5 dic. 2009

42-09. OTURIA CON ESQUÍS. 5-12-2009.

Oturia en la distancia.

Pista de Santa Orosia, Ermita de Santa Orosia, Mallata Javierre y cara sur.

5-12-2009.

Salida 09 h. Llegada 13 h.

Sol.

Muy fácil.

Esquis de travesía.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa de Oturia procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Oturia es uno de esos montes del Prepirineo, al igual que Erata, Cancías o Guara, que son familiares incluso emblemáticos además de ser empleados por las gentes de los alrededores como indicadores meteorológicos.

            Si Oturia está bien nevado, la parte baja de Formigal también lo está.

            A Oturia habremos subido seguro que por encima de cincuenta veces. Fue mi primer monte cuando ni siquiera pensaba en ser montañero, lo utilizamos para entrenar a la hora de ir a los Alpes cuando no teníamos tiempo que perder en la carretera y fue también mi estreno con los esquís de travesía. Miguel Lanaspa se cuidó de llevarme hasta la cima y no os diré como las pasé para bajar la cara sur con nieve algo dura.

            Oturia es especial y con mi chica, que también quería hacerlo, nos habíamos dado la vuelta en algunas ocasiones sin conseguirlo, pues no es demasiado fácil encontrar la nieve adecuada, ausencia de nieblas, pista transitable en un tramo decente…

            Nuestro único día festivo es el 5 de Diciembre. ¡Vaya puente!

            Este año 2009 ya se estrenó con una primera nevada potente a principios de Noviembre pero unas inusuales temperaturas se la llevaron en su totalidad cuando el personal se quería empezar a frotar las manos. A finales de mes, otra nevada más importante todavía nos regala las condiciones para intentarlo.

            Con permiso para transitar la Pista de Santa Orosia nos llegamos a la entrada de Yebra de Basa y la tomamos para arriba en plan explorador. La conocemos perfectamente y por eso sabemos que el viento puede acumular nieve en determinados puntos a partir de los cuales resulte imposible la continuación.

            Nos cruzamos ya muy arriba con un grupo de G.M.S. que han desistido de colocar las luces de Navidad y en la vuelta frente al repetidor bajo la nieve acumulada nos invita a aparcar el coche. Han pasado cazadores pero las rodadas son demasiado profundas para nosotros.

            Nos calzamos los esquís, tomamos las mochilas y nos vamos pista adelante. Son las nueve de la mañana y estamos a 1400 metros de altitud.

En la pista a la altura de la Cueva de Santa Orosia.
 
            La mañana está un pelín fresca y soleada, una mañana de postal para Diciembre. Claro, el Instituto nacional de meteorología tiene previsto para hoy un 60% de probabilidades de lluvia y ausencia total de sol: una cagada más de las que tiene por costumbre.
 
Empezamos a ver más nieve en Oturia.

            La pista, escasamente cubierta de nieve y con algunos clarillos que pueden resultar tediosos para la vuelta, se alarga en suavísimo ascenso en busca de la Ermita de Santa Orosia, foqueamos cómodamente en dirección noroeste entrando en calor y disfrutando de la mañana.

Ermita de Santa Orosia.
 
            Atajamos de frente la última gran vuelta y enseguida nos llegamos a la Ermita de Santa Orosia tras tres kilómetros de foqueo en los que hemos invertido tres cuartos de hora.
 
            El coche que nos ha adelantado está aparcado aquí y sus ocupantes raqueteando hacia Oturia. Nosotros continuamos hacia el pinar nuevo en nuestra tarea de ir progresando suavemente hacia el pico.
Ladera Oeste de Santa Orosia desde el pinar.

            La ladera oeste está bastante bien nevada pero suele tener la nieve bastante dura y es algo erguida. La cara sur es más amable pero por el contrario ya tiene claros y aparecen piedras. Es la más directa y también la más asequible para nosotros con los debidos cuidados y a ella nos vamos. Nos quedaba todavía la opción de continuar por la Pista de San Cocoba hasta alcanzar la arista este o la cara nordeste pero eso es mucha vuelta.
 
Hacia la Mallata de Javierre.
 
            Pasamos el pinar y nos dirigimos al nor-noroeste en busca de la parte alta del puerto frente a la Mallata de Javierre para ganar altura suavemente ya en ascenso.
 
Guara desde la Base de Oturia.


            Hemos avanzado junto a algunas balizas del camino del Barranco de Satué y superadas las matas de boj más altas giramos al este para proseguir suavemente el ascenso ya a media ladera.
 

 
            La nieve está un poco más dura pero se foquea bien. Hacemos algunas cetas al sol de la mañana y nos aproximamos a la arista este. Los últimos metros de pared los hacemos con cuidado entre piedras que afloran pero no suponen problema. Ya en la arista, perfectamente nevada al igual que la cara norte, hemos de ascender suavemente los últimos metros que nos depositan en el pilote de Oturia a 1921 metros de altitud cuando son las once de la mañana.
 
La Partacua.

            Allí están almorzando los tres raqueteros son Estallo, Samper y un mozo de Yebra, son de Sabi y habituales por estos pagos. Charlamos, almorzamos y nos invitamos a vino y café mutuamente en medio de una espléndida mañana que nos obliga a abrigarnos un poco. Oturia siempre freca y ventilada.
 
Sierra de Tendeñera.
 

Tres Sorores.

            Los encantos que nos ofrece son innegables con una vista dilatada de 360 grados. Al sur se ven los Mallos de Murillo y Guara; al este aparece en primer plano Canciás y detrás el Turbón y Cotiella; girando hacia el norte las Tres Marías y la Suca que son la antesala de Ordesa al completo de punta a punta; al norte queda Tendeñera también al completo; girando al oeste toda la Partacua hasta Collarada dejando detrás los Lecherines y la zona de Aspe y al oeste todavía aparece el Bisaurín, el Puntal de Aguerrí y muy al fondo San Salvador y Cuculo que nos aproximan a Oroel. Punta Gué, la Bal Ancha, Erata y el Sobrepuerto aquí mismo.
 
Cancias.

Gabietos y Taillón.

            Marchan ellos delante y nosotros nos quedamos un ratillo a disfrutar de la mañana aunque se agradece la protección del pilón de piedras. Media hora larga estamos en la cima entre unas cosas y otras. Entre tanto descartamos bajar la cara norte pues aunque tiene muy buena nieve luego la Pista de San Cocoba suele ser tediosa
 
            El descenso la hacemos con unos primeros giros cortos sobre la arista este para descolgarnos en escalera por el breve tramo de afloraciones rocosas entrando a la cara sur. Luego vamos buscando las partes mejor nevadas que las hay y vamos girando poco a poco para abajo cogiéndole los tientos a la nieve.

 
            Bajada la parte más erguida, la ladera suaviza la pendiente y empezamos a disfrutar de un descenso medianamente plácido: la lluvia y la humedad han apisonado la nieve y se baja muy bien para las fechas en las que nos encontramos.

            Hemos derivado un tanto hacia la parte este de la ladera siempre por encima de la zona de arizones y luego nos orientamos hacia el oeste para alcanzar la base de la ladera por el mismo lugar en el que hemos iniciado el ascenso.

            De la parte alta del puerto descendemos prácticamente de frente y sin girar pues la pendiente es muy suave y tampoco conviene remar más de lo necesario.

 
            Atravesamos el pinar y no nos libramos de remar un poco para salir del rellano hasta alcanzar la pista en las inmediaciones de la ermita.

            Pista abajo, nos vuelven a adelantar con el coche los tres de la cima mientras nosotros nos vamos para abajo trabajando con los brazos en los tramos en los que la pista llanea demasiado. Va a ser la una del mediodía cuando nos llegamos hasta el coche.

            ¡No ha estado mal! Mi chica contenta con la deuda saldada. Han sido 525 metros, un poco más que un paseo pero no ha dejado de ser muy agradable. Quedaba día para quedarse a disfrutar por el puerto pero tenemos otros tajos.

Para ver alguna foto más.

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