23 ago. 2009

33-09. LOS IBONES DE FORATULA POR EL BARRANCO FORATULA. 23-8-2009.

Barranco Foratula desde la Carretera al Balneario de Panticosa.
 
Barranco de Foratula, Ibones de Foratula, Peña de los Baños y  Balneario de Panticosa

23-08-2009.
 
Desnivel de ascenso 1050 m.
 
Desnivel de descenso 850 m.
 
Distancia recorrida 7000 m.

Tiempo efectivo 4:45 h.

Sol.

Bastante facil.

Travesía circular.

Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierrre.

Mapa de Foratula procedente de Alpina. Vía en amarillo.

            Los Ibones de Foratula o de Piniecho son poco visitados por decir algo. No tienen vía de acceso ni corta  ni fácil, además están en tierra de nadie y por allí no se suele ir a ningún lugar convencional. La gente suele desconocer hasta su existencia.

            Los vemos cuando hacemos las  Puntas de Foratula o el Pico Tablado, los adivinamos desde Baldairán o desde Punta Catieras y casi los tocamos cuando en el 2006 hacemos las Puntas de Piniecho.

            Subir al  Ibón de Catieras para desde allí  pasar por el Collado Foratula es muy largo, sería mejor subir por el Barranco Piniecho, un poco más corto y con mal camino casi obligaría a pasar por La Punta Nordeste de Piniecho. Queda la Opción de alcanzar el Collado Bajo de Brazato subiendo por la Hoya de Brazato, lo que podría considerarse como su vía normal.

            En Septiembre de 2007, me fui solo con la intención de darme un “homenaje” en el Barranco Foratula y me llegué hasta los ibones. Desde entonces el Barranco Foratula es uno de esos lugares de culto que guardo de mi pirineo particular.

            Casi todos, montañeros o no, que suben hasta el Balneario de Panticosa se suelen sentir atraídos por los verticales corredores de aludes que decoran los paredones de la orilla izquierda del Caldarés de Baños al otro lado de la carretera. El Barranco Foratula está 4 kilómetros más arriba de Panticosa y justamente por encima de la segunda doble revuelta de la carretera del Escalar hay un ensanchamiento en la orilla este de la carretera y desde allí se contempla espléndidamente los encantos de la parte inferior del corredor. Mis socios no conocen ni barranco ni ibones y hoy 23 de Agosto de 2009 vamos con la intención de hacer una circular de las nuestras.

Inicio del Corredor del Barranco Foratula.
 
            A las siete y cuarto de la mañana estamos aparcando en el ensanchamiento de la carretera frente al barranco a 1450 metros de altitud. Descendemos por la misma hasta el comienzo de la segunda doble vuelta y buscamos camino entre la maleza de ribera para pasar el Caldarés de Baños.

            Ye en la orilla izquierda del río nos incorporamos a la enorme pedrera que es el cono de deyección del Baranco Foratula  y que tantas veces hemos visto cubierto de materiales de alud. Ahora es una pedrera con materiales metamórficos de grandes proporciones entre los que se mezclan los graníticos  venidos de más arriba y entre los que se va instalando una reducida masa arbustiva de ribera.

            Subimos por cualquier parte hasta que nos enfrentamos al corredor cuando ya hemos recuperado la altura a la que hemos dejado el coche.

Zona Inferior de Bloques.

            Las paredes metamórficas se aproximan y enseguida, dentro  ya del corredor, en dirección sudeste, alcanzamos la taponadura inferior de enormes bloques que se pasa fácilmente por la izquierda del corredor.

Zona Superior de Blosques en el Barranco Foratula.
 
            Proseguimos entre bloques muy asentados y enseguida alcanzamos la segunda taponadura, también de grandes bloques empotrados que se supera por la derecha del corredor.

            Subimos tranquilamente pero a pesar de que estamos en la profunda sombra de la mañana entramos en calor: el ritmo en la pendiente y el ambiente templado colaboran.

            Enseguida alcanzamos la  bifuración inferior del corredor que se ve desde la carretera y proseguimos por la rama izquierda, la otra se rellena de placas lisas y verticales.

            Vamos dejando atrás la pedrera de fondo del corredor que tendrá una pendiente aproximada de 35º y nos enfrentamos al Resalte Inferior del Corredor. La parte derecha del mismo es una inclinada rampa estrecha y herbosa, separada por un dorso central metamórfico de la parte izquierda que son unas placas metamórficas verticales en las que se aloja un oscuro nicho también visible desde la carretera ya en pleno muro del resalte.
 
Rampa herbosa.

            Ascendemos la rampa herbosa hasta que alcanza el muro metamórfico y por un vertical corredor de alrededor de 8 metros nos incorporamos a la parte intermedia del dorso central que divide al corredor que nos enseña su roca metamórfica de base cuando la pendiente se ha puesto alrededor de los 60º.

Corredor por encima de la rampa herbosa.
 
            Un corto flanqueo hacia nuestra derecha nos coloca en la base del nicho oscuro por encima de las placas inferiores. Frente a nosotros tenemos un doble muro que tiene forma semicilíndrica. La parte inferior es una pared algo húmeda, tiene una altura de alrededor de 8 metros y esta compuesta de placas metamórficas bastante cuarteadas que siendo vertical se sube bien pues tiene abundantes y firmes presas.

Ascendiendo el Tercio Intermedio del Resalte Inferior.

            En la parte intermedia del doble muro aparece una repisa ocupada por una charca del barranco y tras ella el muro de salida del resalte.

Ascendiendo la parte superior del Doble Muro.
 
            Hay que rodear la charca, entrar por la izquierda del corredor y  unos pocos metros más arriba hacer un flanqueo hacia la derecha del corredor en busca de un par de espléndidas presas que son la clave que nos permitirá alcanzar un oscuro y estrecho diedro en la parte derecha del muro. La roca es excelente, las presas son buenas y no faltan, la pared es vertical pero con un par de pasos atléticos nos colocamos en la zona derecha vestida de roca porosa y áspera. Desde allí nos encaramamos en el bloque empotrado de la cabecera del resalte tras 15 metros verticales. Es un muro de IIIº como mucho.

Vista Somital de la charca del Doble Muro.

            El corredor se ensancha de nuevo y se rellena de bloques de variadas dimensiones bajo los que se encuentra el sustrato metamórfico que aflora cada vez con mayor frecuencia. Estamos por encima de los 1700 metros de altitud y el corredor que tendrá ahora una pendiente de 40º grados se va elevando sostenidamente a base de escalones y pequeños resaltes que se superan con facilidad

Inicio del Segundo resalte.
 
            La presencia de pinos negros en la orilla izquierda del corredor va acompañada del Segundo Resalte. Es un muro bastante vertical que rellena la casi totalidad el corredor a base de placas lisas y que habrá que flanquear por la parte izquierda del mismo.
 
Detalle de la Chimenea del Segundo Resalte.
 
            Hay que ascender una rampa bastante inclinada en la orilla derecha del corredor  para luego salirse del mismo y subir en la pared izquierda un tramo medianamente herboso e inclinado, para alcanzar unos pinos negros perfectamente retorcidos por los aludes. Desde allí, un paso obligado y algo delicado, por encima de la parte izquierda de la pared te permite superar el resalte que tendrá alrededor de 30 metros y que ha resultado más delicado que difícil.

Salida rocosa del Segundo Resalte.
 
            Estamos alrededor de los 1900 metros de altitud y el corredor continúa para  arriba con pendiente uniforme y con  afloraciones metamórficas frecuentes sobre las que discurre el agua del barranco y contenido entre muros que ofrecen escapatorias a ambos lados. La vista hacia abajo nos enseña el Mallo y su bosquecillo cimero al que reaccede justamente desde debajo del Segundo Resalte.
El Mallo y Peña Gabarda desde encima del Segundo Resalte.
 

Frente a las dos Ramas del Resalte Superior.

            Poco más arriba el corredor tiene un pequeño e inclinado descansillo y se abre en dos ramas: es el Resalte Superior.

            Igualmente erguidas y fáciles, separadas con un dorso intermedio muy bien escalonado, elegimos la rama derecha del corredor que es la que conduce el agua proveniente de los ibones.

Acónitos azules en el Barranco Foratula.

            Subimos un poco por cualquier parte peleando o bien con los pinos negros de los lados o bien con las rocas mojadas  hasta que enseguida alcanzamos un pequeño rellano herboso en el que se resuelve finalmente el corredor alrededor de los 2000 metros de altitud.

Ibón de la Foratula desde el desagüe.
 
            Una rampa herbosa e inclinada en la que hay instalados retazos de pedrera granítica nos conducen  al lugar en el que las dos ramas del corredor se incorporan a una amplia ladera también granítica y vestida de pedrera entre retazos de pratenses. Subimos suave y persistentemente por las proximidades del pequeño barranco ahora seco y enseguida alcanzamos el lecho lacustre de los Ibones de Foratula situados a 2230 metros de altitud. Son las nueve y cuarto pasadas de la mañana.
La Sur de las Puntas de la Foratula.

            Los Ibones de Foratula o de Piniecho son dos, el situado más al oeste es un modesto ibón de mediana superficie y poca profundidad, menguado en esta época estival. Un poco por encima y hacia el este se encuentra el más pequeño, se trata de un ibón prácticamente colmatado, en esta época una turbera en la que acampa la flor algodonosa en medio de un mar de plantas acuáticas de turbera. El rellano lacustre se alarga hacia el este en suave ascenso en busca del Collado de la Foratula entre el Pico tablado al norte y las Puntas de Piniecho al sur. Al norte del rellano lacustre se encuentran las Puntas de la Foratula y en el fondo del rellano una importante comunidad de acónitos azules.

Prado de acónitum napellun en los Ibones de la Foratula.

Hierba algodonosa en el Ibón Colmatado de la Foratula.
 
            Almorzamos al tenue sol de la mañana y con más prisas que pausas pues queremos estar a la una en casa reemprendemos el camino en dirección norte, queremos bajar por el Balneario de Panticosa.

Dejamos abajo los ibones de Foratula o de Piniecho.

            Nos chupamos algo más de 200 metros de repecho hasta que alcanzamos el Collado oeste de la Punta Oeste de la Foratula. Sobre los 2450 metros pasados nos asomamos a la arista sudoeste que desciende hacia la Punta del Oso. Lo que vemos es un paretazo erguido y absolutamente descompuesto que sumerge sus pies en las masas de pino negro próximas al Caldarés de Baños. Bajar por allí no es aconsejable puesto que en el pinar pierdes la perspectiva y te puedes enrallar con suma facilidad.

Travesía hacia la Peña de los Baños a la que le llega el sol.
 
            Confirmada nuestra suposición previa hemos de iniciar una travesía prácticamente horizontal y en dirección norte que nos conduzca a la Punta de Los Baños que desde aquí recibe los primeros rayos de sol ya que toda la pared está a la sombra.

            La travesía en una empinadísima ladera granítica absolutamente descompuesta es pestosísima, requiere todos los cuidados y atenciones del mundo e incluye el destrepe de un vertical corredor que hemos de limpiar echando medio corredor abajo para poder destreparlo. Luego de nuevo en horizontal proseguimos hacia el pequeño collado situado al nordeste de la Peña de los Baños a la que se llega prácticamente de llano. Mi chica jura y maldice como una fulibustera.

Al sol sobre la Peña de los Baños. 
 
            Del pequeño collado situado un poco por debajo de los 2350 metros de altitud, un rectilíineo e inclinado corredor en dirección este-nordete nos va a permitir bajarnos  alrededor de 250 metros de tacada para alcanzar el fondo de un circo contenido entre las aristas que orientadas ambas al noroeste arrancan de los dos Puntas de la Foratula.

            El tiempo que hemos perdido en el flanqueo, pues mi chica los lleva regular, lo ganamos en el corredor que patinamos en su mayor parte.

El circo entre Foratula y la Peña de los Baños.
 
            El corredor se ensancha y se convierte en un empinado pedregal de bloques graníticos de grandes proporciones entre los que se instala el rododendro. Además, las frambuesas y los arándonos nos proporciona un segundo almuerzo extraordinariamente azucarado. Hemos de buscar claros que nos permitan descender sin dejar ninguna pierna empotrada entre los bloques siempre en busca del Barranco por el que desagua la Ribera de Tablado, tratando de no precipitarnos sobre la zona de la Planta Embotelladora por precaución.

            Ya muy cerca del Balneario descendemos un buen tramo por un torrentillo lleno de verdura jugosa y fresca, alcanzamos una importante captación de agua y con ella un caminillo que nos lleva a la ya difunta Casa Belio. Son las doce y media y estamos liquidando nuestra original marcha circular en la que hemos movido 1050 metros de desnivel y que no recomendaríamos más que a personal muy experimentado y con ganas de jarana.

            En la orilla del Ibón de los Baños, una pareja de caballeros hispano-francesa que se va para abajo me baja en su coche hasta el mío. Vuelvo inmediatamente a recoger a los socios y sin más nos llegamos a casa con diez minutos de retraso sobre el horario previsto con la satisfacción de haberle pegado una diminuta dentellada a nuestro pirineo desconocido.
 
Para ver más fotos.
             

 

  

 

                        

           

           

16 ago. 2009

32b-09. PUNTA ESCALERAS E IBON DE RAMOND. 16-8-2009.

Vertiente Este de la Punta de las Escaleras.

Cima de Monte Perdido, Punta de las Escaleras, Ibón de Ramond, Caseta de la Fuen Blanca y Barrera de Plana Canal.

16-8-2009.

9Salida 09 h. Llegada 18 h.

Sol.

Dificultad media.

Ascensión.

 Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de la Punta de las Escaleras procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Las tres veces anteriores que habíamos hecho la Punta de las Escaleras habíamos utilizado la Vía Integral de la Arista Sur de Monte Perdido desde el Collado de Arrablo, bueno, veníamos ya de camino. Hoy, 16 de Agosto de 2009 íbamos a hacer una excepción en la montaña: hacer una cima bajando en lugar de subiendo, y no diré que sea algo corriente a pesar de que en algunas contadas ocasiones ya lo habíamos hecho.
 

            La noche a 3355 metros de altitud resultará solo decente por causa de la humedad. La madrugada que llega pronto nos recubre de hielo los sacos pero no es mayor problema un cielo del que van desapareciendo las estrellas empujadas por la naciente luz del sol que se aproxima al horizonte nos presagia un feliz final del vivac.
 
Desde la Cima de Monteperdido.


            Dejamos que salga el sol que nos ilumine y que empiece a calentar el ambiente.    Remoloneamos en los sacos pero finalmente, cuando van a ser las ocho de la mañana nos levantamos, está llegando el personal.
 
 
            Desayunamos, recogemos, enmochilamos, hacemos unas fotos con luz muy dura y sobre las nueve, algo tarde, comenzamos la jornada.

 
La Arista Sur de Monteperdido.

            Tomamos la Loma Sur de Monte Perdido y nos vamos para abajo. Está cosida la ladera de caminillos y tranquilamente descendemos en busca de las escaleras.
 
Destrepando la escalera Superior.
 
            Las escaleras son resaltes calizos, de altura variable, suficientemente verticales para que haya que utilizar corredores que permitan el tránsito entre las terrazas inclinadas que se localizan por encima y debajo de la pared. Y escaleras realmente hay dos. Por encima de la superior hay un resalte inclinado y escalonado que se desciende al paso, es una escalerilla por decirlo de alguna manera e inmediatamente debajo de la misma las citas conducen a la cabecera de la Escalera Superior.

 
Escalera Superior.

            Se trata de la escalera más vertical, más larga pues tendrá una altura de alrededor de 15 metros y más complicada. Tiene una roca excelente y un doble acceso separado por un bloque. Cuenta con una caliza clara excelente y presas sobradas tanto para pies como para manos. Su destrepe es clásico y puede presentar en ocasiones la dificultad adicional de tener la roca húmeda o encontrarse mixta de hielo. La salida también es doble pero quizás la fisura derecha sea la más utilizada. Al oeste del corredor, hay otro pero tiene bastante más complicada la parte inferior del mismo y no suele utilizarse.
 
Iniciando el destrepe de la Escalera Inferior.
 
            Debajo del corredor se extiende una amplia e inclinada faja recubierta de materiales calizos sueltos. Permite descender unos metros que conducen al borde superior del resalte siguiente, la Escalera Inferior.


La escalera Inferior.

            Es una escalera de similar altura pero está fraccionada. La parte superior es una amplia vira inclinada, de oeste a este, que conduce casi a mitad de la pared donde comienza realmente el muro vertical. Se puede destrepar por la fisura izquierda o por medio de pared con excelentísimas presas. La salida de la fisura es un poco larga pero de cualquier manera es más corta y más fácil que la superior.
 
Muro de la Norte de la Punta de las Escaleras.

            Un marcado caminillo desciende suavemente la amplia e inclinada terraza en busca de otras dos escalerillas que son poco más que un par de ondulaciones cubiertas de materiales sueltos. Conducen al meteorizado collado al norte de la Punta de las Escaleras.

 
La Sur de Monteperdido.

            Hay que salir del collado situado por encima de los 3000 metros por una rampa corta y terrosa que nos deposita en las placas que defienden la cima. Disponemos de varias opciones en las que con algún apoyo de manos alcanzamos sin ningún problema la alargada y plana cima de la Punta de las Escaleras situada a 3027 metros de altitud. Son las diez de la mañana.
 
En la Cima de Las Escaleras de Montperdido por cuarta vez.

            Recorremos la alargada cima de punta a punta, fotografiamos hasta a las hormigoneras pues tenemos paisaje subyugante hacia cualquiera de los puntos cardinales y especialmente el noroeste que va a ser nuestro destino inmediato.


            Un cuarto de hora después nos bajamos de la cima hasta el collado, ascendemos el resalte descompuesto que hemos bajado en último lugar y tomamos el subsiguiente corredor en dirección este.

 


Hacia el Glaciar de Ramond.

            Descendemos unos metros deslumbrados por el sol e inmediatamente iniciamos una travesía en suave descenso y en dirección este por las pedreras del sudeste de la vía que acabamos de descender. Trataremos de alcanzar de la manera más económica de esfuerzo posible el lecho en el que se asienta el Glaciar de Ramond.


            Hemos de transitar a media ladera por unas pedreras que lo único que tienen de cómodo es que, medianamente humedecidas por la lluvia de ayer, permiten un tránsito no demasiado incómodo.

            Poco más adelante alcanzamos la parte alta de la morrena lateral izquierda del glaciar y en suave descenso por terreno más cómodo nos acercamos al fondo de la cubeta lacustre establecida por debajo del Glaciar.

            El Glaciar de Ramond o de Arrablo está situado en un circo comprendido entre el Monte Perdido al oeste y el Soum de Ramond o Añisclo al este vertiendo sus materiales hacia el sur por la escalera situada a nivel superior de la Torre de Góriz o Morrón de Arrablo.
 
El Ibón de Ramond o de Arrablo.

            La orientación, perfectamente norte-sur le habrá imposibilitado de alcanzar importantes dimensiones y en la actualidad queda reducido a una franja de nieve-hielo resto de la acumulación de la nieve caída de la Arista Este de Monte Perdido que cierra el circo. En su parte este la sombra matutina que le proporciona la pared oeste del Soum de Ramond por la que hay una vía de ascenso a este pico hace que todavía quede establecida la mayor parte del hielo del glaciar actualmente.
            Incluso en el actual límite inferior de la nieve se aprecian indicios de la presencia de un pequeño ibón de final de temporada.
            Desde el fondo del circo descendemos contorneando los neveros residuales pues la nieve está dura para las botas y alcanzando la zona de enormes bloques de la orilla sur del Ibón de Ramond nos ponemos a almorzar al sol. Son las once de la mañana.
 
             Se trata de un ibón de reducida superficie y profundidad, no tendrá mucho más de una hectárea que almacena las escorrentías del glaciar con torrenteras muy activas pues los arrastres proporcionan a sus aguas un verde opalino muy singular.
 


Espejo en el Ibón de Ramond.
            Almorzamos tranquilamente, nos entretenemos con los espejos de agua y nuestras cámaras y, media hora después siguiendo la dirección del desagüe subterráneo del mismo nos vamos para abajo en dirección sur.


            Contemplando la espectacular estampa de la Torre de Góriz descendemos la morrena de de cierre superior de la cubeta y nos situamos en una grada plana y amplia que nos acerca a la Torre. Sabemos que hay una grada pero no hemos transitado nunca esta zona por lo que, conociendo Ordesa, vamos con las orejas tiesas.
 
            Así alcanzamos confiados la cabecera de un murallón que nos cierra el camino directamente imaginado. Transitamos la cabecera del murallón hacia la cascada por la que desagua el Glaciar de Ramond y tras comprobar que el barranco se corta vertical, nos volvemos con las mismas en dirección oeste, es suave ascenso y recorriendo la cabecera del murallón en busca de algún corredor que nos permita bajar a la terraza inferior.

            Enseguida nos damos cuenta de que la empresa no va a resultar nada fácil. Ordesa las gasta así y lo sabemos.
            No hay otra opción que progresar hacia el oeste hasta retornar a la Vía de las Escaleras en la amplia terraza situada justamente por debajo de la Punta de las Escaleras
   
            Allí tomamos un corredor medianamente inclinado y con alternativas varias que nos permite bajar los 30 metros que tiene el murallón en esta zona y ya en la terraza inferior continuar con el faldeo al este.
 


Vertiente Este de la Torre de Góriz.


            Hemos visto desde arriba la continuidad de la terraza y primero por debajo de la pared y luego más en los medios pasamos al norte de la Torre de Góriz y poco después en una zona plana y de calizas claras bajo el desagüe del Glaciar de Ramond, continuamos nuestro camino inicial. El descenso de estos 50 metros se nos ha llevado una hora cumplida. Es el peaje que hay que pagar en Ordesa si quieres andar por libre. Y no hay que olvidar que el pago siempre es al contado.


            Continuamos suavemente para abajo con la intención de introducirnos en el Barranco de la Fon Blanca que está cerca pero habrá que alcanzarlo.
 


Barranco entre Soum de Ramond y Loas Olas.


            En dirección sudeste vamos descendiendo pequeños escalones, laderas y pequeñas terrazas hasta que nos situamos en las proximidades del GR-11 que asciende al nordeste hacia las paredes de la Punta de las Olas.


            Alcanzamos el GR sobre los 2425 metros de altitud y enseguida lo abandonamos pues nos queremos retornar hasta el Collado de Arrablo y allí coger el camino del Barranco de la Fon Blanca. Vamos a tratar de acortar yendo directamente al sur.


            Enseguida nos introducimos en la ladera izquierda de un barranquillo subsidiario que baja inmediatamente al sur del collado, en su ladera izquierda hemos de destrepar una pequeña zona de placas y proseguir por una grada herbosa y amplia al sudeste para alcanzar el barranco que es el desagüe de la cuenca situada entre el Soum de Ramond y la Punta de las Olas.

            Creemos que hay que cruzar ese barranco pero en su ladera derecha, una sucesión de pequeñas terrazas escalonadas nos permiten alcanzar el plano praderío de la orilla izquierda del Barranco de la Fon Blanca. Es la una y media y estamos sobre los 2220 metros de altitud.

            Remojamos las patas en el barranco y comemos. De postre tomamos propósito de acabar por hoy con las improvisaciones.
 
Gradas Superiores del Barranco de la Fon Blanca.


            A las dos y cuarto cruzamos el barranco y nos vamos por el plano praderío de la orilla derecha del mismo al encuentro con la pintura.

            Nunca hemos transitado el barranco de la Fon Blanca y en ello estamos.

            La primera parte del descenso es por la orilla derecha y se estructura con dos resaltes sucesivos, el superior para descender, por un empinado y artificioso camino, prácticamente un destrepe sobre calizas ocres, lo que el barranco hace en cascada, y el segundo tras un rellano herboso intermedio que menos consistente nos aproxima al lecho del barranco.
 
Cascadas Superiores del Barranco de la Fon Blanca.

            El camino perfectamente balizado y bastante transitado nos conduce cómodamente hasta el barranco. Pasamos a su orilla izquierda y proseguimos el descenso por una pedrera muy inclinada y bastante estabilizada en la que se instalan los pinos negros.
 
Cascada Inferior del Barranco de la Fon Blanca.


            El camino desciende uniformemente mientras que el barranco que se ha arrellanado un poco se cepilla lo que le queda de descenso regalándonos la preciosa cascada inferior cuando ya echamos la vista a la Surgencia de la Fon Blanca.
 
Surgencia de la Fon Blanca.

            Unos tramos de camino sobre la vegetación arboreo-arbustiva del fondo del Bellos y en la que han practicado una limpia nos conduce a la Cabaña de la Fon Blanca que está ocupada. Hay que decir que la ocupación de esta modestísima cabaña es sencilla ya que no tiene capacidad para más de cuatro personas.

            Aquí cerramos nuestro periplo y tomamos el camino que baja a San Urbez tras atravesar el puentecillo. Todavía no son las cuatro.

            Desandamos camino por la orilla izquierda del barranco y comienza a gotear. Parece ser que las tormentas han adelantado la hora de llegada.
 
Acónitos amarillos en Añisclo.

Alcanzamos la pequeña cascada e inmediatamente tomamos el camino que abandona el fondo del Barranco de Añisclo para alcanzar los prados de San Bizenda bajo el Cuello Biceto.

            No es más que una pechada de 20 minutos en la que notamos los deliciosos efectos de nuestra "tournee" Nos compensa la delicadeza de los acónitos amarillos que adornan tan inimaginable camino.

Sestrales.

            Luego, ya casi de llano el camino que sigue al sur se convierte en pista, pasa por delante de la Cabaña de San Bizenda y nos va a martirizar un buen ratito en persistente y caluroso ascenso al encuentro del abrevadero de Plana Canal que no sabemos quién ha cambiado de sitio. Se nos hace larga la llegada al mismo.

            Echamos un trago y con la marcha de resistencia y el motor bien caliente alcanzamos la barrera de Plana Canal encontrando innecesario el cartel que indica la presencia de la misma 75 metros más adelante. ¡Pero si está cerrada al tránsito!

             Bueno, nos molesta casi todo, pero es presumible puesto que en menos de 36 horas hemos movido 2240 metros bastante cargados y el descanso de la noche ha sido un tanto elíptico. ¡Ordesa patria querida! Mi chica no canta. No le gusta gran cosa ni la canción ni Ordesa. Y ya se sabe: ¡si no quieres caldo, pues taza y media!
 

15 ago. 2009

32a-09. VIVAC EN LA CIMA DEL PERDIDO. 15-8-2009.


Después de la tempestad suele llegar la calma incluso en la Cima de Monteperdido. ¡Os suena?
 
Plana Canal, Fon Blanca, Collado de Añisclo, Terrazas de Bellevue, Balcón de Pineta, Glaciar del Perdido, Espalda de los Esparrets y  Collado del Perdido.

15-08-2009.

Salida 07 h. Llegada 18 h.

Sol.

Poco difícil.

Ascensión.

Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Monteperdido procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            Teníamos algunos temas pendientes en Ordesa algo normal ya que es muy grande, y entre ellos vivaquear en la Cima del Perdido. No era fácil el asunto  pero casi todo suele tener su momento y su lugar, y aunque un poco tarde para nuestro gusto marcharemos el 15 de Agosto.

            Monteperdido, je, je… tiene para nosotros el grandioso honor de ser nuestro segundo tresmil justamente después del Aneto, padre del Pirineo. Hemos subido repetidamente, en compañía con nuestra hija, con otros, solos; hemos ascendido desde Góriz, desde las Terrazas bajo el Col de los Glaciares nuestra residencia de verano, desde Cuello Gordo haciendo la Integral de las Escaleras. Hay más opciones además de aquella primera inolvidable también un 15 de Agosto de 1984. ¡Vamos a celebrar el XXV aniversario a lo grande!

            Quiero algo diferente y especial, lo haremos en dos días y para ello, nada mejor que aprovechar que los tres tenemos fiesta y viajar hasta la entrada al Parque Nacional de Ordesa por Plana Canal el viernes 14. Llegamos a la barrera cuando son las nueve de la tarde y nos bajamos hasta la Cabaña de Plana Canal que está a cinco minutos de camino para limpiar un poco de agua del suelo hormigonado ya que la caseta tiene alguna gotera y cenar rápido pues anochece enseguida.

            La cabaña es amplia, capaz para 6 personas, tiene fuego bajo, algo de leña y nos proporciona un lugar muy decente para pasar la noche.

Amanece en Plana Canal.
 
            Esperamos que amanezca el sábado 15 ya medio despiertos. Son las seis y diez de la mañana y a media luz recogemos, desayunamos, enmochilamos y nos ponemos en camino ya de día a las siete menos cuarto.

            Estamos a 1740 metros de altitud y pista abajo en dirección  primero noroeste hasta la fuente y luego casi norte  atravesamos con las lazadas de la pista los barrancos que nacen de la cara sudoeste de Basones, poniendo en fuga a algún que otro jabalí para alcanzar las inmediaciones del Refugio de San Bizenda, que no sabemos para qué leches está allí siempre cerrado.

            Ya prácticamente de llano proseguimos hacia el norte acercándonos a los escarpes del cañón de Añisclo pues hemos de bajar al fondo.
 
Entrando al Barranco de Añisclo.

            Son las ocho menos cuarto cuando nos introducimos en el barranco, perfectamente señalizado. Estaremos sobre los 1700 metros de altitud y primero por un barranco que se derrumba materialmente y en el que han practicado una buena colección de escalones artificiales y luego de una travesía horizontal que nos desplaza un poco al sur tomar otro paralelo que desciende hasta las inmediaciones del Río Bellos, bajaremos alrededor de 150 metros de desnivel. Allí el camino alcanza el del fondo del valle y pasando junto a la cascada del primer barranco en dirección norte proseguimos valle arriba por la orilla izquierda del río.

Barranco de la Fon Blanca, mañana volvemos.
 
            Hay un buen trecho en suave ascenso y por la orilla izquierda del río nos distraemos con las maravillosas filigranas acuáticas del Bellos, los verticales paredones que rivalizan en belleza a ambos lados y la hermosura mágica de la Surgencia de la Fon Blanca y alcanzamos el ensanche del río en la desembocadura del Barranco de la Fon Blanca.

Cabaña de la Fon Blanca.
 
            Pasamos junto al puente que facilita el paso a la Cabaña de la Fon Blanca y proseguimos al norte a través del praderío alpino con un camino perfectamente balizado, es el GR-11 y en consistente ascenso.
 
            Siempre por la orilla izquierda del río vamos ascendiendo sucesivos resaltes que se acompañan con espumeantes y delicadas cascadas a la sombra de la mañana que nos procuran los oscuros y verticales paredones de la cara oeste de la impresionante mole de la Suca. Vamos en busca de nuestro segundo objetivo situado todavía allá arriba y bañado por el sol de la mañana: el Collado de Añisclo.
 
Cascadas del Bellos en el Valle de Añisclo.

            El valle se hace largo, pues lo es, y además hay que remontar 900 metros. Alcanzamos con ganas la zona de sol por lo que lleva consigo, estamos ya muy arriba.

            El Bellos ha desaparecido pues nace más abajo, el camino se va hacia la parte oeste del collado que es la que nos interesa y a las diez y cuarto nos asomamos al valle de Pineta. Estamos en el Collado de Añisclo a 2460 metros de altitud y nos hemos pegado la primera sudada del día con la colaboración inestimable de las mochilas que pesan lo suyo.

La Suca desde el Collado de Añisclo.

            Pero al sol, mientras almorzamos, se seca un poco la ropa humedecida por el sudor y nuestra vista reconoce y agradece, a pesar de las neblinas desde el plácido fondo de Pineta, el altiplano de La Larry, la arista divisoria del Comodoto, el Robiñera, La Munia el oscuro y asimétrico Gerbats, el Long, el Midí de Bigorre y más cerca el erizado y vertical  Forcarral, la Arista de Tuca Roya y el amplio e inundado de sol, Balcón de Pineta, que es nuestro destino próximo.
 
            Media hora después proseguimos hasta la zona oeste del collado y ascendemos suavemente hasta que unas citas nos indican que hay que abandonar el camino balizado que va a girar al sudoeste e introducirse en los paredones inferiores de la Punta de Las Olas.

Primer Circo de las Terrazas de Bellevue desde el Collado de Añisclo.
 
            Estamos sobre los 2500 metros de la altitud de nuestro altímetro y nos introducimos en la vertiente nordeste de la Punta de Las Olas. Ante nosotros surge hacia el noroeste un poco marcado caminillo que va a atravesar en suave descenso un amplio corredor, primero de calizas claras muy meteorizadas para alcanzar un pequeño rellano cubierto de grandes bloques calizos también claros y en los que desaparece el camino, para llanear posteriormente y atravesar una zona suavemente ascendente y vestida de calizas ocres que es una indecisa arista que baja del Baudrimont Sudeste o Pico Navarro. Un pequeño collado bajo la prominencia más alta de calizas ocres marca el final de la parte inicial.

Final del Primer Circo.

            Desde el pequeño collado del crestón localizamos la parte intermedia de nuestro recorrido: es una irregular ladera, bastante inclinada, medianamente descompuesta y vestida de calizas ocres en las que vamos a desarrollar un camino lleno de sube y bajas, siguiendo las vaguísimas trazas de un camino prácticamente inexistente con dispersas citas.
 
Parte recorrida del Segundo Circo.

Segundo Circo y Arista de Punta Celestín. Atrás Esparrets.
 
            Tenemos en el horizonte una marcada arista de calizas ocres, retorcidas y plegadas que parece surgir de un enorme canchal de calizas claras acampadas en la vertiginosa ladera nordeste de los Picos de Baudrimont. La arista remata en un puntón de calizas ocres, bastante evidente: es la Punta Celestín.

Paredes de la Este del Perdido y Espalda de Esparrets muy atrás.
 
            Alcanzamos la arista en un lugar accesible, dos pequeños dientes por encima de la Punta Celestín con lo que liquidamos la parte intermedia de la Vía de las Terrazas de Bellevue. No estamos para “excursiones opcionales” pues el Balcón de Pineta queda todavía algo al fondo y vamos al grano.
 
Arista de Punta Celestín y atrás Balcón de Pineta.

            Aquí se acaba el camino, las citas y de la claridad de ideas se encarga la potente y erizada arista de la espalda de los Esparrets que tenemos delante y que hay que atravesar.

            Sabemos de unos corredores, uno de los cuales hay que trepar y que no vemos. Hacia arriba la arista se pone absolutamente salvaje y plagada de placas calizas lisas por cualquier parte que nos invitan a perder altura para progresar por una amplio e inclinado corredor muy descompuesto que sumerge sus pies en los torrentes y cascadas del Cinca.

Corredor del Bloque Empotrado de la Espalda de Esparrets, salida al Balcón de Pineta.
 
            Iniciamos una travesía descendente para pasar por debajo de las placas y proseguir por la cabecera de una zona casi terrosa pues está absolutamente meteorizada. Algo abajo pero cuando queda todavía bastante para alcanzar el arranque de la arista en la Faja Formosa vestida de verde, progresamos irregularmente hacia la arista: hay tantos corredores en esta arista que nos dejamos guiar por el altímetro y elegimos un par de ellos,”debían de ser tres”.

            Al superior, en territorio de placas no podemos llegar. Buscamos hacia abajo en las inmediaciones de un rellanito en el que hay un vivac y no localizamos ni camino ni citas por lo que tomamos un amplio, descompuesto e inclinado corredor que nos lleva en ascenso a la pared. Es una zona muy barrida por aludes pero… Cuando el corredor se comienza a elevar entre paredes localizamos una única, solitaria y maravillosa cita: es nuestro corredor.

            Progresamos por terreno descompuesto que se va encajonando alrededor de 30 metros más y nos situamos en su parte estrecha taponada por un pequeño bloque empotrado de dudosa estabilidad. Ascendemos media docena de metros encajonados y verticales pero con excelentísimas presas y saliéndonos  por la pared izquierda del corredor sorteamos con mucho cuidado y sin tocar el bloque empotrado. Por encima del mismo una estrecha e inclinadísima rampa llena de basura, de alrededor de 15 metros nos deposita en una pequeña brecha sobre la Arista de la Espalda de los Esparrets. El corredor que dicen hay que descender en oposición se las trae.

Punta Celestín en la distancia desde la salida del corredor.
 
            Nos quedan pocas dudas puesto que en la brecha hay una cita y unos metros delante dos más, evidentísimas, que nos sitúan en un puente natural de roca de menor tamaño del de la Faja de las Flores. Pasamos bajo el puente y una estrecha vira horizontal nos permite acceder a las pedreras del borde del Balcón de Pineta.

Puente Natural de acceso al Balcón de Pineta.
 
            Liquidamos la vía de las Terrazas de Bellevue sin necesidad de ir hasta la Cruz de Marboré  pues nos vamos vía directa, al Glaciar de la Norte del Perdido. Estamos un tanto desconcertados. Las referencias que poseíamos describían la ruta en sentido inverso, lo que no es mayor problema; pero no hacían ninguna referencia ni al puente natural, paso obligado, ni al bloque empotrado del corredor. No sabemos si hemos pasado por el corredor correcto pero las citas no ofrecen duda. Además hemos empleado dos horas y cuarto escasas y con dudas de las cuatro y media anunciadas. Bueno…

En el Balcón de Pineta.

            A media ladera de calizas mezcladas y descompuestas y en dirección oeste alcanzamos en suave descenso la parte plana y elevada del rellano y entre neveros residuales pasamos bajo los seracs de la lengua terminal del Glaciar del perdido y bajo el zócalo inferior nos sentamos a comer pues es la una y media. Estamos sobre los 2650 metros de altitud.

            Media hora después proseguimos en la misma dirección y en suave ascenso la morrena lateral derecha del Balcón de Pineta para buscar un lugar por el que superar el zócalo rocoso y alcanzar el glaciar.

El Corredor de Entrada al Glaciar de Monteperdido visto de frente.
 
            Alcanzamos la entrada de un corredor de alrededor de 35 metros, amplio, con buenos escalones de calizas ocres secas, limpio y bastante tumbado que se sube de maravilla y nos plantamos arriba en un pispás. Hemos subido tres veces este zócalo y cada vez por lugar diferente.

            Una pequeña travesía en suave ascenso entre placas y en dirección sudeste nos condece al glaciar. Nos ponemos los crampones y sacamos los piolets aunque no la cuerda, no será necesaria.

Hay que atravesar el glaciar.
 
            Para alcanzar el Collado del Cilindro una travesía corta y suave por nieve con huella nos depositaría en la enorme pedriza al nordeste del mimo pero eso no es lo nuestro. Estamos a 2750 metros de altitud y tomando dirección sudeste vamos a atravesar el glaciar orientados hacia el Collado de la Espalda de Esparrets.

            Unas rampas suaves a media ladera diagonal nos permiten situarnos tranquilamente en la parte superior de la zona más agrietada. No queda casi nieve de la temporada  y el glaciar marcha a todo trapo. Pasamos por encima del grieterío y proseguimos en suave faldeo en busca de la rimalla superior ya muy abierta a estas alturas de la temporada.
 

            Buscamos y encontramos un puente en la parte este próxima a la Espalda de Esparrets y tras comprobar su fiabilidad lo atravesamos con cuidado pues la rimalla es de considerables dimensiones y salir del fondo requeriría algún trabajito.


            Por encima de la rimalla la pendiente se yergue y el glaciar se convierte en un amplio corredor que muere en la descompuesta pedriza bajo el collado: va a ser la propina de la jornada.

            No quedarán ni siquiera 100 metros hasta el collado cuando a mi chica se le rompe un crampón por lo que tenemos que abandonar la rampa Terminal de nieve y entrar ya a la pedrera.

            La pedrera, absolutamente descompuesta y con una pendiente de más de 45º resulta peleona: un paso para arriba y dos para abajo o tres si te descuidas. Pisas en un sitio y se corre la pedriza en tus pies y unos metros más allá. La subo con crampones y a trotecillos de picaraza hambrienta. Peor la suben mis socios, Juan por la orilla derecha del corredor se ayuda del piolet y mi chica un poco fatigada dice que no sube la jodida. ¡No es más que cojera de perro!

            En el Collado de la Espalda de Esparrets situado a 3060 metros de altitud dejamos las mochilas y nos acercamos hasta la cima de la Espalda de Esparrets situada a 3077 metros de altitud.

            Van a ser las cuatro de la tarde. Las vistas son espléndidas, el día está aguantando muy bien aunque la neblina del fondo de los valles va en ligero aumento; pero por una vez voy a poder hacer las fotografías que busco: los Picos de Baudrimont sin nieblas. La primera vez que los hicimos tuvimos un día excelente para dejar la cámara de fotos en la tienda de campaña y luego, siempre nieblas.

Con el Dedo y el Cilindro.
 
            Hacemos una foto de cima y otras más, la del Dedo de Monteperdido para mi amigo Balaitus y nos vamos para abajo.
 

            Un pequeño nevero residual bastante erguido adorna la vertiente sudeste del collado pero no hemos de pisarlo, un corredor bastante descompuesto y algo erguido nos permite descolgarnos de la arista un poco al este del nevero y alcanzar la pedriza sin tocarlo.


Baudrimont Noroeste.
 
            Un suave descenso en dirección sur nos lleva a atravesar un corto y suave nevero residual muy próximo al cuello existente entre el espolón este del perdido  y el Baudrimont Noroeste. En las inmediaciones cogemos agua para pasar la noche, no nos fiamos del nevero bajo el Collado de Monteperdido que no sé por qué lo llamo yo del Soum.

Después de 9 horas para hacer esta foto Alberto, tu pico.

Y este es el tuyo Navarrico.
 
            Habremos perdido alrededor de 100 metros cuando giramos por debajo del espolón y nos introducimos en dirección oeste en busca del collado que está defendido por el nevero residual correspondiente.

Monteperdido desde el cuello del mismo nombre.
 
            Primero ascendemos por la izquierda del nevero para  pasar en travesía a la parte derecha hasta unas afloraciones rocosas del Soum de Ramond y luego, con cuidado y con la ayuda de los piolets ascender la parte superior y más erguida del nevero que esta vestido de nieve medio medio y alcanzar el Collado de Monteperdido a 3241 metros de altitud cuando van a ser las cinco de la tarde.

            Fotografiamos el Ibón de Ramond y saliendo del collado por la rampa terrosa trepamos unos paso fáciles en la pared del norte del mimo y alcanzamos fácilmente la arista este de Monteperdido. Ya suavemente y contemplando con cierto temor la presencia de nieblas en la zona, ascendemos tranquilamente la suave arista y con paciencia benedictina el descompuesto casquete somital que nos deposita en la Cima de Monteperdido a 3355 metros de altitud, cuando son las cinco y media de la tarde. Culminamos una jornada bastante delicada: hemos empleado casi once horas para  subir, como mínimo, 1925 metros de desnivel y bajar solamente 300 metros obviando el tramo de vía en las Terrazas de Bellevue.
¡Joder, y esta es nuestra suite!

            Estamos solos, elegimos vivac, nos relajamos aunque no demasiado pues las nieblas rondan y las tormentas también aunque a lo lejos. La faena está hecha y solamente esperamos que la meteorología sea clemente con los montañeros. Las predicciones son así asá.

            Recuerdo que hace 25 años llegábamos aquí en medio de unas tremendas nieblas y que nos dejamos guiar en el Ibón Helado por unos montañeros que ya conocían el pico. En la cima hacía un ventarrón de los de antes y un frío que pelaba absolutamente rigoroso y penitencial. No olvidaré jamás el frío que pasé aquel rato pues llevaba por toda ropa de abrigo una capa de plástico amarilla de ciclista, Rosa llevaba un tristísimo anorak y sudados pues se nos hizo fresqui que tratamos de mitigar corriendo alborozados entre piedras, de un lado a otro de la cima, para ver algo de paisaje al capricho de las nieblas.

            Aquel bocadillo de tortilla con chorizo tenía la tortilla congelada y casi hacía mal a los dientes, pero para entonces, el venenillo de la montaña nos había mordido ya. ¡Qué maravilla!

            A las seis y media nos hacemos una pasta que tragamos a la carrera y tras recoger un poco bajo un plástico, hemos dejado los piolets y los crampones alejados del vivac, nos vamos un poco hacia el Hombro del Perdido pues la tormenta viene a todo trapo.

            Gotea suavemente primero y un poco más después. Sentados con distancia entre nosotros sobre sendas piedras y cubiertos con las capas vamos capeamos el chaparrón y una ligera granizada que vestirá de blanco al Soum de Ramond.

            En un momento determinado escuchamos un sonido un tanto extraño que proviene de la electricidad estática de la tormenta. Las capas de plástico se electrizan y suenan, a mis chicos se les ponen los pelos como escarpias y no lo dudamos, nos quitamos las capas, las dejamos en la ladera y nos vamos para abajo cada uno por su lado.

            Tenemos suerte y ni el aparato eléctrico va a más ni la lluvia tampoco. Caerá fina y suavemente a lo largo de media hora más que pasamos merodeando en el Hombro del Perdido mientras contemplamos como pasa la tormenta y se abre medianamente el cielo para permitir el tímido paso del sol.

            Volvemos a la cima a la vez que la suave brisa va secándolo todo, nos cenamos nuestra sempiterna lata de sardinas, comemos unas galletas, algo de chocolate, unos frutos secos, nos bebemos nuestro vaso de leche y llega el momento de la decisión

            Las tormentas merodean por los alrededores, tienen que irse disipando pero… Bajar al Lago helado nos cuesta media hora y allí el riesgo del aparato eléctrico de una nueva tormenta es mucho menor. Sube gente que está acampando en el lago helado, incluso una pareja de franceses  que están en Góriz, que van casi sin nada y que han de llegar al refugio bien de noche… Nosotros lo tenemos todo enmochilado.

            A las ocho y media nos la jugamos, deshacemos las mochilas, montamos el vivac y nos empiltramos cuando comienza de nuevo a llover pero no es tormenta.

            Todo a cubierto bajo un plástico, nosotros también nos salvamos de la lluvia pero nos humedecemos por la falta de transpiración del plástico que se condensa bajo el mismo.

            Alrededor de  media hora de lluvia fina pero persistente nos acompaña. Pero siempre que llueve para, y las nubes poco a poco se hacen jirones, pierden desarrollo y nos muestran a Júpiter con traje de torero como promesa incierta de una noche celestial que pasaremos en esta suite de este hotel de mil estrellas, que aparecerán paulatinamente  salpicando delicada unas, escandalosamente otras, la lechosa franja de la Vía Láctea.

Nuestra primera Cima de Montepersido, 25 años no son nada. 15-8-84.
 
            Un par de espectaculares Lágrimas de San Lorenzo ponen fin a las Fiestas de “Guesqueta”, algún que otro 747 que parpadea su presencia en un concurrido cielo en el que no faltan ni el inconfundible tránsito de los satélites espaciales que tan difíciles son de ver desde tierra plana con la escandalosa contaminación lumínica de nuestros pueblos, hasta una tímida luna menguante se sumará a la fiesta que el Triángulo de Verano organizará sobre nuestras cabezas. Finalmente la meteorología será clemente con los montañeros y nosotros daremos gracias a los cielos y a las montañas que tantos placeres nos propician.