28 dic. 2011

65-11. ESPELUNCIECHA POR EL CORREDOR NORTE. 28-12-2011.

Espelunciecha desde Arroyeras. 27-11-10.

Aparcamiento de Espelunciecha, Collado de Canal Roya, Corredor Norte y Arista Oeste.

28-12-2011.

Salida 11 h. Llegada 16 h.

Sol.

Fácil.

Esquís de Montaña.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa de Espelunciecha procedente de Prames. Vía en amarillo.

            El Corredor Norte de Espelunciecha lo habíamos bajado prácticamente limpio en una ocasión. No lo habíamos subido nunca lleno de nieve a pesar de que siempre que transitábamos por la zona del Portet de Espelunciecha allí estaba, invitándonos.

            Hoy 28 de Diciembre de 2011, no es el mejor día para mi chica ni tampoco para mí, por razones obvias de la fecha pero… echamos los crampones en la mochila con intención. Vamos a estrenar la temporada con los esquís, por fin, ya que lo del día 11 fue para olvidar para siempre amén y de paso… yo siempre trato de pescar alguna “pieza” diferente aunque sea en la misma charca: marchamos a Espelunciecha.

            Entre catarros y demás contingencias propias de la época no hemos hecho prácticamente nada este mes a pesar de que el tiempo ha estado muy aceptable. Así que hoy, sin prisas, el día será de cine, nos llegamos al Parking del Portalet cuando son las once de la mañana. Estamos sobre los 1780 metros de altitud

            Tenemos una temperatura de lujo con inversión térmica lo que unido a esa ligera brisa que corre siempre en el Portalet nos deja una mañana perfecta.

            A las once y media nos calzamos los esquís al otro lado del puente  sobre el recién nacido Gállego y nos vamos adelante con la intención de subir por la orilla izquierda del Barranco Espelunciecha. Enseguida hemos de cambiar de planes puesto que la nieve está durísima con mucho rehielo y además hay muy poca por lo que suponemos que nuestro pretendido camino estará con cortes y peladuras.

            Consecuentemente cruzamos el Barranco Espelunciecha y progresamos por la orilla de la Pista de la Rinconada ya en clara dirección sudoeste. Hay bastantes esquiadores en la pista y mucha nieve suelta para esta hora de la mañana. Nosotros discretamente nos vamos para arriba saliéndonos de la misma en el siguiente puente.
 

            Fuera de pista, la nieve está durísima, lo que me hace presuponer que tendremos que poner las cuchillas en los resaltes finales ya que el sol difícilmente puede  reblandecer la nieve en estas fechas.
 
Punta Sur del Puerto de Canal Roya.

            Por un lado o por el otro de la pista alcanzamos las inmediaciones del Ibón de Espelunciecha y ya siempre por la zona derecha de la pista vamos superando resaltes suavemente y aprovechando que la nieve ha mejorado mucho, disfrutando de un foqueo agradable.
 

            Es la una menos cuarto cuando alcanzamos el Puerto de Canal Roya situado a 2150 metros de altitud. La retro no funciona, luego sabríamos por qué. Contemplamos la luminosidad del Valle y de la Arista de Canal Roya, la sobriedad imponente del Diente de Anayet.
 

            Giramos al sur y proseguimos el recorrido del amplísimo puerto en suave ascenso hacia el Portet de Espelunciecha.
 
            Hay zonas venteadas donde no hay apenas nieve y esa es la razón por la que la retro no funciona. Dejamos a nuestra izquierda la Punta Sur del Puerto de Canal Roya a la que estamos rodeando casi por completo y nos acercamos a la Norte de Punta  Espelunciecha.

 
Frente al tajo.
 
            Hay una huella de esquís sobre el amplio corredor que conduce a las inmediaciones de la cima y una débil huella en el Corredor Norte que creo que es sólo de subida.

            En la depresión de la base del corredor nos quitamos los esquís, recogemos las pieles y los preparamos para la vuelta. El sol se va mientras nos ponemos los crampones. Estamos sobre los 2220 metros de altitud.
 

            Es la una y media cuando iniciamos el ascenso del corredor con el piolet en una mano y un bastón en la otra para no tener que apoyarla directamente sobre la nieve.

 
            Alcanzamos la huella que indecisa zigzaguea al principio en suave ascenso hasta que se decide a progresar de frente.

 
            Mi chica sube delante  atacando con decisión y entre ligeras protestas la parte erguida y más angosta del corredor que se acercará a los 40º. La nieve esta muy buena, la huella es perfecta y el ascenso es un auténtico placer aunque a mi chica se le hace un pelín largo a pesar de que tendrá alrededor de 150 metros de desnivel.

            La huella es una flecha que al final se acuesta ligeramente y nos saca al sol del mediodía en el hombro de la Arista oeste del pico.
 
En la Oeste de Espelunciecha.

            Giramos al este y en suave ascenso, progresando ligeramente al sur de la arista subimos los últimos metros bastante mixtos que nos depositan en la Cima de Punta Espelunciecha a 2399 metros de altitud.
 
Comiendo Diente de Anayet.

Hacia el Midi de Ossau.
 
            Son las dos de la tarde y nos sentamos a comer ya que para eso no hemos dejado las mochilas. El sol hace su tares pero la brisa que corre nos quiere estropear un poco el momento. De cualquier forma disfrutamos de un ratito agradable y compartimos, como es nuestra costumbre, nuestro café con leche con un montañero que ha llegado solo por la arista Este del pico.
 

            Un cuarto de hora más tarde recogemos y nos vamos para abajo desandando camino y recordando lugares de nuestra anterior ascensión con esquís por la Vertiente de Anayet.
 

            En la cabecera del corredor charlamos con un montañero que nos felicita por la huella en la que nosotros solamente hemos colaborado muy modestamente.

 
            El descenso lo iniciamos de cara al valle, se puede hacer completamente así pero a mi chica, que no le gusta bajar de espaldas nunca, le apetece hoy y lo hacemos en el tramo más erguido. Luego con el único propósito de no deshacer la huella, nos bajamos tranquilamente hasta alcanzar el emplazamiento de los esquís. Son las tres de la tarde.
 
Corredor que acabamos de recorrer.

            De lo más complicado del día será sacar las correas de mis crampones que están muy heladas ya que al ser muy viejas han cogido mucha agua que se ha helado.

            Un cuarto de hora después nos montamos en los esquís y retornamos hacia el Puerto de Canal Roya. La nieve se esquía muy bien al no haber zonas de nieve venteada ni costra.
 

            Luego, descendemos aproximadamente por los mismos lugares que hemos subido disfrutando de una nieve maravillosa, casi de delirio: en esta época, si la nieve sale buena no tiene parangón. Quedamos anonadados… nosotros, en el mejor de los casos, solos unos esquiadores maluchos.

            A las cuatro estamos en el coche justamente cuando nos abandona el sol. Hoy ha sido una jornada de desencuentros con el astro rey en el que hemos movido 625 metros de desnivel en medio de una actividad absolutamente placentera que celebramos con nuestra acostumbrada cerveza compartida a la temperatura de la nieve del Portalet. Si aquel día lo fue, hoy también ha sido otra Inocentada con suerte.

Si quieres tienes más fotos.

             

 

 

16 dic. 2011

64-11. LOS NACIMIENTOS EN SANTA OROSIA. 16-12-2011.

Belén de la cueva de Santa Orosia.

Caminos de San Román al Puerto de Santa Orosia alcanzando la Cueva y  la Ermita.

Camino de Isún a Santa Orosia hasta la Mallata de Isún.

16-12-2011.

Desnivel acumulado 700 m.

Distancia recorrida 9000 m.

Tiempo efectivo 04:30 h.

Mixto.

Fácil.

Agua en la Fuente de Santa Orosia o en el Barranco.

 Sofía, Carmen y Luis Mata, Celia, Pablo y Miguel Lanaspa, Germán, Begoña y Javier Arranz, Adela y Alvaro Santolaria y Rosa y Mariano Javierre.
 
Mapa de Santa Orosia procedente de Prames. Vía en amarillo.

            La meteorología no es demasiado favorable pero estamos en Diciembre de 2011 y hoy día 16, es el domingo anterior al Día de Navidad, cumpliremos con la tradición: hay que subir a la Cueva de Santa Orosia.

            Hay ausencias obligadas a las nueve menos cuarto cuando aparcamos en San Román,  los imponderables cuentan y nos ponemos en marcha en medio de una fresca mañana con nieblas apelmazadas sobre el Mallo de Santa Orosia. Nos acompaña en esta ocasión Luis y familia

Las antenas coronando el Mallo de Santa Srosia.
 
            El pequeño grupo, tras las presentaciones de rigor, se pone en marcha tomando el Camino de San Román que parte del pueblo situado a 1000 metros de altitud y que atraviesa unos campos de labor en dirección nordeste para introducirse en una zona de margas azules tras las que alcanzaremos el bosque mixto donde conviven el pino silvestre y el roble fundamentalmente. Son las nueve de la mañana.

 
            El Camino muy transitado, se eleva poco a poco por la ladera al encuentro de las nieblas que agazapadas en la parte alta de los mallos nos regalan de cuando en cuando encantadoras imágenes tornasoladas con las antenas cubiertas de hielo.

            Hacemos camino conversando distendidamente y tratando de que nuestra “estrellita” de hoy, Sofía se distraiga, y progresemos todos hacia arriba, cosa que haremos a un ritmo muy aceptable.

            La mañana está fresquilla, por arriba fría y la llegada del sol pone un toque cálido que colabora con el repecho cuando empezamos a pisar restos de la nevada de la noche anterior. A la vez que nos acercamos a las paredes.

            El camino se introduce en un pequeño barranco y tras alcanzar el fondo  enseguida sale del mismo para dar algunas lazadas como procedimiento de ganar altura.
 

            Entramos en las nieblas y disfrutamos de una espléndida vegetación cargada de hielo, especialmente algunos robles.

            Ya muy arriba hacemos un único paso sobre roca en la que hay que poner atención y enseguida transitamos una ladera vestida de grandes bojes que nos anuncia el inminente fin del repecho con una capa de algo más de 10 centímetros de nieve.

 
            Alcanzamos el Rellano de Santa Orosia entre las nieblas a 1625 metros de altitud cuando son las once menos cuarto.

            Como no merece la pena acercarnos a la ermita para dejar la leña que llevamos nos vamos directamente hacia la cuerva.

            Para ello nos ponemos en camino en dirección este. En suave descenso y siguiendo la trayectoria del tendido eléctrico vamos para abajo. Los bojes estás cubiertos de nieve e igualmente las genistas, así que hemos de ir adivinando el canino y sorteando las acumulaciones de nieve para acercarnos a la pista por la que sube un todo terreno.

            Todavía hay que proseguir para abajo hasta que nos aproximamos al Barranco de Santa Orosia. Bajamos el resalte rocoso y antes de cruzar el barranco dejamos las mochilas sobre la nieve.

La entrada a la cueva.
 
            Hay que cruzar el barranco por debajo de la balsa para acceder a la cueva cuya entrada se encuentra en la orilla izquierda del mismo.

Uno de los moradores de la cueva.
 
            Gateamos unos metros hasta que nos podemos poner de pié en el interior de la Cueva de Santa Orosia. Estaremos sobre los 1550 metros de altitud.

 
 
            En el interior hace una temperatura extraordinaria y las balsas  del suelo está prácticamente sin agua, Ponemos en Nacimiento en el lugar acostumbrado, colocamos unas velas encendidas distribuidas por los laterales que iluminen las estalactitas y las estalagmitas que el agua caliza ha fabricado a lo largo de los años, cantamos algún villancico, hacemos fotos y seguidamente salimos al exterior donde un brillante sol nos recibe en un lugar tan abrigado como este. Se está bien.


Ermita de Santa Orosia.
 
            Hay que deshacer parte del camino de bajada ahora en suave ascenso hacia la pista y por ella llegarnos a la Ermita de Santa Orosia. Nos adelantamos con Miguel para ir encendiendo el fuego mientras el resto del personal lo hace entreteniendo a los críos.

            Hay un poco de leña en el refugio aun que está un algo húmeda pero no es problema pues hemos subido leña seca en las mochilas y con ella encendemos un brillante y acogedor fuego en el hogar.

            El refugio no lo calentaremos pero colocamos a los crío en primera línea para que se calienten y todos comenzamos a almorzar con apetito compartiendo en común lo que hemos subido mientras hacemos tiempo a que se haga un poco de brasa; asaremos chorizo, longaniza, panceta y costillas que acompañaremos con algún trago de vino. Luego vendrán los postres dulces, un poco de poncho y el café caliente y quedaremos como unos señores.

            A media comida llegan Adela y Alvarito que han subido de Huesca y recibo una terrorífica llamada telefónica que nos anuncia la muerte de Margarita, la esposa de Juan. No ha podido superar la tremenda infección que, malvada, ha acabado con su vida aproximadamente cuando encendía el velón que el día anterior me había confiado para que la encendiera por ella en el Belén.

            Todo se ha estropeado un poco pero hay que seguir.

            Cuando salimos del refugio el viento que ha disipado completamente las nieblas es frío a pesar del sol; así que ascendemos suavemente en dirección sudoeste en busca del Camino de San Román. Son diez minutos por nieve profunda deleitándonos con un paisaje nevado de extraordinaria belleza.

            Alcanzamos el Camino de San Román y nos vamos tranquilamente para abajo pasando al abrigo del viento y entramos en calor cuesta abajo.

            El descenso transcurre al sol de una tarde otoñal casi de invierno y ya muy abajo nos encontramos con Canito al que sus rodillas no le han permitido acompañarnos pero ha venido a nuestro encuentro.
 

            Son alrededor de las cinco de la tarde cuando llegamos a San Román y nos despedimos con el deseo de repetir una jornada montañera tan deliciosa como la de hoy. Germán, Celia y sobre todo Sofía con sus cinco añitos, se han portado como unos auténticos montañeros.

            Una semana después es Navidad, una mañana desocupada a la que últimamente le estamos dando contenido.

            Tengo un catarrazo de la leche pero… Hemos quedado a las diez en Isún y allí estamos.

            Hay un par de coches aparcados que no dan la impresión de haber pasado la noche allí, mi chica lo advierte de inmediato y suponiendo que se han puesto ya en camino, nos vamos para arriba.

            Isún está a 1000 metros de altitud en la falda de la Sudoeste de Santa Orosia. Fue nuestro primer camino al Puerto en aquellos años en los que se salía caminando desde Sabiñánigo pues no teníamos coche. ¡Cuántas veces no habremos pasado por medio de Casa Jarne!

Saliendo de Isún.
 
            El camino marcha hacia la parte alta del pueblo transita en dirección este- nordeste unos pobre campos de labor y se introduce en el bosque mixto y seco que puebla toda la ladera del Mallo de Santa Orosia.

            Hace una mañana espléndida y tranquilamente nos introducimos en el tornasolado del pinar para ir ganando altura suavemente sobre un camino resabido que seme hace hoy pesado, mi chica sube atajando.

Las Vales Ancha y Estrecha, los Capitiellos y Oroel.
 
            Media hora más tarde aparecen sobre el camino las primeras afloraciones rocosas que anuncian la presencia próxima de las paredes de conglomerados de pudingas de los Mallos y enseguida el camino serpentea entre pequeños resaltes iluminados por un espléndido sol mañanero. Hace ya un poco que hemos escuchado las conversaciones de los compañeros que nos preceden
 
Oturia.
 
            El camino se sitúa bajo los Paredones de la Mallata de Isún coronados por las sempiternas antenas de comunicaciones, para describir una amplia y última lazada que nos saca al sol de nuevo y nos sitúa en la entrada del Rellano de Santa Orosia más cerca de la Cruz que de las Antenas.

 
            Hay que ir a buscar el camino sobre los bojes de un pequeño resalte situado al norte del Saltadero de los Parapentistas, ahora en dirección este. Coronado el resalte se desciende suavemente por el abrasado praderío en busca de la entrada de la Mallata de Isún. Estamos a 1600 metros de altitud.

            La Mallata de Isún es un profundo tajo en medio de las verticales paredes de conglomerado y que en horizontal recorre la mayor parte del Mallo de Santa Orosia. La entrada es estrecha pero enseguida se ensancha y profundiza sirviendo de perfecto abrigo para el ganado. Poco miedo para albergar a 3000 o 4000 ovejas.

 
            Casi al fondo, en el lugar acostumbrado se encuentra el Nacimiento que se colocó el día 16 pasado. Junto al mismo encontramos y saludamos al resto del grupo. Van a ser las once y cuarto.

Parte Este de la Mallata


            Hacemos unas fotos y tras que José Luis Domec defienda convenientemente al Nacimiento de la voracidad de las cabras, recorremos la Mallata en sentido contrario hasta la entrada en busca del sol y de un lugar abrigado para echar un bocado.


            No faltarán ni los dulces incluido un empanadico, el queso, la tortilla de setas, el poncho y el café. No lo hemos organizado pero no hay problema.
 
 
            Terminamos brindando por la montaña que tanto nos gusta con Moet  Chandón en copas de cristal, una delicatesen espectacular de Angelines y Fiti Cipés, los demás: Jose L. Domec y su hijo Polis, Adita y Jesús Gil, José L. Encinas y Nacho Coronas además de Rosa y yo aplaudimos a rabiar. Y como alguien apostillará, no creáis que siempre sea así, esfuerzos, sudores y cansancio cuando tocan.
 
           Alrededor de las doce nos ponemos en marcha para abajo dejando que las conversaciones distiendan un descenso que siempre se hace pesado ya que este camino lleno de cantos rodados redondeados te exige concentración continua si no quieres que tus rodillas se lleven algún “regalito” de esos que ya les sobra. Las chicas nos bajarán al trote, como si tuvieran que hacer de comer, pero todo estará controlado.

            A la una estamos en Isún y nos despedimos con la cita para el próximo año y el deseo de que, a ser posible, no faltemos nadie.    

 

7 dic. 2011

63-11. TENDEÑERA INVERNAL EN OTOÑO. 7-12-2011.

 
La Este de Tendeñera.

Cabaña del Cantal, Pista de la Ripera, Barranco de Tendeñera, Collado de Tendeñera y Cara Nordeste.

07-12-2011.

Salida 09 h. Llegada16 h.

Sol.

Bastante fácil.

Ascensión.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Tendeñera procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Llevábamos algún tiempo en que queríamos acercarnos a la Ripera y podríamos pedir la llave de la pista en Panticosa aprovechando un día de mitad de semana. La poca nieve que cayó se ha marchado prácticamente en las caras sur y en las norte está bastante alta, así que hoy 7 de Diciembre de 2011, no creemos que tengamos problemas con la pista que se suele poner con mucho hielo en las rampas fuertes del principio.

            Cogemos la llave en Panticosa y nos subimos la pista que está impecable hasta alcanzar el Barranco de la Ulot. Luego proseguimos para arriba al encuentro del Vado del barranco Ripera con la idea de quedarnos allí en el caso de que estuviera en malas condiciones.

            No será así por lo que proseguimos pista adelante hasta alcanzar la Cabaña del Cantal a 1600 metros de altitud y aparcamos junto a la misma. Todavía se puede proseguir pista arriba pero… el tedioso tajo de la pista está liquidado.
 

            Son las nueve de la mañana cuando nos ponemos en camino, pista adelante y en dirección sudeste. La pista, en suave ascenso irá, tras un cambio de dirección importante, hacia el Collado del Verde pero nosotros la abandonamos antes para cruzar el Ripera y atajar en dirección nordeste y en fuerte ascenso, al encuentro del GR que se ha ido a dar un poco de  vuelta ligeramente al sur.

La Norte del Forato.
 
            La mañana esta fresquilla pero maravillosa para ser de Diciembre, el cielo luce brillantemente azul y la Rinconada del Verde aparece espectacular, aunque la Cascada de Tendeñera casi llora el agua.

            Con el camino  nos introducimos, ya por encima de la cascada, en el  Valle Suspendido de Tendeñera. El camino gira al este y cruza el cauce del barranco para pasar a la orilla derecha a la entrada del rellano de la Majada de Tendeñera, en el que se asienta la caseta sobre los 1950 metros de altitud.
 

            Desde aquí se contempla la delicada línea de la Arista Nordeste de Tendeñera: dos amplísimas y sucesivas ondas crecientes que arrancando del Collado de Tendeñera se encumbran en la cima del pico. Hoy, a pesar de la carencia de nieve, se perfila vestida con su blanco invernal característico, y es que la norte de la Sierra de Tendeñera es una de las zonas de mayor innivación de estos alrededores. Poca tiene que haber para que no esté blanco todo el invierno de cabo a rabo.

            El camino transita por los praderíos de la ladera derecha del valle al encuentro de la nieve, en suave ascenso, cuando recorremos con la vista el último descenso que realizáramos a través del rellano intermedio. Poco después alcanzamos los primeros retazos de nieve.
Vertiente Oeste del Collado de Tendeñera. 

            Son las once menos cuarto cuando nos ponemos las polainas, los crampones y sacamos los piolets, la nieve es continua y está demasiado dura para subir con la bota limpia de manera cómoda. Estamos a 2200 metros de altitud.


            Se nos han enfriado las manos cuando abandonamos la ladera y nos llegamos al fondo del corredor para progresar más cómodamente por allí para arriba. Se trata de un tubo suavemente inclinado, perfectamente nevado y de alrededor de 150 metros de desnivel que subimos al encuentro de la luz que nos espera en el collado.
 

            A las once y cuarto alcanzamos el Collado de Tendeñera situado a 2339 metros de altitud y a nuestros ojos aparece todo un amplísimo horizonte este que se inicia con el Valle Colgado de Ordiso y el Valle de Otal completamente limpios de nieve. Por arriba de telonero está todo Ordesa vestido de oscuro con una capa de plata sobre los hombros.

Chornaleras.
 
            Al norte tenemos Las paredes de Punta Chornaleras decoradas con los cálidos ocres de la caliza pero nuestra vista y nuestros pasos se encaminan al sudoeste vestido de un blanco inigualable al sol de la mañana.

            Tendeñera es un dosmil alto y de fuste. Nadie que lo suba queda indiferente. Nosotros hemos estado en repetidas ocasiones y tiene para nosotros muchas connotaciones, entre ellas el honor de ser nuestro bautismo en ascensiones invernales.

            Qué lejos queda aquel Diciembre del 85… Estrenábamos nuestros crampones, yo todavía los llevo y fue un día 15 y al igual que hoy no fue una invernal académica pero la nieve no nos dejo pasar con el coche ni siquiera un par de kilómetros de pista. Empezamos a caminar a las seis y hacíamos cima a la una… Aquellos recuerdos nos siguen cosquilleando en el corazón y pintando una sonrisa indescriptible en la cara.
 
Desde el Collado de Tendeñera.
 
            Los 500 metros de nieve que nos quedan por delante se inician con un indeciso camino a partir del collado que va a atravesar pequeñas depresiones tras superar un suave resalte. La nieve venteada está algo costra y cede con demasiada frecuencia sobre todo cuando atravesamos acumulaciones de viento. Puede ser una jornada durilla.

            En el inicio de la nieve hemos localizado unas huellas de subida que nos han alegrado pero poco antes de ponernos los crampones ya se ha dado la vuelta. Ahora seguimos citas medio envueltas por la nieve y localizamos una huella viejísima que más adelante volverá a aparecer pero será inservible. Así que nos vamos a tener que currar toda la huella.
 
            Ganamos altura despacio mientras de cuando en cuando somos zarandeados por rachas de viento no demasiado frío.
 
 
            Estaremos sobre los 2550 metros cuando nos detenemos en una pequeña depresión a echar un bocado a la vez que estudiamos nuestro futuro: estamos bajo el muro intermedio. Son las once y cuarto.
 
            El muro tendrá  100 metros un poco largos de altura, algo menos si lo abordamos por la sombría zona este, pero no estamos por la labor de hacer metros con nieve algo profunda; así que vamos a subir de frente aprovechando un pequeño dorso en la parte inferior que nos permita subir unos cuantos metros pues se trata de ir sumando metros en la pared.
 
            Subido el pequeño dorso en el que la nieve ha mejorado un poco nos vamos pared arriba haciendo algunos pequeños quiebros en busca de continuaciones lo más clementes posible. Ascendemos un poco hacia el oeste saliéndonos del corredor sombrío que sube directo hasta arriba.


            Estamos a media pared, la nieve se ha puesto muy dura y alternamos tramos con una capa de nieve polvo que no está demasiado anclada a la dura. Hemos salido al sol y más transformada está dura.

            Cada huella en el tramo erguido de nieve dura me cuesta no menos de 4 punterazos y es un descanso cuando pillas algún punto no tan duro.

            Ya muy arriba sorteamos unas rocas puesto que a su alrededor es hielo puro lo que hay y superando un estrecho y corto corredor que tendrá por encima de los 45º salimos del muro.

Tendeñera siempre espectacular.
 
            Estamos sobre los 2650 metros de altitud y ante nosotros se extiende un pequeño rellano del que nace el casquete somital del pico soberbiamente recortado en el azul del cielo.

Comas y Mondiniero.
 
            Atravesamos el rellano que pica suavemente hacia arriba, con nieve dura que se camina muy bien y en dirección sudoeste afrontamos la pala por el centro con la intención de alcanzar la arista este ya muy arriba.

            La pala está menos inclinada que el muraco de abajo y nos sabe a gloria. Cuando queremos darnos cuenta estamos en la arista que se yergue y se afila hacia el noroeste.


            La arista no tiene cornisas lo que nos permite ascender con seguridad al filo de los brutales paredones que se despeñan hacia el cálido sur. Al norte la pared se pone de pié paulatinamente y enseguida caminamos en medio del vacío.


            Solamente algunas esporádicas rachas de viento nos hacen fruncir el ceño, el último tramo horizontal está delicadillo pero es la una del mediodía cuando alcanzamos la Cima de Tendeñera a 2847 metros de altitud, a “nuestra hora”.
 

            Hacemos algunas fotos y recordamos, sobre todo recordamos pues somos más pasado que futuro: es la vida.
 

            Ripera, Forato, Las peñas, Sabocos… Otal, Fenez, Comas Mondiniero… Montañesa, Oroel, Guara, Cotiella y Ordesa. También Panticosa y Vignemal. Diez minutos más tarde nos volvemos arista para abajo y nuestra vista cuando se dulcifica la arista se marcha hasta la Pasata Tendeñera, tenemos que subir por el Sorrosal.

            Bajamos un poco más por la arista para seguidamente introducirnos en la pala somital y descenderla entre dudas de si recorrer la cabecera del muro hacia el este para bajar por allí menos metros o aprovechar nuestras huellas en el muro.
 

            Al final tomamos nuestras propias huellas y nos vamos para debajo de espaldas al valle.

            Voy haciendo alguna huella más con mayor facilidad que a la subida pues desde arriba los crampones cortan mucho mejor la nieve y bajamos. Mi chica un poco tensa al principio pues no le gusta bajar de espaldas al valle yo en la gloria: me bajaría así hasta los infiernos.

Valle de Otal.
 
            A media pared nos damos la vuelta y bajamos al lado de nuestra huella pues los crampones clavan muy bien.

            Salidos del muro que se queda al contraluz nos vamos tranquilamente para abajo aproximadamente por donde hemos subido. Los tramos duros se bajan muy bien y los de nieve profunda o costra mejor que a la subida.

Otal emergente.

            Cerca del Collado de Tendeñera nos metemos en un pozo de nieve y al abrigo del viento y de cara al sol nos sentamos a comer son las dos y cuarto.

            Media hora más tarde nos llegamos hasta el collado y tomamos el Tubo Oeste a paso de maniobra. El viento nos refresca las manos pero enseguida perdemos altura, salimos de la zona de influencia del viento y alcanzamos el final de la nieve.
 
Escuellas.

            Quitamos crampones y polainas, recogemos los piolets y proseguimos para abajo. Enseguida me recuerdan por el móvil que hoy si tenemos “cerveza”. 

            Descendemos la Majada de Tendeñera, pasamos junto a la cabaña que está muy decente según hemos comprobado a la mañana y tras atravesar el barranco salimos del valle colgado descendiendo por el camino hacia el fondo del Rincón del Verde. Luego, atajando un poco cruzamos el barranco y por la pista nos bajamos hasta la Cabaña del Cantal donde nos espera el coche.

            Son las cuatro de la tarde y sin pérdida de tiempo nos vamos pista abajo. Hemos liquidado 1280 metros de desnivel y aunque la nieve no estaba en las mejores condiciones ha resultado satisfactoria la jornada.

            A las cuatro y media dejamos la llave en el Ayuntamiento de Panticosa y a las cinco estoy en la ducha. Me espera la “cerveza” con mis socios un cuarto de hora después.

Para ver más fotos.