15 jul. 2018

51-18. GABARDA PARA UN ALMUERZO EN LAS ALGAS Y UN DELEITE EN LOS FORNERS. 14-7-2018.


Gabarda desde el Barranco de Ordicuso. 

Balneario de Panticosa, Ibones de Ordicuso, Hoya de Gabarda, Arista Oeste y Cima de Gabarda. Descenso al Ibón de las Algas, ascenso a los Ibones de los Forners, Hoya y Barranco de Gabarda a la Majada Baja.
14-07-2018.
Salida 07:15 h. Llegada 13:15 h.
Sol.
Bastante fácil.
Ascensión.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Gabarda procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Cuando en 2007 conocimos el Ibón de las Algas, que probablemente no conocéis, lo hicimos por el Barranco Losera y la vía, poco recomendable, la califiqué como “sólo para sarrios.”
            Hoy 14 de Julio, Fiesta Nacional Francesa que nos trae gratos recuerdos, vamos a hacer su vía normal que arranca del Balneario de Panticosa y para ello a las siete menos cuarto, hemos aparcado allí a 1637 metros de altitud y tomamos seguidamente el Camino hacia la Majada Baja de las Argualas en medio de los adoradores del Garmo Negro.

Desde la Majada Baja de Argualas ya vemos Gabarda. 

            El camino serpentea transitadísimo por la Orilla Izquierda del Barranco de las Argualas, hasta que media hora después nos deposita en la Majada Baja; el personal marcha hacia la Majada Alta y nos quedamos solos hasta que volvamos a la civilización de los Ibones de Ordicuso.

Rododendro en Ordicuso.

            Atravesamos la Majada Baja en dirección oeste para cruzar el Barranco de Ordicuso y proseguir en ascenso por la derecha del barranco, algo lejos del mismo y atravesando praderíos en los que luce el florido rododendro.

Ibón Sur de Ordicuso decorado con vistosos calderones.

            Tras una hora de camino alcanzamos el emplazamiento de los Ibones de Ordicuso situados a 2120 metros de altitud. Visitamos y fotografiamos al contraluz de la mañana los dos mayores, el situado más al sur decorado con preciosos y floridos  calderones, los otros dos son mucho más pequeños y uno de ellos está prácticamente colmatado y seguimos.

Subiremos al este del Barranco de los Fornérs que renace debajo de la Hoya de Gabarda.

            No es necesario visitar los ibones si se quiere ascender a Peña Gabarda pero tampoco es una idea desdeñable ya que la salida de los mismos es bastante cómoda permitiéndonos trazar una diagonal ascendente en la cara norte del pico para alcanzar un rellano intermedio, la Hoya de Gabarda situada ligeramente por encima de los 2300 metros de altitud.

Corredor hacia la Arista Oeste de Gabarda. 

            Encontramos trazas de camino en una rampa empinada de verdura  y algún hito en el final del primer resalte. Seguidamente el ascenso de otro resalte mucho más corto y suave nos deposita en la Hoya de Gabarda ocupada por un potente nevero residual.
            De la hoya se puede salir, siempre en consistente ascenso y por terreno fundamentalmente metamórfico y descompuesto en los que dominan las pedrizas o bien hacia los Ibones de los Forners, siempre al sur del desagüe correspondiente o bien más al oeste en busca de la Arista Oeste de Gabarda. Nosotros tomaremos la segunda opción.

Llegando a la Arista Oeste de Gabarda.

            Atravesamos la mayor parte de la hoya remontando suavemente por la nieve hasta que entramos en una amplia pala en la que se alternan pedrizas descompuestas con tramos de verdura clara pero más estable que nos conducen con algún esfuerzo a las rocas bajo las paredes.

Majada en la Ladera Sur de Gabarda.

            Cambiamos el esfuerzo de los tramos de pedrizas inestables por las afloraciones rocosas muy descompuestas y rotas en las que hay que ir con sumo cuidado para no tirar nada. Ambas medios se llevan su tiempo pero terminan depositándonos en la arista donde aparece mejor roca y las ovejas que la transitan pues toda la cara sur del pico es una majada.


Casquete Somital Oeste de Gabarda.

            Ya ligeramente al sur o a toda cresta nos vamos para arriba en dirección este. Se trata de un tramo de arista suavemente ascendente  que termina por depositarnos, tras previo paso por una suave antecima, en la Cima de Peña Gabarda situada a 2606 metros de altitud. Son las nueve y media de la mañana.


En la Cima de Punta Gabarda con Argualas. 

            En la alargada y amable cima hay un pequeño hito de piedras, hacemos algunas fotos sobre un paisaje poco nítido del que destaca poderosamente las Argualas  a la que se le suma tanto el Garmo Negro con la Aguja de Pondiellos y la Arista que arranca del Ibón de las Algas por poner un inicio y culmina en el Pico Arna. Más distante la Arista de Marcadau, Serrato, Xuans, Batanes, Vignemale, Bacias, Toda Tendeñera y una buena parte de Partacua.


La "otra" Peña Gabarda  y Panticosa desde la cima. 

            Tengo que decir que para mí estamos en Peña de Ordicuso y que Gabarda está en la arista sur de esta cima y acotada  no sé si a 2221 metros o a 2023 lo que en este mapa se denomina como Peña Cuchiblanga que fotografío en el descenso.


Descenso al Ibón de las Algas desde Gabarda. 

            Sin perder demasiado tiempo iniciamos el descenso por la cara sur del pico con destino al Ibón de las Algas, por esa cara tan vistosa y visible desde la Zona de Bubal y de la que suelen soltarse algunos aludes de placa de los de libro que cortan toda la amplísima ladera. Inicialmente se trata de una ladera de verdura escalonada por multitud de trochas de ganado pero debajo nos esperan las placas metamórficas que se adueñan de la pared y que no siendo muy lisas si están bastante inclinadas.
            Bajamos hacia el oeste, pasamos entre las placas y tomamos un corredor de verdura que nos deposita en la parte más amable de la majada en la que se asienta el Ibón de las Algas. Son las diez y cuarto.


Ibón de las Algas 11 años después. 

            El Ibón de las Algas o Algás que también lo he visto escrito así, es una plancha triangular este, oeste, sur; rodeada de verdura en casi su totalidad que filtra sus aguas al sur, hacia el Barranco Losera  a 2280 metros de altitud.


Unas brazadas en el Ibón de las Algas. 

            Este recóndito lugar tiene una preciosa ventana hacia Tendeñera y con ella repetimos una fotografía once años después. Luego mi chica se da un bañito en el ibón, brazadas incluidas y seguidamente echamos un bocado al solecillo de una mañana espléndida.


Iniciando el remonte hacia los Forners con la Sur de Gabarda.

            Alrededor de las once recogemos los bártulos e iniciamos el ascenso en busca de los Ibones de los Forners. Lo haremos inicialmente por un corredor paralelo al que hemos utilizado para bajar y de manera persistente ascendemos hacia la Arista Oeste de Gabarda.


Avistando el Collado Oeste de Argualas

            Si hemos bajado un poco más de 300 metros, terminaremos remontando 400 pues nos pasamos del collado y nos vamos en busca de los Ibones de los Forners que se alargan hacia el Collado Oeste de Argualas.


En el Ibón de los Fornérs.

Deleite con el encanto mineral del Ibón de los Fornérs.

            El Ibón Alto de Forners está completamente relleno de nieve pues los vientos de este invierno lo han cargado en condiciones y seguidamente nos vamos en busca del de más abajo que nos hemos pasado. Situado sobre los 2600 metros está en ese delicioso momento que lo convierte en encantador y subyugante: unas aguas profundamente azuladas y rodeadas  de paredes de nieve que ceden ante un lento e inexorable deshielo de verano. Nos hartamos de fotografiarlo con inigualable deleite.


Iniciando el descenso hacia la Hoya de Gabarda.

            Luego tomamos unos hitos que aparecen en la orilla derecha del desagüe y nos vamos para abajo.


Bajamos el Barranco Fornérs que reaparece debajo de la Hoya de Gabarda.

            Los hitos y el caminillo en el que se encontraban desaparecen enseguida y descendemos en busca de las pedrizas para patinarlas parcialmente en dirección casi sur hasta alcanzar la Hoya de Gabarda en la que resulta difícil localizar nuestras huellas de subida y es que las huellas de verano en la nieve duran menos que la vida de la mariposa.


La vertical entre la Arista Oeste de Gabarda y el Balneario de Panticosa desde la Majada Baja.

            El Desagüe de los Ibones de los Forners se filtra en el sustrato metamórfico de la hoya pero su barranco nos tienta y nos vamos a descenderlo confiados en que las pedrizas nos lo pongan cómodo.
            No será así pues primero erguido seco  y poco deslizable y luego que aparece el agua largo y lleno de piedras de todos los tamaños, es una flecha que viaja rauda hacia el Balneario y que tras un corto, aunque largo, descenso nos deposita en la  Orilla Izquierda del Barranco de Ordicuso donde aparecen los hitos que recorrerán en el  descenso de la Majada Baja, donde nos encontramos con el personal que pulula en torno a estos ibones.


Llegando al Balneario de Panticosa.

            Alrededor de la una menos cuarto rematamos la Majada Baja y media hora después nos llegamos al Balneario de Panticosa  donde nos espera nuestro coche a la fresca sombra de arces y fresnos. Echamos al maletero nuestras pertenencias a las que hemos adjuntado los 1400 metros de desnivel acumulado de la jornada y nos vamos Escalar abajo. Otro día que no haya las cómodas y clásicas predicciones meteorológicas de verano, que no se ha cumplido, más.
           
Para ver más fotos.

10 jul. 2018

50-18. COUNTENDE Y ANIE EN CIRCULAR DESDE L’ABEROUAT. 9-7-2018.


De camino al Anie dejamos atrás la Countende.

Aparcamiento de l’Aberouat, Cabaña de Baitch, Rellano de Anies y Cara Noroeste de Countende, Cara Norte, Arista Nordeste y Cima de Anie, Collado oeste de Añelarra, Col de Anaye, Valle de Anaye, Plateau Sanchese y L’Aberouat.
09-07-2018.
Salida 06:30 h. Llegada 15:15 h.
Mixto.
Bastante fácil.
Ascensión.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Countende y Anie procedente del IGN. francés. Vía en amarillo.

            No habíamos estado nunca en Countende y nos va a servir como móvil para darnos una vuelta por Lescun y conocer el Refugio de l’Aberouat y su entorno. Juan se queda ejerciendo de padre y nosotros nos vamos, es domingo 8 de Julio de 2018.
            Lescun no está lejos pero decidimos marchar por la tarde pasa pasar la noche allí y así conocer algunas de las incógnitas que, si lo haces por la mañana te saben a incordio y pérdida de tiempo.


Refugio L'Aberouat.

            La carretera al refugio está muy bien indicada dentro de la maraña de  pistas y carreteras de Lescun. Pasamos por medio del pueblo y remontamos la estrechísima y empinada a tramos, carretera que nos deposita en el Aparcamiento de L’Aberouat a 1420 metros de altitud.

Petit Billare desde L'Aberouat.

            Tenemos tarde sobrada para ver el inicio de nuestro camino, es el GR10 y también localizamos un cartel que nos indica el Camino al Plateau Sanchese que utilizaremos para nuestra circular y sobre el que tenía algunas dudas.
            Nos levantamos a las seis de la mañana, está amaneciendo y a las seis y media nos ponemos en marcha tratando de aprovechar la mañana ya que a la tarde puede haber tormentas dispersas. Hay cierta nubosidad que esperamos se disipe.

La Countende en la distancia sitiada por las nieblas.

            Pasamos por el refugio con la vista puesta en el enorme Paredón del Petit Billare tocado con boina como todas las cimas de nuestro alrededor con la excepción de los Organos de Camplong que vamos a llevar a nuestra derecha y tras un breve tramo la pista se convierte en camino para introducirse inmediatamente en el húmedo hayedo y llanear en dirección noroeste siempre en la ladera del Barranco Braca de Azuns.

Sector Oeste de los Organos de Camplong.

            El camino es un sube y baja y el altímetro se encarga de decirnos que sube más que baja en contra de lo que pensamos pues cuando salimos del hayedo estamos por encima de los 1500 metros de altitud.
            Camino y barranco se aproximan  mientras continuamos ascenso girando hacia el oeste en busca de la Cabaña de Cap de Baitch sobre los 1700 metros de altitud. La Countende, afilada y neblinosa nos contempla desafiante y Las Paredes de Soum Couy metidas en la nubosidad  nos cierran camino para que no nos perdamos.

Quedan neveros en la Norte de Countende. 

            Pasamos por la cabaña y continuamos camino al oeste para remontar junto al barranco que nos enseña los primeros neveros acunados en las depresiones orientadas al norte.

Neveros escamoteables en la Norte de Countende. 

            El GR bien balizado nos eleva en busca de un altiplano contenido entre  Soum Couy y Countende y antes de alcanzar el Col de Anies que suponemos al frente, tomamos una línea de hitos que  prosigue ascenso hacia el sur. Se trata de una serie de caminillos dispersos en una ladera caliza muy meteorizada y que nos depositan en un lomo coronado por una cruz. Ese lomo se prolonga hacia el este orientado a Countende y hacia allí nos vamos.

Evolucionando hacia la Oeste de Countende. 

            Es un rellano kárstico relleno todavía de profusos neveros en el que la línea de hitos pasa por la base de la Cara Oeste de Countende en la que se aprecia perfectamente la brecha que divide a la arista Cimera y el corredor-pedriza que permite alcanzarla directamente.

La Oeste de Countendé con la cima visible a izquierdas.

            Los hitos marchan al Anie como comprobaremos después y nos dejan con la duda de por dónde hemos de ascender a la arista cimera. Lo hacemos a pico pasado ya que el acceso directo a la brecha está muy descompuesto.
            Una rampa suave y mixta de verdura y caliza nos deposita cómodamente al sur de nuestro objetivo donde nos recibe un paredón de respeto y nos enseña los cortados de la este del pico.

Faldeo hacia la Brecha Countende. 

            Antes de descender en busca del corredor que hemos desechado me arrimo a la parte oeste de la pared para ver y aparece un tenue caminillo que vamos a seguir pues tampoco perderemos gran cosa.
            El caminillo sin hitos faldea en suave ascenso la cara oeste Countende y tras faldear un gran gendarme nos deposita en la Brecha Countende a la que llega el corredor que podríamos haber subido.

Countende desde la Brecha

            Hay que destrepar unos metros por caliza decente, mucho mejor que el astillado entorno y remontar a un hombro desde el que contemplamos un par de torreones también muy descompuestos y por detrás de ellos nuestro objetivo que no va a ser fácil.

Arista de Countende desde la cima.

            Al comenzar el faldeo del primer torreón imaginamos más que vemos un caminillo que en suave ascenso faldea los torreones iniciales y ya cercano a la arista prosigue más indeciso todavía, atraviesa un par de depresiones nacidas de brechas de la arista y en medio de un terreno no difícil pero  pestoso nos deposita en la Cima de Countende situada a 2338 metros de altitud son las nueve de la mañana.

La Norte de Anie hacia la Arista Este.

            Las nieblas siguen acantonadas en cimas y valles próximos. Se trata de nieblas volanderas que nos dificultan la visión del paisaje aunque en las distancias cortas no sean significativas. Hacemos algunas fotos desde el lugar en que la arista cimera cambia de dirección y nos damos la vuelta sobre nuestros pasos con muchos cuidados.
            Volvemos hasta la brecha con cierta premura y con la intención de localizar, si es posible, a alguno de los cuatro que hemos adelantado y que ya pasaban bajo nosotros cuando hemos faldeado el primer gendarme.

Remontando la Este de Anie. 

            No los vemos ni lo haremos, tampoco vemos el Casquete Somital del Anie y nos echamos para abajo por el corredor que no hemos subido y que no está tan descompuesto como nos pareció desde abajo. Alcanzado el nivel superior del nevero iniciamos un faldeo hacia la Norte del Anie limitada por la Arista Nordeste.
            Alrededor de los 2200 metros recuperamos el caminillo y los hitos dispersos que lo acompañan y nos vamos hacia el collado contemplando un potente nevero que se refalda en la cara norte del pico.

La vía continúa por el vallecillo ocupado por el nevero y nosotros de frente por la pared.

            Hay dos caminillos: uno que asciende suavemente para alcanzar la zona intermedia del nevero  y el otro que asciende por la orilla este del nevero. Nosotros cruzamos el nevero por abajo y tomamos el que no lo atraviesa  ya que sin material no sabemos desde abajo si tendrá huellas.
            No vemos ni huella en el nevero ni huellas de paso en el camino que llevamos y es que hay un tercer caminillo que parte desde abajo y rodea al Anie por el noroeste. Nosotros continuamos para arriba hasta alcanzar la Arista Nordeste desde la que contemplamos el Valle de Anaye y los Billares entre las nieblas que no se disipan.

En el hombro de la Este de Anie.

            La arista es amplia y ascendemos por la misma siguiendo débiles trazas de camino y apoyando puntualmente las manos hasta que alcanzamos la base de otro nevero en el que un buen hito sugiere que hay que seguir, ahora, nevero arriba.
            El nevero orientado al oeste ascenderá más de lo que imaginamos y se llegará casi hasta la cima contenido por un par de crestones. Nosotros tomamos el crestón derecho del nevero, situado al este del mismo y nos vamos trepando pared arriba con la pretensión de que nos deje volver al camino poco más arriba.
            No será así pues cuando nos asomamos a nuestra derecha comprobamos que el nevero prosigue y tendremos que remontar la pared  utilizando corredores y pasando algunos crestones que nos obligan a emplear las manos a conciencia sin tener gran dificultad pues son en general pasos de IIº.

En la Cima de Anie.

            Tras un tramo un poco más feucho por tieso, la pared se cuesta y nos deja en una prominencia coronada con un hito de piedras pero la arista prosigue al oeste en suave descenso hacia las nieblas. Algo más elevado oscurece entre ellas y el nevero al que no hemos entrado  llega hasta el punto de inflexión de la arista al que también llegan hitos que emergen del nevero.
            Luego guiados por hitos y por voces proseguimos ascenso hasta coincidir con las últimas zetas de la vía normal y con los cuatro que hemos adelantado, nos dicen que son cinco con el GPS, que serán nuestra única compañía en todo el día además de las nieblas.

Iniciando el descenso de Anie.

            Son las diez y cuarto de la mañana cuando alcanzamos la Cima del Anie situada a 2507 metros de altitud. Charlamos con ellos pues hay un argentino y echamos un bocado tras ponernos la camisa. La conversación es intrascendente al menos para mí que estoy interesado en la arista sudoeste y las nieblas que, volanderas, la ocupan intermitentemente procedentes del sudeste.
            Hoy nos vendría bien el GPS pues lo que viene es un plato de poco gusto: se trata de alcanzar el Collado de Anaye y preveo alguna complicación además de las nieblas. Media hora después nos vamos para abajo siguiendo la vía normal.

Añelarra y su collado oeste. 

            Bajaremos alrededor de 200 metros de desnivel cuando aparece a nuestra izquierda un camino que puede ser la opción que buscamos pero poco después marcha para arriba como si fuera hacia el collado con Casterne por donde creo que hay un descenso corto al Valle de Anaye y lo desestimamos pensando que sería una variante más suave para subir al Anie.
            Hemos confundido Añelarra con Casterne  y lo que hacemos es bajar al fondo  para remontar fácilmente por neveros en busca de un collado amplísimo al oeste de Añelarra y no al oeste de Casterne. El altímetro va bien pero estamos hablando de cotas similares.

La Oeste de Añelarra. 

            El collado es una especie de altiplano lleno de dolinas en las que anida la nieve pero allí aparece una línea de hitos que marchan al sudoeste faldeando la sierra por la vertiente sur de la misma y será nuestra salvación pues no descartábamos tener que volver hacia el Collado de Anies.
            No nos interesa su dirección pero hacia el sur la intuición me dice que hay paredes y estos hitos son únicos.

descendiendo el Karst de Añelarra.

            Los hitos se introducen en el Karst de Añelarra y en contra de nuestros intereses, se alargan horizontalmente mientras nos enseñan un caos de grietas de considerables proporciones que intimidan.
            Vamos a tener que dar una vuelta de la leche si en el mejor de los casos se deciden a bajar al valle y si, finalmente comienzan a ahondarse y ya lo tengo claro hay que seguirlos a cualquier precio.

Llegando a la Majada de Añelarra.

            Buscarán una parte amable de la pared y de corredor en corredor por un lugar impensable que incluye algún escalón en el que hay que emplear las manos, rompe la pared y nos deposita en las pedrizas inferiores, justamente frente a un poste indicador que confirma mis suposiciones: giramos al este, ya en el fondo y ponemos rumbo a Lescun. Es la una menos cuarto.

Paredes que nos han obligado a dar una buena vuelta para alcanzar el Collado de Anaye.

            El valle, muy llano ya, nos deposita poco después  en lo que supongo como Col de Anaye, sobre los 2050 metros de altitud,  ya que a partir de allí inicia un primer descenso siempre  en dirección nordeste hasta un pequeño rellano herboso en el que hay un ibonciecho próximo a desecarse. A nuestra izquierda se desarrolla una faja de paredes continuas que rondarán los 200 metros de altura  y en ningún momento apreciaré la posibilidad de descenso entre ellas pero las nieblas todavía juegan a esas alturas.

Iniciando el descenso del Valle de Anaye.

            El Valle de Anaye es largo e inconfundible tanto por las laderas de Anie-Countende como por las de los Billares y poco después se vuelve a arrellanar en un doble rellano relleno de bloques calizos  en los que el caminillo trata de mantenerse en la ladera derecha del valle sobre el praderío y por encima de los caos de bloques.

Geranios robertianos en Cayolars de Anaye.

            Salidos del Rellano de Cayolars de Anaye, un nuevo descenso por senda en el praderío nos conduce a la Surgencia del Barranco Anaye y a las cabañas a las que no iremos  pues mientras contemplamos nuestra subida a Billare nos pasamos de su emplazamiento.

Enormes rellanos rellenos de bloques calizos en el Valle de Anaye.

            Poco después termina el praderío y cruzamos el barranco para entrar en el hayedo por la orilla izquierda del mismo. El camino sombrío y húmedo alcanza un rellano herboso y allí nos sentamos a comer sobre una gran piedra, son las dos menos cuarto.

Llegando a las Cabañas de Anaye.

            No perdemos mucho tiempo pues Rosa está empeñada en ver nubes negras y alrededor de las dos continuamos para abajo hasta alcanzar el camino picado en el resalte y enseguida llegar el Plateau de Sanchese  situado a 2100 metros de altitud.

El Plateau Sanchese.

            Contemplamos la espectacular y especialísima Cascada del Barranco de Anaye que fotografíamos convenientemente y  sin solución de continuidad atravesamos el plateau y tomamos la pista que baja a Lescun por la orilla izquierda del barranco.

La espectacular Cascada del Barranco de Anaye.

            Habremos caminado alrededor de medio kilómetro  por la pista que vuelva a Lescun cuando surge al nordeste un  camino acartelado y balizado en amarillo, nos llevara de resalte en resalte entre reducidos  prados salpicados por el hayedo para remontar alrededor de 300 metros de desnivel. El camino está muy húmedo a tramos pero generalmente es sombrío y profusamente balizado, conduciéndonos con facilidad al Aparcamiento de L’Aberouat donde finalizamos nuestra circular  cuando son las tres y cuarto de la tarde.

Iniciando el ascenso a L'Aberouat.

            Ha sido una pena la persistencia de las nieblas por un doble motivo: por una parte nos ha hurtado el paisaje y por otra, más importante todavía, nos ha dificultado en la orientación  del tramo menos controlado de la circular. Sabemos que no es muy conveniente funcionar con nieblas en terrenos poco conocidos si hay que cambiar de valles y no se aconseja hacerlo. Por otra parte, la cubierta nubosa nos ha regalado una temperatura estupenda para mover los 1750 metros de desnivel que hemos acumulado en la jornada. Todo no se puede conseguir aunque se pida.