30 abr. 2011

26-11. PEÑA MONTAÑESA Y LA TUCA POR CERESA CON NIEBLAS. 30-4-2014.

 
 
Montañesa desde la Collada.
 
La Collada de Ceresa, Corredor Nordeste, Collado de Montañesa, Cima de Montañesa, vuelta al collado, faldeo de las torres por el sur, Arista oeste y Cima de la Tuca. Vuelta por el Collado de Montañesa.

30-04-2011.

Salida 09 h. Llegada 14 h.

Niebla.

Bastante fácil.

Ascensión.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa de Montañesa procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Siempre hay razones para marchar al monte pero de cuando en cuando hay más. Hoy es uno de esos días y a pesar de que el tiempo anunciado es más propicio para hacer salidas con ida y vuelta a casa en el día, nos vamos con la intención de pasar fuera todo el largo fin de semana.

            Es 30 de Abril de 2011 y van a ser las nueve y media de la mañana cuando aparcamos en la Collada a 1548 metros de altitud. Para ello hemos madrugado un poco, pasado la Guarguera en soledad, echado un poco de gasolina en Ainsa por si acaso y llegados a la Espuña nos hemos alargado hasta Ceresa y tomado la pista, que en regular estado y tras alrededor de 5 kilómetros, nos ha depositado aquí en medio de nieblas altas.

Montañesa desde la pista.
 
            Hay un camión del ejército y nos hemos cruzado con un jeep. Están, buscando al montañero de Zaragoza que está desaparecido desde el sábado pasado.

            Un camino perfectamente indicado parte de la misma Collada y se adentra en el pinar avanzando en muy suave ascenso en dirección sudeste. La mañana está estupenda pero hay demasiadas nieblas y evidentemente muchas más de las que esperábamos a esta altitud.


            Por camino conocido pues lo hemos recorrido en un par de ocasiones vamos al encuentro del Corredor Nordeste de Peña Montañesa, en el que nos introduciremos enseguida de iniciada la marcha y en el momento que al pinar  le desaparece el manto verde y se aclaran los pinos bajo el empuje de las piedras calizas.

            En dirección sur avanzamos por la orilla izquierda del amplísimo corredor aprovechando las partes firmes todavía del pedregal, lugar en el que el camino serpentea cómodamente al amparo de los pinos negros que se elevan por la orilla del corredor.

 
            Las nieblas nos velan las paredes que sabemos nos esperan más arriba pero conocedores del asunto ascendemos con el camino siempre por la orilla izquierda del corredor que poco a poco se va estrechando, encontramos un joven sarrio muerto con un golpe en la cabeza y enseguida alcanzamos  el amplio estrangulamiento del corredor, momento en el que el camino se va en busca de unas gradas rocosas por las que ascendemos cómodamente unos metros más.

            Estamos sobre los 1900 metros de altitud cuando finalmente hemos de comenzar el tránsito por los materiales sueltos del corredor, momento en el que divisamos el tercio superior del mismo y comprobamos que no tiene ni una sola mancha de nieve.

            Todavía ascendemos unos metros por un crestón lateral y unos metros pegados a las paredes pero finalmente hemos de hacer una travesía para salir del corredor que muere en las paredes e introducirnos en el ya estrecho corredor que en dirección prácticamente oeste nos ha de llevar al collado.


            Progresamos buscando los materiales más firmes de la orilla derecha del mismo pues se puede elegir camino, todo menos los trillados de descenso por los que la subida es una completa insensatez.

            Las nieblas solamente nos permiten ver las paredes próximas, nos muestran los verticales paredones que defienden la inaccesible parte sur del mismo y haciéndose un pelín pesado nos vamos hacia la parte norte de mismo una treintena de metros más alto que la zona más deprimida.

            Son las once menos veinte cuando alcanzamos el Collado de peña Montañesa situado sobre los 2150 metros de altitud. Débiles rachas de brisa nos permiten localizar un paisaje conocido pero de manera demasiado intermitente nos indican que este no va ser un día para el disfrute visual. Más bien hay que andarse “al loro” en terreno conocido y no moverse si se desconoce.


            Balizas y citas de piedras nos reorientan  al noroeste y ya en la vertiente sur un corredor que se origina paralelo al collado nos eleva unos metros.  Salimos del mismo con algunos apoyos de manos por no buscar mejor camino y alcanzamos el casquete somital del pico en el que un ramillete de sendas nos conducen suavemente a la Cima de Peña Montañesa situada a 2291 metros de altitud.

            Son las once y media de la mañana y sin otra compañía que las nieblas y algunas pequeñas manchas de nieve de la noche anterior nos sentamos a almorzar y a esperar a ver si llegan las voces que hemos oído en el collado y que se iban a buscar la arista oeste.

            Nos abrigamos pues hace fresqui medio sudados y veinte minutos después llega un cuarteto. Son de Graus y charlamos un poco especialmente con uno de ellos casado con una chica de Sabi que conocemos.


            Ellos se volverán al Monasterio de San Vitorián y nosotros nos vamos hacia la Tuca. Son las doce de la mañana cuando nos vamos para abajo  por el camino de ascenso y en a la altura del collado proseguimos corredor abajo en dirección sur. No tiene ningún interés el tema pues solamente vemos una cincuentena de metros a nuestro alrededor pero… la esperanza nunca se pierde.

            Un caminillo lleno de citas nos invita a abandonar el corredor  e iniciar hacia el sudeste el tránsito bajo las agujas que accidentan la arista cuando nos encontramos sobre los 2100 metros de altitud.

Agujas en el Collado de Montañesa.

            Creo recordar que en algún momento el camino se abría: una rama se iba al sur al encuentro del camino de San Vitorián y la otra proseguía al oeste en ascenso hacia la Tuca.

            Localizamos a un grupo de militares que vienen hacia nosotros  desde el espolón oeste de la Tuca, aproximadamente en el lugar por el que ascendiéramos la vez anterior, y tratando de no perder el camino terminamos perdiéndolo,  o al menos así lo suponemos, puesto en busca de proseguir por la base de las paredes lo hacemos hasta terminar encaramándonos en la arista con algún apoyo de manos.

            Puede ser un nuevo camino para nosotros pero para ello habrá que deshacerse del torreón que nos cierra el paso.

            Desde la brecha en la que nos encontramos una estrecha vira se introduce horizontalmente en la cara norte faldeando el torreón y depositándonos en una pedrera medianamente inclinada en la que hay algunas trazas de sendero difícilmente visible por culpa de las nieblas.

            Podemos retornar a la arista por cualquier punto de la pedrera pero la atravesamos en horizontal hasta encontrar un crestón de materiales firmes que nos permite ascender cómodamente y que nos conduce a las inmediaciones de la cima sin dificultad alguna.


            Son las doce y cuarto de la mañana cuando alcanzamos la Cima de la Tuca situada a 2267 metros de altitud.

            Echamos un trago, nos vamos hacia la parte oeste de la amplia y plana cima, contemplamos una manada de sarrios que juega con nosotros al escondite entre nieblas y esperamos a ver si nos toca la moto.

Montañesa desde la Tuca.

            Al rato llega el grupo de militares que ha venido tras nosotros, nos pregunta por la vía normal de ascenso y sintiéndolo mucho no podemos precisarles puesto que las nieblas ni nos permiten dar referencias ni nos permiten ver con seguridad. Son seis pero debajo de la pared, en un abrigo, se han quedado un montón más.


            Alrededor de la una nos vamos para abajo por el mismo camino. El grupo de militares lo ha hecho unos minutos antes y pasada la brecha nos introducimos en la pared sur y pasando junto al abrigo en el que se encuentran alrededor de veinte militares nos vamos para abajo junto a las paredes hasta que alcanzamos el camino que flanquea los torreones por el sur.

Remontando hacia el Collado de Montañesa.
 
            No queda más que seguirlo y enseguida comienza a ascender suavemente para incorporarse al corredor. Nosotros proseguiremos el ascenso por la orilla izquierda del mismo es el que una serie de gradas entre afloraciones de pratenses nos permiten un ascenso cómodo.


            Siguiendo por las gradas nos llegamos a la parte más baja del Collado de Montañesa, lugar defendido por verticales paredones y desde el que no se puede alcanzar la pedrera del Corredor Nordeste.

            Hacemos alguna foto con poca visibilidad, recorremos horizontalmente unos metros sobre las paredes  e introduciéndonos de nuevo el corredor por el que hemos subido alcanzamos la parte alta del collado mientras contemplamos a otro grupo que está rapelando corredores tratando de localizar al montañero desaparecido.

Iniciando el descenso del corredor.

            Seguidamente tomamos la cabecera del Corredor Nordeste de Peña Montañesa y tras atravesarlo hacia su orilla izquierda nos montamos en las pedrizas y nos vamos para abajo tranquilamente.

Paredes del Collado de Montañesa.
 
            Resbalamos todo lo que podemos de pedriza en pedriza, unos tramos son mejores que otros pero saltamos de uno a otro para bajar lo más cómodamente posible.

 
            Pasado el quiebro del estrangulamiento del corredor una enorme pedriza nos permite descender 200 metros por el centro del mismo y nos deposita en el camino ya en la parte inferior del mismo. El corredor tendrá alrededor de 500 metros de desnivel y con nieve se hace de fábula. Este año ha desaparecido totalmente a causa de la falta de nevadas primaverales.


            Las nieblas se han quedado a medio corredor y hacia abajo quiere gotear. Terminamos llegando al coche al trote pues llueve. Son las dos y media de la tarde.

Solana.


Detalle en la Sur de la Solana.
 
            Charlamos con los militares y con un grupo de boisescauts que vuelven de la búsqueda del montañero y tenemos que comer dentro del coche pues no nos apetece nada mojarnos con el programa que tenemos por delante. Vamos a tener tiempo más que suficiente para descansarnos de los 975 metros de desnivel que hemos movido.

            Queremos ir a Cotielleta y para ello, como aquí no tenemos nada que hacer, nos vamos pista adelante hacia el Collado Cullivert.

            Hay 9 kilómetros, de los cuales haremos alrededor de 7 con el coche. Luego y aprovechando que ha cesado la lluvia nos vamos a dar un paseo y a la vez reconocer el terreno.

La pista se convierte en camino y en media hora nos deja en el amplio y verde Collado Cullivert situado a 1450 metros de altitud.

            Hemos visto el pinar que viste el inicio de nuestro camino y el granizo que cubre la loma desde muy abajo. La cabaña cuenta con un grupo que ha venido a pasar el fin de semana pues por esta parte se sube en coche desde Viu.

Prímulas elatior.
 
            Charlamos con uno de ellos que conoce el terreno y sin más nos damos la vuelta; el cielo sigue amenazante y terminaremos llegando al coche al trote pues vuelve a llover.

            Lloverá, granizará… podríamos volver hasta el Refugio de la Fuente la Guega pero nos quedamos aquí.

Para ver más fotos.

 

 

             

    

 

 

22 abr. 2011

25-11. ERMITAS DE MONTSERRAT. 22-4-2011.

Desde la Gorra Marinera a la Frigia de San Benet.

Aparcamiento del Monasterio de Montserrat, Plaza Abad Oliba, Pla de Santa Ana, Ermita de San Benet, Coll de Canal Plana, Pla de los Ocells, Paso de Trencabarrals, Pla de las Tarántulas, San Juan, San Onofre, Santa Magdalena, Pla de las Tarántulas y Ermita de San Miguel.

22-05-2011.

Desnivel acumulado 700 m.

Distancia recorrida 12500 m.

Tiempo efectivo 03:45 h

Mixto.

Muy fácil.

Senderismo.

 Agua en el Santuario de Montserrat.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Monserrat procedente de publicidad. Vía en amarillo.
 
            Queremos dar una vuelta por Montserrat para conocer un poco el macizo después de hacer el recorrido tradicional que partiendo del Monasterio de Montserrat  conduce al punto culminante del mismo: el Mirador de San Jeroni.

            Hemos pasado la noche en el Aparcamiento de Can Masana, y a las ocho y media de la mañana, aparcamos a la entrada del aparcamiento, en el mismo lugar que lo hicimos ayer y nos ponemos en camino a 680 metros de altitud.
Desde el Mirador de los Apóstoles.
 
            Diez minutos después  nos colocamos en la terraza del Mirador de los Apóstoles  y tratamos de localizar nuestro camino de vuelta a partir de la Ermita y Cruz de San Miguel.

 
            Seguidamente proseguimos en dirección oeste atravesando la explanada del monasterio y alcanzando las escaleras de los Jardines del Abad Oliba.

Paso de los Franceses.
 
            Por camino conocido nos vamos para arriba en dirección oeste escalón a escalón para alcanzar enseguida a través de un grupo de empinados escalones el Paso de los Franceses.

Dragoncillo.
 
            Poco más adelante alcanzamos en pequeño rellano conocido como Plaza de Santa Ana situada a 900 metros de altitud y unos minutos más tarde hemos de abandonar el camino hacia San Jeroni y  tomar en dirección norte el camino hacia San Benet.

            Tras un tramo de camino más horizontal, seguimos con los escalones aunque ahora menos seguidos y en peor estado. Calculamos alrededor de 900 escalones. Estamos en un camino bastante menos transitado que el principal que se bifurca con cierta frecuencia.

San Benet.
 
            Ganamos altura acercándonos a los torreones para llegar al emplazamiento de la Ermita de San Benet  desde la que contemplamos una preciosa vista de la zona de la Magdalena. Son las nueve y media de la mañana.

            La ermita es actualmente un precario refugio de montaña del que solamente vemos la sala de entrada que es una habitación corrida utilizada para dormitorio.

            Charlamos con unos jóvenes que se están desperezando y volviendo unos metros sobre nuestros pasos, retomamos un camino que tras llanear ligeramente se introduce, a través de de un clásico encinar hacia las torres de la zona que, evidentemente, no son nuestro objetivo.

            Ganamos altura hasta alcanzar la base de unas agujas, a una de las cuales se puede subir prácticamente hasta arriba con facilidad y cambiando ligeramente de vertiente proseguimos por un camino que gira al noroeste y seguidamente al oeste hasta acercarse u una zona amplia y boscosa hacia el Collado de la Canal Plana.

            Allí, un tortuoso y poco transitado camino inicia el descenso hacia el valle principal y teniendo en cuenta que la mañana no está para echar cohetes, abandonamos la idea de seguir hacia las ermitas de la zona norte y nos vamos para abajo.
 
Conjunto de San Benet desde el Pla de los Ocells.

            El camino termina su descenso en el Pla de los Ocells a 925 metros de altitud, un lugar muy adecuado para abandonar la ladera nordeste del valle y dirigirnos a la sudoeste. Son las diez y media.

            Un cartel nos indica el lugar en el que hemos de tomar un camino que en dirección sudoeste nos ha de conducir hacia el Pla de las Tarántulas.

Gorra Frigia desde Trencabarrals.
 
            El camino bastante horizontal va a recorrer una ladera boscosa e irregular que conduce al paso de Trencabarrals, una pequeña brecha  entre dos grandes torres una de las cuales es la Aguja de Trencabarrals y que ya contempláramos ayer llamándonos la atención.

            Hemos de descender unos metros y proseguir camino adelante ahora en la base de la Gorra Frigia y sucesivamente las Magdalenas y la Gorra Marinera pero por debajo del Camino de los Paparres acompañados de voces. Nosotros viajamos solos de momento.

Desde Trencabarrals el Elefante, la Preñada y la Momia.

            Unos minutos después alcanzamos el Pla de las Tarántulas y nos sentamos a almorzar contemplando una buena parte del camino que hemos recorrido hoy. Son perfectamente visibles San Benet, la Momieta,  La Momia, el Elefante, la Patata, la Trinidad, la Preñada y la depresión por la que hemos descendido.

            Quiere gotear por lo que abreviamos y a las once y cuarto nos introducimos en el Aula de Naturaleza que se encuentra en el edificio de la Estación de Teleférico de San Joan.


            Cuando salimos llueve ligeramente  pero a pesar de ello tomamos la pista que se alarga en dirección oeste muy llana en busca de las ermitas del sur.

            Enseguida alcanzamos con la vista la Ermita de San Joan. La pista tras un par de quiebros pasa junto a una pared equipada para la escalada en la parte sur de la Gorra Marinera y se leva ligeramente hasta la Ermita de San Juan que está cerrada.

Ermita de San Onofre.
 
            Llueve y por tanto no nos detenemos sino que proseguimos hasta la entrada de la Ermita de San Onofre, un primitivo eremitorio adosado a la pared y que cuenta con las ruinas de sus dependencias en una grieta horizontal de la pared. Se trata de un emplazamiento original y perfectamente orientado en el que nos encontramos a salvo de la lluvia.

Santa Magdalena.

 
            La grieta se prolonga algo más de un centenar de metros en dirección nordeste y prácticamente horizontal se introduce en una estrecha canal  en la que hay instalada la clásica vegetación del macizo y que nos conduce tras un corto ascenso hasta el emplazamiento de las ruinas de la Ermita de Santa Magdalena.

            Alrededor de las doce del mediodía nos damos la vuelta. Descendidos unos metros  alcanzamos las escaleras que hemos subido previamente  pero en lugar de volver hacia San Onofre continuamos el corredor  para abajo con otra serie de escalones que practican un descenso in mediato y que nos depositan en la pista junto a la zona de escalada.

            Hemos bajado con cuidado ya que la piedra está bastante húmeda y desandando la pista deja de llover. Diez minutos más tarde estamos de nuevo en el Pla de las Tarántulas.
Conjunto de la Magdalena.

            Sin detenernos en absoluto proseguimos por la pista, ahora encementada que en suave ascenso y en dirección sudeste ganas unos metros y enseguida inicia el descenso hasta que, aproximadamente un kilómetro después  inicia un giro de 180º para dirigirse hacia la  Ermita de San Miguel.

San Miguel desde el Monasterio de Montserrat.
 
            La pista se arrellana en un cruce de caminos y enseguida nos conduce a la ermita de San Miguel, que también está cerrada.

            Solamente nos queda seguir pista abajo sin siquiera acercarnos al Mirador de San Miguel situado a unos pocos metros de la misma, pasar la barrera para vehículos y retornar a la Plaza del Abad Oliba donde cerramos el recorrido que hemos descrito.

            Un cuarto de hora después, en medio del gentío y de los aparcamientos atetados de coches, nos llegamos al nuestro cuando es la una y cuarto del mediodía y ponemos fin a un recorrido en el que habremos movido alrededor de 700 metros de desnivel y en el que hemos realizado el palo de la cruz del camino recorrido ayer.
 
Cavall Bernat desde la Colonia Puig. 

            Salimos del lío del tráfico de la entrada y nos bajamos por Monistrol. Es Viernes Santo y nos vamos hasta Barcelona para disfrutar del resto de las vacaciones con nuestra hija.

Para ver más fotos.

           

 

             

 

 

 

           

 

21 abr. 2011

24-11. CIRCULAR A SAN JERONI. 21-4-2011.

Montserrat desde Col Macana.

Barrera de Montserrat, Monasterio, Pla de Santa Ana, Pla des Ocells, Ermita de San Jeroni y Mirador de San Jeroni. Vuelta por el Camino Viejo de San Jeroni, Serrat de las Paparres, Pla de las tarántulas y Pla de Santa Ana.

21-04-2011.

Salida 16 h. llegada 20 h.

Sol.

Muy fácil.

Ascensión.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de San Jeroni procedente de publicidad. Vía en amarillo.
 
            El Macizo de Montserrat  es un altivo conjunto de agujas de conglomerados que llama poderosísimamente la atención cuando te aproximas a Barcelona. Pero siempre vamos con prisas y allí se quedan sumidos en las ganas de conocerlo.

            Hoy 21 de Abril de 2011 estamos echando un bocado un bocado en el Aparcamiento de Can Macana, nos cambiamos seguidamente de ropa y nos acercamos por carretera hasta le entrada al Conjunto del Monasterio de Montserrat.

Desde el Teleférico de San Joan.
 
            Es Jueves Santo, son las cuatro de la tarde y el aparcamiento está hasta los topes; así que, aprovechamos el hueco de uno que se va, aparcamos y nos ponemos en marcha entrando al aparcamiento en dirección sur. Estaremos sobre los 680 metros de altitud.

            Un cuarto de hora después cometemos el primer error de la tarde: nos vamos por el Camino del calvario en busca del Pla de las Tarántulas. Abandonamos la pista por un caminillo que se va hacia las paredes en dirección sur y que nos conducirá a un mirador próximo desde el que se contempla el Monasterio.


            Volvemos sobre nuestros pasos a trote y en los jardines del Abad Oliba nos orientamos e iniciamos el ascenso por el camino que va a recorrer el valle principal con destino al punto culminante del macizo: el Mirador de San Jeroni.

            El camino se orienta al noroeste y muy encajonado sobre el lecho del barranco progresa con frecuentes tramos de escalinatas que facilitan el paso a una ingente masa de turistas que suelen visitar en toda época el Monasterio de Nuestra Señora de Montserrat  y que por qué no dar una vuelta por allí, además de que se trata del lugar “próximo y familiar” del excursionismo y senderismo a Barcelona y eso es mucho.

            La tarde esta soleada y al abrigo el repecho nos mete en calores mientras contemplamos diversas paredes de conglomerados que nos recuerdan  a Riglos salvando algunas diferencias.

 
            Veinte minutos nos cuesta alcanzar la zona del Pla de Santa Ana en el que se encuentra la Ermita del mismo nombre sobre los 900 metros de altitud. Se trata de un cruce de caminos a partir del cual el nuestro se arrellana un poco concediéndonos un poco más de tiempo para contemplar el conjunto de agujas y torres que nos rodea siempre en medio de un bosque fundamentalmente de encinas con sotobosque de boj y rusco que nos recuerda a Guara.

            Enseguida alcanzamos el Pla de los Ocells que nos ofrece una alternativa para volver hacia el Pla de las Tarántulas  y proseguimos adelante  ahora por un camino muy transitado y perfectamente indicado en el que las escalinatas de cemento cumplen más la misión de combatir la erosión que la de facilitar la progresión.

Ermita de San Jeroni.
 
            Ganamos altitud progresivamente y pasamos un desvío hacia el Cavall Bernat al que no iremos, en nuestro horizonte tenemos las antenas de San Jeroni y enseguida alcanzamos la ermita del mismo nombre.


            Un tramo de escaleras nos permite progresar fácilmente por un lomo que nos deposita en el Mirador de San Jeroni situado a 1237 metros de altitud. Son las seis de la tarde.
 

            Al mirador que está protegido por una barandilla llega una ferrata y una pareja de franceses con los que mal hablamos un poco. El horizonte bastante brumoso nos impide contemplar el horizonte remoto de los Pirineos y el Mediterráneo; si, en cambio podemos contemplar el Monasterio de Santa Cecilia, Marganell y el Llobregat al norte, al oeste las torres que en suave descenso conducen a la zona de Can Macana, al sur las llanadas del Bruc y Collbató y al este el valle que hemos subido con algunas torres que tratamos de distinguir.

            Echamos un trago y sobre las seis nos vamos de vuelta para abajo disfrutando con los juegos de luces y sombras sobre las paredes y corredores herbosos que jalonan nuestro horizonte.

El Moro.
 
            Un poco más bajo de la Ermita de San Jeroni, que por cierto está cerrada, desistimos de acercarnos hacia el Moro y nos bajamos hasta el desvío del Canino Viejo a San Jeroni. Vamos a volver por la ladera derecha del barranco.

Volviendo por el Camino de las Paparres.
 
            El camino, igualmente transitado nos enseña unas marmitas hechas por las aguas de un torrente y fundamentalmente horizontal  se acerca a las Torres de la Magdalena. Previamente nos hemos asomado a algunos miradores aprovechando que el camino se aloja en la cabecera de la Sierra de las Paparres

El Moro o Montcau.
 
            La primera de las torres y una de las más espectaculares es el Gorra Frigia en el que hay una cordada escalando. El camino cuenta con barandilla ya que atraviesa la pared nordeste de la misma. Una serie de recovecos permiten seguir rodeando le Magdalena Superior y la Inferior para terminar contorneando el Gorro Marinero que cierra el conjunto de espectaculares torres que ya hemos contemplado desde el Monasterio.

La Sudoeste de Cavall Bernat.

 
            El camino que sigue fundamentalmente llano nos conduce al Pla de las Tarántulas no sin antes mostrarnos nuestro camino de vuelta hacia el Pla de Santa Ana.

Jara.

Aguja de Trencabarrals desde la base de la Gorra Frigia.
 
            El personal prácticamente ha desaparecido, el funicular está cerrado y nosotros tras orientarnos un poco sobre los alrededores nos vamos para abajo en dirección nor-noroeste, no sin antes contemplar las torres del nordeste del macizo entre las que destacan la preñada, el Elefante, la Momia, la Momieta y atrás muy discreto San Salvador todo por encima de la ermita de San Benet.
 
Gorra Marinera, Las Magdalenas y Gorra Frigia.
 
 
            Hemos de bajar hasta el fondo del barranco para luego, en corto ascenso alcanzar el Pla de Santa Ana cuando la tarde va de bajada.

Bajando hacia Santa Ana.

            Cerrado el bucle que hemos realizado en sentido contrario a las agujas del reloj no queda más que seguir el descenso de las escalinatas ya conocido para alcanzar el emplazamiento del Monasterio de Montserrat cuando son las siete y media de la tarde.
 

            Hacemos algunas fotos, visitamos los alrededores del monasterio y la iglesia así como el velatorio y poco después nos vamos tranquilamente para abajo hasta el Mirador de los Apóstoles que está prácticamente vacío al igual que los aparcamientos.

            Son las ocho y cuarto cuando llegamos a la barrera del aparcamiento, lugar en el que hemos dejado el coche. Han sido alrededor de 625 metros de desnivel acumulado en una deliciosa jornada vespertina en la que la meteorología nos ha ofrecido un agradable presente mejorando lo previsto.

Para ver más fotos.