31 jul. 2015

55-15. PICS CHANCHOU Y BARBE DE BOUC. 28-7-2015.

La Sur de Chanchou y el doble Casquete Somital de Barbe de Bouc.

Col Culaus, Arista Sur, Cima Chanchou, Arista Sudoeste, Cima de Barbe de Bouc, Soum de Aubiste y Refugio Russell.

28-07-2015.

Salida 11:45 h. Llegada 17:15 h.

Sol.

Bastante Fácil.

Ascensión.

Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Chanchou y Barbe de Bouc procedente de IGN. francés. Vía en amarillo.
 
            La imagen que nos brinda el Pic Chanchou desde la Cima de Cestrede y durante el descenso de su arista noroeste es auténticamente espectacular pero a pesar de ello, en ningún momento tienes la absoluta certeza de que no oculte alguna sorpresa en sus 400 metros de desnivel. Nuestras dudas se centran en el tercio superior y son el motivo de continuas paradas para escudriñar una zona que hurta la claridad que deseamos.

            Son las doce menos diez cuando volvemos de nuevo al Col Culaus situado a 2565 metros de altitud, el 28 de Julio de 2015 tiene tajo por delante.

Arrancando del Col Culaus.
 
            El día se ha tornado tórrido y he rellenado con nieve para que no falte agua. Bajo delante y sin solución de continuidad inicio el ascenso de la Arista Sur de Chanchou pausadamente.

            Enseguida nos juntamos caminando la primera parte de la arista en dirección norte pues se trata de un tramo de loma ascendente vestida parcialmente de pratenses.

            Las pratenses desaparecen sepultadas por el granito bastante descompuesto mientras que comienza a anidar entre sus componentes rododendros y enebros con algún hito de piedras, que por prudencia no han sido colocados más abajo y que marcan un poco transitado camino.

Tramo Intermedio de la Sur de Chanchou.
 
            Unos escalones vestidos de arbustos ponen fin a la parte vegetal de la arista que en progresivo ascenso se mineraliza completamente tras haber ascendido los primeros 100 metros de desnivel.

            Una segunda parte se realiza a toda cresta siempre fácil hasta que empiezan a aparecer pequeños muros y comienzan los faldeos que simplifican la progresión. Juan va delante.

Debajo Lac Noir y Laquette de Ravin de Lac Noir.
 
            La mayoría de los flanqueos se hacen en la vertiente este utilizando corredores amplios y descompuestos,  en los que aparece algo de verdura y desde los que se contemplan hacia abajo el Lac Noir y el Laquette del Ravin du Lac Noir.

            De nuevo en el filo de la arista contemplamos como se ha quedado allá abajo el Col Culaus mientras que por delante aparecen algunos resaltes más consistentes que se pueden escalar pero que ofrecen un fácil faldeo por el oeste y un laborioso retorno en el que hay que emplear las manos.

Aparecen grandes bloques en la Sur de Chanchou.
 
            La arista se ha vestido de bloques de granito de mayor tamaño y hay que elegir paso entre ellos lo que obliga a deambular por las inmediaciones de la misma cuando nos encontramos  en un punto de la arista a la que llega una canal oscura orientada de este a oeste y en la que se centraban nuestras dudas.

Torreones del Hombvro de la Sur de Chanchou.
 
            Escalado el resalte aparece un irregular hombro. Se trata de un rellano completamente erizado de agujas y torreones de medianas dimensiones que hay que sortear pasando entre grandes bloques de granito junto a un nevero residual que anida en el hombro. Será de un centenar de metros absolutamente irregular y descoyuntado que también se lleva su tiempo. Es la zona que no teníamos clara y desde la que arrancaba la parte superior.

            La pared final arranca del hombro mediante un corredor bastante erguido y de trayectoria quebrada que se sube bastante bien empleando las manos. Los últimos metros son dos largos escalones verticales  que resultan más sencillos de escalar de lo que parecían desde abajo.

Cúspide Cimera de Chanchou.
 
            Nos deposita en la arista desde la que contemplamos la vertiente norte del pico. Se trata de  que  arista llena de bloques y lajas de grandes dimensiones que, unos metros hacia el este, nos depositan en la Cima del Pic Chanchou situada a 2949 metros de altitud.

            Prácticamente es  una acumulación de un par de grandes bloques en los que no hay sitio para tres. El hito cimero está en una protuberancia de la arista al oeste de la cima.

Cestrede desde Chanchou.
 
            Es la una y cuarto. Desde la cima contemplamos la vertiente norte del pico que es un canchal en forma de cuenco amplio limitado por la Arista Sur de Ardiden que domina el oeste  de la cuenca y cuyos pies se sumergen en el Lac de Badet  y el cercano pico de Barbe de Bouc en la arista este que arranca de esta cima. Más allá y en la distancia aparecen las cimas que pastorea el Midí de Bigorre, de gratos recuerdos para nosotros.

Después de Chanchou vendrá Barbe de Bouc.
 
            Permaneceremos alrededor de cinco minutos en la cima e iniciamos un faldeo de la arista este puesto  que parece algo entretenida.

            Cada uno por su lado iniciamos un descenso cómodo en dirección nordeste con el propósito de faldear las hostilidades de la arista y perder la mínima altura posible que nos deposite en el amable collado de separación de los picos que estamos recorriendo.
 
Barbe de Bouc desde el collado de separación con Chanchou.

            Nos juntamos en el amplio collado situado sobre los 2825 metros de altitud y del que arranca la arista sudoeste del pico al que nos dirigimos.

            La arista no es difícil pero no es necesario hacerla pues enseguida aparece una larga vira herbosa establecida entre bloques erosionados de granito que  se eleva por el noroeste de la misma y que nos deposita en un corredor que sube desde el oeste.

            Alcanzado el corredor algo descompuesto, amplio  y lleno de materiales inestables subimos unos cuantos metros en travesía para alcanzar la pared cimera que siempre fácil permite superar unos pocos metros y nos deposita en la Cima del Pic Barbe de Bouc  o Epaule de Bastampe de 2965 metros de altitud cuando son las dos de la tarde.

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Cima de Barbe de Bouc con Midi de Bigorre.
 
            Hacemos una foto de cima y contemplamos  un paisaje repetido que queda algo difuminado en la distancia por una tenue neblina a pesar de que el día es espectacular. Parece ser que ha cesado el viento en altitud y se impone la calima.

Chanchou desde Barbe de Bouc.
 
            Hay una piedra que proyecta un poco de sombra y nos cobijamos bajo la misma para comer mientras especulamos acerca de cuál de los múltiples corredores  que seccionan la vertiente Este de la Arista Sur de Ardiden será el más adecuado para pasar al Circo de Culaus. El más profundo parece muy rectilíneo pero el inmediato siguiente hacia el sur es más amplio tiene dos tramadas escalonadas y un aspecto que invita a subirlo.

Faldeando en busca de la Arista Sur de Ardiden.
 
            En poco más de media hora nos desocupamos y desandamos camino hasta el collado de separación con Chanchou. La continuación es una pelea clásica por mantener la altitud adecuada que nos permita atravesar toda la tartera granítica con los ojos puestos en la base de los dos corredores mencionados.

            Siempre en muy suave descenso u horizontalmente  describimos un arco al que le salen indeseados subes y bajas que posiblemente sean más mentales que reales y que nos permiten atravesar el circo de pasillo en pasillo.

En el Corredor de paso hacia el Circo de Culaus.
 
            Cerca de la base de los corredores los bloques ganan tamaño y aprovechamos los neveros residuales para atravesarlos cómodamente en suave descenso que nos depositará a 2750 metros de altitud. A partir de allí unos metros horizontales nos meten en el corredor elegido.

            Se trata de una rampa doble seccionada por un corredor. La parte inferior es bastante tendida y en ella encontramos sombra y un hito que nos confirma la elección. Atravesado el corredor la parte superior se empina y estrecha pero nos permite un acceso cómodo y fácil a la brecha en la que culmina sobre los 2800 metros de altitud. Son las tres y cuarto.

Vertiente oeste de la brecha y razones por las que no se hace directamente la arista a Chanchou.
 
            Yo esperaba una rampa amplia que había localizado bajando de Ardiden pero lo que tenemos por delante es un paretazo granítico sin trazas de paso. Bajo la pared el canchal está tendido y se incorpora al amplio Circo de Culaus.

            No me gusta el descenso, un tanto defrudado en cuanto a expectativas,  e inicio un faldeo horizontal con trazas de camino que nos ha de llevar a la salida del corredor erguido en el que hay un pequeño hito y por el que también se puede bajar aunque está mucho más erguido y es muy angosto.

Soum de Aubiste y Arista Sur de Ardiden.
 
            Faldeamos un poco más en busca de hitos que nos confirmen descenso pero no localizamos nada hasta alcanzar una protuberancia que debe ser el Soum de Aubiste sobre los 2830 metros de altitud. Allí Juan marcha arista adelante  y nosotros iniciamos un suave descenso para bajarnos al Circo de Culaus.

            Hemos desechado la pared al sur de la brecha de llegada pero lo que vendrá la hará deseable.

            El tránsito más o menos horizontal es cómodo y al paso salen un par de corredores que no nos enseñan el final, bueno, que se cortan en las paredes por lo que hemos de atravesarlos con cuidado.

El Circo de Culaus desde el Soum de Aubiste.
 
            Tras ellos, el panorama sigue igual, cuanto más al oeste vayamos el circo se irá ahondando y lo que vamos descendiendo solamente servirá para compensar; así que alcanzamos un tercer corredor que baja bastante más que los anteriores pero que no nos muestra el final y nos vamos para abajo.

            Hay que extremar cuidados pues está muy erguido. Tras una rampa de verdura escalonada  hace un quiebro fácil a su izquierda y nos deja bajar unos metros más. Luego aparece un pequeño crestón rocoso que rodeamos por la derecha del corredor y faldeamos por debajo de nuevo a la izquierda.

            Nos conduce a una rampa rocosa muy vertical a caballo de la última veintena de metros de pared vertical.

            Me asomo con cuidado y veo una posibilidad con una entrada algo pestosa: hay que bajar unas placas graníticas muy tiesas y con pequeñas presas hasta alcanzar una estrecha vira que he visto desde arriba y que tiene ya buenos agarres. Llegar a la vira se las trae pero una vez allí el asunto mejora.

            La vira estrecha está muy erguida pero nos permite bajar empotrados  además de que ya vemos el final que consiste en un par de lajas escalonadas en las que hay buenas presas y un paso algo largo en el que ayudo a mi chica. Los últimos metros son una vira suavemente inclinada y amplia para que resulte un paseo triunfal que nos saca de la pared y nos deposita en el Canchal del Circo de Culaus.

Separados de la Oeste del Soum de Aubiste perdemos perspectiva.
 
            La Cara Oeste   del Soum de Aubiste ha resultado de lo más delicado de la jornada. Contemplado desde debajo, nuestro descenso parece un tejado de losa y unos metros más abajo ya hemos perdido las referencias del descenso; pero allí se queda, poco recomendable. Lo que viene va a ser un tedioso plato de canchal granítico para completar una jornada de canchales como solamente se disfrutan en el Batolito de Cauterets primo hermano del de Panticosa.

            Sabemos que no hay camino y continuamos con una travesía  suavemente descendente con la intención de encontrar cuanto antes el camino que baja de la Brecha de Agudes. Fotografiamos el Corredor  Sudoeste de Ardiden que me gustaría bajar, la Brecha de Agudes y proseguimos para  abajo en busca del camino que alcanzaremos un buen rato después.

            El camino resultará tan pestoso o más que la ladera en la que al menos el rododendro y el enebro amortiguaban algunos pasos. Tortuoso y lleno de piedras te obliga a controlar cada paso, haciéndose tedioso más ahora que el calor agobia lo suyo.

Campanulas en el Circo de Culaus.
 
            El camino desciende la ladera y se instala en el rellano en el que un escaso arbolado propicia poca sombra y el praderío aparece para amortiguar el paso. Poco después llegamos al Refugio Russell con ganas. Son las cinco y cuarto.

            Hay gente pero nos da lo mismo: nos pegamos un remojón en la fuente que nos sabe a gloria celestial y nos descarga parcialmente de los alrededor de 1650 metros de desnivel movidos.

            Comemos alguna fruta y bebemos mientras esperamos al sol de la tarde pues las nieblas todavía no han subido. Juan llegará más allá de las seis y media. Se ha llegado hasta el Ardiden y baja algo deshidratado pero no hay problema, tenemos cena pantagruélica, agua la que queramos, fruta y hasta cerveza que hemos subido y nos espera una noche larga y reparadora. También nos aguarda Cabaliros pero eso será mañana.
 

30 jul. 2015

54-15. PIC CESTREDE. 28-7-2015.


Casquete Somital Norte de Cestrede.
 
La Fruitiere, Cabaña de Pouey Caut, Refugio Russell, Circo y Col Culaus, Arista y Cara Norte.

28-07-2015.

Salida 15:45 h. Llegada 11:00 h.

Mixto.

Fácil.

2 d.

Ascensión.

Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Cestrede procedente del ING. francés. Vía en amarillo.
 
            Habíamos subido al Ardiden y desde aquel día nos esperaba el Circo de Culaus. No esperaba que fuera nada especial ya que no tenía lagos pero había que conocerlo y así completar con un trozo más el Pirineo conocido, además de hacer algunas cimas poco visitadas.

            Los valles franceses que tanto nos atraen resultan carillos de coche  y más si está el Aubisque de por medio y ese asunto nos detiene un poco más de la cuenta. Consecuentemente, no vamos tanto como quisiéramos. Pero hoy 27 de Julio de 2015, tendríamos que estar en otros montes pero...,  vamos.

            Parece ser que este verano es de nieblas y lo comprobamos enseguida: hay que pasar el Aubisque  sumergido en las nieblas y se nos cobra media hora de más; así que, echamos tres horas de Sabi a la Fruitiere sin ningún problema incluso en Cauterets.

Nieblas en la Fruitiere.
 
            Son las cinco y media cuando aparcamos frente al hotel de la Fruitiere a 1371 metros de altitud y de inmediato cargamos con las mochilas y nos introducimos en las nieblas que pueblan el Valle de Lutour de allí para arriba.

            Un transitado camino que conduce al Lac de Estom y más, llanea al sur por la orilla derecha del barranco. La gente vuelve.

            Las nieblas no muy densas nos libran del sol y terminarán humedeciéndonos un poco y propiciándonos un agradable ascenso partiendo de la base de que no necesitamos referencias pues conocemos. En otro caso serían un fastidio.

            Con más llaneos que ascensos nos adentramos valle adentro, pasamos cerca de la original y rústica Cabaña de Pouey Caut y enseguida alcanzamos el cartel que nos encamina al este en busca del Refugio Rusell. Estaremos a alrededor de los 1550 metros de altitud.

            Atravesamos el praderío suavemente ascendente y nos introducimos en la pared vestida de bosque mixto en el que predomina el abeto para ir ascendiendo vuelta a vuelta siempre entre dos torrentes que recorren la ladera.

            El praderío y el bosque están secos y tan apenas vemos alguna seta, lo que resulta un tanto inusual pero parece ser que el verano va así.

Secnecio florido en el Circo de Culaus.
 
            Bastante arriba atravesamos un par de canchales graníticos en los que parece que han colocado piedras y poco después entramos al Rellano del Circo de Culaus donde se encuentra el Refugio Rusell a 1980 metros de altitud. Son las seis y media de la tarde y hemos empleado el mismo tiempo en subir como dirá Juan.

            Se trata de un refugio no guardado con capacidad para docena y media de personas, de dos plantas: en la inferior está el comedor con un fuego bajo que tira de maravilla y unas escalerillas conducen a la planta superior en la que hay colchonetas y mantas. Hay luz eléctrica, algún menaje de cocina y una espléndida fuente.

            También hay un grupo de ocho que han subido más a fogonear que a hacer montaña con los que pasaremos la noche. Hay alguna tienda acampada en los alrededores no demasiado propicios para ello.

            Nos hacemos la cena, la despachamos convenientemente y tras hacer tiempo nos empiltraremos alrededor de las nueve y media cuando ya las nieblas se quieren disipar.

Los Pics de Culaus.
 
            Una noche cálida, cómoda y dilatada nos pasaporta relajadamente al martes 28 de Julio en el que aterrizamos suavemente sobre las siete y veinte que es una hora, como poco, prudente.

            Son las ocho de la mañana cuando comenzamos nuestro camino para atravesar el Circo de Culaus en dirección sudeste.

Brecha de Agudes y Pic Ardiden.
 
            El circo destaca por ser una enorme acumulación de bloques graníticos bajados de las dos laderas que lo limitan: al norte las Aristas de Agudes y  Sudeste de Ardiden que se continúa con Chanchou y al sur las laderas de Cestrede y los Pics de Culaus.

            Con algunas dificultades se instala el pino negro, el rododendro y el enebro rastrero prácticamente sin concesiones al praderío por lo que su tránsito no resulta ni fácil ni agradable.

            El camino suavemente ascendente se divide enseguida. La rama nordeste se marcha a la ladera en busca de la Brecha de Agudes mientras que nosotros proseguimos circo adelante al sudeste tratando de no perderlo lo que resulta ciertamente fácil ya que hay muchos hitos de piedras.

            Una sucesión de suaves resaltes siempre entre bloques de granito  nos permiten avanzar por el circo de manera bastante lineal y nos aproximan al Col de Culaus que cierra el circo por el sudeste.

El sol entrando por el Col Culaus.
 
            La mañana está cálida e incluso a la sombra que nos propicia el Pic Chanchou entramos en calores pata terminar saliendo del fondo del circo por una ladera medianamente erguida en el que el camino da un rodeo superando cómodamente los últimos metros que nos sacan al sol y nos depositan en el amable Col Culaus situado a 2565 metros de altitud.

Precioso laquette en la Cabecera del Barranco de Lac Noir.
 
            Son las nueve y cuarto de la mañana y frente a nosotros se inicia  el Barranco del Lac Noir que prácticamente no se ves desde aquí por estar ligeramente retirado a la derecha del barranco. Si en cambio nos deleitamos con un precioso laquette verde ópalo absolutamente indescriptible.

Cestrede desde la arista norte del pico.
 
            Las nieblas asedian los fondos de los valles tanto al este como al oeste pero nosotros tenemos que decidir y lo hacemos dando la espalda al Chanchou  para tomar la Arista Norte de Cestrede.

            Se trata de una amplia loma suavemente ascendente a la que poco después le saldrán algunos pequeños dientes que faldearemos siempre por el oeste siguiendo un intermitente caminillo marcado por hitos de piedras.

Algunos dientes en la Arista Norte de Cestrede.
 
            Algún apoyo de manos ocasional por proseguir sin buscar alternativas más sencillas nos conducen a un rellano bajo la arista somital del pico que se extiende en sentido este oeste.
 
Faldeo para atacar directamente la Norte de Cestrede.

            Se puede ascender directamente a la arista somital pero además de incómoda y dificultosa de transitar, el casquete cimero está defendido por un potente resalte. Consecuentemente hay que hacer un faldeo suavemente descendente hacia el sudeste para afrontar seguidamente y en diagonal fuertemente ascendente la pared sur del pico.

Pointe de Cestrede y Ordesa al fondo.
 
Malh Arrouy y Ordesa al fondo.
 
            La pared es fácil y está llena de hitos que  nos elevan con algún apoyo de manos hasta la Cima del Pic Cestrede situada a 2948 metros de altitud. Son las diez y cuarto de la mañana.

Vignemale desde Cestrede.

Glaciar de las Neus de Balaitus desde Cestrede.
 
            El pico tiene una de las vistas más amplias que recuerde de este Pirineo. Además de Vignemale aquí mismo se ve Guara, Argualas, Infiernos, Collarada hasta el Anie; La Faxa, Balaitus incluso el Anónimo, Cambales, Gabizos, Amoulat, Ger, Midí de Bigorre, Neouvielle, Soum des Salettes hasta Lenquo de Capo, el Circo de Troumousse completo y con la Gela, Ordesa idem hasta Otal y Fenez. Aquí mismo Labas, Malh Arrouy, Ardiden, Chanchou, Barbe de Bouc… que ratito pasamos estirando la nariz por los cuatro puntos cardinales. El Cestrede es un pico fácil pero con 1600 metros de desnivel resulta caro.
 
Foto de Cima en Cestrede.

Argualas e Infiernos desde Cestrede.
 
            Almorzamos al abrigo de la brisilla que corre en la cima y alrededor de las once  nos vamos para abajo tras imaginar un poco la vía de acceso desde las Granjas de Bue.

En el descenso hacia el Col Culaus.

Ardiden, Chanchou y Barbe de Bouc desde la Norte de Cestrede.
 
            El descenso de la cima hasta la arista lo hacemos aproximadamente por el mismo lugar por el que hemos ascendido y de igual manera la arista sur  pero solamente son los pies los que desandan el terreno, nuestra vista se va a la arista que tenemos justamente al frente.
 
La Sur de Chanchou.
 
 
 

27 jul. 2015

FIESTA DE LA REVOLTOSA 2015.

 
El 26 de Julio de cada año celebramos la Fiesta de la Peña la Revoltosa. Comenzamos en 2008 y este año ha sido la octava ocasión.
Hoy es el último día de las Fiestas de Santiago y estamos en ello.
 
¡¡¡FELICES FIESTAS A TODOS!!!
 
Van unas fotos.
 

En la misa.
 

Vermut acostumbrado.

Y una excelente comida.

Casi todas las chicas.

Bailamos tan a gusto como siempre.

Un grupo de chicos.

Cerveza reposando el baile.
 
¡¡¡HASTA EL PRÓXIMO AÑO!!!

25 jul. 2015

53-15. OTAL POR LAS PEÑAS PARA BAJAR EL CORREDOR OESTE.

La Sur de Otal desde el Collado del Cebollar de Suaso.

Barrera Pista del Sorrosal, Refugio del Sorrosal, Tozal del Cebollar de Suaso y Cara Sur. Descenso por el Corredor Oeste y Barranco de las Planas de Abozo a la pista.

24-07-2015.

Salida 07:45 h. Llegada 14:45 h.

Mixto.

Bastante fácil.

Ascensión.

Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Otal procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            La Peña de Otal o Peña Arañonera es una cima, valga la redundancia, de peñas. Se trata del penúltimo bastión de la Sierra de Tendeñera por su parte oriental. Sus paredes se descuelgan hacia Fenez  para bajar a morir en el Ara por  la Gatera.

            Vestido de paredes prácticamente por todas partes, no es un pico demasiado visitado pero se ve desde Sabi, la tentación estaba allí  y ya hace muchos años que lo subiéramos a partir de la Cabaña de Otal, cuando la pista estaba todavía abierta al tránsito de los vehículos de los mortales.

            Años después volveríamos al pico pero por la cara sur buscándonos la vida en las peñas puesto que no hay camino ni balizado ni transitado. Hoy 24 de Julio volveremos por el sur pero con la intención de recorrer el corredor oeste y así conocerlo.

            Estamos en plenas fiestas de Santiago 2015, nos cuesta la Tarantella pero así madrugamos de tal manera que a las siete nos juntamos con Juan y controlada la nubosidad tormentosa en la vertiente francesa aparcamos el Pic de Saint André  y nos vamos a Otal.

Las Torres de Otal y las Fañanizas al sol de la mañana.
 
            Son las ocho menos cuarto cuando aparcamos en la Barrera de la Pista del Sorrosal a 1240 metros de altitud y nos ponemos en camino, pista arriba y en dirección norte  para aprovechar la sombra y el fresco de la mañana para, en hora y cuarto, alcanzar el Refugio de las Planas de Abozo o Sorrosal situado a 1690 metros de altitud. Hemos cogido agua en la Fuente del Furco un poco más abajo.

Refugio del Sorrosal y el Tozal de las Planas detrás.
 
            Dispuestos a aprovechar la sombra cuanto sea posible iniciamos el ascenso de la herbosa ladera del Tozal de las Planas pero en lugar de alcanzar la loma nos quedamos en su vertiente oeste para continuar con una larga travesía suavemente ascendente en la que seguimos huyendo del sol.

La Sus de Otal desde el faldeo al Tozal de Suaso.
 
            Faldearemos el Tozal de las Planas y el Tozal de Suaso llevando siempre debajo y al oeste el Barranco de Las Planas de Abozo por el que bajaremos  y contemplando las crecientes Lomas de las Fañanizas que nos conducen a Tendeñera. Detrás de teloneros tenemos a Manchoya y Pelopín sumergidos en el azul del horizonte sur y a Toronzué más al oeste

Desde el Cebollar de Suaso 500 metros.
 
            Un par de horas nos dura la sombra, prácticamente hasta alcanzar el Collado del Cebollar de Suaso al norte del Tozal del Suaso. Estamos a 2178 metros de altitud y desde el herboso collado contemplamos la rotunda Cara Sur de Peña Otal.

            La estructura de la pared del pico es muy simple: se trata de un frontón de peñas que arranca al oeste desde una arista  orientada al sur y se prolonga hacia el este hasta alcanzar el dentellado collado de separación con Fenez.

Detalle de la Pared Sur de Otal en la entrada a la misma.
 
            Las peñas, salpicadas de gendarmes solamente tienen un punto débil y ese es nuestro objetivo. El cartel colocado bajo el refugio inferior está cargado de razón. No hay camino para Otal.

            Una larga, sostenida y amplia rampa herbosa arranca del collado y en dirección norte  se yergue paulatinamente  en busca de las paredes. Al oeste tenemos la arista que sabemos está vestida de paredones verticales situados en su cara oeste y un poco al este la rotura de las paredes. Con esos dos hitos el ascenso es imperdible. Hay que superar alrededor de 300 metros primero herbosos y después mixtos  para terminar ascendiendo unas placas acostadas, escalonadas y rellenas de verdura que nos dejan en el arranque de la pared.

Mondiniero en medio de Comas y Suaso.
 
            Tenemos tiempo de echar la vista atrás mientras aprovechamos para tomar aire y contemplar al contraluz la Oeste de Fenez y más al sur Comas, Mondiniero y Suaso cuyas yerbas crecen estériles ya que el ganado brilla por su ausencia. Lo hay, creemos que muy poco pero no lo veremos. Tampoco veremos rebecos ni, por supuesto a nadie en todo el día: deliciosa y casi abrumadora soledad.

            Hay un corredor en la parte oeste de la zona de rotura de las paredes y un crestón marcado de sombra en la parte este y por medio de ellos nos vamos.

Entrando en la Pared Sur de Otal.
 
            Un corredor herboso y en quiebro permite el inicio del ascenso y ganar una veintena de metros que nos dejan en medio de las peñas. Se pueden tomar algunas opciones pero la más cómoda permite mediante apoyos de manos continuados proseguir el ascenso de la pared por unas placas escalonadas y remontar un par de pequeños corredores algo erguidos y herbosos en la base de un crestón vertical que nace en la pared y que faldeamos por debajo hacia el oeste.

Echando manos en las peñas de la Sur de Otal.
 
            Otro corredor fácil y con bastante basura nos permite ganar unos metros con lo que salimos de la parte inferior de la pared y localizamos un hito que nos confirma el paso.
 
En las pedrizas somitales de la Sur de Otal.
 
            A esta altura hay una pequeña e inclinada faja que recorre esta zona de la pared y que hacia el oeste conduce al corredor por el que hiciéramos el descenso en su día. Más allá, tres gendarmes adosados en la pared y muy visibles desde arriba sirven de orientación para el descenso. Aquel día hice varios hitos para no extraviarnos en la pared a la vuelta. Hoy solamente localizaremos otro hito unos metros más arriba y colocaré otro más en la cabecera del crestón, pero en estas paredes deben tener poco futuro  ya que las avalanchas de la misma bajan fundamentalmente por aquí.

En la Arista Oeste de Peña Otal.
 
            La pared se convierte de aquí para arriba en ladera muy inclinada en la que se alternan las pedrizas claras con materiales ocres bajados de la zona somital; también incómodas pedrizas sobre caliza madre con escalones herbosos que nos van aproximando a la arista cimera.

Casquete Somital de Otal desde el oeste.
 
            Visualizamos el torreón que encaja el corredor por el que queremos bajar y alcanzada la arista la recorremos hacia el este en suave ascenso para llegar enseguida a  la Cima de Peña Otal situada a 2705 metros de altitud. La Cara Sur de Otal ha sido un repechón de 500 metros.

Cima de Peña de Otal.
 
            Son las once y cuarto y en la alargada además de amable cima hay un vivac de fortuna y poco que hacer ya que la nubosidad creciente de la mañana secuestra la nitidez del paisaje. Solamente se salvan debido a la proximidad Fenez y Tendeñera. Vignemale ya está con nieblas al igual que Ordesa y difícilmente se distingue Neouvielle, Gela y Gerbats reconocidos por su perfil y la Faja del Mallo que podríamos contemplar con detalle solamente es una bruma azulada. Incluso del cañón de Ordesa solamente se distingue el reflejo plateado del Arazas.

Tendeñera desde la Cima de Otal.

            Buscamos un poco de abrigo de la brisilla que corre y nos sentamos a echar un bocado en el inicio de los tubos que bajan hacia el Collado Royo.
 
Fenez espléndido desde Otal.

            Comemos con ganas quizás previendo que no habrá parada para la comida y tres cuartos de hora después iniciamos el descenso.

Torreón en la Cabecera del Corredor Oeste de Otal.
 
             Desandamos la arista en dirección oeste y descendemos finalmente hasta el arranque del enorme torreón de calizas claras que marca el comienzo del corredor oeste.

            El corredor arranca de los 2625 metros de altitud y se encuentra encajado entre la arista oeste del pico que prosigue hacia los Torreones de Otal y el espectacular torreón del que arranca la Arista Sur de Otal.

Pasada la entrada la roca mejora.
 
            Desde la cabecera visualizamos la parte superior del mismo sin perspectiva: se trata de un caos de agujas, bloques, rampillas y fisuras del que no podemos asegurar nada más que el inicio está bastante descompuesto y que al final se sumergirá en un amplísimo cono de deyección.

            La entrada más directa está muy erguida y recorremos unos metros el borde superior para entrar al mismo un poco más abajo.

Paso delicado en el Corredor Oeste de Otal.
 
            Enseguida se advierte que no es un corredor transitado pues tiene enorme cantidad de basura y todo está suelto sobre todo un crestoncillo  que hemos de atravesar para alcanzar el fondo del corredor al que hemos rehusado entrar desde arriba.

            Una rampa estrecha y llena de basura bastante menuda nos coloca en una segunda zona del corredor en el que la caliza mejora y aunque las presas sean más pequeñas bajamos con más seguridad.

En la Zona Inferior del Corredor Oeste de Otal.
 
            Alcanzamos un resalte vertical cortado por el fondo del corredor y hay que tomar una grieta en la parte izquierda del mismo por la que una vira muy vertical pero transitable nos permitirá proseguir para abajo.

            Alcanzar  la entrada de la vira requiere de un paso expuesto  sobre caliza mediana. Será el paso más delicado de todo el descenso que haremos con cuidado. Luego encajados en la grieta de la vira descendemos poco a poco con la esperanza de que el corredor no se corte más abajo y tengamos que darnos la vuelta.

La Zona Final del Corredor Oeste de Otal es pedregosa.
 
            Bajo delante y soy apedreado no al derribar piedras al paso sino tirar una antes que se vaya sola para abajo. La jodida de abre en dos y una mitad casi me afeita en seco.

            De la vira que se poner vertical y desaparece volvemos al fondo del corredor y ya por el fondo el descenso es más cómodo aunque salpicado de pequeños resaltes en los que hemos de apoyar las manos para seguir descendiendo. El corredor pierde pendiente y de manera moderada prosigue mostrándonos el tramo final relleno de pedriza con el que se incorporará al cono de deyección del mismo.

Cardo lanudo en flor bajo el Corredor Oeste de Otal.
 
            El corredor se ensancha y proseguimos con el descenso de la pedrera que sabemos de visu que es larga pero  no imaginamos de verdad cuanto.  Echamos la vista atrás y el corredor ha desaparecido sumergido en un caos de agujas además de que la parte final gira un poco al oeste.

            La pedrera no es excelente pero permite patinarla con ciertos cuidados. La parte sur de calizas claras más descompuestas se salpica de materiales de mayor tamaño y roca madre emergente; la parte derecha, la otra mitad del mismo, es de calizas ocres y a pesar que parece más estable también se puede resbalar parcialmente. Alternamos el descenso de ambas siempre en busca de los materiales más favorables.

En la pedrera bajo los Murallones de la Oeste de Otal.
 
            Bajamos y bajamos perdidos en medio de un enorme cono de deyección que en su parte intermedia acoge a una numerosa población de cardos lanudos en flor  pues no en vano tendrá alrededor de 400 metros.

Saliendo del cono de deyección al Barranco de las Planas de Abozo.
 
            Alcanzamos el fondo del Barranco de las Planas de Abozo en un rellano poblado de enormes bloques erráticos de calizas bajado del pico y ya en dirección sur proseguimos descenso por el praderío de forma paralela a la subida pero alrededor de 150 metros más abajo.

Posiblemente la borda más bonita del Pirineo está aquí en el Sorrosal.
 
            El barranco desemboca en la pista ya en las inmediaciones del Refugio de Sorrosal y pista abajo, que atajamos en las inmediaciones del refugio, nos bajamos hasta la Fuente del Furco para echar unos buenos tragos de agua fresca. La nubosidad que quería amenazar en la cima no ha cuajado y en el puerto se hace calor al medio sol que calienta de lo lindo.

            Cogemos un poco de orégano que está en flor y poniendo la marcha de resistencia pista abajo, tras fotografiar posiblemente la borda más bonita de este Pirineo, nos llegamos al coche cuando van a ser las tres menos cuarto, finiquitando una jornada matinal en la que nos hemos chupado alrededor de 1500 metros de desnivel.

Flores de clematis vitalba o hierba de pordioseros en todo su esplendor en el Sorrosal.
 
            Hoy hemos podido liquidar uno de esos asuntos que suelen estar instalados en  el cerebro, aparcados durante largo tiempo. En este mundo, casi todo tiene su momento. Lo malo, o mejor dicho, lo bueno es que de cuando en cuando tachas algo de una lista a la que han accedido muchos más y cada día es más larga. La montaña es así y nos llama con inusitadas voces que no somos capaces de desoír.