26 may. 2013

26-13. BACIAS. 26-5-2013.

La Norte de Bacias.

Balneario de Panticosa Camino de Brazato, Corredor de los Ibones Altos de Brazato, Collado Alto de Brazato, Cara Norte y Arista noroeste.

26-05-2013.

Salida 09 h. Llegada 16 h.

Sol.

Fácil.

Esquís de travesía.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa de Bacias procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Al fin, y cuando la Primavera está muy avanzada, sale un día con meteorología adecuada para empresas medianamente largas y nos vamos a Panticosa. Es 26 de Mayo de 2013  y sin prisas nos subimos al Balneario.
 

            Son las nueve y media de la mañana cuando cargamos los esquís en las mochilas y tomamos el Camino hacia Brazato pasando junto a la Fuente de San Agustín. Estamos a 1630 metros de altitud.

            No tenemos prisa pues esperamos que el sol haga su tarea con la nieve que tras una noche fría en la que ha helado a nivel del Balneario, esperamos algo dura en las orientaciones norte y oeste.
            Algo más arriba del paraludes en el que se divide el camino, con el cartel en el suelo, encontramos las primeras manchas de nieve que está sombría y dura. Todavía tendremos que portear un buen rato puesto que solamente hay nieve en los corredorcillos que recorren la ladera por la que un marcadísimo camino se orienta hacia el este en busca del Rellano de la Majada de Serrato aunque para nosotros sea el de la Pared de Labaza.

            El tramo final del camino resulta incómodo con las botas de plástico y la nieve muy dura y cuando alcanzamos el rellano sobre los 1950 metros de altitud dejamos atrás una incómoda pesadilla que se nos ha llevado una hora.
 
Debajo de la Pared de Labaza.
 
            Hay un par de grupos poniendo crampones y esquís y nos entretenemos un rato tratando de ayudar a colocar las cuchillas a una pareja. Ni ellos ni nosotros conocemos esos esquís y el “huevo de colón” se resiste un poco.

            La nieve, incluso medianamente soleada ya, está para cuchillas pues ha habido un importante rehielo. Nosotros las ponemos pues preferimos la seguridad al trabajo extra y parece ser que el personal hace un poco lo mismo.

            El resalte de salida de la mallata lo hacemos un poco al sur y tenemos que quitarnos los esquís unos metros pues el dorso por el que discurre el camino normal está pelado de nieve.

            Enseguida alcanzamos el hombro en el que se resuelve el dorso  y tomamos la vía que se utiliza para progresar hacia la Zona Lacustre del Ibón Inferior de Brazato. Hay muchas huellas de esquís discretas y tenues pero no hay huellas de bastones, así que, las seguimos más por intuición que por notoriedad.

            Una larga diagonal en suave ascenso por encima de la cabaña desde la que se suele acceder a las Foyas de Brazato, sobre nieve bastante dura en la que hay que cantear de manera consistente, nos colocan en el rellano atravesado por la tubería desde el que se accede, bien en horizontal hacia el Ibón Inferior, o bien por la rampa lateral hacia la Presa del Embalse de Brazato o al corredor que conduce a los Ibones Altos de Brazato. Son las once y media.
 
Acercándonos al Corredor a los Ibones Altos de Brazato.
 
            Llaneamos ligeramente sobre los 2200 metros de altitud y nos orientamos al nor-nordeste para tomar el corredor que está adornado de pequeños aludes caídos de las paredes laterales.

            El corredor tiene dos partes. La inferior arranca muy suave y amplísima pero que en su parte final se yergue considerablemente y permite superar los primeros 100 metros de desnivel del mismo que nosotros subimos con un par de lazadas iniciales y una amplísima diagonal al este sobre nieve dura por poco soleada.
 

            Superado el primer resalte, atravesamos un descansillo reparador y nos enfrentamos a la parte superior del corredor, no tan amplia como la anterior aunque igualmente erguida en su parte alta, pero que cuenta con la nieve un poco más soleada lo que nos permite trazar unas zetas más cómodas.
 
Corredor hacia los Ibones Altos de Brazato.


            El corredor se arrellana en la entrada a la Cubeta Lacustre de los ibones Altos de Brazato y nosotros nos detenemos para almozar un poco sentados en unas piedras al sol. Estamos a 2400 metros de altitud y son las doce de la mañana.
 

            Un cuarto de hora más tarde reemprendemos camino en dirección este en busca del Ibón Central situado a 2450 metros de latitud. Se trata de recorrer una zona sinuosa, en suave ascenso y orientados al norte por el Portillo de Labaza y al este por el Collado Alto de Brazato.

 
            Hemos de perder unos pocos metros para atravesar la superficie helada del Ibón Central y salir ligeramente en ascenso  para alcanzar enseguida el Ibón Alto y abandonar el mismo continuando nuestro ascenso en busca del Collado Alto de Brazato.

            Practicamos una suave diagonal al nordeste para salir de la cubeta y otra larga diagonal al sudeste que nos depositan en el punto bajo del amplio collado escoltado por la Punta de la Garganta y la Cresta de Labaza. La nieve sigue dura en los lugares sombríos lo que indica que la helada ha sido de rigor ya que  a estas horas y con este día debería de estar reblandecida.
 

            Estamos a 2560 metros de altitud y al sudeste aparece la Norte de Bacias, en su cima, 200 metros más arriba, hay un grupo de gente y por delante de nosotros va una pareja de esquiadores.

            Hay una huella medianamente afirmada que en suave ascenso se llega hasta casi la mitad de la cara norte del pico y allí establece un par de zetas que conducen a la arista noroeste del pico. En la ocasión anterior que subimos la huella de los esquís se iba hasta la arista nordeste.

            La huella establecida en el llano enseguida se endurece tan pronto como se eleva ligeramente encarada al norte y en el momento que entramos en la depresión inclinada que atraviesa se pone durísima. La pareja que va delante se para, se cuelga los esquís en la mochila y prosigue para arriba andando. Hay una nieve costra durísima y a mí tampoco me apetece un pelo.

            Tenemos crampones y piolets por si fueran necesarios, dejamos los esquís clavados en la nieve y nos vamos para arriba.
 
Muchas huellas de botas pero no de esquís.

            Los primeros pasos hasta alcanzar  una huella medianamente pateada requieren  de buenos punterazos para romper la costra. Debajo hay nieve buena. Luego, unos metros más arriba, la nieve mejora un poco pero ya es tarde, nos vamos para arriba tranquilamente sin necesidad de poner crampones y siendo suficiente con los bastones.
 

            Es la una y media cuando llegamos a la Cima de Bacias a 2754 metros de altitud.
 
La Arista Foratula y detrás la Partacua.

          Han sido 1100 metros de desnivel más laboriosos de lo esperado.

El Alto Valle del Ara.
 
            Echamos un trago y fotografiamos los alrededores conocidos con la Partacua y Tendeñera cerrando el horizonte sur y oeste, Argualas e Infiernos girando al norte, Xuans, Batanes, Neveras y Aratille al norte y Chabarrou y el Macizo de Vignemale al este. Más cerca quedan los Picos de Labaza, Batanes, Bila, Brazato, Tablato y aquí mismo la Punta del Puerto.
 
Hacia el Balneario de Panticosa.
 
            Un cuarto de hora después desandamos camino iniciando el descenso que realizaremos siguiendo escrupulosamente la huella de subida.

            Recuperamos los esquís y con ellos continuamos el descenso que más allá del tramo inicial muy duro resulta altamente placentero como esperábamos, la nieve no se ha transformado demasiado y se baja de forma excelente.
 

            Del Collado Alto de Brazato bajamos al Ibón Superior y en el resalte de separación con el Central nos paramos para comer. Son las dos y cuarto pasadas.
 

            Alrededor de las tres continuamos el descenso atravesando el Ibón Central para seguidamente buscar en suave descenso el inicio del Corredor de los Ibones Altos de Brazato.
 

            La nieve está bastante blanda pero el descenso es placentero y una pena que se acabe tan pronto. Luego, buscamos y encontramos la diagonal de subida que nos deposita en el espolón sobre la Majada de Serrato y que ahora tiene una nieve estupenda.

            En el espolón atravesamos entre pinos un poco más arriba de lo que lo hemos hecho a la subida y de esta forma nos introducimos en la Pared de Labaza en la que haremos los últimos giros que terminan  en el punto en que hemos calzado los esquís. Son las cuatro de la tarde.

            Colocamos los esquís en la mochila y desandamos camino utilizando ahora la nieve para descender con comodidad ya que está reblandecida. Media hora más tarde llegamos al Balneario de Panticosa.

            Cuando bajábamos había gente que subía y es una idea que puede resultar interesante para nosotros. Ellos poco o nada sabrán de la nieve dura de la mañana.

 

11 may. 2013

25-13.- FORQUETAS DE LOS HUERTOS Y LOS PALOMOS. 11-5-2013.

La Este de la Sierra de la Partacua desde la Pista Sarronal.

Aparcamiento de Lacuniacha, Pista de Sarronal, Barranco Chiflotaires, Arista de la Partacua, Sombrero del Pinarillo, Forqueta de los Huertos, Forqueta de los Palomos, Punta Cochaldo, Punta Queba, Canal del Burro y Pista Sarronal.

11-05-2013.

Salida 08 h. Llegada 16 h.

Sol.

Bastante fácil.

Ascensión.

Mariano Javierre.
 
Mapa de las Forquetas de los Huertos y los Palomos procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Fue en la primavera de 2006 cuando iniciamos el recorrido de la parte Este de la Arista de la Partacua. Entramos por la Canal del Burro y de la cima de la Forqueta de los Palomos nos dimos la vuelta en medio de un mar de dudas y con el propósito de recorrer el tramo de arista que nos quedaba y que aquel día no hicimos.

            Hoy 11 de Mayo de 201, me voy a intentar recorrer ese tramo de arista, mi chica está en Cambridge y a Juan no lo he localizado pero me voy solo, es un compromiso personal.

 
            Fotografío el inicio de la arista desde Bubal y a las ocho y cuarto inicio camino por la Pista de Sarronal que arranca de las inmediaciones de Lacuniacha a 1350 metros de altitud.

            Hay que recorrer 2,5 kilómetros bastante llanos  hasta que cuando la pista parece terminar se empeora y describe una amplia lazada hacia el oeste, gana altura en medio del hayedo y vuelve al este transitando en ascenso las pedrizas que han caído de la norte de la sierra.

 
            La vieja pista que está colmada de pinos ofrece un caminillo transitado por animales, llanea un poco, atraviesa un par de potentes aludes venidos de los corredores más orientales de la sierra e inicia un suave descenso y comienzan mis dudas. ¿Qué sería el monte sin dudas?

            No hay huellas de tránsito y realmente no sé dónde estoy, lo que en modo alguno signifique que estoy perdido. Unos metros más adelante tomo una trocha de animales y me voy para arriba. La trocha desaparece y tomo un corredor al sudoeste que me eleve en la selva con la intención de alcanzar la arista en la zona de los Pinarillos.

            Con el corredor, empinado aunque asequible, subiré alrededor de 100 metros ya en las paredes de los Dientes de los Pinarillos pero no alcanzo la arista y he de abandonarlo hacia el este ayudado de los abetos, pues todo vale y tras una corta travesía muy inclinada alcanzo un corredor que en principio no identifico.

            La parte derecha del corredor presenta una grada vertical, de una altura media de 20 metros pero que no veo forma de subirla. Se trata del Barranco Chiflotaires por el que tendré que bajar alrededor de 150 metros, agarrándome a todo lo verde a mano, hasta me decido a jugármela con la ayuda de un par de pinos negros y escalar con una seguridad relativa un tramo de pared del zócalo que me parece asequible.

            Por encima del zócalo se extiende una ladera similar, muy inclinada y descompuesta debido a la gran cantidad de materia orgánica que la compone, que me va a permitir alcanzar la arista tras un buen rato de brega jabalinera. Son las diez y media y me encuentro en medio de la nada, en una arista completamente vestida que se despeña hacia el este y que al oeste me ofrece un primer muro de aspecto infranqueable. Hacia el norte la Partacua es una pared y hacia el sur, el Puerto de Biescas, es una ladera muy inclinada en la que puede estar la solución de continuidad.

Al otro lado del Gállego arranca la Sierra de Tendeñera con rapita en primer plano.
 
            Navegando entre genistas espinosas, bojes, enebros rastreros, pinos negros y algún roble en las orientaciones más sur hago camino en dirección oeste hacia la base de la pared y busco paso que encuentro en la vertiente sur. He ido dejando citas desde la salida del zócalo, cosa que no suelo hacer si no conozco perfectamente el camino, ya que no descarto en absoluto tener que darme la vuelta en cualquier momento.

            La ladera es infernal hacia abajo y hacia arriba hay que trepar continuamente agarrándose a todo lo que viene a mano. Subo con el peso de la incertidumbre de no saber lo que me espera y asegurando a tope pues estoy solo.

 
            Se trata de uno de esos dientes que nunca le ves el final pues de un poco más arriba divisas otro tramo ascendente, pero al final alcanzo la arista por encima de la pared que divisaba desde abajo.

 
            Y la arista continúa ahora en suave ascenso y medianamente limpia por el filo presentando tres pequeños dientes que paso sin dificultad hasta alcanzar un primer cuello herboso bajo el Sombrero del Pinarillo que se perfila en el horizonte.

 
            Aquí comienzan los faldeos clásicos en la Sur de la Partacua: transito por laderas muy inclinadas salpicadas de pinos negros y vestidas de hierba basta más o menos escalonada en la que la fortuna ofrece afloraciones calizas ocres que de cuando en cuando se articulan formando zócalos verticales no demasiado potentes pero muy descompuestos que suponen la maldición de la ladera.

            Imaginaba lo que encontraría y calzo botas con buenos cantos que posibilitan un buen agarre tanto en hierba como en tierra incluso húmeda.
 
Narcisos en la Sur de la Partacua cerca del Sombrero del Pinarillo..

            Hay que buscarse camino, lo que no es complicado con costumbre y ganar altura en diagonal  hasta alcanzar de nuevo la arista en la Cima del Sombrero del Pinarillo, un puntón significativo sobre los 1850 metros de altitud, aunque me creo que el altímetro no anda muy fino.

            Son las once y cuarto y me siento a echar un trago pues se me ha hecho sed, comer un poco y descansar un algo. La mañana está espléndidamente soleada y es una auténtica delicia que yo degusto medianamente, mientras contemplo la Arista de Santa Elena que nos espera, y su suntuosa cascada.  La cresta que estoy subiendo, que aparentemente es longitudinal, se pega unos quiebros de la leche.

            Un cuarto de hora más tarde desciendo por la arista hasta la brecha y prosigo en ascenso alternando entre tramos de arista algún faldeo que me permite superar pequeños dientes en busca de otro más consistente que se perfila en mi horizonte.

 
            Tras un faldeo inclinado alcanzo un pequeño collado en un crestón que sube por el sur hacia la cresta y diviso la Forqueta de los Huertos que alcanzaré tras faldear el murallón del zócalo calizo que constituye su cara este. Los zócalos que he divisado desde el collado  mientras hacía la foto del Refugio de Furcunfiecho me preocupan y pronto me van a dar trabajo extra.

Allá abajo Furcunfiecho.

            La Cima de la Forqueta de los Huertos es longitudinal y plana y está situada entre dos zócalos sobre los 2068 metros de altitud. Recorro la arista a la que he llegado con dudas acerca de haber cometido un error al no faldear el zócalo inmediatamente posterior a la misma. La bajada al collado no me gusta pero ya se verá.

Forqueta de los Palomos en la distancia desde la de los Huertos.
 
            En descenso alcanzo la pared que se desploma a la brecha y no veo forma de destreparla. Consecuentemente tengo que darme vuelta sobre mis pasos, descender toda la última subida y faldear por debajo. Se me llevará veinte minutos largos pero alcanzo la brecha a la que no he podido bajar directamente y sigo por la arista con una trepada fácil tras un pequeño faldeo y desde allí fotografío de manera irreal la Forqueta  de los Huertos y me enfrento a la Forqueta de los Palomos.

Las razones del rodeo de vuelta.

Pared Este de la Forqueta de los Palomos.
 
            El segundo zócalo que me preocupaba está allí adornando la cima. Si no lo escalo a toda arista  tendré que bajar hasta los infiernos para faldearlo.

            Es una pared de una treintena de metros a la que se llega desde debajo de la arista por una vira ascendente.

            La entrada es un paso de IIº crecido, largo y atlético; la caliza es buena pero se me mueve una piedra y el paso se complica ya es de IIIº y solo es la entrada con posibilidades de tener que destreparlo.


            Me agarro a todo lo que sale, me destrozo las manos pero subo seguro. El resto de la pared son una sucesión de pasos verticales de IIº, algunos con enebros que complican o facilitan el paso según se mire. Pinchazos, roces, todo vale para salir arriba. Aquí fue donde nos dimos la vuelta en 2006. Es la una del mediodía algo pasada y estamos a 2110 metros de altitud.

 
            Conforme voy recorriendo la arista cimera consigo perspectiva y reconozco, además que lo sé, que las hostilidades han concluido: La Punta Cochaldo con su neverito cimero es el anuncio del Paraíso.

Cochaldo, Punta Queba, Peña Blanca y Corona del Mallo.

            Desciendo la arista fácilmente hasta la brecha y prosigo faldeando un diente al que terminaré por subir, de camino hacia la espléndida  pirámide  de Punta Cochaldo o el Sombrero. No hay que tocar la arista que está demasiado erguida sino que hay que faldear por el sur entre neveros para alcanzar con facilidad la cima situada a 2232 metros de altitud. Son las dos menos cuarto.

Espléndida estampa de la Oeste de Punta Cochaldo.
 
            Junto al nevero cimero me siento a comer con la tranquilidad del que tiene la faena hecha. Un pequeño diente ocre me oculta parcialmente a Punta Queba, la primera cima de calizas blancas de toda la arista y también llamada Peña Blanca de Abajo. Más atrás Peña Blanca y la Corona del Mallo entre las que se asoma el Casquete Somital de Telera.
 
 
Punta Queba.
 
            Se me hacen casi las dos y media cuando me pongo en marcha. Faldeo por el sur también entre neveros y alcanzo la arista en el último diente ocre. Luego un breve descenso me permite alcanzar el Collado Este de Punta Queba.


            Antes de introducirme en la Canal del Burro busco en la sur una serie de corredores fáciles y con buena roca que me permiten alcanzar la Cima de Punta Queba situada a 2314 metros de altitud. A las tres menos cuarto comienzo a descender. Enseguida alcanzo el collado, saco el piolet, me pongo los crampones e inicio el descenso de la Canal del Burro.

            Atravieso el nevero en diagonal para pasar por debajo de Punta Queba y buscar el corredor más occidental. La nieve está blanda y hay que ir con cuidado. Hay algún tramo mixto y se me rompe un crampón. Después de 28 años de inestimables servicios, darán el relevo definitivo a otros que espero me sirvan de manera similar.

La Canal del Burro y Punta Queba.
 
            Luego, en el corredor central tengo que quitármelo pues se suelta y tras entrar en la zona de aludes que es muy extensa  salgo de la nieve en el rellano en el que se encuentra el Refugio Sarronal y ya por el praderío,  que verdea primaveral, me voy para abajo al encuentro de camino que a través de los escalonados prados me lleva a la pista en las inmediaciones del Barranco Bozalbo.

El recorrido de la jornada.

            Un cuarto de hora más tarde, llevo ritmo cansino, llego al aparcamiento de las naves ganaderas junto a Lacuniacha y finalizo la jornada. Son las cuatro y cuarto y en mis piernas llevo alrededor de 1300 metros de desnivel. Estoy contento, satisfecho de haber alcanzado mi objetivo pero ni volveré ni lo recomiendo a nadie. Completar la Arista de la Partacua ha resultado un triunfo pírrico.
 
Arco Natural de Piedrafita.
           

           

 

 

 

           

 

6 may. 2013

24a-13. PICO BENOU. 6-5-2013.

 
Benou desde la Subida a la Antecima Oeste del Pico de Astún.

Aparcamiento de Astún, Barranco Escalar, Cara Este de Benou, Ibón de Escalar, Cara Nordeste y Arista Norte de Benou. Descenso al Ibón de Escalar.

06-05-2013.

Salida 9 h. Llegada 12 h.

Sol.

Muy fácil.

Esquís de travesía.

 Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de benou procedente de Iberpix. Vía en amarillo.
 
            Queríamos probar una arista con los esquís de travesía aún sospechando que no sería lo nuestro, ya que suponíamos que en poco o en nada se podía parecer esa actividad con la comodidad de nuestros paseos con los esquís. Pero por probar…

            Son las nueve y cuarto de la mañana cuando aparcamos tras los edificios de Astún. La mañana del 6 de Mayo de 2013 está espléndida.

            A las nueve y media tomamos la ladera, todavía bien nevada, de la orilla izquierda del Barranco Escalar y superamos el primer resalte de la misma con alguna dificultad pues ha habido un rehielo nocturno importante que ha dejado la nieve durísima. Todo por la jodida de pereza para poner las cuchillas.

 
            La rampa se arrellana un poco junto a los depósitos de agua y ya más suave nos permite una ascensión cómoda del corredorcillo desde el que avistamos el Barranco Escalar. Llevamos algunos por delante.

            El barranco muy soleado pues está orientado al este, tiene buena nieve pero presenta algunas partes algo duras al estar menos expuestas al sol.
 

            Avanzamos en suave ascenso por la orilla izquierda del mismo hasta que  coincidimos con el mismo bajo el estrangulamiento del cerrojo del Ibón de Escalar.
 
Barranco Escalar relleno de aludes.

            La subida más utilizada de la vertiente izquierda del barranco está muy pelada por lo que hay que desecharla pero el personal que va delante se introduce en el lecho nevado del barranco  y desaparece de nuestra vista. Nosotros preferimos cruzar a la vertiente derecha del mismo y tomar una rampa inclinada que nos permita ganar altura suavemente y por campos de nieve suaves colocarnos en la cubeta lacustre previa travesía del potente alud que ha caído de la Cara este de Benou y que ha recubierto alrededor de 150 metros del barranco.
 

            Atravesar 50 metros de bloques del alud nos invita a quitarnos los esquís y atravesarlos en suave ascenso para alcanzar los campos de nieve que se van elevando sobre el nivel del barranco y que ya hemos recorrido en otras ocasiones.

            Juan ha marchado tras los de delante que han tomado una fuerte rampa muy próxima al barranco y por ella, tras superar unos metros acostarse enseguida para en suave ascenso alcanzar el borde de la cubeta lacustre.

            Nosotros prácticamente arriba, atravesamos un estrecho tramo de hierba sin quitarnos los esquís y llaneamos en dirección norte acercándonos al Ibón de las Ranas o de escalar. Estamos a 2120 metros de altitud y hemos subido 400 metros en una hora.
 

            La Cara este del Pic Benou está tentadora, impecablemente nevada y radiante al sol de la mañana por lo que giramos al oeste y nos vamos para arriba tranquilamente subiendo la suave ladera  que se inicia a la orilla del ibón.
 
 
            Hay alguna vieja huella de esquís que termina por marchar  a la incipiente arista este de cuyas inmediaciones ha partido el alud pero nosotros preferimos la arista norte que nos dejara con mal sabor un año de poca nieve.


            Consecuentemente, ganamos altura hacia el pelado hombro de la arista este y desde allí atravesamos en suave ascenso toda la pared para alcanzar el hombro de la arista norte del pico.
 

            La arista es amplia y está nevada en la práctica totalidad por lo que el resalte de salida del hombro donde dejamos los esquís la vez anterior se sube bien. A partir de allí, tras el rellano siguiente, una amplia y medianamente inclinada rampa nos permite alcanzar la Cima del Pic Benou situado a 2264 metros de altitud. Son las once de la mañana.
 

 
            La cima que es amplia y plana tiene algunas peladuras en las que aparece la hierba seca y se trata de un buen mirador en medio de una sinuosa arista que arranca en Arnoussere y llega pasando por Arnousse para continuar hacia el norte con el Belonseiche y el Escalar y llegarse al Monjes para desde allí bajarse al Puerto de Jaca lugar en el que comienza la Arista de Astún. Más allá y salpicando el horizonte quedan el macizo de Aspe, todas las cimas occidentales hasta el Anie, Sesques, Midi y la amplia corona de tresmiles del Pirineo Central capitaneados por el Balaitus.

Arnousse.
 
Buscando al Caperan de Sesques.
 
Monjes y Midí.
 
            La mañana está absolutamente espléndida y en la cima echamos un bocado con tranquilidad, hacemos fotos y tras preparar nuestros bártulos iniciamos el descenso media hora más tarde. Juan prefiere ir por la arista  y se va hacia Belonseiche. Terminará por llegar hasta el Pico de los Monjes y tomar luego la arista en descenso para conectar con la Arista de Astún.

La Arista de Astún.
 
Astún.
 
            Nosotros  descendemos la arista norte con buena nieve y en el lugar adecuado introducirnos en la cara nordeste para descenderla disfrutando de innumerables giros a nuestro gusto siempre en busca del agradable lomo de la arista este que nos puede bajar hasta el ibón.



Belonseiche, Escalar y Monjes.


 
            Unos metros antes, nos vamos hacia el norte para iniciar la travesía de la cubeta la custre por la orilla oeste del Ibón de Escalar.

Aquí no terminamos. Si quieres puedes ver la Continuación.