3 nov. 2013

48-13. CIRCULAR AL TOZAL DE LAS COMAS CON UN INTENTO A FENEZ. 3-11-2013.


Arista Norte del Tozal de las Comas.

Pista del Sorrosal, Refugio Plana de Abozos, Barranco Sarriesas, Collado del Cebollar y Arista Noroeste. Descenso por Mondiniero y Camino de Litro.

03-11-13.

Salida 08 h. Llegada 16 h.

Mixto.

Fácil.

Ascensión.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

 
Mapa del tozal de las Comas procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Para el 3 de Noviembre de 2013 han anunciado un tiempo no más que discretillo en altitud y con esas circunstancias marchamos al monte: es lo que hay y consecuentemente el tiempo decidirá acerca de nuestro futuro.

 
            Son las ocho y diez de la mañana cuando damos la vuelta al coche en la Barrera de la Pista del Sorrosal a 1250 metros de altitud y nos ponemos en camino, pista arriba y en dirección norte tras desechar el Camino a Litro acartelado al inicio de la pista.

            Ese camino nos conduciría a Mondiniero y las Comas que sería nuestra alternativa baja del día pero nos dificultaría la consecución de otros objetivos de mayor altura.
 
Intentaremos Fenez por esta vertiente.

            La mañana está con una temperatura de dulce  y allá arriba, recién iluminada por el sol aparece la espléndida Cara Sur de Otal. Tenemos una hora larga de camino para tomar la decisión pues nos apetece el corredor oeste que no conocemos.

            Enseguida aparecen las nieblas condensándose sobre la cabecera de la Sierra de Tendeñera y anidando débilmente en desperdigadas zonas interiores, lo que nos invita a dejar Otal para otro día. Será un acierto.

 
            Subimos la pista tranquilamente hasta la gran vuelta bajo el Refugio de las Planas de Abozo y allí tomamos una trocha de vacas que nos introduce en el Barranco Sarriesas. Estamos a 1600 metros de altitud.

 
            La hierba tiene bastante mojadura y aprovechamos trochas de ganado para avanzar en suave y persistente ascenso siempre por la ladera oeste del barranco mientras contemplamos algunas cascadas que articulan el curso del mismo a la vez que nos orientamos con los paredones verticales de la Sur de Fenez.

            A Fenez, que es un pico delicado, hemos subido por el Barranco del Turbón y la Ermita de Santa Elena. Sabemos de varios puntos por los que no se puede subir, al menos con una relativa comodidad,  pero nosotros queremos conocerlo por el sur.

            Cruzamos el Barranco Sarriesas sobre los 1900 metros de altitud  cuando van a ser las diez de la mañana y tomamos la empinada ladera que en dirección nordeste nos tiene que elevar al encuentro del Collado del Cebollar en la Arista Norte del Tozal de las Comas.

            Se trata de una erguida ladera que subimos ya al sol de la mañana y por cualquier parte pues carece de resaltes. Nos mete en sudores pero ya los tenemos descontados.
 

            Alcanzamos precisamente el punto bajo del Collado del Cebollar a 2225 metros de altitud cuando son las once menos veinte de la mañana.

Abajo el Tozal del Cebollar.
 
            Las nieblas muy aparatosas rellenan la parte alta de Ordesa, Tendeñera y Otal, y algunos puntos del sur pero de momento respetan nuestro entorno próximo.

            Echamos un bocado en el amplio collado mientras contemplamos los paredones de la Este de Fenez que se largan hasta allá abajo en busca del Ara conformando una arista en suave descenso.

Los tres corredores de la Sur de Fenez.
 
            Hay tres corredores que a priori tienen posibilidades y que nos deberían permitir alcanzar la arista pero para ello hay que atravesar la Cabecera del Barranco del Bozo que presenta una hondonada recorrida por un caminillo de animales que llega hasta aquí y otra oculta tras un rellano ocupado por una acumulación de bloques calizos de grandes proporciones.

            Son las once cuando tomamos el caminillo con la intención de rodear muy altos la cabecera del circo al objeto de perder la mínima altitud posible. El rellano está 50 metros más abajo pero ópticamente parece más profundo.

            Pasado el caos de bloques, medianamente incómodo, aparece la otra depresión recorrida por dos enormes pedrizas que atravesamos horizontalmente para incorporarnos en suave descenso a la base de las paredes de la Arista este de Fenez.

            Las paredes de Fenez, 300 metros más al este de la cumbre, pierden altura y una faja herbosa cortada por corredores las recorre a media altura, a pesar de ello, no son precisamente fáciles observando tres accesos a las fajas herbosas que parece ser la clave.

            Entramos fácilmente en busca del primer corredor por medio de unos escalones calizos llenos de enebros rastreros y genistas que nos depositan enseguida en la faja intermedia hasta que llegamos al corredor que sube desde abajo y que nos impide la progresión atravesándolo. Por encima las paredes son lisas y verticales.

            Hemos de destrepar por el mismo camino con cuidado, hemos perdido un cuarto de hora y hay que bajar un poco por la base de las paredes en busca de un segundo corredor más bajo.

            Salvamos unos escalones muy erguidos y algo largos y nos elevamos por la pared con alguna dificultad hasta alcanzar una pequeña terraza herbosa que nos ofrece un corredor muy vertical, herboso y medianamente escalonado.

            Serán 10 metros que a Rosa no le apetecen un pelo, menos pensando en destreparlos luego, por lo que decidimos darnos la vuelta y dejarlo, las nieblas nos empiezan a rondar.

            El destrepe es un pelín más comprometido que el anterior pero fuera de la pared, mi chica quiere ir a probar el de más abajo.

 
            Una vira inclinada y por la base de las paredes se convierte en caminillo de animales y cómodamente perdemos algunos metros más Hasta colocarnos en la base del tercer acceso que es una rampa herbosa e inclinada, con tránsito de rebecos tras la que superado un primer resalte aparece un corredor estrecho y vertical, con muy buena roca al que entramos decididamente. Tiene dos partes igualmente erguidas de una decena de metros cada una pero se suben muy bien. La salida es un tramo herboso y vertical algo húmedo que hay que hacer con mucho cuidado. Nos deposita ante el muro somital de alrededor de 5 metros que, aunque verticales, se suben muy bien y nos deposita en el filo de una arista estrecha, afilada, vestida de gendarmes y envuelta en las nieblas.


            Hay una vira herbosa en la vertiente norte que se puede alcanzar destrepando unos metros y, supongo, pues las nieblas hurtan una buena parte de la visión, que se podrán faldear las agujas inmediatas para proseguir en busca de la cima.
 

            Fenez tendrá que esperar. Nosotros nos damos la vuelta, destrepamos la pared y el corredor y salimos al caminillo que hemos utilizado al bajar.


            Media hora emplearemos el volver al Collado del Cebollar y es la una cuando tomamos la Arista Norte del Tozal de las comas en el punto donde la hemos dejado para marchar a Fenez. Las nieblas esconden la pared en la que hemos pasado un  buen rato de esta mañana.

            La arista es amplia y presenta una serie de resaltes suaves y cómodos que permite subir por cualquier parte. Nos entretenemos contemplando Ordesa a nuestra izquierda y nieblas a nuestra derecha que han tomado posesión de los contrafuertes del sur de la Sierra de Tendeñera. Ordesa también tiene una buena ración de nieblas.
 

            Es la una y media cuando alcanzamos la Cima del Tozal de las Comas a 2342 metros de altitud. En la cima a la que hemos llegado a la vez que las nieblas nos sentamos a comer abrigándonos un poco ya que el día no es frío.

            A falta de un gran paisaje hurtado por las nieblas, recordamos nuestras diferentes  subidas a esta cima y las vías empleadas para ello. Se trata de un pico muy bien plantado con cinco aristas: la nor-noroeste que acabamos de subir y que se junta con la nordeste unos metros antes de alcanzar la cima tras haber arrancado del Tozal del Cebollar, la este que arranca del Puente de los Navarros, la sur que enlaza con Mondiniero y la oeste que se pierde hacia el Sorrosal.

Faldeo hacia Mondiniero.
 
            Media hora después, las nieblas persisten, iniciamos el descenso de la arista sur. A mí me extraña no ver el nicho abrigado que hace la arista unos metros debajo de la cima pero he creído ser cuidadoso al elegir la orientación de salida. Bajamos alrededor de 150 metros, el Collado Mondiniero no aparece y las nieblas que se disipan momentáneamente me permiten comprobar que estamos bajando la arista oeste. Por ello iniciamos un largo faldeo a través de una inclinada ladera vestida de hierbas crecidas que nos conducirá un rato después al Collado Mondiniero situado a 2120 metros de altitud.

            Desde el amplio collado amable y lleno de verdura iniciamos el ascenso en dirección sur. Un poco transitado camino lleno de eses cortas recorre en ascenso las inmediaciones de la arista, se pone tieso en la parte alta y nos deposita suavemente en la Antecima de Mondiniero situada 2250 metros de altitud.
 

Nieblas en Ordesa.
 
            Allí, viramos un poco al sur-sudeste para recorrer la amplia loma que nos ha de llevar hacia el Casquete Somital de Mondiniero.

            Recordamos el tremendo ventarrón que tuvimos que soportar el día en que me arrancará las gafas de la cabeza y disfrutando de un rato en el que las nieblas se han disipado ligeramente nos llegamos a la Cima de Mondiniero situada a 2295 metros de altitud cuando son las tres de la tarde.

            También en esta cima hay que tener cuidado al elegir la arista de descenso entre la que baja por el Tozal de Rosera y la del Serrato del Cajicar que es por donde queremos bajar, pero no será problema aunque no las hayamos caminado ninguna de las dos: tenemos visibilidad suficiente para elegir correctamente.
 

            Se trata de una amplia arista que baja en dirección sudoeste orientada entre Viu y Linás. Llena de verdura permite un descenso cómodo mientras contemplamos telonera a la sierra desde Manchoya a Erata.

            Sobre los 2000 metros de altitud la arista se abre en dos y proseguimos por la rama este a pesar de que la oeste, de menos entidad nos ofrece un largo tramo de descenso limpio de arbolado. Nosotros descendemos un  par de resaltes vestidos de pinos, enebros rastreros y mucho cardo asentado sobre pradera alpina y con ello alcanzamos un rellano en el que se dibujan caminos de animales.

            Estamos a 1800 metros de altitud y en el rellano comprobamos que el camino se difumina lejos de concretarse. Así que faldeamos el rellano por el oeste en busca de camino que salga para abajo. Justamente y hacia el sur, unos bojes cortados nos señalan el inicio de nuestro camino. La limpia de la entrada es reciente y la continuación tiene una importante limpia de hace un par de años. No está muy transitado pero no nos ofrece ninguna duda.

            Vuelta a vuelta se introduce en el pinar con importante sotobosque de boj en consistente descenso presentando tramos empedrados de otros tiempos en los que sería muy utilizado.

Precioso yesquero.
 
            Hay que descender persistentemente hasta entrar en el robledal, de allí el nombre de Serrato Cajicar, un bosque muy limpio y con preciosos ejemplares instalados sobre las antiguas fajas de labor establecidas en la ladera.

            El descenso no lo regalan después de la jornada que llevamos en las piernas y son las cuatro y media cuando alcanzamos la pista en las inmediaciones de la barrera. Nos hemos ido a un desnivel de alrededor de 1525metros y nos hemos quedado comprometidos con Fenez para mejor ocasión, quizás subiendo por el Tozal del Cebollar.

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