30 sept. 2012

55-12. CIRCULAR A LAS PUNTAS DE PUERTO RICO Y PABELON. 30-9-2012,

Casquete Somital de Puerto Rico.

Inicio Pista a Plan de Igüés, Pista hacia Churrón, Barranco Ruda Saso, Brecha Canal Ancha, Cara Oeste, Punta Puerto Rico, Arista este, Punta Pabellón, Barranco Zecutar y Plan de Igüés.

30-09-2012.

Salida 08 h. Llegada 17 h.

Sol.

Fácil.

Ascensión.

 Carlos Beltrán, Carlos Cajal, Ignacio Ciprés, Fernando Claver, Socorro Chavarría, Jose L. Domec, Jose L. Domec Polis, Angelines Finestra, Roberto García,  Francisco J. Gazapo, Jesús Gil,  José González, Marta E. Jarque,  Charo Otal, Felix López, Gaspar López, Adela Pérez, Benito Pérez, José A. Pelegay, Araceli Urieta, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.


Mapa de Puerto Rico y Pabellón procedente de Prames. Vía en amarillo.


            En Punta Puerto rico ya habíamos estado un par de veces, la primera en el 95 en una circular entre la Canal Ancha y la de Cachiribizas haciendo todo el cresterío y posteriormente en el 2005 cuando subiéramos a Retona por el Churrón recorriendo la faja oeste. A pesar de ello es un pico poco visitado y carillo debido a las dificultades que supone el cierre de las pistas.

            El 30 de septiembre de 2012, nos enteramos de que van a subir los de GMS y nos apetece ir por allí, tenemos buenos amigos entre ellos aunque son escasas las ocasiones en las que acudimos a sus actividades, demasiada costumbre de marchar solos.

            Nos juntamos a las seis y media de la mañana y marchamos hasta Acumuer para tomar la pista que conduce al final del puerto en el Churrón.

            Basta como siempre la pista nos conduce a la entrada al Plan de Igüés junto al Barranco Zecutar. Estamos a 1400 metros de altitud y aparcamos los coches.

            Se trata de hacer una circular y sobre la marcha se decide hacerla en sentido de las agujas del reloj. Son las ocho menos cuarto cuando nos ponemos en marcha continuando la pista que hemos traído y que sigue valle arriba en dirección norte.

 
            La pista en muy suave ascenso enseguida alcanza el Barranco Ruda Saso que suele ser el punto en el que la suelen cortar las avenidas y es allí donde la abandonamos para introducirnos en el barranco que asciende en dirección nordeste.

            Recuerdo que en la ocasión que bajamos el barranco, al salir del resalte inferior nos introdujimos en el pinar de la orilla derecha del mismo siguiendo un camino que nos condujo prácticamente hasta abajo. Nadie recuerda camino alguno en el barranco y consecuentemente se inicia el ascenso por el mismo lecho ya que es muy poca el agua que lleva.

 
            Yo que me he dado la vuelta para cerrar la portera de arriba de la pista, creo ver un camino pero en la orilla izquierda del barranco pero localizo los pasos del grupo en el lecho y los sigo hasta  que nos reunimos. Son las ocho y veinte.

            Hay unas débiles trazas de camino en la orilla izquierda, continuación del que he visto,  que por medio de la ladera morrénica vestida de espino amarillo y enebro alcanza el praderío que rellena el valle ahora que se ha ampliado.

 
            Pasamos a la orilla derecha del barranco y en suave ascenso nos aproximamos al resalte Inferior  del mismo entre la Peña del Rincón al norte y la Abuela y el Balcón de Pilatos al este. Ligeramente al sur aparece la depresión herbosa que conduce a la Punta Zecutar y al Plan de Igüés que es una alternativa de camino perfectamente válida a las que vamos a realizar hoy.

            Hay un par de cuevas una a cada lado del resalte al que nos vamos a enfrentar y una de ellas es la Cueva del Oso. Yo diría que es la que está en las Paredes de la Punta del Rincón aunque algunos mapas señalen la de las paredes de Puerto Rico.

Peña del Rincón.
 
            El praderío se eleva paulatinamente y nos deposita en la base de lapiaz calizo vestido de enebro rastrero. Unos por aquí y otros por allá ascendemos el resalte de calizas claras para coincidir en las amplias canales herbosas por las que continuaremos barranco arriba.

            Hemos subido prácticamente a la sombra en una espléndida mañana que ni pintada para caminar y ahora que se empieza asomar el sol oculto por las paredes de Puerto Rico se nos empieza a despertar el apetito.

 
            Todavía continuaremos ascendiendo un par de resaltes herbosos para alcanzar la cota 2200 y pararnos a almorzar al agradable sol de la mañana a la altura de la parte baja de los Paredones de la Este de Retona que llaman la Carretera Zaragoza. Son las diez y diez.



            Veinte minutos después continuamos para arriba por una amplia rampa herbosa a la que le están saliendo piedras y que un centenar de metros más arriba  terminarán por engullir. El valle no da ninguna opción de pérdida y seguimos un ascenso cómodo  en busca de la Brecha de la Brecha de la Canal Ancha.

 
            El barranco se angosta y poco después de arrellana completamente pedregoso. Nos reunimos una vez más e inmediatamente continuamos con el ascenso de la enorme pedriza que conforma el cierre del   circo. Serán alrededor de una centena de metros los que hemos de subir buscando los mejores y más estables materiales y que en un corto cuarto de hora nos depositan en la Brecha de la Canal Ancha uno de los pasos naturales de la Sierra de la Partacua situado entre Retona al noroeste y Puerto Rico al sudeste.

Canal Ancha.

 
            La parte baja de la brecha está situada a 2580 metros de altitud pero no es practicable. Hay un par de gendarmes al noroeste y por encima de ellos se encuentra la salida verdadera sobre los 2600 metros de altitud. Nos acercamos hasta la misma para recordar que se trata de un vertical corredor no demasiado agradable y menos con hielo al final del invierno que cuenta con un cintajo para rapelar el descenso.

Retona.

            Bajamos de nuevo a la parte baja de la brecha e iniciamos el ascenso del casquete somital del pico, una erguida pala bastante herbosa  que nos permitirá  superar alrededor de 150 metros de altura.

            La ladera, bastante erguida pero muy bien escalonada se sube con comodidad mientras echamos la vista a la Este de Peña Retona en la que lucen espléndidamente blancas la calizas de la misma.
 

            Son las doce menos cuarto cuando alcanzamos la Cima de Punta Puerto Rico situada a 2753 metros de altitud.

Collarada y Bucuesa.
 
            La cima es una arista alargada, amable y amplia hacia el sur y cortada por verticales paredones hacia el norte. Hace una mañana espléndida con un cielo nítido que nos permite contemplar un dilatado paisaje solamente con alguna nubosidad en el este. Retona, Collarada, la Pala de los Rayos, Samolas, Nevera, Cuchillares, Bucuesa, Escarra y Pala de Ip aquí al oeste; Lurien, Arrieles, Pallas, Balaitus, Frondiellas, Cristales, Musales, Tebarray, Infiernos, Algas, Argualas, Zerrez al norte; Troumousse y Ordesa distantes, Tendeñera, Ripera, Sabocos, Turbón, Montañesa y aquí mismo la arista que se encumbra en Telera, Parda con el Pabellón que nos espera al este;  Gue, Guara, Fragineto, Ruaba y Oroel al sur y a nuestros pies toda Lana Mayor con Punta Castechc y los Ibones de Castech, Saleras y Escarra. No se ve el Ibón de Bucuesa por un pelo pero en cambio Tarmañones, Cochata, Cantero y Pacino no faltan a la cita.  Disfrutamos un conocido paisaje un buen rato pues se nos va en la cima casi una hora y a la una menos cuarto nos ponemos de nuevo en marcha iniciando el descenso de la arista este.


            Por las inmediaciones de la arista bajamos relajadamente a través del pedregal que  en suave descenso nos lleva a la parte este del Rellano de Puerto Rico dejando a nuestra derecha la ladera en la que se aloja uno de los neveros más persistentes y visibles desde Sabi, el otro ocupa la Este de Retona. Son más resistentes que el de la Sudeste de Collarada.

Puerto Rico desde Pabellón.
 
            Llaneamos un poco sobre los 2625 metros de altitud y enseguida iniciamos un ascenso suave que no llega a hacerse pesado y que nos deposita en la Cima del pabellón desde la que contemplamos la escapatoria de una manda de rebecos por los paredones de la norte.

Telera.

            Es la una y media, estamos a 2707 metros de altitud y no perdemos tiempo iniciando enseguida el descenso.

            Se trata de alcanzar la Cabecera del Barranco Zecutar por el que haremos la vuelta para cerrar el bucle. Para ello, iniciamos el descenso de la cara sudeste del pico  un tanto hacia el sudeste por medio de una pedriza de calizas claras. Se trata de una ladera amplia y más larga de lo que parece desde arriba que en su parte baja se arrellana y se puebla de pratenses. Pero todavía hemos de seguir descendiendo otro resalte, también bastante herboso que sin ofrecernos dificultad alguna nos acerca a la cabecera del barranco que buscamos y que tiene su origen en la brecha a la que llega por el norte la Canal de Pacines.

 
            En las inmediaciones del barranco hay que ir en busca de la cabecera para no darnos de narices con los paredones de la orilla derecha del Barranco Zecutar. Un resalte vertical pero muy escalonado nos mete en el barranco sobre los 2530 metros de altitud.

            Se trata de un barranco muy longitudinal y orientado al sur que se inicia con un tramo encajonado que  medianamente inclinado desciende un primer tramo sin ofrecer ninguna dificultad al tránsito que no sea otra que la de caminar una pedrera de medianas dimensiones.

 
            Un pequeño rellano en el que aparece la hierba da paso a otro tramo de barranco un poco más amplio y relleno de pedregal de mayores proporciones bajo las que oímos cantar el agua. Unos cogerán agua en la parte baja y otro en una surgencia que localizamos en la base de las paredes del lado izquierdo del barranco cerca del fondo de un herboso rellano en el que nos sentaremos a comer. Son las dos y media y estamos a 2200 metros de altitud.

            Comemos tranquilamente mientras disfrutamos del solecillo de un mediodía indescriptible. Nos desocupamos en poco más de media hora y proseguimos para abajo, nos quedan todavía que bajar tres pequeños resaltes sucesivos con el Plan de Igüés como telón de fondo.

            El primero de ellos es un corredor herboso y estrecho que se estrangula bastante entre las paredes de Retona de Zarrambucho al este y las Espedregueras al oeste. Le sucede otro bastante rocoso que descendemos sin ninguna dificultad un poco por cualquier parte porque estamos en medio de una amplia ladera medianamente inclinada.

Peña gabacha.

            El Plan de Igüés parece que se va escapando pues todavía hemos de descender un último resalte muy mixto en el que buscamos tramos herbosos que nos lleven  a la parte norte del plan para atravesarlo paulatinamente al objeto de no tener que remontar para alcanzar la pista.

La Abuela.
 
            Hemos contemplado la Oeste de Peña Gabacha, La Este del balcón de Pilatos y la Abuela, faldeamos por el este la Punta Zecutar y alcanzamos el final de la pista cuando son las cuatro de la tarde.

Las Espedregueras.
 
             Estamos a 1780 metros de altitud y desde aquí contemplamos el circo surcado por el aparentemente amplio barranco por el que hemos descendido. Al nordeste queda la Peña Gabacha y el Pilón de Acumuer Paso natural hacia el Circo de Usabas. Al este la mole de Balposata y al sudoeste la pista que se va para abajo y nosotros por ella.

            Creo que ha sido un acierto el dejar los coches abajo, nos hemos quitado la mayor parte de la pista y ahora nos queda un suave descenso relajado al sol de la tarde que hacemos en animada conversación.

            Siempre por la orilla derecha del barranco la pista desciende lo suyo, casi 400 metros, pero no se hacen pesados. Atajamos en los prados intermedios y cuando queremos darnos cuenta estamos cerrando el bucle abierto esta mañana. Son las cinco de la tarde.

            Allá, en las alturas, se han quedado Pabrellón y Puerto Rico. Nosotros los hemos disfrutado en un día espléndido de monte en el que nos hemos cepillado 1450 metros de desnivel, que todo queda en nuestra memoria. Luego, pista abajo para casa y otro día más, la montaña siempre espera para compensar y gratificar nuestros esfuerzos. 

             

25 sept. 2012

54-12. PEÑAS DE LUPERA POR EL DOLMEN DE LOSA MORA. 25-09-2012.

Peñas de Lupera.

Bara, Nasarre, Dolmen de Losa Mora,  Mallata Trabuchas, y Arista Este. Descenso por Paco de Nasarre, Nasarre y Bara.

25-09-2012.

Salida 08 h. llegada 13 h.

Sol.

Muy fácil.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de las Peñas de Lupera procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            Mi chica quiere ir a Bara, alguien le ha dicho al oído que han caído un par de tormentas y quiere buscar setas. Yo quiero ir al monte y por allí anda la Sierra de Lupera.

            El lunes 24 de Septiembre de 2012 aparece muy nublado. Algún día tiene que empezar a llover pero de momento para mañana anuncian buen tiempo.

            Al mediodía se abre el cielo y después de comer nos marchamos con la furgo en busca de la Guarguera. En el desvío a Nocito nos llegamos hasta el collado y la primera visita es al Dolmen de Ibirque situado a medio kilómetro de la carretera y al que se llega mediante la pista que conduce al deshabitado pueblo de Ibirque.

            Sin entrar en Nocito tomamos la Carretera a Bara. Son 14 kilómetros asfaltados que pasan por las inmediaciones de la Ermita de San Urbez.

            La carretera transita el Paco de Bara y por allí nos detenemos para echar una infructuosa ojeada al monte que está muy seco a pesar de que la tormenta del domingo por la noche también ha descargado por aquí.

            Legamos luego a Bara y no tenemos nada mejor que tomar el delicioso sol de la tarde y recoger unos endrinos para hacer pacharán. Este año va a resultar complicado recogerlos pues el personal dice que no hay.

            La luz de la mañana nos despierta, tras una noche estupenda, a las ocho. Media hora más tarde nos ponemos en marcha. Estamos a 935 metros de altitud.

            A la entrada del caserío en el que solamente vive Lorenzo Correas y los encargados de un macrorestaurante ruinoso, tomamos el GR que nos ha de llevar a Nasarre.

 
             Dejamos el caserío a nuestra izquierda o norte y tras cruzar el Alcanadre continuamos el camino en dirección sur para atravesar unos prados abandonados y adentrarse en la sierra.

El Alcanadre.
 
Cabeza de Guara.

            En suave ascenso alcanzamos la cabecera de un torrente que engrosará el Alcanadre y poco después  encontramos un cartel indicador del camino hacia la Gorga Negra. Nosotros giramos al este y proseguimos ganando altura suavemente por un camino lleno de hitos de piedras y balizas muy viejas; pero a pesar de ello, no es ningún problema seguir el camino que nos deposita Nasarre a 1190 metros de altitud cuando son las nueve y media de una fresca mañana que nos ha enfriado las manos aunque resultará divina para caminar.
 
Nasarre.

            Nasarre es uno de los muchos pueblos abandonados allá por los años cincuenta y que se encuentra completamente arruinado. Unicamente se salva, momentáneamente, de la ruina la preciosa Iglesia de San Andrés. Se trata de una iglesia románica de estilo serrablés de la que se puede hacer cargo las cabras que hay en los alrededores del caserío.

            El camino pasa por medio del caserío a través de la maleza que inunda calles y prados para salir en dirección sudeste camino de Rodellar. Hay otros desvíos indicados a Miz y Otín.

            Hay un caminillo sin indicar que se orienta hacia el Paco de Nasarre atravesando los prados en dirección sur, pero no lo tomamos pues pretendemos primero acercarnos al Dolmen de la Losa Mora y para ello hemos de proseguir por el camino que marcha a Rodellar.

 
            En dirección sudeste y en casi imperceptible descenso nos vamos camino adelante orientados por un pequeño promontorio que suponemos se tratará del  Tozal de los Moros.

            El camino my rectilíneo y bastante transitado se acerca al tozal y se ahonda ligeramente para mostrarnos enseguida un cruce de caminos que es el lugar en el que se encuentra el dolmen.


Dolmen de Losa Mora.
 
            La primera vez que tratamos de localizarlo desde Rodellar subiendo por el barranco, no llegamos a verlo, hoy si. Se trata de un precioso dolmen en muy buen estado de conservación que tiene la entrada orientada al este, como todos y que cuenta con unos alrededores muy limpios. Está situado a 1113 metros de altitud. Hacemos algunas fotografías y nos volvemos sobre nuestros pasos cuando son las diez de la mañana un poco pasadas.

            Sabemos de la existencia de un camino que debe arrancar en las inmediaciones del Tozal de los Moros para faldearlo por el norte y hacer lo propio con el Tozal de Nasarre para alcanzar la parte alta de la Sierra  de Lupera.

 
            Mientras veníamos hacia el dolmen he ido mirando al sur del camino y no he visto nada pero ahora de vuelta y tras subir al llano de los prados localizo una cita confirmada por otra inmediatamente. Indican el inicio de un camino en dirección oeste que podría ser el que buscamos.


 
            Se trata de un camino que ha sido limpiado no hace demasiados años pero que se sigue estupendamente y sin dudas gracias a las abundantes citas y a algunos tramos limpios en medio de algunas manchas de genista hórrida que cubren la sierra acompañados del reseco boj de  rojizos colores, todo ello salpicado por retazos de lapiaz calizo blanquísimo.

            No tenemos ninguna duda, y en suave ascenso nos adentramos en la Mallata Trabuchas para seguir ganando altura  suavemente e introducirnos en una zona de barranco con más materiales sedimentados y en el que encontramos calizas numulíticas con los conocidos “dineretes”, es decir numulites que se han soltado abundantemente de la roca sedimentaria que los ha albergado durante siglos.
 

            El camino se acerca a la cabecera de la sierra y dejando peña Ruaba al sur se eleva ligeramente al norte para mostrarnos las Peñas  de Lupera.
 
            Ya prácticamente en horizontal nos acercamos a las peñas contemplando el Alcanadre en la conocida zona de las Gorgas Negras a la que se puede acceder desde aquí por un caminillo establecido por la amplia Canal Oscura en cuya cabecera nos encontramos antes de afrontar una suave subida que nos lleva a la Peña Lupera situada a 1467 metros de altitud.

 
            Se trata de un par de peñas pues hay otra 200 metros más al oeste y de menor elevación. La arista hacia el oeste se despeña enseguida en busca de Tedero, una peña ya en las inmediaciones del Alcanadre.

            La cima, pequeña y despejada de vegetación nos muestra los verticales paredones de la vertiente sur o del Alcanadre en contraposición con la alomada y vestida cara norte o vertiente de Nasarre. Desde ella se contempla una bonita imagen del Cabezo de Guara al otro lado del río y hoy una pobre imagen tanto del Prepirineo con San Juan de la Peña, Oroel, Oturia o Cancias y del Pirineo más lejano y difuso con Ordesa, Suelza, Cotiella o el Turbón; hay demasiada neblina además de cierta nubosidad.

Nasarre.

Bara.
 
            Almorzamos en la cima y veinte minutos más tarde, sobre las once y media, iniciamos el descenso por el mismo camino pero con la intención de abandonarlo para bajar directamente a Nasarre.

            Nos cruzamos con un montañero francés que conoce bien la zona y charlamos un poco de los alrededores y de los caminos que ha encontrado bastante bien conservados. Luego se va para arriba con su perro y nosotros tomamos un lomón muy plano que se orienta al norte y un camino que hay establecido en el mismo.

            Terminada la parte llana del lomón el camino se va para abajo para girar un poco al este e introducirse en el Paco de Nasarre. Tenemos claro que se trata del camino que hemos intuido a la salida del pueblo y que no hemos tomado.

            Poco más abajo rodea por el oeste un promontorio y se introduce en una pequeña depresión con abundante sotobosque donde se pierde un poco, pero enseguida lo recuperamos para coincidir en los prados más altos con una vieja pista que recorre el Paco de Nasarre.

Merendera montana.
El Paco de Nasarre que acabamos de bajar.
 
            Luego atravesando los prados resecos nos llegamos a Nasarre cuando son las doce y media.

Canal oscura hacia Gorgas Negras.

 
            Solamente nos queda desandar el camino de la mañana hasta llegar de nuevo a Bara donde liquidamos un agradable paseo con 650 metros de desnivel. Por una vez hemos disfrutado de buen tiempo en Guara fuera de lluvias, nieves, fríos heladores y calores insoportables. Es la una y cuarto. Comemos y vuelta.    

 

22 sept. 2012

53-12. LA INCLUSA EN UNA VUELTA A FORATATA. 22-9-2012.

La Inclusa desde Arafita.

Urbanización de Formigal, Collado del Forato, Cima de Arafita, Collado Ministirio, Corredor Sur y Cima de la Inclusa. Descenso por el corredor al Collado Ministirio, Punta Barzapuchera, Collado Oeste de la Lana, Baladrias y Formigal.

22-09-12.

 Salida09 h. llegada 14 h.

Sol.

Bastante fácil.

Ascensión.

 Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.


Mapa de la Inclusa procedente de Prames. Vía en amarillo.


            Hace ya algún tiempo que nos acercamos a la Inclusa, nos llamaba la atención pues no solamente hay que subir a Foratata.

            La Inclusa es un castillo amurallado propiedad de los rebecos y enclavado en plena Arista Sudeste de Ferraturas. Aquella tarde de invierno, de eso hace ya algún tiempo, nos acercamos rodeando por el oeste hasta las paredes de la vertiente norte, subimos por la rimalla y alcanzamos la brecha situada al norte. Las nieblas y la humedad de la roca nos echaron para atrás en un trozo de pared bastante liso y vertical.

            Hoy 22 de Septiembre de 2012 volvemos  para darnos una vuelta mañanera a ver si pescamos algo.
 
Foratata desde los Prados de Formigal.

            Son las nueve menos cuarto cuando aparcamos en la parte alta de la Urbanización de Formigal. Estamos a 1600 metros de altitud.

Collado del Forato.
 
            Tomamos el camino junto al barranquillo y en dirección norte nos vamos para arriba. El camino recorre el reseco Praderío del Formigal y en suave ascenso se va en  situado entre la peña del Forato y la Arista que empalma Ferraturas con Foratata.

            Hace una mañana cálida con una cierta nubosidad que nos mete en calores casi sin quererlo. Atravesamos la zona ondulada y vestida con pedregal calizo y enseguida pisamos el herboso y amable Collado del Forato situado a 2103 metros de altitud y proseguimos al norte y sin perder altura flanqueamos una pequeña depresión hasta alcanzar la arista que nos debe de conducir a Arafita y la Inclusa, atrás se quedan las Peñas de Foratata.


            Se trata de una arista amplia que en suave descenso nos lleva al Collado de Arafita situado a los pies del pico del mismo nombre.

Paredones de la Este de Arafita.
 
La Sur de Peña Arafita.
 
            La Peña Arafita tiene su subida cómoda y fácil por su vertiente norte, una ladera medianamente erguida constituye su vertiente oeste, un  espectacular paredón conforma la cara este y nosotros ascenderemos, como siempre, por su arista sur que presenta una característica zeta con la que se solventa la parte intermedia de la pared; luego, bien a toda cresta que es erguida pero fácil o ligeramente por su vertiente oeste, también erguida se alcanza con facilidad la cima de Peña Arafita situada a 2141 metros de altitud.

 
            Son las diez de la mañana cuando fotografiamos nuestro objetivo que nos muestra las paredes que la defienden por sus vertientes sur u oeste.

            Hemos de bajar unos metros por una ladera suave  hasta alcanzar el Collado Ministirio e iniciar allí una travesía en diagonal ascendente de la Cara Sudoeste del Pico Ministirio.

            Se trata de una ladera metamórfica bastante vestida de vegetación y surcada por un barranquillo que se puede atravesar por cualquier parte. Nuestra travesía nos conduce a las inmediaciones de  la arista este del pico en el collado de separación con Ministirio.

            La idea original era la repetir el rodeo por el oeste hasta alcanzar las paredes en la parte norte y de allí tras un corto ascenso alcanzar directamente a la cima; pero desde Arafita hemos visto un incierto corredor herboso muy próximo a la arista este y ligeramente orientado hacia el sur que nos ha llamado la atención en la distancia como posible.

            Llegados a la base del mismo decidimos que lo vamos a probar.

 
            Se trata de un corredor medianamente amplio, algo escalonado y vestido de pratenses de 50 metros de longitud. La entrada es vertical, caliza y fácil por un par de corredores cortos con muy buenos agarres en roca firme.

            La continuación es un tramo erguido en el que se mezclan pequeños escalones de pratenses con algunas pequeñas afloraciones calizas que nos vienen muy bien como apoyos tanto para pies como para manos. Y nos depositan en la parte central del corredor ya completamente vertical.

            Aquí deambulamos un poco por el corredor en busca de los pasos más seguros pues predominan las pratenses y algún que otro enebro nos viene bien y nos faltan los apoyos en roca. Se trata de un tramo duro y poco seguro que aseguraremos con la cuerda si es que bajamos por aquí.

            Juan y Rosa lo pasan por medio y yo me voy para arriba en busca de la rocas del límite izquierdo del corredor. Unos  metros más arriba nos reunimos en medio del mismo para proseguir el ascenso aprovechando que ha perdido un poco de verticalidad.

            El último tramo es completamente herboso y cuenta con buenos escalones que nos permiten alcanzar la salida bajo un resalte fácil. Cuando quiero hacer la foto del corredor la verticalidad lo oculta a nuestra vista.

 
            En la otra vertiente hay otro corredor gemelo de este pero claramente se corta en su tramo inferior.


 
            Superado el pequeño resalte hay que avanzar por una rampa medianamente inclinada, herbosa y bastante amplia que nos permite subir alrededor de 30 metros largos para depositarnos en la Cima de la Inclusa. Van a ser las once de la mañana cuando nos sentamos a almorzar contemplando las peñas de Foratata y una buena parte del camino que hemos traído, la mañana está neblinosa y viste de azul  un horizonte conocido de picos empenachados con una capa de nubes de las que se deshilachan algunas nieblas; vemos la Aguja Lamat y Frondiellas Sudoeste y no Balaitus, Vemos los Infiernos y no las Argualas, vemos Arrieles, Peirelue, Ourade, Diente de Anayet, Retona y Guara.


            Antes nos hemos asomado al collado situado al norte y no nos ha gustado nada de lo que hemos visto ni al este ni al oeste del mismo. Se trata de dos corredores, uno herboso, estrecho y vertical con patio enorme y el otro con un diedro muy liso además de vertical al que no le vemos la parte inferior, es lo que tienen cuando pretendes bajar algo que no has subido antes.
 

            Los corredores de la parte este que hemos contemplado subiendo no nos ofrecen ninguna alternativa asequible pues se cortan y los de la parte oeste que hemos visto ya de lejos conducen a un zócalo inferior vertical; así que media hora más tarde nos vamos para abajo por donde hemos subido.

 
            Llegados a la cabecera del corredor sacamos la cuerda, yo destrepo delante y Juan asegura un poco a Rosa. Son dos largos de cuerda que realizamos tranquilamente y que nos depositan en la base del corredor un cuarto de hora más tarde.

            Recogemos la cuerda y nos bajamos desandando la travesía de ascenso hasta el Collado Ministirio lugar en el que dejamos el camino realizado para iniciar un circuito alrededor de las Peñas de Foratata.


            Continuamos en descenso y en dirección este para pasar bajo la vertical Cara Este de Peña Arafita y faldear luego perdiendo el mínimo desnivel bajo la arista que conduce a Foratata ya que hemos de remontar posteriormente hasta las inmediaciones de Punta Barzapuchera.

            Bajaremos por debajo de los 2000 metros para remontar luego a través de una ladera de arándonos enrojecidos por el otoño y pasar alrededor de los 2030 metros de altitud tras un suave remonte.

La Lana desde Barzapuchera.
 
            Desde allí contemplamos los paredones de Foratata al final de una loma que arranca desde aquí mientras proseguimos en dirección este y en suave descenso orientados por un conocido collado entre el Pico de la Lana y Foratata.

El camino más corto a Foratata.
 
            Perdemos unos metros a través de una ladera herbosa llena de cardos y alcanzada la pedrera iniciamos un faldeo casi horizontal o en muy suave descenso que nos permite alcanzar la parte alta del delicioso pinar situado al noroeste del collado que nos ha servido de guía, tras pasar bajo el covacho que se ubica en la vía directa de la Sarra a Foratata.

            Va a ser la una del mediodía cuando, estamos a 1850 metros de altitud, iniciamos el descenso de un amplio corredor que orientado casi al sur nos ha de conducir a la Faja de los Prados, un rellano herboso salpicado de pequeñas masa de pino negro y situado ligeramente por debajo de los 1700 metros de altitud.

La Lana desde la Faja de los prados.
 
            El corredor tiene una mitad medianamente herbosa y la otra, la próxima a los paredones de Foratata que vamos contemplando, completamente vestida de pedrera caliza. En la parte baja del mismo tomamos un caminillo balizado que tras pasar por un claro herboso entre pinos se baja hacia Sallent mientras que a nosotros nos deja en un vallecillo limpio, con el que remontaremos alrededor de 60 metros y nos permitirá alcanzar un colladito muy próximo a la Cima de Baladrias que es el contrafuerte sur- sudeste de Peña Foratata.

Hacia el Collado de Baladrias.

Cólchico de otoño en Baladrias.

            Estamos alrededor de los 1770 metros de altitud y aquí aparece, nacido del praderío, el caminillo que balizado se orienta al oeste para conducirnos en suave descenso al Caserío del Formigal.

 
            De camino recogeré un bonito cristal de cuarzo, pasaremos junto al abrevadero y por la pista nos llegaremos al coche cuando son las dos de la tarde rematando nuestra circular a Foratata que intuíamos aunque no conocíamos y que unido a Peña Arafita y la Inclusa nos ha supuesto un desnivel de 850 metros aunque lo más importante haya sido la certidumbre de que hemos estado en un lugar que no recibe más visita que alguna esporádica de los rebecos.