18 nov. 2017

76-17. MATAS O TURO DE CAMPSENTELLES O GALZERAN. 17-11-2017.


Vertiente sur de Matas o Galzeran. 

Tiana, Carretera de Mollet del Vallés, Riera de Tiana y Cara Sur. Descenso por la Ermita de la Mare de Deu de la Alegría.
17-11-2017.
Salida 10:30 h. Llegada 13 h.
Sol.
Muy fácil.
Ascensión.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Matas o Galzeran procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            La Costa de Badalona y Montgat es baja y arenosa. Solamente algunas afloraciones de acantilados rocosos la rompen de cuando en cuando anunciando los acantilados que aparecerán hacia norte más allá de Blanes, portal de la Costa Brava.


Saliendo de Tiana en busca de la Carretera a Mollet del Vallés.

            Estos pequeños cantiles son concreciones rocosas de la Serralada de la Marina que se extiende paralela a la costa y que arranca del Llobregat con la Sierra de Collserola.


Pinar en la Zona de Montalegre. 

            Los pequeños pueblos de la costa crecieron  hacia el monte elevándose por la presión demográfica de Barcelona ciudad, de tal forma que las laderas de pinares  marítimos que difícilmente se elevan por encima de los 400 metros se poblaron de urbanizaciones y pueblos ampliados que lo llenan todo actualmente. Los caminos se convierten en pistas, se puede pasear con comodidad sobre un bosque mediterráneo bastante natural y en eso estamos.


En el centro el Turó de Galzeran.

            Van a ser las diez y media del 17 de Noviembre de 2017 cuando nos disponemos a darnos un paseo entre el agradable sol de la mañana y el vientecillo racheado que de cuando en cuando sopla del nordeste. Estamos muy cera de la Riera de Tiana a 100 metros de altitud.


Desde la carretera buscamos el GR92.

            Hemos de callejear en suave ascenso, Tiana tiene  pocas calles horizontales, un poco en dirección norte  para enseguida orientarnos al noroeste como si quisiéramos aproximarnos al Turó de Reig. Nuestro primer objetivo, salidos del caserío, es alcanzar la carretera que asciende hacia Mollet del Vallés.


Majestuoso pino marítimo.

Colores de los frutos del madroño en Matas o Galzeran.

            Alcanzamos la carretera enseguida tras atravesar un tramo de pinar limpio y con ella nos vamos hacia el norte, la carretera asciende vuelta a vuelta y nosotros con ella alrededor de kilómetro y medio.


Cruzada la Riera de Tiana ascendemos a Galzeran. 

            En la primera gran revuelta  a izquierdas, sale un camino señalizado como sendero local y lo seguimos pues aunque faltan las balizas rojiblancas  pues se trata del GR92, la línea de alta tensión que está establecida sobre el mismo así nos lo indica.


Aleya desde Matas o Galzeran. 

            La orientación es correcta, la dirección es adecuada y en lo alto de la sierra aparece un mirador elevado del servicio de incendios y el  camino enseguida coincide con una pista que prosigue al norte muy llana o incluso ligeramente descendente.


Barcelona entre la neblina desde Galzeran. 

            Nuestro tránsito nos lleva un poco al sur del trazado del GR como comprobaremos después, para cruzar la riera en descenso y continuar con un ascenso consistente para visualizar enseguida nuestro objetivo mientras nos hartamos de madroños madurísimos.


La Torre de Vigilancia del Servicio contra Incendios de Galzeran. 

            Terminamos coincidiendo con el GR en un rellano al sudeste del casquete somital  y desde allí avanzando un poco al este proseguimos por un camino amplio y lleno de cortas zetas que avanza entre un viñedo recién plantado y que nos  deposita en la Cima de Matas o Turó de Campsentelles o Galzeran situado a 485 metros de altitud cuando son doce menos cuarto.


La loma de Ginestells desde Galzeran. 

            La cima es una pequeña planicie rodeada de vegetación que dificulta las vistas en cualquier dirección y en la que hay instalada una torre metálica observatorio del servicio contra incendios. Está cerrado su acceso pero me servirá para encaramarme un poco sobre el mismo y hacer una foto sobre el Turó de Reig y Barcelona.


Flores y frutos de arbutus unedo en Galzeran.

Pista de Les Comunes hacia Tiana.

            Charlamos con algunos senderistas y bicicleteros y un cuarto de hora después iniciamos el descenso.


En la Ermita de la Mare de Deu de la Alegría.

Los madroños están que revientan de frutos maduros.

            Nos llegaremos por el mismo camino hasta el rellano próximo y desde allí tomaremos una pista muy directa y muy inclinada además de descompuesta en la que hay que tener bastante cuidado para no patinar con la arenilla suelta. En dirección sur y muy rectilínea nos baja por la Loma de Les Comunes hasta Tiana.


La Riera de Tiana ya en el pueblo.

Convolvulus azules en Tiana.

            A la entrada del pueblo encontramos la Ermita de la Mare de Deu de la Alegría que ya conocemos y tras callejear un poco al oeste atravesamos la riera y alcanzamos tras dar alguna vuelta de más el inicio del camino de nuestro paseo circular para llegarnos a casa alrededor de la una  tras un remonte acumulado de casi 400 metros.

Para ver más fotos.

11 nov. 2017

75-17. SOLANA DESDE CIRESA. 10-11-2017.


La Sudoeste de Peña Solana desde el Cinca. 

Ciresa, Pistas de la Collada y de los Pozos, Tozal de los Pozos, Camino a la Collada, Cara y Corredor Sur, Cima de Peña Solana, la Collada y Camino del Turmo.
10-11-2017.
Salida 08:45 h. Llegada 14:15 h.
Sol.
Fácil.
Ascensión.

Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez  y Mariano Javierre.

Mapa de Peña Solana procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            A Peña Solana no sube prácticamente casi nadie y lo sabemos.  El personal llega a la Collada, se puede subir en coche sacando tique en Laspuña  ya que la pista es de uso restringido y allí, en todo caso, se orienta al sur para subir a Montañesa.
            Cuando subimos en 2010 encontramos algún hito disperso en nuestro camino y hoy 10 de Noviembre de 2017 volvemos para darnos una vuelta por allí.

Peña Solana desde Laspuña. 

            La mañana está estupenda a las nueve menos cuarto cuando aparcamos en Ciresa justamente en la entrada de la Pista a la Collada. La barrera está levantada y un cartel indica el procedimiento para utilizar la misma con los vehículos.

El Tozal de los Pozos desde la Pista a la Collada.

            Estamos a 890 metros de altitud y en dirección sudeste nos vamos pista arriba sobre un firme calizo algo basto para los coches pero bueno para caminar a la sombra que nos propicia la Peña Montañesa.

Desvío al Tozal de los Pozos.

            Vuelta a vuelta y olvidándonos del viejo camino hacemos un poco más de 3 kilómetros  y sobre los 1200 metros de altitud aparece un bifurcación de pistas acartelado. Abandonamos la pista que continúa a la Collada y tomamos el ramal de nuestra derecha que muy llano o suavemente ascendente se prolonga un tanto al oeste, cerca de un kilómetro, para abrirse de nuevo en dos, la rama izquierda marcha a Onzins y la derecha se prolonga un centenar de metros hasta alcanzar el Tozal de los Pozos situado a 1300 metros de altitud.

La Oeste de Montañesa desde el Tozal de los Pozos.

Peña Solana desde el Tozal de los Pozos.

            Hemos venido aquí con la intención de contemplar los Paredones de la Oeste de Montañesa desde un lugar diferente pero el contraluz de la mañana malogra un tanto nuestros propósitos. Por otra parte, la cima asediada por los pinos está llena de instalaciones de telecomunicaciones y como que pierde todo su atractivo

Camino a la Collada desde el Tozal de los Pozos.

            La pérdida no ha sido importante. Hemos empleado una hora hasta aquí y ahora tendremos que desandar alrededor de 200 metros en lugar de toda la pista desde el primer desvío pues hay un cartel que nos introduce en un camino a la Collada y por allí marchamos.

Pedrizas en la Oeste de Montañesa.

            En dirección este el camino asciende consistentemente en principio atravesando el pinar de la Noroeste de Peña Montañesa hasta alcanzar un promontorio al este del Tozal de los Pozos y desde allí prosigue el faldeo de la ladera prácticamente en horizontal atravesando inclinadas pedrizas que se descuelgan de las Paredes de Montañesa.

La Solana cada vez más cerca.

            Contemplando la Sudoeste de la Peña Solana a la que nos dirigimos, el camino coindice con la pista  en una zona de gravera espectacular y tras recorrer con la misma medio kilómetro alcanzamos la Collada situada a 1550 metros de altitud. Son las once.

La Sur de Peña Solana desde la Collada. 

            En el collado nos orientamos al norte remontando un tramo de pradera alpina en la que aparece un camino que abandona la arista  e inicia un flanqueo descendente de la cara sudoeste del pico.  Enseguida nos damos cuenta de que no secunda nuestros intereses y nos damos la vuelta también como lo hiciéramos la vez anterior. Hay un viejo adagio que dice que el que olvida la historia está condenado a repetirla.

Collado Cullibert y Turbón desde la Collada. 

            No soy amigo de buscar demasiada información, ni siquiera de leer la mía que tengo a mano pero recuerdo que subimos por un corredor yendo de aquí para allá en busca de los tramos más limpios de la vegetación espinosa que cubre la pared sur del pico. Hoy encontramos un tenue caminillo que asciende por medio del tramo de genistas y nos aproximamos a la arista teniendo los corredores a nuestra derecha.

Entrando al Corredor Sur de Peña Solana.

            Haremos una pequeña travesía hacia el este a través de una espesa masa de bojes y entraremos al primer corredor que pillamos para abandonarlo enseguida e introducirnos en otro paralelo y al este que parece más limpio.

Tramo bastante escalonado y limpio del Corredor Sur de la Solana.

            Limpio, estrecho y escalonado nos permite un ascenso fácil y cómodo con apoyos de manos sorteando alguna mata de genistas.

En la cresta, muy cerca de la Cima de la Solana. 

            Algo arriba el corredor se amplía y se puede seguir ascendiendo un poco por cualquier parte pero lo hacemos de manera directa siguiendo algún hito que otro que señalan una de las varias posibilidades de ascenso.

En la Arista Cimera de Peña Solana. 

            Un último tramo de pedrizas, estrecho, inclinado e inestable nos deposita en una pequeña brecha de la Arista Sur del pico. Ascendiendo una decena de metros por buena roca alcanzamos la arista cimera que recorremos una treintena de metros fáciles al oeste para alcanzar la Cima de Peña Solana situada a 1916 metros de altitud  cuando van a ser las doce.

Tuca y Montañesa desde Peña Solana. 

En la Cima de Peña Solana.

            En la cima disfrutamos de un paisaje amplio teloneado por las nubes de retención de la vertiente norte: Ordesa y Posets están descabezados, Marías y Tella a medias,  pero no faltan a la cita Llerga, los Mobisones y Cotiella con algunas nieblas débiles como la capa de nieve que la cubre; el Turbón al sudeste y Ferrera con Peña Madrid que nos depositan en la Tuca y Montañesa completamente limpias de nieve. En la distancia del oeste aparecen significativamente Guara, Cancias y Oroel y hacia nosotros Sestrales con la Peña del Reloch y Castillo Mayor. En la anterior ocasión todavía vimos menos.

Mobisones y Cotiella desde Solana.

            Buscamos el abrigo del viento del sur y nos sentamos a echar un bocado contemplando.
            -¡Esa es la Torre de Góriz!

Pared Sur de Peña Solana bastante vestida. 

            Alrededor de las doce y media iniciamos el descenso que vamos a hacer siguiendo los hitos que hemos hecho o reafirmado a la subida de manera cómoda. Salidos del corredor proseguimos para abajo un poco al sudeste, por una pedrera que tiene algún hito y que nos separa  del caminillo que hemos hecho a la subida por la zona próxima a la arista.

Descendiendo el Corredor Sur de Peña Solana. 

            La pedrera se sumerge en la masa de boj y genista y tendremos que hacer una pequeña travesía a nuestra derecha para recuperar el caminillo de subida en el inicio del praderío.

Gordolobo en la Sur de Solana. 

            Luego, en la Collada, tras visitar el abrevadero, tomamos el Camino del Turmo y nos vamos para abajo por las inmediaciones del Barranco de las Vilas tras cruzar en un par de ocasiones la pista.

Abedul entre pinos cerca de Ciresa.

Solana y Montañesa preciosas desde el Cinca.

            Ya en la parte baja, una vieja tiradera de madera muy llana nos devuelve a la pista principal que atajándola en un par de ocasiones nos deposita en Ciresa cuando son las dos y cuarto del mediodía. Hoy hemos disfrutado de un espléndido día de montaña con un desnivel modesto que finalmente se habrá ido a los 1050 metros de desnivel acumulado y en el que hemos algún tramo de recorrido diferente a los conocidos en un valle al que acostumbramos a ir poco aunque proyectos no falten. 

8 nov. 2017

74-17. PICO ROYO EN CIRCULAR POR LOS VALLES DE OTAL Y TURBON. 7-11-2017.


Pico Royo desde la Travesía de la Norte de Otal. 

Cámping de Bujaruelo, San Nicolás de Bujaruelo, Cabaña de Otal, Norte de Otal, Collado y Pico Royo, Cara Sureste y Barranco del Turbón.
07-11-2017.
Salida 8:45 h. Llegada 15:45 h.
Sol.
Bastante fácil.
Ascensión.

Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa del Royo procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Al Pico Royo, primigenio estandarte de la Sierra del Turbón, se puede subir tanto por el Norte desde el Valle de Otal como desde el sur por el Barranco del Turbón. Nosotros aunaremos ambas vías realizando una circular de esas que tanto nos gustan  aunque no sea el momento más adecuado para realizarla.
            Especulamos, sobre la marcha mientras viajamos hacia Torla, sobre el sentido de la circular sabiendo que las pasadas nevadas todavía pintan de blanco la cara sur de los Pirineos y suponiendo que las nortes conservarán nieve para toda la temporada ya.

Detalle de la Sur de Bernatuara o Gabiet.

            Podríamos subir por el Turbón al solecito de la mañana pues estamos a 7 de Noviembre de 2017 y se agradecería el calorcillo en la espalda pero  también tenemos que hacer la larga Travesía de la Norte de Otal y mejor en ascenso; así que aparcamos encima del Cámping del Valle de Bujaruelo a 1270 metros de altitud y nos vamos hacia el Valle de Otal.
            El Camino del Barranco del Turbón está indicado no con un poste acartelado sino con una piedra escrita en la cuneta de la Pista de Bujaruelo, así que, hay que ir al loro si se quiere tomar este camino. Nosotros aparcamos frente a la misma y nos vamos pista arriba en medio de una mañana fresquita en la que se agradecen los guantes pues ha helado bastante.

La Pista de Otal está helada.

            Tras un par largo de kilómetros de pista en dirección nordeste nos llegamos a San Nicolás de Bujaruelo situado a 1330 metros de altitud. Charlamos con una pareja que quiere hacer algo de travesía por Gavarnie y proseguimos pista adelante en dirección noroeste peleando con el hielo que tachona la misma. Kilómetro y medio más adelante y en la bifurcación de la pista nos vamos al sudoeste iniciando el ascenso al Valle de Otal, la otra rama marcha a Ordiso.

Aguja de la Cerbillona desde la Pista de Otal. 

            Tras las dos revueltas inferiores tomamos el camino que ataja las siguientes y al encuentro del sol de la mañana  alcanzamos el Cerrojo del Valle de Otal a 1620 metros de altitud, son las diez de la mañana.

Valle de Bujaruelo desde el Cerrojo de Otal.

            Perdemos unos pocos metros con la pista y al llegar al puente no cruzamos el Barranco de Otal sino que proseguimos de frente por su orilla derecha hasta que bastante adelante lo atravesamos y nos vamos directamente hasta la Cabaña de Otal tras comprobar que el poraderío ha sido labrado cumplidamente por los jabalíes.

Avanzaremos por la Orilla Derecha del Barranco de Otal. 

            El refugio pastoril se encuentra a 1620 metros de altitud,  está abierto y en regular estado pero nos recuerda aquella vieja celebración familiar en la época en la  que se llegaba hasta aquí con los coches.

En la Cabaña de Otal de gratos recuerdos. 

            Hay una posibilidad de ascender desde aquí hacia el Collado Royo de manera muy directa pero la pared medio cubierta de nieve y posiblemente alguna presencia de hielo no nos anima, así que, retrocedemos unos metros, cruzamos el barranco que está bastante helado y proseguimos en dirección oeste-sudoeste hasta terminar el rellano por su parte sudoeste en la que el praderío ha dejado lugar a una pedrera caliza bastante plana.

Hacia el Collado de Tendeñera.

            Tenemos por delante una rampa mixta se va elevando progresivamente contenida entre dos zócalos rocosos y por allí proseguiremos. Ascendemos pacientemente la rampa bastante escalonada buscando la progresión más cómoda mientras vamos negociando la irregular capa de nieve que la cubre.
            Terminada la rampa proseguimos al oeste orientados por una parte con el Collado de Tendeñera, los Resaltes de la Norte de Tendeñera un poco al sudoeste, ambos distantes todavía y los Paredones de la Norte de Otal que estamos rebasando mientras que el Collado Royo se va quedando algo atrás. Sabemos que hay que proseguir ganado altura hasta que la ladera se arrellane y nos permita iniciar  la Travesía de la Norte de Otal que es la llave de acceso al Collado Royo.

Hay que describir un tremendo bucle para alcanzar el Collado Royo o de Otal.

            Se trata de evolucionar entre la necesidad de buscar camino y la certidumbre de encontrarlo y, quizás por no dar más rodeo, tendremos que superar un par de resaltes muy incómodos que en otras circunstancias hubieran carecido de significación. Bajo la hierba o la nieve empieza a aparecer el suelo helado con lo que el agarre de las botas es algo precario.
            Superados los dos resaltes en los que hay que emplear las manos para agarrarse a todo, pequeños rododendros incluidos, salimos al sol y nos paramos a echar un bocado. Estaremos sobre los 2150 metros de altitud.

Resalte tras resalte ganamos altura en el Valle de Otal.

            No perderemos demasiado tiempo pues comemos de pie y alrededor de las doce y cuarto continuamos evolucionando hacia arriba y al sudoeste, al paso que nos seguimos alejando del Collado Royo todavía.
            Tras un pequeño resalte sobre los 2250 metros de altitud nuestro panorama se despeja e iniciamos la Travesía de la Norte del Pico Otal, nuestro destino aparece lejano y debemos realizar un tránsito a través  de los múltiples barrancos que nacen de las paredes y que sin ser demasiado significativos, nos van a obligar a elegir entre la ladera helada o las acumulaciones de nieve “farinosa”: el viento ha barrido la nieve polvo de manera inmisericorde.

Atravesando la Norte de Otal. 

            Un continuo sube y baja en el que nos ayudan las afloraciones calizas limpias nos permite ganar ritmo en nuestra travesía mientras especulamos por cuál de los dos corredores accederemos al collado.
            En principio y mientras buscamos el punto bajo de la travesía que estará sobre los 2200 metros de altitud, nos inclinamos por el de nuestra derecha: estrecho, sombrío y vestido de calizas claras que se incorpora ya a la Arista Este de Otal pero conforme nos acercamos preferimos el otro, más próximo al Pico Royo, más amplio  y medio iluminado con el sol  aunque para ello hay que alargar la travesía al este.

Remontando el Corredor Norte del Collado Royo o de Otal. 

            Transitamos un tramo de pedrizas claras y limpias de nieve y faldeamos en horizontal en busca de los crestones de calizas ocres. Son dos, tienen buena roca y con su tránsito ascendente ganamos unos metros en busca de paso fácil.
            Alcanzado el amplio corredor  que se pierde en las paredes del sur de la Cabaña de Otal, buscamos el sol y ascendiendo un largo tramo muy escalonado alcanzamos el Collado Royo o de Otal situado a 2350 metros de altitud. Es la una y cuarto pasadas.

Llegando al Collado Royo.

            Desde el collado al que ya no volveremos contemplamos nuestra lóbrega travesía en la Norte de Otal, la Arista Este del Pico Otal y el Valle del Turbón bañado por el sol en su parte superior y al nordeste una pequeña arista que tenemos que remontar.

La Sudoeste del Pico Royo.

            La Arista Sudoeste del Pico Royo se viste de inmediato de paredes de calizas ocres, de allí su nombre en contraposición con las claras de Otal, pero su aspecto es bueno. Alcanzadas las mismas aparecen una serie de corredores encadenados que ligeramente al sur permiten superar el primer resalte, bastante vertical  y nos dan perspectiva sobre la cima.

En la Sudoeste del Pico Royo.

            Hay que superar fácilmente un par de dientes sucesivos siempre un poco al sur de la arista o sobre la misma y en mediano ascenso alcanzar la Cima del Pico Royo situado a 2394 metros de altitud. La guinda del pastel ha sido de lo más agradable del mismo.

La Nordeste de Otal desde el Royo.

            Es la una y media y en la alargada, plana y estrecha cima en la que ni siquiera hay hito contemplamos un paisaje amplio: al oeste tenemos la mole de Otal que se prolonga hacia Tendeñera y tras el Collado de Tendeñera aparecen Chornaleras, Mallaruego, Ferreras, Bila, Vignemale algo distante, Bernatuara espléndido como a la mañana y Ordesa desde Punta Escusaneta hasta los Miradores del Molar, en primer plano las Fajas de Escuzana y la del Mallo, Punta Narronal es el eje de las mismas conformando los Murallones de la Gatera.

En la Cima del Pico Royo. 

Fenez desde el Royo.

            Ya al sur aparecen muy  distantes  Cotiella, Montañesa y Guara y aquí mismo el Cebollar y Fenez. Hacemos algunas fotos, levantamos un hito cimero y tras contemplar  nuestro lóbrego camino desde la Cabaña de Otal al fondo de un mar de sombras nos vamos para abajo.

Hacia Gabietos desde el Royo.

Hito cimero que hacemos en el Royo con Tendeñera detrás.

            La ladera sur del pico muy soleada, está cubierta de verdura con neveros residuales. Se puede bajar un poco por cualquier parte a pesar de estar muy inclinada y nosotros lo haremos con cuidado en dirección sudeste pues no es demasiado buena la combinación de una ladera herbosa húmeda y con manchas de nieve que el sol deshace en esta orientación.

Iniciando el descenso hacia el Valle del Turbón.

            Alrededor de los 2200 metros nos sentamos en unas piedras a comer al sol del mediodía que agradecemos mientras contemplamos las Placas de Fenez en la Zona de las Gralleras y una preciosa ventana a los Pimenes que fotografiaré convenientemente.

Deliciosa ventana a Pimenes desde la Sur del Royo.

            Alrededor de las dos y media reanudamos descenso permaneciendo lo más largamente posible en la Ladera Norte de la Sierra del Turbón antes de alcanzar el fondo del barranco ya a la sombra.
            Alcanzamos el fondo del barranco sobre los 1900 metros de altitud y en la rama derecha del mismo localizamos los hitos que jalonan el camino incorporándonos al mismo.

A punto de entrar a la sombra en el Valle del Turbón.

            Hay que decir que el Barranco del Turbón es un tiro de 1000 metros de desnivel uniforme en el que solamente insignificantes tramos en su parte central arrellanan de manera casi imperceptible. Entre estos dos minirellanos se articula el único resalte más consistente del mismo que descendemos por la orilla derecha del barranco, que se ahonda sombrío y nevado, para pasar a su izquierda y entrar de inmediato en el pinar sustituido por el hayedo en un visto y no visto. Contemplaremos nuestro particular descenso de Fenez al Cebollar de contrapuestos  recuerdos.

Entrando al angosto del Valle del Turbón.

            Ya dentro del hayedo el camino no se anda con eses ni zarandajas, se va de frente y para abajo lleno de hojarasca haciéndose hasta incómodo en medio de un profundo hayedo que conserva todavía las hojas altas.

Bajando el Hayedo del Turbón.

            Son las cuatro menos cuarto de la tarde cuando alcanzamos la Pista de Bujaruelo y nuestro coche tras una jornada se siete horas interesante y entretenida. Hacía tiempo que quería hacer esta circular que hoy hemos saldado con  1200 de desnivel acumulado hechos con unas de las peores condiciones que se pueden encontrar. Solamente nos hubiera faltado niebla y precipitación para hacerla imposible. En este mundo todo es mejorable y también puede ser peor, así que no merece la pena magnificar las cosas sino disfrutarlas y padecerlas según corresponda.