30 jul. 2019

58-19. OTURIA DESDE JAVIERRE DEL OBISPO. 30-7-2019.


Oturia desde el Puerto de Javierre. 

Javierre del Obispo, Collada, Pista de las Valles, Hayedo y Camino de Javierre a Oturia. Descenso hasta la Collada y Camino directo a Javierre.
30-07-2019.
Salida 06:45 h. Llegada 11:15 h.
Nublado.
Muy fácil.
Ascensión.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Oturia procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Javierre del Obispo es uno de los pueblos situados en las Faldas de Santa Orosia y de Oturia y como todos ellos tiene sus caminos al Puerto, más o menos conservados, en función del uso a que están destinados. En Javierre todavía queda un ganadero y su camino está en bastante buen estado.

En Javierre del Obispo. 

            Hace ya algunos años que lo recorrimos y hoy volveremos para hacer una pequeña circular.

Entrando por la Pista del Barranco de las Valles o Ipe. 

          Estamos a 30 de Julio de 2019, han previsto algo más que nubosidad en la Divisoria con Francia y como queremos hacer unos metros aprovechamos pues lo tenemos en casa.

Se levantan las nieblas y aparece Oturia. 

            Son las siete menos cuarto de una muy nublada mañana cuando aparcamos en Javierre a 875 metros de altitud y salimos por la calle oeste del pueblo que enseguida se convierte en pista y coincide poco más adelante con la carretera que marcha hasta Lárrede.

Espléndido lathyrus en el Barranco de las Valles. 

            Unos metros antes de la Collada abandonamos la carretera y tomamos la pista que se introduce en dirección este, en el Barranco de las Valles o de Ipe. La pista tiene una cadena que impide el paso.

Entrando en el Tramo de Pista del Hayedo del Barranco de las Valles. 

            Primero casi de llano y luego en suave ascenso con la excepción de un par de repechos, se va introduciendo en el valle por la derecha del barranco.

Abandonando la pista por otra más vieja y con más vegetación. 

            En una hora nos llegamos al punto en el que la pista cruza el Barranco de las Valles. Tenemos la opción de subir directamente por el barranco pero lo vemos bastante vestido y nos vamos, siguiendo la pista, en busca del hayedo que recorreremos en suave ascenso y en dirección oeste para alcanzar la divisoria, lugar al que llega por el sur el camino que sube directamente desde Javierre y que será el que tomaremos en descenso. Estamos a 1420 metros de altitud.

Llegando al Puerto de Javierre. 

Las nieblas se han levantado bastante.

            Juntos ya los dos caminos proseguimos al este en suave ascenso entre bojes y pinos para alcanzar poco después los praderíos del Puerto que en esta sección corresponde a Javierre. Pasamos una portera para el ganado y atravesando un claro entre masas de boj nos orientamos directamente hacia el pico.

Casquete Somital Oeste de Oturia.

               Hemos de atravesar una intrincada masa de boj con caminos practicados por las vacas con lo que subimos un primer resalte. A partir de aquí y ya por prado limpio tanto de arbustos como de arbolado nos vamos directamente a la cima en dirección este.

La Val Ancha desde el Puerto de Javierre.

            La mañana está extraordinariamente buena para caminar, las nieblas que copaban el puerto se han levantado y finalmente nos visita el sol cuando llegamos al Pilote de Oturia situado a 1925 metros de altitud. Son las nueve y cuarto de la mañana.

Almorzando junto al Pilote de Oturia. 

El Puerto de Javierre desde la Cima de Oturia.

            El neblinoso y poco nítido paisaje no es aquello que querríamos pero el almuerzo nos va a sentar muy bien.

Abandonando el Puerto de Javierre.

            Media hora después, el sol nos ha secado un poco las espaldas, nos vamos para abajo ligeros, ya se sabe que cuesta abajo…

Majestuoso pino en el Pinar de Javierre del Obispo. 

Un hito bastante elegante y Gué detrás. 

            Desandaremos camino hasta la confluencia en el lomo divisorio y allí, a 1420 metros de altitud, tomamos el que baja directamente a Javierre, un camino amplio y muy limpio pues todavía sigue transitado por el ganado.

El Barranco de Satué reventando de verde. 

Cerca de Javierre del Obispo. 

            Siempre al oeste y en moderado descenso se convierte en pista a la entrada del pueblo y nos deposita en la plaza cuando son las once y cuarto. Por arriba siguen las nubes cerrándolo todo pero nosotros nos hemos liquidado los 1050 metros de desnivel que hacen de Oturia un lugar económico de tiempo para mantenerse en perfectas condiciones a pesar del catarrazo de verano que llevamos y que nos ha tenido aparcados estos últimos días.

Para ver más fotos.

27 jul. 2019

50 ANIVERSARIO DE LA PEÑA LA REVOLTOSA.¡AHÍ ES NADA!




            Es Santiago 2019. Ha llegado la fiesta de nuestro pueblo, Sabiñánigo,  y con ella la de nuestra Peña la Revoltosa que cumple 50 años.
            ¿Recordáis aquel año 69…? Unos días antes  había llegado el hombre a la Luna pero nosotros no estábamos para esas lindezas, estábamos demasiado ocupados con nuestra Peña. Había que hacer la carroza, ultimar diversos detalles y echarla a andar el día 24 de Julio por la tarde y lo hicimos. Lo de la Luna era una “tontería” pues lo importante para nosotros  era La Revoltosa.
             ¡Recordáis aquellas fiestas…? Para todos y especialmente para algunos de nosotros serían irrepetibles, únicas e inolvidables por razones que cada uno guarda donde guarda su mejor. ...y sí también para tí...
            Han pasado 50 años para nosotros en un suspiro pues hemos tenido la inmensa fortuna de compartir amistad con unos “chicos y chicas de nuestra edad” y además están las fotos para ayudarnos a recordar. Y aunque se nos vidrie un poco la vista y aparezca un pequeño nudo en nuestras gargantas, somos nosotros.
            No quiero tocaros más esa fibra sensible que os hace únicos. 
 ¡Felicidades!
        Disfrutemos la Fiesta en nuestro 50 Aniversario en el que doy gracias al cielo por haberos conocido y disfrutado de vuestra compañía.   
¡No faltéis nadie el año que viene!





Sé que os acordabais y que nunca lo vais a olvidar.

24 jul. 2019

LA HISTORIA DE MI VIDA QUE QUIZAS SEA LA DE NUESTRA VIDA.



            Santiago siempre ha tenido una significación especial para nosotros, es la Fiesta Patronal de nuestro pueblo Sabiñánigo.
            Recuerdo de muy crío los Caballitos, el Balance, los Autos de Choque, las Tómbolas… y ya de joven casi mozo las Verbenas, las Novilladas y la Peña.
            Corría el año 69, estaba de vacaciones como todos los años para estas fechas, había terminado mi bachiller, y por circunstancias de la vida ya no sería el  ingeniero o perito al que parecía estar destinado, no hubo posibilidad de beca en las Universidades Laborales y había aparcado conscientemente las derivadas e integrales con las que había adquirido una interesante competencia matématica ya que estaba dispuesto a estudiar Magisterio: estudios cortos y cerca pues ya tenía experiencia en la enseñanza para esas fechas.
            Montamos la Peña la Revoltosa en “plan pobre” con más ilusión y trabajos que dinero y nos disponíamos a vivir las Fiestas.



            Cansado de dar clases particulares, trabajar con la Peña y disfrutar poco de las piscinas no tenía demasiadas ganas de “pelea.”
            La pelea en aquellos años consistía en disfrutar de las fiestas especialmente de algunas actuaciones musicales de postín para el momento y el lugar y bailar. Hacíamos guateques a los que invitábamos a chavalas, bebíamos sangría más o menos cargada, fumábamos tabaco negro barato, bebíamos vino, escuchábamos música y bailábamos tanto agarrados como sueltos. Había que invitar a bailar a la chavala y podías bailar o no según el interés de ella o la atención que en ella fuéramos capaces de despertar.
            Nosotros lo teníamos fácil: éramos una generación “privilegiada” de modernos con pelos largos y pantalones extraordinariamente acampanados que escuchaban a los Beatles cuando eran unos perfectos desconocidos para la mayoría, éramos el infundado terror de las chavalas un poco más jóvenes que nosotros con las que ligábamos… vamos, unos perfectos “gilipollas”  y las chavalas, a pesar de ello, venían con nosotros.
            Estaba cansado y no tenía demasiadas ganas de ir de ligue en ligue, pero había que bailar y lo hice con una chavala de la Peña y del pueblo, casualmente con la que no había bailado jamás.
            No era una de esas chicas que te ponen a babear nada más que las ves pero pronto advertí que tenía “algo” tenía su encanto y a mí me podría ir bien. Unos años más joven que yo parecía entre desconfiar y esperar algo de mí y se dejaba abrazar  de una forma natural y dentro de lo generalmente establecido.
            Cambiábamos de pareja en la Plaza de las Escuelas pero nos volvíamos a emparejar tratando de seguir “que sabe Dios de conversación” que sería poco más que intrascendente: música, estudios… era el 24 de Julio y teníamos cuatro días de fiesta por delante.



            Nos hicimos las primeras fotos bebiendo vino en bota en uno de los desfiles de la Peña, eran quizás sus primeras fiestas de bailes en las que le dejaban salir “sola” por la noche y una de las noches fuimos sorprendidos por su madre mientras pasábamos por debajo del balcón de su casa, creo que de la mano amigablemente. Pienso que no le importó tal despropósito que en otras circunstancias podría haberle traído consecuencias desagradables.
            El último día de las fiestas terminamos solos y juntos bailando más que amigablemente es las Piscinas Municipales pues nos encontrábamos a gusto. Aquella orquesta que lleno nuestra noche de baladas nos dio cobijo suficiente para un delicioso y cálido contacto de nuestros cuerpos que ninguno de los dos rehuyó. Recuerdo una interpretación de la Paloma de Alberti-Serrat de cierto éxito, también Dieciseis Años cantada por Dany Daniel o Julio Iglesias y algunas más. Todos los conjuntos y orquestas las llevaban. 
          Terminaron las fiestas  y nos volvimos a ver de cuando en cuando: ella había empezado a trabajar en una fábrica y yo tenía que dar clases particulares por un tubo, me entretenía con la guitarra en cualquier banco de la Plaza de la Iglesia, siempre entre amiguetes, los domingos estaban los partidos de fútbol contra el Jacetano de amistades y rivalidad parejas, algunos baños en la piscina pues todos éramos piscineros… y la verdad es que con tanto lío pasó el verano en polvo y humo.
            Seguíamos viéndonos, acompañándonos, teníamos nuestra comunidad de intereses a la hora de la conversación, escuchábamos música en la sinfonala de Pascual el del Escala… pero llegó el comienzo del curso y con ello mi marcha a Huesca.
            Alguna nubecilla de tristeza imaginé o vi en los ojos de aquella chavala cuando nos despedíamos intrascendentemente y quizás fuera porque somos muy dados a valorar las cosas cuando nos faltan, comenzamos a cartearnos. Estábamos a unos cochinos 56 kilómetros de distancia y claro,  ni tenía coche, ni dinero, no estaban los móviles y el teléfono convencional era todo una epopeya pensar en su uso.
            Tuvimos la excusa, más ficticia que real, con un tema de su trabajo y comencé aquella carta con un  Querida Rosa:… tenía 15 años recién cumplidos…yo me encontraba bien con ella, supongo que ella también conmigo y aquella chavala era sencillamente deliciosa. Nuestro comunes amigos que no hubieran apostado ni una sola peseta por nosotros nos consideraban pareja.
            La vida siguió, yo de lunes a sábado mediodía en Huesca y ella con sus cosas en el pueblo. El sábado por la tarde nos encontramos en nuestros lugares de culto y continuábamos con nuestros temas de correspondencia: ella lo quería y yo cuatro años mayor y algo más experimentado, trataba de  ayudarla con sus “problemillas.” Ella diría que la había moldeado a mi gusto pero mi tesis siempre fue que fuimos haciéndonos el uno al otro.
            Durante aquel invierno los amiguetes que coincidíamos en el pueblo hicimos algunos guateques para bailar con las chicas. Era la casa de Plancón y en uno de ellos y acunados por la penumbra de la habitación, te levanté la cara que apoyabas en mi hombro y nos dimos nuestro primer beso: ese primer beso que fue único y no quizás por inesperado ni por deseado. Con él te había dicho que te quería aunque no lo creyeras.
            Tú, apartaste luego tus labios de los míos, reclinaste la cabeza y volviéndola a levantar me diste tu beso, ahora más cálido y consciente que yo recibí con infinito cariño. Seguidamente  nos apoyamos en la pared sin soltarnos como si nos diéramos tiempo para contemplar algún cataclismo universal que no sucedió y nos abrazamos muy juntos, muy quietos, sin bailar a pesar de la música del tocadiscos, a pesar de que en nuestros cerebros y en nuestros corazones había música celestial.
            Tres años después nos regalamos un aro de oro que yo no me he vuelto a quitar ni siquiera para trabajar; se ha borrado tu nombre, Rosa, que llevaba grabado por fuera pero si llegara el día querría que me lo quitaras y lo guardarás  colgado en tu pecho donde tan bien me encuentro yo.
            Otros tres años después nos casamos entre amigos y familiares y nos fuimos a hacer un inolvidable Viaje de Bodas a Italia cuando casi todo el mundo marchaba a Mallorca. Fuimos los novios de todo el autobús y en ese viaje cumpliste tus 21 años celebrado en Roma con rosas rojas  y con un soneto, ¿te acuerdas?
            Luego nos tocó pelear bastante pero todo fue estupendo estando juntos. Unos años después nació nuestra hija Biola que nos trajimos con deseos y ganas desde Suecia y todo se ha ido sucediendo felizmente con normalidad, pues cuando no, nuestra mente que actúa selectivamente ha borrado y dulcificado los episodios menos agradables.
            Nuestros padres fueron abandonándonos  y como si fuera a cambio, nuestra hija nos ha dado dos nietos por si teníamos alguna duda de que la vida es algo único que merece la pena pelearla y disfrutarla como siempre hemos hecho.
            Si, Rosa, sí, han pasado cincuenta años desde  aquella noche.  Cincuenta años que no diré haya sido en un suspiro. Fíjate, es más de media vida que no cambiaría por nada. Tengo y tenemos más pasado que futuro y yo al menos no renuncio al tiempo pasado gracias a ti.
            Nos hemos dado lo mejor de nuestras vidas y si mil veces volviera a nacer, otras tantas las viviría contigo pues gracias a ti la vida ha sido muy fácil.
            Solamente espero que lo que nos queda por vivir sea todavía lo mejor, contigo no es difícil. Sabes que no soy muy amigo de los “te quiero” de boca, pero si algún día nos tuviéramos que separar… recuerda que te seguiré queriendo como siempre te he querido.
           Y a pesar de todo, ¡qué poco sé de ti! ¡No sé qué ambicionas para querer cambiarlo todo! De cuando en cuando parece como si todo lo que hemos hecho no fuera de tu completo agrado. ¡No sé ni siquiera cuándo disfrutas de verdad! A lo mejor quiere el cielo que en el tiempo que nos queda por vivir se cumplan todos esos deseos que quizás no conozco todavía.



            Ahora, cincuenta años después, cierra los ojos, escucha y disfruta.









23 jul. 2019

57-19. PUIGSACALM Y DEMAS EN CIRCULAR DESDE JOANETES. 21-7-2019.


Puigsacalm y Puig des Llops desde el Camino de los Ganchos Nuevos. 

Joanetes, Puig de Soi, Canal Fosca, Ermita de Santa magdalena, Puig Corneli, Coll de Juanetes, Puig des Llops, Puigsacalm, Puigsacalm Xic, Tosell Gros, Coll de Bracons y Joanetes.
21-07-2019.
Salida 06:45 h. llegada 12:15 h.
Sol.
Fácil.
Ascensión.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Puigsacalm procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Tras El lío de Manlleu con un acceso cortado a la C-37, estrenamos la carretera que nos deja prácticamente en Joanetes. No hemos querido venir por la vieja carretera de Olot a Vic que recorriera repetidamente en los años 74-75.
            Buscamos y encontramos en la parte alta del pueblo el inicio de nuestro camino a Puigsacalm por el Barret y los Ganxos Nous y aparcados entre  la carretera y la iglesia, nos hay demasiados espacios llanos para hacerlo, pasaremos la noche aquí en la furgo con la intención de madrugar un poco.

Las paredes que nos esperan desde Joanetes.

            Hay algún tipo de fiesta en el pueblo que no nos interesa y nos acostamos pronto para dormir una noche de cabo a rabo tan pronto como la temperatura baja lo suficiente.
            Son las seis de la mañana cuando estrenamos el amanecer del día 21 de Julio de 2019. Sobre la Cresta de Crivillers que es nuestro objetivo pastorea la luna cincuenta años después de que el hombre la pisara por primera vez. Todavía lo recuerdo puesto que el 69 fue un año importante para nosotros dos.

Poco a poco las gradas rocosas son más frecuentes y potentes.

            Es curioso, ha goteado algo y la calle está mojada aunque han debido ser cuatro gotas mal contadas pero lo suficiente para que mi chica entone su retahíla de lamentaciones por la roca húmeda para trepar.
            A las siete menos cuarto nos ponemos en camino, el poste indicador nos dice que estamos a 604 metros de altitud y una pista que enseguida se convertirá en camino marcha por medio del bosque, tras atravesar los prados en dirección noroeste. Desconocemos el camino además de la zona pero sabemos que hay algunas canales equipadas que permitirán ascender por las paredes de la Sierra de Crivillers en la que distinguimos el Puigsacalm, el Puig des Llops y el repetidor colocado en las inmediaciones del Puig Corneli, a su derecha la Canal Fosca y más al este les Agulles.

Acercándonos a la Canal Fosca desde el Rellano del Puig Soi.

            El camino enseguida se empina y con vueltas cortas asciende por un dorso en busca del Puig de la Peresa prácticamente irreconocible, atravesando pequeños escalones tumbados de roca sedimentaria muy parecida al salagón.
            Las revueltas se suceden bien balizadas  de amarillo, el dorso se convierte en pared que se yergue paulatinamente a la vez que aparecen los escalones rocosos de mayor entidad hasta que poco después la pared se arrellana alcanzando un hombro de verdura que es el Puig de Soi situado por encima de los 1000 metros de altitud. Son las ocho menos cuarto y la humedad de la madrugada nos está metiendo una sudada del quince con lo que se pega la ropa que es un primor.

Atrás hemos dejado el Puig Soi.

            Desde el rellano aprovechando los claros del arbolado contemplamos la Canal Fosca que nos ha de obligar a progresar un poco a nuestra derecha  ya que estamos en la vertical de los Llops.
            A partir de allí la pendiente sigue aproximadamente igual pero los escalones son más potentes y obligan a emplear las manos aunque casi siempre hay alternativas más amables rodeando.

En la Canal Fosca aparecen clavijas y escalones para fijar el terreno.

            Pasamos un cartel que nos indica al Camí Nou y terminamos entrando a la canal que es una pedriza de bloques medianos con vegetación que va cercándola poco a poco y aparece la primera escalerillas con pasamanos de hierro y seguidamente algunas clavijas que sirven para sujetar bloques a modo de escalera y escalones de hierro sobre superficie terrosa.

En la segunda escalerilla metálica con pasamanos de la Canal Fosca. 

            Luego aparece el primer tramo de roca lisa equipado con algunas grapas y pasamanos de hierro a modo de línea de vida y seguidamente otro tramo ya sobre roca también lisa, gastada  y vertical. Estamos en plena canal y todo sirve incluso algunas raíces y troncos de arbustos muy gastados por el contacto tanto de manos como de botas.

Segundo tramo de grapas y de pasamanos metálicos en la Canal Fosca.

            Una rama de caminillo a nuestra derecha nos lleva a trepar hasta una campana  sujeta en la roca de una cornisa abismada a ambos lados por donde no se puede continuar. Hay que bajar del emplazamiento de la campana y proseguir  canal arriba por el tramo más erguido y angosto de la misma en el que  sigue un equipamiento variado y similar  al de los tramos anteriores que se sube bien pues hay presas de todo tipo tanto para manos como para pies.

Tramo de canal muy estrecha hasta una brecha angosta.

            Nos deposita en una brecha  de la que se puede ascender a un gendarme próximo pero que no aporta más visión que la proximidad de la antena. Un tramo corto equipado nos saca de la brecha y nos deposita en un rampa de vegetación en la que el camino se abre paso escalonado pues la Canal Fosca se ha terminado.

Enseguida termina la Canal Fosca en el Praderío de Santa Magdalena. 

            Enseguida y atravesando la masa arbustiva alcanzamos la ladera herbosa en cuya parte baja se encuentra la  Ermita de la Magdalena a 1270 metros de altitud y a la que llega una pista. Hay gente acampada.

Tendremos que faldear hasta el Coll de Joanetes. 

            Son las ocho y cuarto cuando tras bajar hasta las inmediaciones de la ermita, deshaciendo camino,  remontamos hacia las antenas. Justamente encima de ella hay una Estrella de Navidad de bombillas de grandes proporciones. Allí hay que iniciar el faldeo del Puig Corneli pero nosotros seguimos el caminillo hasta el piolet conmemorativo y ya de llano hasta el extremo norte del Puig Corneli situado a 1361 metros de altitud.

En la amplia ladera norte del Puig des Llops.

            Desde la cima hay un discreto camino que baja entre la maleza y la roca en busca del Coll de Joanetes pero no nos lo creemos y nos vamos para abajo por el empinado herbazal de su ladera norte. No encontramos trazas de camino y deberemos remontar de nuevo una cincuentena de metros al menos para alcanzar la cima y visualizar el camino que faldea justamente por el sur junto a una valla protectora de madera.
            Alcanzado el camino, faldeamos muy de llano para terminar bajando entre bojes hasta el Coll de Juanetes situado a 1292 metros de altitud. Allí un cartel nos dice que por la izquierda el Camí des Burrus a Puigsacalm y por la derecha al Puig des Llops. Son las ocho y media pasadas y se nos habrá ido más de media hora entre unas cosas y otras.

Casquete Somital Nordeste del Puig des Llops. 

            La Cara este del pico está llena de paredes sin porvenir y la norte  poco menos pero con vegetación y sobre ella el camino va a describir una diagonal ascendente bastante larga muy rebuscada que atraviesa una par de corredores toboganes de roca lisa, uno de los cuales está equipado con pasamanos. Estamos en plena cara norte y se nota la frescura de la zona.
            La travesía nos lleva al extremo más norte de la pared en la que alcanzamos la arista sur del pico a la que llega el hayedo.

En el amplio collado con Puigsacalm.

            Hay que remontar a la sombra de la mañana casi 100 metros por terreno muy limpio sin sotobosque y alcanzar un pequeño hombro del que parte la corta Arista Oeste del Puig des Llops una treintena de metros más arriba.
            En la cima situada a 1483 metros de altitud, son las nueve de la mañana,  hay la clásica bandera catalana y tras hacer unas fotos, de un paisaje espectacular en la proximidad pero sin visibilidad en la distancia,  nos vamos para abajo hasta la base del hombro en el que se inicia un collado muy amplio y llano. Un transitado camino recorre el collado hasta terminarlo y asciende brevemente hasta la Cima de Puigsacalm situada a 1515 metros de altitud.

En la Cima de Puigsacalm.

            Son las nueve y cuarto pasadas y aquí sí que hay gente que ha subido desde el Col Bracons y algo de basura, por lo que perdemos poco tiempo. Hacemos algunas fotos sobre todo a la Arista de Clivillers por la que pretendemos bajar y nos bajamos hasta la sombra de las hayas para sentarnos a almorzar.
            Alrededor de las nueve y media pasadas continuamos descenso hasta el próximo collado y remontamos brevemente hasta la Cima del Puigsacalm Xic acotado a 1491 metros de altitud pero se trata de una cima con escasa perspectiva a la que llega el hayedo pero lo que nos extraña es que no encontramos un camino medianamente transitado que recorra la arista y hemos de bajar al camino general que sube por la Fuente Tornadisa.

Posiblemente la Cima del Tosell Gros.

            El camino faldea la arista por el noroeste en el límite del hayedo pero lo abandonamos para remontar de nuevo hasta la misma en lo que podría ser el Puig des Civaders, algo rocoso pero no lo sabemos con certeza. De nuevo hemos de abandonar la arista y retornar al camino que la faldea que ya no es el principal.
            Hemos ayudado a una señora que se había pasado del Puigsacalm y el grupo que llevamos delante va más perdido que nosotros. Les orientamos, se dan la vuelta y nosotros continuamos con el faldeo.

En la Cima del Tosell Gros.

            En un tramo de praderío con hayedo por arriba tengo la suerte de ver algo de color e iniciamos un remonte directo que nos deposita en el Puig de Tosell Gros situado a 1461 metros de altitud. Hay un par de montañeros, uno con perro, un pequeño trípode con un nacimiento hecho con cubiertos y una señera y desde allí si arranca un camino que marcha arista abajo. Charlamos un poco con ellos pues conocen la zona, incluso el más joven que va corriendo con el perro se vendrá para abajo detrás de nosotros.
            Son las diez y cuarto cuando nos vamos camino abajo. Un camino que desciende pronunciadísimo y que nos obliga a bajar con atención pues es algo terroso. Suerte que está bien escalonado y bastante transitado por lo que no es problema seguirlo.

Bajando de Tosell Gros enseguida aparece un tramo de ferrata. 

            Bajará algo más de 50 metros muy próximo a la arista hasta que se arrellana  brevemente en la misma y nos enseña un tramo equipado con cadenas y algunas grapas.  Nos lo habían anunciado y lo tomamos sin duda.
            Pensábamos que sería un pequeño escalón equipado pero son un par de tramadas muy verticales con las que bajaremos otra  cincuentena de metros y poco más bajo otro tramo más corto de cadenas que nos obligan a prestar atención.

Será un tramo de más de 50 metros en total que está equipado.

            Por debajo de la zona equipada el camino prosigue brevemente muy inclinado y nos deposita en un pequeño rellano en el que está el Puig Tosell Xic a 1324 metros de altitud. Nos adelanta el del perro con el que hemos charlado otro ratillo y tras un corto tramo más, algo erguido, el camino se atempera y prosigue con un descenso mucho más suave. Las hostilidades han terminado al parecer.
            Así será, los coches se ven en el Coll Bracons pero todavía hay que perder bastantes metros pero ya será de manera más cómoda aunque lo hacemos ligeros. Luego el camino se ensancha, alcanzamos la confluencia de caminos con el que sube por la Font Tornadisa y enseguida nos llegamos a la carretera con descenso del talud rocoso de la misma.

Llegando al Coll Bracons.

            Estamos a 1132 metros de altitud y la subida desde aquí es muy cómoda por la vía normal. Hacemos alguna foto e iniciamos el descenso por la carretera en dirección casi este y con destino Joanetes. Son las once.
            En la primera sombra de la misma nos echamos un buen trago de agua, ponemos el piloto automático y continuamos para abajo, nos espera un descenso de 6 kilómetros.

Carretera y manta hacia Joanetes, solamente son 6 kilómetros.

            La carretera anuncia tramos del 10% y bajamos a un ritmo de 10’30” por kilómetro con la vista distraída en la Arista de Clivillers que nos ofrece su nueva perspectiva desde el sur y con no más inquietud que pasar de lado a lado persiguiendo las sombras de la misma.
            Y recordando la de noches que pasé este tramo de carretera entre Vic y Olot. Siempre que venía de fin de semana a casa. La ida la hacía de día pero la vuelta la comenzaba en Sabi a las once de la noche: Huesca, Lérida, Manresa, Igualada… cuando llegaba a Vic me moría de sueño tras unos  findes con algo de marcha pues para eso venía a casa y de Vic a Olot solía resultar infernal. Tenía 24 años y podía con casi todo pero alguna vez me despertó el ruido de la gravilla en los bajos de mi R12.
            En esa carreterilla de montaña muy parecida al Monrepós de los años 75 hacía de Olot a Igualada  y allí tomaba la Nacional 2 que era una delicia hasta Lérida. Ahora estoy recorriendo el tramo más pestoso y andando y me parece que ya no soy ese chaval de entonces.

Lamio en Puigsacalm Xic.

            A las doce y cuarto, como relojes suizos, entramos en Juanetes liquidando una jornada muy interesante y completita en la que habremos acumulado un desnivel de 1200 metros. En la furgo, que está al sol, se hace calor por lo que tras remojarnos un poco decidimos cambiarnos y marchar en busca de una buena sombra para comer pero todo el gozo en un pozo: estoy sin batería y tendremos que llamar al seguro para que nos envíe a una grúa. Con ella, media hora después, arrancaremos y sin problemas para casa.

Para ver más fotos.