25 abr. 2010

16-10. CIRCULAR AL TOZAL DE BACIERO. 25-4-2010.

 
La Norte de Baciero.

Cabaña del Clot, cara norte, corredor noroeste, Collado de los Pozos y Arista Este. Descenso por la arista este y Montaña de Gabás.

25-04-2010.

Salida 08 h. Llegada13 h.

Sol.

Fácil.

Ascensión.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.


Mapa de Baciero procedente de Prames. Vía en amarillo.

            En Alguna ocasión había visto alguna estética imagen de los paredones de la cara norte del Tozal de Baciero,  un monte allá perdido en el Prepirineo de la Ribagorza, en medio de la nada.

            Primero iríamos al Castillo del Turbón que siempre localizamos bajando desde el Alto de Monrepós por ejemplo.

            El Baciero está en la zona del Turbón y desde el Turbón es una montaña carente de atractivo diferencial que puede pasar perfectamente desapercibida en una playa en la que las olas mayores suelen ondear al blanco del Pirineo Axial. Pero había que ir a Baciero y así meter las narices en una flor más del Pirineo para deleitarnos con sus más variados manjares.

            A finales de Marzo, dormimos en la cabaña del Clot una noche fría y complicadilla meteorológicamente hablando. A la mañana siguiente las nieblas y la nieve nos invitan a pasar del tema. Pero llega el puente de San Jorge, y como tercera y última actividad nos vamos a Baciero, el tiempo se prevé bueno y así veremos.

La Este de Baciero desde Gabás.
 
            Ayer estuvimos en Gallinero y por la tarde nos subimos con el coche hasta la Cabaña del Clot para pasar la noche. Hoy, 25 de Abril de 2010, tras una noche que no tiene nada que ver con la de hace poco menos de un mes, nos levantamos a las siete y a las ocho estamos de camino por los Prados del Clot en medio de una mañana esplendorosa de esas que no entran más de cuatro en docena.

Cortafuegos en los Prados del Clot.

Las Pedreras de Baciero.
 
            La Cabaña del Clot está situada ligeramente por debajo de los 1600 metros de altitud. Avanzamos en dirección oeste por medio de los prados, cogemos agua en el abrevadero y nos alargamos hasta la incipiente línea divisoria de aguas con Seira en la que inmediatamente localizamos el cortafuegos.

            Por la orilla este del mismo, un poco transitado camino nos va elevando hacia las Pedreras de Baciero en las que encontramos un buen número de marcados caminos que las atraviesan en diagonal ascendente orientándose hacia el corredor noroeste. Creemos que se trata de trochas realizadas por el ganado pero nos llenan de dudas.

            Las pedrizas se hacen longitudinales conforme ganamos altura en la ladera y comienzan  a aparecer recubiertas de nieve con lo que seguir camino es complicado y, consecuentemente, nos olvidamos del mismo y progresamos por los lomos y manchas de verdura que se van alternando en la pared ya que la nieve es bastante profunda y sin demasiada consistencia con estas temperaturas.

            Nos guían los paredones de la vertiente izquierda del corredor espléndidamente iluminados por el sol de la mañana  del que estamos a cubierto todavía.

            Las canales desaparecen bajo un grueso manto de nieve continua cuando la pendiente crece en las inmediaciones del corredor noroeste que es nuestro objetivo. Estamos sobre los 1800 metros de altitud.
 
Nieve continua hacia el corredor.

            Proseguimos brevemente con la diagonal iniciada en el cortafuegos hasta que localizamos la situación del collado al que nos dirigimos y en el que concluye el corredor buscado. A partir de aquí, visto lo visto, nos vamos directamente a la salida del collado, ya coincidiremos con el corredor.

            Se sucederán unos tramos sobre una pala sostenida con nieve profunda en la que nos va muy bien la ayuda del piolet junto a un bastón. Progresamos de frente para arriba hasta que, poco después, la nieve se endurece algo lo que supone un alivio: voy como si pisara huevos con tal de no clavarme hasta la rodilla.

La parte erguida del Corredor al Collado de los Pozos.
 
            Alcanzamos la zona central del corredor cuando ya estamos prácticamente arriba transitando entre afloraciones calizas desperdigadas y entremezcladas con aislados y resistentes pinos negros por la pared nevada, y envueltos por la luminosidad deliciosa de la próxima presencia del sol.

Salida al Collado de los Pozos.

Seira al fondo.
 
            Van a ser las nueve y media cuando alcanzamos el teórico Collado de los Pozos, en la práctica el collado se encuentra un poco más atrás separado por una cubeta totalmente nevada y bañada de sol  que solamente denuncia el tránsito de algunos “sarrios”, rebecos.

            El arranque de la arista hacia el oeste desde el collado situado sobre los 2050 metros de altitud tiene inicialmente un buen aspecto pero me da en la nariz que no es precisamente por allí lo que más nos interesa. Consecuentemente, tras un corto flanqueo en suave ascenso alcanzo un pequeño hombro en la arista y descubro la continuación del camino: prosigue prácticamente en horizontal por la vertiente sur practicando el faldeo del tramo de arista inicial.


Faldeo de entrada a la Arista este de Baciero.
 
            En suave ascenso y en cinco minutos practicamos el faldeo y atravesando unos reducidos neveros, volvemos a la arista cuando se ha desentendido del primer resalte. Quedan alrededor de 300 metros fundamentalmente planos y suavemente dentellados tras los cuales aparece “la tarta de cumpleaños con su velita” que precisamente vamos buscando.

En el collado hay que recuperar la arista que estamos faldeando.

Arista Cimera de Baciero.
 
            La arista es sencilla y está vestida de calizas muy cuarteadas pero firmes que se transitan bastante bien. Una breve y última depresión nos conduce al vértice geodésico de la cima del Tozal de Baciero situado a 2116 metros de altitud cuando todavía no son las diez de la mañana.

Casquete Somital Este de Baciero.

La Pala desde la Cima de Baciero.
 
            Almorzamos un poco mientras contemplamos un paisaje circular ciertamente interesante para nosotros: aquí al lado los pequeños Prados de Baciero y la elegancia nevada de La Pala al este; el Turbón y el nevado rellano de la Plana al sur; Gallinero y Urmella al este y ya más lejos Maladetas, Perdiguero, Posets…; allá abajo el Congosto del Bentamillo visto de manera poco usual, Seira y valles ignotos para nuestros ojos: ¡qué grande es este Pirineo!

Las Planas del Turbón desde Baciero.

Se trata del Congosto del Bentamillo.
 
            Veinte minutos después nos damos la vuelta aproximadamente siguiendo idéntico camino que nos ha ido bien y que nos conducirá al Collado de los Pozos.

Urmella y Gallinero, detrás Maladetas.

Sinchuan en la Norte de Baciero.
 
            No queremos perder demasiado tiempo puesto que no vamos a regresar por el camino de subida: Ya que hemos venido hasta aquí mejor será aprovecharlo y conocer que de eso se trata.

De nuevo en el Collado de los Pozos.
 
            Vamos a recorrer toda la cresta hacia el este hasta que alcancemos el rellano de la Montañeta de Gabás, más allá ya controlamos un poco desde nuestra última subida al Turbón desde San Martín por la Coma de San Adrián.

 
            Un poco marcado camino se eleva alrededor de 50 metros hacia el este para coronar un puntón situado a 2106 metros de altitud, será el punto culminante de la arista que vamos a recorrer y nos servirá para despedirnos de la mayor parte del recorrido de la mañana.

Comabellada.

A partir de aquí la arista que es similar a la parte recorrida y siempre amplia, llanea o inicia un suave descenso hasta alcanzar un amplio collado la Collada Morrera antes de proseguir por una redonda arista  alomada la Comabellada.

Montañeta de Gabás en las inmediaciones de la Coma de San Adrián.
 
            Encontramos alguna cita, variamos ligeramente y continuamente de rumbo lineal siempre en busca de pasos libres de sotobosque y de manchas de nieve muy blanda hasta que finalmente, próximos al rellano de la Montañeta Gabás, la arista se desploma.

            Querríamos girar lo antes posible hacia el norte al objeto de atajar el regreso pero el pinar muy vestido de sotobosque nos lo desaconseja. Consecuentemente hemos de proseguir a toda arista en fuerte descenso escalonado entre calizas y genistas hórridas que tan pronto complican un poco el paso como lo facilitan amortiguándolo.

            Incluso perdemos el nivel del rellano cuando iniciamos un flanqueo en el límite del pinar para alcanzar el amplio rellano en el que coincidimos con un ancho cortafuegos.

En los Prados del Clot.
 
            Avanzamos de llano unos pocos metros por el cortafuegos con las “orejas tiesas”: el camino de vuelta al Clot tiene que aparecer en cualquier momento, y así será.

            No es camino sino que es directamente una pista poco transitada, prácticamente horizontal, la que en dirección noroeste nos lleva tras un par de kilómetros largos a la Cabaña del Clot, a pesar de la desesperanza de mi chica.

            Son la una del mediodía cuando liquidamos nuestro recorrido circular al Baciero en el que hemos desarrollado un desnivel de alrededor de 600 metros, no sin antes entregar la fotocopia de mapa que llevábamos a una pareja bastante desorientada que erróneamente inicia la ascensión al Baciero en sentido contrario. Hay mucho día por delante y a nosotros nos queda la comida y la larga vuelta a casa tras un puente interesantillo.
 

           

           

                

           

              

24 abr. 2010

15-10. EL GALLINERO POR EL AMPRIU. 24-4-2010.


Gallinero desde el Ampriu.
 
Aparcamiento del Ampriu, Pala Gallinero y corredor nor-noroeste. Descenso por la Pala Gallinero.

24-04-2010.

Salida 10 h. Llegada 13 h.

Sol.

Fácil.

Esquís de montaña.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa del Gallinero procedente de Parames. Vía en amarillo.

            Habíamos estado en una anterior ocasión en el Gallinero. Subimos una tarde casi noche la pista de Arrasán a la Llanada de las Piedras Blancas. El refugio estaba a medio hacer y fue para nosotros una bendición del cielo en aquella fría noche de finales del invierno del 2001. En pocos picos hemos pasado tanto frío como en la cima del Gallinero a la mañana siguiente, descaradamente anticiclónica y soleada.

            No pretendíamos subir al Gallinero sino acercarnos con los esquís hasta el Collado de Basibé y allí decidir según la innivación y las pendientes si nos íbamos a Castanesa o  Basíbé.

            Cuando llegamos al Ampriu, es 24 de Abril de 2010, lo que vemos hacia Basibé, que es bien poco, no nos gusta nada y la arista sur hacia Castanesa está demasiado pelada ya.

            Rumiamos nuestra situación  mientras preparamos tranquilamente los aparejos y entre subirnos muy fácilmente hasta el Collado de Basibé al que va gente y no hacer nada por allí después, nos decidimos a marchar al Gallinero con una zona perfecta y completamente innivada. ¡Ya llegaremos! Y a una mala nos quitamos los esquís y hacemos el casquete somital a pata. Son las diez de la mañana.
 

            Cuando arrancamos de la base de la estación de esquí en dirección sudoeste como si nos fuéramos hacia el Collado del Ampriu al norte del Pico Cerler.

            La estación lleva ya medio mes cerrada pero está sembrada de cañones y de arrastres que de alguna manera nos dirán algo útil para ir desarrollando nuestra marcha, ya que, prácticamente desconocemos la zona.

Cibollés en la distancia.

Hacia el Collado del Gallinero.
 
            Hay gente que se va hacia el antecitado collado por una suave pendiente pero nosotros cambiamos de dirección guiados por el arrastre que sube más alto y nos introducimos en un pequeño valle que se orienta en principio al norte.

            Alcanzamos a una pareja de jóvenes que suben delante de nosotros y charlamos. Nos dicen que suben al Gallinero que es muy fácil.

            …Je, je… pero nos vamos con ellos. Poco más adelante, uno reorienta al otro y ya lo tengo claro: uno de ellos en novato pero el otro se conoce el patatar y pueden ser para nosotros un auténtico “mirlo blanco”.

Nos orientamos hacia Gallinero.
 
Bajo la Oeste de Cibollés.
 
            Más o menos juntos, vamos subiendo con un ritmo aceptable y entramos en calores en medio de una mañana espléndida de primavera. La nieve se ha endurecido un poco por la noche y se deja foquear de cine.

Tuca Cibollés desde la parte alta de la Pala Gallinero.
 
            Rebasamos la norte del Gallinero y nos orientamos hacia el nordeste transitando resaltes suaves casi siempre en las inmediaciones de pistas con las que coincidimos en algún momento. Este chico ha debido trabajar en la estación o poco menos.

            En nuestro horizonte está el Collado Cibollés y una enorme pala acanalada conduce al mismo pero nosotros la abandonamos enseguida y nos vamos a describir una ceta hacia el oeste utilizando un difuminado lecho de servicio de la estación. De esta manera abandonamos definitivamente las pistas y nos introducimos en una zona mixta pero todavía muy rellena de nieve.

            Giramos un poco y nos orientamos al nor-noroeste para ganar altura en diagonal sobre la ladera y alcanzar la base en la que se hace notoria la arista norte del casquete somital del pico, lugar al que llega el remonte más alto de la estación.
 
Corredor Nor-noroeste al Gallinero.

            La gente sube la pala  noroeste del pico que a nosotros nos parece un tanto erguida en la parte superior, pero nuestro amigo nos dice que subiremos el corredor de atrás que a él le parece más fácil.

            Avanzamos unos metros en horizontal sobre el rellano de la salida del remonte y nos enfrentamos a un corredor que sube muy alto. No parece excesivamente erguido, tendrá alrededor de 150 metros pero… bajar por aquí… Tiene dos afloraciones rocosas intermedias y una de ellas coincide con un estrechamiento del mismo.
 

            Proseguimos para arriba con buena nieve y utilizamos fundamentalmente la arista  que limita la parte izquierda del corredor que de paso nos propicia interesantes vistas y patios varios sobre la profunda vertiente oeste del gallinero.

En el resalte Cimero de Gallinero.
 
            El corredor se resuelve en un minúsculo hombro desde el que vemos la pala que no hemos subido y unos metros más arriba directamente al norte nos espera la cima del Gallinero. Son las doce del mediodía y estamos a 2728 metros de altitud.

 

Cibollés desde la Cima del Gallinero.
 
            Arriba hay un par de grupos y nuestros compañeros de ascenso con los que intercambiamos sonrisas pues nos hemos entendido más que hablado. ¡Gracias socios!           
            Me doy una vuelta por la amplia y amable cima localizando la vía de descenso que hace el personal pues por este corredor no han bajado hoy.

Aneto.

Palas de Piedras Blancas.
 
            La gente se va marchando, una de ellas con los esquís muy encerados, otro que ha dicho que estaba un poco verde se cae nada más salir… nos quedamos solos.

            Comemos un poco con más preocupación que ganas, echamos nuestro café con leche acostumbrado y contemplamos con detalle la Sur de las Maladetas sobre las que nos han hecho una foto, el Perdiguero y sus satélites… un enorme horizonte. Más cerca nuestro proyecto original que, visto desde aquí arriba, era todavía posible y lógico pero no sé si nos hubiera ofrecido disfrute a nuestra medida; el próximo Pico Cerler y el valle hacia el Molino y Benasque, la espléndida estampa de la Tuca Cibollés que nos ha acompañado en todo el ascenso y la enorme Tuca de Urmella inmaculadamente blanca dominando las Llanadas de Rocas Blancas y trayéndonos a la memoria vivencias imborrables. La mañana es sencillamente espléndida quizás para compensar aquella otra anterior.
 

            Pero hay que bajar pues la nubosidad de desarrollo de los alrededores así nos lo aconseja. Bueno, ¡al tajo! que nadie nos va a hacer.

            La salida de la cima es agradable: una suave y amplia rampa en la cabecera de la arista este: tres o cuatro giros cortos y echamos la vista a la pala-corredor que han bajado y que hay que bajar.

            Tiene un resalte de entrada, ahora, bastante vertical pero nada mejor que ponerse en marcha hacer un giro a la izquierda en la cabecera abandonando la arista e introducirse al corredor.


 
            La nieve está buena, la pala es erguida pero se gira bien tanto con giros cortos como con largos casi de orilla a orilla.

Resaltes Intermedios. 
 
            Descendemos alrededor de 100 metros, el corredor se suaviza pero lo abandonamos hacia el este ya que, como hemos visto a la subida, está cortado para asentar un tramo de pista que llega al arrastre.

Un descenso para recordar.
 
            Hacemos una larga diagonal próximos a las afloraciones rocosas de la arista norte y alcanzamos de inmediato la plataforma superior del arrastre. Luego, la nieve está prácticamente igual fuera de pistas que sobre las viejas pistas nos vamos para abajo disfrutando de un enorme descenso de 800 metros, eligiendo palas y resaltes al capricho sobre la deliciosa Pala de Gallinero.

Giros y más giros en la parte baja con nieve blanda.

            Bueno, los tramos inferiores tienen nieve muy sopa y  los pasamos sin aliciente de frente y para abajo.

            Es la una del mediodía cuando nos quitamos los esquís. Hemos hecho  un descenso de 825 metros de desnivel y es nuestra primera bajada esquiando desde una cima con la excepción del Canal Roya y poco más que son nuestras pistas de aprendizaje. ¡No nos queda faena! 

Campanillas de primavera en el Ampriu.
 
 
Para ver más fotos.
           

23 abr. 2010

14-10. PEÑA SOLANA. 23-4-2010.

Peña Solana desde La Espuña. 16-11-08.

Ciresa, Pista a la Collada, Cara Sur y Arista Este. Descenso por el Camino del Turmo.

23-4-2010.

Salida 11 h. Llegada 16 h.

Nublado.

Bastante fácil.

Ascensión.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa de Peña Solana procedente de Prames. Vía en amarillo.


            Peña la Solana está a la sombra de Peña Montañesa, diríamos que le hace mucha sombra y bien se le vale. Hermana menor de ésta, raramente es visitada y, consecuentemente, su vía de acceso no es precisamente agradable, posiblemente, por eso, por no ser “muy visitada”.
 
Solana y Montañesa desde el Ara. 16-11-08.

            Habíamos estado repetidamente en la Peña Montañesa tanto por el norte como por el sur y la peña Solana nos llamaba poderosamente la atención desde hacía algún tiempo.

Nieblas sobre Solana desde la Guarguera.
 
            La pista que primero estuvo abierta, luego se cerró y había que subir a la Collada desde Ciresa, un interesante esfuerzo que propició el hecho de que la visita quedara sucesivamente pospuesta.
 
Peña Solana desde Ciresa.

            Hoy 23 de Abril de 2010, aprovechando que dan un tiempo regularcillo para otras cosas decidimos emplear la jornada en subir desde el Ciresa: caminaremos por bajo y así podemos evitar el mal tiempo.
 
            La mañana esta parcialmente nublada, con algunas nieblas apelmazadas en los barrancos y en las laderas de la umbría pero no tiene mala pinta cuando, llegados a Ciresa, nos encontramos con la pista abierta al tráfico y limpia de nieve según nos confirman en el pueblo.

            Nos metemos unos metros para arriba y en una vuelta con ampliación aparcamos, cogemos las mochilas y nos echamos a la pista. Son las once de la mañana y estamos sobre los 900 metros de altitud.

            Tenemos por delante de nosotros una larga pista  que entre vueltas y más vueltas nos tiene que llevar, en dirección sudeste, a la Collada, depresión natural entre la Peña Solana y la Peña Montañesa.

Desde la Selva.
 
            Enseguida localizamos balizas naranja que van atajando y con ellas hacemos algunos tramos. Poco más arriba de la fuente de la pista tomamos otro camino del que, poco después, nos daremos la vuelta pues en lugar se progresar hacia el barranco se eleva en dirección contraria, quizás hacia el Tozal de los Pozos. El asunto se salda con un cuarto de hora perdido.

            Proseguimos pista arriba hasta la gran lazada y al final de la misma localizamos de nuevo las balizas naranjas del principio que en su momento despreciamos por las rojas.

            Transitamos el camino cuando nos cruzamos con un grupo que baja por la pista y enseguida alcanzamos la Collada situada a 1552 metros de altitud. Es la una menos cuarto.
 
Solana desde la Collada.

            En el vértice del collado tomamos una marcada senda que en dirección norte atraviesa un corto praderío y se introduce en la genista siguiendo la loma divisoria, pasa junto a un bloque calizo claro y en un minúsculo rellano se orienta horizontalmente hacia la vertiente oeste en lugar de hacerlo hacia la entrada de los corredores lógicos de la pared.

            A retepelo nos vamos unos minutos con el camino, que está recientemente limpiado, pero enseguida volvemos sobre nuestros pasos para retomar nuestra idea original de los corredores centrales de la pared sur, lugar que presenta el aspecto más accesible de la misma.

            No hay camino definido en la ladera vestida de genista hórrida y progresamos en dirección nordeste a través de las zonas más claras en busca de la base de la pared ya en las proximidades de los corredores.

            Hay cinco corredores pero el “bueno” como así será es el central. También es el más directo, el más amplio y el más vestido de todos.

            Pasamos bajo los dos del oeste y cuando en travesía entre vestido sotobosque de boj, pino y enebro alcanzamos el pequeño canchal del corredor central y localizamos un par de citas que nos confirman nuestros presagios.

La Collada desde la parte intermedia de la pared.
 
            El corredor tiene un aspecto algo delicado no por la dificultad que presenta sino porque está muy vestido, los vegetales espinosos deben de ser obviados y los bojes están mojados pero…

            El corredor directo es accesible y aunque un tanto erguido, está lo suficientemente escalonado para que nos vayamos de frente para arriba.

            Siempre buscando pasos fáciles y lo más libres de maleza posibles vamos ascendiendo con algunas dudas, mirando por aquí y por allá siempre en busca del paso más libre que, evidentemente, no aseguran el siguiente.

            Los apoyos de manos son frecuentes, los cambios de dirección también pero ascendemos fundamentalmente de manera rectilínea, superando el corredor que se resuelve en una pared bastante erguida pero que al ser amplia ofrece posibilidades diversas.

            Elegimos un crestón un poco al este de la línea iniciada en el corredor y avanzamos hasta el encuentro de algunas pedreras discontinuas en las que localizamos algunas citas cuando la pared se ha acostado bastante.

            El avance no es cómodo puesto que las pedrizas están absolutamente sueltas y tenemos que buscar afloraciones calizas firmes en las que hay que apoyar las manos para facilitar la progresión.
 

            Cerca ya de la cresta nos orientamos un tanto al noroeste y a media ladera alcanzamos la cresta cuando ya viene de algo abajo.


            Un último tramo de subida por una cresta amplia y descompuesta nos sitúa a la vista de la verdadera cima que se encuentra un poco más al oeste ya que se trata de una cresta longitudinal y alargada. Los materiales de la misma son firmes y enseguida alcanzamos la cima de peña Solana situada a 1903 metros de altitud. Son las dos menos cuarto.

 
            El cielo se ha ido cubriendo de nubosidad  estratificada sobre las cimas circundantes y el día es absolutamente gris tanto que no invita al regalo de la vista: por el Collado Culliver ya llueve.

Tuca y Montañesa.
 
            Contemplamos desde la cima la cara norte de las Peñas Tuca y Montañesa, Sestrales, Castillo Mayor y Puntas Llerga y Palomera justo debajo de las nieblas y poco más, Cotiella y Mobisón no están y es una pena.

El Puntón y CastilloMayor.
 
            A nuestra vista queda los desconocidos y deshabitados valles tanto al sudeste como al norte y el valle por el que hemos subido desde el Cinca. ¡Qué grande y desconocido es el Pirineo!

Llerga y Palomera.
 
            Mi chica no quiere jaleo con el descenso y nos vamos tras comer un dulce y echar un trago.

            Desandamos la arista hasta  el punto donde la hemos tomado y proseguimos unos metros más al este también con citas. Luego nos introducimos en la pared y bajamos perdiendo y recuperando citas que están diseminadas por la misma.
 
Bajando un poco por cualquier parte.

            Se puede bajar un poco por cualquier parte y cualquier elección te recuerda que podría haber sido mejor y peor. Finalmente optamos por bajar un poco más al este de nuestra subida en busca de una ruta menos erguida ya que da una media vuelta en la pared para terminar incorporándose a la parte baja del corredor por el que hemos subido. Y allí vemos la cita que nos hemos saltado a la subida y que nos sacaba del fondo del mismo por donde hemos progresado.

Salidos de la pared.
 
            Quieren caer algunas gotas que siembran las claras calizas de manchas grises cuando descendemos por la pedrera de debajo del corredor en la que hay dos espléndidas citas. Vamos directamente hacia la Cabaña de la Collada pues el agua, sin prisa pero sin pausa, viene del este.

            Atravesamos la franja de genista, “arizon” en dirección sur-sudeste y sin ver, pues la conocemos y hemos visto desde arriba, alcanzamos el emplazamiento de la cabaña. Son las tres menos cuarto y gotea débilmente.

            La cabaña pastoril está desastrosa. Han entrado los animales, está llena de estiércol y el tejado está ruinoso. En la zona de la puerta a cobijo de la lluvia comemos.

            La cosa no va a más y alrededor de las tres y media recogemos, nos ponemos los chubasqueros y nos vamos para abajo.

La Sudoeste de Solana desde el barranco de la Bilas.
 
            Vamos a bajar por el viejo Camino del Turmo que transita por las inmediaciones del Barranco las Bilas. Anuncian 55 minutos y tan caro nos remojemos gran cosa.

Peña Solana entre nieblas.
 
            Se trata de un camino que transita el pinar de pino silvestre que recubre las dos vertientes del barranco y que, poco antes de llegar al pueblo muere en una pista que desemboca tras un corto tramo en la principal, justamente en el lugar que hemos desechado a la subida.
 
La primavera de la lunaria antes de que maduren las monedetas.

            Unos minutos  después nos llegamos al coche, con suerte y en seco pues tan pronto como hemos comenzado el descenso ha dejado de lloviznar. No son todavía las cuatro y media.

            Allí se ha quedado la peña Solana, de nuevo entre nieblas y los 900 metros de desnivel que hemos tenido que hacer para pisar su cima. Por delante queda un precioso puente del que hoy era el peor día anunciado meteorológicamente hablando.