30 jul. 1985

6-85. CANFRANC-ORDESA 85. ETAPA 6. GORIZ-PRADERA DE ORDESA. 30-7-1985.


Sutuosa Cola de Caballo. 27-6-10.

Refugio de Góriz, Cola de Caballo, Gradas de Salarons y Pradera de Ordesa.
30-07-1985.
Desnivel ascendido 0 m.
Desnivel descendido 850 m.
Distancia recorrida 11000 m.
Tiempo efectivo de marcha 02:30 h.
Mixto.
Muy fácil.
Senderismo.
Terminamos la travesía obligados por el tiempo, utilizando el transitadísimo camino que une Góriz con la Pradera de Ordesa y lo hacemos a todo trapo espoleados por la meteorología. En condiciones más normales se trata de un camino con indudables encantos de los que a duras penas hemos gozado hoy.
Agua en Góriz, en el Arazas y en la Pradera de Ordesa.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Góriz-Pradera de Ordesa procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            En la cocina libre del Refugio de Góriz nos hacemos la cena. Vamos sobrado de comida al no hacer las meriendas programadas. Nos despedimos del madrileño y el portugués que se van a dormir a una tienda y pagamos en el refugio. Mañana queremos madrugar y rogamos que nos despierten a las seis de la mañana.
            La noche se nos presenta inquieta y fija en el ignoto Glaciar del Perdido y uno de los vecinos de habitación dormirá con la música estereofónica enchufada a toda pastilla para arreglar el panorama como me dirá Rosa pues yo cuando duermo no me ocupo de esas tonterías. Luego, sobre las dos de la madrugada, unas gotas gruesas sobre el tejado del refugio anuncian que empieza a llover. Yo tampoco estoy.
            Llueve de tal forma que al poco, todo el personal que pasa la noche fuera aparece en el comedor del refugio. La contingencia ha alertado al refugio y al final también me despierto y me pongo al corriente de la situación. 

Circo de Soaso desde la Alternativa a la Cadena. 

            Sigue lloviendo torrencialmente cuando el guarda nos viene a despertar aunque no es necesario. Nos dice que no ha salido nadie del refugio y si no cambia mucho el tiempo, no va a pasar nadie por dónde queremos ir nosotros, lo que le agradecemos sinceramente. Ha visto en nosotros un par de montañeros tan ilusionados como inexpertos y su experimentada conciencia se ha visto en la necesidad de avisarnos. También ha podido ser porque le hemos dado recuerdos de su buen amigo Antonio el del Barato.
            Pasamos un buen rato empiltrados mientras sigue lloviendo y empezamos a pensar que la lluvia está amenazando seriamente  la consecución de nuestro objetivo.

Agua por todas partes. 27-6-10.

            Alrededor de las siete, no podemos aguantar más, nos levantamos. El comedor es un cuartel y las habitaciones siguen llenas de despiertos durmientes y puesto que no hay nada mejor que hacer nos preparamos el desayuno y desayunamos.
            Retrasamos la decisión todo lo que podemos pero no se puede hacer indefinidamente, el momento no ofrece dudas: van a ser las ocho y sigue lloviendo. No podemos salir con nuestras ropas ni con otras mejores; además, hacia abajo se verá una distancia de 100 metros pero hacia arriba bastante menos y por arriba se tendrá que apartar la niebla a patadas además de que no conocemos el camino y el glaciar debe estar hecho un mar de aguas.

Cascada en Soaso. 27-6-10.

            Por si todo esto no fuera suficiente, saliendo  a esta hora difícilmente podríamos llegar a las dos a Pineta y a las tres a Ainsa desde donde sale el Land Rover del correo que va a Sabiñánigo, si previamente bajamos en Autoestop a Bielsa y desde allí en taxi hasta Ainsa. Hemos cometido un gravísimo error al asegurar nuestra llegada y eso en montaña no se debe hacer jamás, pero es realmente difícil salir de casa sin anunciar a los más próximos una llegada concreta.
            En consecuencia la decisión está tomada: tan pronto como el tiempo lo permita nos bajamos para casa. Nuestro estado de ánimo es un coctail exótico pues por un lado nos sentimos frustrados al no conseguir totalmente n nuestro objetivo, por otro resignados pues sabemos que la climatología en la montaña es una realidad por encima del capricho de las personas, inquietos por la meteorología reinante, relajados pues se han evaporado  nuestras dificultades mentales y en el fondo contentos porque el resultado de nuestra lucha con la montaña, creemos que, a pesar de los muchos errores cometidos  ha resultado positivo y porque hemos comenzado a conocer la verdadera magnitud de la montaña y nos gusta. Pasará lo que tenga que pasar pero algo ha cambiado en nosotros.

Las Gradas de Soaso. 27-6-10.

            Dispondremos de un buen rato para charlas con el personal. Nadie ha salido pues todos, de una forma u otra nos hemos visto obligados  a renunciar a nuestros objetivos más inmediatos. Nos da un pequeño empujón la montaña y nos damos cuenta de lo poco que somos.
            A las nueve y media afloja un poco la lluvia, somos los primeros en salir del refugio lanzados para abajo, en medio de premoniciones de agua y en busca de un tenue claro. Cruzamos con alguna dificultad el barranco ocasional que baja del Rincón de Soaso y en cincuenta minutos nos plantamos en la Cola de Caballo que monumental en todo su apogeo nos ofrece una visión completamente inédita  que intento recoger con el tomavistas, que tras un día de descanso pues con el frío las pilas no funcionaban,  ahora vuelve a funcionar al mínimo de luz y ha sido una pena que no haya podido recoger el pasado día y guardarlo para el recuerdo.

La pradera de Ordesa en Otoño. 16-10-04. 

            La parte superior del Cañón de Ordesa está vacía. El horizonte se abre hacia el oeste con lo que nos quitamos las capas y proseguimos a buen ritmo para abajo. En el Abrigo de Troncos de Soaso nos encontramos a un grupo al que se le han mojado hasta las cerillas y a los que les facilitamos fuego. Atrás quedan entre espesas nubes las alturas que acabamos de dejar hace poco por delante unos tímidos rayos de sol se quieren abrir paso entre los estratos nubosos. Más abajo encontraremos movimiento en el circo, a las doce llegamos a la Pradera de Ordesa y prácticamente sin parar tomamos la carretera que baja a Torla.
            Enseguida nos para un coche que marcha a Bujaruelo y nos lleva hasta un poco más abajo del Puente de los Navarros pues se ha pasado sin darse cuenta y le avisamos, o posiblemente lo ha hecho a sabiendas.

Croquis de Góriz a la Pradera de Ordesa.

            Carretera adelante nos llegamos hasta el Cámping de Torla. Entro a comprar tabaco por si acaso no sin recomendarle a Rosa que haga dedo hasta a los cuervos que pasen.
            El segundo coche que sale del cámping nos para.  A las dos menos cuarto estamos en el Bar Roldán a 40 metros de nuestra casa invitándole a un trago en su camino para comer con unos amigos en Jaca.

Croquis completo  de la travesía.

            En repetidas ocasiones que nuestra situación lo hará posible  contemplaremos desde una tarde soleada las amenazadoramente cubiertas alturas de donde hemos venido, de las que algo hemos traído y en las que algo se nos ha quedado.

Para ver el Comienzo.

29 jul. 1985

5-85. CANFRANC-ORDESA 85. ETAPA 5. BUJARUELO-GORIZ. 29-7-1985.


Vertiente Sur de la Brecvha de Rolando. 12-8-16.

San Nicolás de Bujaruelo, Collados de Bujaruelo y Sarradets, Refugio de Sarradets, Brecha de Rolando, Cueva de Casteret, Llanos de Millaris y Refugio de Góriz.
29-07-1985.
Desnivel acumulado 1500 m.
Distancia recorrida 16500 m.
Tiempo efectivo de marcha 07:30 h.
Mixto.
Fácil.
Senderismo.
Una travesía requiere entre otras muchas cosas del buen tiempo. Cuando no es así y aparecen las nieblas y la lluvia hay que sobreponerse y continuar aunque sea mucho más engorroso y desagradable. Siempre que llueve para y además, la lluvia de cara a un buen refugio es menos lluvia.
Agua en San Nicolás de Bujaruelo, en escorrentías, en Sarradets y en Góriz.
Rosa Mª. Martinez y Mariano Javierre.

Mapa de Bujaruelo-Góriz procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Son las diez cuando nos acostamos sobre el mullido de la hierba, hemos cerrado faldones y puertas por lo que solamente esperamos que cese el follón del bar. Nos cuesta dormirnos un poco pero… abrigamos la esperanza de recuperar un poco el tiempo perdido.
            Nos son las seis de la mañana del 29 de Julio de 1985 cuando nos despertamos: el cielo está cubierto. Desayunamos a media luz, dejamos nuestro comedor tal y como nos lo dejaron, como debe ser y alrededor de las seis y media, en medio de la más absoluta quietud, abandonamos el campamento atravesando el Puente de San Nicolás de Bujaruelo a 1330 metros de altitud y tomamos la senda que en dirección norte se abre paso entre La Sierra de Sandaruelo y la Forqueta de Gabietos, por la que discurren también los Barrancos de Sandaruelo y Lapazosa y el Tendido de Alta tensión que va desde Bujaruelo a Gavarnie.

Pasando el Puente de San Nicolás de Bujaruelo comenzaremos la jornada. 21-6-09.

            El camino que comienza en un empinado pedregal calizo se adentra en una espesura de pino y boj rodeando una vertical pared caliza para girar luego y orientarse al este siguiendo la dirección general del valle por fuertes pendientes. Luego el manto vegetal se reduce a escalonadas manchas de pratenses que se alternan con depósitos calizos. Pero enseguida el camino se allana un poco cuando se aproxima a las primeras estribaciones de los Gabietos y el cielo que sobre el Collado de Bujaruelo amenazaba se quiere venir sobre nosotros.

Camino en las Pedreras de Escusaneta. 1-8-10.

            Dejamos, sobre los 1800 metros, un refugio situado en la orilla derecha del Barranco de Lapazosa mientras que nosotros continuaremos por la izquierda del mismo y recibimos la tan anunciada como poco deseada visita de las primeras gotas de agua cuando entramos en el más consistente rellano de todo el camino.
            Nos colocamos nuestras capas y continuamos ligeramente contrariados y cruzándonos con algunos montañeros que han debido de comenzar muy pronto su jornada, todos concentrados en salvarnos del agua como mejor podamos.

Cabaña Lapazosa, Pico del Puerto y Collado de Bujaruelo. 11-9-14.

            Cruzamos el barranco prácticamente seco y proseguimos bajo una lluvia no demasiado intensa que se acompaña momentáneamente con algunas rachas de viento que nos hacen abrigar algunas esperanzas.
            Salvamos por buen camino las últimas rampas de la falda sur del Pico del Puerto y alcanzamos el Collado de Bujaruelo situado a 2257 metros de altitud. Son las ocho y media y hemos subido cerca de 1000 metros en dos horas a un ritmo bastante aceptable.

Desde el Puerto de Bujaruelo hacvia Sarradets. 31-7-10.

            En el puerto hay escaso movimiento a pesar de que está bastante concurrido de coches, con una carretera asfaltada, a esta altitud y con esta situación tan privilegiada. Nos refugiamos junto al gran hito que hay en el collado pero nos seguimos mojando y hay que tomar una determinación y deprisa; mejor dicho, hay que ejecutar la única opción aceptable: continuar pitando para arriba.

Camino de Bujaruelo a Sarradets. 31-7-10.

            Así lo hacemos por un camino que sigue al este bajo las Paredes de la Norte del Taillón. La lluvia va aflojando a la vez que la temperatura va bajando quizás más debido a que la humedad nos va calando. Nos vamos elevando pero las nubes siguen cerrando todo el paisaje, solamente reluce gris y quieto el asfalto de la carretera. El camino se ha allanado y estamos a la vista de la Brecha de Sarradets cuando paramos, Rosa quiera algo caliente y prepararemos un nescafé muy caliente.

El bloque de nuestros recuerdos del 85. 12-9-14.

            Nos adelanta una pareja que va con un crío de diez o doce años. Nosotros continuamos detrás tras quitarnos las capas. La Brecha de Sarradets está cubierta de nieve y el agua se abre paso por entre la misma. Cruzamos el barranco lo mejor que podemos y proseguimos con nieve más consistente entre el Glaciar del Taillón y el Pico Sarradets.
            En el Collado de Sarradets alcanzamos a los franceses y les pedimos que nos hagan una foto.

Collado de Sarradets desde el Col de Luhos. 1-8-10.

          En el Refugio de Sarradets a 2570 metros, entramos a curiosear. El refugio está lleno pues el personal se ha quedado encadado y se respira ahora un cierto aire de marcha. Las nubes se han levantado un poco y nos permiten contemplar la fastuosa imagen del Circo de Gavarnie con su perfecta dentadura de tresmiles desde Astazu pasando por Marboré, los Tres de la Cascada, la Espalda, la Torre y el Casco, luego unos caídos que son la Brecha y la Falsa Brecha entre Bazillac y Taillón. Le faltan algunas piezas pero no encanto y belleza.

Llegando a Sarradets. 29-7-85.

            Entre tanto la gente se ha decidido a salir. En dirección sur, hacia la Brecha contamos una columna de 33 montañeros y decidimos darles tiempo para que se desperdiguen un poco como medida para no aborrecernos tras ellos.
            Salimos cuando los últimos están bastante arriba en el escalón inferior y encontramos una auténtica autopista en la nieve aunque la nieve se deja hollar con facilidad en las zonas no machacadas. Subimos a tren y en el momento que alcanzamos el escalón superior comenzamos a adelantar a los rezagados. El nevero se allana y nos ofrece la extraordinaria vista  de la Brecha de Rolando con sus colosales magnitudes: al este el Taillón y al oeste Bazillac.

Circo de Gavarnié o de Marboré desde Sarradets. 31-7-10.

            El cielo se va aclarando y comienza a colarse tímidamente el sol. Son las diez y media cuando alcanzamos la Brecha de Rolando y el altímetro roza los 2800 metros de altitud. Hace un ventarrón de auténtico escándalo y nos refugiamos al oeste de la misma y en el lado francés sobre un escalón calizo del Pico Bazillac. Allí están algunos de los franceses que nos invitan a un trago de naranja vitaminada a la que son tan aficionados.

Brecha de Rolando desde Sarradets. 31-7-10.

            La mayoría de la gente va al Taillón y otros pocos hacia Góriz. El día está frío o así nos lo parece y algo inseguro. Por ello renunciamos a subir al Taillón y decidimos visitar la Gruta de Casteret que en caso de lluvia nos ofrece cubierto y nos acerca a Góriz.
            Los Circos Superiores de Ordesa que tan bien se contemplan desde la Brecha están cubiertos de gris y blanco. Más lejos, las nieblas y las nubes lo llenan todo. Nosotros comenzamos el descenso por un marcado camino a trechos en la nieve junto a la Pared Sur del Casco. Nos adelanta una pareja que baja saltando.

El Paso de los Sarrios desde la Brecha de Rolando. 31-7-10.

             Les alcanzamos en un paso complicado en el que están ayudando a una pareja de franceses y nos llegamos a la Entrada de la Gruta de Castert. Desde la boca se observa perfectamente,  la Brecha de Rolando, el Taillón, los Gabietos y el Pico Blanco. Además el Mondarruego, el Gallinero, Tabacor  y Descargador.

La Entrada de la Gruta de Casteret. 13-8-16.

            Son uno madrileño y el otro portugués y tratan de arreglar su linterna,  finalmente entraremos juntos. La gran columna de hielo está caída pues la temporada está muy avanzada y  llegamos hasta el final de la sala que está medio encharcada. Seguimos de frente por una gatera que atravesamos medio arrastro en la oscuridad y aparecemos en otra sala. Nuestros amigos están decididos a seguir adelante, Rosa se queda sobre una roca a un lado de sala y salvando como podemos un escalón de hielo de un par de metros nos adentramos en otra sala en busca de una luz que nos aparece al frente. Es una sala con algo más que charcos pues con el piolet hemos tanteado sobre hielo que se rompe y nos ha salvada de algún buen remojón.

La Clásica desde la Gruta de Casteret. 13-8-16.

            En tan delicada situación decidimos salir de la cueva lo que nos costará algún que otro trabajo. Rosa pega un resbalón pero se evita el golpe. Entre unas cosas y otras hemos estado dentro algo así como una hora. Nosotros no pretendíamos tanto y se nos estaba haciendo bastante frío sobre todo a Rosa que llevaba un rato parada.
            Recogemos crampones y piolets y dejamos a la pareja que espera la llegada de alguien con mejor luz para entrar de nuevo. Nosotros también pensamos volver pero en mejores condiciones.

Vista atrás desde la Plana de Millaris. 12-8-16.

            Seguimos en dirección sudeste para alcanzar en descenso el Llano de los Millares. Descendemos unos escalones calizos vestidos de un gris que solamente se puede contemplar en Ordesa a la vez que los claros van ganado espacios a las nubes y el sol comienza a regalarnos sus tímidas caricias.
            Es la una y media cuando decidimos parar a comer con tranquilidad pues parece ser que estamos a salvo de las amenazas de la mañana y es buena hora. Nos preparamos una sopa y una lata de carne argentina que a mí me encanta aunque a mi esposa no le llame nada la atención. Luego tras un nescafé, recogemos y continuamos para abajo al encuentro del Circo de Góriz. En hora y media nos llegamos al Refugio Delgado Ubeda o de Góriz. Son las cuatro de la tarde y estamos a 2190 metros de altitud.

Refugio de Góriz. 12-8-01.

            Dejamos las mochilas y nos vamos a asear al barranco que acabamos de cruzar. Yo me pego un remojón y mi esposa prefiere tomar  una ducha en los aseos del refugio. Le servirá para comprobar lo fría que está el agua de Marboré y para llenarse de envidia ante las francesas que se ponen cremas hasta en el carnet de identidad, perfumes y todos los afeites que imaginarse pueda; mientras ella tendrá que conformarse con contemplar en el espejo y en el lado derecho de su cara la obra del sol. Son consecuencias de una travesía hecha de oeste a este con una piel que a pesar de estar curtida no soporta la agresión de tanta intemperie.
            En el refugio tratamos de informarnos sobre el camino que vamos a recorrer para llegar a Pineta. El camino hasta el Pequeño Ibón Helado lo conocemos, poseemos información sobre el Zig-zag que hay que describir para alcanzar el Cuello del Cilindro. Sabemos que tendremos que atravesar el Tramo Oeste del Glaciar de Monte Perdido y para ello hemos traído hasta aquí crampones y piolet pues no tenemos ninguna experiencia en glaciares y todo nuestro problema se centra aquí y en particular en el cono de grietas y escalones  que tendremos que descender.
            Solamente Toni el encargado del refugio nos indica que se trata de 

Croquis de Bujaruelo a Góriz. 

una ruta poco transitada y son casi exclusivamente los franceses que vienen por Tuca Roya los que hacen este camino pero en sentido contrario. Nosotros estudiamos  nuestro plan a seguir  concluyendo en levantarnos temprano subir hasta el collado y allí ya veremos qué se puede hacer: si somos capaces continuaremos con nuestro camino y si no esperaremos a que pase alguien para seguirlo o recibir  su ayuda, llevamos una cuerda de 9 metros y no sabemos ni si puede ser útil ni suficiente. La verdad es que el glaciar nos inquieta cuando menos.
           

28 jul. 1985

4-85.CANFRANC-ORDESA 85. ETAPA 4. BACHIMAÑA-BUJARUELO. 28-7-1985.


Embalse de Bachimaña y corredor de salida desde la Majada de Bramatuero. 13-8-06.

Casa Refugio de Bachimaña Inferior, Norte del Serrato, Ibón de Bramatuero Superior, Collado del Letrero, Ibones de los Buitres, Río Ara, Cabaña de Ordiso y San Nicolás de Bujararuelo.
28-07-1985.
Desnivel ascendido 760 m. Desnivel descendido 1600 m.
Distancia recorrida 21000 m.
Tiempo efectivo de marcha 06:30 h.
Sol.
Fácil.
Senderismo.
Cuando en terreno desconocido pretendes ganar tiempo, puede suceder que lo pierdas. Así nos ha pasado a nosotros hoy pero de cualquier forma el Valle del Ara es interminable.
Agua en los Ibones de Bachimaña, Bramatuero Superior, Letrero y Buitres además de en la zona alta del Río Ara pues hacia abajo acostumbra a haber bastante ganado. También en San Nicolás de Bujaruelo.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Bachimaña-Bujaruelo procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Planeamos un cambio de ruta animados por nuestra euforia, depositamos nuestros cuerpos en los sacos sobre la amable dureza de la madera y dejamos que los míticos Dioses de Bachimaña rapten nuestras inquietas mentes  y regalen con el descanso a nuestros cuerpos.
            El día 28 de Julio de 1985 comienza muy pronto. Es todavía de noche cuando nos despertamos y son las siete menos cuarto cuando iniciamos la marcha.

Refugio de Bachimaña y la Casa de EIASA. donde pasaríamos la noche. 5-8-13.

            Hemos decidido atajar sobre el mapa y pasar al norte de la Peña del Serrato en lugar de seguir el camino natural del proyecto que daba la vuelta a todo Bachimaña y tomar el Valle de los Bramatueros para alcanzar así el Collado del Letrero.
            Estamos a 2170 metros de altitud y recorremos la Orilla Izquierda de Bachimaña Inferior para alcanzar enseguida la Presa de Bachimaña Superior y continuamos rodeándolo por su izquierda siguiendo un camino que habíamos visto en alguna ocasión y que sobre la mitad del ibón transitaba una zona erguida y delicada que guardaba la nieve con la temporada muy avanzada. No queremos correr el riesgo de tener que volver sobre nuestros pasos y pensamos que alcanzar Bramatuero inferior se nos puede llevar la mitad de tiempo haciéndolo por la izquierda del ibón que por la derecha.

Nuestro corredor de camino al Collado del Letrero. 7-8-11.

            Elegimos uno de los canalones cubiertos de pedregal granítico de considerables dimensiones y abandonando la orilla del ibón ganamos altura en dirección sudeste sabiendo que salidos del escalón por encima de la cubeta del ibón ya giraremos un poco
 Más al este.
            El corredor se alarga algo más de lo esperado pues al final del mismo habremos subido cerca de 300 metros y lo hacemos a tope: las pedreras de este tipo requieren de generoso esfuerzo pero compensan.

Una buena parte de nuestro recorrido en busca del Collado de Letrero. 6-9-11.

            Vemos por debajo de nosotros el Ibón del Serrato por lo que decidimos virar un poco al norte para no pasarnos, cosa que de momento no puede ser pues nos encontramos frente a un amplio escalón rocoso y esperaremos  a que se haga más amable para abordarlo.
            Estamos en una zona incierta y nada significativa para unos inexpertos como nosotros, que además desconocemos. Corregimos la dirección y empezamos a encontrar ibones y charcas cuando comienzan nuestras dudas  a la vez que perdemos tiempo.

Ni localizamos el Ibón se Xuans ni el de Bramatuero Inferior. 20-9-08.

            No sabemos si el ibón que tenemos delante es el de Xuans o el de Labasa y la cresta no sabemos si es el Espolón Oeste de Peña Xuans o el Espolón Sudoeste de los Batanes. En conclusión, estoy nervioso y empiezo a pensar que la ventaja que pensábamos obtener se va a convertir en retraso. A esto hay que añadir que hemos de alcanzar el Ibón de Bramatuero Superior a cualquier precio pues no conocemos el Alto Valle del Ara al que tenemos que bajar necesariamente. Sabemos que hay otros collados y no queremos terminar en Panticosa.
            Deambulamos en dirección noroeste caminando entre neveros y con el altímetro que anda por los 2800 metros cuando decidimos parar para reconsiderar nuestra situación y echar un bocado.

Serrato desde Bramatuero Inferior. 5-9-11.

            Lo hacemos de mal humor con nosotros mismos, no aprenderemos nunca; nos gusta hacer nuestros propios caminos y para eso se requiere experiencia y conocimiento de la zona, nosotros carecemos de ambas cosas en la proporción necesaria y la voluntad y las ganas no son siempre suficientes.
            La dejo terminando de almorzar mientras me adelante o bien para ver algo más adelante o para auparme un poco a la cresta que llevamos a nuestra derecha y tener perspectiva. No habrá andado ni siquiera 100 metros cuando aparece ante mis ojos una mancha de agua que enseguida tomará la forma del gran cabo característico en los mapas y enseguida una minúscula presa al noroeste   y ya no hay duda: vuelvo a la carrera y grito, allí está. Acabamos de salir del embarque alrededor de 100 metros por encima del Ibón de Bramatuero Superior y al sur del mismo.

Desde el Ratillo el circo de Bramatuero Superior. 8-7-05.

            El Collado del Letrero aparece al este pero alcanzarlo tiene un precio que pasará por perder 150 metros para pasar por su orilla este y luego remontar por neveros suaves  hasta  alcanzar el estrecho, plano y pedregoso Collado del Letrero situado a 2637 metros de altitud. Son las once de la mañana y acabamos de pagar nuestra osadía.
            Con la moral recobrada en el collado nos aprestamos para tragarnos los 1300 metros de descenso que nos esperan. Es un poco tarde pero estamos dispuestos a recuperar un poco del tiempo perdido.

Neveras y Collado de Letrero desde Bramatuero Superior. 27-7-04.

            El descenso es vertiginoso tanto por el corredor como por los escalones rocosos por los que descendemos a continuación y ahora en su tramo final por el nevado corredor que tendremos que afrontar pues los escalones se convierten en pared para la que no estamos preparados.
            El corredor solamente tiene aquí 6 metros de ancho pero la pendiente es fortísima. De cualquier forma estoy decidido, la nieve no está muy dura y permite tallar presas horizontales con las botas y con el canto de las manos muescas.  Procedo tallando presa con el pie derecho adelantado para luego pasar el izquierdo a la huella del derecho entre la desaprobación de mi esposa que terminará pasando al echarle lo que hay que echar: ¡muy bien chavala!

Collado de Letrero desde el ibón del mismo nombre. 5-9-11. 

            Fuera de la nieve, en cinco minutos estamos en el Primer Ibón de los Buitres que dejamos a nuestra derecha para proseguir por fuerte pendiente hasta alcanzar el Ibón Inferior de los Buitres. Hemos perdido en un salto casi 400 metros. Paramos junto al ibón para hacernos unas gaseosas y echar un cigarrillo mientras descansamos un poco las rodillas. El sol calienta de lo lindo en un clásico día de verano.
            Continuamos para abajo alternando las pedreras con los retazos más altos de pradera alpina. Frente a nosotros se encuentra la inmensa mole del Macizo de Vignemale cada vez más alta y recóndita. Un poco más abajo nos juntamos con el Barranco de los Batanes y con el Cauce recién nacido del Río Ara. La pendiente por fin se acuesta un poco cuando hemos descendido alrededor de 600 metros en media hora y las rodillas lo notan.

 Ibones de las Neveras y Montañeta bajo el Collado de Letrero. 11-7-09.

            Alcanzamos la orilla izquierda del río y continuamos a buen paso ahora que el valle se acuesta definitivamente. Nos aligeramos de ropa y de corto, y Rosa en zapatillas
cuidando sus pies. Las mochilas repletas.
            Esperamos 8 kilómetros de valle. Los mapas de la Alpina no empalman y tuvimos que recurrir a una hoja del Ejército para salvar la contingencia. Ahora, valle abajo, dejamos una cabaña pastoril a nuestra izquierda cuando según nuestros cálculos deberíamos estar en el Puente de Ordiso. De cualquier forma continuamos para abajo calculando que llevaremos alrededor de 4 kilómetros, se nos está haciendo largo y las cuentas no me salen.

Los dos ibones por debajo del Collado del Letrero. 11-7-09.

            El valle está resultando atrozmente largo, parece que hoy no es nuestro día pero al final aparece un minúsculo puente allá abajo pues el camino que llevamos se va quedando alto en las faldas de Sandaruelo. No puede ser otro que el de Ordiso.
            Llegamos con la moral resquebrajada a la cabaña que está en el final de una pista en el que hay un Renault 4L y un pastor que sobre un pequeño altozano cuida un nutrido rebaño de vacas.

El Ara y el Collado del Letrero. 21-6-09.

            Nos confirma la situación y nos dice que quedan 5 kilómetros hasta San Nicolás de Bujaruelo.
            -Usted sabrá cómo anda el proyecto de Carretera a Bujaruelo, ¿no?  
            -No zagal, de ixo no emos tornato a saber cosa. (El pastor es de la tierra.)
            -Osea que no hay camino sin bajar hasta San Nicolás…
            No zagal, no. A zaguera vez que i'pasé, igual en fa una bentena d’añadas, ya no s’en podeba pasar. Yera una pista ta tirar madera y yera cuasi zarrada.
            -Pues nosotros pensábamos atajar por allí.
            -Gueno, gueno, antimás ta o refugio ixe igual tenez cuatro u zinco oras.
            Me despido, cargo la mochila y continúo para alcanzar a Rosa, lo haré un kilómetro más abajo. Es la una y media.

Bajando el Ara se queda atrás la Cabaña Labaza. 11-7-09.

            Tenemos ganas de descansar y hemos de reflexionar acerca de nuestra situación; por ello, buscamos una sombra que nos alivie del abrasador sol que ahora a 1400 metros de altitud pesa como una losa y nos sentamos para comer. Lo hacemos al amparo  de una pudinga caliza que con forma de techo nos proporciona una profunda sombra. A la vez nos descalzamos y remojamos un poco los pies.  Comeremos un puré de patatas y una lata de callos que traemos desde el Balneario.

La Cabaña de Ordiso. 21-6-09.

            La evaluación de nuestra situación es francamente negativa pues no encontramos sin demasiadas energías para afrontar correctamente la situación. El calor, el cansancio, el estado de los pies y de la moral, la hora y el desconocimiento de otros refugios antes de llegar a Sarradets que está muy arriba, nos conduce a la decisión de pasar  la noche en San Nicolás de Bujaruelo a pesar de que eso limita las posibilidades de hacer algún tresmil como el Taillón que sería el techo de nuestra travesía al día siguiente. Con todo, el desconocimiento del terreno nos va a jugar una mala pasada.
            Terminada nuestra comida continuamos para abajo hasta alcanzar el Puente de San Nicolás de Bujaruelo a 1330 metros de altitud donde terminamos nuestra jornada. Son las tres y media.

El Puente de San Nicolás de Bujaruelo. 21-6-09.

            Enseguida nos echamos un baño en las frescas aguas del Ara en medio de la concurrencia del fresco praderío de la orilla. Nos viene bien en todos los sentidos especialmente al aliñarlo con jabón.
            Ligeros de ropa pues la tarde invita a ello nos dedicamos a resolver tranquilamente nuestros problemas. El techo para dormir lo encontramos bajo las lonas del comedor de un campamento de trabajo que intenta recuperar los Edificios de San Nicolás. Uno de los encargados nos dice que podremos ocuparlo tan pronto como terminen con la cena.

Croquis de bachimaña a Bujaruelo.

            Conversamos con gente que está acampada en la zona. Nos confirman que hay un par de horas al Collado de Bujaruelo y no obtendremos nada más.
            Echamos un trago en el bar, haremos luego la cena y esperaremos primero a que se ocupe el comedor y luego a que se desocupe. Se nos harán casi las diez.
           
Para ver la Continuación.