9 dic. 2005

28-05. LA HIGA DE MONREAL. 9-12-2005.


La Higa de Monreal desde el este. 25-3-06.
 
Pista que parte de Monreal y Cara Norte.

09-12-2005.

Salida 16 h. Llegada 18 h.

Mixto.

Fácil.

Ascensión.

 Mariano Javierre.
 
Mapa de la Higa de Monreal procedente de Repsol. Vía en amarillo.

Desde que a principios del 2001 comenzamos a ir a Pamplona con cierta frecuencia y con motivo de los estudios que iba a realizar nuestra hija Biola en la Universidad  de Navarra, comenzó a llamarnos la atención una impresionante mole que se levantaba en la orilla sur de la carretera a  unos 20 kilómetros de Pamplona, justamente enfrente de Monreal. Se trataba de un enorme tetón que aparecía en la distancia completamente aislado en medio de una planicie sobre la que se asentaba Pamplona.

A mí se me ocurrió que teníamos que subir hasta allí aprovechando cualquier ocasión en la que viajáramos a buscarla con un poco de tiempo, pero a Rosa no le llamaba la atención en absoluto y la ocasión no se presentó propicia. Ya estamos en el 2005, Biola está haciendo el quinto año de carrera y si nos descuidamos terminará sus estudios allí y...

El nueve de Diciembre, viernes, estoy de “extraño puente “con motivo de la Inmaculada Constitución y tengo que ir a buscarla a Pamplona. Mi chica trabaja por la tarde y ya no va más: me voy a la Higa.

Lo de Higa me costó localizarlo en Internet. No podía recabar información por ningún lado y Google me salvó ofreciéndome un poco de información pero no gran cosa. Bueno, tampoco creía yo que fuera excesivamente necesaria, pero a mí me gusta saber un poco, aunque no demasiado, de a dónde voy.

He quedado a las siete y por tanto, he de aprovechar la tarde. Por eso a las dos menos cuarto me pongo en carretera.

El día está soleado aunque un tanto ventoso a partir del mediodía y lo noto en la carretera con algún que otro bandazo interesante y es que en nuestra zona no es demasiado corriente la presencia de viento y yo, al menos, lo extraño cuando hace pues no tengo costumbre.

La Higa desde Salinas.
 
Serán alrededor de las tres y media cuando paro cerca de Monreal para hacer alguna fotografía de la cara este del pico desde la carretera. Aquí y ahora el viento es considerable y las nieblas vuelan alrededor de la cima.

Alcanzo la parte central del pueblo y me voy al sur por una plaza próxima a la carretera. Me lleva al final del pueblo para atravesar el Río Elorz un poco al sur del precioso puente medieval e introducirme en una pista regularmente asfaltada que tiene toda la impresión de ser la que busco. Estamos a 550 metros de altitud.

Me gustaría tener más tiempo pero es la hora que es y dispongo del tiempo que dispongo. Por otra parte no me encuentro con nadie para pedir información y no me queda otro remedio que tomar mis propias decisiones.

En algún momento he advertido la existencia de una indecisa arista un tanto rocosa que ofrece alguna alternativa dentro de un monte generalmente bastante vestido de vegetación que imagino de media montaña con sus consabidas dificultades. También he llegado a pensar que la franja limpia de arbolado bajo la línea de alta tensión que sube hasta la punta podría ofrecer una vía adecuada de ascenso y eso sí, directo pero desde el punto más bajo del pueblo.

Supongo que habrá camino desde el pueblo y trato de localizar algún indicador pero no lo encuentro y decido progresar un poco por una pista,  que indolente,  da un par de enormes lazadas sin ganar prácticamente altura sobre la falda de la montaña. Probablemente el camino que salga del pueblo irá de frente al monte y por eso no lo he localizado. Entro en la ladera de la montaña, paso junto a un desvío y poco más adelante orillo el coche en una vuelta y cogiendo la mochila me echo a caminar pista arriba.

Son las cuatro de la tarde, mi altímetro marca los 675 metros de altitud y voy para arriba sabedor de que la pista, que está muy mal asfaltada pero perfectamente transitable para los coches, me va a aburrir pero no veo nada mejor. Ahora ya de cerca compruebo que mis sospechas eran fundadas: la ladera está muy vestida y no será muy fácil progresar en un medio vegetal tan espinoso y por ende hostil, donde reina la carrasquilla y con tal señora pocas bromas.
 
La pista se va orientando un tanto de la parte este hacia el oeste a la vez que va ganando altura. La tarde es fría pero a todo trapo no se nota gran cosa a pesar de que no me molesta el forro polar.

Algo más arriba me aproximo al tendido de la luz, localizo unas marcas amarillas en la carretera que parecen ser del camino hacia la punta pero desisto de introducirme en el mismo pues tengo mis dudas.

He localizado un rebaño de cabras de enormes y retorcidos cuernos que están podando por alto a las carrasquillas y, a la segunda va la vencida: en otra vuelta de la pista me introduzco al camino.

Enseguida lo pierdo en una ladera caliza sobre la que las cabras han trazado infinidad de ellos. Estoy por encima de los 825 metros de altitud y no me queda otra alternativa que ir para arriba en las proximidades de la afloración rocosa que he localizado desde abajo.

La Cuenca de Pamplona.

Asciendo buscando pasajes limpios que se cierran continuamente por lo que la progresión resulta entretenida conduciéndome continuamente a las rocas.

Poco más arriba las rocas se sumergen en un bosque mixto muy cerrado en el que destacan los bojes musgosos y las carrasquillas talludas que me lo terminan por poner complicado obligándome a progresar a cualquier precio en plan jabalí.

Espero que más pronto que tarde pueda alcanzar alguna de las lazadas de la pista para salir del cirio y poco después aparecen las hayas y se aclara el monte con lo que ya sin ninguna dificultad alcanzo la carretera.

Doy una lazada con la misma, alcanzo el cortafuegos bajo la línea de alta tensión y me introduzco en él para subir más directamente. La verdad es que sube a destajo pero no debo ser el único que lo utiliza a juzgar por los caminillos que encuentro.

La ascensión no es fácil puesto que el terreno está algo húmedo y tanto árboles como arbustos han sido cortados dejando cumplidos tallos y además las ramas no han sido sacadas por lo que el pasillo está bastante enmarañado.

En cuatro ocasiones más atravesaré la carretera y en la última, muy cerca del final ya por la carretera alcanzo la Higa de Monreal o Elomendi situada a 1289 metros de altitud cuando son las cinco menos cuarto.

Sierra de Alaiz desde la Higa de Monreal.
 
En la cima hace frío, corre un fuerte ventarrón y campan las nieblas: todo un sugestivo programa.

Sierra de Izo entre nieblas.
 
Me pongo el cortavientos, el gorro y los guantes y me dispongo a contemplar lo que las nieblas me permitan.

Cadena fronteriza al nordete. La zona del Orhi.
 
El Anie y los alrededores desde la Cima de la Higa de Monreal.
 
            La cima es amplia y en ella hay un enorme edificio del que emerge una potente antena de comunicaciones adornada de abundantes antenas parabólicas a los que el viento azota impío produciendo espectaculares sonidos. Me acerco a la mesa de direcciones, hago alguna fotografía de la Sierra de Alaiz entre la oscuridad de la niebla hacia el oeste, contemplo la cuenca en la que se sitúa Pamplona entre dos luces y luego, rodeando la instalación me acerco a la Ermita del lado este. Está cerrada a cal y canto pero ofrece un cierto abrigo del viento y a una mala se podría saltar la cerca y abrigarse en el porche. Da la impresión, por lo que he podido ver que posiblemente no haya fuentes en esta montaña caliza, por lo que habrá que tenerlo en cuenta, sobretodo en verano.

Sierra de Gongolaz al este de la Higa de Monreal.
 
No es necesario para comer cuatro nueces y una mandarina, intentar una fotografía sobre los aerogeneradores de la Sierra de Izco  y salir para abajo despendolado pues no hay más que viento, frío y nieblas.

El descenso no tiene otra historia que marchar pista abajo bien abrigado y con las manos en los bolsillos para entrar en calor hasta que, tentado de nuevo, me introduzco en el cortafuegos y bajo dos o tres tramos del mismo.

Higa de Monreal en Primavera 25-3-06.
 
Luego, de nuevo pista abajo ya con mejores condiciones ambientales y cuando la tarde va cayendo, alcanzo el coche y fin de una jornada de 600 metros de desnivel. Son las seis y cuarto.

Aspecto invernal de la Higa de Monreal. 26-12-10.
 
Con la calefacción a tope entro en calor carretera de Pamplona. Recojo a Biola a las siete en la universidad y media vuelta para casa. Hoy ni ha sido una jornada agradable como esperaba ni he disfrutado de unos paisajes que sigo desconociendo. Otra vez será. La montaña también tiene estas cosas.

 

 

  

 

6 nov. 2005

27-05. EL PICO SERRATO. O CIRCULAR A LOS LAGOS DE PANTICOSA. 6-11-2005.

Serrato, Batanes y Xuans desde la Entrada a Pecico. 20-9-08.

Balneario de Panticosa, Ibón de Bachimaña Inferior, Orilla Este de Bachimaña Superior, Balsas de Lumiacha. Ibón de Xuans y Arista Sur del Serrato, Cuello de los Batanes, Ibón de la Basa, Ibón de Labaza y Balneario de Panticosa.

06-11-2005

Salida 07 h. Llegada 14 h.

Sol.

Bastante fácil.

Ascensión.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre

Mapa de Serrato procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            Han anunciado un tiempo estupendo para el domingo día 6 de Noviembre de 2005. El mes sigue con unas temperaturas deliciosas y eso que nos llevamos por delante. Habíamos previsto algo más largo aprovechando que Rosa, por fin, tenía un fin de semana de fiesta pero...

            Finalmente decidimos hacer algo parecido a la Vuelta a los Ibones de Panticosa que ya realizamos allá por el verano del 89 cuando nos estábamos preparando para ir, por primera vez, a los Alpes. Sabemos que la travesía es algo larga, que lo será igualmente dieciséis años después y por ello decidimos madrugar como hace ya mucho tiempo que no lo hacemos aquí por el Pirineo.

            Nos levantamos a las seis de la mañana, compramos pan tierno y marchamos para arriba hasta Panticosa  para llegar al Balneario cuando acaban de dar las siete.

 
            Aparcamos junto a la embotelladora, me pongo las botas  y sin más nos vamos de camino cuando van a ser las siete y diez.

            Está amaneciendo y la mañana está un tanto fresquilla mientras atravesamos el fondo del Balneario para acercarnos a la Casa de Piedra a 1650 metros de altitud. Es una firme promesa para un día que puede resultar espléndido.

            Son las siete y veinte cuando tomamos el empinado camino que se orienta al norte por la orilla derecha del Caldarés de Baños. El camino es conocido en sus múltiples recodos y pasajes. Nos enseña, ya es sabido, el Macizo de las Argualas  recién iluminado por el cálido sol de la mañana, elegimos el camino de la izquierda tras el rellano intermedio y nos acercamos al río con el camino. Vamos progresando en dirección norte únicamente con la inquietud de saber cuánto nos costará alcanzar Bachimaña Inferior.

            Subimos a ritmo normal la Cuesta del Fraile y siempre con la idea de que se nos hace largo nos plantamos en el puente del ibón cuando son las ocho y media. Hemos subido en hora y diez, como en nuestros mejores tiempos: 600 metros, sobre 500 metros por hora.
 

Bachimaña Superior, Piedrafita, Zarre y la Punta de la canal de Pecico.
 
            La Vuelta de los Ibones no tenemos intención de darla tal y como lo hiciéramos la primera vez. No queremos llegar hasta la presa del Bramatuero inferior y por tanto iniciamos el rodeo del Ibón de Bachimaña Superior por su orilla este. Hemos dejado el camino transitado y nos vamos por el que no le gusta ni un pelo a mi chica. Dice que es un continuo sube y baja pero yo no creo que sea peor que el de la orilla este y, para ir hacia Bramatuero, desde luego que es más corto.

            Pasamos junto a la Casa de Aragonesas y comprobamos que no han limpiado casi nada. Bueno, allí, junto a la casa, está el barracón portátil que subieron. Se supone que continuarán larán, larán. ¡Joder qué país!

            Eso sí, han tendido 300 ó 400 metros de manguera de plástico y allí está y esperamos que no pase a engrosar el ya cumplido paquete de basura que hay en la zona.

            Pasamos por la base de un par de pequeños corredores que se elevan por la ladera este del ibón y tras superar la escorrentía vestida de hielo, junto al escalón rocoso de la mitad del lago, alcanzamos un potente cono de deyección  relleno de abundante material de arrastre y tomamos para arriba en dirección este.

            La Pared Este de Bachimaña no es una completa desconocida para nosotros pero tenemos claro que por un lado o por otro nos ha de permitir acceder a la zona alta de la travesía, alrededor del Pico Serrato.

            Tras subir un primer resalte medianamente inclinado accedemos a un rellano pedregoso desde el que se perfila una larga arista en la que se adivina una depresión central.

            Unos metros más arriba se confirma nuestra sospecha y nos introducimos en un amplio corredor que se va cerrando poco a poco hasta convertirse en un estrecho y sombrío desfiladero en el que se encuentra asentada una fina capa de nieve de la semana.
 
Basa Central de la Lumiacha.

            Buscamos el mejor camino entre un lecho de grandes bloques graníticos y alcanzamos fácilmente el horizontal y estrecho collado desde el que avistamos la lóbrega pared oeste del Pico Serrato manchada levemente de nieve. Estamos a 2480 metros de altitud y nos encontramos frente a las Balsas de Lumiacha: ¡Bingo!

            Son las nueve y media de la mañana cuando nos incorporamos al amplio barranco que asciende en dirección sur desde el Ibón de Bramatuero Inferior.

Cara Sur de Paternrille desde las balsas de Lumiacha.

            Contemplamos las balsas a la vez que vamos tratando de localizar la vía más cómoda para continuar nuestro ascenso.

Ibón y Pico Xuans.
 
            Dudamos un poco pero finalmente se impone la lógica: nos orientamos con la Peña de Xuans y, de esa manera alcanzamos el umbral del Ibón de Xuans al que llegamos con el sol.

            Son las diez de la mañana, estamos al sol, a 2600 metros de altitud y decidimos para a almorzar un poco junto al desagüe del ibón. Es buen lugar para ello en una mañana auténtica de postal.

            Se trata de un precioso y recóndito circo lacustre en el que destaca el Pico Xuans al sur y el Pico Serrato al este, dos soberbias pirámides del más puro granito del Batolito de Panticosa.

            Un cuarto de hora más tarde continuamos camino y encontramos huellas sobre la nieve cuando vamos a incorporarnos a la orilla este del ibón. Son de ayer y aunque no son necesarias con tan poca nieve, al menos nos sirven para confirmar camino sobre la amplia pared sudeste del ibón.

            Transitamos inicialmente la orilla este del ibón para, casi de inmediato, abandonarla  por una vía más franca  y más directa a la zona norte de la pared en la que nacen los paredones del Pico Serrato.

            Son menos de 200 metros de desnivel que subimos fácilmente y que nos depositan sobre el amplio collado, en la zona de la arista sur del Pico Serrato.

            En su día hicimos Peña Xuans y el primer Diente de Batanes hasta la brecha. Hoy nos vamos a subir al Serrato.

            Estamos sobre los 2750 metros, giramos a nuestra izquierda y comenzamos a ascender por la amplia y suave loma vestida de grandes bloques cubiertos de nieve, hasta que la arista se empina y nos ofrece su ladera este, soleada, con poca nieve y con aspecto de que será relativamente fácil describir una travesía en ascenso.

            Así será puesto que enseguida aparece a nuestra vista un segundo diente, más atrás del primero y hacia allá nos vamos, más o menos, por las huellas que también se van al pico. Me gusta el estilo del trazador al que le sucedió lo mismo que a nosotros: que no conocía el pico.

La Arista Cimera de Serrato.
 
            La pared se empina conforme nos aproximamos a la arista que alcanzamos antes de una pequeña zona de verticales diedros.

            Desde arriba advierto que la cima está bastante más atrás, le indico a Rosa que faldee en horizontal mientras yo me las veo un poco, en compañía de las huellas, para bajar hasta la depresión siguiente, abandonando la arista  perdiendo unos metros más para continuar seguidamente con el flanqueo en ascenso.

            Nuestra travesía nos lleva a la vertical de la cima y ascendiendo de frente alcanzamos la arista ya muy próximos a la cima. Nos quedan alrededor de 50 metros muy dentellados y con algún paso en el que hay que hay que poner bastante cuidado tanto con manos como con pies.
 
Ibón de Xuans desde Serrato.

En la Cima del Pico Serrato.
 
            Son las once y veinte cuando alcanzamos la cima del Pico Serrato, también llamado El Peñón, situado a 2881 metros de altitud. Una enorme cita lo confirma.

Bachimaña desde la Cima del Pico Serrato.

            El Pico Serrato es un balcón difícilmente igualable. Hacia el norte se desplega toda la cadena fronteriza desde El Gran Pic d’Aratille hasta la Gran Faxa; al este las Neveras  y el Vignemale; al sur los Dientes de Batanes y el Pico Xuans; y al oeste desde las Argualas hasta Punta Zarre. Por abajo estamos rodeados de ibones: Los Bachimaña, los Azules, el de Xuans, las Basas de Lumiacha, Los Bramatueros, los del Serrato, el del Letrero y los de la Rinconada de Bramatuero. Así que, no vamos a discutir si merece la pena o no el esfuerzo.

Marmoleras, Piedrafita y la Cresta del Pecho.
 
            Hacemos fotografías y diez minutos después nos vamos para abajo pues nos queda tajo.

Vignemale desde Serrato.
 
La Norte de la Punta y Dientes de Batanes.
 
            El descenso lo hacemos siguiendo una travesía lo más directa posible en la pared este del pico, coincidiendo con el principio y el final de nuestro camino de ascenso.


La Este del Pico Serrato.

La Norte de Peña Xuans.

Recordando viejos tiempos, siempre nuevos, frente a Xuans.
 
            En veinte minutos nos bajamos al collado y ascendiendo suavemente alcanzamos el punto más alto del mismo, lugar de grato recuerdo que inmortalizamos esta vez con una foto de mi señora sobre el hielo del ibonciecho lo que en su día fue un baño. Son las doce del mediodía de una jornada absolutamente espléndida.

            Estamos a 1780 metros de altitud y dejando a nuestra derecha la arista este del Xuans iniciamos el descenso. Allá abajo está el Balneario de Panticosa.

            Hemos de bajar la enorme pared sur que culmina en la cima del Pico Xuans. Para ello hemos de descender escalón a escalón y comenzamos con el primero que nos tiene que depositar en el Ibón de la Basa.

Ibón de la Basa desde la Pared Sur de Xuans.
 
            No recordamos nada del camino y por tanto nos vamos de frente por el primer corredor que nos parece transitable. Son alrededor de 150 metros de desnivel que bajamos por un corredor bastante empinado  hasta que alcanzamos la pedrera que rodea al ibón en su parte central, y allí iniciamos una travesía por la pedrera en dirección oeste para rodear el ibón por su orilla oeste.

Ibón Alto de la Baza desde la Basa.
 
            No llega a media hora lo que nos cuesta alcanzar el Ibón de la Basa situado sobre los 2650 metros de altitud. Hacemos alguna foto y continuamos para abajo de nuevo en dirección sudoeste.

            Hemos de abordar el descenso del segundo escalón glaciar de unos 200 metros de desnivel que haremos también a través de un par de corredores que nos permiten transitar el escalón desde la parte oeste del Ibón de la Basa a la parte este del Ibón Superior de Labaza para rodearlo por su orilla este.

La Clásica del Ibón de Labaza y de fondo desde Garmo Negro a La Faxa.
 
            Se nos va otra media hora parta alcanzar el Ibón de Labaza situado a 2450 metros de altitud. Allí fotografiamos el precioso ibón y la cara sur de los Batanes, todo antes de empezar el descenso de verdad.

La Sur de los Dientes de los Batanes.
 
            Hemos de descender 350 metros  en dirección sudoeste a través de un enorme pedregal granítico hasta que alcancemos sobre un lomo herboso el camino a los Brazatos. En la parte superior encontramos el Ibón Inferior de Labaza pero luego nos hartamos de granito de todas las dimensiones imaginables recordando nuestro tránsito anterior muchísimo más cómodo con los crampones: ni una sola piedra.

Ibón Inferior de Labaza o del Serrato.

            Sobre los 2200 metros atravesamos la tubería que baja las aguas de los  Ibones  de los Brazatos a la Central de Baños y nos encontramos con las primeras almas vivientes que bajan de los Brazatos. Se trata de un par de “marroquís” a los que dejamos atrás para alcanzar posteriormente a un grupo de cuatro de la tierra que también se quedan atrás ya que nosotros bajamos de frente atajando las lazadas del camino. Hay que liquidar lo más pronto posible los 450 metros de desnivel que nos quedan y que nos han de depositar en el Balneario junto a la fuente de San Agustín, cuando van a ser las dos y media del mediodía, dando así por liquidado un desnivel de 1275 metros.
 
Precioso skyline de Panticosa con Arguslas. Garmo Negro Pondiellos, Arnales e Infiernos.

            Enseguida nos llegamos al aparcamiento del coche y sin pérdida de tiempo nos vamos carretera abajo. A las tres y diez estamos en casa para comer con nuestra hija Biola.
 

30 oct. 2005

26-05. FORCALLO DE ESPIN. 30-10-2005.

Forcallo de Espín atrás desde la Carretera de Orús.

Espín, Desembocadura del barranco de Petralba en el Río Basa, Cara Norte de la Sierra de Picardiello y espolón central. Vuelta por el camino del barranco.

30-10-2005.

Salida 15 h. Llegada 18 h.

Sol.

Bastante fácil.

Ascensión.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa del Forcallo de Espín procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            Las Sierras de Portiello y Picardiello se extienden de este a oeste y separan el Valle del basa, que queda al norte con la Guarguera situada al sur.

            Si por el norte está casi abandonado, posiblemente a causa de unas pésimas comunicaciones que pueden paliarse con la nueva carretera Yebra-Fiscal, por el sur se extiende un auténtico desierto prepirenáico.

            Queremos conocer un poco estas sierras tan próximas y tan lejanas a la vez y para ello decidimos irnos hasta Espín, pues de Orús en adelante no hemos pasado nunca.

            El domingo 30 de octubre de 2005 nos vamos aprovechando que la tarde no tiene mala pinta y no va a hacer justicia con las predicciones meteorológicas  para este largo puente de Todos los Santos en el que, parece ser, que la sequía del 2005 se está arreglado un poco a tormenta limpia.

            En poco más de media hora pasamos por Yebra, San Julián y Orús; tomamos la pista que pasa por el norte del pueblo y tras 3 kilómetros llegamos a Espín.

            El pueblo que está abandonado pero en el que hay media docena de casas que se ocupan ocasionalmente, está situado en una pequeña loma  al norte junto al Río Basa a 1120 metros de altitud, y nuestro primer problema es encontrar el camino que conduzca al “paco.”

            Lo intentamos por medio del pueblo a través de una pista que conduce exclusivamente a una pilona eléctrica y, dando la vuelta sobre nuestros pasos, nos vamos a la parte este del pueblo  pues por allí debe haber algún medio para bajar hasta el río.

Camino del Forcallo de Espín.
 
            Encontramos trazas de camino y una tubería de agua sin enterrar, y por allí nos vamos para abajo para atravesar el Barranco de Petralba y dirigirnos  al sur para cruzar el Río Basa, unos 40 metros más abajo.
 
            Lo hacemos al este de una brecha que ha abierto el río en la roca y ascendemos fuertemente unos metros para salir del estrecho del río y encontrar una vieja pista que se va al sudeste a la vez que se llena de pinos jóvenes que crecen como pelos y que nos dificultan el paso.

            La pista termina 300 metros más allá en el lecho de un barranquillo subsidiario que lleva las aguas de las últimas lluvias. Y le digo a Rosa que no vamos por allí a ninguna parte en un monte que supongo absolutamente vestido. Pero a pesar de ello nos vamos un poco más al este ganando unos metros de altitud y alcanzando una grada herbosa por encima del nivel del barranquillo.

            El monte no esta demasiado vestido y hacemos una travesía en suave ascenso aprovechando unos claros en la ladera y progresando en dirección sur. Luego un barranco lleno de margas grises nos permite subir un poco más de tal forma que encontramos un viejo camino  que va un poco al sudeste y decidimos seguirlo.

            Con alguna dificultad pues no está transitado en absoluto, vamos ganado altura  en dirección sudeste introducidos en un amplio barranco  que se eleva hacia la parte alta de la sierra.

Santa Orosia y Oturia desde el Forcallo de Espín. 6-7-10.
 
            El camino termina en una vieja tiradera de madera sobre los 1350 metros de altitud, bastante limpia de vegetación y nos elevamos por ella en dirección oeste hasta alcanzar una silla alojada sobre un claro contrafuerte de la sierra orientado en dirección norte.

            La tiradera se va para arriba en dirección sur para posteriormente adentrarse en la ladera este del contrafuerte, vagando sucesivamente en una y otra dirección sin ganar prácticamente altura, hasta que decidimos finalmente abandonarla por un camino de animales que asciende por medio del vestido bosque y que nos va a permitir ascender  con la ayuda de los bojes  los últimos 70 metros que son muy empinados y que nos depositan en la cabecera de la sierra. Estamos en el Forcallo de Espín a 1500 metros de altitud.

Guara y Fragineto desde las inmediaciones del Forcallo de Espín. 6-7-10.
 
            La divisoria de la sierra está medianamente transitable y nos vamos  unos metros en dirección a Picardiello, en dirección oeste, con intención de visualizar un poco el Valle del Guarga desde allí, pero ni el día es el más apropiado pues está muy neblinoso, ni la hora la más adecuada con el sol en el oeste.

Enebro común con frutos en Portiello.
 
No hacemos apenas fotografías, lo que ya es decir. Hemos empleado aproximadamente hora y media en subir  y a pesar de que queda todavía tarde, diez minutos después, nos vamos para abajo por el mismo camino que hemos traído en ascenso con cuidado de no extraviarlo en tan empinada pared.

Luego, tras bajar la parte superior, en lugar de irnos hacia las indecisas lazadas de la tiradera de madera nos vamos directamente para abajo siguiendo la loma del contrafuerte que se encuentra bastante limpia de vegetación, lo que nos permite alcanzar la tiradera  en el lugar en el que se introduce en la ladera este del contrafuerte.

Enebro de miera también con frutos cerca de Espin.
 
Desde allí nos vamos para abajo hasta una enorme caliza ocre situada en el lugar al que ha llegado el camino, yo siempre tomo referencias, y a partir de ese lugar, desandamos el camino hasta muy abajo, más abajo del lugar en el que lo hemos encontrado a la subida.

Hemos decidido continuar camino abajo: nos tiene que llevar al pueblo necesariamente.

De vuelta en Espín.
 
Alcanzamos unas fajas frente al pueblo y tras perder el camino nos acercamos al lecho del río para cruzarlo por cualquier parte en la vertical de Espín.

Unos metros más al este encontramos el viejo camino empedrado que asciende un tanto al nordeste para salir del lecho del río e incorporarse a la loma en la que se asienta el pueblo.

Todavía volveremos a perderlo pero no nos importa pues nos iremos al encuentro de la pista que se prolonga valle adentro hacia el este y con ella alcanzaremos Espín y el coche cuando van a ser las seis de la tarde, poniendo fin a un paseo de alrededor de 500 metros de desnivel .

Volvemos a casa con la intención de volver en otra ocasión, mejor vestidos de piernas, para reconocer un poco más estas sierras cada vez más colonizadas por la soledad y por las plantas espinosas.

16 oct. 2005

25-05. IBONES DE LAS ALBAS Y DE LA SARTEN. 16-10-2005.

Deliciosa imagen del Ibón de la Sartén.

Sallent, Barranco de Pondiellos y desagüe de los ibones.
 
16-10-2005.

Salida 9 h. Llegada 16 h.

Desnivel acumulado 1100 m.

Distancia recorrida 11000 m.
 
Tiempo efectivo 06 h.
 
Fácil.

2 p.

1 d.

Agua en los barrancos y en los ibones.

Lugar poco transitado.  La ida debe realizarse por el camino utilizado para la vuelta. La nieve caída y el afán de subir nos lleva  a un barranco paralelo al buscado y para alcanzar los ibones  hemos de atravesar la Cresta de Torozuelo.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de los Ibones de las Albas y la Sartén. Vía en amarillo.

           Había llegado el Otoño 05 y no habíamos hecho prácticamente nada desde la vuelta de los Alpes, habían llegado las lluvias, ya era hora, y había caído la primera nevada. El sábado 15 de Octubre la nieve baja hasta los 1800 metros en la cara sur de Telera y Tendeñera y aunque anuncian una ventana de tiempo decente para el día siguiente, no nos lo creemos demasiado pero preparamos la marcha.

Foratata desde Sallent.
 
El domingo a las siete de la mañana es noche cerrada pero el cielo está plagado de estrellas y no lo pensamos más a las ocho y cuarto en Sallent buscamos la pista que empalma, según nuestras noticias con la de La Sarra.

Nos vamos por la pista que conduce hasta El Salto y nos damos la vuelta. Luego subimos hasta la zona de acampada y vuelve otra vez. Probamos junto al polideportivo y nada. Salimos del pueblo por la carreterilla que lleva a las inmediaciones del Mirador de San Mamés y después de hacerla dos veces preguntamos en el pueblo. Nos dicen que la pista no existe desde Sallent y que hay que ir por La Sarra pero que si en la ermita cogemos el camino y no lo perdemos nos llevará hasta el Ibón de la Sartén sin problemas.
 
Musales y Sancha Collons desde Sallent.

Bajamos hasta la ermita, aparcamos frente a ella y nos vamos para arriba por un amplio y verde camino que parte en dirección sudeste. Estamos a 1305 metros de altitud cuando nosotros queríamos llegar por la pista hasta los 1500 metros aproximadamente. Va a ser un día duro pero tenemos ganas.

Son las nueve de la mañana y enseguida, la no transitada pista se estrecha y se convierte en sinuoso camino ascendente entre prados, en dirección este y en medio de una vegetación mixta de entre la que destaca el espino amarillo con las hojas llenas de agua.
 
Tebarray.

Suerte que el camino en seguida se aproxima al pinar, se reafirma un poco, gira un tanto al nordeste y nos conduce a un rellano herboso un tanto aclarado de vegetación.

Cruzamos la portera con pastor eléctrico, dejamos allí a unas vacas que quieren bajar a sus corrales y proseguimos por un camino que se aclara definitivamente al transitar por la pradera alpina de la orilla izquierda del Barranco de Pondiellos.

Enseguida me doy cuenta de que lo de no perder el camino ha sido una broma: la pradera alpina está salpicada de caminillos practicados por las vacas y hemos de ir a lo nuestro; y lo nuestro, que es un error, no es seguir por la orilla izquierda del barranco como indica el mapa sino ir ganando altura poco a poco ya que hemos de tomar un barranco lateral también en la orilla izquierda del principal.

Vertiente Sur del Collado de la Forqueta.
 
Transitamos por el Tresarrato con dirección hacia la Foya de las Saleras puesto que, aunque no lo sabemos, vamos hacia el Barranco de Torozuelo.

Creemos que estamos más altos de lo que en realidad estamos, puesto que pensamos que el barranco próximo es el de Las Salbas pero no será así.
 
Nos aproximamos al barranco para localizar el camino que debe transitar por la orilla derecha del mismo y no localizándolo nos vamos para arriba por la orilla izquierda comenzando a pisar nieve continua sobre arándanos cuando entramos a la Pinada de San Juan.

Encontramos algunos robellones medio sepultados por la nieve pero no nos detenemos a mirar  pues sabemos que nos espera una jornada que puede ser dura y larga.

Vamos engañados de altitud y confundidos de valle. Hasta creemos que el altímetro se ha movido pero no será así.
 
La Sudoeste de la Cresta de Torozuelo.
 
Ascendemos en dirección este hasta salir por encima de los últimos pinos negros. Allí encontramos una bifurcación del barranco. La rama más próxima está seca y la atravesamos para incorporarnos a la rama más rotunda que se alarga  hacia el este en busca de un circo superior bastante bien conformado. Allí tiene que estar el Ibón de la Sartén, pensamos pero, y el Ibón de las Salbas ¿dónde está? Tendría que estar a nuestra vista pues el mapa lo sitúa a 2200 metros de altitud...

Estoy convencido de que no nos encontramos donde pensábamos y nos vamos barranco arriba con nieve muy noble aunque profunda: habrá sobre 30 centímetros de espesor pero cede completa al paso y sirve para practicar escalones casi en cualquier parte salvo sobre piedras lisas e inclinadas.

Sobre los 2150 metros de altitud paramos a almorzar un poco ya que son las once y cuarto.

El día está muy bueno y el sol se aproxima al lugar donde nos encontramos. A pesar de ello se nos hace fresco al parar y por ello no perdemos demasiado tiempo. Echamos un café con leche caliente y continuamos para arriba dispuestos a realizar un trabajo duro.

Y así será. Primero buscamos pasajes suaves haciendo eses pero en vistas de que la nieve está igual por cualquier parte, dejamos a un lado las eses y nos vamos de frente para arriba por la derecha del corredor.

La pendiende se pondrá tiesa enseguida alcanzando los 35º de inclinación y nos obliga a subir a tirones y con frecuentes descansos. Al final se hace largo el ascenso ya que, no en vano, subiremos por encima de los 300 metros de desnivel. Pero no importa mucho: el día es espléndido y estamos dispuestos a disfrutarlo con esta nieve.

Al final el corredor se arrellana un poco y nos conduce a un falso cerrojo tras el que no hay ni ibón ni espacio casi para el mismo.

Subiendo ya me he dado cuenta de que allí no hay nada, de que el circo que se prolonga en ascenso hacia el sudeste es un paredón muy vertical y que únicamente conduce al pico que llevamos a nuestra derecha y que, por tanto, o nos damos la vuelta o nos acercamos hacia una brecha próxima en la arista que llevamos a nuestra izquierda.

Rosa también ha pensado lo mismo y, alcanzada la cabecera del resalte que acabamos de subir, nos vamos en suave ascenso que no es lo mismo que de llano, al encuentro de la pared que defiende el acceso a la brecha. Se trata de una travesía a media ladera con una pendiente que superará los 30º y que, con ciertas dudas al principio, pasamos bien gracias al estado de la nieve.
 
Infiernos desde la Arista de Torozuelo.

Me asomo al collado pero prosigo hacia un gendarme situado al oeste de la brecha. Son alrededor de 20 metros de desnivel que subimos por una pared escalonada en la que afloran algunas rocas que nos sirven como apoyos tanto para manos como para pies.

Son las doce y media, estamos a 2505 metros de altitud y contemplamos desde aquí el barranco por el que se supone que deberíamos haber subido. Nos encontramos en la Cresta de Torozuelo. Allí abajo, al norte parece ser que está el Ibón de las Salbas y aquí debajo, al nordeste se supone que está el de la Sartén, al que creemos que no veremos por esta ocasión.
 
Garmo de la Mina, Tebarray e Infierno Oeste.
 
Hacemos algunas fotos, contemplamos al Tebarray, los Infiernos, Garmo Negro, Algas y Argualas aquí mismo delimitados por el Garmo de la Mina y por la Punta de los Zerez, y con las ganas nos vamos para abajo.

En la brecha nos lamentamos de no llevar nada de material para asegurar pero a mí se me ocurre bajar unos metros que se ven desde arriba para echar una ojeada a la parte inferior del corredor. En el peor de los casos remontar 20 metros no van a ninguna parte.

Me ha parecido que el corredor no tiene aspecto de cortarse pero no estoy seguro. Es muy vertical y prefiero cercionarme de lo que veo. Con esta nieve no puedo marchar aunque no lleve piolet, los crampones no sirven para nada, y en el peor de los casos si marcho para abajo lo haré en blando y sobre una ladera totalmente vestida de nieve suave y esponjosa.

El corredor tiene alrededor de 50 metros con una pendiente aproximada de 60º de los de verdad en su parte más severa, creo que hemos hecho pocas cosas con esta pendiente, pero el descenso es una delicia: paso a paso de cara al valle, clavando todo el pie y sin un solo resbalón.

Enseguida veo la parte de corredor que me faltaba y le digo a Rosa que baje ya, que no hay problema.

Corredor Nordeste de la Arista de Torozuelo que acabamos de bajar.
 
La nieve nos llega hasta más de medio muslo pero es lo mismo, se baja de cine. Luego se suaviza un poco la pendiente y se amplía el corredor convirtiéndose en una pared erguida en la que iniciamos una travesía en descenso y en dirección norte para aproximarnos al Barranco de las Albas  lo más arriba posible, es decir, bajando lo mínimo.

Cerca ya del lecho del barranco bajamos unos metros más de lo previsto para tener un buen acceso al mismo bajo un resalte rocoso.
 
Cubeta Lacustre de la Sartén.

Ya en el barranco continuamos por las huellas de unos sarrios y remontando alrededor de 50 metros alcanzamos el Ibón de la Sartén situado a 2400 metros de altitud. Es la una menos cuarto y hace una espléndida mañana cálidamente soleada.

Collado entre Zerrez y Algas Norte.
 
El ibón que tiene ya la superficie cuajada es un círculo un tanto prolongado hacia el lado norte. El desagüe vierte aguas al oeste y hacia el norte hay una salida hacia un falso collado situado a nivel superior por el lado norte del Garmo de la Mina.

Los dos Ibones de las Albas.
 
En el lugar disfrutamos de una inenarrable y maravillosa soledad en medio de la cálida quietud  del momento. Luego volvemos a la zona del desagüe para irnos hacia abajo por la orilla derecha del mismo.


En la orilla derecha del Barranco de las Albas, perfectamente nevada, localizamos el camino de subida al ibón, contemplamos diafanamente el corredor por el que hemos bajado y siguiéndolo por su perfil sobre la nieve alcanzamos los Ibones de las Albas situados a 2200 metros de altitud.

En una roca plana y sobre las mochilas nos sentamos a comer al sol. ¡Ya teníamos ganas de sentarnos! Es la una y media del mediodía.

Ibón Grande de las Albas.
 
Los ibones son dos pequeñas charcas situadas en el lecho del, aquí, plano barranco. El más alto es minúsculo y el de abajo tiene la superficie medio cristalizada.

Hacemos algunas fotos, comemos y bebemos con sed, satisfechos por haber podido alcanzar nuestro objetivo cuando ya casi nos habíamos despedido. Ha sido una mañana de trabajo pero ha merecido la pena el disfrute del paisaje y de la nieve.

Arándanos en los Ibones de las Albas.
 
A las dos de la tarde, tras otro café con leche, nos ponemos en marcha. Tenemos delante de nosotros un resalte que vamos a atacar por la orilla derecha del barranco que es por donde está marcado el camino en el mapa, a pesar de que la tentación invita a atajar por la izquierda.

El desagüe consta de dos ramas. La principal se va hacia un potente resalte practicado sobre lecho rocoso y nosotros optamos por proseguir por su orilla derecha aprovechando que es una ladera algo inclinada pero vestida de verdura. Por ella bajamos un primer tramo pero alcanzamos una zona en la que hay restos del paso de aludes y donde se inicia otro resalte vertical.

Cascada Superior del Desagüe de las Albas.

Hemos de desviarnos un poco hacia el norte para pasar bajo una preciosa cascada de la rama derecha del barranco y descender por una media ladera, algo delicada, sobre el cauce de esta rama ahora profundamente encajonada. Bajamos unos metros más pero nuestra vía va parar a un resalte final ya prácticamente en el cauce del Barranco de Pondiellos que no me gusta nada.

Me gusta tan poco que decido darnos un poco la vuelta, pasar el cauce de la rama derecha del barranco y buscarnos la vida por en medio de las dos ramas.

La otra cascada del Barranco de las Albas desde el de Pondiellos.
 
Para el cruce del barranco aprovechamos un pequeño rellano del mismo en el que se rompen un poco las paredes que lo encajonaban y como no lleva demasiada agua no hay problema. Luego nos vamos a media ladera al encuentro de la rama izquierda a ver si aparece algo aparente en medio de un paretazo de muy mal aspecto.

Cuando ya casi estamos pensando en remontar y tomar la izquierda del barranco se nos hace la luz: hay un diedro lateral oculto por un pino caído sobre la parte de arriba que no hemos visto hasta que, buscando me he colocado en la parte superior. Es bastante vertical pero tiene las suficientes presas para bajar la media docena de metros que tiene y que nos depositan en una zona terrosa y escalonada que nos conduce al cono de deyección de la rama izquierda del Barranco de las Salbas.

El descenso es incómodo ya que la nieve ha desaparecido prácticamente pero nos permite cruzar la rama del barranco y situarnos en la orilla izquierda del Barranco de Pondiellos.
 
Foratata desde el Barranco de Pondiellos.

Proseguimos en dirección sudoeste ya al encuentro de “ese camino que si no perdemos nos llevará a...” y creemos localizar una cita que inicia la subida del resalte por la orilla derecha aunque el mapa marcaba la izquierda. Enseguida el camino se localiza cerca del barranco y lo seguimos hasta que se corta en un viejo desprendimiento tras el que no se ha vuelto a reafirmar.

Pero ya no hay problema bajamos a través del pinar al sol de la tarde un poco molesto en la cara hasta alcanzar los prados situados en la base del Barranco de Torozuelo y ya perfectamente orientados y siguiendo una media ladera adecuada alcanzamos camino transitado a la mañana. El resto es un descenso conocido con los tejados de Sallent como horizonte y más allá un delicadísimo deleite otoñal con el Portalet y del Aguas Limpias.
 
Valle del Aguas Limpias con la Lana y Arriel.

A las cuatro y cuarto hemos liquidado los 1250 metros de desnivel de la jornada  que no ha sido más que un duro y delicioso día de disfrute con recio sabor montañero.