8 ene. 2005

2-05. PICO TORTIELLAS. 8-1-2005.

En la Este de Tortiellas.

Canfranc Viejo, Barranco de los Meses, Majada Gabardito, Majada Baja de Lecherines, Cueva Helada de Lecherines, Pared Oeste y Arista Noroeste.
 
08-01-2005.

Salida 09 h. Llegada 16 h.

Sol.

Fácil.

Ascensión.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Tortiellas procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            Se habían pasado los fríos vientos de Navidad en altitud, cosa que comprobaríamos cumplidamente el día 26 puesto que nos subimos a Anayet y con los esquís hasta el collado al que llega la cuatriplaza, ya que la estación estaba cerrada, y  me había bajado un soberano catarro que me estropeó el fin de año y el comienzo del nuevo, la fiebre me metió hasta en cama. Así que el 4 por la tarde, aprovechando que el año 2005 había comenzado con un tiempo inconmensurable nos subimos con los esquís hasta la Punta Sur del Collado de Canalroya, y el sábado 8 de Enero decidimos hacer el Pico de Tortiellas.

            Nos levantamos a las ocho menos cuarto y a toda máquina preparamos y nos vamos. Es sábado y ya son muy corrientes los atascos en carretera hacia las pistas de esquí de Candanchú y Astún.

            Pasado Jaca nos incorporamos a un tráfico denso pero aceptable. Subimos hasta Canfranc sin detenciones y a una velocidad decente. ¡Ha habido suerte!

            Damos la vuelta a la entrada del pueblo y aparcamos el coche en la entrada de la casa próxima a la carretera.

La Arista de Lecherines con los Mallos que nos espera arriba.
 
            Estamos a 1050 metros de altitud, son las nueve de la mañana y emprendemos camino balizado en dirección oeste. Hemos de ascender junto al Barranco de los Meses, un lugar extraordinariamente característico en su parte inferior a modo de viejo jardín abandonado.

            Primero por su orilla izquierda y luego por la derecha transitamos un bosque mixto de rivera que es sustituido enseguida por el boj y el pino silvestre.

La Arista de Tortiellas que es a donde vamos desde Gabardito.
 
            El camino perfectamente trazado nos saca de la angostura del barranco y nos deposita en los primeros prados, situados sobre los 1300 metros de altitud, a los que llega una pista que viene del sur y a la que seguiremos en dirección norte.

            Primero transita un tanto llana pero enseguida se empina a través de un bosque en el que el pino silvestre da paso a un majestuoso abetar y termina depositándonos en los praderíos sobre los que se asienta la Mallata de Gabardito, para atravesarla en dirección oeste.

            Proseguimos por encima de la cabaña, situada sobre los 1500 metros de altitud, hasta encontrar el lugar favorable por el que el camino cruza el Barranco de Añaza y ya en dirección noroeste nos introducimos en un profundo bosque de pino negro perfectamente balizado, no en vano caminamos por el GR11.

            A nuestra derecha discurre profundo el Barranco Campón  que terminaremos atravesando a la salida del pinar coincidiendo con él inicio de la Majada de Lecherín Bajo. Allí alcanzamos a un montañero que ha ido todo el rato delante de nosotros con su perro. Se va a quedar a pasar la mañana por aquí.

Majada de Lecherin Bajo.
 
            Nosotros continuamos prácticamente de llano atravesando la planicie  de la Mallata de Lecherín Bajo en la que se asientan un par de refugios y sobre la que se hallan instaladas algunas consistentes manchas de nieve, de la poca que hay este año y en dirección nordeste nos vamos acercando en suave ascenso al corredor que recordamos del día en que fuimos a ver la Gruta de Lecherines.

Corredor para la Gruta Helada de Lecherines.
 
Pico Lecherines
            Ganamos altura hasta casi la entrada del corredor y sobre los 1800 metros de altitud, nos paramos a almorzar y, de paso, a ponernos las polainas y los crampones. Son las once.

Resalte del Corredor.
 
Cortinas de calizas cerca de la Gruta Helada de los Lecherines.
 
            Luego cogemos la nieve y ascendemos directamente el primer resalte relleno de nieve dura en la que hay una huella que no utilizamos. Es el más largo y consistente de todos, sobre todo en su tramo final. Luego vienen a continuación dos pequeños resaltes encajonados en el corredor que nos depositan en un punto en el que el corredor se abre en dos. Nosotros nos vamos por la rama de nuestra izquierda. Se trata del inicio de una larga canal paralela a la arista somital en cuya entrada se encuentra la Gruta Helada de Lecherines a 2050 metros de altitud.

La pared de Tortiellas.
 
            Desde la pequeña silla rocosa que tapona la parte inferior de la canal y a la que se llega tras superar un corto y fuerte resalte se divisa perfectamente la pared sur de Tortiellas, perfectamente nevada como se advertía desde Castiello. Igual se trata de la cara sur mejor innivada de todas las que se ven desde aquí y hemos visto en este invierno.

            Entramos a la gruta que recordamos perfectamente, hacemos algunas fotos de las columnas de hielo en año seco y poco después abandonamos la gruta en dirección norte y en ascenso por el fondo de la amplia canal que conduce, tras salvar unos fuertes metros finales, a un amplio collado que comunica con el valle por la Garganta de Borau.

Subiendo la Sudoeste de Tortiellas.
 
            Ganamos altura hasta una especie de rellano intermedio y desde allí atacamos el ascenso de la pared en dirección este. La zona parece la más adecuada además de cómoda y corta, ya que el acceso a la arista se produce a mitad del desnivel de la pared. Malo será que luego la arista se cobre las facilidades.

            La vía elegida es de libro, la nieve está impecable y nos regala una espléndida vista sobre el inmediato Borreguil de la Cuca.

            La arista, prácticamente en dirección norte, asciende suavemente los alrededor de 150 metros de desnivel que nos quedan ya que la cima, que no se ve desde abajo, queda algo atrás y algo arriba. No en vano son 300 metros de pared.

En la Arista este de Tortiellas.
 
            La vía más cómoda nos invita a recorrer en ascenso tres proas sobre los verticales paredones del Borreguil y nos asoman a otros tantos corredores absolutamente  impresionantes pero la vía es fácil y nos deposita a la una en la cima del Pico Tortiellas a 2358 metros de altitud.

La Este de Los Mallos y el Pico lecherines desde Tortiellas.
 
Detalle de la este de Lecherines.
 
            El día es totalmente espléndido y el paisaje de foto. Contemplamos la impresionante cara nordeste del Lecherines, los paredones del Sombrero, la cubeta de Tortiellas con la parte alta de Candanchú y al otro lado del valle Canalroya e Iserías con la Moleta. El telón de fondo resulta particularmente dilatado abarcando desde Ansó hasta Panticosa pasando por el Lurien, el Balaitus o los Infiernos.

De Midi a Pallas desde Tortiellas.

De Lurién a Infiernos desde Tortiellas.
 
Pala de Ip y Moleta.
 
Una poso usual vista de Collarada por el oeste.
 
            Fotografiamos casi todo y contemplamos la arista nordeste que desciende hasta Punta del Aguila recordando el día que nos tuvimos que dar la vuelta con Miguel y sin más nos volvemos sobre nuestros pasos desechando la idea de bajar en dirección sur-sudoeste ya que en un tramo de la arista se nos han formado zuecos  y no me fío a esta hora del día.

Escarra bien encuadrada.
 
            El descenso es rapidísimo  y a la una y media paramos a comer en las rocas de la silla de las inmediaciones de la gruta.

Descenso plácido desde Tortiellas.
 
            A las dos continuamos con nuestro descenso, la nieve ha blandeado un poco pero no demasiado, lo que nos permite acercarnos por ella hasta los refugios de la majada de Lecherín Bajo.

            Luego, terminamos de cruzar la majada y nos introducimos en el pinar de pino negro, en el que la nieve que difícilmente ha entrado está muy blanda y no tardará en licuarse del todo.

            En el refugio de la Majada de Gabardito encontramos a un grupo de paseantes, fotografío  un bosquete de rosal silvestre y nos vamos para abajo continuando por la pista a muy buen ritmo.

            Abandonamos la pista por el camino que bordea los prados altos por el sur y atajando un poco nos bajamos hasta el coche comentando el despiste de la mañana y reorientando a una chica que ha perdido el Camino de Santiago.

            A las cuatro y diez liquidamos los 1350 metros de desnivel de la actividad y sin demasiado tráfico nos vamos para casa. Este año, o cambia mucho, que puede cambiar, o será de los de subvencionar a las “pobrecitas” estaciones de esquí.

           

             

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