de la Garganta de Borau, detalle.

            El camino perfectamente indicado con citas no te da opción a la duda. A través de una ladera de pedrera bastante descompuesta se va por la rama izquierda, la oeste; y  tras superar el primer resalte en el que se asientan neveros residuales, prosigue con otro resalte un poco más erguido que se aproxima a la base de la aguja del oeste.

            Las citas se pierden en la cabecera del segundo resalte cuando aparece a la vista el Paso de la Garganta de Borau unos metros más arriba; pero a nuestra izquierda nace un poco marcado caminillo que remonta la pared inferior de la orilla derecha del barranco en dirección oeste.

            Superada la barrera inferior aparece ante nosotros una inclinada ladera  de calizas muy descompuestas y que permiten alcanzar la base de las paredes superiores en la que se tiene que encontrar la gruta.

            Casi en dirección oeste ascendemos en busca de un profundo y estrecho entrante en la pared adornado de verticales paredones de calizas claras que llama poderosamente la atención.
 
Boca de la Gruta.
 
            Allí no está la gruta que buscamos, el interior todavía está lleno de nieve venteada que va a aguantar todavía una temporadilla.

            Rosa va un poco más abajo y yo prosigo revisión por la base de la pared ahora en dirección norte.

Desde el Interior de la Gruta de la Garganta de Borau.

            Poco más adelante localizo una oquedad en la que anidan las chovas y enseguida, unos metros más arriba, un bloque calizo arrimado a la pared limita la entrada a la Gruta del Paso de la Garganta de Borau situada sobre los 2150 metros de altitud. Son las once pasadas.

            Un pequeño nevero obstruye parcialmente la entrada que es una rampa muy inclinada de tres metros de ancho cubierta totalmente de pedrera absolutamente inestable. Es un túnel de 4 ó 5 metros de alto, bastante rectilíneo y que desciendo con cuidado apoyado en los laterales de la pared siempre en busca de los materiales más estables.

            Descenderé alrededor de 40 metros  hasta que la luminosidad decrece considerable al torcerse ligerísimamente a la derecha, lugar en el que se encuentran tres estalactitas. Se que para el resto de la gruta hace falta material especial y, consecuentemente, doy la vuelta sobre mis pasos y con ayuda de la pared asciendo de nuevo hasta la boca donde espera Rosa. En temporada invernal puede llegar a taponarse la entrada y bajar con nieve dura puede resultar complicado. Además, la gruta como tal resulta un tanto decepcionante.

            A la sombra de la entrada, un tanto incómodos en la inclinada pedrera, Almorzamos.
 
La Sudoeste de la Punta de la Garganta de Borau.

Luego prosiguiendo en suave ascenso comprobando que la amplia faja prosigue muy erguida y bastante arriba hasta alcanzar los paredones de la cara este del Pico Lecherines, nos vamos suavemente para abajo buscando camino que nos lleve al Paso de la Garganta de Borau sin perder altura pues nos encontramos a nivel.

            El descenso se puede realizar por varios lugares en una ladera mixta, muy inclinada y absolutamente descompuesta puesto que la barrera rocosa inferior se rompe en las proximidades del collado.

Sabiendo el emplazamiento exacto de la gruta el camino más cómodo consiste en aproximarse casi hasta el paso y ascender alrededor de 40 metros de desnivel en dirección sudoeste, retrocediendo un poco sobre la trayectoria original. Son las doce y estamos a 2200 metros de altitud.

Vertiente Norte del Paso de la Gargnta de Borau.
 
Contemplamos el Paso de la Garganta de Borau muy cubierto por un erguido nevero en el que no hay huellas que no sean de sarrio, el Rellano de Tortiellas  y la fácil arista que primero por pedrera y luego por unos bloques conduce a la cima del Paso de la Garganta de Borau situado a 2338 metros de altud.
 
La Divisoria de Lecherines

Un fácil descenso por la arista sur conduce al collado norte de la aguja calcárea situada frente a la gruta y que nos ha servido de referencia en el ascenso. Desde el collado divisamos aquí mismo el Pico de Tortiellas en cuyo barranco orientado al sur se encuentra la Gruta Helada de Lecherines.

La Oeste del Pico de Tortiellas.

La Arista Sur de la Punta de la Garganta de Borau.
 
            Del collado descendemos al fondo del barranco utilizando los neveros residuales  y, de igual manera, alguno de los alojados en el fondo del mismo como procedimiento de descender el barranco cómoda y rápidamente.

Pico de los Lecherines sobre la garganta de Borau.

Ladera de acceso a la Gruta de la garganta de Borau.
 
            Bajados los dos resaltes tomamos la fisura de los paredones de la orilla derecha del barranco y salimos del mismo para atravesar el lapiaz un poco por debajo del lugar en el que lo hemos atravesado a la ida.

La Sur del Pico Lecherines.

La Sudeste del Mallo de Rigüelo.
 
            Luego siguiendo similar camino en suave ascenso pasamos por el abrevadero, echamos un buen trago de agua fresca y nos llegamos al Refugio López Huici. Está abierto y decente. Los militares deben de tener que limpiarlo todos los años pero bueno… Este Pirineo debería estar cosido de refugios pero cada vez son más ruinosos paralelamente con el deterioro de la actividad pastoril y la educación.

La Magdalena desde la Majada de Lecherines Alta.

Bisaurín tras el Collado del Bozo.
 
            A la una y media alcanzamos el Collado del Turbillón y nos vamos para abajo por idéntico camino hasta alcanzar la Cabaña del Cubilar de Rigüelo. Está abierta pero las condiciones son bastante precarias. No hay más que un mal suelo de hormigón y una ventana que cierra mal. En cuatro días no valdrá para nada.

Arista de los Murciélagos al Aspe desde Rigüelo.

            Buscamos y encontramos junto a la Cascada de Rigüelo un lugar para remojarnos los pies y comer. Rosa aprovechará para tomar un poco el sol, yo acaloro a la sombra de un bloque calizo.

Lecherines y Mallos de Lecherines y Rigüelo.
 
            A las tres y media continuamos para abajo por un camino que atraviesa tres ramas de los Manantiales de Rigüelo sin los problemas de la mañana y  tranquilamente nos llegamos al coche cuando son las cuatro de la tarde. Hemos liquidado como poco 1000 metros de desnivel y nos ha costado algo menos que los augurios de mi chica que esta noche tiene que trabajar. Es una lata salir al monte con condicionantes de tiempo o de trabajo, pero si no fuera así no saldríamos ni la mitad de las veces.
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

22 jun. 2008

10-08. NUESTRA VUELTA AL MIDI DE OSSAU. 22-6-2008.


Midi de Ossau tras el Collado de Moundehls.

Recorrido circular alrededor del Midí de Ossau.
 
22-06-2008.

Desnivrel acumulado.1125 m.

Distancia recorrida 19000 m.
 
Tiempo efectivo 05:00 h.
 
Sol.
 
Fácil.
 
Senderismo.
 
Agua según temporada en torrentes de Bious Artigues, con cuidado en algunos lacs y en la fuente del Refugio de Pombie.

Conocemos algún circuito circular ligeramente más próximo al Midí en su parte nordeste, pero por repetir parte del circuito, nosotros preferimos el relatado.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Midi de ossau procedente del IGN. frencás. Vía en amarillo.
 
            Hacía ya bastantes años que habíamos realizado la Vuelta a los Ibones del Midí. Bueno, en realidad la habíamos hecho un par de veces. Desde entonces no habíamos vuelto a la zona de Bious Artigues y, en esta ocasión en la que queremos rodear el Midí d’Ossau se nos ocurre que, ya de paso, podemos hacerlo partiendo de la vertiente francesa.

            El domingo 22 de Junio de 2008 Rosa sale del trabajo a las seis de la mañana, duerme poco como de costumbre y me deja una nota para que le despierte a las diez menos cuarto.

            A las diez y media estamos en el coche camino del Portalet, decidiendo sobre la marcha si por Aneu o por Bious Artigues. Nos decidimos por la segunda opción en virtud de que aunque sea el desnivel un poco mayor, el final será todo en bajada y como hace tiempo que no hemos estado por allí.

            La elección no es de lo más acertada en primer lugar porque no son ocho o diez kilómetros sino algunos más y no son diez minutos sino alrededor de veinte minutos más de coche. Para colmo, cuando llegamos debajo de la presa nos detienen para que aparquemos allí. Son las once y cuarto y claro, el aparcamiento de la presa está lleno. Por tanto aparcamos 100 metros más abajo de lo esperado, sobre los 1300 metros de altitud y nos echamos al camino con la sensación de que nos hemos equivocado en la elección.

            Del aparcamiento, un camino llanea hacia el sur para terminar atajando las últimas lazadas de la carretera bajo la pared de la Presa de Bious Artigues. Nos mete en calores puesto que hace un día especialmente tórrido o al menos así nos parece.

Midí desde Bious Artigues.
 
            Estamos a 1417 metros de altitud, comprobamos que el aparcamiento está lleno y bordeamos el embalse por la pista que transcurre por su orilla derecha, a través del hayedo que se asienta sobre esta parte del valle, a la vez que recorremos las rampas que junto al barranco nos llevan al Rellano Superior a Bious Artigues.

            El inicio del rellano es el punto en el que se abre el Circuito de los Lagos del Midí. A la derecha el camino se yergue en busca de los Lacs de Ayous y de frente, por el llano y por la orilla derecha del barranco que volvemos a cruzar, nos vamos en dirección sur-sudoeste orientados por el Pico Casterau.
 
Rellano de Bious Artigues con botón de oro y diente de león.

            Atravesamos el Soum de Peyreget en la que sestea el Barranco de Bious, todo vestido del amarillo del botón de oro y del diente de león y, localizado a lo lejos el cartel en el camino principal, atajamos por medio en dirección sudeste para coincidir con en camino en sus primeras rampas.

            Hemos pasado del praderío descubierto y cálido al fresco y sombrío hayedo pero, de cualquier forma, el fresco de la sombra queda cumplidamente compensado con los calores del repecho. Ascendemos por un camino bastante transitado en el que nos cruzamos con una pareja que nos confirma nuestra ruta y alternando claros y sombras  alcanzamos el barranco que nace en el Collado de Peyreget.

Desde el Barranco de Peyreget.
 
            Por la orilla derecha ascendemos un estrecho y rocoso barranco en el que paramos a echar un trago de agua,  hasta que alcanzamos el límite forestal nos introducimos en la pradera alpina que prosigue en suave ascenso confirmando la dirección sudeste.

La Noroeste del Peyreget.

            A nuestra izquierda llevamos la Arista Oeste del Midí y al frente tenemos el Collado y el Pic de Peyreget.
 
Midi desde el Lac de Peyreget.

            Enseguida encontramos los primeros neveros y de inmediato alcanzamos la cubeta lacustre en la que se asienta el Lac de Peyreget lleno de turistas retozones al cálido sol del mediodía. Es la una y cuarto.

Lac de Peyreget.
 
Hacemos algunas fotos tratando de no sacar demasiado “ganado” y dejando el lac a nuestra izquierda, continuamos el ascenso hacia el collado que aunque colgado se acerca paulatinamente.       

Un pendiente nevero residual nos permite subir con cierta comodidad un escalón en el barranco cubierto de pedrera. La nieve está blanda y la huella nos facilita el tránsito con mayor comodidad que por la roca del resto.


En el Lac de L'Iou.
 
El resalte culmina en el Lac de Iou  prácticamente cubierto por el hielo. Le hacemos alguna foto, saludamos a un grupo de españoles que van de bajada y, dejándolo también a nuestra izquierda, afrontamos el ascenso de la pala terminal que culmina en el amplísimo Collado de Peyreget. Estamos a 2340 metros de altitud cuando son las dos del mediodía.

El Midi desde el Col de Peyreget.

Nos hemos subido 1040 metros de altitud con un considerable calor y llegamos con ganas de descansar un poco y comer algo.

Comemos en el mismo collado pues ni siquiera corre el viento característico de estos lugares mientras contemplamos el barranco que acabamos de subir y la pala terminal del Peyreget de nuestros recuerdos de tan solo hace un año.

Corredor en la Este del Midi.
 
Descarto un corredor que arranca del inicio de la Arista Este del Midí y media hora después nos vamos para abajo, en dirección casi norte hacia La Pombie.

La Pombie desde la Grande Raillere.

El camino seguro consiste en bajar hasta el Lac y Refugio de Pombie para de allí atravesar la Grande Raillere y alcanzar el Collado de Suzón pero yo prefiero buscarnos la vida y faldear la Grande Raillere por su parte más elevada de tal manera que no tengamos que perder mas que un desnivel mínimo.

Corredor de descenso.
 
Nada más iniciar el descenso nos salimos del camino y nos vamos hacia un lomo al oeste del mismo. Al otro lado del lomo aparece una depresión lateral al camino principal que se ahonda bajo la pedrera del Corredor de la Fourche. El vallecillo está cubierto de nieve y nos permite avanzar en descenso con toda comodidad a salvo de la terrorífica pedrera.

Lac de Pombie desde la Grande Raillere.

Atravesamos todo el cono de deyección del corredor y orientados hacia en nor-noreste con la traza del camino que saliendo de la pedrera conduce al Collado de Suzón, abandonamos el nevero agradeciéndole cumplidamente los servicios prestados. Tras un cortisimo flanqueo por la pedrera alcanzamos el camino antes de que salga de la misma sobre los 2050 metros de altitud. No hemos conseguido demasiado beneficio con referencia a la altitud pero si enorme en relación al tránsito por la Grande Raillere.
 
Saoubiste y Col de Suzon desde la Grande Raillere.

El soleado camino asciende suavemente y en dirección nordeste nos coloca en el Collado de Suzón a 1127 metros de altitud cuando son las tres y cuarto.

Soubiste desde Suzón.

La Vía Normal a Midi de Ossau desde Suzon.
 
Un marcado camino desciende fundamentalmente en dirección norte un amplio valle por su orilla derecha. Otra opción es la que conduce a las vías de la cara norte del Midí iniciando el tránsito completamente al oeste y una tercera es la que cerraría  el circuito al pico y permitiría el descenso por el valle de subida. La veo completamente clara cuando, iniciado el descenso por el centro del valle nos detenemos a echar un buen trago de agua. El camino inicia el ascenso para atravesar la arista  y alcanzar el Courne de Moundelhs. De allí o bajar al Rellano de  Bious o alcanzar muy arriba el Col de Peyreget.

Gave de Magnabigt.
 
Nosotros nos vamos para abajo, cruzamos el barranco en la hondonada antes del hayedo y ya por el camino nos introducimos en la masa forestal por encima de la Cabaña de Magnabait.

Vertiente Norte del Col de Suzón desde la Cabaña Magnabaigt.
 
El bosque nos acoge con su fresca sombra que se agradece y el camino va girando hasta orientarse al sudoeste e iniciar un fuerte descenso en dirección oeste por camino muy transitado.

Midi desde Bious Artigues.
 
Yo calculo que tenemos que estar muy próximos al Embalse de Bious Artigues cuando a través de un claro vemos el aparcamiento en el que hemos tenido que dejar el coche. Luego el camino prosigue en su perdida de altitud y girando hasta orientarse casi al este con lo que llegamos enseguida a la presa de Bious Artigues.

Son las cinco menos cuarto y Rosa quiere tomar un poco el sol. Por tanto nos vamos a la orilla del embalse cubierto de pradera y allí echamos un buen trago y comemos un poco mientras Rosa se solea. Yo me remojo los pies en un agua que está bastante templada y luego a la sombra de una piedra me echo hasta una siestecilla.

Una hora después continuamos para abajo para terminar liquidando 1125 metros de desnivel. Son las seis de la tarde, el coche está caliente pero con las ventanillas abiertas y en marcha enseguida se refresca.

 A las siete nos llegamos a casa con ganas de ducha y de reponer líquidos. Más tarde se nos hará larga la espera pero la Roja eliminará a Italia en los cuartos de final del Campeonato de Europa de Fútbol con lo que se romperá un casi “maleficio” y nos alegraremos un rato.  
 
 
 

14 jun. 2008

9-08. LOS CORREDORES DE LA NORTE DEL ASPE. 14-6-2008.

El Aspe y su Corredor Norte.

Aparcamiento de Candanchú, Paso del Pastor, Tortiellas Altas, Collado de Tortiellas, Corredor nordeste y Arista Oeste. Descenso por el Paso de la Garganta de Aspe, Barranco de Aspe, La tabla y el Calcinar.

14-06-2008.

Salida 09 h. Llegada 17 h.

Sol.

Bastante fácil.

Ascensión.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.


Mapa de Aspe procedente de Prames. Vía en amarillo.



 

            Nunca como en este 2008 se ha podido disfrutar de unos Pirineos invernales a finales de la Primavera. Es el 14 de Junio y la cara sur de los Pirineos pinta con galas propias de pleno invierno con una innivación decente.

            Pisamos ya la nieve en la diagonal este-oeste de la pista que desde la Rinconada de Candanchú conduce al Rellano de la Tuca Blanca, sobre los 1750 metros de altitud.

            Han anunciado buen tiempo para este sábado, empeorando para el domingo y nos vamos al Aspe.

            Alto a las siete y media, desayuno a la carrera y carretera y manta. A las nueve menos cuarto partimos del Aparcamiento de Candanchú situado a 1560 metros de altitud. Hay poquísimos coches y en uno de ellos una pareja parece disponerse a la marcha.

            Visto y no visto, aparcamos y salimos  hacia la Rinconada de Candanchú en suave ascenso hacia el oeste. Hay nieblas provenientes de la nubosidad de retención que de las caras norte de la arista fronteriza el cierzo arranca y precipita hacia el sur. La mañana es fresquita y nos da la impresión que puede salir peor de lo anunciado.

            Cerca del arranque de la Telesilla de la Rinconada, en vez de descender para tomar la pista nos vamos en ascenso por la parte oeste de la Rinconada. Enseguida, terminada una pequeña pista de esquí, aparece un sendero: “era de cajón de madera de árbol”.

            El sendero cruza algunas pequeñas pistas en la parte oeste de la rinconada y nos conduce a la diagonal este-oeste bajo los paredones del oeste del Paso del Pastor.

Murallones de Borau.
 
            Pisando nieve ganamos altura por la pista  para, poco después, alcanzar la llegada al Rellano de la Tuca Blanca  sobre los 2000 metros de altitud por el Collado de Tortiellas. Conocemos la zona y prácticamente en horizontal transitamos el circo en el que se asientan las pistas de esquí hasta alcanzar, en dirección sudoeste el límite sur del circo
 
Circo de Tortiellas.

            Contemplamos desde este impresionante balcón el Circo de Tortiellas que ya queda algo abajo y con la mosca de las nieblas detrás de la oreja, ascendemos el lomo desprovisto de nieve en busca del punto en el que hemos de iniciar el descenso hacia el Rellano de Tortiellas Altas.
 
Hacia el Collado de la Norte del Aspe.

            Ganamos alrededor de 100 metros por caminillo mixto de calizas que afloran sobre el praderío, para perder alrededor de 50 metros con alguna duda y alcanzar el Rellano de Tortiellas Altas sobre los 2050 metros de altitud, lugar de paso común con los que ascienden desde Rioseta.

El Sombrero de Tortiellas.
 
            Frente a nosotros se alza el inconfundible Paso de la Garganta de Aisa en el que nace la Arista de los Murciélagos al Aspe y orientado al oeste inicialmente se cierra el Circo de Tortiellas Altas que es nuestro destino.
 
            El rellano está completamente cubierto de nieve  y hay que abordar el primer resalte del corredor por la zona sur, un paretazo bastante erguido, vestido de nieve que quiere comenzar a blandear soleada ya.

Aspe y el hombro al que llegaremos.
 
            Nos ponemos los crampones tranquilamente aunque al fresquillo del cierzo de la mañana, pues preferimos pinchar a puntear con las botas. Queda mucha nieve para hacer huellas cómodas a puntapiés.

            Comemos un dulce, nos ponemos los guantes, sacamos el piolet y adelante con los crampones. Son las diez y media pasadas.


            El primer resalte enseguida se yergue y se estrangula contenido por un crestón que surge de la pared. Bordeamos el crestón por el sur y en fortísimo ascenso alcanzamos la cabecera del mismo y el rellano asentado sobre este primer resalte. Se trata de una media ladera que recorre la pared de sudeste a noroeste, suavemente inclinada, soleada y abrigada.

            Nos acerca en diagonal hacia la Arista Norte de Aspe que cierra por el oeste el Circo de Tortiellas Altas.

Debajo del Collado en la Arista Norte de Aspe.
 
            La pared se convierte en un corredor que se ve estrechando paulatinamente a la vez que se yergue considerablemente. Subimos la parte inferior en diagonal y con la huella de mi esposísima que va delante puesto que no hay huella decente que seguir.

            Unas zetas finales nos colocan en el collado de la Arista Norte de Aspe bajo un consistente torreón calizo que cierra abruptamente el paso por la arista sobre los 2400 metros de altitud.

La Sudoeste de la Tuca Blanca.
 
            Disfrutamos al oeste de una sensacional vista sobre las Llenas de la Garganta y del Bozo y de un paretazo de nieve absolutamente erguido y salvaje que culmina en la Arista oeste del Aspe por la que transita el personal que sube por el sur.

            Bajo la pared, el corredor gira al oeste y desciende relleno de materiales de alud para desembocar, impracticable como comprobaré después, en el Barranco de Aspe.

            Bordeamos la pared del torreón por el oeste y que en el tramo sombrío   presenta una nieve muy dura que se araña pobremente con el golpe del crampón.

            Giramos hacia el este y unos metros más arriba alcanzamos el rellano por encima del torreón y que es la base del último tramo de la pared norte del pico.

Llena de la Garganta.
 
            Hemos subido hasta aquí con la esperanza de que algún corredor medianamente acogedor escapara a nuestra vista desde el collado. Lo que vemos es el tramo final del Corredor Norte que además de ser muy erguido, se abre en dos y ni siquiera se ve su final en la cima del pico.


            Desde aquí, hemos ganado una treintena de metros, el Corredor Central es más corto, pero en cambio la travesía es más amplia, más expuesta en una pared poco agradable y en la que, a priori, nos sentimos algo desamparados sobre una nieve que suponemos igual de dura que la que acabamos de pisar para subir el torreón.

Tramo Superior del Corredor Norte de Aspe.
 
            Nos vamos hasta el collado al objeto de prospeccionar el paso hacia el Barranco de Aspe. Rosa se queda cerca del collado y yo me alargo para abajo en dirección oeste, sobre abundantes materiales de alud, hacia la cabecera de un resalte  no visible  y poco alentador.

            Unos metros más abajo alcanzo la cabecera de un resalte muy vertical que escapa de la vista y en el que el Barranco de Aspe queda algo más de 100 metros más abajo todavía.

            Vuelvo sobre mis pasos y nos reunimos en el collado al que ha llegado la pareja que ha salido  del aparcamiento unos metros detrás de nosotros y que se ha mantenido prudentemente detrás.

            Nos dicen que son de San Sebastián, nos dan las gracias por la huella, han vuelto a hacer montaña hace un par de años y llevan un material similar al nuestro, es decir, antediluviano. Nosotros les decimos que la nieve está muy dura, que no nos apetece la pared y que nos vamos hacia el norte por la suave arista a almorzar un poco. Ellos dicen que lo van a intentar.

            Unos metros más arriba al agradable sol de la mañana, contemplando un majestuoso paisaje y nuestro corredor, almorzamos. Son las doce pasadas.

            Yo no quiero forzar la máquina pues veo que Rosa no se siente segura ya que no ve huellas ni tampoco la salida en una pequeña cornisa que yo he localizado perfectamente al oeste del corredor y no tiene seguro que sea por allí.

            La pareja que se acaba de poner los crampones se va para arriba, mientras, nosotros terminamos de almorzar y nos volvemos al collado. Yo he visto que poco más arriba tienen nieve blanda.

            Cuando estamos a punto de marcharnos para abajo, Rosa llena de dudas me dice de intentarlo.

            -¡Venga tía, vamos que la travesía tiene nieve blanda!

            Salimos como una moto de frente a la pared al encuentro de sus huellas. Rosa va delante, ni siquiera quiere que le reafirme yo las huellas.

            Subimos de frente el primer tramo algo erguido hasta que iniciamos la travesía en la que la nieve ya blandea un poco. En mitad de la pared, a la altura de las afloraciones rocosas de la tripa, la nieve se hace casi profunda.

Cerca de la Salida a la oeste de Aspe.
 
            Son 200 metros de pared que hacemos con toda comodidad y tranquilidad, de los que los últimos 50 son bastante erguidos pero más agradables al estar un tanto encajonados fuera del desamparo de la amplitud de la pared.
 
Casquete Somital Oeste de Aspe.

            La salida a la arista no tiene ninguna dificultad y ya en la misma giramos hacia el este y subimos tranquilamente, utilizando la nieve,  los últimos 50 metros de desnivel que se pueden subir por pedrera perfectamente asentada. No nos quitamos los crampones.

            Es la una del mediodía cuando alcanzamos la cima del Aspe situada a 2645 metros de altitud.

            Allí está la pareja descansando un poco. Les damos las gracias por las huellas al igual que han hecho ellos allá abajo con las nuestras y les comentamos las razones por las que habíamos decidido desistir de la cumbre. Son demasiado majos…


Cima de Aspe.
 
Hacemos algunas fotografías de los alrededores archiconocidos, recordamos la vía en la cara sur por el Valle de Aisa, mi escalada de la Arista de los Murciélagos de grato recuerdo y nuestras varias andanzas tanto en la zona de Lecherines como en las Llenas y no digamos en Bisaurín que también se ve desde aquí.

            Nos comentan el tema del bloque empotrado de la vía este del Castillo de Achert que queremos hacer y que el otro día les rechazó, len indicamos el Corredor Nordeste del Bisaurín que también se ve desde aquí, ellos se van para abajo, van a descender por donde han subido y nosotros, poco después, también haremos lo propio, pero con la intención de bajar el Corredor del Barranco de Aspe y hacer una ruta circular a la vez que conocemos la cabecera del barranco.

En la cabecera del corredor que acabamos de subir.
            Pasamos por encima de nuestra salida del Corredor Central y remontando suavemente atravesamos la antecima oeste y nos bajamos por la loma cerca de la arista sorteando las afloraciones rocosas que en la cara sur ya aparecen.

            Contemplamos el amplio karst  de la cara sur de Aspe todo cubierto de nieve y nos deleitamos largamente con la sensacional cara oeste de la Llena de la Garganta  y su espléndido paredón este en primerísimo plano.

La Oeste de Aspe desde la entrada al corredor del mismo nombre.

            La amplia y amable Brecha de Aspe es un suave collado y el  lugar en el que confluyen las vías tanto del sur como la mayoría de las del norte, está situado a 2425 metros de altitud y es el punto en el que giramos al norte y nos vamos para abajo por una nieve que blandea sobradamente.

Iniciendo el descenso del Corredor de Aspe.
 
            El descenso del Barranco de Aspe comienza con un amplio corredor medianamente inclinado que se arrellana y se divide en dos 100 metros más abajo. Nosotros nos vamos por el ramal situado en la parte este que es muy erguido pero que con una blandísima nieve nos permite bajar otros 100 metros y nos deposita en una cubeta situada al oeste del corredor que desde la Arista Norte de Aspe he bajado a prospeccionar antes del almuerzo.

            El corredor es muy vertical, está cortado y por las afloraciones rocosas discurre un caudaloso torrente. Por allí no hubiéramos bajado de ningún modo y es que después de tantos años se tiene olfato para estas cosas.

Los dos tercios superiores del corredor.

Escalón rocoso en la Norte de la Llena de la Garganta.
 
            Poco más abajo en unas afloraciones rocosas llanas nos paramos a comer. Son las dos de la tarde.

La Llena del Bozo.

            Media hora larga después continuamos nuestro descenso por la orilla este del valle, transitando laderas suaves de nieve blanda hasta que confluimos en un rellano en el que se inicia el circo superior sobre los 2000 metros de altitud.

El corredor bajado desde el remonte hacia la Tabla.
 
Ruabe del Bozo.
 
            Buscamos y no localizamos huellas junto al Barranco de Aspe, sé que hay camino por allí pero imaginamos que a esta altura de la temporada igual está complicado el barranco y nos decidimos por la huella que remonta suavemente hacia la Tabla en dirección nor-nordeste.

Detalle del Corredor Wallon.

            Alcanzamos enseguida los primeros claros de pratenses entre neveros residuales y fotografiamos desde el Aspe hasta la Ruabe del Bozo e incluso la Lie Lavate. Luego, faldeamos muy altos  hacia la norte de La Tabla y vamos girando al este por delante del Pico Esper a través de un camino bastante balizado para ser principio de temporada atravesando un dilatado karst siempre en suave descenso y girando hacia el este.

Hayedo de Sansanet.
 
            Alcanzamos un valle diminuto entre la Tabla y Espert y enseguida nos asomamos al norte y por encima del Collado de Causiat en un camino que conocemos y que nos ha de bajar, en dirección este, hasta los praderíos de la Rinconada de Somport.

            Atravesamos el horroroso Estadium de Biatlón  y liquidamos 1250 metros de desnivel  en la Vertiente Norte del Aspe, cuando aún son las cuatro y  media.