29 oct. 2006

21-06. LA FAJA DEL MALLO POR EL CORREDOR SUDESTE DEL TOZAL. 29-10-2006.

En la Faja del Mallo.

Aparcamiento de la Pradera de Ordesa, Camino de Salarons, Corredor Nordeste del Tozal del Mallo, Collado Norte del Tozal, Faja del Tozal del Mallo, Murallones de la Gatera, Barranco de Gabieto y San Nicolás de Bujaruelo.

29-10-2006

Desnivel acumulado 1400 m.

Distancia recorrida 16000 m.

Tiempo efectivo 06:00 h

Sol.

Bastante fácil.

Agua en los Barrancos de Salarons y de Gabietos en Ordesa y en San Nicolás de Bujaruelo. Ocasionalmente según temporada en la filtración del Ibón de Narronal pero no hay que confiar en ella.

El Corredor Oeste del Tozal del Mallo que es opcional sobre la Normal al Tozal  da cierto carácter a la actividad. El Tramo de camino del Saco de San Bastán a los Murallones de la Gatera no es opcional y confirma la seriedad del recorrido que no dejará indiferente a nadie que lo aborde. No hay problema con las aglomeraciones de Ordesa.
 
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de la Faja del Mallo procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Octubre de 2006 se recordará por ser un mes a la antigua usanza: con lluvias abundantes y buenas temperaturas; también lo recordarán algunos como el mejor mes de bolsa española desde hace muchos tiempos. Parece que se va a despedir con buen tiempo y nosotros lo vamos a aprovechar.

            Ha venido Biola de Madrid, el sábado 28 vamos a buscar setas a la Espata, así el domingo lo tendremos para la montaña a pesar de que tenemos cena. Bien se vale que toca cambio de hora y eso nos da un poco más de respiro.

Insólita imagen del Tozal del Mallo.
 
            El domingo día 29 lo comenzamos a las siete menos cuarto. A las siete estamos en el coche y a las ocho menos cinco dejo a Rosa con las mochilas en las Casas de Oliván y mientras que ella se va para arriba yo me acerco al aparcamiento de la Pradera de Ordesa, dejo el coche y me vuelvo al trote tras dejar una cerveza a refrescar en el Arazas.

            La mañana está cálida y entre los trotecillos y el ritmo se me hace larga la subida a través del bosque mixto que rellena el fondo del Cañón de Ordesa. El camino comienza a cubrirse de hojas caídas y hay que prestar cierto cuidado a los apoyos sobre las viejas raíces que frecuentemente afloran al camino.

El Tozal del Mallo y el Corredor Sudeste que vamos a subir.

            Algo arriba saco la cámara, hago alguna foto al Tozal y al corredor que pretendemos y tras adelantar a una pareja alcanzo a Rosa en las inmediaciones del abrigo de troncos, ya con ganas, continuando para arriba con un ritmo más relajado.

            Salimos del bosque con las miradas en nuestro corredor y enseguida cruzamos el Barranco de Salarons abandonando la dirección norte para girar un tanto al noroeste por el praderío del circo inferior.

Entrada al Corredor Sudeste del Tozal del Mallo.
 
            Hemos salido a 1300 metros de altitud y alrededor de los 1800 metros abandonamos el camino de los Llanos de Millaris y nos vamos hacia la base de la Cara Sur del Tozal del Mallo, poniendo en tranquila fuga a un pequeño rebaño de sarrios.

            Ascendemos un pequeño dorso cubierto de pratenses y alcanzamos la entrada del Corredor Sudeste del Tozal del Mallo que, a primera vista, es una flecha que anuncia complicaciones en el inicio y en el final. Vamos sin ninguna referencia del mismo y no las tenemos todas con nosotros.

            Inicialmente presenta un zócalo de alrededor de 20 metros de altura que de lejos no tenía buen aspecto pero que ahora en el tajo se aborda con relativa facilidad  por la parte izquierda del mismo para hacer una travesía en horizontal utilizando una estrecha vira y rematar ascendiendo por un diedro fácil en el centro del corredor. El pasaje es de calizas ocres bastante desgastadas, fundamentalmente exento de basura y luego sabremos la razón.

Superado el zócalo de entrada la Aguja del Corredor Sudoeste del Tozal.
 
            El zócalo vertical se acuesta ligeramente y nos deposita en una rampa muy inclinada en la que se alternan las afloraciones de calizas ocres con asentamientos de pratenses alpinas que enseguida nos depositan en un barranco descompuesto, muy inclinado y relleno de basura del que tratamos de salir en busca de materiales más firmes en ambos lados del fondo.

            Con el barranco subimos alrededor de 100 metros y alcanzamos un resalte rocoso algo vertical en el que aparecen de nuevo calizas ocres bastante desgastadas que nos facilitan el ascenso a la vez que el corredor se ensancha y nos muestra una dificultad añadida: la presencia de una nutridísima manada de sarrios que nos vigila expectante: no hay huellas pues por aquí no debe subir nadie y no tienen costumbre de compartir la indiscutible propiedad del pasto.

            Me doy cuenta del asunto cuando localizo a la primera pareja que después de especular un rato, a toda pastilla se lanzan para abajo por la orilla derecha del ahora amplio corredor, pasan a nuestra altura y se pierden para abajo por el tramo de barranco que acabamos de ascender. No deben tener salida por arriba y eso supone un importante problema para nosotros.

El Corredor Sudoeste del Tozal del Mallo  es erguido y continuado.
 
Voy un poco delante y le digo a Rosa que se orille todo lo que pueda a la izquierda del corredor que ahora es una amplia rampa muy inclinada y llena de verdura, al objeto de dejarles limpia la zona derecha como escapatoria y para quedar lo más lejos posible de la zona por la que pueden caer las piedras que puedan derribar al escapar.

            Ellos controlan, yo más y cuanto menos sepa la parienta mejor.

            Enseguida una pareja a la que no le ha gustado gran cosa las estrechas fajas del Tozal da la vuelta y atraviesa horizontalmente el corredor saliendo un poco de nuestra vista en la base de la espléndida aguja que se asienta sobre la parte izquierda del corredor e inmediatamente, cautelosa, se pone en marcha  la manada en la misma dirección. ¡Lo que faltaba!

            Van cruzando, vamos ganando altura sin decidirnos a salir al centro de la rampa y cuando los vuelvo a ver están pasando por la base de la aguja e inician la huida hacia abajo por una inclinadísima rampa de verdura cubierta de enebro y situada  a la izquierda de la aguja. La manada que cuenta con un nutrido grupo de cabritos está a salvo y nosotros también. No nos han tirado ni una sola piedra porque en una rampa tan vertical no hay nada suelto que tirar. Estos bichos deben subir y bajar el zócalo por el lugar que hemos utilizado nosotros y por eso estaba tan limpio.

            Estamos ya en el último tercio de corredor, hemos dejado atrás la aguja que desde aquí ya no es tal sino una estrecha proa perdida en medio de una accidentada y vertical pared y el corredor comienza a cerrarse ya que ahora es un circo de considerables dimensiones, cubierto de verdura pero inclinadísimo que tendrá una pendiente de alrededor de 70 grados  y subir puedes hacerlo por cualquier lado pero hay que utilizar la hierba como presa de manos.

El Muro de Salida del Corredor Sudeste del Tozal del Mallo.

            La rampa termina alcanzando un resalte de calizas ocres, vertical y de una docena de metros de altura que era el problema que se veía desde abajo. Pero no es tal. Se trata de una pared muy larga y rota por varios lugares que se puede salvar directamente por una fisura estrecha de la parte central.

            A mitad de la fisura Rosa se va en travesía hacia la izquierda de la fisura para tomar un pequeño espolón y terminar ascendiéndolo como procedimiento un poco más atlético pero más seguro. Alcanzamos el Collado del Tozal del Mallo a 2260 metros de altitud que está al norte del pico y que es único.

El corredor visto desde encima del muro de salida.
 
            Rosa respira pero parece ser que hoy no va a ser un día de su agrado. El corredor tiene por encima de los 500 metros de desnivel y la pendiente media estará sobre los 60 grados. Ha subido refunfuñando y lo que le queda. Bueno, al menos ahora llega un tramo que ya conocemos y que nos tiene que conducir al encuentro del Paso de la Gatera.

            Son las diez menos cuarto y en el collado de verdura ni nos detenemos, ascendemos ligeramente y tomamos los vagos restos de senda más de sarrio que de montañero y nos vamos faja adelante en dirección fundamentalmente noroeste.

Zona Oriental de la Faja del Tozal.
 
            La Faja del Mallo es amplia, inclinada como todas y parcialmente llena de verdura que recorremos por su parte inferior. Se trata de un recorrido prácticamente horizontal en su primera parte en la que atravesamos el Saco o Circo de Betetuas. Por debajo tenemos las clásicas bandas calizas verticales de Ordesa  y por encima de la faja los torreones calizos claros del contrafuerte sur del Mondarruego.

Corredor Superior del Saco Betetuas.
 
            Pasado el primer saco llega el Saco del Barranco, más reducido y en el que la faja asciende ligeramente. Se trata de un pequeño circo que cuenta con un barranco que rompe los paredones superiores de Mondarruego y que nosotros ya utilizamos para subir en busca de la Foya Narronal.

Torres del Espolón Sur de Mondarruego.
 
            En el espolón de la parte oeste del saco paramos a almorzar. Es un pináculo indescriptible. Son las diez y media de la mañana y es una pena que el cielo esté entre neblinoso y arañado que hará polvo las fotografías que se pueden hacer a granel.

La Oeste del Tozal del Mallo poco habitual.
 
            Estamos en la vertical norte del Centro de Interpretación  frente al Ara viendo toda la amplitud del Valle. Arriba tenemos Mondiniero, el Tozal de Comas, Fenez, Otal y aquí debajo el Tozal del Cebollar de grato y próximo recuerdo.

Murallones en el Saco del Barranco.
 
            Quince minutos después continuamos nuestro camino introduciéndonos en el Saco de San Bastán que cuenta con los torreones más espectaculares de toda la faja y con el barranco aliviadero del Ibón de Narronal en el que cogemos agua al igual que en la ocasión anterior. Es el lugar en el que la faja se abre en dos a causa de la afloración de una grada rocosa y alargada.

Nariz de Mondarruego en el Saco de San Bastán.
 
            Continuamos siempre por la parte inferior de la faja pues estamos próximos al lugar desde el que nos dimos la vuelta y sabemos que por arriba no hay nada que hacer.

En busca del paso bajo la Nariz de Mondarruego, el punto clave de la faja.
 
Alcanzamos la parte central del Saco San Bastán y reconocemos el lugar. Allí está la rampa inclinada, descompuesta y llena de calizas claras y astilladas que lleva a la base de los paredones superiores, pero nosotros  alcanzamos el primer corredor e iniciamos el rodeo en horizontal hasta alcanzar una arista que ha nacido en mitad del saco y que baja escalonada hasta que se corta en los paredones inferiores de la faja.

Corredor en el Saco San Bastán, promesa de paso.
 
Podemos bajar desde aquí al estrecho corredor relleno de caliza blanca que aparece sucesivamente al oeste y desde el que podemos acceder al último barranco antes de alcanzar los Murallones de la Gatera,  pero  el paso es bastante delicado y prefiero bajar por la arista en busca de algo mejor.

Corredor de salida del Saco San Bastán y acceso a los Murallones de la Gatera.
 
            Con cuidado y la colaboración de un viejo, tortuoso y resistente pino negro bajo un par de potentes escalones y localizo una vira que  nos lleva a una rampa fácil que nos deposita en el corredor relleno de calizas claras con suma facilidad.

Los dos corredores que son la llave en el Saco San Bástán.
 
            Espero a Rosa que baja detrás y tras alcanzar el fondo del inclinado y descompuesto corredor pasamos en travesía ascendente el siguiente barranco que nos deposita en otro estrecho, inclinado y descompuesto corredor de alrededor de 40 metros que conduce a la Arista de los Murallones de la Gatera. 

Espolón del paso clave visto desde los Murallones de la Gatera.
 
            Son las doce del mediodía hemos encontrado el paso y hemos resuelto el problema y nuestro reto. Rosa llega detrás prometiéndoselas muy felices. Yo, entre tanto, he visto casi todo lo que tenía que ver, y de felices, nada de nada.

Murallones de la Gatera y Tozal de Cebollar.

            Los Murallones de la Gatera son, como ya imaginaba, impracticables para el descenso, además de que en la parte inferior se cortan sobre la pista; San Nicolás de Bujaruelo está aquí debajo y, consecuentemente, me creo que habrá que bajar hasta allí y olvidarse de acceder al Puente de Santa Ana.

            Estamos sobre los 2500 metros de altitud y encima de nosotros tenemos los paredones de la Nariz de Mondarruego. Por tanto, hay que proseguir en horizontal  y hacia el norte.

San Nicolás de Bujaruelo.
 
            Puede ser discutible pero me ha parecido ver más restos de senda que en la anterior ocasión que recorrimos la faja. En la Arista de la Gatera encontramos un cartel de Parque Nacional y alguien lo ha debido colocar, lo que no sabemos es por dónde ha llegado hasta aquí ya que solamente he visto una cita en todo el recorrido y ha sido al final. De aquí en adelante el camino va a ser evidente aunque no muy transitado y encontraremos un par de citas que reafirmaré.

            Continuamos superando un par de proas prácticamente en horizontal sobre materiales calizos claros bastante incómodos de transitar, un delicado martirio para mi señora y más ahora que ya está un pelín zurrada. Nos conducen a otra arista que baja en dirección noroeste y que nos enseña el Circo Oeste de los Gabietos, un espacio de colosales proporciones propiedad exclusiva de las calizas claras que se han derrumbado de Narronal y de Catuarta y que transitamos a la agradable sombra de los mencionados picos que nos custodian con  soberbias y verticales paredes de una luminosidad absolutamente espectacular.

Bajo las Paredes de Punta Narronal
 
            Progresamos por un interminable camino que no pierde altura bajo ningún concepto y que da vueltas y más vueltas como si estuviera siguiendo una curva de nivel, ahora ya en dirección nordeste frente a Punta Catuarta, lugar en el que transitamos los primeros rellanos vestidos de finísima verdura alpina un tanto socarrada por el hielo, en medio de un caos de calizas claras de grandes proporciones.

            Queremos perder el camino pero es allí donde va a iniciar el descenso. Nuestro objetivo es el ramal norte del Barranco de Gabieto que queremos alcanzar sin embarques pues va a ser la una y media.

            Hay que espabilar sobre la tasca y dejarse guiar por la experiencia para recuperar el poco transitado camino que perdemos continuamente. Nos resulta de gran utilidad la localización de los restos de una vieja caseta de pastor junto al barranco. Por allí tiene que pasar el camino que suba de San Nicolás de Bujaruelo y hacia allí orientamos nuestros pasos ya en claro descenso.
 
Cascada del Barranco de Gabieto.

            Son las dos menos cuarto de la tarde cuando alcanzamos el Barranco Alto de Gabietos y contemplamos la preciosa cascada  de las inmediaciones del viejo aprisco pastoril.

            Estaremos sobre los 2200 metros de altitud y tras cruzar el barranco continuamos el descenso ahora por su orilla derecha. San Nicolás está perdido allá abajo todavía.

Tenemos que resolver algunas dudas inmediatamente antes de que el camino se introduzca en los paredones de la cara oeste de Punta Escusaneta, pero a partir de allí seguir el poco transitado camino resulta más fácil en un medio tan inclinado y vestido ya de pino negro.
 
Parte baja del Barranco de Gabieto.

            El pinar gana densidad y el camino se derrumba en una ladera inclinadísima en dirección oeste y menos mal, ya que solamente hay que bajar 900 metros de desnivel. Y ya puestos a bajar lo va a hacer sostenida e inmisericordemente, haciéndonos pensar en la subida que debe hacer muy poca gente.

            Entramos en el hayedo y el camino sigue bajando salvajemente. La ladera se viste de hoja caída y nos agarramos a todo lo que está a nuestro lado al objeto de asegurar una bajada rápida y como prevención de fáciles culadas en un terreno con estas condiciones.

            Siempre en las proximidades de la rama norte del Barranco de Gabieto del que contemplamos su cascada final alcanzamos el rellano próximo al Ara en las inmediaciones del cámping en medio de un profundo hayedo que otoña a todo trapo. Allí tomamos el GR 11 que en cinco minutos nos lleva al Puente de San Nicolás junto al que pulula un nutrido grupo de disfrutadores de un fin de semana anticiclónico, no sin antes pasar junto a la nevera convertida en garaje de una señal de peligro de aludes.

            Son las dos y media de la tarde y estamos a 1338 metros de altitud. Hemos liquidado una espléndida jornada con una actividad de auténtica categoría en la que hemos movido  alrededor de 1400 metros aunque no sea esto lo más importante en esta ocasión.

            Nos queda ahora la recuperación del coche que está en la Pradera de Ordesa y dispuestos a que no se nos pase ni una oportunidad de hacer dedo nos vamos a la salida del cámping y nos ponemos a comer junto a la pista. Son doce kilómetros que trataremos de hacer sobre ruedas.

            Abrimos nuestra acostumbrada lata de sardinas que comemos en primer lugar mientras acordamos táctica para el caso de que no nos bajen a los a la vez.

            Enseguida para un coche y me baja. Me voy con la mochila y unas galletas.

            Son tres vitorianos que han venido a pasar el fin de semana. Les indicaré algunas cosas de por aquí y les informaré un poco del GR11. Ellos me han venido muy bien a mí y yo espero que también  les haya resultado de provecho.

            A las tres y cuarto me desmonto en el Puente de los Navarros y me echo carretera arriba. Solamente quedan 5 kilómetros.

            No llevaré caminado más allá de medio kilómetros cuando me para una pareja de Toledo. Es la primera vez que vienen al Pirineo y les organizo un par de días en Ordesa. En la Pradera les indico convenientemente y nos quedamos todos más contentos que chupillas. Son poco más de las tres y media cuando recupero el coche, luego la cerveza fresca y me voy carretera hacia abajo. ¡Mejor imposible!  Y como la contraley de Murphi dice que todo lo bueno se puede mejorar, cuando llego al Puente de los Navarros, Rosa me espera allí. Ha hecho dedo inmediatamente después que yo y la han bajado.

            Luego nos vamos de corrido a casa para llegar antes de las cinco y tener tiempo suficiente para estar con nuestra chica además de disfrutar de las espinas que mi señora se ha traído en los dedos y de las agujetas que le acompañarán largamente durante el principio de la semana siguiente.

            ¡Le tenía unas ganas...!

Para ver más fotos.
 

14 oct. 2006

20b-06. PICO DE BARRANCS Y DE CAMINO EL MULLERES. 14-10-2006.

Collado y Pico Barrancs desde el oeste.

La Besurta, Plan de Aiguallut, Valle de Barrancs, Ibón de Barrancs, Arista Sur al Pico Barrancs, Ibón Alto de la Escaleta, Cara Sur Pico Mulleres. Descenso por el Valle de la escaleta, Estany de Col de Toro de Barrancs, Plan de Aiguallut y la Besurta.

14-10-2006.

Salida 08 h. Llegada 19 h.

Sol.

Fácil.

Ascensión.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

 
Mapa de Barrancs procedente de Prames. Vía en amarillo.



   El día 14 de Octubre de 2006 llega a las siete de la mañana sin excesiva pereza.

 Una de las cosas que menos nos agrada en la montaña es salir de la tienda a la humedad de la mañana. El frío se combate con ropa y ejercicio pero la humedad la tenemos metida en nuestro cerebro con la etiqueta de letal y no es para tanto. No suele ser agradable pero alguna vez te mojas y puedes ir mojado todo el día.

Hoy no es el caso porque hemos dormido a cubierto pero el recuerdo de ayer nos acompaña y a las siete y veinte ya hemos dejado todo en las debidas condiciones para echarnos a la mañana sucesiva a una noche de luceros. ¡Cómo brillan las estrellas en el cielo de la montaña!

Con el coche nos subimos a la carretera y desde allí hasta la Besurta. No hay problemas con la barrera que está levantada.

En la Besurta resulta complicado aparcar pues hay una montonada de coches impresionante incluyendo a los que estamos llegando ahora.

Son las ocho de la mañana, es bien de día, cuando nos echamos las mochilas al hombro y nos vamos en dirección sudeste por el conocido camino de la Renclusa.

Enseguida lo abandonamos y tomamos el del Plan de Aiguallut por la orilla izquierda del barranco. Subimos los dos pequeños resaltes y accedemos al llano en el que se encuentra  el sumidero de las aguas de todo este valle: el Forau de Aiguallut que antes de filtrarse a Francia nos deleitan con una suntuosa cascada que fotografío aunque no va a ser fácil con esta luz.
 
Aneto, Oliberas y Coronas deliciosos.

Hemos comenzado a caminar a 1875 metros de altitud y todavía nos queda un buen trecho del plan por el que discurre ondulado los Torrentes de Barrancs y La Escaleta una vez que han confluido en la cabecera del plan.

Llevamos a tres delante y otro viene detrás a buen paso. Los de delante consultan el mapa junto al cartel indicador de direcciones y nosotros junto al barranco vamos en busca de la Palanca del Salterillo. La majestuosa aguja del Pico de Aiguallut nos separará: ellos se irán directamente al Valle de la Escaleta y nosotros nos iremos directamente al sur por el Valle de Barrancs.

Torrente de Barrancs y Aguja de Salenques.

Pasamos el puente y nos introducimos en un valle muy angosto por el que discurre un espumoso y crecido barranco que cruzaremos con alguna dificultad pues nuestro camino ha de discurrir por la orilla izquierda del Torrente de Barrancs.

Una vez cruzado el camino transita salvando continuas dificultades próximas al cauce del torrente que lo convierten en incómodo y se lleva su tiempo además de exigirnos la utilización de las manos frecuentemente. Da la impresión que este tramo de camino puede ser la mayor dificultad para subir al Aneto  por esta vía que tenemos en mente desde hace tiempo.

Al fin salimos del estrangulamiento y el barranco se abre en dos partes: la este es el desagüe directo del Ibón de Barrancs y la otra parte conduce a la Colladeta de Barrancs que es el lugar por el que suele acceder al ibón.

Las citas se van hacia la colladeta pero nosotros decidimos acceder directamente hacia el este cuando ya nos encontramos a la altura del ibón.
 
Ascendemos unos pocos metros y alcanzamos el Ibón de Barrancs por encima de su nivel pues estamos en un pequeño espinazo granítico orientado de norte a sur llamado Turonet de Barrancs.

Se trata de un ibón alargado con pedrera inclinada en su orilla este, rellano en la zona sur por la que recibe las aguas y paredes graníticas verticales en su orilla oeste que es donde nos encontramos.

Todavía intentamos progresar a través de las paredes hacia la cabecera del ibón. Pero finalmente el último paso parece infranqueable y hemos de dar la vuelta sobre nuestros pasos para retomar el camino hacia la colladeta con lo que confirmamos la justicia de las vías en la zona.

Salvaguardia y la Mina desde el Ibón de Barrancs.

A las diez llegábamos al ibón y a las diez y media alcanzamos la Colladeta de Barrancs que es una brecha inconfundible situada a 2500 metros de altitud

Bajamos unos metros en dirección sur y buscando un lugar soleado y abrigado nos paramos a almorzar.

Casi vemos a nuestra izquierda la cola del ibón y sucesivamente nuestra vista se pasea desde el Pico de Barrancs, pasa por el contraluz del Pico y la Aguja de Salenques para enseñarnos la Arista de Salenques, el noroeste ya lo veremos después.

Media hora después, hemos contemplado largamente nuestra continuación, tenemos de descender casi hasta el nivel del Ibón y sobre los 2400 metros atravesar los torrentes que bajan del circo e incorporarnos a la pared oeste del Pico de Barrancs en dirección sudeste siempre por encima del corredor que baja del Collado Sudeste de Barrancs.

La Arista de Tempestades.

La primera parte de la pared arranca de una pedrera de grandes dimensiones y se yergue consistentemente además de estar bastante llena de nieve lo que resulta en principio un inconveniente significativo pero conforme se haga consistente la verticalidad de la pared y la dureza de la nieve se convertirá en ventaja ya que nos permite progresar haciendo huella.

Coronamos la primera parte de la pared en un pequeño rellano y contemplamos como gira el barranco orientándose hacia el collado. Nosotros también vamos a girar un poco hacia el este para superar la parte de pared que no se veía desde abajo.

Se trata de una ladera bastante inclinada pero con grandes escalones que, generalmente está rellena de pedrera granítica de entre grandes y medianas proporciones. Cubierta de 10 centímetros de nieve nos obliga a buscar caminos en las piedras de mayor tamaño y el tema resulta más fatigoso de lo que sería en otras condiciones.
 
Camino de subida desde el Collado Sudeste de Barrancs.

Pero poco apoco vamos elevándonos y un tramo final con un poco más de nieve nos deposita en el Collado Sudeste del Pico de Barrancs situado por encima de los 2800 metros de altitud cuando son las doce y cuarto.

Dejamos las mochilas y ligeros de equipaje en dirección noroeste nos vamos para arriba para superar la pedrera de grandes proporciones y bastante inclinada que es la arista sudeste del pico.

En la Cima de Barrancs con el Aneto.

Empleamos las manos para trepar de piedra en piedra pues el granito está muy asentado, la subida resulta atlética pero muy efectiva. A las doce y media alcanzamos la cima del Pico Barrancs situado a 2892 metros de altitud.

Vemos ahora le cima de la Tuca de Mulleres que se asoma detrás del Pico de Salenques y la continuación  por el Cap de Toro hasta la Furcanada y el Mall de l’Artiga todo ello al este y al sur desde el Pico de Salenques hasta el Pico de la Renclusa. Lo que hay en medio lo conoce todo el mundo. Solamente diré que la Brecha tempestades está indescriptible y los Glaciares de Tempestades y Maladeta empiezan a curar sus mortales heridas con un inmaculado lienzo blanco que asalta tus ojos y te sobrecoge.

Podríamos bajar al collado y sin perder altura faldear la cara norte del Pico de Salenques para entrar al Valle de la Escaleta a la altura del Collado oeste de Mulleres pero me parece que el tema va a estar complicado por la nieve.

            Bajamos a buen ritmo hasta el collado y tratamos de faldear pero enseguida nos damos cuenta de que hay mucha nieve y puede no ser un buen negocio independientemente de posibles embarques que resulten caros de tiempo.

Ibón Grande de la Escaleta.
 
Consecuentemente  cambiamos de lado de valle y por su ladera izquierda, con menos nieve bajamos rápidamente hasta superar el estrangulamiento intermedio, lugar en el que a partir de allí aparece lleno de bloques graníticos de considerables dimensiones  que van a hacer pestosa la parte baja del valle y agradecer la llegada al rellano en el que se asienta el Ibón Grande de la Escaleta a 2630 metros de altitud.

Ibón de Coll de Toro desde el Ibón Grande de la Escaleta.

Hemos bajado en dirección nordeste y ahora hemos de girar 90º y tomar la dirección sudeste que es la que tiene el valle en esta parte.

Barrancs desde el Ibón Grande de la Escaleta.
 
Son las dos menos cuarto, las previsiones se van cumpliendo.


El ascenso del suave y pulido por el glaciar, Valle de la Escaleta, se hace cómodamente en principio porque hay poca nieve y se ha fundido en las protuberancias del granito. Subimos a ritmo, ganamos altura poco a poco y nos cruzamos con el primer grupo del día: se acabó la soledad.

Cap de Toro y Mulleres desde la Escaleta.
 
Sobre los 2800 metros de altitud y bajo un pequeño resalte la cantidad de nieve aumenta y seguimos algunas huellas viejas pues se han helado por la noche. Nos permite alcanzar la última parte del pico que está vestido de abundante nieve sobre pedrera granítica de gran tamaño pero se trata del último esfuerzo que nos conduce a la cima de la Tuca de Mulleres situada a 3010 metros de altitud, entre viejos recuerdos acerca de la ocasión en que visitamos el pico que también fue en un Puente del Pilar hará alrededor de 18 añitos. ¡Casi nada lo que ha llovido desde entonces! Son las dos y media y funcionamos como relojes suizos de alta precisión.
 
Cap de Toro desde Mulleres.

Junto a la cruz de la cima descansamos y comemos tranquilamente.

Charlamos con un grupo de españoles y con otro de franceses que han subido con un crío una cría que nos recuerda a Biola.

Tuca de la Feixa y Valle y Estany de Mulleres.
 
El paisaje desde la Tuca de Mulleres es, como dicen algunas guías, de primera magnitud, sobre todo hacia el Macizo de la Maladeta. Hasta fotografío el Ibón de Coll de Toro y es que se trata de una zona que a mí me desorienta puesto que el eje principal que para mí suele ser el acceso principal al macizo penetra en dirección norte para luego girar 180º y alcanzar el punto culminante del macizo en dirección sur con lo que te trastoca un poco o un mucho tu organización espacial.

Los esfuerzos del día se merecen un buen descanso y se nos va casi una hora en la cima. Tenemos tiempo.

Alrededor de las tres y media iniciamos el descenso siguiendo la huella de la mayoría que ha subido al pico desde la boca sur del Túnel de Biella pues la nieve está muy pisada. Pero cerca ya del Collado de Mulleres la abandonamos y cruzando la pala somital en dirección oeste nos vamos al encuentro de las huellas de subida clavándonos en la nieve profundamente.

El Ibón Alto de la Escaleta está precioso.
 
Algo más abajo encontramos las huellas y enseguida descendemos la parte de valle en la que la nieve va dejando cada vez más espacios libres y de placa en placa vamos hacia abajo pasando junto a los ibonciechos más altos que están helados para alcanzar el emplazamiento del Ibón Alto de la Escaleta. Lugar donde termina la parte superior del valle.

Ibones Intermedios de la Escaleta.
 
El camino se va por la margen izquierda del valle descendiendo un fuerte resalte en dirección al Collado de los Araneses donde ya ha tomado la dirección noroeste y discurrirá por los Ibones Intermedios de la Escaleta que se encuentran oscuramente desperdigados a lo largo del valle, pues la luminosidad de la tarde va disminuyendo bastante con la sombra. Los Picos de Barrancs y de Aiguallut nos taponan el sol en colaboración con alguna nube que ha ido emergiendo del Valle de Salenques.

Ibones inferiores de la Escaleta.
 
Bajamos un nuevo resalte siempre por la orilla izquierda del valle y alcanzamos los ya oscuros Ibones Bajos de la Escaleta sobre los 2200 metros de altitud.

Hemos dejado atrás las inconfundibles Furcanadas.

Allá detrás se ha quedado completamente refulgentes los soberbios Picos de la Furcanada, mas por delante entra la luz rompiendo la tenue nubosidad de la tarde e iluminando un tanto fantasmagóricamente  las Tucas Negra y Blanca de Pomeró.

Nosotros abandonamos el camino y virando un tanto al norte tomamos en horizontal un alargado rellano herboso que se comunica con una pedrera metamórfica que atravesamos en diagonal y que nos deposita en el Collado de Toro de Barrancs a 2235 metros de altitud.

El collado nos muestra la deliciosa imagen del Estany de Coll de Toro rodeado de los característicos ocres metamórficos cuando son las seis de la tarde.
 
Bajando al Rellano de Aiguallut.

Hemos cogido agua en una surgencia bajo el collado y de espaldas al sol vamos a echar un bocado y un trago una vez que nos abriguemos un poco pues la temperatura está bajando de manera consistente a pesar de que el día ha sido maravilloso.

Un cuarto de hora después continuamos bajando en diagonal la ladera sur de la Peña Negra   y alcanzamos la cabecera del Plan de Aiguallut con lo que cerramos el circuito del día.

Frontal de la Cascada de Aiguallut.
 
Sin prisa pero sin pausa como medio de que no se haga fresco y para terminar la jornada continuamos para abajo no sin antes volver a fotografiar la Cascada de Aiguallut.

Luego tomamos un camino que transita la orilla derecha del valle para ver cómo está el acceso por aquí junto al barranco.

La primera parte es muy llana y discurre por medio de pradera alpina, luego aparece salpicado el pino negro y el camino se arrellana mientras que el barranco se ahonda. Luego desciende todo el resalte de una tacada mediante un tramo de camino artificial que nos deposita en la parte alta del Plan de la Besurta.

A las siete y cuarto llegamos al coche dando por liquidado un periplo en el que hemos movido 1525 metros de altitud y con nieve en regulares condiciones mientras contemplamos a algunos vencedores del Aneto que bajan hechos polvo como si  hubieran participado en un auténtico conflicto bélico de incalculables proporciones.

Nos quitamos las botas con ganas y de paso la humedad ya que la nieve blanda nos ha calado las botas y nos metemos en el coche con la intención de marcharnos para casa tranquilamente. No tiene ningún sentido quedarse a pasar la noche en el Refugio de Pescadores de Senarta por muy bien que podamos estar con fuego y todo. Rosa tiene que ir a trabajar mañana al mediodía  y por la mañana, además del viaje de vuelta con un poco de tiempo no se puede hacer casi nada.

Cae la noche de camino hacia la carretera y a la marcheta y relajadamente sin el más mínimo rastro de sueño nos llegamos a casa cuando son las diez y media de la noche. Tomaremos una ducha y todavía nos quedarán algunas ganas para una cena de capricho. Celebraremos los 3500 metros movidos en dos días de un tiempo excelente.

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