25 nov. 2012

61-12. CIRCULAR PEÑA DUASCARO. 25-11-2012.

Peña Duáscaro desde el Mirador del Molar.

Camino de Santa Ana, Ermita de Santa Ana, Mirador del Molar y Arista Oeste de Duáscaro. Arista Este, Punta Acuta, Senda de los Cazadores, Pradera de Ordesa y Camino de Turieto Bajo.

25-11-12.

Salida 08 h. llegada 15h.

Nublado.

Fácil.

Ascensión.

 Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa de Peña Duáscaro procedente de Prames. Vía en amarillo.


            Era por el 2003 cuando realizamos la circular a Punta Cuta, Acuta o para nosotros Punta Diazas. Teníamos noticias de ella como de uno de los muchos caminos, poco transitados, que los hay, en Ordesa.

            Nuestros amigos no la conocen, nos llegaremos hasta Peña Duáscaro y se la enseñamos pues posiblemente sea una de las vías de penetración a Ordesa menos utilizada. Finalmente solo nos acompaña Juan.

            Son las ocho de la mañana cuando estamos en la puerta del Cámping de Torla, el que se encuentra en la orilla izquierda del Ara, tras cruzarlo por el puente situado en la parte norte del pueblo. Hemos madrugado pues pretendemos aprovechar la jornada.

Laderas de Estatón en Otoño.
 
            En la Puerta del Cámping de Torla, un cartel nos señala el camino a Santa Ana. Nunca lo hemos hecho en su totalidad pero de hoy no pasa. Estamos sobre los 980 metros de altitud  y tras unos pocos metros de pista tomamos el camino que se orienta al este y se va para arriba en mediano ascenso. Se trata de un viejo camino, parcialmente empedrado, que transita un amplio barranco entre pequeños prados. Enseguida nos muestra una de las cascadas del Barranco Diazas y coincide con la pista que sube a la Sierra de las Cutas justamente por debajo de la barrera, límite máximo para los vehículos de los mortales. 
          
 
            El camino bien balizado de amarillo y blanco se cruzará repetidamente con la pista que practica amplias lazadas  y nos conduce a las inmediaciones de la espléndida Ermita de Santa Ana, situada en la orilla  oeste del rellano a 1380 metros de altitud. La mañana está estupenda y hemos empleado una hora hasta aquí.


Ermita de Santa Ana.
 
            El Rellano de Santa Ana es un precioso y delicado praderío escalonado en el que pacen vacas al abrigo de las inclemencias del tiempo hasta la llegada del invierno. La pista lo rodea por el nordeste pero nosotros proseguimos con nuestro camino que ahora marcha al norte por el Crestón de la Cruceta.
 
            Transitamos entre bojes y genistas por la parte alta del crestón y en el límite del pinar que rellena la ladera oeste del mismo, en el que nos introducimos en algún momento, y coincidimos de nuevo con la pista en un desvencijado mirador para proseguir luego por la misma.

            Ha helado esta noche por aquí y el barrillo de la pista está duro en una mañana en el que la nubosidad alta trata de escamotearnos las cálidas caricias del sol.
 
            Caminamos por la pista alrededor de un kilómetro en suave ascenso y contemplamos las laderas del Mirador del Rey. Luego atajamos de frente una lazada de la pista y enseguida coincidimos con la misma en las inmediaciones del primer mirador.
 

            Unos metros al oeste de la pista se encuentra el Mirador del Molar situado ligeramente por debajo de los 2000 metros de altitud. Nos hemos subido 1000 metros cumplidos en un par de horas, lo que no está mal para nuestros cuerpos.
 
Cilindro y Perdido.
 
            En el Mirador del Molar contemplamos el espectacular paisaje que ofrece Ordesa en cualquier época del año. Hoy la Arista Fronteriza nevada, las Fajas limpias y el fondo del Cañón vestido de verde y ocre de la hoja del haya madura. Más lejos y al oeste la Norte de Tendeñera con toda la nieve del mundo y espectacular Otal.


Acuta o Cuta.
 
            Al este, nuestro objetivo inicial: Peña Duáscaro con el arrogante porte que le confieren los paredones de la cara norte, pero nosotros tenemos una opción  más ligera y que consiste en atacar su arista oeste infinitamente más amable y acogedora vestida de venerables y viejos pinos negros resistentes de de centellas de mil tormentas absolutamente cruentas.

            Volvemos a las inmediaciones de la  pista y en dirección este, a través del praderío, nos acercamos hasta la base del resalte somital.

            Se trata de un resalte de alrededor de 100 metros, bastante vertical que nos ofrece amplitud ligeramente en la cara sur.

            Hay algunas trazas de caminillos que faldean la cima ganando altura paulatina y suavemente pero nosotros enseguida abandonamos el más alto y nos vamos directamente en busca de la parte alta de la arista.

 
            Son las diez y media de la mañana cuando alcanzamos la plana Cima de Peña Duáscaro situada a 2156 metros de altitud tras recorrer en suavísimo ascenso una cincuentena de metros de pedregosa, suave y fácil arista sembrada de cadáveres de pinos acentellados.

 
            En el mirador cimero protegido también con balaustrada de piedra contemplamos de nuevo un paisaje similar del que escogemos algunos matices que deleitan la contemplación mientras que observamos la presencia de tres paseantes que vienen en sentido contrario al nuestro: son de los inmortales que tienen bula para utilizar la pista con su vehículo particular ya que han subido en coche según veremos.

            Originalmente pensábamos almorzar aquí antes de introducirnos en el Cañón de Ordesa, pero nos lo pensamos mejor y proseguimos hasta Punta Acuta para almorzar allí.

            Punta Acuta puede ser la única cima individualizada de forma cónica vista desde cualquier parte. Así se ve desde Cuello Estatón, desde Duáscaro o desde la Cadena Fronteriza; sus laderas son suaves por cualquier parte.
 
            Bajamos una veintena de metros siguiendo un caminillo pisad más por turistas que por montañeros con lo que alcanzamos un amplio y plano collado vestido de abrasado praderío del que se puede salir al este hacia la cima, al sur hacia la pista o al norte hacia el Cañón.
 

            Buscamos una línea de ascenso suave y nos vamos para arriba por un terreno que se escalona muy fácil y en un cuarto de hora nos permite alcanzar tranquilamente la cima de Punta Acuta situada a 2242 metros de altitud.

Perfiles de Sestrales y Montañesa.
 
            Son las once de la mañana y buscamos un lugar abrigado del vientecillo del sur que está entre frío y desagradable.

El Casco.

            Nos abrigamos, hacemos alguna foto y almorzamos con gana, agua poca que está muy fría a juego con la mañana de sol ausente. Y se nos hace más bien frío por lo que, casi sin querer, aligeramos.         

            Son alrededor de las once y media cuando nos ponemos en marcha y con ganas. Las manos se han enfriado y tardarán algo en entrarnos en calor.

Entrada al Cañón de Ordesa.
 
            Descendemos por cualquier parte al amplio collado de separación con Peña Duáscaro y tomamos el camino que con un par de tramos quebrados en suave descenso nos conduce a la parte alta de los paredones.

            El camino no es predecible pues se desarrolla dentro de un corredor bastante amplio pero tan inclinado que desde arriba no se ve la continuación.


            Se introduce en la pared salvando un farallón calizo por el oeste para inmediatamente faldearlo por debajo iniciando una larga travesía en dirección este fundamentalmente.
 

            A tramos amplio y otros estrecho se aproxima a una zona de placas  lisas y bastante erguidas  sobre las que encontramos un tramo equipado con cadena que han colocado últimamente. Las placas se superan por encima en ascenso por un corredor muy descompuesto en el que el camino se borra un tanto y en el que a nuestra derecha hay un tramo equipado con cadena que se va directamente a superar los farallones superiores.

 
            Pasada la zona de placas nos introducimos en un tramo amplio del corredor en que las lazadas se suceden en suave descenso, ahora por un tramo más terroso en el aparecen las pratenses desde el que ya vemos el Espolón de Calcilarruego.


            El camino, muy evidente a partir de aquí, nos deposita enseguida en la Senda de los cazadores a una altitud de alrededor de 1900 metros. Son las doce y cuarto.

            Estamos ligeramente por debajo del Mirador de Calcilarruego pero no estamos por la labor de remontar unos pocos metros para disfrutar de un paisaje que hemos contemplado durante una buena parte de la mañana. Así que, sin prisa pero sin pausa nos vamos para abajo.
 

            La Senda de los Cazadores es un empinado camino que discurre por la ladera noroeste del Espolón de Calcilarruego a base de cortas lazadas que en algunos tramos aparecen superpuestas y llenas de escalones artificiales siempre en medio de un hayedo-abetal con ejemplares espectaculares. Permite salvar un desnivel de 600 metros y es más aconsejable hacerlo en descenso que en ascenso por razones evidentes aunque nosotros lo hemos hecho en ambos sentidos repetidamente.

            Tras la zona de escalinatas el camino se torna más terroso y se llena de hojas de haya por lo que al estar bastante húmedas hay que tener cierto cuidado pues nunca sabes donde apoyas los pies. Las lazadas se hacen más largas conforme perdemos altitud y nos aproximamos al fondo del Cañón en el que nos tropezamos con el Camino de Turieto que discurre por la orilla izquierda del Arazas proveniente de las cascadas intermedias del río.


La Norte de Peña Duáscaro.
 
            Cruzamos el Arazas por el puente y enseguida nos llegamos a la Pradera para contemplar con una cierta perspectiva nuestro camino descenso. Es la una y media y estamos a 1330 metros de altitud. Buscamos agua en la fuente pero está cortada. Así que  continuamos unos metros por la carretera hasta alcanzar el rio, cogemos agua y pasamos a la orilla izquierda por el puente para recuperar el Camino de Turieto Bajo.

            Se trata del camino natural de entrada al valle utilizado antes de que se hiciera la carretera. Discurre por la orilla izquierda del Arazas y tiene un perfil bastante rectilíneo y suave además de sombrío: una delicia para el verano.

Frontal del Tozal del Mallo.


Molinieto.
 
            Nos permite contemplar sucesivamente las Cascadas de los Abetos, luego la de Tamborretera y finalmente la de Molinieto tres bonitas cascadas en un curso espectacular y encajonado y muy poco conocidas aunque llenas de encanto.

Más debajo de las cascadas el camino desciende un poco más y gira al sur para rodear el Mirador del Rey y sus paredones de la cara oeste en las que está regulado el periodo de escalada.

            Finalmente el rio se arrellana y el camino se aproxima al cauce convirtiéndose en pista de servicio a los prados de la orilla del mismo de la que arranca la que conduce a la Sierra de las Cutas

            Prácticamente de llano y parejos con el Ara recorremos el último kilómetro contemplando los desmanes de las últimas riadas que aquí debieron ser extraordinarias a juzgar por las huellas dejadas en las orillas.

            Son las tres de la tarde cuando llegamos al coche. Hemos liquidado 1300 metros de desnivel y habremos recorrido alrededor de 20 kilómetros. Han sido siete  horas bastante aprovechadas en Ordesa que siempre nos proporciona placer.

 

 

 

22 nov. 2012

60-12. LAS GORGAS Y LA ERMITA DE SAN JULIAN. 22-11-2112.

Interior de las Gorgas de San Julián.

Campo de Golf  de Nueno, Barranco de los Pozos, Gorgas de San Julián y Ermita de san Julián.

22-11-2012.

Desnivel acumulado 150 m.

Distancia recorrida 3000 m.

Tiempo efectivo 1:15 h

Sol.

Muy fácil.

Paseo.

Se trata de un corto paseo que se puede realizar en cualquier época del año incluso en días malos meteorológicamente hablando.

Agua en las Gorgas de San Julián según temporada pero mejor llevarla.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.


Mapa de las Gorgas de San Julián procedente de Prames. Vía en amarillo.


            Cuando uno tiene un rato libre y fuera de programa éste no dé suficiente para irse a pescar, lo mejor es darse un paseo y si se puede elegir, mejor por el monte.

            Bajamos a Huesca para hacer unas cosas pero disponemos de un rato y nos vamos a pasear hasta las Gorgas de San Julián.

            Las Gorgas de San Julián es uno de los clásicos barrancos de Guara asentado en la Sur del Vértice de Gratal. No es que sea nada excesivamente especial pero nosotros le tenemos cierto cariño.

            Lo conocimos hace ya un porrón de años con motivo de la boda de Alvaro y Adela que celebramos allí. Luego hemos vuelto de cuando en cuando y los de Peña Guara van más ya que celebran una Misa montañera la mañana del Día de Navidad.

            Hoy 22 de Noviembre de 2012 volvemos.

            Abandonamos la Autovía poco más debajo de Nueno y volviendo hacia el campo de Golf lo rodeamos por su orilla oeste. La carretera termina en la parte alta de la urbanización y allí junto a un mapa indicativo aparcamos sobre los 770 metros de altitud. Son las nueve de la mañana.
 

            Una doble pista, hay que tomar la situada a la izquierda avanza alrededor de 300 metros en dirección oeste para abrirse en dos en medio del encinar y orientarse al norte para, enseguida tomar un camino bien acartelado hacia las Gorgas de San Julián.
 
Gratal al fondo.

            El camino abandona el encinar y se introduce en el clásico monte bajo de Guara compuesto de carrasquillas, genistas, enebros, tojos y toda suerte de plantas espinosas además del  boj y del romero ya en flor.
 

            En muy suave ascenso rodea el Cerro de las Coronas y poco a poco se introduce en el Barranco de los Pozos o de San Julián.
 

            Poco después avanza ya entre paredes calizas salpicadas de covachos y alcanza el fondo del barranco por el que prosigue en ascenso más consistente convertido en un angosto camino.
 
Localización de la Ermita de San Julián.

            Visualizamos la Ermita de San Julián en la base de las paredes de la orilla derecha del barranco y enseguida el barranco se angosta, gira al norte y nos deposita en la angosta entrada a las Gorgas de San Julián.
 


            Las extraplomadas paredes practican una sala de considerables dimensiones en la que hay un altar. El barranquillo que se sumerge en los sedimentos de la misma proviene de una estrecha y vertical canal que lo deposita en una poza de base.
 


            Nos llegamos hasta el cierre de la sala a contemplar el inicio de una pobre vía  ferrata que recorre la canal. Sabemos que la hay una serie de pozas y rápeles pequeños hacia arriba, localizamos las tres clavijas inferiores pero no vemos nada más. Tampoco es nuestro objetivo.
 


            Hacemos unas fotos y alrededor de las diez menos cuarto nos damos la vuelta sobre nuestros pasos.
 


            Unos metros por debajo de la sala aparece un caminillo acartelado hacia la Ermita, cruza el barranco y por la orilla derecha del mismo asciende brevemente en busca de la base de las paredes de la orilla derecha.
 
Ermita de San Julián,


            En cinco minutos nos situamos en la herbosa plataforma en la que se ubica la Ermita de San Julián de Adriá. Se trata de una preciosa ermita rupestre conformada por una bóveda natural de la pared caliza y una pared de cierre en la que están practicadas la puerta y la ventana. Estamos sobre los 925 metros de altitud un poco por encima de la sala de las Gorgas de San Julián.
 

            En el interior hay un pequeño altar, dos manantiales que han conformado unas curiosas formaciones calizas casi columnas y un depósito de agua con fuente.
 
La delicada flor del madroño.

            Son las diez de la mañana cuando nos vamos para debajo de vuelta. Recuperamos el camino principal y desandamos tranquilamente el camino de subida contemplando la hoya de Huesca rellena de neblinas y nubes altas y las Cimas de Punta del Aguila y San Miguel, detrás queda Gratal.

 
            A las diez y media finalizamos nuestro agradable paseo Para proseguir jornada tocando otros pitos.

           

17 nov. 2012

59-12. MANCHOYA POR AYERBE DE BROTO. 17-11-2012.

La Sur de Manchoya entre nieblas.

Pista de Oto, Ayerbe de Broto, Cara Sur de Punta Gabaro y Arista Este–sudeste. Punta Catonal. Descenso por Punta Gabaro a Ayerbe de Broto.

17-11-2012.

Salida 08 h. llegada 15 h.

Nublado.

Muy Fácil.

Ascensión.

 Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.


Mapa de Manchoya procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            A la Sierra de Escartín solemos ir con alguna frecuencia y fundamentalmente cuando el tiempo no es de lo mejor o estamos en pleno invierno. Las vistas que se disfrutan son las, siempre agradables, clásicas de los picos del Prepirineo Interior.

            Casi siempre accedemos o desde el Túnel de Cotefablo o desde los pueblos del Sudoeste de Erata como Ainielle o Espierre. Teníamos que acceder por el este y en ello estamos, entre Oto u Ayerbe de Broto.

            Descartamos la circular porque es muy larga para un día regularcillo meteorológicamente hablando y decidimos subir por Ayerbe de Broto para conocer la zona. Estamos a 17 de Noviembre de 2012.

            Madrugamos un pelín para tratar de aprovechar la mañana que anuncian más segura y a las ocho de la mañana estamos en Oto, junto a Broto, para tomar la pista que transita la orilla derecha del Ara.

            Bajamos hasta la altura de Sarvisé, pasamos un buen tramo de pista que está recién arreglado pues las últimas lluvias lo destrozaron y a las ocho y media aparcamos  en el inicio del camino que nos ha de subir hasta Ayerbe de Broto. Estamos a 830 metros de altitud.

 
Nieblas bajas sobre el Ara.
 
            Un venerable camino, de esos que recorren los pueblos abandonados del Sobrarbe, se va elevando por el pinar en dirección nor-noroeste. Balizado de blanco y amarillo, es el PR 117, vuelta a vuelta se encarga de ir dejando allá abajo el Ara entre nieblas ajironadas; las más compactas copan las alturas y de Ordesa, pues ni rastro.



            El camino sube consistentemente, en algún tramo en el que la ladera se pone muy tiesa, está asentado sobre muretes y finalmente se arrellana en las inmediaciones de Ayerbe de Broto. Estamos a 1180 metros de altitud.
 
Ayerbe de Broto.
 
            El pueblo abandonado hace años, está en un lugar de orientación envidiable y rodeado de verdes prados que más arriba dan paso a una infinita serie de fajas abancaladas y separadas por muretes de piedra seca copados por la vegetación espinosa de entre la que destaca la genista hórrida.
 


            Debe haber algún viejo camino que fuera utilizado para subir a puerto pero como sabemos de las “bondades" del medio arbustivo nos olvidamos del mismo y optamos por atravesar el praderío por encima del pueblo y buscar los restos de una pista que sabemos coronará la sierra.

 
            Se trata de una antigua y poco consolidada pista que se abriera allá por los años de las prospecciones gasísticas y que se desarrolló por la cabecera de la sierra contando con salida en la Boca Norte del Túnel de Cotefablo. Se orienta un tanto al nor-noroeste aproximándose al torrente que baja desde las inmediaciones de Manchoya y de prado en prado sesteará lo indecible hasta aburrir.

            Pasamos por las inmediaciones de algunas cabañas completamente arruinadas sin la posibilidad de atajar las continuas lazadas hasta que alcanzamos la cabaña más alta y situada sobre los 1450 metros de altitud. A partir de aquí la pista comienza a ascender y comienza a gotear tenuemente, es el regalo de las nieblas que cubren la parte alta de la sierra y la generalidad de los alrededores.

Faldeando Punta Gabaro.
 
            Una  lazada amplísima, primero nos aproxima a la arista sur del pico y posteriormente practica un buen tajo en la Sur de Gabaro mientras que las nieblas se abren un tanto por arriba y nos permiten ver la Cima de Manchoya y el Pilón de su cara sudeste.

            Hemos caminado persistentemente y cuando nos encontramos sobre los 1800 metros de altitud nos detenemos un poco a echar un trago y comer un dulce. La mañana es buena para caminar incluso con la amenaza de las nieblas.

            Pronto serán las once y continuamos camino para seguir ascendiendo en busca de la cabecera de la sierra utilizando la trocha que han abierto las vacas sobre el prácticamente inexistente lecho de la pista.

 
            Finalmente el camino se allana y alcanza el collado entre Gabarro que se queda al este y Manchoya, sobre los 1930 metros de altitud. Aquí nos orientamos al nor-noroeste y proseguimos en suave ascenso.
 


            Faldeamos por el norte un minúsculo promontorio mientras avistamos el vértice geodésico del pico y enseguida comenzamos el ascenso del suave casquete somital. Se trata de una discreta  arista que presenta un cordón rocoso en su vertiente nordeste y que tras subirnos unos pocos metros se arrellana y nos conduce a la alargada y amable cima de Manchoya a 2033 metros de altitud cuando son las once y media de la mañana.
 

            Hacemos una foto junto al vértice geodésico y nos vamos arista adelante, de paseo,  girando un tanto al oeste con la misma. Pasamos un discreto promontorio y descendiendo suavemente remontamos un poco para alcanzar la Cima de Punta Catonal situada a 1988 metros de altitud.
 


            Estamos haciendo tiempo a que las nieblas nos permitan contemplar paisaje pero visto lo visto, nos damos la vuelta sobre nuestros pasos y otro día será.

Manchoya desde Punta Cotonal.

            Volvemos a Manchoya cuando son las doce y cuarto y tras bajar unos pocos metros aprovechamos que la pista se marcha a faldear el pico por el sur nos sentamos en la orilla de la misma a comer un poco.
 

            Un cuarto de hora más tarde nos ponemos de nuevo en marcha  por la pista y suavemente nos aproximamos a Punta Gabaro. Se trata de una alomada cima situada a 1958 metros de altitud que hoy carece de interés al contar con un paisaje lleno de nieblas.

Sarvisé y Buesa.
 
            Por la pista pisamos el acelerador y con la marcha larga nos vamos para abajo a muy buen ritmo para terminar de entrar en calor ya que en la arista se hacía casi fresquillo.
 

            Sobre los 1650 metros y aprovechando una pequeña zona incendiada  hacemos un par de atajos y nos llegamos a la caseta más alta. De allí para abajo, sin abandonar la pista nos llegamos a Ayerbe de Broto. Son las dos y media.

 
            Recorremos los prados del oeste, atravesamos el pueblo derruido y tomamos el camino para abajo.

            Casi al final recogemos unos robellones que han salido a tomar el sol al camino y nos llegamos al coche cuando son las tres. Al final el recorrido se ha saldado con 1300 metros de desnivel movidos y no hemos perdido demasiado el tiempo que por cierto se ha conformado con amenazarnos.

            Luego vuelta hasta Oto y a comer tranquilamente en casa y a esperar las lluvias anunciadas que no sé si llegarán.