26 jul. 2014

45 ANIVERSARIO DE LA PEÑA LA REVOLTOSA.

Un año más nos reunimos para celebrar el 45 aniversario de la fundación de nuestra Peña, allá por el 69,La Revoltosa.
 
Foto de familia en la Fuente del Barato.
 
Al igual que en los últimos años se celebró el día 26 de Julio con una nutrida participación.
 
Unas cañas en la Fuente de los Tres caños.
 

Pasamos una jornada agradable, entretenida y llena a rebosar de  entrañables recuerdos.
 
Después de la Comida y Baile en Las Margas.
 
¡El año próximo más!

24 jul. 2014

51-14.DIENTE DE ANAYET POR LA VIA DEL SARRIO. 23-7-2014.

La Este del Diente de Anayet desde el Puerto de Canal Roya.

Aparcamiento de Espelunciecha, Puerto de Canal Roya, Paso Equipado de la Rinconada de Anayet, Mina del Diente de Anayet y Vía del Sarrio. Descenso por el Collado de Anayet y Corredor del Portet al Puerto de Canal Roya e Ibón de Espelunciecha.

23-07-2014.

Salida 09 h. Llegada 16 h.

Sol.

Bastante fácil.

Ascensión.

 Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa del Diente de Anayet procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Los sarrios, rebecos en Castellano, nos suelen enseñar originales pasos en la montaña que, a priori, nos parecen inasequibles para nosotros, algunas veces lo son; pero en cambio otras nos regalan posibilidades espectaculares de afrontar el tránsito por la montaña que es su medio y que algunos pretendemos hacerlo nuestro.

            En alguna ocasión hemos visto huir a algunos sarrios hacia la Norte del Diente de Anayet espoleados por nuestra presencia en la Cubeta Lacustre. Mucho tiempo después tendría noticias de una vía bautizada como la Vía del Sarrio que suponía un acceso diferente a esta prestigiosa cima vestida de imponentes paredones.

            Después de desistir de afrontarla en algunas ocasiones  puesto que la meteorología no propiciaba las condiciones deseables hoy 23 de Julio de 2014 parece que sí y en ello estamos, poco antes de las nueve de la mañana cuando aparcamos en el Aparcamiento de Espelunciecha a 1750 metros de altitud. La mañana está serenamente soleada, corre una ligera brisa y la hierba esta húmeda tras una noche fresquita y despejada. Hemos decidido dar tiempo al Sol para que haga su faena.

Los Faballones desde Espelunciecha.
 
            Recorremos el Barranco Espeluneciecha en suave ascenso, por las solitarias pistas de esquí contemplando conocidísimos paisajes habitualmente blancos y hoy cargados de jugosos y floreados verdes.

            Por encima del Ibón de Espelunciecha tomamos los pastizales del Tubo de  Canal Roya con hierba sin comer y alcanzamos el Puerto de Canal Roya, con nevero persistente, donde nos recibe como siempre el Diente de Anayet.

 
            Hemos subido en dirección oeste-sudoeste y en el puerto giramos al sur iniciando un suave descenso hacia la Rinconada de Anayet.

            No bajaremos hasta el fondo para tomar el camino normal de ascenso por la Canal Roya, sino que orientados por la Cascada de Anayet vestida de hilo blanco, transitaremos las pedrizas que bajan del Portet de Espelunciecha  y nos acercaremos a las paredes del circo.

Corredor del Portet que utilizaremos a la vuelta.

            Localizamos en la parte más alta o este del circo lo que llamamos Nuestro Corredor y que utilizaremos a la vuelta y un poco más abajo, al este de la Cascada, la entrada al Paso Equipado de la Rinconada de Anayet.

Paso Equipado en la Rinconada de Anayet.
 
            Se trata de una pequeña ferrata que permite superar 25 metros de pared oscuramente metamórfica y vertical en su parte inferior. Está equipada con una sirga que localizamos enseguida y a ella nos vamos.


            La entrada tiene un paso largo de IIIº que a mi chica se le resiste pues no se emplea a fondo y hay que hacerlo. Hay sirga, cuerda y buenas presas en la roca.

            Tras la entrada se introduce en una fisura franca que enseguida se acuesta ligeramente y se convierte en corredor herboso y escalonado que termina enseguida por sacarnos de la pared y depositarnos en la Cubeta Lacustre de los Dientes de Anayet. Juan ha subido por un corredor un poco más abajo que tiene un paso muy largo.

 
            En dirección oeste y pasando cerca del Ibón Inferior de Anayet, rodeamos la cabecera de la Rinconada de Anayet y nos acercamos a la pedrera de la base de la Cara Sur del pico.

La Mina y el Hombro de Entrada a la Vía del Sarrio.
 
            Nos orienta un olímpico y vertical corredor que culmina en la placa de la Aguja de los Franceses y que arranca en la Mina de Anayet situada en la base del pico. Se trata de una pequeña cavidad  a la que se llega tras superar la pedriza en ascenso al sur y remontar unos metros de materiales más sólidos y escalonados.


            En la cueva no vemos rastro del espato de fluor que dicen era el objetivo de la mina y si algunas astillas de roca con vistosa azurita. Hacemos unas fotos al contraluz sobre la Cubeta Lacustre de Anayet y un café con una barrita. Son las casi las once y estamos sobre los 2240 metros de altitud.


            Salimos de la mina, descendemos unos metros y tomamos una rampa escalonada que nos conduce al hombro herboso característico de la parta baja de la Cara Este del Diente de Anayet situado a 2250 metros de altitud. Nos espera un paretazo de algo más de 300 metros de desnivel.
 
Llegando al Hombro Herboso.

            Ligerísimamente al norte del hombro arranca un cono que conduce a un corredor muy próximo a la arista que llevaremos siempre a nuestra izquierda pero que no tocaremos prácticamente. Una cita nos confirma el inicio de la vía que nos parece asumible pero que unos metros más arriba, tras pasar una franja de rocas más claras enrisca a Juan. Bajaré unos metros para encaramarme en la arista y hacer unos metros para ver continuación que la hay.
 
Ibones de Anayet y Espelunciecha desde el Primer Corredor.

            Mis socios hacen un poco de travesía y mediante una zona rota acceden a la arista por encima de la complicación que me he chupado yo. Habrá que andarse con cuidado.

En la arista saliendo del enrisque.

            Pasamos por encima del lugar del enrisque  y retornando al corredor ascendemos un tramo de pedriza hasta que volvemos al siguiente estrangulamiento del corredor que nos mete en un nuevo tramo erguido y escalonado que se abre seguidamente en dos.

Preciosas siemprevivas de montaña.
 
            Queremos ir evolucionando hacia el norte y por tanto tomamos el ramal de nuestra derecha que tras un corto tramo y amable nos coloca delante de un crestón que baja de arriba y que nos permite contemplar de frente al Midi. Una cita nos confirma nuestros pasos.

Primera travesía hacia el Crestón Este.

            Una travesía horizontal sobre la cabecera de una rampa herbosa nos permite alcanzar una nueva cita en el crestón. Debajo aparece un torreón  de paredes absolutamente verticales que nos va a servir de guía en el resto de la ascensión.

            Una pequeña diagonal ascendente nos saca de la verticalidad del crestón y nos permite alcanzar un hombro mixto por encima del torreón.

Desde el Torreón del Crestón Este.
 
            Bajaré unos metros para asomarme a la brecha  que defiende el torreón  y a la vez tomar perspectiva sobre la pared.

            A la derecha de mis socios que se han quedado en el crestón se eleva un corredor de verdura bastante empinado que conduce a una cresta oscura y rocosa. Vamos a ascender este corredor ya que a nuestra derecha las paredes son mucho más consistentes.


            La hierba se ha secado y además está medianamente escalonada lo que permite un ascenso directo y cómodo. Superado el tramo erguido el corredor se ensancha y se acuesta un poco colocándonos bajo la pared de cierre.

            Proseguimos ascenso por el dorso mixto de la pared de cierre hasta que localizamos un oscuro y estrecho corredor a nuestra derecha. Juan que va unos metros delante nos indica que hay que ir al corredor, el ha alcanzado a ver el extraplano de la Aguja de los Franceses.

            Una serie de viras estrechas y escalonadas nos permiten acceder al fondo del corredor mixto y húmedo por lo que lo atravesamos de tacada y nos encaramamos en la pared soleada de su vertiente izquierda.

A la altura de la Aguja de los Franceses.
 
            Remontamos unos tramos escalonados y fundamentalmente rocosos para ponernos a la altura de la Aguja. Se puede ascender fácilmente también desde la brecha a la que habría que haber rapelado desde la cima, hay un cintajo.

La Placa de la Aguja de los Franceses.

Tramos somitales de la Vía del Sarrio.
 
            La continuación es una serie de rampas herbosas y pequeños corredores  todo tieso pero bien escalonados. Se puede elegir camino y no hay hitos. La hierba está seca y resulta franca, la roca metamórfica con algo de líquenes está muy limpia y se sube bien.


            Ascendemos tranquilamente sabedores de que la cima no puede estar lejos como así será. Una hora después de arrancar desde abajo alcanzamos la Cima del Diente de Anayet situada a 2574 metros de altitud. Son las doce.

            En la cima hay un grupo de chavales jóvenes y algo inexpertos  bueno, ahora en el monte, la mayoría nos parecen jóvenes. Nos ven llegar y una chica nos dice de bajar por allí, que si será más fácil. Rosa les dice que por allí que no, que a la cadena. Marchan como motos con ganas de quitarse el marroncillo de la subida.

 
            Nos hacen una foto, nos quedamos solos, nos sentamos en una balconada al sudeste y almorzamos al sol contemplando el Paretazo de la Aguja de los Franceses, los Ibones de Anayet, Las Gralleras…

Vértice de Anayet.

Paso de la Cadena.
 
            Hacemos fotos y tres cuartos de hora después nos vamos para abajo para fotografiar en descenso a las Negras, El Vértice de Anayet, el Paso de la Cadena y las pizarras rojas que nos conducen al Collado de Anayet a la que acaba de llegar el ejército poniéndose  al fresco del collado como hacen las vacas en verano.

Ibón Inferior de Anayet.

            Del collado para abajo patinamos o caminamos todos los neveros residuales posibles hasta que alcanzamos el camino que hemos traído por la Cubeta Lacustre de Anayet.

            Pasamos por la cabecera de la sirga del paso equipado y proseguimos para arriba en dirección este bordeando los paredones del circo y contemplando el Ibón Bajo de Anayet.

            Unos metros de ascenso nos permiten alcanzar la cabecera del Corredor más próximo al Portet de Espelunciecha, nuestro corredor que vamos a bajar.
 
Corredor del Portet.

            Se trata de un corredor de pizarras metamórficas ocres, bastante terroso y descompuesto y conformado por un par de resaltes algo tiesos y lisos.

            El de arriba se desciende encajonándose un poco a la izquierda del resalte que hace las veces de bloque empotrado.

            El de abajo es más consistente se puede bajar empotrándose por la orilla izquierda  después de asomarse al balcón pero nosotros lo bajamos por la derecha utilizando una grieta semiempotrada con una parte inferior muy lisa y poco defendida.

            El corredor en seco será de IIº+ y cuando lo descubrimos, estaba húmedo y no lo bajamos por si las moscas.

            Bajamos la pedrera iniciando el faldeo del Portet mientras mi chica concluye que lo más duro de la jornada ha sido la entrada al Paso Equipado de la Rinconada de Anayet que ha sido el desayuno de la mañana.

            Remontamos suavemente hasta una surgencia bajo el Puerto de Canal Roya y nos sentamos a echar un bocado. Son las dos de la tarde.

            Contemplamos el Diente de Anayet y nuestra vía de hoy con gracias a los sarrios y dándole la espalda nos bajamos hasta el Ibón de Espelunciecha para echarle una foto y seguir descendiendo hasta la Majada de Espelunciecha para llegar al coche poco antes de las cuatro.

            Hoy han sido prácticamente 900 metros de desnivel acumulado  pero la Vía del Sarrio tiene un encanto particular que no deviene del desnivel pues serán alrededor de 350 metros que no creo que en ningún momento lleguen al IIIº a no ser que te embarques cosa que también es posible. Mi chica va a comenzar las fiestas con tensión en los brazos y cansancio de piernas ya que este mes no habíamos hecho prácticamente nada.
 

           

             

 

 

19 jul. 2014

50-14. PASEANDO POR PUNTA SONABIA. 15-7-2014.

Punta Sonabia.

Sonabia y Punta Sonabia o Cabo Cebollero.

15-07-2014.

Desnivel acumulado 75 m.

Distancia recorrida 4000 m.

Tiempo efectivo 01:00 h.

Sol.

Muy fácil.

Senderismo.

 Agua en la fuente de Sonabia.

Corto y relajado paseo playero.


Mapa de Punta Sonabia procedente de Iberpix. Vía en amarillo.
 
            Quizás menos que antes pero el mar nos sigue llamando la atención. Tiene algo que nos atrae como lo hace el curso de un río, las llamas de un fuego o el cielo nocturno. De cuando en cuando…

            El domingo  13 de Julio es el Triatlón de Vitoria, lo va a correr Oscar y lo vamos a ver. Biola ha venido de Cambridge.

            Terminando el triatlón proseguimos camino hacia el Cantábrico, Castro Urdiales y nos acercamos hasta Sonabia un pequeño pueblo costero de la Ría de Oriñón asentado a caballo entre el mar y la montaña y fundamentalmente alejado del mundanal ajetreo playero.

 
            Vamos a dar una vuelta hacia los acantilados y además de ver una delicada puesta de sol  nos topamos con la marea alta que nos invita a dar el paseo por otro lado.

            La mañana del 15 de Julio de 2014 está destinada a la playa, a mi chica le gusta el sol y fuera de la montaña lo toma tan poco…

            Salimos de Sonabia  situado a 66 metros de altitud, una calleja en dirección sur nos pasa junto a la iglesia del pueblo e inicia un suave descenso entre huertas y prados peleados con robles y encinas. Enseguida se convierte en mala pista y sin solución de continuidad en camino que se introduce en un prado costero.
 
Entrando al roquedo.
 
            Desde allí se contempla la costa a ambos lados de Punta Sonabia y al final del mismo  se alcanzan las rocas que enseguida nos conducen en suave descenso a la primera depresión en la que se alcanza el nivel del agua.

La primera depresión y la vira de salida.

            Una amplia vira asciende desde el agua en dirección este para alcanzar un pequeño rellano herboso que hay que atravesar en busca de la segunda depresión, más escabrosa y amplia.

Paso equipado en la segunda depresión.
 
            De nuevo hemos de alcanzar el nivel del agua y atravesar la brecha equipada con una grapa y que ahora con la marea baja no es más que un paso largo sobre terreno rocoso, firme y seco; ayer con terreno mojado por el oleaje y marea alta era otra cosa.


 
            Todavía hemos de recorrer una zona acantilada llena de depresiones transversales en las que hay que buscar camino y que sin ninguna dificultad nos permite alcanzar la zona herbosa que corona la punta.

Ericas en flor.

            Un caminillo sobre la hierba poblada de ericas en flor nos permite alcanzar en suave ascenso la plana cima de la Punta Sonabia o Cabo Cebollero situada a 28 metros de altitud.

Acantilado de Punta Sonabia.
 
            Desde este lugar se disfruta de una delicada y dilatada imagen del Cantábrico de casi 360 grados. Solamente un estrecho ismo nos une a tierra de la que destaca la aventanada Cima de Punta Candina,  a la que nos hubiera gustado subir,  pero tanto el desconocimiento del medio como la ausencia total de ropa adecuada para un terreno de sotobosque bastante espinoso lo desaconsejan. Hemos venido sin ninguna pretensión montañera.

            En la parte norte las paredes bajan verticalmente hasta los rompientes azotados por las olas pero una vira permite descender unos metros  y contemplar la machacona energía de las olas desde un lugar un tanto especial y poco utilizado.


            Luego un caminillo rodea la punta por la vertiente oeste dando vista a Santoña  y nos permite contemplar los rompientes del oeste.

Punta Candina, nos hubiera gustado.
 
            La vuelta se realiza por los pasos obligados. Aprovechamos para contemplar la entrada a la Ría de Oriñón y prolongar el paseo hasta Punta Lanzadeiro siguiendo un caminillo de paseantes costeros.

Al fondo Santoña.

Sonabia al fondo rodeada de robles.

            En alrededor de un par de horas hemos completado un corto paseo sin apenas desnivel y con alrededor de cuatro kilómetros de agradable y relajado recorrido en el que hemos caminado menos de una hora.

Pesquero en la Ría de Oriñón.
 

10 jul. 2014

49-14. FERRATA DE SANTA ELENA Y POCO MAS. 9-7-2014.

Ferrata de Santa Elena desde la carretera.

Aparcamiento de Santa Elena, Ferrata de santa Elena, Ermita de Santa Elena, Camino a Polituara, Puente Tibetano del Gállego y Polituara. Vuelta por la Orilla Derecha del Gállego.

09-07-2014.

Desnivel acumulado 350 m.

Distancia recorrida 5000 metros.
 
Tiempo efectivo 02:00 h.

Sol.

Muy fácil.

Senderismo.

 La vía ferrata es muy fácil, la consideran adecuada como iniciación, es corta e incluso acogedrora ya que los resaltes están escalonados. El resto de la actividad nada tiene que ver con la misma y resultó un incierto rato de senderismo poco agradable en los tramos fuera de camino.

Agua en la Ermita de Santa Elena.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa de Santa Elena procedente de Iberpix. Vía en amarillo.
 
            Decían hace unos años que habían hecho una ferrata en Santa Elena. Nosotros no somos de ferratas pero, unos años después vamos a conocerla y al paso los alrededores pues suele suceder que lo que está demasiado a mano se queda por conocer.

Croquis de la ferrata.
 
            Es 9 de Julio de 2014 y alrededor de las tres de la tarde estamos aparcando junto al puente sobre el Gállego en Santa Elena. Un tramo de carretera asfaltada se va hacia la Selva de Lasieso y el dolmen y el otro que inicia el ascenso hacia el Fuerte y la Ermita de Santa Elena, tras la primera revuelta tiene un pequeño aparcamiento que permite dejar el coche ya que una barrera impide la continuación por la pista. Desde el aparcamiento parte el PR 78 que pasa por el inicio de la ferrata. Estaremos sobre los 1000 metros de altitud.

Muro de entrada que no hay forma de ponerlo de pie.
 
            El cartel anunciador de la ferrata indica que se trata de una ferrata fácil con una longitud de 200 metros y un desnivel de alrededor de 120 metros y así será.
 
Entrando a la ferrata.
 
            La entrada es un muro corto y bastante vertical de alrededor de 10 metros  que cuenta con una sucesión continua de grapas próximas y línea de vida que se sube con toda comodidad. El material está en muy buen estado y, como comprobaremos así será a lo largo de toda la vía.

Tercer resalte.
 
Contraluz con corona de rey algo pasada en el tercer resalte
 
Descansillo bajo el Cuarto Resalte.
 
En el Quinto Resalte.
 
            Tras un pequeño descansillo un segundo muro similar al anterior permite alcanzar otro rellano junto a unas estructuras de mampostería pertenecientes al conjunto del Fuerte de Santa Elena para elevarse sobre las mismas y acometer, tras un corto tramo de andar un tercer muro, que arranca junto a una pilona de la luz, que  extraploma un poco en el centro y que se asciende sin ninguna dificultad más que alguna racha de viento que molesta más que otra cosa.

Iniciando el Resalte de Salida.

            Hay que decir que la caliza es extraordinaria y en las salidas de los muros ofrece apoyos de gran calidad que ayudan mentalmente en la progresión.

En el Ultimo Resalte.

            Un rellano entre bloques y vegetación propia de la zona con robles y bojes de poco porte nos conduce a un subsiguiente muro estructurado en dos tramos sucesivos y en el que algunas rachas de viento hacen arrepentirse a mi chica de no haberse colocado el arnés.
 
Finalizando la ferrata.

            El siguiente tramo y último tiene dos partes. La inferior es una rampa inclinada  terrosa y descompuesta que avanza en mediano ascenso entre la vegetación corta de la pared que conduce al muro de salida. Por encima  un muro de alrededor de 25 metros verticales nos deposita en el rellano bajo el Fuerte de Santa Elena, veinte minutos después del comienzo de la ferrata que para nosotros ha resultado muy fácil sin precisas en ningún momento material específico aunque recomendaría su empleo.

Ermita de Santa Elena.

            La pista que llega por el este se convierte en un caminillo que pasa un estrangulamiento calizo y que en dirección norte nos conduce a la explanada de la Ermita de Santa Elena que fotografiamos.

            Se puede bajar al Mirador de la cascada que conocemos pero nosotros preferimos proseguir el camino que prosigue junto a la ermita hasta alcanzar la Casa de los cofrades y todavía prosigue  al norte.
 
            Enseguida se bifurca sin balizamientos y proseguimos por la rama horizontal, La otra inicia un ascenso.

            Pretendemos alcanzar el camino que marcha a Polituara y a Hoz de Jaca por la Orilla Izquierda del Gállego y por ello proseguimos por el dudoso camino que enseguida se borra prácticamente e inicia un fuerte descenso acorde con nuestros propósitos.

            El descenso es medianamente cómodo, nos aproxima al río pero termina en un tramo tan vertical y desamparado que nos invita a darnos la vuelta.

            El ascenso es un poco más incómodo,  perdemos el inexistente camino y damos algunas vueltas hasta retomarlo horizontal  para volver a la ermita y a la pista. Ha sido media hora entretenida.

Ultimo tramo que ataja a la pista.
 
            En el inicio de la pista tomamos un mal camino que ataja sucesivamente las vueltas una tras otra y que nos deposita, bastante escabroso, en la barrera de la misma. Son las cuatro de la tarde.

            Allí tomamos de nuero el PR 78 y tras pasar de nuevo por el inicio de la ferrata proseguimos adelante.

            El camino que prosigue invariablemente por la orilla izquierda del río recorre diversos emplazamientos de la Línea P, una serie de asentamientos defensivos organizados en la última guerra civil. Transita bastante llano, limpio y sombreado al amor del bosque mixto de rivera establecido en el que abundan bojes, pinos, abedules y álamos temblones, también y ocasionalmente abetos y hayas.

Llegando a la Surgencia de Santa Elena.

            Pasamos un tramo húmedo bajo la Cascada de la Gloriosa y poco después un puentecillo metálico permite cruzar el caudaloso cauce la Surgencia de Santa Elena que baja tumultuosa a engrosar el Gállego tras un recorrido no mayor de 200 metros.

La Surgencia de Santa Elena.
 
            El camino prosigue balizado hasta las inmediaciones del Puente Tibetano del Gállego que permite cruzar el río aprovechando un estrangulamiento del mismo 300 metros antes de Polituara.

El bosque de la orilla del Gallego.

Haya en el Camino a Hioz de Jaca.

            Nosotros proseguimos el camino que abandona la orilla encumbrándose en el monte hasta alcanzar una preciosa y venerable haya. Pretendemos  alcanzar la base de la Presa de Bubal y viendo que el camino ha tomado ya la altura de la parte superior de la pared y creyendo que se marchará directamente a Hoz de Jaca, nos damos la vuelta.

El Gállego.
 
            En el inicio del ascenso, otra rama de camino proseguía horizontal y la seguimos. Muy cerca del cauce se borra prácticamente enseguida y muere ya por encima de los prados bajos de Polituara.

Puente Tibetano del Gállego.

 
            De nuevo tenemos que darnos la vuelta hasta el puente tibetano que pasamos haciendo un poco el pavo como es de rigor, comprobamos que tiene una sirga cortada y tras alcanzar la Vieja carretera de Polituara nos acercamos al pueblo.

            Lo haremos por la pista que nos conduce a los prados bajos y, a través de ellos, al derruido Caserío de Polituara en el que apenas quedan medio en pie cuatro casas.

            Han estrado las máquinas, han arrellanado escombros, han limpiado vegetación que se comía los alrededores del pueblo y hay un huerto plantado con unas patatas de muy buena pinta.

            Hemos perdido el interés por la Presa de Bubal, en otra ocasión volveremos, y consecuentemente nos damos la vuelta por la vieja carretera hasta la actual.

Erosión fluvial del Gállego en Santa Elena.
 
            Hay que caminar alrededor de un kilómetro por el arcén de la carretera que tiene un par de escapatorias, una de ellas el área de cadenas, tras lo que alcanzamos el aparcamiento donde hemos dejado el coche tras fotografiar frontalmente la ferrata. Son las cinco y media de la tarde cuando finalizamos una circular llena de rehúses en la que el desnivel acumulado no habrá superado los 350 metros.