25 jun 2012

38a-12. TAILLON. 25-6-2012.

Subimos la Cara Este del Taillón y no la Norte que se ve.

Col de Tentes, Collado de Bujaruelo, Refugio de Sarradets, Brecha de Rolando, Arista Este y Taillón. Descenso a la Brecha de Rolando, Collado de los Sarrios y Campamento bajo el Corral Ciego.
25-06-2012.
Salida 11 h. Llegada 17 h.
Sol.
Fácil.
Clara Abadía, Raúl López, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa del Taillón procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Fue allá por el año 85 cuando pisamos, con nuestras almas de jóvenes montañeros, la Brecha de Rolando por vez primera, tan llenos de inexperiencia como de ilusión. Aquello fue irrepetible y nos dejó, de manera imborrable, la huella de la picadura de Ordesa en nuestras mentes.

            Conocemos  Ordesa como para poder movernos sin mapa, vamos con cierta frecuencia y por lo general solemos hacer caminos distintos que los hay de manera inimaginable.

            Si hay que ir a Ordesa se va y ahora lo haremos con nuestros amigos Clara y Raúl para que disfruten un poco de lo que tanto hemos disfrutado nosotros.

            Es 25 de Junio de 2012, día de Santa Orosia para los del pueblo y alrededores, pero nosotros nos vamos de romería al Taillón.

            A las siete de la mañana se suben de Huesca y juntos continuamos viaje por el Portalet y Aubisque hasta Gavarnie. Allí tomamos la carretera que sube hacia el Puerto de Bujaruelo y llegados al aparcamiento del Col de Tentes nos bajamos del coche. Son las diez y media y hemos liquidado la dilatada tarea de acercarnos al Collado de Bujaruelo. La otra opción tiene menos coche hasta San Nicolás de Bujaruelo pero luego hay un par de horas con camino y carga.

El Taillón desde antes de llegar a Gavarnie.
 
            Almorzamos un poco en medio de una mañana espléndida, preparamos las mochilas y a las once y cuarto nos ponemos en camino en dirección oeste y por la carretera que en otros tiempos permitía la llegada de los coches hasta el puerto. La carretera llena de escombros que ya no retiran, en suave ascenso nos deposita en el Puerto de Bujaruelo veinte minutos después. Hemos salido a 2210 metros y estamos a 2268 metros de altitud.

 
            Allí tomamos el transitadísimo camino que en dirección este y alternando suaves repechos con tramos llanos avanza bajo la inconfundible Cara Norte del Taillón que hemos fotografiado y se acerca al barranco por el que suelta agua a montón el Glaciar de la Falsa Brecha prácticamente extinto.

            El cruce del barranco crecidísimo a estas horas de la mañana, no es muy fácil de hacerlo completamente en seco pero tampoco tiene importancia y, desde luego, subir utilizando la cadena pasamanos es seguro de un importante remojón; pero no hay problema porque las calizas ocres a pesar de estar muy pulidas tienen una buena adherencia en húmedo.

Sarradets, la Torre y el Casco de Marboré.
 
            Remontamos siguiendo multitud de caminillos establecidos en la pedrera y alcanzamos el nevero que se asienta al oeste del collado. Diez minutos después y a través de un nevero blando alcanzamos el amplio y plano Collado de Sarradets situado a 2590 metros de altitud.
 

            Charlamos brevemente con un grupo de Sabi que baja de la Brecha y ayudamos a pasar los neverillos que ocupan la vertiente nordeste del collado a un jovenzuelo que quiere ver la Brecha de Rolando.

 
            Es la una del mediodía cuando llegamos al Refugio de Sarradets. Estamos a 2580 metros de altitud, cogemos agua, echamos un trago, hacemos unas fotos y un cuarto de hora después nos ponemos en marcha con el horizonte en la Brecha, por tanto en dirección sur.


            El lomo de fina pedriza está descubierto prácticamente hasta arriba pero subida la primera mitad nos vamos a la nieve para subir más cómodamente la mitad superior más inestable.
 
Vertiente Norte de la Brecha de Rolando.

            Alcanzamos el rellano intermedio y contemplamos la Brecha de Rolando al completo. Queda por delante el resalte final algo más corto que el anterior.

            Los dos tercios inferiores están cubiertos de nieve y una buena huella atraviesa el rellano hacia el oeste para alargarse luego en creciente ascenso hacia el sudeste con lo que abandona la nieve debajo de la Brecha.

            Una serie de caminillos, pues la ladera se encuentra transitadísima, nos permiten ascender los últimos metros que nos depositan en la Brecha de Rolando a 2804 metros de altitud.

            Es un lugar espectacular sobre el que se ha dicho infinidad de cosas y del que todo montañero guarda sus emociones personales, supongo que inigualables: una formidable puerta de comunicación entre el Circo de Sarradets al norte y el Circo de Salarons al sur, ¡Ya estamos en Ordesa!

            Dejamos que el personal disfrute a gusto y disfrutamos el lugar mientras comemos un poco al amparo del Pico Bazillac. Hay que dejar la Brecha libre para que el personal inmortalice el momento mineral con sus cámaras. Son las dos de la tarde y el mediodía está espléndido.

Dedo de Bazillac.
 
            Media hora después y siguiendo el camino que recorre la base del Pico Bazillac en dirección oeste contorneamos el pico por su vertiente sur recorriendo los sucesivos vivacs que hay adosados a la pared mientras especulamos sobre la conveniencia de quedarnos a dormir aquí ya que, cosas que suceden, al llegar al Puerto de Bujaruelo he advertido que he olvidado la tienda en casa.

            Cogemos un poco de agua en una de las escorrentías de la pared y alcanzamos la Falsa Brecha, lugar por el que el camino recorre la arista hasta alcanzar inmediatamente el Dedo de Bazillac que faldeamos por el norte.

            Luego, un tramo de arista plana y amplia, con marcado camino nos deposita en la amplia Cara Este del Pico Taillón que subimos tranquilamente y sin carga, ya que hemos dejado las mochilas en uno de los Abrigos de Bazillac.

 
            Son las tres y cuarto de la tarde cuando alcanzamos la Cima del Taillón situada a 3146 metros de altitud. Fotos, explicaciones y recuerdos.

Gabietos.

Vignemale.
 
            Desde esta cima se contempla un amplio panorama del que destaca al oeste los Gabietos próximos y los ya más distantes, Otal, Tendeñera y la Partacua un tanto difuminada. El Macizo de Vígnemele que nos enseña el Glaciar de Ossoue, La Seda y Labas, el Macizo de Neouvielle del que destaca el Pic Long y el Campbieil, el Midí de Bigorre muy distante, la Gela y el Circo de Troumousse incluido el Gerbats, la Suca, y la arista que comprende  las Tres Sorores y el Circo de Marboré, Montañesa, Guara y Oroel de azul marinero y algunas mariquitas de siete puntos que pululan por doquier.


Original de la Brecha de Rolando.
 
            Un rato después desandamos camino en dirección este pasamos la Falsa Brecha, rellenamos un poco de agua, recuperamos las mochilas y tomamos la decisión de proseguir hacia el Collado de los Sarrios en busca de un lugar para montar nuestro campamento.


            Hay mucha nieve, bastante más de la esperada y claro, la nieve ocupa los rellanos, las vaguadas y los abrigos que nosotras buscamos para montar nuestro campamento. El tiempo es bueno y la nubosidad de mediano desarrollo que pulula por el cielo tiene que desaparecer con la caída de la tarde.

 
            Nos asomamos de nuevo a la Brecha de Rolando, son las cuatro y cuarto y tomamos el camino que en descenso faldea las Caras Oeste y Sur del Casco. Hemos de atravesar un par de neverillos con buena huella hasta que alcanzamos un punto bajo situado sobre los 2700 metros, lugar desde el que arranca el Pasamanos del Paso de los Sarrios.

             Se trata de una cadena anclada a la pared de alrededor de 40 metros que en ascenso permite salvar con seguridad un tramo de pared de calizas blancas muy astilladas pero que ofrecen suficientes presas para los pies. Con hielo es imprescindible pero hoy se puede pasar sin utilizarlo.

            Continuamos en ascenso por la base de la pared hasta que nos colocamos ligeramente por encima del punto bajo del Paso de los Sarrios a 2740 metros de altitud. Al sudoeste y debajo ha quedado la boca de la Gruta de Casteret.

            Un poco al este del Pico Anónimo en cuya cara oeste de encuentra la gruta, hay unas zonas rocosas limpias y en ellas creemos ver algo que nos puede interesar, siempre tenemos la posibilidad de volver a un abrigo que hemos dejado atrás en la Pared Sur del Casco.

            Bajamos ligeramente al sur del Collado de los Sarrios y enseguida encontramos un par de lugares planos y limpios de nieve para poder quedarnos. Son las cinco y cuarto, estamos a 2700 metros de altitud.

Primaveras farinosas en el Cuello de los Sarrios.
 
            En un abrigo de piedras bastante plano que cuenta con un poco de hierba plantamos la tienda, nosotros vivaquearemos con los sacos en una pequeña depresión herbosa y plana a la que practicaremos un murete de piedras para cortar el viento que entre por el oeste.

            Tenemos agua que escurre de los neveros unos metros más abajo, así que, pasaremos el resto de la tarde bebiendo y charlando hasta que se hace la hora de la cena.

            Hemos venido un poco cargados pero nuestros estómagos lo agradecerán. Nos hacemos una pasta, un buen trozo de tortilla de patatas, dulces y etcéteras. Tras el vaso de café con leche quedamos bien.

            Alrededor de las nueve y media nos empiltramos. Nuestra habitación tiene un espléndido ventanal desde el que contemplamos los paredones de la Sudoeste del Casco y los corredores que se encumbran en la Cima de la Torre. Estamos bajo el Corral Ciego pero qué maravilla de colores nos regalan los últimos rayos de sol sobre la refulgente caliza.

        Luego el cielo se oscurece débilmente para que de sus cenizas broten un sinfín de brasas incandescentes  que iluminen la quietud de la noche y nuestros recuerdos de vivacs pretéritos pasados con nuestra hija en la inmensidad de un paraíso llamado Ordesa.

            Si quieres seguir aquí tienes la Continuación.

16 jun 2012

37-12. MALLO DE LAS PEÑAS Y CUEVA DEL FORATO DE OS DIAPLES. 16-6-2012.

El corredor bajo la Brecha Sur y el Mallo las Peñas.

Refugio Alto de Gavín, Puerto de Gavín, Contrafuerte Sudeste de las Peñas, Barranco la Artica Gayola, Corrddor Este y Cara Oeste. Descenso pasando por la Cueva del Forato de los Diaples.
16-06-2012.
Salida 08 h. Llegada 16 h.
Sol.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa del Mallo las Peñas procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            El día 16 de Junio de 2012 amanece muy pronto pues dormimos en nuestro coche junto al refugio Alto de Gavín y las primeras luces de la mañana nos despiertan. A pesar de ello, la comodidad de los colchones  nos invita a continuar en horizontal y son las siete y cuarto de la mañana cuando nos levantamos.

            Con cierto sigilo pues la mayoría del personal todavía duerme en sus tiendas desayunamos y alrededor de las ocho menos cuarto nos ponemos en marcha justamente cuando aparece un inglés que viene de travesía desde el Collado de Gavín bastante desorientado.

            Nosotros que ayer reconocimos un camino remodelado que se introducía por la orilla derecha del Barranco de la Artica Gayola y que no nos gustó para nuestros objetivos, nos vamos hacia el norte por la izquierda del Barranco Refoya con la intención de ganar altura suficiente que nos permita alcanzar el rellano del Puerto de Gavín por debajo del Contrafuerte Sudeste del Mallo Las Peñas.

 
            Estamos a 1575 metros de altitud y avanzamos en mediano ascenso por entre las masas arbustivas que están engullendo el puerto hasta que subimos alrededor de 100 metros de desnivel y giramos al este por terreno limpio entrando en un amplio praderío que se eleva paulatinamente hacia el este por debajo del contrafuerte.

            Cruzamos, siguiendo caminos de animales que conducen a beber, un par de barranquillos y en dirección este vamos cogiendo altura a la agradable sombra de la mañana.

            En nuestro horizonte este tenemos un crestón por el que pugna para salir el sol y que en dirección norte se va elevando hasta las Paredes del Contrafuerte Sudoeste del Mallo de las Peñas que queremos contornear.
 

            Utilizamos una depresión en sombra para ascender todo lo posible pero finalmente alcanzamos la cabecera del crestón ya al sol de la mañana y alrededor de los 1900 metros de altitud.

            Al este del crestón va ascendiendo una de las ramas del Barranco de Artica Gayola que baja desde el Mallo las Peñas y que nos podría servir para nuestro ascenso, pero hay que perder bastantes metros y decidimos proseguir por el crestón para arriba en dirección norte.

 
            Encontramos algún hito pero nada a la entrada de la pared, así que tomamos una serie de viras que trazan una diagonal oeste-este y nos vamos con ellas para arriba. Se puede subir un poco por cualquier parte y lo hacemos de manera cómoda.

 
            Unos metros más arriba desembocamos en una cuenca herbosa y  diminuta y un nuevo hito  nos confirma la elección del camino. Enseguida alcanzamos la Cabecera del Contrafuerte Sudeste del Mallo Las Peñas y desde allí se despliega a nuestros ojos el Barranco de Artica Gayola y atrás cerrando el horizonte la Sierra de Tendeñera desde Las Peñas hasta El Ripera.

            Estamos sobre los 2150 metros de altitud cuando hago un hito bien perfilado en la cresta y tras poner en fuga a una manada de un centenar de rebecos elegimos camino que en suave ascenso nos lleve al fondo del barranco por el que progresaremos en dirección noroeste. Estamos en la vertical norte de la Cueva del Forato según mis recuerdos.

 
            Se que el corredor que buscamos para acceder al Mallo las Peñas queda oculto en las paredes desde aquí y que es bien visible desde la entrada a la cueva pero estamos aquí y hay que proseguir por el fondo del barranco convertido ya en irregular depresión hasta alcanzar una amplia pedrera comprimida entre la Arista de Tendeñera y el Contrafuerte Sureste de las Peñas.

            Poco después alcanzamos la base de la pedrera y por su orilla izquierda, buscando los materiales más estables nos vamos para arriba. La subida es corta pero penosa.

            Pasamos un poco por debajo del acceso a la cueva y cuando la pedrera va a morir en las paredes hacemos una travesía en horizontal para alcanzar la otra orilla junto a la cabecera en la que arranca nuestro camino en busca del corredor. Estamos sobre los 2500 metros de altitud

            Hay que apoyar las manos para superar unos primeros metros fáciles aunque erguidos que nos conducen a una pequeña rampa inclinada y herbosa  que nos permite alcanzar las paredes de una preciosa prominencia en el Contrafuerte Sudeste de las Peñas.

Desde la parte superior del Corredor.
 
            Pegada a la pared arranca una amplia vira medianamente inclinada que
 se alarga alrededor de 50 metros y que conduce a un corredor algo más erguido y orientado un poco más al oeste.

            El corredor se sube bien con apoyos de manos sobre calizas ocres muy bien escalonadas y después otros 50 metros nos deposita en un pequeño collado herboso que el contrafuerte practica frente a la cara sudoeste del casquete somital del pico.

 
            Allí giramos a nuestra derecha o norte  e iniciamos el ascenso del casquete somital del pico un poco por cualquier parte ya que se trata de una rampa inclinada con bastante material suelto que te permite elegir camino. Enseguida alcanzamos la Cima del Mallo las Peñas situado a 2656 metros de altitud.

 
            La cima es amplia y desde ella contemplamos el Corredor Este de Sabocos por el que subimos ayer, el Circo Refoya y el Collado del mismo nombre que permite el paso hacia el Rincón del Verde y conecta con la Ripera.

La Oeste del Forato.

Hasta Vignemale.
 
La Este de Sabocos.
 
            Comprobamos la seriedad de las paredes de la norte del pico, y la sartenada de gendarmes que nos separan de la Peña del Forato. Luego buscamos un lugar abrigado al sol para sentarnos a almorzar son las diez y cuarto de la mañana.

            Media hora más tarde iniciamos el descenso que haremos por idéntico camino a la vez que reafirmo algunos hitos y coloco un par de ellos a la entrada de la pared en la parte alta de la pedrera pues no había ninguno.

 
 
            Alcanzamos la cabecera de la pedrera y faldeándola en horizontal en lugar de bajar por ella, ascendemos unos pocos metros con lo que alcanzamos una pequeña grada bajo las paredes y avanzando unos metros por ella en dirección este llegamos a la entrada de la Cueva del Forato de los Diaples. Estamos sobre los 2500 metros de altitud   cuando son las once y cuarto.

Boca sur.

 
            La cueva en su parte sur tiene una entrada en descenso ocupada parcialmente por un nevero y a un nivel superior una ventana que sirve para la iluminación de la sala principal. La sala no es muy alta, tendrá una longitud de alrededor de 25 metros y una anchura un poco menor. En el extremo opuesto un boquete pequeño es el acceso a un estrecho corredor que en descenso pedregoso y suelto permite alcanzar la Boca Norte que es la que se ve desde la Ripera.


 
            Fuera dispone de una pequeña terraza a modo de balcón que permite contemplar los paredones de su alrededor y que en el mejor de los casos exigen un rápel algo por encima de los 50 metros. Luego unos inclinados neveros se alejan de la pared en busca del praderío del Verde.

La ventana y la Boca sur.

Boca norte.
 
            No hay que confundir esta boca con la de la Gran Cavidad situada un poco más al este y a un nivel un poco más inferior y a la que llega la pedriza.

En la Boca Sur.
 
            Hacemos algunas fotos y retornamos a la sala principal para salir al exterior.

            Nos queda la Peña del Forato y por ello iniciamos a partir de la cueva una travesía por la base de las paredes de la peña en dirección este. Nuestro objetivo inmediato es encontrar el corredor que utilizáramos hace ya unos años para salvar el primer resalte bastante vertical y que nos depositara en la pared algo más amable.

            Recordamos que probamos uno en la parte oeste de la peña y que luego forzamos otro más en la vertical de la cima; por ello, recorreremos la base de la pared en busca de algún hito de entrada a la misma pero resultará infructuosa pues superamos claramente la cima hacia el oeste sin encontrar rastros de tránsito ni corredor que tenga futuro aparentemente.

            Bastante al este y utilizando un cono de deyección que sube unos metros nos introducimos en un corredor que desechamos enseguida y volvemos sobre nuestros pasos al encuentro de otro que a nuestro juicio tenía posibilidades.

            Una veintena de metros muy tiesos pero asumibles nos depositan en una especie de pórtico tras el que una rampa muy inclinada está surcada por un corredor vertical. Nosotros evolucionamos un tanto al nordeste del corredor bajo el criterio de la trayectoria que recordamos vagamente hasta que de nuevo somos tentados por el corredor  en medio de una pared que no es muy complicada pero que requiere una atención considerable.

            Mi chica no se siente a gusto pensando más en el descenso que en otra cosa. Hemos remontado alrededor de 100 metros y para ella no ha habido ningún relajo mental. Todo ha sido aproximadamente igual, no tiene demasiada pinta de cambiar y yo lo veo claro: nos damos la vuelta y otro día será. En estas paredes sin ganas no se va a ninguna parte.

La Sur del Forato.
 
            Descendemos deshaciendo los hitos que he ido haciendo en ascenso y lo hacemos, según confesará, de manera más fácil de la esperada.

            En la base de la pared nos espera la pedrera que conduce a las inmediaciones de un gran bloque errático en el que está un trío de navarros.

            Les indicamos el emplazamiento de la Cueva del Forato, la vía para hacer el Mallo las Peñas que hemos dejado llena de hitos y nos sentamos a comer a la sombra del bloque mientras contemplamos su ascenso hasta la entrada de la cueva. Son las dos de la tarde.

 
            Media hora después continuamos camino de descenso con alguna pequeña vuelta hasta alcanzar el fondo del barranco. Una vez allí, enseguida alcanzamos el hito dejado en la cabecera del contrafuerte y seguidamente descendemos el tramo inicial de pared hasta alcanzar el crestón terroso límite de la parte del Puerto de Gavín que hemos subido.

Lotus corniculatus en las Peñas.
 
            Desde allí atajamos directamente descendiendo en dirección sudoeste por una zona de praderío pedregoso en la que nos tropezamos con unos champiñones. Más abajo registraremos algún corro de brujas pero sin éxito, hasta que nos introducimos en la zona de barranquillos y siguiendo aproximadamente el mismo camino que hemos utilizado para la subida nos llegamos hasta el Refugio Alto de Gavín o de la Fueba cuando son las cuatro de la tarde pasadas.

            Hemos movido un desnivel de 1100 metros  y, al menos, 200 metros más sin beneficio aparente que han supuesto una jornada entretenida. Luego vendrá una larga y agradable despedida en el refugio con nuestros amigos valencianos y pista para abajo a liquidar la jornada.

15 jun 2012

36-12. CIRCULAR A SABOCOS POR EL CORREDOR ESTE. 15-6-12.


La poco conocida Cara Este de Sabocos.

Refugio Alto de Gavín, Pared Sudeste de Sabocos, Circo Refoya, Corredor Este, Cara Norte, Cima de Sabocos, Peña Roya, Peña Blanca, Cara Sur de Sabocos y Collado de Gavín.
15-6-12.
Salida 09 h. Llegada 16 h.
Mixto.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Sabocos procedente de Prames. Vía en amarillo.

            A Sabocos hemos subido en repetidas ocasiones. De entre ellas recuerdo una invernal en solitario por el Corredor Noroeste. También hemos subido por la Cara Sur y recorriendo su Arista Oeste.

            Desde aquel día del 2004 en que desde la Cima del Mallo las Peñas contemplé el Corredor Este de Sabocos tenía pendiente el asunto pero el tema de las llaves de las pistas te limita un tanto y la Pista de San Bartolomé de Gavín es muy larga.

            Cada vez que subíamos por la Ripera contemplábamos la Brecha de Sabocos y la Gruta del Forato de los Diaples y me decía que al otro lado me esperaba un reto, uno de tantos que me guarda mi compromiso con la montaña.

            Hoy 15 de Junio de 2012 estamos en Gavín pidiendo la llave. Rodrigo Ramón también sube con su cuñado. Les abrimos la barrera, pasan y cerramos; ellos van a por champiñón y nosotros a lo nuestro.
            Son las nueve de la mañana cuando tras alrededor de 9 kilómetros de pista en bastante buen estado alcanzamos el Refugio Alto de Gavín situado a 1575 metros de altitud, pues hay otro un poco más abajo.

            Guardamos en nuestra mente el Contrafuerte Sudeste del Mallo las Peñas, la Cara Sur de Sabocos y el Circo de Refoya que se aloja entre ambos, con bastante fidelidad ya que es visible desde nuestra casa, pero una vez allí, el Barranco Refoya nos ofrece ciertas dudas ya que su orilla izquierda es una barrera caliza longitudinal y no tengo claro que presente algún punto de rotura para acceder al mismo por encima de las paredes  que conforman la cara sur de la Sierra de Tendeñera. Consecuentemente buscaremos camino por la sudeste de Sabocos.

Hacia el Circo Refoya.

            Cruzamos el barranco que baja del Collado de Gavín y nos vamos en dirección noroeste, en suave ascenso y sobre crecida pradera como si fuéramos hacia el Collado de Gavín. El objetivo es ganar altura para afrontar las paredes de manera cómoda ya que en las inmediaciones del Barranco Refoya son bastante  erguidas y llenas de placas.


            Sorteando manchas de genista y de enebro rastrero ganamos altura mientras nos aproximamos a las paredes llegando a las mismas por un lomo bastante limpio.

            Estamos sobre los 1800 metros de altitud e iniciamos una travesía ascendente en dirección nor-nordeste buscando viras transitables en medio de una pared bastante tendida pero llena de asentamientos de genista.

Collado de Gavín.

            Cambiamos continuamente de dirección pero ganamos altura y superamos las paredes a la vez que se limpian de genista y nos depositan en una ladera mixta y medianamente inclinada que se puede subir por cualquier parte. Hemos alcanzado la cabecera de un contrafuerte que baja de Sabocos y estamos sobre los 1900 metros de altitud.

La Oeste del Mallo las Peñas.

            Vamos ascendiendo la rampa buscando las zonas de mejor tránsito, orientados por el Mallo las Peñas que aparece ensombrecido por el contraluz de la mañana y siempre en dirección nor-nordeste.

            Ha quedado por debajo de nosotros el Collado de Gavín y nos vigila Campaniacha mientras nosotros proseguimos nuestro ascenso aproximándonos al Barranco Refoya que alcanzamos a la entrada del Circo Refoya. Son las diez y media de la mañana y estamos a 2300 metros de altitud.


            El Circo Refoya es un antiguo ibón colmatado y convertido en un amplio rellano cubierto de finísima pradera alpina, en el que anidan neveros residuales y rodeado de paredes por tres de los cuatro puntos cardinales: una perfecta majada para rebecos. Allí nos quedamos a echar un bocado al solecillo de la mañana. Almorzamos corredor entre pan y pan.

            Media hora después, hemos descartado acercarnos al Collado Refoya que es donde arranca la espectacular Cara Norte del Mallo las Peñas pues habrá alrededor de 150 metros de desnivel y ya lo veremos mañana. Cruzamos el circo en dirección nordeste  y de inmediato comenzamos a remontar el mixto cono de deyección del corredor vestido de regular etiqueta al ocre calizo meteorizado de la zona.

Corredor Este de Sabocos.

            Enseguida las pratenses se sumergen en el pedregal y, subir por subir, elegimos de lo malo lo mejor que es la orilla derecha del corredor, por la que se descuelgan materiales calizos claros de mayor tamaño, provenientes de las paredes del sur del mismo.

            Son por encima de 300 metros de corredor pedregoso que hay que subir con experiencia y paciencia y llevamos suficiente de ambas.


            A medio corredor nos enfrentamos con la brecha de Sabocos y nos entretenemos con las diversas perspectivas que el fabuloso tajo nos ofrece a nuestro avance. Cuando terminamos con la brecha nos aparece un espectacular gendarme que vuelve a entretenernos en nuestro ascenso ahora que los materiales son de mayor tamaño y no diré que se suben mucho mejor, pero eso.


            Luego el corredor se estrecha y zonas de materiales sueltos sobre caliza madre nos obligan a progresar con cuidado y de piedra en piedra en busca del nevero de viento que adorna el collado a modo de perlado collar.

Atrás Forato las Peñas y una espectacular aguja de la Este de Sabocos.

            No se nos hace calor, la mañana se ha vestido de cierta nubosidad  y una fresca brisilla nos refresca, así que perdemos el aliento pero sin sudar.



            El nevero tendrá alrededor de 20 erguidos metros y ni siquiera me molesto en abrir huella sobre la nieve blanda, tomo la rimaya derecha y por ella subiremos la mayor parte del mismo. Desde arriba, cerca de los 2700 metros de altitud,  fotografío al son de los resoplidos y reproches de mi chica que suponía que la iba a esperar en el nevero. No, no; a las mujeres hay que dejarlas de vez en cuando que se coman alguna pastilla de chocolate a solas.


            En el collado que conforma la arista de la brecha con el casquete somital del pico visualizamos el Circo de Sabocos y girando al sur proseguimos con el ascenso del casquete somital que es una ladera descompuesta y con trazas de pobres caminillos.

Asnos y Sabocos.


            Enseguida nos sale a recibir el vértice geodésico y a las doce  alcanzamos la Cima de Peña Sabocos situada a 2735 metros de altitud. Hace fresco y nos abrigamos más de lo previsto; el sol se ha parapetado tras una crecida capa de nubes que no sé a cuento de qué han venido.

            Desde la cima contemplamos emergiendo de la neblina nuestro pueblo, pues aunque sea muy de cuando en cuando, sucede lo contrario que la inmensa mayoría de los días: desde Sabi se ve perfectamente entre otros, la Sur de Sabocos.

            Abrigados en la cima se nos va media hora contemplando rarezas como el Gerbats, la Gela y el Soum des Salettes, el Long e incluso el Bugarret. Las Agujas de Chabarrou dando paso a todo el Macizo de Panticosa, Pallas, Vignemale y Ordesa, Montañesa, Oroel, Guara e incluso el Anie.


            Luego tranquilamente ponemos rumbo al oeste y nos vamos cresta adelante en descenso mientras contemplamos los sucesivos corredores que arrancan de la misma: primero el Corredor Norte de Sabocos en el que contemplamos la salida a la arista de la vía normal  proveniente del Corredor Noroeste. Abajo, al norte y vestidos de verde se alojan los Ibones de Sabocos y los Asnos además de algún que otro ibonciecho, las pistas que coronan Mandilar y el Verde

Los Asnos.

            Son esas imágenes tantas veces reconocidas desde diversos lugares que no dejan de propiciar un placer inigualable, es el placer que propicia la montaña.


            La arista es muy fácil y tiene  escapatorias hacia el sur que te permiten faldear cómodamente los bloques o prominencias que de cuando en cuando aparecen. Por el norte, los paredones verticales imponen su severidad manifiesta.



            Luego, la arista se allana y poco a poco se aproxima al Portillo Chetro que es el lugar de paso fácil entre la Selva de Lasieso y el Circo de Sabocos.

Arista hacia Sabocos.

            Echamos una mirada al inicio del descenso hacia el Ibón de los Asnos y continuamos ya en suave ascenso en busca del casetón cimero de Peña Roya.
            Nunca he sabido por qué a una de las Peñas la llamaban Roya y a otra Blanca ya que ambas están compuestas tanto de estratos calizos claros como de ocres y no podría precisar qué color predomina en ninguna de ellas.

Cima de Peña Blanca ¿roya?

            De cualquier forma alcanzamos en suave ascenso la cima de Peña Roya situada a 2571 metros de altitud y buscando un lugar protegido de la brisa nos sentamos a comer. Van a ser las dos de la tarde.

Corredor Trasarriu desde la cabecera.

            Mientras comemos contemplamos el Corredor Trasarriu de gratos recuerdos, recorriendo imaginariamente nuestro ascenso por el mismo. Media hora más tarde reemprendemos camino tras comprobar que el casetón de telecomunicaciones está inoperante.


            Recorremos la arista de salida del Corredor Trasarriu entre Peña Blanca y Peña Roya y enseguida alcanzamos la Cima de Peña Blanca situada a 2555 metros de altitud.

            Todavía nos iremos un poco para abajo en dirección oeste recorriendo el inicio de la Arista de Santa Elena.

            Una víbora áspid contempla mis maniobras montando el trípode para hacer una foto de cima y de paso le haré un par de fotos. No habíamos visto nunca víboras tan altas.


            Alrededor de las Tres de la tarde iniciamos la vuelta faldeando en horizontal la Cima de Peña Blanca e introduciéndonos en la amplísima ladera sur de la cresta.

            Sabemos que hay algún caminillo más o menos definido pero ni siquiera nos molestamos en buscarlo. Ponemos rumbo al Collado de Gavín, visible en todo momento al este-sureste, e iniciamos una larga travesía que se puede realizar por cualquier parte.

Androsacea alpina.

            Siempre en suave descenso y administrando el desnivel alcanzamos una zona intermedia de praderío en la que no localizamos champiñón y en la que hemos localizado a un buscador desde la arista.
La vertiente Oeste del Collado de Gavín.

            Se nos va una hora en la travesía y alrededor de las cuatro de la tarde nos llegamos al Collado de Gavín situado a 2000 metros de altitud.

            Recorremos una parte del ondulado y amplísimo collado registrando algunos corros de brujas, echamos un trago y nos vamos para abajo en dirección sudeste para alcanzar las inmediaciones del barranco que hemos ascendido por la mañana antes de alcanzar las paredes.

            Siempre por los claros de praderío entre matas de genista y enebro nos vamos para abajo hasta toparnos con un  ciervo joven que se ha debido despeñar y ya es pasto de la mosca. Luego alcanzamos el Barranco de Gavín y nos llegamos al refugio poniendo fin a nuestra circular a Sabocos en la que nos hemos chupado un desnivel de 1200 metros. Son las cuatro y media de la tarde.

            Nos pegamos un remojón en el barranco y luego  nos vamos a saludar a un grupo de valencianos que han venido a celebrar algo suyo en un lugar, para ellos habitual y que les encanta. Pasaremos una tarde estupenda de charla sobre lo humano y lo divino ya que nuestras ideas al respecto son bastante coincidentes.

            Somos invitados insistentemente a todo cuento llevan y han venido cargados, pero entendemos que es su fiesta y nosotros alrededor de las nueve y media nos empiltramos. Mañana tenemos tajo y ellos por esta ocasión han venido de celebración. ¡Maja gente!