29 may. 2010

21-10. CUPULA DE SECUS. 29-5-2010.

Cúpula de Secús desde el ibón de Estanés. 2-6-07.

Estadio de Biatlón de Candanchú, Barranco de Aspe, Laderas del Cantal, Valle de los sarrios, Puerto Bernera y Arista Este. Vuelta por la misma arista hasta Liouviella.

29-05-2010.

Salida 09 h. Llegada 17 h.

Sol.

Bastante fácil.

Ascensión.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa del Puntal de Secús procedente de Prames. Vía en amarillo.

            No hay nada peor que la niebla en la montaña. El 11 de octubre del pasado año en los alrededores del Puerto de Bernera, era tan espesa la niebla que, a pesar de saber dónde íbamos y estar perfectamente orientados, decidimos volver sobre nuestros pasos, con alguna dificultad, al Valle de los Sarrios y dejar la Cúpula de Secús para mejor ocasión. Hoy 29 de Mayo de 2010, han dado buen tiempo y nos vamos  a por ella.

            La Cúpula de Secús es un monte consustancial al Ibón de Estanés. La estampa que ofrece desde el nordeste es imborrable con su vertiginosa pala norte y su hombro este; vamos, que la fotografía con el ibón de Estanés es inevitable.

            Se puede ascender tanto por el norte como por el sur pero resulta más apetecible este último por escalonado. En consecuencia podemos partir de Lizara, de Guarrinza, de les Forges de Abel, del Aparcamiento de Sansanet o desde Candanchú. Hoy, con mucha nieve todavía, no será “barata” su ascensión y ya que hay que elegir saldremos de Candanchú: poco coche y desnivel pero más distancia con nieve.

            A las nueve de la mañana estamos aparcando a 1600 metros de altitud junto al Estadio de Biatlón de Candanchú pues no hay prohibición de transito en el aparcamiento.

Se asoma la Cúpula de Secús a las Laderas de Cantal.
 
            El Collado Causiat entablillado a 1630 metros de altitud nos permite pasar provisionalmente a territorio galo a la vez que nos enseña nuestro objetivo un tanto remoto en la distancia.

            En suave descenso y en dirección este alcanzamos enseguida la cabecera del Hayedo de Sansanet y, tras alcanzar un punto bajo entre pedreras calizas y viejas hayas iniciamos el contorno del Esper en suave y largo ascenso siempre en busca del Barranco de Aspe.

            Enseguida encontramos los primeros neveros que todavía ocupan el lecho del camino  y próximos ya al barranco, en la travesía de la enorme y descompuesta gravera, convenimos de que el personal no ha transitado últimamente por aquí: el camino está roto en varios puntos y sin huellas de tránsito.

            Para cruzar el barranco hay que perder una veintena de metros y utilizar un puente de nieve suficientemente consistente por debajo del camino, lugar por el que no hay puente y el barranco baja muy crecido.

 
            Recuperado el camino entramos de nuevo al hayedo y atravesamos un par de enormes aludes que han barrido la ladera y han peinado a las hayas jóvenes con gomina. Es un tramo medianamente incómodo a pesar de que la nieve está muy decente para caminarla a pesar de la pendiente.

            El camino convencional prosigue por la cabecera del hayedo pero nosotros nos vamos al nuestro en busca del Cantal pegaditos al Puntal de Labata. A estas alturas ya hemos visto que el corredor de las Laderas de Cantal tiene nieve y si está complicado podemos utilizar unas gradas superiores  al sur del mismo.

La Cantalera.

            Ascendemos por mediaducho camino hasta los enormes bloques que están domiciliados en el barranquillo y seguidamente alcanzamos la hoya bajo el corredor también ocupada por la nieve.

            La nieve no es profunda ni lo va a ser en toda la jornada lo que supone una extraordinaria bendición sabiendo los enormes tramos de nieve llana que nos aguardan.
 

            Atravesamos la hoya contemplando una nutridísima manada de sarrios con numeroso y crecido renuevo de cabretas en pleno curso de capacitación montañera y enseguida nos enfrentamos al corredor: los sarrios nos han enseñado por dónde pasarlo y nosotros aprendemos rápido.

            La rimaya izquierda permite subir bastante, el tramo final de roca está limpio tras unos metros de nieve pero nosotros nos vamos con la lección recién aprendida, tras los sarrios. La nieve ocupa la parte vertical de la orilla derecha del mismo y atravesando el nevero salimos tranquilamente a una rampa mixta muy transitable que nos deposita en la cabecera del corredor.
 
Desde el  Cantal de Escuarez.

            Son las diez y cuarto de la mañana, estamos a 1900 metros de altitud y, por si se nos había olvidado a dónde íbamos, el Puntal de Secús se nos muestra rotundo detrás de la Trinchera y de Liouviella Norte. Llaneamos en dirección oeste a través del Cantal de Escurez en busca de la entrada al Valle de los Sarrios.
 

            Hay mucha nieve, atajar nos parece un tanto complicado para el beneficio a obtener y preferimos ir en busca del dorso por el que se desarrolla el camino hacia la Trinchera.
 
Entrada del valle de los Sarrios por si alguien no la conoce.

            Al final son 100 metros de desnivel los que hay que superar para alcanzar la entrada del Valle de los Sarrios a 2000 metros de altitud. Son las diez y media pasadas.

            Cogemos agua con alguna dificultad en el primer gran ojo que encontramos en el valle y que fotografiamos y proseguimos en dirección sudoeste en busca del Puerto de Bernera.

            Llaneando primero y avanzando en  suave ascenso haciendo nuestra huella, no hay ninguna, comprobamos que el descenso del Liouviella va estar demasiado complicado, ascendemos las dos suaves y sucesivas rampas que conducen a la Divisoria de Aguas de Bernera a 2125 metros de altitud.
 
Las dos cimas de Liouviella.

Cúpula de Secús al abandonar el fondo del valle.

            Aquí abandonamos el fondo del valle y nos orientamos al nor-noroeste alcanzando los Puertos de la Hoya de Bernera lugar desde el que, de nuevo se aprecia la Cúpula de Secús, ahora por su cara sur y desde donde nos tuvimos que dar la vuelta, cegados por la niebla.
 
La oeste de Liouviella.

            Un corredor en dirección nordeste permite acceder a Liouviella sin necesidad de escalar el resalte sur pero nosotros optamos por ascender directamente al collado de separación entre Liouviella y la Cúpula de Secús. Luego ya se verá.

Ladera Sudeste de la Cúpula de Secús.
 
            Una amplia ladera, bastante descompuesta, medianamente inclinada y vestida con neveros que suben muy arriba permite ascender un poco por cualquier parte en busca de la arista siempre en dirección noroeste.
Ibón de Estanés desde la Arista Este.

            El collado se encuentra a 2250 metros de altitud. Es un paso perfecto para bajar hasta la orilla sur del Ibón de Estanés y además de enseñarnos la fácil Arista Oeste de Liouviella nos muestra la vertical cara oeste del Liouviella Norte. Nos sentamos a almorzar pues son las doce menos cuarto de la mañana.
 
Arista Este de la Cúpula de Secús.

            Un cuarto de hora después, proseguimos arista arriba, localizamos vagas trazas de camino y enseguida nos enfrentamos al resalte del Hombro Este que desde abajo tiene un aspecto regular

            Enseguida comprobamos que se puede subir por cualquier parte pues las calizas grises están muy escalonadas y la pared está surcada de corredores fáciles que te permiten subir sin ninguna complicación.

            Terminamos alcanzando la arista en el hombro ascendiendo los últimos metros por el corredor más notorio de la cara sur próximo a la arista este.
 
Casquete Somital desde el Hombro Este  de la Cúpula de Secús.

            Estamos a 2375 metros de altitud y unos metros alomados y en horizontal nos permiten aproximarnos al casquete somital del pico que se resuelve en una pared de alrededor de 50 metros surcada por un potente corredor a través del que se progresa con facilidad a pesar de que las calizas, aquí más claras, están muy descompuestas.

Con Bisaurín y Puntal de Secús.
 
            Son las doce y media de la mañana cuando alcanzamos la cima de la Cúpula de Secús situada a 2421 metros de altitud.
 
De Collarada al Puntal de Bozo.

La Oeste de los Liouviella.

            En la alargada y horizontal cima hacemos algunas fotografías contemplando el desarrollo de cierta nubosidad, le echamos el ojo al Pico Alto de la Portaza y el Portaza conviniendo en dejarlos para otra ocasión y  sin más nos volvemos para abajo rehaciendo citas que sucumbieron con las nieves del invierno.
Detalle del resalte cimero de la este de la Cúpula de Secús.

Arista hacia Liouviella.

            El descenso es sencillo y rápido pues el ambiente se ha refrescado un tanto por aquí arriba. Llegados al collado tomamos la arista en dirección este y nos alargamos hacia Liouviella.
 
Saxifraga opositifolia.

La Arista Oeste de Liouviella.

            Un caminillo transita en ascenso la cresta ligeramente por la vertiente sur  hasta que la arista se aloma y suavemente se alarga hasta la amplia cima del Liouviella a 2334 metros de altitud. Es la una y media.
 
Cima de Liouviella.

Nada que ver con Liouviella Norte.

            Avanzando por la arista hemos podido comprobar fehacientemente las complicaciones de la arista sur del Liouviella Norte que en su día advirtiera desde arriba; pero, además me acercaré hacia la base de la arista lo suficiente como para cerciorarme de que hay un corredor  que arranca unos metros por debajo de la cima del Liouviella Norte y que atraviesa en descenso la cara oeste del pico con un resalte intermedio y que permite alcanzar el collado con relativa facilidad solventando de esta manera el tránsito directo entre las dos cimas de Liouviella.
 
La este de la Cúpula de Secús desde Liouviella.

Detalle de la Sur de Liouviella Norte.

            Luego, desandamos la loma en dirección oeste y al entrar en la arista nos vamos pedrera abajo en dirección sur al encuentro del primer nevero que patinaremos  mientras la pendiente nos lo permita alcanzando enseguida el rellano de las inmediaciones del Puerto de Bernera.

            En suavísimo descenso a media ladera al objeto de repartir la pendiente y padecer el mínimo tramo llano desandamos el Valle de los Sarrios. La nieve es clemente con nosotros y nos lo permite.

            Son las dos y cuarto de la tarde cuando nos sentamos en uno de los bloques calizos que adornan la entrada este del Valle de los Sarrios  para comer. A estas horas ya hay cierto tránsito por el valle.

            Media hora después atravesamos la Trinchera y nos bajamos directamente a la llanada del Cantal de Escurez.

            Alcanzamos la cabecera del corredor que bajaremos primero por los pasos rocosos de la izquierda del mismo y seguidamente por la rimaya que nos conduce sobre la pradera alpina por encima de la hoya nevada.

            Pasada la cuenca nevada vienen los bloques  y después la confluencia con el camino de la cabecera del hayedo.
 
La Raca desde el Hayedo de Sansanet.

            Atravesamos los aludes y el Barranco de Aspe y la gravera por idéntico lugar que a la ida y nos bajamos hasta alcanzar finalmente el hayedo para comprobar que está muy atrasado micológicamente hablando. Luego, cansinamente ascendemos hasta el Collado Causiat y nos llegamos al Estadio de Biatlón liquidando unos muy largos1025 metros de desnivel. Son las cuatro y media de una enorme tarde que nos queda por delante.
 
            Para ver más fotos.

23 may. 2010

20-10. PICO DE LA MONTAÑETA POR EL CORREDOR CENTRAL. 23-5-2010.

Corredores Noroeste y Central a la Montañeta.

Fin de la Carretera de Benasque, Barranco de Gorgutes, Ibones de la Solana de Gorgutes y Corredor Central de la Cara Oeste.

23-5-10.

Salida 9 h. Llegada 14 h.

Sol.

Bastante fácil.

Ascensión.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de la Montañeta procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Un día de multitudes en Maladeta hay que compensarlo convenientemente, el Pirineo lo permite y nos lo permitimos.

            Desde aquella ocasión en Abril de 2002 que nos llegáramos hasta el Puerto de la Glera y seguidamente desistiéramos en la Arista Oeste del Estauas no habíamos vuelto por el circo y lo vamos a hacer hoy 23 de Mayo de 2010.

            Al Pico de la Montañeta se suele subir por el Valle de la Glera, subsidiario del Valle la Pique inmediatamente al norte de Luchon. El ascenso se desarrolla por un amable valle orientado al norte y profusamente vestido de vegetación que  permite alcanzar suavemente el casquete somital del pico, o en su defecto el Puerto de la Glera o incluso el Portillón de Benasque.

            Nosotros queremos una vía más corta y quizás un poco más atractiva: su cara oeste tiene unos corredores que presentan cierto interés y a ello vamos.

            Es una actividad bastante corta que nos vendrá muy bien para compensar físicamente la de ayer y disfrutar de un buen día de montaña.

            A las ocho nos despierta mi casio y a las nueve de la mañana estamos aparcando al final de la Carretera de Benasque a 1800 metros de altitud, justamente por encima del Hospital de Benasque.

Niestro objetivo desde el Camino al Puerto de la Glera  o de Gorgutes.
 
            Un camino balizado de verde y blanco se introduce en un bosque de pino negro asentado sobre materiales metamórficos en dirección norte. Lleno de agua, hay que subirlo con cierto cuidado pues las piedras algo pulidas resbalan.

            Desde un pequeño rellano contemplamos la Cascada de Gorgutes y proseguimos camino arriba para salir poco a poco del bosque a la vez que nos acercamos al Barranco de Gorgutes que baja desde el Puerto de Gorgutes o de la Glera.

            En un amplio rellano inclinado en el que se asienta la pradera alpina sobre los 2000 metros de altitud y en el que hay una pareja almorzando, atravesamos el crecido barranco sin necesidad de alcanzar el puente de nieve altitudinal del circo y siguiendo al norte nos orientamos directamente hacia la pared oeste de la Montañeta perfectamente decorada por sus nevados corredores que vamos viendo durante el camino.

            La nieve está muy blanda ya a estas horas y progresamos de frente para arriba haciéndonos nuestra propia huella ya que la que hay de descenso no nos sirve y otra de esquís tampoco.

            El resalte de nieve lo alternamos con algunas afloraciones de praderío rocoso que vamos buscando y que nos depositan en una diminuta loma al sudeste del Ibón Pequeño de la Montañeta y que actualmente se llama Ibón Pequeño de la Solana de Gorgutes. Estamos a 2220 metros de altitud y son las diez de la mañana.

            El Corredor Central no gusta a mi chica. Ha visto unas cornisas decoran la cabecera de la rama izquierda del mismo y ya estamos. Prefiere el Corredor situado al norte del mismo, algo más mixto y también aparentemente un poco más tendido aunque tenga una salida equivalente. Sobre el corredor situado más al sur no hablamos está coronado de paredones y muy relleno de materiales de alud.
Entrada al Corredor Central.

            El enorme cono de deyección de los tres corredores conforma una hermosa ladera que se va elevando paulatinamente hasta introducirse entre las paredes de los corredores. Cuenta con un lomo medianamente pelado y absolutamente inestable que se yergue alrededor de 100 metros y que vamos a utilizar para progresar por el mismo aunque resulte bastante más penoso que progresar por la nieve pero…

            -¡Esta nieve está muy blanda… ¡

            -¡Teníamos que haber venido más temprano…¡

            En la parte superior del lomo nos ponemos polainas y crampones y nos vamos para arriba. No hay huella, la nieve está blanda pero está muy asentada, cede bien a la pisada y se compacta estupendamente van a ser 200 metros guapísimos con permiso de mi “seño”.

            Hemos comenzado la sección de nieve con una pendiente de alrededor de 40º de inclinación y cada paso te sube sin duda. Lo hacemos primero por la zona izquierda  en busca de las rocas que marcan la entrada y por allí proseguimos lo más fuera posible de la trayectoria de cada de materiales que únicamente pueden bajar de la cornisa que adorna la rama izquierda del corredor.

            Unos metros más arriba el corredor se estrecha y nos coloca en la línea de caída  por lo que atravesamos el corredor y nos colocamos en la vertical de la rama derecha del mismo a salvo de las cornisas.
 
Por encima del pantalón del corredor.

            Enseguida alcanzamos la divisoria del corredor que coincide con la zona más estrecha y erguida del mismo que en algún momento se aproximará a los 50º de inclinación pero a estas alturas mi chica ya se ha convencido de que este corredor es una delicia  aunque resople como una auténtica búfala.
 
Resalte de salida.

            Enseguida nos recibe el sol y superamos tranquilamente el erguido resalte de salida que no desploma en absoluto como le había parecido a mi chica desde abajo.

            En el collado de salida, fuera de la nieve al igual que la sur del casquete somital del pico, nos quitamos los crampones mientras contemplamos la amable ladera de llegada desde los Lacs de la Montañeta completamente cubiertos de blanco.

Ha desaparecido la pendiente del Corredor Central de la Montañeta.

 
            En cinco minutos y en dirección norte alcanzamos la redondeada doble cima del Pico de la Montañeta a 2552 metros de altitud. Una punta guarda nieve y la otra está pelada.

 Maladeta

La Escaleta y la Furcanada.
 
            Son las once de una mañana absolutamente espléndida en la que cierta nubosidad se va desarrollando y copando parcialmente el paisaje distante.     Contemplamos la oscura e inquietante cara oeste del Salvaguardia que domina el amable Puerto Viell  y que es la vía normal al pico desde el Esera. Girando al sur el Valle de la Escaleta con las notorias Furcadas, el Mulleres y todo el Macizo de la Maladeta al completo. Contemplamos claramente nuestras evoluciones de la jornada de ayer y adevertimos una nueva “autopista” en el glaciar: ha debido subir esta mañana un auténtico ejército cual desfile marcial por la Castellana

Vista Somital del Corredor Central de la Montañeta.
 
            Al norte se ahonda el Valle de la Pique al que se asoma el abigarrado caserío de Luchon.

En la Cima de la Montañeta con el Salvaguardia.

De Maladeta a Tuca Blanca de Paderna.
 
            Al oeste la arista conduce al collado tras el que se asientan los Picos de la Glera, el escondido puerto del mismo nombre,  y las Puntas de Sacroux, Estauas y el Puerto Viell por el que fácilmente se puede pasar a la zona de los Lacs de Lis y que tenemos pendiente.

Asomándonos al corredor.

            Diez minutos después nos volvemos al collado, nos sentamos en unos abrasados retazos de pradera alpina de altitud y almorzamos tranquilamente al sol.

            Son casi las doce cuando, puestos los crampones nos vamos tranquilamente para abajo.

 
            Descendemos utilizando la huella y dejándola impecable por si pudiera servir para alguien, siempre lo hacemos, y para ello hay que descender de espaldas al valle técnica que me encanta aunque no goce de las preferencias de mi chica.

La nieve se ablanda a media corredor.
 
            Por debajo de la unión de las dos ramas del corredor la espero, nos salimos de la huella y nos vamos para debajo de frente. En un pis-pas nos llegamos a la loma desde la que hemos partido pues no merece la pena acercarse al pedregal granítico de enormes proporciones que decora las orillas de los des Ibones de la Solana de Gorgutes.


Los Ibones Dormidos de la Solana de Gorgutes.
 
            Son las doce y media de la mañana y mi chica quiere solearse un poco. Estaremos casi una hora distrayendo la vista con el paisaje circundante y disfrutando de una deliciosa soledad montañera, mientras se van secando pertenencias humedecidas y recogiendo materiales que no van a ser necesarios ya.

Las Tucas desde los Ibones de la Solana de Gorgutes.

Allá se queda el Corredor Central de la Montañeta.
 
            Luego, nos bajamos el resalte nevado que nos conduce al Barranco de Gorgutes mientras contemplamos las evoluciones de tres esquiadores que bajan de Sacroux.

            Atravesamos el barranco más abajo de lo que lo hemos hecho a la subida y coincidimos con los esquiadores  con los que vamos a bajar charlando. Son de Ejea de los Caballeros y hacen mucho esquí. Casualmente también habían estado ayer en la Maladeta pero un poco más tarde que nosotros pues venían de travesía.
Cascada de Gorgutes.

            Compartimos con ellos la cerveza que habíamos dejado al fresco de la nieve a la subida, es un escasísimo traguillo pero el que comparte lo que tiene no está obligado a más y a las dos de la tarde nos llegamos al coche tras liquidar un reducido desnivel de 750 metros en un fin de semana sensacional en Benasque, que celebraremos comiendo dilatada y relajadamente al sol en Senarta.

Narcisos en el Barranco de Gorgutes.
 
 
Puedes ver más fotos.

22 may. 2010

19-10. LA MALADETA NUESTRO PRIMER TRESMIL CON ESQUIS. 22-5-2010.

La Maladeta desde debajo de la Renclusa.

Plan de Están, Aparcamiento de la Besurta, Refugio de la Renclusa, Glaciar de la Maladeta, Collado de la Rimaya y Arista Oeste.

22-5-10.

Salida 08 h Llegada 17 h.

Sol.

Fácil.

Esquí de Montaña.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.


Mapa de la Maladeta procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Si nuestro primer tresmil fue, por una casualidad de la vida, el Aneto, el primero que hacemos con los esquís es el Maladeta y no por casualidad. Tampoco pretendemos coleccionarlos como, de alguna manera, terminaríamos haciendo con los otros.

            Para unos aprendices del esquí de travesía, la temporada había estado llena de salidas asequibles a nuestro nivel pero uno, que siempre sueña…

            Mulleres no, me había dicho mi buen amigo Carlos, “Balaitus”, vete a Maladeta.

            Es muy tarde pues estamos a 22 de Mayo de 2010, ya habíamos pensado en dar por terminada nuestra temporada de esquí pero nos despertamos a las siete de la mañana en Senarta y abreviando nos subimos hasta la Besurta que está bastante concurrido.

            Hemos de dar la vuelta y retroceder hasta la parte alta del Plan de Están. Allí preparamos los bártulos, desayunamos un poco y a las ocho nos ponemos en marcha con los esquís en la mochila. Estamos a 1850 metros de altitud.

            Un trozo de asfalto hasta el aparcamiento y luego camino hacia la Renclusa en dirección sur sureste hasta que atravesamos el barranco y por camino transitadísimo nos acercamos a la nieve en la Pleta de la Renclusa. Llevamos gentes delante y detrás, va a ser una jornada concurrida, lo sabemos.

            Imaginando cortada la primera pala, subimos a pie el resalte inferior y sobre los 1950 metros de altitud nos ponemos los esquís, la nieve parece continua ya.

            Ha habido un buen rehielo nocturno y en dirección sur comprobaremos enseguida la conveniencia de colocar las cuchillas, cosa que nos cuesta ya que también es la primera vez. Comprobaremos que con ellas, las vueltas maría son más seguras.

            Entre unas cosas y otras, nuestra salida al sol nos pilla en la parte trasera del Refugio de la Renclusa son las nueve y cuarto. Es tarde pero, en principio, mejor para nosotros que preferimos dar tiempo a que el sol faene la nieve ya que pretendemos subir muy altos.

Tuca de Paderna.
 
            Nos muestran el camino continuamente. Bueno, hay tantos caminos que tenemos que elegir el nuestro y ese será el más suave posible.
 
Ibones de Paderna, Sacroux, Monteñeta y Salvaguardia.

            Salidos de la Renclusa la primera pala se nos hace un poco ”muro” pero la solventamos sin contratiempo pensando que otra cosa será el descenso. Luego, las palas se suavizan un poco a la vez que vamos haciendo camino hacia el Portillón Inferior que dejaremos claramente  al este para proseguir campas arriba.

Por debajo del Portillón Inferior.
 
            La llegada a las inmediaciones del Portillón Superior cuenta con algún resalte que recordaba pero lo superamos en diagonal de oeste a este y así es más fácil, la nieve está estupenda y la mañana avanza.

A la altura del Portillón Superior.

            Frente al Portillón Superior que de nuevo dejamos al este se nos abren los preciosos y amables campos de nieve del Glaciar de la Maladeta que también recordábamos. Aquí nos vamos a encontrar más a gusto.

            Unas largas lazadas al agradable sol de la mañana nos van a permitir acercarnos hasta la base del Corredor de la Rimaya que puede ser nuestra estación término pues mi chica, que tiene hambre, sube medianamente fundida.

Bajo el Corredor al Collado de la Rimaya.
 
            Son las doce y cuarto cuando nos quitamos los esquís en las inmediaciones del corredor. Formamos parte de la concurrencia que disfruta del espectáculo del mogollón del corredor.

            -¡Si quieres lo dejamos!

            -No, lo que quiero es comer un poco y quitarme estás botas que me están machacando las espinillas.

            ¿Vamos pues…?

            Se nos va media hora comiendo, bebiendo y cambiando de botas que yo aprovecharé para recoger las pieles y dejar los esquís listos para el descenso. De paso damos tiempo a que se desaloje un poco el corredor.

 

            A la una menos cuarto, hay mogollón todavía pero o vamos para arriba o lo dejamos.

            Los primeros metros son amplios y están libres la nieve está estupendamente blanda y enseguida nos ponemos a la cola del grupo que no sabemos muy bien su sube o baja.

            Pacientemente progresamos unos pocos pero eternos metros hasta que nos damos cuenta de que el tapón lo hace un grupo que lleva un crío al que deberían haberle puesto un quitamiedos, pues calculo que le costará más de una hora bajar el corredor.

Tráfico en el Corredor del Collado de la Rimaya.
 
            Le animamos un poco, también a su madre que no va demasiado suelta pero… esto hay que solucionarlo y la solución está en que me salgo de la cola y tomando la orilla derecha del corredor me hago mi huella y me voy para arriba dejando en el patatar al personal: al trío, a un par de cordadas que bajan también y a una pareja que va encordada casi sin verse. Están en la parte intermedia un poco más erguida. Más arriba hay otro grupo que tampoco se decide a bajar.

¡Ale, Ale,!
 
            Rosa se queda en la cola hasta que finalmente decide olvidarse de que está en la zona más erguida, me hace caso y me sigue.

La Oeste de la Maladeta.

            Reunidos arriba, en cinco minutos, una transitada huella en suave ascenso y en dirección este nos deposita en la cima de la Maladeta a 3308 metros de altitud. Va a ser la una y media.
 

Cregüeña.

            Un montañero que ya se va para abajo nos hace una foto, hacemos fotos, contemplamos un paisaje conocido y grandioso, recordamos momentos vividos por los alrededores que son imborrables y diez minutos después nos vamos para abajo en busca del corredor.


En el Collado de la Rimaya.
 
            En el Collado de la Rimaya hay gente con la que charlamos un poco, sin demasiadas prisas puesto que el corredor se ha despejado. Hoy está siendo un día de charlas breves pues hay gentes y tiempo para todo.


            En poco más de cinco minutos nos bajamos el corredor comprobando que, a pesar de todo, todavía hemos recuperado media hora del tiempo estimado a priori. Son las dos de la tarde.
 
Nada que ver con el tumulto de la subida.

            Comemos otro poco, bebemos y charlamos con un par de cordadas mientras nos disponemos para el descenso.

            Alrededor de las dos y media, montados en los esquís iniciamos nuestro descenso. La nieve está estupenda para nosotros, incluso un pelín blanda aquí a 3150 metros de altitud, lo que no hace presagiar nada bueno para la zona baja del descenso.

Descendiendo la parte alta del Glaciar de la Maladeta.

            Los giros altos son estupendos pero antes de alcanzar la altura del Portillón Superior la nieve ya ha blandeado demasiado y no se gira tan bien.

            La bajada entre postillones la vamos negociando alternando giros en nieve bastante blanda y largas diagonales que te van llevando para abajo.

Cerca de la Renclusa.
 
            Luego, por debajo del Portillón Inferior, la nieve está penosa y solamente los expertos la van trampeando. Nosotros la padecemos a nuestra manera sabiendo que es el peaje que hemos de pagar queriendo huir de la nieve dura de la mañana, pero hemos hecho un descenso siguiendo al pié de la letra la ruta de ascenso y nos quitamos los esquís en la Renclusa.

            Son las tres y media de la tarde, paramos a descansar un poco, hemos bajado un poco con unos zaragozanos, aquí charlamos con unos madrileños, ¡lo que tira la Maladeta!

            Nos acercamos a la Capilla de la Virgen de las Nieves y luego  sesteamos un poco al delicioso sol de la tarde recordando la jornada que era medio impensable para nosotros.

            Alrededor de las cuatro y media y “un poco crecidos” nos vamos para abajo con nuestra sorpresa de encontrar la nieve mejor que la que llevábamos por encima del refugio. Como hay menos espesor pues está un poco más compacta.

Saliendo de la nieve bajo la Renclusa.

            Nos quitamos los esquís en el corte final y nos bajamos el último tramo de nieve andando. Luego, fuera de la nieve el camino se hace pestoso. Bueno, lo que ocurre es que han sido 1460 metros de desnivel movidos con los esquís la mayor parte y nosotros no estamos acostumbrados a tanto desnivel con las tablas. No por ello dejaremos de contemplar y deleitarnos con una maravilla floral del diente de perro nacida casi bajo la nieve.

Diente de perro.
 
            A las cinco y cuarto nos llegamos al coche poniendo fin a una jornada multitudinaria. Mañana buscaremos la soledad.

Puedes ver más fotos.