19 oct 2016

72-16. LA FAJA DEL MALLO. 18-10-2016.

Entrando a la Faja del Mallo desde el Tozal.

Pradera de Ordesa, Camino de Salarons, Collado Norte del Tozal del Mallo, Faja del Mallo, Espolón Oeste de Punta Narronal y vuelta por el mismo camino.
18-10-2016.
Desnivel acumulado 1300 m.
Distancia recorrida.10000 m.
Tiempo efectivo.07 h.
Sol.
Bastante fácil.
Juan Castejón y Mariano Javierre.

Mapa de la Faja del Mallo procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Era Junio de 2005 cuando hicimos nuestra primera incursión en la Faja del Mallo. Terminaríamos en Punta Narronal tras reconocer  el Corredor del Barranco de la Canal.
            Años después volvemos a la Faja y resolvemos el problema al entrar por Salarons y Salir en San Nicolás de Bujaruelo. No fue fácil.
            En una ocasión posterior acompañamos para mostrarla al personal que quiere verla. No está transitada en absoluto, no hay camino que no sean trochas intermitentes de rebecos, no hay ni un solo hito  más que el que localizamos en el Espolón del Murallón de la Gatera…
            Hoy 18 de Octubre de 2016 vamos a facilitar la posibilidad de que pueda ser recorrida por montañeros que atesoren cierta experiencia en fueras de camino y que posean suficientes ganas de conocer algo nuevo.

Espectacular imagen de la Tozal del Mallo.

            La faja se puede recorrer en ambos sentidos obligando a utilizar un par de vehículos si no se quiere hacer a pie desde San Nicolás a las Casas de Oliván en Ordesa lo que gravaría demasiado la actividad.

Detalle del Corredor Surete del Tozal del Mallo.

            Si se entra desde San Nicolás  de Bujaruelo hay que tomar el camino que sube por la Orilla derecha del Barranco de Gabieto hasta la cascada y desde allí iniciar una larga travesía en busca de la Arista de la Gatera  justo en la base de las Paredes de Punta Blanca donde termina o empieza la Faja del Mallo. También se podría acceder desde la Cabaña de Eléctricas de Bujaruelo y a través del Collado Escusaneta faldear  toda la cabecera de los Barrancos de Gabieto.
            Siempre la hemos hecho desde la Pradera de Ordesa en la que dejas el coche y comienzas caminando por la carretera hasta las Casas de Oliván a 1330 metros de altitud.

Entrada al Corredor Sudeste del Tozal del Mallo.

            Hay que tomar el Camino de Salarons, que asciende por  el bosque y tras cruzar el Barranco de Salarons elegir continuación entre el Camino de la Fajeta,  las clavijas de Salarons o el Corredor Sudeste del Tozal, al gusto. El objetivo es alcanzar el Collado Norte del Tozal del Mallo que es el inicio o final de la Faja del Mallo.

Salida del Corredor Sudeste del Tozal del Mallo.

            Nosotros salimos de la pradera a las diez menos cuarto, hemos dado tiempo a que el sol y el viento fueran secando la hierba y nos subimos por el corredor  en hora y media al collado situado a 2229 metros de altitud. Se trata de una subida corta con una parte superior erguida y herbosa y una salida fácil y directa al collado. Hay que vigilar a los rebecos que acostumbran a cruzar  de cuando en cuando y te apedrean.
            La Faja del Mallo es muy amplia pues tendrá por término medio 200 metros largos de anchura. Está medianamente inclinada y cuenta con dos zonas: la superior de calizas claras y la inferior de calizas ocres y verdura. Su orientación es sur y visible desde antes de llegar a Torla por carretera: es una de las  estampas más clásica del parque

Calizas ocres sobre fondo de calizas claras.

            Tiene la estructura clásica de Ordesa compuesta de proas y corredores sucesivos y se puede recorrer por cualquier parte para el disfrute personal  bien de las paredes superiores de Mondarruego y Narronal o bien recorriendo la parte inferior que transita sobre los inicios de las paredes inferiores. En cualquier caso, ofrece un  itinerario suavemente ascendente  en teoría pero en la práctica  las subidas y bajadas se suceden  ininterrumpidamente y  se ha de confluir en el final del Saco Sanbastán lugar donde la faja se rompe y lugar clave de la misma.

El Barranco de la Canal acceso al Ibón de Narronal.

            Hay que cuidar la entrada desde el collado y no hacerla directamente sino remontar  unos metros para transitar el inclinado praderío por lugar menos expuesto.
            Nosotros la recorreremos por su parte inferior recordando días anteriores. Atravesamos el Barranco de la Canal, evidentemente seco, que es la vía de acceso directa al Ibón de Narronal y nos llegamos a la rotura de la faja.

Vista atrás hacia el Tozal del Mallo.

            Si se va por la parte superior las paredes te cierran el paso y te echan para abajo, solamente pasan los rebecos. Si se va por abajo los paredones te obligan a alcanzar un collado de verdura en un espolón que se derrumba vertiginoso.

Ascendiendo el espolón hasta la base de las paredes.

            Hay que descender unos metros por el crestón del espolón ya que el acceso directo es muy expuesto.

Hay que alcanzar el espolón de los pinos.

            Un viejo pino nos permite descender con facilidad un escalón del crestón y entrar por una vira fácil al primero de los barranquillos-corredores que hemos de atravesar. Serán un par más los que habremos de atravesar siguiendo viras  de tránsito fácil pero en terreno algo descompuesto y expuesto  en el que hay que prestar atención como en la generalidad de la faja.

Vista atrás de la travesía de los corredores visto desde la Arista de la Gatera.

            La travesía de uno de los espolones entre corredores nos lleva  al corredor final  al que se entra a media altura, se descienden unos metros y se busca el corredor de salida por el que se remontan fácilmente una treintena de metros  que nos depositan en la Arista de la Gatera bajo las paredes de Peña Blanca y que es donde finaliza o comienza la faja. Allí está el único hito que vimos la ocasión anterior.

El Ara desde los Murallones de la Gatera.

                Son las dos menos cuarto y nos sentamos a almorzar. No perderemos mucho tiempo.
            Fuera de la faja, alcanzar el Barranco de Gabieto tiene su historia y no demasiado fácil. Una ladera suavemente inclinada, aunque penosa puesto que está llena de pedregulla sobre caliza madre emergente, te lleva a unas paredes difícilmente franqueables si no es muy abajo en los Murallones de la Gatera.

Paso en las Paredes de Peña Blanca hacia Bujaruelo.

            En consecuencia hay que marchar horizontal o en suave ascenso en busca de las paredes que nos cortan el paso por debajo y en la base de las Paredes de Narronal encontrar un paso ya en la pared por el que remontas cuatro metros y te deposita en un corredor fácil pero de feo aspecto a primera vista.

La compleja Cara Oeste de Narronal.

            Hay que bajar una decena de metros por el mismo, está bastante lleno de basura y antes de que se corte flanquear por la base de la pared  y tomar una poco visible vira que nos deposita en otro crestón que baja de la Oeste de Narronal. Desde allí proseguir ya casi al norte en muy suave descenso hasta alcanzar un nuevo crestón que baja de las paredes y desde el que se contempla un amplísimo barranco arrellanado donde nace el Barranco Grau de Gabieto.

Desierto de bloques en el nacimiento del Barranco de Grau de Gabieto.

            Llegados a este punto y solucionadas las complicaciones pues  solamente queda atravesar el amplísimo corredor relleno de grandes bloques calizos dispersos y desde su límite norte entrar en la herbosa cuenca del Barranco de Gabieto que nos llevará a la Cascada. De allí para abajo hay camino balizado con hitos de piedras.

De vuelta a las Paredes de Peña Blanca. 

            Nos damos la vuelta balizando con seguridad los tramos que no hemos hecho a la ida para hacerlo ahora con más certidumbre. Son las tres de la tarde pasadas.

Somital del Corredor de Salida a la Arista de la Gatera.

El Espolón del Pino en el que se inicia el tránsito de los corredores.

            La vuelta la hacemos tratando de seguir los hitos que hemos colocado a la ida y añadiendo algunos  más que completen la visibilidad en ambos sentidos.

Preciosas paredes de la Oeste del Tozal del Mallo.

En el Tozal del Mallo.

            Son las seis menos cuarto de una tarde espléndida, al igual que la mañana cuando nos llegamos al Tozal del Mallo a echar un trago y un bocado. Bajaremos en hora y media por el Camino de las  Clavijas  recorriendo el bosque al trote antes de que se haga de noche.

Flores de nieve en el Tozal del Mallo.

Rebeco en el Umbral de Salarons.

            No llevo GPS pero calculo que el desnivel acumulado entre Ordesa y Bujaruelo estará alrededor de los 1300 metros y la distancia recorrida no bajará de los 12 kilómetros. Si alguien lo repite me lo podrá confirmar.

El Tramo Grande de las Clavijas de Salarons.

Contraluz en el Tozal del Mallo.

            Allí se queda la Faja del Mallo “interesante” como siempre pero hoy con un kilo de pintura rojo bermellón y con un par de toneladas de piedra haciendo hitos  que esperamos tarden en desaparecer arrastrados por los aludes.
            ¡Qué ustedes la disfruten!
           Enlaces relacionados.
http://bucuesa.blogspot.com.es/2005/06/16-05-punta-narronal-11-6-2005.html
http://bucuesa.blogspot.com.es/2014/08/21-06-la-faja-del-mallo-por-el-corredor.html
http://bucuesa.blogspot.com.es/2015/07/49-15-recordando-la-faja-del-mallo-2-7.html

14 oct 2016

APRENDE ARAGONES CHUGANDO.

              Ha plegau, unas miajas tardi, pero a la fin astí bi ye a combocatoria de iste curset de Fabla ta ninos en Uesca.
                                                  
                                                               
¡Que ye chugando!
No tos pensez atra cosa.


12 oct 2016

71-16. FERRATA CUBILILLO OS FILS POR EL CAMINO DEL CIELO. 11-10-2016.

Mirador de los Buitres en el Mallo os Fils. 

Riglos, Circo Oeste, Mirador y Collado Ventuso, Circo Este, Depósitos Agua, Pinar del Soro, Ferrata Cubilillos os Fils, Mirador de los Buitres, Collado de la Peña de Don Justo y vuelta a Riglos.
11-10-2016.
Desnivel acumulado 750 m.
Distancia recorrida 11000 m.
Tiempo efectivo 04:30 h.
1 d.
Sol.
Fácil.
Se trata de dos actividades unidas una de senderismo muy fácil, corta y 400 metros de desnivel y una vía ferrata de larga aproximación y de muy corto recorrido muy escalonado y equipada con clavijas abundantes y línea de vida. La vuelta por el Collado de la Peña de Don Justo es un camino equipado con pasamanos, puente tibetano y escalerillas, entretenido e interesante. Se puede bajar por el sendero muy fácil desde el Collado de Santo Román. 
Agua en Riglos y en la Fuente de los Clérigos.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Riglos procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            A Riglos no acostumbramos a ir tan apenas pues no somos escaladores pero Toño de Riglos nos habla de la Ferrata y allí se queda aparcada para alguna ocasión en que no tengamos nada mejor que hacer pues tampoco somos ferrateros.
            De manera impensada entra en programa y es 11 de Octubre de 2016 cuando nos vamos a conocerla.
            Sabemos que es muy corta aunque la aproximación no lo es tanto y que presenta alternativas para su realización incluyendo una muy corta que consistiría en llegar con el coche hasta el Mirador de los Buitres y a partir de allí bajar  para volver a subir por la Ferrata Cubilillo os Fils.

Algunos de los Mallos desde Riglos. 

            Son las ocho y cuarto de la mañana cuando aparcamos en Riglos, hay varios aparcamientos amplios junto a la carretera a la entrada del pueblo. También se puede ir al Centro de Interpretación de las Aves  situado en las afueras del pueblo hacia el sudeste.
            Nosotros queremos caminar un poco más que la ruta que incluye la ferrata y nos iremos a dar una vuelta por los Mallos: nos espera el Camino del Cielo, una vuelta circular corta alrededor de los Mallos Grandes de Riglos.
            Se puede hacer en ambos sentidos pero nosotros elegimos el sentido de las Agujas del Reloj como procedimiento para un ascenso rápido y luego un descenso más tendido
            Cruzamos el pueblo  a 625 metros de altitud en busca de la parte alta del mismo donde arrancan las paredes de escalada a los Mallos Grandes. Pasamos por el sur del Mallo Pisón y nos vamos en suave descenso hacia la entrada del Circo Occidental entre éste y el Mallo Firé.

Iniciando el Circo Oeste hacia el Mirador Ventuso.

            Hay una pista que llega a este punto y se introduce en el circo en dirección norte para convertirse poco más arriba en camino transitado y balizado con dos bandas azules que subimos vuelta a vuelta mientras contemplamos como se va iluminando paulatinamente la Este del Firé y el Circo de Verano que son las paredes situadas por detrás del Pisón.

Detalle de la este de Peña Rueba.

            Alcanzada la parte alta del circo contemplamos el Gállego a través del prodigioso ventanal de paredes verticales del mismo y buscamos el este  por el que se asoma el sol recortando la silueta de un espléndido gallo de piedra en las inmediaciones del Collado Ventuso.

Hacia el Collado Ventuso.

El Gállego desde la Norte de los Mallos.

            El terreno se arrellana, alcanzamos el collado situado a 1020 metros de altitud en una zona de viejos campos abandonados y avanzando unos metros al sur nos asomamos al Mirador Ventuso para contemplar desde una nueva perspectiva la parte trasera de los Mallos y Peña Rueba luciendo al sol de la mañana.

Hacia el Mirador Ventuso.

En el Mirador Ventuso con Firé y Ruaba.

            Hemos subido en una hora y tras recuperar el camino mientras contemplamos el Refugio Roseta al que no iremos pues tiene aspecto de estar en estado semiruinoso, iniciamos el descenso en busca del Circo Este.

Acercando con el Zoom el Mirador de los Buitres.

            El descenso al sol de la mañana discurre en busca del Mallo Colorao que sirve de muga entre los Mallos Grandes y los Menores. Sigue muy transitado y en suave descenso acercándose a la Norte del Colorao mientras comprobamos que se puede acceder con relativa facilidad al Mallo de la Visera.

La Norte del Mallo Colorau.

El Gállego ahora entre Colorau y Visera.

            Vuela a vuelta y en suave descenso que nos descubrirá algo distante la Pared de Os Fils que es a donde nos dirigiremos,  bajamos el circo hasta que nuestro camino confluye con la pista que en dirección este arranca del pueblo por la orilla derecha del Barranco Mota habiendo dejado el Mallo Colorao al oeste de nuestro descenso. Son las once de la mañana.

El Mirador de los Buitres desde los depósitos de agua.

            Estamos en la balsa artificial adjunta a los Depósitos de Agua de Riglos a 680 metros de altitud  y tenemos en las inmediaciones la Ermita de Santa Cruz y el centro de interpretación pero no nos acercaremos sino que tomaremos la pista hacia el este que luego se ha de convertir en camino que conducirá al Collado de Santo Román.

Detalle de la Oeste de la Peña Don Justo.

            Pasamos bajo los Mallos Menores que están dispersos en la ladera por encima de la pista, alcanzamos la Pared de los Buitres pintada al blanco palomín ya añejo y poco más adelante  un cartel nos invita a abandonar la pista sobre los 700 metros de altitud y tomar un camino que enseguida atraviesa un barranco con agua que nos llama la atención a estas alturas y en esta temporada de sequía que llevamos, se introduce en el Pinar del Soro en dirección sur.

El Tornillo desde el Pinar Soro.

            De nuevo el camino vuelve a subir  mientras rodea por el Oeste la Pared del Mallo os Fils en cuya cara oeste de encuentra la Peña de Don Justo y la Peña del Tornillo que visualizamos mientras nos vamos aproximando a las paredes.

Detalle de la Pared de la Ferrata Cubilillo os Fils.

            Un caminillo acartelado nos llevaría a la Fuente de los Clérigos en donde suponemos el origen de las aguas del barranco que hemos atravesado y enseguida otro cartel nos indica El Collado de la Peña de Don Justo que será por donde volveremos.

El Muro Inferior de la Ferrata Cubilillo os Fils. 

            Luego, camino adelante, pasmos bajo un torreón vertical característico y cuando las paredes parecen terminarse y,  desde un difuso collado, ya en fuerte ascenso, nos llegamos a la base de la pared en la que encontramos el inicio de la Ferrata Cubilillo os Fils.
            Nos equipamos un poco y alrededor de las doce empezamos el ascenso.

Trepando el Segundo Muro de la Ferrata Cubilillo os Fils. 

            La ferrata tiene clavijas a las que se le han añadido algunas grapas y cuenta con línea de vida en sus dos tramos de pared. Se trata de una vía completamente escalonada dividida en dos partes.
            La parte inferior arranca con un pequeño resalte que se resuelve en un muro  tras el que aparece un rellano cómodo. Una pequeña travesía a nuestra izquierda en ascenso nos sitúa bajo un corredor a cuya entrada se encuentra una encina adosada a la pared. La vía transita vertical el lado izquierdo del diedro y con sobrados apoyos permite un fácil remonte.

Juan Fotografía la sonrisa de mi chica.

            Una faja inclinada y cubierta de verdura espinosa de reducido porte que ascendemos un poco en diagonal nos conduce a la pared del Resalte Superior.

En la Terraza Intermedia de la Ferrata Cubilillo os Fils. 

            Se trata de un tramo de pared vertical de una treintena de metros con una repisa intermedia  en el que hay algún punto que tira para afuera. Termina en un amplio escalón del que se sale con un paso corto y un poco más atlético donde termina la ferrata.

Inicio del Muro Superior de la Ferrata Cubilillo os Fils. 

En uno de los tramos salientes de la Ferrata Cubilillo os Fils. 

            Una rampa de vegetación defendida por una alambrada de espino  permite superar una decena de metros que nos depositan en el Mirador de los Buitres a 1030 metros de altitud Son las doce y veinte. Hemos subido en escasos veinte minutos que mi chica ha invertido más en pasar mosquetón que en ascender. Serán alrededor de 100 metros  de ascenso que se pueden trepar sin más como lo hemos hecho Juan y yo, allá cada cual.

Echando un bocado en el Mirador de los Buitres.

            En el mirador que ya visitáramos hace unos años en una circular por la Foz de Escalete y desde el que bajamos a Riglos por el Collado de Santo Román y el  Barranco de la Mota para remontar a La Peña, almorzamos y contemplamos la pared de los Buitres y las evoluciones de los mismos en el cielo próximo de los Fils, los Mallos Menores y Grandes, la Peña Rueba y al fondo oeste los Mallos de Agüero con la Peña Sola. También al sudeste las Ruinas del castillo de Marcuello que algún día visitaremos dando algún paseo por allí.

La Canal Norte de descenso hacia el Collado de la Peña de Don Justo.

            Pasada la una iniciamos el descenso buscando las marcas amarillas que no encontraremos. Hay, en el lado de las mirillas del mirador, una canal a la que se accede en travesía con una sirga instalada y que se continúa con una inclinadísima rampa herbosa que se sumerge en la vegetación siempre  al norte de la ferrata y que parece transitable. La miramos pero la dejamos para mejor ocasión pues he marchado al norte y de llano por un camino transitado que se introduce en un espolón al norte del rellano del mirador donde comienza una transitada canal balizada con un par de hitos de postes de madera.

Rodeando el Mirador de los Buitres.

            Antes de entrar a la canal nos asomamos a  contemplar una imagen somital de la Peña de Don Justo al oeste de la entrada. De allí para abajo y en dirección norte una serie de toboganes terrosos e inclinados en medio de un espeso sotobosque, se tiran para abajo a destajo. Suerte que está muy transitado que si no nos lo pensábamos un poco más.

La Norte de la Peña de Don Justo.

            Bajados una cincuentena de metros  la senda se arrellana e inicia el rodeo hacia el oeste a través de una inclinada terraza de verdura colgada en medio de la pared. La terraza se estrecha y se convierte en poco más que un caminillo defendido por una línea casi continua de arbolillos y arbustos de buen porte y aparecen las sirgas que a modo de pasamanos protegen el flanqueo de la pared.
            Serán casi un centenar de metros  terrosos y estrechos desde los que no se aprecia con demasiada nitidez la escandalosa verticalidad en la que se transita, los que nos depositan en el Collado de la Peña de Don Justo tras contemplar la majestuosidad de la Cara Norte de la peña del mismo nombre.

Puente Tibetano en el Collado de la Peña de Don Justo.

            En la brecha que hace de collado hay un gran bloque aislado al que hay que llegar en descenso a través de un corto puente tibetano conformado por una cadena y una sirga pasamanos y otra cadena más corta que sirve para apoyar los pies en el descenso.

Enormes bojes ayudan a rodear la Peña de Don Justo.

            El descenso del bloque se hace por la parte opuesta al paso tibetano y hacia el sur, para alcanzar el inicio de una escalerilla metálica que permite el descenso de una  decena de metros hasta alcanzar un  terroso e inclinado caminillo que se baja con apoyos continuos en ramas de bojes y encinas solamente con el riesgo de arrearse algún resbalón con culetazo incluido. Con ello rodeamos la peña por el sur hasta que finalmente el camino se   arrellana un poco, abandona la pared y metido en el espinoso bosque conecta con el camino que hemos traído a la subida. El descenso ha sido más entretenido que la ferrata.

Clematis vitalba bajo la Peña de Don Justo.

            Luego hay que desandar el Pinar del Soro cruzar el barranco y volver a la pista para coger y comer algunos higos de las abundantes higueras abandonadas en las viejas huertas de la zona y llegarnos a Riglos contemplando a los escaladores que evolucionan en las distintas vías de la Visera.

Allá se queda la Oeste del Mallo os Fils.

            Son las dos y media de la tarde cuando llegamos al coche. Hoy hemos disfrutado de una variada y entretenida actividad en la que hemos movido un desnivel de 750 metros y que terminamos no sabiendo muy bien si se trata de una ascensión bien al Mirador Ventuso, al Mallo os Fils, un paseo senderista o una Vía ferrata. Al final aquí está y que cada cual elija.