29 jul. 1997

5.97. CHAMONIX A ZERMAT. ETAPA 5. DEL REFUGIO GALLETA Y MUSSO A LA CABAÑA CHANRRION. 29-7-1997.


Gran Combin, Cascada de Tssettsettle y Torre de Bovissin desde el Glaciar de Mont Durand.
 
Vivac Galleta y Musso, Glaciar de Sonadon, Col de Sonadon, Glaciar de Mont Durand, Gran Chermotane  y Cabaña Chanrrion.

29-07-1997.

Desnivel ascendido 250 m.

Desnivel descendido 1431 m.

Distancia recorrida 10000 m.

Tiempo efectivo 04:30 h.

Sol.

Fácil.

1 d.

En las partes bajas de los glaciares según época y costumbre, en el Barranco de Ottemma y en la Cabaña de Chardonet.

Que no me gustan demasiado los refugios es sabido.
Quieren convertir los refugios en hoteles, meter en ellos a quienes no son montañeros y al final lo que conseguirán será echar de los refugios a los montañeros. Y cuando se pase la moda, que se pasará, no tendrán ni montañeros ni turistas. Ahora que, no creo que sean capaces de acabar con los montañeros, pese a tan interesados esfuerzos. Todo lo que no sea remediarse el primero que llegue y si es preciso ya nos apretaremos todo lo que humanamente sea posible, se escapa, creo, de esa filosofía que ha hecho del montañero una persona grande y limpia.
Tontería romántica, la pela es la pela y punto.

Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre,

Mapa del Plateau du Couloir a Sanadon procedente de Landeskarten der Schweiz. Vía en amarillo.
 
            La noche en el Vivac Galleta y Musso del Plateau du Couloir a 3630 metros de altitud no resulta tan silenciosa como pensábamos: hace bastante viento y aquí azota de lo lindo al refugio. A lo mejor es por ello por lo que aparecemos en el martes 29 a las siete y cuarto de la mañana: sensacional.

            Bien se puede decir que desayunamos en la cama. Recogemos lo nuestro tranquilamente y el vivac dejándolo impecable.

Vertiente Este del Plateau du Couloir y Sur del Combin.  27-7-97.
 
            A las ocho y cuarto hacemos una foto al vivac y al Combín y con los crampones puestos iniciamos la marcha.

Dispues a iniciar la marcha desde el Refugio Galetta y Musso.
 
            Hay tres en la pared del Combín y otros tres que  han subido al collado y van delante de nosotros.

Desde la Cabecera del resalte bajo el Plateau du Couloir,  Monts Avril y Gele.
 
            Bajamos al Plateau du Couloir y nos vamos en dirección sudeste al encuentro de un corto y empinado corredor que nos baja a una grada inferior para poder continuar al encuentro del Collado de Sonadon, atravesando la cabecera  del glaciar del mismo nombre que discurre hacia el sur. Hay  una cierta nubosidad  alta y poco consistente y la nieve está dura, como tiene que ser. Esperamos que aguante buena hasta que la abandonemos.

Remontanto al Col Sonadon. Atrás Plateau du Couloir y nuestro camino.
 
            Bajamos casi 200 metros y ascendemos luego suavemente hasta el Collado de Sonadon a 3504 metros de altitud. Hacemos fotos.

            Continuamos accediendo al Glaciar de Mont Durand. Hay que bajarlo entero.

Iniciando el descenso hacia el Glaciar de Mont Durand.
 
            Bajamos un primer tramo corto en dirección sudeste y enseguida viramos al sur para contornear por la derecha un fuerte resalte bajo la Tete de By y la Tete Blanche. Bajo el resalte, el glaciar se arrellana y se orienta en dirección este. Hemos visto a los de delante, y ahora seguimos sus huellas pues la nieve está blandeando ya.

            Frente a nosotros está el rocoso Pointe d'Otemma. Es nuestro destino, aunque está todavía algo lejos. Suerte que el glaciar es bastante uniforme y la vía discurre a salvo de grietas importantes.

            Alcanzamos a los tres que iban delante. Son belgas, una mujer y dos hombres, uno de ellos habla bastante bien el Español. Charlamos un poco y echamos un trago. Ya tenían noticias nuestras.

            Juan los recuerda de ayer cuando estuvimos recogiendo el material en el Refugio de Valsorey y yo, aunque vagamente, también creo recordar, al menos,  al más alto de ellos. Los dejamos almorzando y nosotros continuamos para abajo, siempre por la derecha del glaciar; hasta que tras unos rodeos siguiendo neveros, se acaban éstos y nos paramos a quitarnos polainas, crampones y a almorzar un poco al sol y en seco, a la altura del Mont Abril.

Lac de Mauvoisin y atrás la Gran Ruinette camino de Chanrrion.
 
            Media hora después continuamos morrena abajo, compadeciendo a una pareja que con unas enormes mochilas inicia el ascenso del blando y largo glaciar.

            Al principio bajamos a media ladera una pedrera inestable para luego afirmarse los materiales y aparecer los primeros retazos de pradera alpina. Localizamos el refugio al frente y al otro lado del valle. Queda un chorizo todavía.

            Hay que continuar por la derecha del valle, muy altos, pues el fondo es un profundo y escabrosísimo barranco. Ya bajaremos, pues hay que atravesar allá abajo el desagüe del Glaciar de Otemma y otros.

            ¡Y cómo bajamos! Hay un perfectísimo camino trazado en la fortísima pendiente vestida de pradera, que más que baja se derrumba. Perdemos altura rápidamente pero el descenso, a pesar de ello se hace largo y fatigoso, puede ser la pequeña factura a los esfuerzos de ayer.

            El paraje se llama Grand Chermotane. No sé a qué será debido. Debe querer decir algo así como el gran barranquizo, que se arellana  y llena de flores al final.

Mont Gele y Glaciar de Bec de  Epicourre.
 
            Buscamos un puente en la cota 2262. Nos juntamos con un camino-pista que baja de la zona del Mont Gelé y enseguida alcanzamos el puente. Sin él sería bastante difícil atravesar el crecido barranco. Son las doce de la mañana.

            Junto al cartel indicador de direcciones recolectamos tres preciosas flores de nieve con la correspondiente repulsa de Juan. Las pondremos entre las tarjetas de federados y continuamos para alcanzar a Juan, que ya ha enfilado la pista que conduce a la Cabaña de Chanrrión en dirección norte, que nos espera 200 metros más arriba.

            - No te preocupes Juan. ¿Has visto esas otras junto al camino?

            - Sí, no me digáis...

             No Juan, hemos sido considerados y no las hemos tocado. Nos deja por imposibles e incorregibles depredadores de la pradera alpina.

            Entre pistas y atajos vamos subiendo el praderío. La pista prohibe la circulación y se orienta  hacia una cabaña pastoril. El camino se allana y avistamos de nuevo el refugio: la Cabaña Chanrrión a 2462 metros de altitud.

            A Juan le dicen que está lleno,  que si no hemos hecho reserva. Que esperemos a ver. Y es que por la cabaña pasan casi todas las alternativas de la Alta Ruta, La Tour des Combíns que es lo que la llena y algo más. No me extrañaría que aquí se llegara en tren.

            Es más hotel que otra cosa. Acoge a ese nuevo turismo de montaña que poco o nada tiene que ver con el montañismo que nos mueve ni con sus necesidades.

            Encontraremos a  la pareja de montañeros mayores que hacen la Alta Ruta marchando días alternos con el descanso. Charlamos con ellos pues son muy majos.

            Es la hora de comer y tras poner a secar botas, calcetines y polainas, aprovechando un fuego y una parrilla que hay, quemaré parte de nuestra basura, avivaré el fuego y asaré un trozo de longaniza para cada uno, que comeremos con auténtico placer sacramental. Comemos al sol en una de las mesas de la terraza.

Nuestro descenso del Glaciar de Mont Durand, con Mont Avril desde la Cabaña Chanrrión.
 
            La tarde es larga. Llegan los tres belgas, la pareja de abuelos se va a ver el glaciar de Otemma. Hay movida de gente

            Nos dejarán dormir en el comedor por 17 francos, lo que no está nada mal y confirma nuestra teoría de que siempre hay sitio. Pero no me extrañaría que estos mentecatos, un buen día  ni siquiera te dejen dormir en el comedor. Ese día, si llega, nos puede pasaportar a la cárcel.

            Juan se va a ver el Glaciar de Brenay. Quiere ver cómo está, pues desde arriba hemos visto un resalte que lo cortaba completamente en dos y que se resolvía en fuerte cascada de seracs. Nosotros, entre tanto, nos vamos a la lagunilla que hay encima del refugio y nos damos un buen remojón, el agua está buena y nos apetece el jabón.

            La tarde va pasando lentamente, dormitamos, descansamos, contemplamos el paisaje y esperamos. Ni siquiera bajamos al Lago de Chanrrión que está aquí mismo y no por cansancio, ya que hoy hemos subido 250 metros y hemos bajado 1431 metros que es poco más que un largo entrenamiento;  es consecuencia de esa filosofía tan nuestra de guardar  todas las energías posibles por si fuera necesario, quién lo sabe, usarlas a granel en cualquier momento más allá de lo previsto.

            Hay hasta cursillo de escalada en las proximidades del refugio para la muchedumbre que hace el Tour des Combins. Los guías han llamado y han dejado desierta la terraza.

            Al final nos empezamos a preocupar, Juan suele darse sus garbeos pero éste se alarga un pelín. Salgo a la parte trasera del refugio y entonces llega. Son las seis y media. Paseando tranquilamente se ha ido hasta la cascada de seracs, ha visto el paso y luego se ha vuelto por allí y luego por allá.

            Hacemos el té y luego preparamos la cena en las mesas de fuera. Dentro hay un follón monumental.

            Hablamos con los belgas que al igual que los abuelos quieren irse por el Glaciar d'Otemma. Nos preguntan por el Glaciar de Brenay y con la información de Juan se deciden a cambiar de ruta. Saldrán temprano.

            A las ocho, calentamos la leche y nos la tomamos dentro del refugio: fuera refresca y dentro el ambiente está cargadísimo, pero no va a quedar otro remedio que aguantar aquí hasta que desalojen y nos preparen el comedor para dormir.

            Las cosas cambian a las ocho y media pues nos dicen que nos tocan literas. A mí no me extraña, pues es un refugio de 100 personas, la gente reserva, eso les cuesta poco y como cuesta más llegar que reservar, hay sitio. Pues no están empeñados ni nada en que  se hagan reservas. Quieren convertir los refugios en hoteles, meter en ellos a quienes no son montañeros y al final lo que conseguirán será echar de los refugios a los montañeros. Y cuando se pase la moda, que se pasará, no tendrán ni montañeros ni turistas. Ahora que, no creo que sean capaces de acabar con los montañeros, pese a tan interesados esfuerzos. Todo lo que no sea remediarse el primero que llegue y si es preciso ya nos apretaremos todo lo que humanamente sea posible, se escapa de la filosofía que ha hecho del montañero una persona grande y limpia.

            Nos han colocado en una habitación para diez y a pesar de nuestros ruidosos vecinos logramos conciliar el sueño.

Puedes ver la Continuación.

 

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