6 dic. 1994

14-94. PETRECHEMA. 6-12-1994.



Casquete Somital de Petrechema desde el Collado de Linza. 12-9-05.

Plano de la Casa, Collado de Linza y Arista Oeste.
06-12-1994.
Salida 08:30 h. Llegada 15 h.
Mixto.
Fácil.
Ascensión.

Rosa Mª. Martínez y Biola y Mariano Javierre.

Mapa de Petrechema procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            El Otoño 94 comenzó lluvioso para ir afianzándose y regalarnos con un tiempo extraordinario en su segunda mitad. Por tanto, queremos aprovechar  la situación para ir haciendo actividades que de alguna manera están en carteras.
            El martes 6 de Diciembre, primer día de los dos festivos de esta esperpéntica semana, es el elegido para marchar a Petrechema. Hay que madrugar pues la carretera es larga y, en consecuencia, nos levantamos a las seis menos cuarto para estar en carretera a las seis y veinte y volver desde Martillué pues hemos dejado en casa el anorak de Biola.
            Es noche cerrada y la poca circulación que hay es debida a los cazadores.
            Pasamos Por Jaca y en Puente La Reina nos vamos hacia Hecho en busca de la mejor carretera pero en Embún se acaba y aparecen las nieblas. Llegamos a  Hecho como si fuera Pernambuco y tomamos el desvío a Ansó con más nieblas y sueño: lo de siempre.
            En Ansó comienza a clarear y la niebla se levanta. La carretera nos lleva hasta Zuriza. Junto al Cámping nos vamos hacia Linza por carretera recién asfaltada en los tres primeros kilómetros, luego quedan un par más con los conocidos baches. Empleamos hora y cincuenta minutos en el viaje.

El Plano de la Casa de camino al Collado de Linza. 14-6-10.

            Aparcamos en el Plano de la Casa frente al refugio situado a 1350 metros de altitud, nos calzamos y vestimos un poco y a las ocho y media comenzamos el camino en dirección nordeste, hacia la zona de los refugios, ascendiendo suavemente por el praderío para salirnos del fondo del hayedo.
            La mañana es suave, el cielo está cubierto, lo que ha impedido que la helada fuera más fuerte, pero a pesar de ello el suelo está helado.
             El camino bien marcado nos conduce contorneando lomas de praderío pero ganando altura. Nos quitamos los anoraks y proseguimos hasta que a las nueve y media paramos a almorzar ya que Biola no ha desayunado nada debido a sus dichosos mareos.
            Yo no como nada pues no tengo apetito y diez minutos después reemprendemos el camino, la mañana sin sol está fresquita y más aquí parados.

El faldeo tras el Collado de Linza. 20-2-09.

            Unos suaves repechos nos conducen hasta el Collado de Linza situado a 1906 metros de altitud. Hasta aquí el camino es conocido pero se abre en dos: el de la izquierda o norte que se echa hacia la Mesa de los Tres Reyes y el de la derecha que era el que queríamos tomar la vez anterior que estuvimos aquí y que suponemos que llevará a Petrechema.
            Ahora, sin nieve, el camino está perfectamente perfilado sobre el praderío y lo seguimos para contornear un pequeño contrafuerte por el norte y enseguida empiezan a aparecer piedras calizas blanquecinas.
            Cuando terminamos de contornear el contrafuerte nos alcanza la niebla que estaba aparcada sobre los 2300 metros.
            En un falso collado viramos de nuevo un poco al norte y tomamos la Cresta Oeste de Petrechema que larga y suavemente nos conducirá a caballo entre dos profundas depresiones.

Nieblas en la Cima de Petrechema.

            La cresta es suave, fácil y amplia. La niebla nos empuja por detrás y nos pinta la cabeza de blanca escarcha. Nos cruzamos con dos que bajan y enseguida estamos arriba. Son las once y veinte cuando alcanzamos la Cima de Petrechema, para los franceses Pic d’Ansabere situado a 2360 metros de altitud.
            Nos abrigamos un poco, sacamos los bocadillos y nos ponemos al abrigo que aquí no es fácil. Contemplamos las Agujas de Ansabere, la norte es un enorme monolito cilíndrico separado del pico por una profunda brecha de unos 30 metros de profundidad, el paredón este es vertiginoso y se pierde allá abajo en la niebla.

Nos hacen una foto en la Cima de Petrechema.

            Destrepo un poco y me bajo a un pináculo situado al este pata tratar de tener más perspectiva. Hacemos una foto y nos volvemos a la cima en la que hay una cruz de hierro a la que acaba de llegar una pareja con su perro. Charlamos un poco mientras contemplamos intermitentemente la Aguja Sur de Ansabere.
            Poco después, el tiempo no invita a más,  nos vamos para abajo encontrándonos con gentes que suben. Son las doce.
            En el falso collado decidimos cambiar de ruta y bajar hacia el sur al encuentro del camino que atravesando el Barcal de Linza llega al Collado de Petrechema. Nos introduce en una zona de simas y depresiones kársticas hasta que encontramos el camino balizado en rojo y blanco que viene del collado. La pareja vuelve también por nuestro camino.

 Petrechema desde el Collado de Linza. 20-2-09.

            Seguimos el camino hasta que comienza a separarse del fondo del valle, momento en el que lo abandonamos para bajarnos hasta el inicio del Barcal de Linza.
            Junto a un enorme canto errático situado en la zona de las hayas más altas paramos a comer cuando son las dos menos cuarto. El día sigue tristón y fresco a pesar de que las nieblas se van retirando hacia el norte mientras que el valle hacia el sur aparece totalmente claro y limpio.
            Media hora después remprendemos el camino de vuelta atravesando la parte superior del hayedo y tras bajar un escalón lleno de enormes ramas que allí se están pudriendo, alcanzamos la pista. Por ella, tranquilamente, contemplando un precioso hayedo, nos acercamos a los Merenderos del Plano de la Casa y nos llegamos al coche, a pleno sol, cuando son las tres de la tarde.
            De vuelta recogemos algunos puntones de haya abandonados antes de que se pudran y sin circulación nos vamos valle abajo por la Foz de Biniés comprobando que no hay gran diferencia de carreteras. A las seis de la tarde estamos en casa dando por concluida una jornada  en la que hemos movido 1000 metros y que ha resultado más suave de lo que habíamos previsto.