30 oct. 2005

26-05. FORCALLO DE ESPIN. 30-10-2005.

Forcallo de Espín atrás desde la Carretera de Orús.

Espín, Desembocadura del barranco de Petralba en el Río Basa, Cara Norte de la Sierra de Picardiello y espolón central. Vuelta por el camino del barranco.

30-10-2005.

Salida 15 h. Llegada 18 h.

Sol.

Bastante fácil.

Ascensión.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa del Forcallo de Espín procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            Las Sierras de Portiello y Picardiello se extienden de este a oeste y separan el Valle del basa, que queda al norte con la Guarguera situada al sur.

            Si por el norte está casi abandonado, posiblemente a causa de unas pésimas comunicaciones que pueden paliarse con la nueva carretera Yebra-Fiscal, por el sur se extiende un auténtico desierto prepirenáico.

            Queremos conocer un poco estas sierras tan próximas y tan lejanas a la vez y para ello decidimos irnos hasta Espín, pues de Orús en adelante no hemos pasado nunca.

            El domingo 30 de octubre de 2005 nos vamos aprovechando que la tarde no tiene mala pinta y no va a hacer justicia con las predicciones meteorológicas  para este largo puente de Todos los Santos en el que, parece ser, que la sequía del 2005 se está arreglado un poco a tormenta limpia.

            En poco más de media hora pasamos por Yebra, San Julián y Orús; tomamos la pista que pasa por el norte del pueblo y tras 3 kilómetros llegamos a Espín.

            El pueblo que está abandonado pero en el que hay media docena de casas que se ocupan ocasionalmente, está situado en una pequeña loma  al norte junto al Río Basa a 1120 metros de altitud, y nuestro primer problema es encontrar el camino que conduzca al “paco.”

            Lo intentamos por medio del pueblo a través de una pista que conduce exclusivamente a una pilona eléctrica y, dando la vuelta sobre nuestros pasos, nos vamos a la parte este del pueblo  pues por allí debe haber algún medio para bajar hasta el río.

Camino del Forcallo de Espín.
 
            Encontramos trazas de camino y una tubería de agua sin enterrar, y por allí nos vamos para abajo para atravesar el Barranco de Petralba y dirigirnos  al sur para cruzar el Río Basa, unos 40 metros más abajo.
 
            Lo hacemos al este de una brecha que ha abierto el río en la roca y ascendemos fuertemente unos metros para salir del estrecho del río y encontrar una vieja pista que se va al sudeste a la vez que se llena de pinos jóvenes que crecen como pelos y que nos dificultan el paso.

            La pista termina 300 metros más allá en el lecho de un barranquillo subsidiario que lleva las aguas de las últimas lluvias. Y le digo a Rosa que no vamos por allí a ninguna parte en un monte que supongo absolutamente vestido. Pero a pesar de ello nos vamos un poco más al este ganando unos metros de altitud y alcanzando una grada herbosa por encima del nivel del barranquillo.

            El monte no esta demasiado vestido y hacemos una travesía en suave ascenso aprovechando unos claros en la ladera y progresando en dirección sur. Luego un barranco lleno de margas grises nos permite subir un poco más de tal forma que encontramos un viejo camino  que va un poco al sudeste y decidimos seguirlo.

            Con alguna dificultad pues no está transitado en absoluto, vamos ganado altura  en dirección sudeste introducidos en un amplio barranco  que se eleva hacia la parte alta de la sierra.

Santa Orosia y Oturia desde el Forcallo de Espín. 6-7-10.
 
            El camino termina en una vieja tiradera de madera sobre los 1350 metros de altitud, bastante limpia de vegetación y nos elevamos por ella en dirección oeste hasta alcanzar una silla alojada sobre un claro contrafuerte de la sierra orientado en dirección norte.

            La tiradera se va para arriba en dirección sur para posteriormente adentrarse en la ladera este del contrafuerte, vagando sucesivamente en una y otra dirección sin ganar prácticamente altura, hasta que decidimos finalmente abandonarla por un camino de animales que asciende por medio del vestido bosque y que nos va a permitir ascender  con la ayuda de los bojes  los últimos 70 metros que son muy empinados y que nos depositan en la cabecera de la sierra. Estamos en el Forcallo de Espín a 1500 metros de altitud.

Guara y Fragineto desde las inmediaciones del Forcallo de Espín. 6-7-10.
 
            La divisoria de la sierra está medianamente transitable y nos vamos  unos metros en dirección a Picardiello, en dirección oeste, con intención de visualizar un poco el Valle del Guarga desde allí, pero ni el día es el más apropiado pues está muy neblinoso, ni la hora la más adecuada con el sol en el oeste.

Enebro común con frutos en Portiello.
 
No hacemos apenas fotografías, lo que ya es decir. Hemos empleado aproximadamente hora y media en subir  y a pesar de que queda todavía tarde, diez minutos después, nos vamos para abajo por el mismo camino que hemos traído en ascenso con cuidado de no extraviarlo en tan empinada pared.

Luego, tras bajar la parte superior, en lugar de irnos hacia las indecisas lazadas de la tiradera de madera nos vamos directamente para abajo siguiendo la loma del contrafuerte que se encuentra bastante limpia de vegetación, lo que nos permite alcanzar la tiradera  en el lugar en el que se introduce en la ladera este del contrafuerte.

Enebro de miera también con frutos cerca de Espin.
 
Desde allí nos vamos para abajo hasta una enorme caliza ocre situada en el lugar al que ha llegado el camino, yo siempre tomo referencias, y a partir de ese lugar, desandamos el camino hasta muy abajo, más abajo del lugar en el que lo hemos encontrado a la subida.

Hemos decidido continuar camino abajo: nos tiene que llevar al pueblo necesariamente.

De vuelta en Espín.
 
Alcanzamos unas fajas frente al pueblo y tras perder el camino nos acercamos al lecho del río para cruzarlo por cualquier parte en la vertical de Espín.

Unos metros más al este encontramos el viejo camino empedrado que asciende un tanto al nordeste para salir del lecho del río e incorporarse a la loma en la que se asienta el pueblo.

Todavía volveremos a perderlo pero no nos importa pues nos iremos al encuentro de la pista que se prolonga valle adentro hacia el este y con ella alcanzaremos Espín y el coche cuando van a ser las seis de la tarde, poniendo fin a un paseo de alrededor de 500 metros de desnivel .

Volvemos a casa con la intención de volver en otra ocasión, mejor vestidos de piernas, para reconocer un poco más estas sierras cada vez más colonizadas por la soledad y por las plantas espinosas.

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