20 dic. 2009

44-09. TRADICIONAL BELEN EN LA CUEVA DE SANTA OROSIA. 20-12-2009.

Cueva de Santa Orosia.
 
San Román, Mallata de Osán, Cueva de Santa Orosia y Refugio Ermita de Santa Orosia.

20-12-09.

Salida 8 h. Llegada 13 h.

Sol.

Muy fácil.
 
Ascensión.

Miguel Lanaspa Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
                                  Mapa de Santa Orosia procedente de Prames. Vía en amarillo.

            El domingo anterior a la Navidad es la fecha previamente elegida por los miembros de la Peña Edelweis para subir a Santa Orosia y colocar el Belén, invariablemente en la Cueva de Santa Orosia desde el principio de los 80.
            Hemos subido, acompañando a nuestros correspondientes hijos de unos y otros, con buen tiempo, con regular, con malo e incluso con tiempo infernal, unos años más, incluso algunos años se sumaron los de G.M.S., otros menos y últimamente no es más que una subida absolutamente testimonial.
            Hoy domingo 20 de Diciembre de 2009 subimos cuatro y de ellos dos entran a trabajar a las dos de la tarde y, consecuentemente, quedamos a las ocho menos cuarto de la mañana.
            Necesitamos un cuarto de hora para llegarnos al pueblo de San Román y aparcar en el inicio del camino justo en las inmediaciones del pueblo, a 1000 metros de altitud.
            Hace un frío que pela pues al termómetro del coche no le hemos dado tiempo para que baje de siete bajo cero.
 
Entrando al bosque mixto.
 
            El camino atraviesa por entre terrenos de cultivo y enseguida en dirección nordeste se incorpora a una zona de margas azules en la cara sur de Santa Orosia, lugar en el que el terreno comienza a ascender.
            Enseguida las margas dejan paso a un bosque mixto seco poblado de robles, pinos silvestres, bojes y enebros comunes a los que se irá incorporando paulatinamente la genista hórrida.


En los Paredones del barranco de San Román.

            Entramos en calor pues hemos cogido buena marcha y enseguida nos introducimos en el barranco de San Román por el que va a ascender el camino hasta alcanzar el Puerto de Santa Orosia.


Pequeña Mallata de San Román.

            El camino que se ha llenado de restos redondeados del conglomerado al que se le ha soltado el cemento se introduce en la pared mediante ascenso consistente.


En el barranco de san Román.

Primeras luces en San Román.

            Vuelta a vuelta gana altura rápidamente, pasa junto a la vieja y pequeña Mallata de San Román y, poco más arriba, abandona el barranco principal y se pasa a otro paralelo situado al este del mismo a través de una vira natural practicada en el conglomerado de pudingas desde la que se contempla una entrañable vista del Valle del Basa en el que destaca poderosamente el reducido caserío de San Román justamente cuando los primeros rayos de sol llaman a las puestas de sus vetustas casonas.

El Valle del Basa.

Oturia desde el puerto.

            Enseguida alcanzamos la Mallata de Osán con la tasca completamente helada y la barrera de bojes que defiende el acceso al puerto a 1550 metros de altitud.


La Oeste de Tendeñera.

            Son las nueve de la mañana y llaneando sobre una débil capa de nieve nos acercamos hasta la Ermita de Santa Orosia a la vez que vamos contemplando la sur de la Partacua y Tendeñera hasta Sabocos que está sublime o las más lejanas cimas de Ordesa, Pineta o Cotiella.
            En cinco minutos alcanzamos el refugio adosado a la ermita y encendemos el hogar con la leña que hemos subido en las mochilas y algunas ramas que hemos recogido de los bojes próximos. Seguidamente tomamos la pista que en dirección sudeste llanea paralela al Barranco de Santa Orosia hasta la primera curva.
            En ese punto hay que abandonarla y dirigirse al encuentro del tendido eléctrico que da servicio a los repetidores y que atraviesa por encima del barranco en las inmediaciones de la cueva. Es una guía infalible.


Cascada próxima a la Cueva de Santa Orosia.

            En un cuarto de hora alcanzamos las inmediaciones de la cueva y descendemos unos escalones de conglomerados que nos depositan en el barranco a 1470 metros de altitud.
 
Detalle de la Cascada de la Cueva.

            Cruzamos a la orilla izquierda del mismo con cuidado porque las piedras están con hielo y nos introducimos en la cueva caminando agachados o casi reptando puesto que la boca es una grieta irregular bastante ancha pero de una altura intermedia de 60 centímetros.
Estalactitas.
 
Columna.

            Enseguida pasamos la entrada, la sala se amplia y el techo se eleva pero no demasiado pues tendrá una altura máxima de 3 metros. Se trata de una sala bastante elíptica con una longitud mayor de 30 metros, ligeramente inclinada de norte a sur y vestida de estalactitas, estalagmitas y pequeñas columnas junto a las paredes del contorno.
 
Nacimiento.
Detalle.
 
Uno de los inquilinos de la cueva.

            La temperatura es maravillosa y la humedad abundante como antítesis de lo que hace fuera. Colocamos las figuras del Nacimiento con Reyes incluidos, encendemos un par de docenas de velitas, hacemos algunas fotos para el recuerdo y tras rendir cumplida visita a los habitantes propietarios de la cueva, a los que sorprendemos en plácido e inestable descanso nos vamos para afuera.
 


            Allí está el sol, el barranco medio helado y la pequeña cascada del barranco sobre los conglomerados del lecho rellenos de depósitos calizos. El día sigue absolutamente helador pero el sol anima lo suyo sin llegar a calentar más que en las zonas muy abrigadas de la congeladora brisa que, de manera imperceptible, campa por el puerto.
 

Ermita de Santa Orosia.

            Desandamos camino en suave ascenso y alcanzamos el refugio de la ermita cuando van a ser las diez y media. Llevamos muy buena hora.
            La brasa está hecha. Echamos más de leña para calentarnos y asamos un poco de chorizo, longaniza y panceta a la vez que hacemos unas tostadas que juntamos con queso, jamón, sardinas de cubo, olivas y algunos tragos de vino. Luego llegará el poncho los dulces y el café: nuestra pequeña celebración navideña, bien arrimados al fuego puesto que el refugio a pesar de que lleva una hora cerrado y con fuego es una auténtica nevera.
 
Para abajo.
Oturia.

            A las doce menos cuarto, recogido todo salimos a través del puerto en busca de la senda de descenso que será la misma que hemos utilizado a la subida. Este año no tenemos tiempo para pasarnos por la Mallata de Isún a ver el Belén de G.M.S.
            El Barranco de San Román es el lugar más abrigado de todos los accesos a Santa Orosia. Es especial para el crudo invierno perfectamente orientado al sur y recogido.
 
Bosque mixto más cálido al mediodía.
           
            Bajamos a muy buen ritmo y hasta se n os hace calor en un día como este.
            A las doce y media llegamos a San Román. Los 660 metros de desnivel no han sido más que un paseo apto para casi todo el mundo; por ello, el Puerto de Santa Orosia es un lugar bien conocido y visitado en cualquier época del año incluso en Navidad y eso sin contar con la pista.
 
Barranco de San Román desde el pueblo del mismo nombre.
 

 

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