Ha
llegado Santiago 2026 y nuestra Anual Fiesta de la Peña Revoltosa que ya es una
clásica pues no en vano llevamos a vueltas desde el 69, y no se os ocurra malinterpretarme
¡eh!, que nos conocemos.
Asistimos
los que podemos que nunca somos todos y nos damos un pequeño homenaje que bien
nos hemos ganado.
Ya
es sabido: comenzamos con un saludo en el Atrio de la Iglesia de Cristo Rey,
Misa concelebrada en la que recordamos y pedimos por todos y que terminamos con
un clamoroso aplauso, más fuerte si cabe cada año, pues ya sabemos que hemos dejado
de ser inmortales y reunirnos un año más ha sido un logro indudable.
Luego
viene la Foto de Familia en algún lugar diferente del pueblo, para continuar
con un vermú a la sombra de cumplidos parasoles bajo los que picoteamos y
empezamos a quitarnos la sed.
Seguidamente
disfrutaremos de una dilatada comida en la que cobrarán importancia nuestras
eternas conversaciones procuradas por nuestra incondicional amistad de chicos
jóvenes, que se la dieron y se la dan sin tasa.
Café
sin copas pues ya no estamos mucho por la labor, un rato de bingo, otro de baile
para los que quieran bajar un poco la comida y terminaremos con una cena. Los
más resistentes o sin compromisos inaplazables, todavía se embrutecerán un poco
con los megavatios del sonido del concierto de Efecto Pasillo y finalmente
disfrutando de la Orquesta la Fania en las Piscinas Municipales que tampoco
anda floja de volumen.
No
ha estado nada mal y el año que viene repetimos. ¡Que no faltemos ninguno!











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