14 ene. 2016

3-16. JORNADA CAMBIANTE EN BENOU. 13-1-2016.

La inmaculada Cara Nordeste de Benou.

Aparcamiento de Astún, Barranco Escalar, Aristas Este y Norte. Descenso a los Ibones de las Ranas y Truchas.
Salida 12 h. Llegada 15:15 h.
Mixto.
Bastante fácil.
Esquís de Montaña.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Benou procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            No siempre es fiesta ni siquiera en Benou, esa amable cima que tan buenos ratos nos ha propiciado para los esquís.

Collarada a las once de la mañana.

            Habían anunciado una  tregua matinal, inversión térmica, tenía que haber una ligera capa de nieve recién caída…  y la mañana, algo crecida pues se nos había complicado un poco más de lo esperado, era impecable alrededor de las once según luce Collarada de camino a Astún.

Murallones de Tortiellas desde Rioseta a las once y cuarto.

            En Rioseta, al sur y oeste, ya es otra cosa pues la nubosidad cubre el cielo y en Astún a 1700 metros de altitud el día está cambiando a pesar de que la llegada de la perturbación se espera al final de la tarde. 
 
En busca de los LLanos del Sol antes de los problemas.

Comenzamos a foquear hacia los Llanos del Sol con proyecto todavía ambicioso a pesar de la hora y a medio repecho tenemos que volver al coche para ajustar la atadura de uno de los esquís de mi chica; total que entre unas cosas y otras son las doce cuando reemprendemos marcha y, consecuentemente, cambiamos de proyecto por otro más breve: subiremos a Benou y ya se verá después.

El sur amenaza al salir de Astún.

El Barranco Escalar tiene tramos de nieve reciente y otros con nieve durísima pues ha debido de llover de lo lindo. Por encima de los Llanos del Sol está aparentemente bastante cubierto pero la hierba seca asoma delatora en las laderas expuestas al viento. Se podría subir por el camino de verano en la orilla izquierda del barranco y por supuesto por el de invierno en las laderas de Benou pero se me ocurre la “brillante” idea de subir por el fondo del barranco que suponemos cerrado pues llevamos días de nieve acumulada  por el viento en fondos y depresiones.

Entramos al Barranco Escalar.

El barranco es guapo y tras superar la primera cascada con agua, con cuidado, con riesgo de marchar al fondo de la rimaya y con los esquís en la mano nos las prometemos muy felices pero… poco después vendrá la siguiente inesperada y pelín más complicada de pasar y luego otra que pasamos apoyando sobre hielo y en la siguiente, que la hay lo dejamos ya.

Antes de que aparezcan las cascadas abiertas del Barranco Escalar.

Bajar las cascadas ni pensarlo, salir por la pared de la izquierda del barranco sin material muy complicado puesto que es una zona muy erguida y larga. Nos queda remontar hacia el camino de invierno en las laderas de Benou y tras poner los  esquís en la mochila  nos echamos pared arriba.
Se trata de un paretazo de una trentena de metros muy tiesos y mixtos. Tiene un corredorcillo inicial en el hacemos huellas con las botas bastante bien pero enseguida tenemos que derivar a un crestón vertical, descompuesto y con hielo sobre la roca. Con paciencia y pasándolas canutas progresamos por el crestón hasta que se acuesta un poco y se sumerge en una inclinada ladera que tiene ya más nieve y que nos muestra las huellas de los esquiadores que han bajado mientras nosotros faenábamos en el barranco.

Fuera del barranco en la Este de Benou.

Nada más salir de la zona mixta aparecen las placas de hielo por lo que, acto seguido a calzarnos los esquís hemos de poner cuchillas.
El cielo se mancha de azules mientras remontamos los últimos metros que nos depositan en la Arista Este de Benou ya a nivel del Ibón de Escalar al que ni nos acercamos prosiguiendo arista arriba.

Un momento de luz hacia Benou. 

Se trata de un tramo muy amable que se yergue seguidamente en el casquete somital del pico. Nosotros siempre la utilizamos en su parte inferior para seguidamente atravesar toda la pared y alcanzar la arista norte a media altura. Es lo que nos proponemos hacer pero enseguida nos damos cuenta de que no hay huellas hacia la arista norte sino una muy firme que llega directamente al collado con Belonseiche.
 
La Norte de Benou.

La razón es muy simple la pared se yergue medianamente pero tiene una nieve completamente helada en la que las cuchillas de los esquís a penas le hacen cosquillas y terminaremos alcanzando la arista casi en las inmediaciones del collado tras arrepentirnos de no haber utilizado esa huella.

Collado de los Monjes desde Benou.

Nosotros solemos esquiar la arista con nieve primavera pues tiene un par de resaltes que pasamos con cierta solvencia. En las condiciones de hoy y con la ventolera del sur que sopla nos acercamos al resalte inferior y nos quitamos los esquís.

Anayet y la Raca desde Benou.

Será quizás el único acierto del día ya que el primer resalte guarda un poco de nieve recién caída pero el superior y más consistente es un auténtico cristal. Son una veintena de metros cundidores en los que cada huella requiere media docena de punterazos y que le hacen jurar a mi chica que jamás saldrá conmigo sin material.

En la Cima de Benou.

La cima del Benou a 2264 metros de altitud nos recibe toda nevada y para nosotros. Son las dos de la tarde. Las nieblas van y vienen, la perturbación está llegando antes de lo previsto y la visibilidad hace un rato que brilla por su ausencia.

Arnousse y Aspe desde Benou.

La perturbación viene del oeste y a todo trapo.

Unas fotos rápidas y vuelta para abajo en busca de los esquís sin problemas al contar con las huellas hechas.

Bajando la Norte de Benou.

Me pondré las gafas de ventisca, cosa que casi nunca hago pues no se ve ni pijo y con ellas poco más. El descenso hasta el Ibón de Escalar  lo haremos alternando giros sobre nieve polvo con otros sobre el cristal de la época. Bueno, bajamos.
En estas condiciones de nieve y visibilidad lo más prudente es marchar hasta Truchas y bajar por allí y para ello, ponemos las pieles de foca y remontamos hasta la caja de la pista  que recorreremos alternando tramos de nieve dura con otros de huella sobre nieve polvo.

Por encima del Ibón de las Ranas o Escalar.

Antes de llegar a truchas pararemos a echar un bocado pues son las dos y media pasadas, aprovechando una vaguada sin viento. Comeremos sin  quitarnos los esquís mientras comienza a nevar.
Luego terminaremos de foquear hasta Truchas y de allí para abajo sin visibilidad, con buena nieve, con las manos heladas  y con ganas de terminar
A las tres y cuarto finiquitamos la jornada que en otras condiciones suele ser una auténtica delicia y que hoy nos ha probado de lo lindo. Han sido 600 metros de desnivel además de caros nada gratificantes pero sabemos que el monte también tiene esas cosas.  




4 comentarios:

  1. Buenas Mariano!
    Vaya, vaya, cómo puede cambiar una ruta disfrutona que se hace en plan paseo un día soleado y con buena nieve !
    La próxima vez seguro que Rosa mete los crampones y el piolo en la mochila antes que el almuerzo, jeje.
    Saludos!

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  2. Pues vaya mal rato por el barranco, no? No lo tuvisteis que pasar nada bien...

    Será que habéis pecado de "noveles".... je je, a tiro hecho, es fácil saber que nunca debemos dejar los crampones y el piolet...pero que tire la primera piedra el que no lo haya hecho nunca...

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  3. ¡Hola David N!
    La meteorología suele ser caprichosa y ciertamente lo fue y nos privó del disfrute del descenso.
    La culpa fue enteramente mía pues Rosa siempre quiere llevar una camionada de cosas y yo continuamente trato de minimizar.
    Pasamos sin el material pero hubiera sido un poco más cómodo llevarlo y además hubiéramos terminado el barranco con los crampones.
    Siempre hay alternativas, somos flexibles y además todos capaces de renunciar.
    ¡Otro día saldrá mejor y compensaremos!

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  4. ¡Hola David M!
    El barranco fue más un fastidio que otra cosa y la salida interesante con paciencia pero nada más. Es una leche tropezarte con una cascada detrás de otra.
    Tienes razón: no por ser demasiado principiantes sino por la pereza de portear una mochila un poco más pesada, además pretendíamos poco más que un paseo y la cosa se lió desde antes de empezar.
    En cualquier caso y a pesar de que uno se lo diga, siempre va bien que alguien nos recuerde lo que no es conveniente hacer
    ¡Un afectuoso saludo!

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