15 oct. 2019

68-19. GARMO DE LA MINA EN CIRCULAR. 13-10-19.


La Sur del Garmo de la Mina o Chiminel.

Sallent, Barranco de Pondiellos, Desagüe e Ibón de las Albas, Ibón de la Sartén, Corredor y Arista Sur, Cima del Garmo de la Mina. Descenso por la Faja Este y el Barranco de Pondiellos.
13-10-2019.
Salida 08:30 h Llegada16 h.
Mixto.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa del Garmo de la Mina procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            El Garmo de la Mina no estaba en nuestra “agenda de baile” pero algunas circunstancias, que de cuando en cuando median, nos llevarán a Sallent a pesar de que este año hemos estado en la zona bastante más de lo acostumbrado.

Un toque de parra virgen iniciando el camino en Sallent. 

            Son las ocho y media de la mañana del 13 de Octubre de 2019 cuando aparcamos en la última calle del Escaladillo junto a la Ex Ermita de San Pedro a 1300 metros de altitud.

Puy Arcol por debajo de la Pinada de San Juan. 

            De la calle sale una pista ascendente y orientada al este que asciende para convertirse en camino e introducirse en la Pinada de San Juan.

El Barranco de Pondiellos con Tebarray tomado a la vuelta. 

            Tras el tramo ascendente se arrellana y avanzando hacia el Barranco de Pondiellos se introduce en el puerto.

Entrando en el Rellano de las Albas. 

            Seguimos el camino con mayor facilidad de la acostumbrada, es un camino muy perdedor, porque ha sido limpiado no hará mucho y está más transitado que en años anteriores a pesar de ello hay que andarse con cuidado.

Hacia el Cierre del Ibón de las Albas. 

            Antes de acercarnos al barranco y a la altura de la Vieja Cabaña de Piedra del Pinar de Sandicosa nos adelanta un corredor. Será único en toda la jornada a pesar de que el día ha sido anunciado como el último del verano.

El mayor de los Ibones de las Albas está casi seco.

            Pasamos unas escorrentías húmedas y un par de ramas desagüe de la Rinconada de Torozuelo con bastante agua y cuando el camino se aproxima al Barranco de Pondiellos sobre los 1850 metros de altitud, unos hitos de piedra nos conminan a abandonarlo.

Hacia el Ibón de la Sartén. 

            Hemos subido al este-nordeste y vamos a continuar al este-sudeste zeteando en el pinar, con un caminillo más marcado y con algunas balizas rojas, ligeramente a la izquierda del desagüe principal.

Remontando el Corredor Sur del Garmo de la Mina.

            El resalte termina en un pequeño rellano herboso salpicado de pinos negros y al otro lado, frente a nosotros, se desliza por la ladera herbosa la parte superior de la Cascada Desagüe de las Albas.

Tras subir el corredor aparece la Arista Sur del Garmo de la Mina.

            Superamos el resalte por su orilla derecha mientras las nieblas van copando las alturas de los alrededores y enseguida alcanzamos el pedregoso lecho de los Ibones de las Albas situado a 2250 metros de altitud. El pequeño está sin agua y el mayor está casi desecado en este final de temporada seco como nunca. Lo que ya no sé es de donde baja el agua que cae por los barrancos y cascadas de la zona.

Acabando la Sur del Garmo de la Mina.

            Ni siquiera nos acercamos a la orilla, sino que proseguimos casi al este para remontar el pedregoso Desagüe del Ibón de la Sartén conformado por las pedrizas de la Divisoria de Torozuelo y del Garmo de la mina, al que ya le estamos iniciando el rodeo.

Foto de Cima con nieblas en el Garmo de la Mina.

            Son las once pasadas, estamos a 2400 metros de altitud y contemplamos un deplorable Ibón de la Sartén que ha perdido la mitad de su superficie y las tres cuartas partes del agua que acostumbra a acumular.

La Vira Herbosa de la Este del Garmo de la Mina por la que descenderemos cómodamente.

            Nuestra continuación marcha en ascenso en busca del Corredor Sur del Garmo de la Mina en su rama más amplia, hay otra más estrecha y erguida. Se accede mediante un tramo inclinado y lleno de pedriza bastante suelta a juego con el corredor un poco más inclinado, medianamente escalonado y también lleno de basura que subimos buscando las rocas más firmes de su orilla derecha.

El Ibón de la Sartén está en las últimas. 

            Alcanzado el hombro herboso visualizamos en escorzo la arista sur del pico y siguiendo algunos hitos nos introducimos en la misma con algunos apoyos de manos en roca mediocre que nos obliga a extremar cuidados.

Iniciando el descenso desde la Cabecera del Barranco de Pondiellos. 

            La cresta es más larga de lo que parece, no es difícil, pero requiere superar algunos gendarmes con cuidado y faldear uno al principio y otro al final, aunque lo más complejo haya sido alcanzarla por un corredor con materiales en mal estado y con las nieblas que nos han alcanzado. En los tramos de cresta muy descompuesta por lo general el viento racheado pone un toque desagradable en la progresión.

La este del Garmo de la Mina no tiene un mal descenso. 

            Son las doce menos cuarto cuando alcanzamos el Gendarme Cimero del Garmo de la Mina o Chiminel situado a 2589 metros de altitud. Hacemos una foto con nieblas e iniciamos el descenso de inmediato: aquí no hay nada que hacer.

Capturando la Vía de Entrada a los Ibones de Pondiellos. 

            Cuando estábamos a media cresta he creído recordar que la faja herbosa que llevábamos por debajo y a nuestra derecha se alargaba prácticamente hasta la cima y que por allí habíamos bajado y así es efectivamente, por lo que nos olvidamos de la cresta y descendemos por la parte alta de la faja utilizando las afloraciones rocosas firmes como apoyo de manos con lo que el descenso al hormbro herboso es cómodo y rápido. También y como veremos frontalmente desde debajo de la Cascada de Pondiellos se puede bajar directamente a la Cabecera del Barranco de Pondiellos.

La Norte del Garmo de la Mina.

            En el hombro buscamos un lugar protegido del viento que no es frío pero sí incómodo y nos sentamos a almorzar tras abrigarnos: las manos se enfrían.

El Barranco de Pondiellos se ahonda entre marmoleras. 

            Alrededor de las doce y media continuamos con el descenso del corredor sur y en su final continuamos con el rodeo del pico buscando por la pedriza la Cabecera del Barranco de Pondiellos. Recuerdo vagamente el camino.

Descenderemos el largo lomo orientado al oeste. 

            Hay que bajar por el fondo del naciente barranco y a la altura de la Cascada de Pondiellos pasar a su orilla derecha. Un caminillo que se aparta bastante del fondo del barranco lo rodea cómodamente  hasta alcanzar el estrangulamiento del mismo entre marmoleras.

Llegando a la Parte Inferior del Barranco de Pondiellos. 

            Contemplamos la Norte del Garmo y nuestro intento de hace unos años mientras recorremos el largo lomo que lo acompaña paralelo al barranco, hasta que próximos al resalte del del mismo, dejamos el lomo en su final y nos vamos en busca  de un barranco paralelo, que a la derecha del principal nos tiene que bajar a la Confluencia de Pondiellos. Hay que tener cuidado pues el camino marcha en horizontal hacia el Ibón de las Ranas y el Collado de Puy Arcol y hay que abandonarlo nada más cogerlo.

Las cascadas del barranco de Pondiellos y la de las Salvas. 

            El descenso por el último barranco está bastante transitado y se baja sin ningún problema. Nos deposita en el Barranco de Pondiellos a 1850 metros de altitud tras contemplar las dos Cascadas que bajan de las Albas.

Camino en la Ladera Izquierda del Barranco de Pondiellos. 

            Cruzado el barranco nos vamos al encuentro del camino para seguirlo mientras echamos la vista a los alrededores del mismo por si hay alguna seta. Está todo muy seco pero…

Foratata y la Lana desde Cerca de Sallent.

            Recuperamos mi bastón que he dejado olvidado a la mañana cogeremos unas pocas setas y sin prisa pero sin pausa nos llegamos a Sallent cuando son las cuatro menos cuarto, liquidando una jornada entretenida en la que hemos acumulado 1300 metros de desnivel. La tarde está deliciosa en contraste con el rato del casquete somital del pico en el que el viento y las nieblas nos han hecho la pascua un poco.
           
Para ver más fotos.

14 oct. 2019

6.19. TREKING DEL KILIMANJARO. MWEKA CAMP A MWEKA GATE Y ARUSHA. 23-9-2019.


Adios al Kilimanjaro desde el Camino a Mweka Camp. 

Mweka Camp, Mweka Gate y Arusha.
23-09-2019.
Desnivel ascendido 10 m.
Desnivel descendido 1360 m.
Distancia recorrida 10000 m.
Tiempo efectivo de marcha 01:45 h.
Sol.
Muy fácil.
Se trata de una corta etapa que hacemos un poco a nuestro ritmo por un camino estupendo como ha sido durante todo el treking.
El agua ha de ser procurada por el equipo de porteadorres que la habrán hervido previamente pues cuidan muy mucho el tratamiento de la misma de tal forma que sea la mejor publicidad de un trabajo bien hecho.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa del Kilimanjaro etapa 6 procedente de Maco Editions. Vía en amarillo.

            El día 23 de Septiembre de 2019, último día del Treking del Kilimanjaro, está todo el pescado vendido pero nos levantamos a las seis y media, algo pronto, pero parece ser que al mediodía tiene que estar liquidado todo y así se evitan el lunch aunque esté incluido. Es la universal historia del regateo.

Foto final de grupo. 23-9-19.

            Breve y acostumbrado aseo, almuerzo en la tienda comedor donde flojean algunas existencias, de otras en cambio sobra y tras enmochilar llega la ceremonia de la foto del grupo a la que se suma alguno que no hemos visto prácticamente. Luego, olvidándonos del afaire de la sustracción de dinero les damos la propina que habíamos previsto creándose antes de hora la extraña situación de insatisfacción por recibir algo que es graciable y que bien podrían haberse quedado sin nada dadas las circunstancias, lo que confirma mi teoría de que los humanos no tenemos suficiente con nada.

La mañana está soleada incluso tras la vegetación. 23-9-19.

            Lo que más me fastidia del asunto es que les advertí a mis socios pues llovía sobre mojado pues ya que el Tailandia nos sucedió algo parecido por dar también la propina antes de hora. Se puede tropezar con cualquier piedra, pero me jode tropezar dos veces con la misma.
            Alrededor de las ocho menos cuarto, estamos a 3100 metros de altitud, comenzamos a caminar entre alguna desatención absolutamente injustificada.     
Poco más abajo me ganaré una última foto del Kilimanjaro que nuestro guía omite indicarnos sabiendo nuestras inquietudes pero ya puedo pasar solamente con aspirinas.

Poco más abajo el camino se convierte en pista amplia. 23-9-19.

El camino concurrido de porteadores que nos adelantan a todo, trapo se adentra en dirección sur en la Selva tropical repetida del primer día. Inicialmente desciende con garbo para hacer honor a la ruta más rápida, pero perfectamente mantenida y medianamente a salvo de la erosión se allana poco a poco para terminar convirtiéndose en una pista en cuyo comienzo encontramos las últimas camillas allí aparcadas.

Una preciosa flor que nos despide. 23-9-19.

Volvemos a contemplar los espectaculares helechos gigantes y la vegetación en sus tres estratos descendiendo el camino a buen ritmo y pasando a gente.
Hace una mañana deliciosa para caminar pero casi todo lo que nos rodea tiene prisa y nosotros nos dejamos llevar.
Cerca de Mweka Gate a Rosa se le entrelaza el cordón de una bota con la otra y termina arrastrada por el gravilloso suelo despellejándose manos y rodillas. Son cosas, sin demasiada trascendencia por suerte, que pasan cuando no se hace lo que se debe hacer, se paga peaje y a otra cosa.

En Mweka Gate. 23-9-19.

A las nueve y media estamos en Mweka Gate. Para esto podríamos haber bajado ya ayer y así terminamos antes. Hemos bajado 1360 me desnivel pues estamos a 1640 metros como dice el cartel.
En las instalaciones de la puerta firmamos el control de salida, limpiaré las heridas de mi chica que por suerte solamente tiene una profunda en un nudillo y esperaremos a que terminen con la parafernalia de la salida y los consabidos Certificados de Ascensión al Kilimanjaro.

Esperando a la furgo que nos lleve a Arusha. 23-9-19.

Se nos van en estas chorradas un par de horas y a las once y media montamos 16 en la furgoneta como si fuera un autobús y marchamos pista abajo.
Hacemos una parada en un chiringuito en el que parece que hay banco y allí nos tiraremos media hora larga esperando. Suponemos que el personal está cambiando moneda.

La anécdota del treking. 23-9-19.

Poco después en la intersección con la Carretera que une Arusha con Moshi volvemos a parar otra vez e iremos parando de cuando en cuando para dejar y coger personal.
            Son las dos de la tarde cuando tras atravesar un buen trozo de ciudad llegamos a las Oficinas de BMS donde nos espera Buhembo.

Hay mucha gente que sale del P.N. del Kilimanjaro por Mweka Gate. 23-9-19.

Charlamos un poco del treking mientras nos ultiman los certificados y vamos a lo nuestro: desde los campamentos habían habido contactos telefónicos del guía con el jefe para proceder al cambio de un día de montaña por un día de hotel en Arusha.

Las orillas de la Carretera a Arusha es un auténtico y continuo hervidero. 23-9-19.

Nos dice Buhembo que nos ha reservado en el Natron Hotel que es el mismo de la noche de la llegada y no hay problema pero yo que me las sé, tan pronto como nos llevan al hotel que está muy cerca, en la recepción me encargo de preguntar por la habitación y la hora de las tres comidas, a lo que la recepcionista nos dice que no hay comidas que solamente hay “bed and breakfast” y ya estamos en el lío que me temía.

Furgotaxis de bote en bote. 23-9-19.

Está todavía el guía en recepción y le digo que eso no fue lo que acordamos, que lo solucione.
Habla con Buhembo por teléfono, la recepcionista también y finalmente aparece Buhembo por el hotel. Tienen un lío interesante pues como aquí todo dios contrata y subcontrata pues el tal Jimmy que está en Dar Es Salaam dice que si son siete días con el de llegada. Pero lo tengo chupado. Subo a la habitación, cojo la copia del programa y la bajo a recepción. Inmediatamente se termina la polémica pues son siete días más el de la llegada y que los servicios los pagará BMS y ellos se entenderán con Swahili. ¡Hay que joderse con la picaresca! Creía que era patrimonio exclusivo de los españoles.

Los niños de los colegios van todos uniformados. 23-9-19.

Nos pegamos un duchazo con ganas y nos comemos una longaniza de Graus que habíamos traído exprofeso mientras me relajo de la tensión del ratito anterior: tenía muy olvidado el inglés pero después de esta semana ya he superado eso de hacer una frase y saltarme la palabra que no recuerdo y continuar.
A las cinco y media salimos del hotel y nos introducimos en el caos de la ciudad.

Jardines de la Biblioteca de Arusha. 24-9-19.

Os puedo asegurar que los cuatro puntos en los que se encontraba todo lo que nos interesaba estaban en una superficie de un par de hectáreas a lo sumo pero… los rótulos de las calles son pocos y muchos tapados, tenemos un plano pero la estructura callejera tiene poco que ver con lo nuestro, preguntas y la gente no conoce la ciudad ni los nombres de los establecimientos… al final y cuando lo tenemos en las narices, no nos queda más remedio que dar una propina a una chica que nos lleva veinte metros y nos deja en la puerta de la compañía de nuestro safari que está cerrada a estas horas.

El Mercado Central de Arusha es una explosión de frutas y colores. 24-9-19.

De vuelta al hotel pasaremos por el Mercado Central y la estación de Autobuses que está al lado del hotel y sabremos lo que es la presión de una muchedumbre que quiere hacerte un servicio y ganarse una propina. Y cuando sacas el plano del bolsillo ni os cuento.
Volvemos al hotel y alrededor de las ocho y media cenamos a la carta para subirnos hora y media después a la habitación y liquidar la jornada con ganas.

Cables aéreos por todas partes y negocios inverosímiles en Arusha. 24-9-19.

Nuestra noche tiene una mezquita en las inmediaciones. A las dos hay un follón inexplicable en el mercado y a las cinco el muecin nos termina de joder la noche.
El día 24 comienza con un buen desayuno en el hotel a las ocho y cuarto. Una hora después nos vamos con Juan para pasar primero por Bespoque, la compañía del safari con lo que pagamos y solucionamos el asunto. Nos vendrán a recoger al hotel.

Masai en la ciudad sin oficio ni beneficio. 24-9-19.

Luego nos vamos a localizar el Center Inn Hotel. Nos sucede lo mismo que el día anterior pero lo solucionamos con suerte. El hotel era el Arusha Center Inn y tampoco lo podíamos localizar. Volvemos a las diez al hotel y tras cargar los móviles salimos a dar una vuelta.
En medio de esa marabunta que ya conocimos ayer lo único que merece la pena es comprobar la existencia de cinco niveles de comercio diferentes.

El tráfico es la leche tanto en organización como en medios. 24-9-19.

En cualquiera de las plantas de un edificio tienes negocios con puerta abierta y servicio establecido; luego en la planta calle hay un segundo nivel de tiendas abiertas  de todas las clases incluyendo tanto negocios importantes con vigilancia policial como chiringuitos vulgares de mala muerte; en la parte interior de la acera se establecen sastres reparadores y vendedores de quincalla de segunda mano; además y en las profundas cunetas de muchas de las calles se establecen los manteros con inimaginables productos para la venta y finalmente están los vendedores ambulantes, mujeres fundamentalmente, que llevan sobre la cabeza los productos que tratan de vender, especialmente frutas. En medio de todo y fundamentalmente a la tarde aparecen los chiringuitos de fritangas y demás. No hay que preocuparse, todo eso que desechamos aparece en Tanzania, pero eso sí, móvil en la mano, antediluviano o bastante moderno, no falta ni en las manos de los masai.

El comercio se desarrolla a varios niveles en todas las calles de Arusha.

A media mañana bajamos las mochilas a recepción para dejar la habitación libre y nos vamos a dar una buena vuelta por Sokoine Roud, visitando la biblioteca y un jardincillo recoleto.
Comemos a la una y media y se nos hacen las tres pues es a la carta y hay que esperar a pesar de que no hay prácticamente comensales.

Ruta Machame. Treking del Kilimanjaro. 

Después de comer porteamos nuestras mochilas de hotel a hotel siendo curioso que ninguno de los merodeadores se acerque a nosotros. En cinco minutos cruzamos junto a la mezquita y nos llegamos al hotel. Está peor que el anterior pero no hay problema.
Por la tarde nos quedamos en el hotel, no tenemos ganas de salir a pelear con los buscones. Cenamos a las siete y media y nos empiltramos. Mañana nos espera nuestro safari.

Programa de descenso a Mweka Gate. 

Tenemos tiempo para hacer un poco de resumen de nuestro treking que se ha saldado con   5600 metros subidos y otros tantos bajados y 75 kilómetros recorridos, cifra poco fiable en 33 horas de reloj corrido durante seis jornadas y concluiré en que no ha sido gran cosa pero es lo que hay.

12 oct. 2019

5.19. TREKING DEL KILIMANJARO. BARAFU CAMP, CIMA DEL KILIMANJARO Y DESCENSO A MWEKA CAMP. 22-9-2019.


La Lengua del Glaciar de Robmann que nos engañará durante toda la noche, tomada a la vuelta.

Barafu camp, Corredor Sudeste, Stella Point, Cima del Kilimanjaro, Stella Point, Barafu Camp, Millennium Camp y Mweka Camp.
22-09-2019.
Desnivel ascendido 1220 m.
Desnivel descendido 2800 m.
Distancia recorrida 17000 m.
Tiempo efectivo de marcha 11:45 h.
Mixto.
Bastante fácil.
Ascensión.
El día de Cima en Kilimanjaro tiene cierto interés. La ascensión se hace de noche, no sé si por estrategia o por no ver tan horripilante terreno. La altitud cobra su peaje y luego el descenso que es enorme se hace cómodo. A lo largo de la jornada tenemos de todo: frío moderado, nieve y hasta calor entre los 3000 y los 6000 metros. Es una experiencia más.
De Karanga Camp hacia arriba no hay agua y los porteadores tienen que subirla a Barafu. Luego hay una fuente cerca de Maweka Camp que no visitamos.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa del Kilimanjaro etapa 5 procedente de Maco Editions. Vía en amarillo.

              La noche resultará breve pues a pesar de acostarnos muy temprano nos despertamos a las doce y diez. Juanillo me cantará eso del “Japo verde tu yu” pues es mi cumple y espero celebrar mis 69 por todo lo alto nunca mejor dicho.
            En poco más de 10 minutos nos vestimos sin ponernos toda la ropa que teníamos prevista pues ayer noche la temperatura era muy aceptable para estar a 4673 metros de altitud. Eso sí, el pantalón cortavientos lo llevaremos en la mochila por si acá.

No tiene ninguna dificultad aparentemente el Corredor Sudeste. 

            Desayunamos en la tienda comedor brevemente pues tampoco tenemos apetito y esperamos preparados. Hay un par de porteadores que no sé que leches hacen sentados junto a la tienda sin calcetines y sin guantes y tiritando de frío. Creemos que van a subir con nosotros y Juan le deja un par de guantes a uno de ellos y yo le dejo mis guantes de esquí al otro, lo que tendrá sus consecuencias.

Tramo de bloques salidos de Barafu camp, tomada a la vuelta.

          La noche es muy buena cuando a la una de la mañana nos ponemos en camino. Nos acompañan los dos guías. Inocence va muy abrigado con todo puesto pero Laurence no tanto. El sabrá.
Hemos llegado hasta aquí sin notar la altitud en absoluto pero no tenemos permanencia a más altitud que la del Montblanc y esto va a empezar.
            La luna menguante está en lo alto del cielo lo que unido a la facilidad del camino inicial me aconseja guardar la frontal en la mochila por si acaso ya que la noche será larga y prefiero la reserva por si fuera necesario a pesar de que llevamos pilas de repuesto. Lo suelo hacer en Alpes y aquí con mucha más facilidad.

Hay tramos de auténtica gravera en el Corredor Sudeste del Kili, tomada a la vuelta. 

              El camino atraviesa el desperdigado campamento y se incorpora suavemente a una especie de crestón amable para comienza a zetear desde el principio. La noche nos parece estupenda, ligeramente venteada en algunos puntos y con unos guantes de forro polar voy sobrado.
            Subimos poco a poco machacando hormigas en un terreno en el que está establecido un camino uniforme y limpio de piedras y enseguida avanzamos entre bloques de mediano tamaño en el emplazamiento del Kosovo Camp, una avanzadilla del Barafu situado por encima de los 4750 metros de altitud o al menos eso creo ya que con lo variable que he llevado el altímetro, mejor ni me lo miro. El lugar está abrigado por el crestón que hemos transitado.

Salida del Sol en Stella Point. 

           Se trata de subir un amplísimo corredor bastante acostado y sobre el que zetea abundantemente el camino trazado y recorrido por un gusano enorme de luces. No llevamos gente por delante ni nada y eso que hemos salido a la una.
            El corredor, denominado South East Valley pues está orientado al sudeste, está limitado por una especie de vaga arista en la parte sur, nuestra izquierda, en la que primero aparecerán algunos resaltes magmáticos y posteriormente se colgará una lengua del Glaciar de Rebmann y a nuestra derecha o zona norte queda limitado en su parte baja por un crestón, la Red Wall a la que no le veré su anunciado color rojo y que a medio corredor se difumina bastante.

Tramo final a la Cima del Kilimanjaro. 

            La temperatura no creo que vaya más allá de diez bajo cero, lo que es un auténtico chollo y solamente algunos tramos un poco más ventilados nos quieren enfriar las manos. Pole, pole, comenzamos a pasar a alguna cordada sin prisa.
            El camino es monótono empezamos a visualizar la lengua Glaciar de Rebmann y nos decimos que pronto estaremos por allí. Alrededor de las tres menos cuarto paramos a echar un trago de té sin ganas  comentando el fresqui de las manos. La izquierda la llevo de cine pero la derecha con la que llevo el bastón me la está enfriando la brisilla. Es una de las razones por la que no me gustan los bastones.

Con los guías en la Cima del Kilimanjaro. 

            La noche es larga, continuamos sin referencias y de cuando en cuando adelantamos a algún grupo. Un rato después me decido a poner los cubreguantes pues he prestado los que llevo para esquiar. Me ayuda Juan pero no hay forma de meter cada dedo en su sitio. De cualquier manera me van entrando en calor los dedos y me costará cuatro intentos conseguirlo. Entre tanto he plegado el bastón y lo he metido en la mochila lugar de donde no tendrían que haber salido en toda la noche. Rosa lleva las dos manos frías pero sin más.
            Ya muy arriba el glaciar que hemos visto toda la noche ha desaparecido, subo pelín tocado más por el contratiempo de las manos que por otra cosa. El ritmo sigue tranquilo pero seguimos adelantado a cordadas con pocas ganas de subir, la gente está prácticamente parada.

La Cima del Kili y los Hielos de la Cathedral.

            Unas rampas muy terrosas nos permiten adelantar, a sugerencia del guía que lleva a Rosa detrás, a unas últimas cordadas e inmediatamente alcanzamos la arista que se dibujaba hace tiempo a nuestra derecha. El camino que se ha acostado algo, finalmente se allana en Stella Point delatado por el cartelón de tablas. Son las seis de la mañana y el día quiere clarear.
            Estamos a 5739 metros de altitud aunque creo que está más alto; y junto al cartelón contemplamos la Nordeste del Kilimanjaro asalmonada por los primeros rayos de sol de la mañana que fotografío. También y debajo de nosotros se encuentra la enorme y amable cubeta del volcán.

Una de las Lenguas de Hielo del Glaciar de Rebmann.

            En esos momentos y tras hacernos una primera foto que saldrá muy borrosa se me pasa la tontera que llevaba y como si fuera a cambio, a Rosa que ha subido sin notar nada en absoluto le viene una arcada y empieza a vacilar como un submarino debajo del grifo.
            Paramos un poco pues ella no es consciente de cómo se encuentra y esperamos que sea algo pasajero. De cualquier forma y tras hacer alguna foto a una lengua Glaciar próxima y perteneciente al Glaciar de Robmann continuamos adelante pues la cima está todavía algo distante.

Casquete Somital del Kilimanjaro desde cerca de Stella Point. 

         Juan marcha delante a probarse y nosotros continuamos suavemente un tramo de camino prácticamente plano. No creo que remontemos más allá de 50 metros en total, pero si las cotas no mienten serán 150 metros. De cualquier forma la cojo del brazo y continuamos recomendándole que camine despacio y que respire profundo con el objetivo de oxigenarse un poco.
              Hay algunos que están perfectamente y algún que otro al que lo llevan. Es normal y algunos de los que hemos adelantado seguro que no llegan arriba.

La Cima del Kili era el objetivo.

             Emplearemos media hora en alcanzar la Cima del Kilimanjaro situada a 5896 metros de altitud pues son las siete menos cuarto de la mañana momento en que le doy las gracias a mi chica por el esfuerzo que ha hecho. Es nuestro techo de altitud y ¡Misión cumplida!
              Nos reunimos con Juan en medio del grupillo de gentes que también ha llegado y que hacen cola para hacer las consabidas fotos de cima. Luego de esperar turno también nos toca. El cartel de cima dice: Mount Kilimanjaro. Congratulations, you are now at 5895 m./19311 ft. Afrikas highest point…

Volviendo hacia Stella Point. 

           Esto es nuestro Kilimanjaro. Es una montaña grande a la que se puede subir un poco por cualquier lado con dos dificultades importantes: una que tiene muy poca agua y otra que consiste en su altitud. No se sube igual de los 2000 metros a los 3000 que de los 5000 metros a los casi 6000. El primer dato dificultaría mucho la ascensión por libre que requeriría conocimiento del terreno concreto  y que no se puede hacer por libre y el segundo avalaría la tesis del “pole, pole.”
             No me gustaba ni me apetecía el Kili gran cosa y la experiencia confirma mi opinión. No estoy cansado pero sí carente del ímpetu que normalmente me caracteriza, supongo que a consecuencia de la baja concentración de oxígeno en sangre. Eso como casi todo se puede entrenar y mejorar pero no es el caso en una montaña de sube y baja.

Despedida a las Torres de Hielo del glaciar de Rebmann.

             Un rato después iniciamos el descenso llenándonos de imágenes: en el extremo norte de la cubeta del volcán aparecen discretos los torreones  de hielo de La Cathedral y al sudoeste las varias y alargadas lenguas glaciares del Glaciar de Robmann en los dos casos nos sorprenden puesto que esperábamos los extremos de los glaciares con nieve que pierde espesor hasta desaparecer y aquí terminan formando pared cortada a pico de varios metros de altura.
              La boca del volcán es una elipse de enormes dimensiones con una profundidad que no pasara de 50 metros respecto de los bordes de la misma y toda ella está llena de materiales terrosos completamente meteorizados.

En Stella Point con el Kili detrás. 

               De Stella Point a la Cima hay un par de pequeños promontorios H. Meyer y Elveda Points de cotas ligeramente inferiores al Uhuru Peak o Kibo.
               Contemplamos el Mawenzi perteneciente al Parque Nacional del Kilimanjaro al contraluz de la mañana y no veré llegar a nadie por la Vía Marangu cuyo acceso al cráter es al este de Stella Point compartiendo tramo final de camino, ni tampoco veré el Glaciar Ratzel.

Descendiendo la parte alta del Corredeor Sudeste del Kilimanjaro.

                 Llegados a Stella Point hacemos alguna foto de despedida y nos echamos para abajo por un arenal desértico y absolutamente suelto que la gente baja por cualquier parte deshaciendo en una buena parte el camino que hemos pisado en el ascenso.
Rosa que sigue algo tocada marcará el ritmo al igual que en la subida para irse recuperando poco a poco y volver a su normalidad a media pared.

El Cordón de las Rocas Rojas visto desde arriba. 

            De allí para abajo sin prisa pero sin pausa y con algunas paradas para ir quitando ropa, desandamos camino dejando que la vista conozca lo que no hemos visto en la subida nocturna.
           A medio descenso echamos un trago de té pues ya nos apetece y dejamos que se vaya consumiendo la ladera con la vista puesta en Kosovo y Barafu. En la parte baja de la misma hasta se nos hace algo de calor en otro día espléndido y similar a los anteriores.

Una vista bastante completa de Barafu Camp.

               Son las nueve y media de la mañana cuando llegamos a Barafu Camp. Nos esperan con un enorme zumo que bebemos con gusto. Nos dicen que disponemos de tres horas para descansar en lugar de la hora prevista pues vamos sobrados de tiempo.

Vista atrás desde Kosovo Camp. 

          En la tienda al sol de la mañana se hace calor y no podemos dormir aunque nos lo propongamos. Al rato aparecen las nieblas, se está mejor pero ya es igual dormitaremos y descansaremos algo hasta que nos liamos a recogerlo todo con cuidado y pensando en lo que vamos a utilizar en el safari que vendrá a continuación.

Iniciando el descenso hacia Millennium Camp.

            Las nieblas poco después comenzarán a precipitar y los granitos de hielo seco golpearán pertinazmente las lonas de nuestras tiendas.
              Alrededor de las doce y media nos sirven la comida que malcomemos sin apetito y puesto que la precipitación continúa un buen rato y nos esperan unas cuantas horas de descenso decidimos ponernos los pantalones cortavientos y las capas y de esta manera que caiga lo que quiera.

Una de las muchas camillas de rescate que veríamos en el descenso.

            Alrededor de la una y media  nos ponemos cuesta abajo. Hay poca visibilidad pero no es problema con el camino de que disponemos además de que los guías lo conocen de memoria.
               La Ruta Mweka arranca de Barafu y desciende al sur enseguida  por una planicie articulada con algunos resaltes. Bajado uno un poco más consistente nos encontramos con algunas camillas con ruedas dejadas allí. Con ellas se evacua al personal que no se encuentra en condiciones y que debe ser bastante pues hay un buen número, ya que se trata de la ruta más directa y por tanto más rápida.  


Cartel en sentido descendente en Millennium Camp.

                         Estaremos sobre los 4200 metros de altitud y son poco más de las dos.
               Las nieblas se aclaran un poco y deja de precipitar con lo que en un largo dorso subsiguiente nos quitamos pantalones y capas y proseguimos para abajo en un día algo más agradable. La meteorología cambia mucho con la altitud.

Por este camino bajan los que tienen algún problema y los que no. 

               Alrededor de las dos y media pasadas alcanzamos Millennium Camp situado a 3950 metros de altitud En el cartel lo nombra como High Camp. A partir de aquí las nieblas se apartan algo, incluso poco más adelante hasta entreveremos la Cima del Kili.

El Kili desde Millennium Camp. 

                A partir de aquí el camino transitadísimo es más amplio además de que desciende con garbo incluso en el tercio final aparecen continuos escalones en los que los porteadores sufren bastante. Nosotros bajamos bien a pesar del importante trabajo del día y nos cruzamos con muchos porteadores que subirán a Millennium pero no vemos prácticamente trekinistas.

El camino de Millennium a Mweka es muy inclinado y con bastantes pequeños saltos. 

                  En la parte final nos cruzamos también con porteadores que suben a por agua de una fuente anunciada.
                  Son las cuatro de la tarde cuando llegamos al Emplazamiento de Mweka Camp situado a 3100 metros de altitud.

Una nueva invitada cerca de Mweka Camp. 

                El campamento es un cámping cochambroso desarticulado y recorrido por una pista central. Tiene basura por todas partes y está algo húmedo. Nuestras tiendas las están montando en medio de una masa de arbolado excesivamente presionado. Los aseos de obra están bastante cochinos pero debemos estar un número importante de pernoctantes.

Mweka camp es muy grande y está lleno de basura y húmedo.

              Aquí terminamos nuestra jornada con unas cifras mareantes; hemos subido 1220 metros y bajado 2800 metros recorriendo 17 kilómetros en total si hacemos caso a los carteles institucionales de los campamentos. Nuestra impresión es que hemos recorrido más distancia pero… es lo mismo.

Ruta Machame. Treking del Kilimanjaro.

               Nosotros no somos amigos de las propinas de hecho personalmente me alegré mucho en el momento que la gente dejó de hacernos regalos pues teníamos nuestro sueldo y nuestro trabajo era nuestra obligación. Pero sabíamos que nos metíamos en un lugar edificado en base a dar propinas y a pesar de nuestra filosofía también lo íbamos a hacer.
                 Sería al día siguiente, ultimo del treking, y pretendíamos recompensar por igual tanto a guías como a cocineros o porteadores entendiendo que todos cumplían con su trabajo, cosa que contravendría la costumbre anunciada de graduarlas.

Perfil Ruta Machame etapa 5. Ascenso.

               Para ello nos metemos en la tienda al objeto de prepararlas y es entonces cuando advertimos que había desaparecido dinero de tres paquetes que llevaba Juan en su mochila. En dos de ellos faltaban unos dólares en cada uno y en el otro unos euros. Parece ser que algún “manos largas” se había cobrado la propina por adelantado y desde luego, como le diría a Buhembo posteriormente, había tenido que ser alguien del equipo y durante los periodos en los que permanecíamos en la tienda comedor.

Esquema del Descenso etapa 5.

            No nos gustó que nos hubieran sustraído cerca de 500 dólares y mucho menos que el tema pudiera estar institucionalizado pero tampoco íbamos a permitir que un garbanzo negro estropeara un cocido más de lo que pudiera estar estropeado.
               Alrededor de las siete y media, ya de noche, cenamos y a las ocho y media nos empiltramos liquidando una jornada enorme en la que hemos caminado durante  doce horas.