Cala Mitjana, San Tomas, San Jaume, Son
Bou, Calas En Porter Llucalari y Es Canutells.
10-05-2026.
Desnivel acumulado 450 m.
Distancia Recorrida 31000 m.
09 h.
Mixto.
Fácil.
A estas alturas de la actividad tenemos
descontado casi todo y automatizado el trabajo, solamente hay que dejar que
transcurra el día pues nuestro piloto automático se encarga y ya no nos molesta
casi nada ni tampoco nos maravilla y podríamos decir eso de que estamos en los
“minutos de la basura.” Los proyectos se disfrutan más cuando se preparan que
cuando se realizan y eso es un defecto de esta sociedad que lo quema todo.
El Aguas hay que llevarla comprándola en
los muchos lugares que ofrece la Costa Sur de Menorca. Nosotros nos quedamos
con las ganas de probarla en el Barranco Sa Coba.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
¡Qué
bien se duerme vivaqueando al resguardo de la lluvia! Pues eso, la dureza del
suelo no cuenta, la humedad del mar tampoco y las vueltas en el saco son menos
vueltas… o es que nos estamos acostumbrando, lo que también cuenta.
Son
las seis de la mañana del 10 de Mayo de 2026 cuando estamos de contemplación
sentados dentro del saco: hoy ha sido una noche en primerísima línea de playa.
En
un lugar cómodo las tareas cotidianas resultan más fáciles y son las siete
cuando tranquilamente nos ponemos en camino a por la penúltima para fotografiar
nos en nuestra suite y alcanzar el fondo de la cala pues cuando vimos la cabaña
ayer no nos preocupamos de más ya entre dos luces.
Inmediatamente
abandonamos la cala utilizando un camino amplio que se va a liar por el
interior en una serie de subes y bajas que son muy asumibles al sol y sombra de
la mañana, primero al nordeste para luego continuar al sudeste en un tramo que
pasará de los 7 kilómetros con seguridad.
Después
de un rellano nuestro camino nos baja hasta unos prados naturales y verdísimos
que son atravesados por el Barranco Sa Coba, será el único en el que veamos
correr el agua de toda la isla y nos entran tentaciones de pegarnos un remojón
pero es muy temprano y tenemos mucha jornada por delante.
Seguidamente
continuamos con subes y bajas suaves con camino bastante sombreado que nos
acercará al Barranco de Binigaus por medio del que llegaremos a la playa del
mismo nombre, tras dos horas y media de camino pues vamos suaves ya que es la
marcha que nos conviene.
Hay
un camino con mucha arena suelta que paralelo a la playa nos acerca a las
urbanizaciones, suerte que es un tramo corto y enseguida mejora el firme, para
poco después depositarnos en Sant Tomas que recorreremos seguidamente siguiendo
su paseo marítimo.
Luego
un tramo de camino junto a la playa nos lleva a la entrada de la Albufera de Son
Bou. Se puede seguir por la misma playa pero nuestro GR la va a rodear por el
interior y por allí continuamos.
Es
una pista amplia y terrosa que se camina bien y en la que, a la entrada nos han
anunciado que hay una zona inundable.
Vemos
tortugas, un par de cochinas muy marranas que se revuelcan en el cieno del
Barranco Son Boter y al rato llegamos al punto en el que hay que cruzar el
barranco en una zona muy llana y empantanada.
Hay
pasarelas de hormigón pero el agua las cubre ligeramente por lo que hay que
descalzarse, arremangarse los pantalones y adelante con cuidado pues hay un
tramo central de piedras que se han movido de su asentamiento original y si
pisas fuera de ellas te hundes en el cieno hasta la rodilla. Es un tramo de
algo más de un centenar de metros que hay que hacer con cuidado, tanteando las
piedras con los pies y del que los paseantes mayoritariamente se dan la vuelta
prudentemente. Otro sin bastones empiezan pero de seguro que acabarán con agua
hasta el culo.
Un
tramo fuera de la Albufera nos lleva a Sant Jaume, una urbanización que
atravesamos siguiendo las balizas que
nos depositan en Son Bou para desde allí fotografiar la Basílica Paleocristiana
hecha una auténtica ruina.
Son
las doce y cuarto, vemos un merendero con sombra pues hace bastante calor y
preguntamos por un super que está cerca por suerte. Compramos unas cervezas y
nos sentamos a comer y a descansar a la sombra.
Alrededor
de la una menos cuarto continuamos para salir de la urbanización y continuando
por el lecho de un torrente seco alcanzamos enseguida la pedregosa y reducida
Cala Llucalari, cuando es la una y cuarto y de inmediato salimos en ascenso
para recorrer por el interior un largo tramo de alrededor de 7 kilómetros que
nos permitirá acercarnos a Cala En Porter.
Son
las tres y media cuando entramos a la
urbanización adosada a la cala pero en lugar de acceder a la misma, nuestro
camino marcha por fuera en ascenso para alcanzar la parte alta de la
urbanización. Allí encontramos un parque infantil con suelo de hierba
artificial y sombreado que nos llama poderosamente para que soltemos las
mochilas y nos quitemos las botas. Nuestros pies siguen siendo, quizás, el
único problema que nos acucia.
Charlamos
con un dominicano que ha venido a la isla para ganar un poco de dinero extra
pues tenía trabajo en Barcelona. Hasta nos aconseja un super barato para
comprar agua.
Comprada
el agua que necesitamos continuamos camino cuando son las cuatro y media, la
tarde es tórrida pero ya no nos queda demasiado tajo.
Salidos
de la urbanización continuamos por un camino algo sombreado que poco después
nos llevará a Cales Coves, un pequeño arenal en las inmediaciones de un par de
grandes cuevas. Allí tranquilamente nos remojamos los pies, una pequeña
delicatesen que nos permitimos.
Media
hora después, la cala no nos ofrece nada especialmente apetecible por lo que
continuamos camino a ver si sale algo adecuado para nuestro vivac. Caminaremos
casi tres cuartos de hora y cuando estamos ya próximos a una urbanización
encontramos unas gradas de roca que
pueden irnos muy bien para cenar y nos quedamos.
Mientras mis chicos preparan la cena yo me
alargo hasta Es Canutells. Hay un gran merendero a la entrada pero cuando
vuelvo a todo trapo para avisarles ya es tarde.
Son
las siete, la cena está medio preparada, el butano se ha terminado y nos
servirá para comprobar que la pasta china que llevamos no necesita hervir.
Además Juan ha encontrado un final de prado llano y con un poco de hierba que
nos va a servir perfectamente para vivaquear cosa que haremos tras desalojar a
una tortuga que no tiene excesivo interés por permanecer en el lugar. Son las
ocho y cuarto cuando nos metemos en los sacos con los 31 kilómetros que hemos
recorrido y los alrededor de 450 metros que habremos acumulado. ¡Ya solo queda
una!

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