Cala Morell, Faro de Punta Nati, EDAR de Ciutadella,
Calespiques, Torre del Ram, Cala en Blanes, Puerto de Ciutadella, Albergue
Xubec.
08-05-2026.
Desnivel acumulado 200 m.
Distancia recorrida 23500 m.
Tiempo efectivo de marcha 06 h.
Mixto.
Fácil.
Con nuestra cuarta jornada que en realidad
han sido tres y media, terminamos la Zona Norte del Cami de Cavalls y
disponemos de casi un día para recuperar fundamentalmente nuestros pies que
están pagando el peaje de los más de 100 kilómetros caminados ya que nada en
este mundo es gratis. A nuestro favor, que llegados hasta aquí se han disipado
nuestras dudas acerca de si estaríamos en condiciones de finalizar nuestro
proyecto, no olvidando que “hasta el rabo todo es toro.”
De Cala Morell a Ciutadella no hay agua
por lo que habrá que llevarla desde el comienzo. No creemos que haya demasiadas
posibilidades pero en la Zona Antigua del Puerto de Ciutadella veríamos una
fuente con agua, lo que es un asunto para nota.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
En
nuestra suite de Cala Morell nuestra discreción nos permite pasar inadvertidos
de los pocos coches que transitan la calle cuando ya estamos horizontales.
Llueve intermitentemente y solo en algunos momentos se ve alguna estrella en
otra noche que también resultará larga hasta que un poco pasadas las seis nos
levantamos al 8 de Mayo de 2026.
Desayunamos,
enmochilamos todos nuestros enseres y dejando el lugar escrupulosamente igual
que lo encontramos pues es nuestra costumbre buscamos el GR223. En el lugar que
lo abandonamos ayer. Son las siete.
La
mañana está pelín nublada pero esa nubosidad no nos preocupa ya que hoy tenemos
por delante poco más de media jornada y pasaremos la tarde y la noche en un
albergue de Ciutadella.
El
camino que es pedregoso desde el principio se alarga al oeste transitando una
zona arbustiva que enseguida nos va a abandonar sometida a la presión de la
piedra, lo que no es buena noticia para los pies pero a cambio el terreno es
muy llano con lo que compensamos.
Se
trata de un recorrido de siete kilómetros largos de camino que transcurre
alternativamente por tramos con vistas a la costa acantilada y otros de
interior aunque realmente no estamos lejos de la costa.
Siempre
acompañados de las imperdibles paredes de piedra, vamos atravesando porteras y
visualizando balizas que ahora pertenecen a la etapa 9. Como nota diferencial
empezaremos a ver ovejas diseminadas que rapan los retazos de hierbas
establecidos entre piedras y que hoy están húmedos lo que les debe compensar de
la falta de agua.
Hemos
comenzado a caminar a las siete y dos horas después alcanzamos la Carretera de
Acceso al Faro de Punta Nati que viniendo de Ciutadella, a partir de allí, se
convierte en pista entre dos hiladas de paredes.
Rosa
sentada en unas piedras pasa de faro que, por cierto, se ve perfectamente y
además tendrá el acceso cerrado y se queda a descansar sus maltrechos pies.
Juan y yo nos alargamos sin carga aproximadamente medio kilómetro para hacerle
unas fotos y volvernos sin más en poco más de cuarto de hora.
Reunidos,
cruzamos la carretera y tomamos el camino que ya hace un rato se había
orientado al sudoeste y que seguirá girando para orientarse al sur, igual de
pedregoso que el de tramos anteriores y también llano pero mi chica lo arregla
con otro ibuprofeno y pelillos a la mar que no está lejos.
Tenemos
en el horizonte el perfil de algunas edificaciones que por la distancia nos
invitan a pensar que puede ser Calespiques pero no, pues algo antes de llegar
en lugar de continuar con un suavísimo ascenso, faldeamos por el oeste el Bajoli que es una prominencia
acotada sobre los 100 metros y enseguida alcanzamos el EDAR de Ciutadella.
Previamente y sobre las diez y cuarto nos hemos sentado en unas piedras para
almorzar, será una media hora tras la que mi chica sale revitalizada
advirtiendo el ya próximo final de nuestra etapa.
Allí
tomamos la carretera de acceso que abandonaremos poco después para recorrer
otro tramo de camino pedregoso que nos acerca al Pont d’en Gil para que
fotografiemos el puente natural sobre la superficie del agua. Es la atracción
de la ciudad y el personal hace la excursión para verlo. Son las once y media.
Enseguida
alcanzamos un primer gran edificio con aspecto de hotel que es un auténtico
adefesio y comenzamos a callejear primero por la Urbanización de Calespiques,
luego Torre en Ram y finalmente Cala en Blanes con un callejeo de 2’5
kilómetros que se hace bien gracias a las balizas rojiblancas colocadas casi
exclusivamente en los postes de las señales de tráfico.
Alcanzamos
la Cala en Blanes por su fondo cuando son las doce y tras recorrerla por su
orilla este continuamos con un paseo marítimo que serpentea rodeando pequeñas
calas rocosas muchas de ellas sin acceso y donde el baño puede ser muy
peligroso por el oleaje; bueno, es una de esas zonas que en el siglo pasado
eran costas vírgenes pero que aquí y en este, tiene el lado interior poblado de
parcelas seguidas, de buena extensión y la mayoría con piscina que suponemos de
agua salada.
Parece
ser que se trata del nuevo estilo de vida que se ha querido implantar en la
isla, por cierto vendida a extranjeros que teniendo el dinero por castigo, se
han dicho eso de que no quieren más a cambio de tranquilidad. ¡Joder que
facilona es la tranquilidad con pasta para aborrecer! Nosotros les vamos a
vender el país para pillar pasta y cuando se acabe, que se acabará pues ya nos
hemos chupado la de los abuelos y los padres, ya viviremos de alguna
subvención.
Poco
después alcanzamos la Bocana del Puerto de Ciutadella mientras vemos al otro
lado una parte de nuestro camino de mañana y avanzando por callejas que
recorren su orilla norte, pasamos el puerto deportivo y ponemos en marcha el
navegador para que nos lleve al Albergue Xubec cuando estamos a 600 metros del
mismo.
Es
la una del mediodía cuando llegamos. Nos reciben, nos dan las claves
necesarias, pagamos la tasa turística que es un robo ya común y nos subimos a
nuestra habitación: hemos llegado una hora antes de lo previsto y por tanto
miel sobre hojuelas.
Todo
estaba calculado y con ese guion nos duchamos con gula placentera, hacemos un
poco de colada que tenderemos en la terraza para que seque y nos sentamos en la
mesa de la misma para comer. Previamente me he escapado a un super a comprar
unas cervezas frescas, un poco de pan tierno y unas naranjas.
Luego
para reposar la comida nos ponemos horizontales en la cama y controlamos que no
nos vuele ninguna ropa hasta que alrededor de las cinco y media nos daremos un paseo hasta el Mercadona del
pueblo que está en un polígono junto a otros de su especie para hacer la compra
para los tres días siguientes ya que tenemos costumbre de sus productos.
También compramos lo que nos apetece para la cena, entre otras cosas frutas,
ensaladas, paella, cervezas, aceitunas, espárragos y algunos dulces.
Alrededor
de las seis y media vueltos al albergue nos preparamos la cena en la cocina que
tiene todo lo necesario y la liquidamos tranquilamente pues estamos solos.
Luego
recogemos la ropa seca, preparamos las mochilas y nos empiltramos antes de las
nueve para tratar de olvidar los 23’5 kilómetros de nuestra jornada y los
alrededor de 200 metros de desnivel que hemos acumulado hoy.
Hemos
terminado la Parte Norte del Cami de Cavalls y a nosotros nos salen algunos más
de los kilómetros oficiales pero claro, esos no se embarcan y mejor para ellos,
nosotros no tenemos nada mejor que hacer que meternos en las camas para dormir
con los puños prietos.
Otras actividades en la zona:
Cami de Cavalls E. 1. Mao-Cala de Caldes. 5-5-26.
Cami de Cavalls E. 2. Cala de Caldes-Playa de Cavallería. 6-5-26.
Cami de Cavalls E. 3. Playa de Cavallería-Cala Morell. 7-5-26.


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