28 may. 2015

40-15. TABACOL, TOBACOR Y MILLARIS. 27-5-2015.

Tobacor desde Tabacol.

Pradera de Ordesa, Camino y Clavijas Cotatuero, Corrddor y Cara Norte, Tabacol, Tobacor, Millaris, Refugio de Góriz  Clavijas y Gradas de Soaso.

27-05-2015.

Salida 08:15 h. Llegada 17:30 h.

Sol.

Bastante fácil.

Ascensión.

Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Tobacor procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Se malogra la Arista del Gallinero pues la nieve se ha marchado muy deprisa pero antes de que la marabunta llegue a Ordesa nos vamos a dar una vuelta  para vigilar nuestras “propiedades.”

            Volvemos de Barcelona y a la carrera preparamos marcha pues nos viene bien a todos. Quedamos a las siete y media de la mañana y a las ocho y cuarto estamos aparcando en la Pradera de Ordesa, para comenzar inmediatamente nuestro camino del 27 de Mayo de 2015.

            Estamos a 1330 metros de altitud, la mañana está espléndida y tomamos el camino que transitadísimo nos conduce a la Capilla de la Virgen del Pilar, lugar en el que abandonamos el Camino a Soaso y nos introducimos en el de Cotatuero tomando  dirección nordeste siempre por la orilla derecha del barranco del mismo nombre que llevaremos más o menos cerca.

            La mañana está ventilada en altitud pero por abajo, en el interior del hayedo de Cotatuero se hace calorcillo que irá en ligero aumento conforme el camino gane altura vuelta a vuelta, pues nuestra marcha, sin prisa pero sin pausa, se encargará de ello.

Cascada y Barranco de Cotatuero.
 
            Entre murmullos de las espumosas aguas del barranco que baja crecido y los cantos de los pájaros borrachos de primavera nos vamos acercando a las paredes del Gallinero siempre bajo la cubierta vegetal del hayedo vestido de fronda nueva.

            Pasamos el abrigo de troncos, adelantamos a un francés y comenzamos a transitar entre gradas de calizas ocres mientras que el camino cambia la hojarasca del otoño por las piedras mezcladas con tierras rojas.

            Dejamos a nuestra izquierda el camino de la Faja Racón y alcanzamos las gradas del corredor ya próximo a las Clavijas de Cotatuero.

Clavijas Inferiores de Cotatuero.
 
            Una rampa de verdura y calizas nos deposita en las Clavijas de Cotatuero que se componen de un corredor inicial de una decena de metros verticales, encajonados y con viejas clavijas, alguna de ellas doblada y de un largo tramo horizontal de clavijas a las que se le ha añadido línea de vida conformando una ferrata de corte actual.

            Mi chica se pone el arnés y una disipadora y enseguida iniciamos el corredor que no carece de dificultad.
 
Primera vez que pasamos las Clavijas de Cotatuero con línea de vida.

            Al final del mismo un descansillo es la entrada a una serie de clavijas horizontales, las hay para pies y para manos, y están acompañadas de sirga.

             La entrada es un paso un pelín expuesto y se desarrollan en una pared vertical de calizas ocres que aprovecha una zona amable para los pies aunque con las clavijas es más que suficiente.

En el Tramo Intermedio de Clavijas Verticales de Cotatuero.
 
            A media tramada hay otro grupo de clavijas verticales, alrededor de media docena, que  se elevan verticalmente en la pared para proseguir de nuevo horizontalmente con la tramada terminal de clavijas horizontales que aprovecha un ligero zócalo para las clavijas de los pies. Nos entretenemos haciendo fotos.

            Unas rampas escalonadas nos depositan en el rellano desde el que salta la Cascada de Cotatuero sobre los 2000 metros de altitud. Son las diez de la mañana.

Detalle del agua en la Cascada de Cotatuero.
 
            La cascada baja impresionantemente tumultuosa y es una delicia espectacular contemplarla desde arriba pero nuestro objetivo está en atravesar el barranco y sabemos que con este caudal o subimos por encima de las gradas o habrá que remojarse.
 
Gradas del barranco de Cotatuero.

            Hay que decir que el Barranco de Cotatuero tiene gradas al igual que el de Soaso pero son menos conocidas y no por ello menos bellas.

Cruzando el Barranco de Cotatuero.
 
            Nosotros ya hemos subido a Tabacol desde aquí allá por el 99, lo recordamos vagamente y tras recorrer el rellano inferior del barranco elegimos un tramo de cauce poco profundo, nos descalzamos y pasamos a la orilla izquierda del mismo.

            Si se quiere una ascensión más cómoda hay que superar las cuatro gradas del barranco y en el rellano superior atravesar el mismo sin necesidad de descalzarse ya que la mayor parte del caudal aparece en la grada superior. De allí para arriba la subida también es más cómoda.

Avanzando hacia el Corredor Norte de Tabacol.
 
            Vamos a tomar en dirección sudoeste un corredor  próximo a las paredes de la Fraucata que no tiene mal aspecto y al que llegaremos tras remontar un cono de deyección de materiales mixtos en los que abunda la verdura.

            Una vira amable y herbosa, orientada un poco al este, nos permite superar el corredor inferior tras el que aparece una rampa ya más pedregosa que nos conduce en suave ascenso al corredor superior de calizas claras.

El corredor se alarga más de lo esperado.
 
            El eje del corredor tiene un nevero residual vestido de nieve dura que nos invitará a realizar el ascenso al oeste del mismo. Se compone de una serie de resaltes  que salpican la ladera oeste del corredor y que habrá que resolver conforme se vayan presentando salpicados de pasos que esporádicamente llegarán al IIº. Es cuestión de buscar los pasos fáciles que los hay varios.

El eje central del corredor está ocupado por un nevero residual muy duro.
 
            Ascendemos persistentemente, resalte a resalte y aparecen más de los esperados aunque nunca ofrecen dificultad. Más al oeste se articulan una serie de gradas más fáciles todavía pero ni siquiera las buscamos.

            Con ello el corredor se amplía y nos conduce a la pedriza somital del pico sobre los 2450 metros de altitud lugar en el que se inicia el desarrollo de una amplísima faja por encima de los Paredones de la Fraucata.

Casquete Somital de Tabacol.
 
            Es un mar de calizas ocres más o menos estables que se puede ascender por cualquier parte ya que la pendiente es muy moderada. Cada uno por su lado vamos ganando altura mientras somos vigilados por una pareja de rebecos acantonados sobre unos bloques cimeros.

            El ascenso se hace largo ya que no en vano estamos remontando por encima de los 1400 metros de desnivel y alcanzamos los neverillos somitales con ganas.

Cima de Tabacol.
 
            Son las once y media de la mañana cuando alcanzamos la Cima de Tabacol situada a 2751 metros de altitud, también llamada Morrón de Tabacor.

            En la cima el ambiente está abrisado y fresquillo por lo que nos sentamos a almorzar un poco tras abrigarnos. Hay que disfrutar de un espléndido paisaje de oeste a este que arranca con Mondarruego y Gallinero limpios de nieve para encaramarse a Gabietos y Taillón que tienen por delante al Blanco, el Dedo y Bazillac con la Brecha de Rolando, el Casco, La Torre, el Col de los Glaciares, la Espalda, los Picos de la Cascada, el Marboré, el Cilindro, el Perdido, el Añisclo y las Olas también pelada de nieve: son los exquisitos placeres de una mesa bien servida.
 
De Gabietos al Casco desde Tabacol.

            Media hora después proseguimos arista adelante en dirección este, orientados por las Tres Sorores.

Cima de Tobacor con las Tres Sorores.
 
            Se trata de una loma amable y escalonada compuesta por una losera de calizas ocres con la que se alcanza un punto bajo situado alrededor de los 2700 metros y desde el que se inicia un suave remonte, también escalonado, en busca  de la amable Cima de Tabacor situada a 2779 metros de altitud.

Arista Sur de Tobacor desde Tabacol.
 
            Son las doce y media cuando desde esta cima servida por potentes aristas contemplamos un dilatado paisaje hacia el sur en el que lucen espléndidos: Cotiella todavía con nieve y vestidos de verano Castillo Mayor, Solana, Montañesa y Sestrales. Hacia el Oeste la Sierra de las Cutas nos lleva a Tendeñera.

Saxifraga oppositifolia  en Tobacor.
 
            Hay un circo, hoy muy vestido de nieve, entre las aristas norte y este del pico y que fue por donde bajáramos  en su día. Hoy recorreremos su arista norte hacia Punta Millaris: Góriz puede esperar.

Millaris en la Norte de Tobacor.
 
            La Arista Norte de Tabacor es amable, alomada y vestida de neveros residuales que mediante suavísimos resaltes nos conduce, tras un descenso de 200 metros, a un pequeño collado desde el que remontando una trentena de metros nos deposita en la Alargada y amable Cima de Millaris situada a 2619 metros de altitud, desde donde contemplamos la potente volumetría de Tabacor. Es la una del mediodía.

Góriz queda lejos.
 
            Hacemos alguna foto, contemplamos el Circo Superior de Cotatuero y ponemos rumbo a Góriz sin proseguir la arista hasta el Collado de Millaris ya que la depresión y las gradas tienen mucha nieve que estará muy blandurria.

            Descendemos la pared este del pico sin irnos hasta el fondo para no tener que remontar después y buscamos el Camino de Góriz a la brecha a través del lapìaz, con cuidado con las trampas de nieve cuando hemos de atravesar manchas residuales de nieve.

Tobacor y Millaris desde Góriz.
 
            Alcanzado el camino ya limpio de nieve solamente hay que dejarse llevar por el mismo que nos depositará en el Refugio de Góriz situado a 2180 metros de altitud cuando van a ser las dos menos cuarto.

            Comemos en el refugio que todavía está en obras de ampliación, charlamos con Javier Garrido y su hijo que está por allí y tras contemplar los viejos aseos al que un alud de este invierno le ha pegado un empujón nos vamos para abajo. Son las tres menos cuarto.

En las Clavijas de Soaso.
 
            El camino recorre en suave descenso los praderíos de Góriz en dirección sur faldeando la Oeste de Punta Custodia, zetea en el resalte para aproximarse al barranco y nos deposita en las Clavijas de Soaso llenas de cadenas y que atajan el viejo camino utilizado con los mulos de abastecimiento del refugio.

Cola de Caballo.
 
            En tres cuartos de hora nos llegamos al Arazas, fotografiamos la Cola de Caballo que baja espléndida y continuamos la vuelta recorriendo el rellano de Soaso tras atravesar el río por el puente.

            No hemos bajado por la faja de Pelay pero a pesar de ello la bajada a la pradera siempre se nos hace pestosa, sobre todo por debajo de las Gradas si no bajas a contemplar las cascadas.

Gradas Intermedias de Soaso.
 
            Hoy no será una excepción a pesar de que bajamos entre diseminados grupos de escolares que han subido de excursión a la Cola de Caballo.

            Hacemos las consabidas fotos en las Gradas de Soaso mientras recorremos un camino transitadísimo y archiconocido no por ello menos espectacular que se está llenando de flores.

Deliciosa sombra del Hayedo de Soaso.
 
            El mediodía es absolutamente espléndido y agradecemos la fresca sombra del hayedo en la parte inferior del camino.

            Contemplamos la Cascada de Arripas cada día más asediada por la vegetación natural  y nos llegamos con ganas a la Pradera de Ordesa cuando son las cinco y media. No nos hemos dormido bajando  pues lo hemos hecho en dos tres cuartos desde Góriz.

            En la pradera hace calor y nosotros hemos llegado calientes por los 1500 metros de desnivel de la jornada y por el largo recorrido de esta circular. Luego coche y carretera para casa, tras parar en Torla a echar un vistazo al Centro de Interpretación.

Para ver más fotos.

18 may. 2015

39-15. LAS CHICAS A LA TABLA Y LOS CHICOS A LA MESA. 17-5-15.

La espectacular estampa de la Tabla desde el Circo de Lhurs.

Aparcamiento de Anapia, hayedo Landosque, Lac de Lhurs, Corredor Este Collado de la tabla, Tabla y Mesa de los Tres Reyes.

17-05-2015.

Salida 9 h. Llegada 19 h.

Sol.

Bastante fácil.

Ascensión.

Almudena Sánchez, Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de la Mesa de los Tres Reyes procedente del IGN. francés. Vía en amarillo.

            El Primer día que salgamos sin los esquís nos vamos a la Mesa de los Tres Reyes por Lescun que Juan no ha estado. Así lo acordamos y llega el domingo 17 de Mayo del 2015 y también se apunta Almudena que tenía muchas ganas de monte.

            La mañana está bien con amenazas de cierta nubosidad de retención en la arista fronteriza y mar de nubes en los valles del norte cuando salimos del Túnel de Somport.

            Hay que bajar unos pocos kilómetros por la carretera hasta tomar el desvío hacia Lescun y por una carretera de montaña llegarnos al pueblo, siempre con dudas para alcanzar finalmente el Aparcamiento de Anapia situado a 950 metros de altitud.

De Anapia hacia el hayedo Larrangus.
 
            Son las nueve de la mañana cuando tomamos la pista que conduce al Plateau Sanchesque que abandonamos inmediatamente por otra que sale a su izquierda y que, en desuso,  la ataja y nos  conduce a otra que tras entrar brevemente en el hayedo rodea un promontorio de verdura y  se asoma al sudeste para enseñarnos todo el Praderío de Lescun.

            Es difícil precisar la ruta puesto que caminos y pistas madereras van rodeando en suave ascenso las laderas de Billare además que se desarrollan en el interior del Gran Hayedo Larrangus pero a pesar de ello la tónica general es al oeste.

Tajo en la roca de camino al Circo de Lhurs.
 
            En el horizonte aparecen algunas cimas coronadas de nieblas altas que esperamos desaparezcan y lo mismo ocurrirá en el Circo de Lhurs al que paulatinamente nos vamos acercando.

            Tras un buen rato de hayedo en el que hemos pasado por el tramo característico de camino picado en la roca, el camino se acerca al Barranco de Lhurs por el que desagua el circo  que se encuentra lleno de nieblas.

Llegando al Barranco de Lhurs.
 
            Un largo nevero rellana el cauce del barranco en la zona en la que hay que atravesarlo. Estamos a 1400 metros de altitud y la nieve está blanda anunciándonos lo que nos espera más arriba.

            Atravesado el barranco, el camino se va para arriba subiendo un contrafuerte de calizas ocres siempre próximo al barranco pues hacia el sur y oeste arrancan las erguidas laderas del Dec de Lhurs.

Dec de Lhurs tras el Lac del mismo nombre.
 
            Poco más arriba el camino se arrellana entre afloraciones y bloques es de calizas claras y neveros residuales entrando en el Circo de Lhers. Las nieblas, una vez más se levantan lo que es algo a lo que nos estamos acostumbrando.

            Descubierto el velo aparece a nuestros ojos la espléndida y vertical imagen de la Tabla,  la escondida y discreta Mesa de los Tres Reyes, Los Dientes de Lhurs, La Pene Blanque, los Billares y el Dec de Lhurs. Además del recóndito Lac de Lhurs y la cabaña pastoril del mismo nombre. Estamos sobre los 1700 metros de altitud.

Desde la Cabaña de Lhurs.
 
            En medio del circo y repartiendo paisaje está el Corredor Este ejerciendo de eje de simetría y allí nuestro objetivo.

            Atravesamos el fondo del circo por la orilla norte del lac y enseguida alcanzamos la cabaña entre neveros residuales, son las once menos cuarto.

Avanzando hacia el Corredor este de Lhurs.
 
            Hay algunos neveros residuales que se conectan con el nevero de fondo del circo que se pueden faldear o atravesar  en sus puntos débiles. Nosotros dejamos atrás la cabaña que tiene una sección abierta y continuamos para arriba en suave ascenso alternando tramos de praderío del puerto con pedrizas bajadas de la ladera norte del circo, también algunos viejos alude hasta que alcanzamos la zona continua de nieve.

            Estamos sobre los 1800 metros de altitud y en unos bloques calizos claros del fondo del circo nos sentamos a echar un bocado y a poner crampones; la nieve está blanda pero el corredor, lo conocemos, está bastante erguido.

Entrando al Corredor este de Lhurs.
 
            Son las doce menos cuarto cuando nos ponemos en marcha en muy suave ascenso en busca de la entrada del corredor. La nieve está blanda  pero no profunda  y se cramponea bien a pesar de que podría estar mejor para los crampones.

            Subiremos alrededor de otros 100 metros con la pala que se yergue paulatinamente y que nos lleva a la entrada del corredor.

El estrangulamiento del Corredor Este de Lhurs.
 
            Una primera parte conduce a un estrangulamiento entre rocas donde aparece un primer muro que subimos bien pero algo despacio ya que Almudena que ha subido a muy buen ritmo hasta el rellano del circo se empieza a requedar.

Progresando por el Corredor Este del Circo de Lhurs.
 
            Por encima del muro del estrangulamiento hay que hacer una pequeña travesía un poco al sur,  nuestra izquierda, en una pared  de pendiente sostenida. Juan ha abierto huella hasta aquí y se queda haciendo fotos y esperando.

Por encima del estrangulamiento del Corredor Este de Lhurs.
 
            La continuación, tras un breve descansillo junto a las rocas, es un segundo muro donde la pendiente vuelve a las suyas y en la que abro huella por la parte izquierda del corredor con algunos tramos de pendiente que rondarán los 45º.

Entrando a la parte superior del Corredor este de Lhurs.
 
            Subimos muy despacio pues Almudena está fundida pero no quiere que nos quedemos alguno con ella. Para continuamente pero a pesar de ello no se recupera.

Muro de salida del Corredor Este de Lhurs.

Llegando al Col de Lhurs.
 
            El tramo de salida es otro muro bastante erguido que se suaviza un poco al final y que nos deposita en el Col de Lhurs situado a 2300 metros de altitud.

La Norte de la mesa desde el Col de Lhurs.
 
            Son las dos menos cuarto y el pescado no está vendido del todo ya que  todavía hay que remontar hasta el Collado de la Tabla y luego a la cima.

Billare subiendo al Collado de la Tabla.
 
            En el collado nos orientamos al sur y ganamos altura por unos neveros suaves que nos llevaran al Collado de la Tabla situado alrededor de los 2400 metros de altitud.

Cima de la tabla desde la Mesa de los Tres Reyes.
 
            Las chicas, con buen criterio, se marchan a la Tabla por una loma suave y limpia de nieve situada a 2421 metros de altitud, harán alguna foto con los móviles y se volverán al collado.

            Nosotros los chicos, entre tanto, pasamos la parte nevada del collado  nos quitamos los crampones y nos vamos hacia la Mesa.

Anie Pene Blanque y Billare.
 
            La cara sur tiene neveros que llegan prácticamente hasta arriba pero yo recuerdo un fácil faldeo por la misma. Transitados unos metros, un caminillo se sumerge en uno de los neveros por lo que decidimos tirar de frente para arriba por la roca.

            Tras una entrada ligeramente durilla, alternamos un tramo fácil con un corredor muy erguido que nos obliga un poco pero nos deposita fuera de las hostilidades en las inmediaciones de la cima.

En la Cima de la mesa de los Tres Reyes.
 
            La Mesa de los Tres Reyes se trata de una cima alargada y amplia situada a 2444 metros de altitud, llena de artilugios, santos y chatarrería varia y desierta. No vemos a nadie ni siquiera en las inmediaciones de la Hoya de la Solana que es la vía normal de ascenso al pico.

            Hacemos unas fotos y nos vamos para abajo siguiendo alguna cita que señala el camino que nosotros hiciéramos en su día y que está mucho más cerca de la arista este que del lugar por donde hemos subido.

            Enseguida recuperamos los crampones y nos llegamos a debajo del Collado de Tabla donde esperan las chicas para comer. Son las dos y media.

Entrando al Corredor Este de Lhurs.
 
            Media hora después, mientras Juan sube a la tabla a por unos guantes perdidos no sabemos dónde, nos vamos para abajo hasta el Collado de Lhurs dando tiempo a Juan que nos alcanza y nos vamos corredor abajo.

            Descendemos un primer tramo de cara al valle y alcanzado el muro superior continuamos el descenso de espaldas al valle. Se trata de un procedimiento muy seguro aunque lento para el que no lo domine o para el que está muy cansado pero ya sabemos a lo que estamos.

Suben las nieblas por nosotros mientras descendemos el Corredor Este de Lhurs.
 
            Hacemos fotos y bajamos tranquilamente con el sol en la cara que nos podrá como tomates a pesar de la crema mientras contemplamos como suben las nieblas a nuestro encuentro.

            Más abajo del estrangulamiento y ya de cara al valle abreviamos metidos en las nieblas pero no gran cosa. Son las cinco de la tarde.

            En las mismas piedras donde hemos almorzado nos quitamos los crampones y continuamos medio a ciegas en busca de la Cabaña de Lhurs a la que llegamos a huevo y tirando de experiencia.

Lathraea clandestina o hierba madrona en el Hayedo Larrangus.
 
            Por debajo de la cabaña tomamos el camino que transita la orilla norte del lac, echamos un buen trago de agua y continuamos para abajo a un ritmo asumible para las piernas de Almudena que se va a acordar de la Mesa por largo tiempo y por variadas razones.

            Son las siete de la tarde cuando terminamos los 1500 metros de desnivel de la jornada concluyendo con que se está bien sentados en el coche. Nos queda una vuelta a casa tranquila y con poca circulación en la que todavía nos recibe el sol a la salida del Túnel de Canfranc.

14 may. 2015

38-15. ANETO, UNA RACION CUMPLIDA. 12-5-2015.

Una de las imágenes más conocidas del Aneto desde el Portillón Superior.

Aparcamiento de la Besurta, Refugio de la renclusa y Portillón Superior. Descenso por el Glaciar de Aneto y Aiguallut.

12-05-2015.

Salida 08 h. Llegada 16:15 h.

Sol.

Fácil.

Esquís de Montaña.

Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Aneto procedente de Iberpix. Vía en amarillo.
 
            Llevábamos toda la temporada con la vista puesta en la Primavera y en la apertura de la Pista de la Besurta.

            “Ya veréis que esquiada”, nos decía Javier Sanagustín que solía ir cada primavera.

            Y  la pista se abrió ayer 11 de Mayo de 2015, pasamos con la furgo hasta el Aparcamiento de la Besurta y hoy, son las ocho de la mañana cuando nos metemos en camino con esquís y raquetas que portearemos brevemente puesto que ayer ya vimos el nivel de la nieve bajo la Renclusa de camino a las Tucas de Bargas.

            Cruzamos el barranco y en poco más de diez minutos alcanzamos la nieve que parece ya continua puesto que hay huellas  de descenso y también alguna leve de ascenso en una mañana cálida en la que la nieve ha tenido un debilísimo rehielo por decir algo a la altitud a la que nos encontramos sobre los 1900 metros.

Calzamos esquís y raquetas debajo de la Renclusa.
 
            Calzamos los esquís e iniciamos el foqueo por el amplio corredor que entre pinos negros y bloques de granito se elevará hasta el  rellano bajo los Ibones de Paderna en el que se encuentra el Refugio de la Renclusa.

            Hemos de buscar un par de pasillos para salvar incipientes cortes de nieve, pasar sobre restos de ramas de pino y ganar altura  zigzagueando en busca del pasillo de nieve que conduce al emplazamiento del Refugio de la Renclusa situado a 2140 metros de altitud.

Por encima de la Renclusa hay que buscar camino entre bloques emergentes de granito.
 
            Hemos empleado cuarenta minutos en alcanzar el refugio al que no entraremos. Pasamos por detrás buscando pasillos de nieve pues el rellano está sin nieve y sin quitarnos los esquís nos vamos alejando del refugio mientras esperamos que aparezca Juan que si ha entrado.

            Esperaremos alrededor de diez minutos prácticamente sin avanzar y unos pasos más adelante, que damos más por aburrimiento que otra cosa, lo localizamos un poco más arriba que espera también. Ha salido por debajo mientras que nosotros faldeábamos el refugio.

Ascendiendo por las Palas Inferiores.
 
            Reunidos iniciamos el ascenso de las primeras palas que están vestidas de nieve continua y en las que solamente aflora alguna zona de rocas que no suponen contratiempo alguno.

            La nieve, suavemente soleada, está en muy buenas condiciones para nuestro gusto y nos hemos acoplado a una de las huellas viejas junto a la que hay trazas de esquís recientes para comenzar a ganar altura de manera uniforme.

            Estamos rodeando las laderas del oeste del Pico de la Renclusa que dejamos a nuestra izquierda para avanzar en ascenso al oeste de la naciente Arista de los Portillones  en dirección casi sur.
 
            Unas amplias palas medianamente erguidas y recorridos por una cómoda huella nos elevan  zeta a zeta no muy lejos de la arista que todavía proyecta alguna sombra sobre las zonas más orientales de las palas.

Con nieve que blandea lo justo se sube con comodidad. Portillón Inferior.
 
            Foqueamos  con tranquilidad y de manera constante ganando altura y eligiendo de  entre las huellas establecidas siempre la más cómoda hasta que, un buen rato después, un esquiador que sube solo nos alcanza aprovechando que nos hemos detenido a poner cuchillas bajo un resalte un poco más consistente y en que daremos algunas vueltas marías con toda comodidad. La seguridad mental no tiene precio.

            Hemos visto como un par de grupos de esquiadores abandonaba el corredor y se incorporaba al este por una ladera vestida de bloques de granito y suponemos que será la entrada al Portillón Superior ya que a pesar de que hemos estado en repetidas ocasiones algunos detalles siempre quedan inconcretos en la memoria.

            Al final del corredor, en un pequeño rellano desde se visualiza el resto del Glaciar de la Maladeta, tomamos una de las huellas que lo abandona y por medio de los bloques alcanza un dorso que tras dos cortos resaltes nos enseña el pluviómetro  que nos invita a marchar en horizontal en busca del Portillón.

Camino al Aneto desde el Portillón Superior.
 
            Tenemos que pasar con todos los cuidados del mundo dos puntos de roca por no quitar los esquís e inmediatamente alcanzamos el inconfundible Portillón Superior situado a 2900 metros de altitud mientras recordamos aquel primer momento mágico, allá por Agosto del 81 cuando con sorpresa decíamos eso de “ese no puede ser el Aneto, tiene que estar más lejos.”

            Nos quitamos los esquís y con ellos en las manos nos vamos para abajo a cambiar de glaciar.

            Serán poco más de una docena de metros los que hemos de perder ya que la huella arranca de la parte alta del nevero que todavía se refalda mucho en la Arista de los Portillones. Son las once de la mañana y vamos a echar un bocado al sol y a contemplar  la vía de descenso ya que la de ascenso está muy clara.

Hay que poner la marcha de resistencia opus 1.
 
            Un cuarto de hora después proseguimos con el foqueo ahora en dirección sudeste para atravesar la mayor parte del Glaciar de Aneto en dirección al Collado de Coronas, Aneto está en su puesto de mando.

            Sabemos que la travesía aunque aparece prácticamente llana no lo es, ya que asciende suave y persistentemente para ganar 300 me desnivel; esperamos que se nos lleve una hora o por allí, ponemos la marcha de resistencia  y nos vamos para arriba contemplando la Cresta del Medio de gratos recuerdos y echando la vista atrás de cuando en cuando para comprobar que el Portillón se va quedando atrás aunque Coronas no se acerque demasiado.

La Travesía del Glaciar de Aneto se hace larga a pesar de que la conocemos.
 
            Algún pequeño grupo de esquiadores, delante de nosotros, sube o baja ya mientras nosotros alcanzamos el Collado de Coronas  situado a 3200 metros de altitud. Mi chica sube cómoda a su ritmo pero yo he llegado algo zurrado. Al final tendrán razón los socios cuando decían que se podía notar el tute de ayer.

            Nos ha costado la travesía la hora calculada, son las doce y cuarto y ahora, lo sabemos, viene la parte más erguida que suponemos también más dura después de los 1300 metros que llevamos subidos.

Del Collado de Coronas para arriba la cosa mejora impensablemente.
 
            Una buena huella inicia, muy cerca de las paredes, el rodeo de la Norte de Punta Oliveras y hacia ella nos vamos con un par de zetas cortas. La nieve está bien, la huella está bien hecha y bueno, vamos para arriba con más comodidad que esperanza.

            Terminado el rodeo accedemos suavemente a la entrada del corredor que da acceso a la cresta en la que está Punta Oliveras y comprobamos que todavía es muy amplio, está relleno de nieve y la huella lo zetea de cine con lo que sin problemas alcanzamos las inmediaciones de Punta Oliveras donde giramos al este  y proseguimos ascenso.
 
Oliveras, Coronas y la Cresta del Medio

            Una pequeña diagonal con huella deshecha nos sitúa en las rampas superiores  que muy escalonadas nos acercan rápidamente al final del casquete somital del pico.

            Diez metros más abajo soltamos los esquís en unas piedras y nos vamos con los piolets en busca del paso de Mahoma. Se podía subir sin problema esos metros pero preferimos empezar a esquiar  cómodamente y más hoy con las piernas algo cansadas.

En el Paso de Mahoma no faltan presas.
 
            El Paso de Mahoma lo hacemos por abajo como dice mi chica en lugar de funambulear por encima de los bloques pues no confía demasiado en sus botas rígidas. Está prácticamente limpio de nieve y nos deposita en la Cima del Aneto a 3404 metros de altitud cuando es la una del mediodía. Mira por donde hemos recuperado tiempo donde menos lo esperábamos.

Foto de Cima en Aneto.

Circo de Coronas desde Aneto.
 
            Estamos solos pues los últimos se acaban de marchar y ya no veremos a nadie más en el resto del día: el Aneto será solo para nosotros. No solemos venir demasiado por aquí, lo hemos hecho por diversas vías y en cinco ocasiones y hoy es la sexta y primera con esquís.

Coronas, Cresta del medio y Maladeta al fondo.
 
            Estamos no sé si más cansados que contentos pues con los esquís nos presionamos demasiado y 1500 metros de desnivel se nos hace un pelín largos pues acostumbramos a hacer menos desnivel. Hacemos fotos, recordamos, contemplamos nuestro vivac ocupado por la nieve y poco después nos damos la vuelta.

Este caballo aguantará mas que el jinete.
 
            Desandamos el Paso de Mahoma y  en unas rocas limpias de nieve nos sentamos a beber un mucho y a comer un poco. Hace un día espectacular de auténtico verano y no corre la más leve brisa que por otra parte no vendría mal; pero en fin, pelillos a la mar pues, en este caso, mejor que falte que no que sobre.

            Son alrededor de las dos menos cuarto cuando levantamos la mesa y llegando a los esquís nos apañamos para el descenso. A estas alturas ya hemos decidido por donde va a trascurrir nuestro descenso.

            Hemos ocupado el lugar que habían dejado un par de francesas y el despegue es una gozada. La nieve tiene  tres dedos blandos y los giros son un auténtico placer.

Buena nieve en el Glaciar de Aneto.
 
            Disfrutamos el descenso de las rampas somitales y en las inmediaciones de Oliveras tomamos el corredor que con buena nieve nos permite bajar la parte más erguida del descenso. Será la mejor nieve de todas.

Enormes palas para disfrutar en el Glaciar de Aneto.
 
             Juan marcha delante tratando de resbalar con sus raquetas y nosotros disponemos de toda la parte superior del Glaciar de Aneto para hacer nuestros dibujos. No vamos a rellenar toda la lámina aunque nosotros solemos trabajar el tema.
 
Entrando al Corredor Intermedio.

            La enorme pala se puede descender por cualquier parte ya que tiene una pendiente uniforme y solamente presenta algún resalte rocoso en su parte este.

            Descendemos por aquí y por allá cada cual a gusto, solamente con el objetivo de disfrutar y alcanzar la entrada de un corredor longitudinal que tiene un cordón limpio de nieve en su límite este y que baja hacia el fondo del valle como una flecha.

Juan deslizando con sus raquetas y mi chica esquiando al lado.
 
            La verdad es que la pendiente del glaciar es muy moderada, no hay señales de grietas todavía y confirma las muchas afirmaciones que coincidían en las bondades de este descenso.

            Alcanzamos la cabecera del corredor y  lo descendemos sin siquiera la preocupación de controlarnos entre nosotros. De cuando en cuando nos reunimos que Juan que baja a su bola.

La esquiada es de alrededor de 1300 metros.
 
            Terminado el largo corredor un pequeño rellano nos conduce con un suave quiebro a otro más corto que nos permitirá comprobar que la nieve está incluso un pelín mejor que en la zona intermedia en la que se querían clavar las colas.

Juanillo en el Ultimo Corredor del Glaciar de Aneto.
 
            Un último corredor ya con algo de roca que aflora nos deposita en el Barranco de Barrancs desde el que contemplamos y fotografiamos todo nuestro descenso.

            Desde allí, damos de nuevo la espalda al Aneto y nos vamos suavemente barranco abajo enseguida entre bloques  de granito emergentes.

La parte alta del Barranco de Barrancs tiene bastante nieve.
 
            Descendemos casi por encima del barranco mientras se puede y en la parte final hemos de remontar unos metros al oeste para salirnos del cauce y alcanzar un pequeño hombro desde el que arriesgamos esquiando más entre piedras que por nieve  pero alcanzamos el Rellano de Aiguallut.

Hemos echado una hora pero llegamos a Aiguallut.
 
            Hemos echado una hora en el descenso y son las tres de la tarde un pelín pasadas cuando tomamos unos buenos tragos de agua de la rama del barranco que acabamos de atravesar, cargamos los esquís en la mochila y relajadamente nos vamos de camino. Ha desaparecido bastante nieve desde ayer y no merece la pena foquear con tantos cortes.

No tiene mayor importancia pero que buen regustillo nos ha dejado.

            Hacemos algunas fotos de despedida, contemplamos el descenso  con caras de satisfacción y  atravesando algunas ramas del barranco que baja muy desperdigado nos llegamos primero a la Cascada de Aiguallut y luego al Sumidero, para desandar la parte baja del Rellano de Aiguallut y remontar suavemente siempre que se puede pisando nieve o hierba que amortigüe los pasos.

El diente de perro está de flor que se sale.
 
            Luego solamente nos queda descender suavemente para cerrar el bucle abierto a la mañana bajo la Renclusa y a través de pradillos de diente de perro llegarnos a la furgo cuando son las cuatro y cuarto.

            Nos pegamos un remojón en el barranco para quitarnos algo incómodo de los 1500 metros de desnivel movidos y a la sombra de un pino negro también  matamos un poco la sed con unas cervezas y un picoteo al gusto.

            Luego, furgo y manta para liquidar quizás la última de las 33 salidas con esquís de la temporada que no ha estado nada mal si le sumamos otras 5 salidas con raquetas en un año en el que la nieve se resistió lo suyo a domiciliarse en la montaña.