4 jul. 2013

32-13. PIC GAZIES POR EL CHEMIN DE LA MATURE. 4-7-2013.

La Oeste del Gazies.

Aparcamiento Carretera Etsaut, Camino de la Mature Cabaña Pasette, Cara Sur y Arista Oeste de Gazies. Descenso por la Cara Oeste y Col de Arras.

04-07-2013.

Salida O8 h. Llegada 17 h.

Sol.

Fácil.

Ascensión.

 Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Javierre.
 
Mapa de Gazies procedente del IGN. francés. Vía en amarillo.
 
            Desde el día que subimos al Pic de Sesques y pudimos contemplar de cerca al Caperan de Sesques nos dijimos que había que verlo de cerca por su vertiente sur. Luego desde el Soum de Lagaube sigue estando lejos, la propuesta sigue en firme y finalmente decidimos dar una vuelta un tanto imprecisa ya que la ladera derecha del Valle del Secoue es muy erguida y fuera del GR 10 que recorre el fondo del valle los caminos brillan por su ausencia ya que han sucumbido al empuje de la naturaleza en un valle de lo más recóndito y menos transitado del gran Valle de Aspe.

            Es el 4 de Julio de 2013 y son las ocho menos diez de la mañana cuando, hemos tomado bajo el Fuerte de Somport la carretera que sube a Etsaut y tras un kilómetro de ligera subida aparcamos en la primera gran vuelta en la que hay sitio para media docena larga de coches. Estamos a 650 metros de altitud, no me he comido el uno de delante, y eso supone que la calcetinada puede resultar salvaje por poco altos que pretendamos llegar.

            La mañana está espléndida y  ciertamente cálida cuando tomamos el Camino de la Mature en dirección sur y en suave ascenso pasando a la orilla de la casa que nos regala siempre su impecable manojo de flores de su rosal trepador  rojo.

            Enseguida  contemplamos el Fuerte del Portalet y girando al este el camino se introduce en la espectacular placa caliza por la que discurre en suave ascenso.

            Hemos recorrido en diversas ocasiones el Camino de la Mature o de la Arboladura, que según dicen, era el lugar por el que sacaron madera para los mástiles de la armada francesa en épocas ya pasadas. El camino es espectacular y en buena parte hecho a pico y barrilla  para atravesar toda la pared a 200 metros del cauce del angosto barranco del que de cuando en cuando se aprecian sus espumosas aguas y sus rumores.

Chemin de la Mature.
 
            Se alarga alrededor de tres kilómetros hasta que las paredes superiores se acuestan un poco y el camino deja la placa para ascender una ladera herbosa situada bajo el Coll de Arras, en la que se ha instalado un bosque mixto y que, poco después, se arrellana y tras pasar junto a una cabaña pastoril con fuente, prosigue muy llana valle adentro y a la sombra del bosque en el que comienzan a dominar las hayas junto a los avellanos.

 
            Con el barranco siempre a nuestra derecha en sentido de ascenso y más o menos cerca, alcanzamos el desvío hacia el Coll de Arras y proseguimos hacia el este para atravesar un par de barrancos subsidiarios y girar paulatinamente al sur y en imperceptible ascenso hasta pasar junto a la Cabaña de Passete.

 
            En algún momento podríamos haber encontrado algún camino que se introdujera en la ladera derecha del barranco que estamos subiendo pero no será así. Caminamos por el GR 10 pero sabemos que hay que abandonarlo.


            Alrededor de los 1300 metros de altitud y aprovechando una empinada ladera barrida por los aludes y llena de verdura medianamente crecida en la que predomina el asfódelo en flor, y antes de que alcancemos un barranco cuya ladera izquierda está cubierta de bosque, nos vamos para arriba en dirección nordeste.

            La subida es penosa por muy erguida y con vegetación crecida que no te permite ver donde apoyas los pies, pero se puede subir.

            Antes de alcanzar un reducido descansillo se yergue consistentemente para proseguir  con otra tramada erguida que finalmente se arrellana un poco alcanzando una loma suavemente ascendente. La rampa nos ha permitido ganar 250 metros de desnivel y por delante tenemos el terreno despejado con un dislocado barranco al que llegan los campos de nieve superiores, pero esto ya es otra cosa.


            La loma se arrellana en una majada con caseta derruida completamente y allí nos sentamos a almorzar; estamos sobre los 1600 metros de altitud. Son las diez y cuarto.

            Sentados sobre unas piedras comemos y especulamos sobre un circo que desconocemos. El Caperan no ayuda pues no se ve, tampoco el Sesques que es casi todo lo que conocemos ya que por esta vertiente solamente podemos adivinar el Gazies.

            Veinte minutos más tarde proseguimos praderío para arriba siempre al oeste de las ramas del barranco más importantes que articulan el circo.

 
            Poco más arriba cogemos agua de unas surgencias y proseguimos en dirección nor-nordeste en busca de la parte más occidental de la Sierra de Serous que es donde se encuentra el Caperan de Sesques.

            Sorteamos neveros pero finalmente no queda otra que entrar en ellos en busca de un collado desde el que se nos abre perspectiva y contemplamos el barranco que nace entre Lespetouse, Sesques y Caperan.
 

            Tendríamos que perder bastante altitud para alcanzar el barranco y por el fondo ganar altura de nuevo para alcanzar la base del Caperan de Sesques  pero la ladera Sudoeste del Soum de Moundaut es demasiado erguida y llena de placas por lo que decidimos dirigirnos al norte  y ganar la Arista que creemos de Serous un poco más al este. Estamos alrededor de los 2150 metros de altitud.

Caperan de Sesques.
 
            Tomamos un crestón erguido y limpio de nieve en el que encontramos una cita y nos vamos para arriba con algún apoyo de manos. Al oeste del mismo pues ascendemos en dirección norte, tenemos un paretazo que se despeña en el fondo de un erguido corredor nevado.


            De manera fácil aunque costosa ascenderemos por el crestón alrededor de 150 metros de desnivel y en la cabecera del mismo nos encontramos con el nevero que teníamos a nuestra izquierda que cubre un pequeño cuello de separación con la arista.

            Cruzamos el nevero de la manera más cómoda y enseguida nos encaramamos  en la arista. Son las doce del mediodía y pega un viento que se hará casi molesto.

            Dos brechas nos separan de la pirámide somital del Soum de Moundaut. El pico es una perfecta pirámide y está vestido de placas bastante lisas bajo las cuales se encumbran neveros muy inclinados. Especulamos acerca de subirlo pero finalmente optamos por poner nuestra vista hacia el este: allí se encuentra, con aspecto algo más amable el Pic Gazies y hacia allí encaminaremos nuestros pasos.


            Llevamos bastante tralla esta mañana y el descenso no lo van a regalar, así que, un cuarto de hora más tarde iniciamos en dirección este el tránsito de la Arista Noroeste de Gazies. Estamos sobre los 2300 metros de altitud.

            Se trata de una arista de aspecto fácil como así resultará, ligeramente descendente  y vestida de pequeños dientes muy fáciles en la que moveremos poco desnivel, ya llevamos bastante.
 

            Hay un diente de calizas claras que se puede pasar a toda cresta o faldear por el sur y que requiere algún apoyo de manos hasta alcanzar los dientes centrales a los que llegan neveros de las dos vertientes pero que no ofrecen ninguna dificultad.

            A partir de aquí aparece un nuevo diente fácil que ascendemos para iniciar a continuación el flanqueo por el sur de la antecima oeste del pico. Para ello trazamos una diagonal suavemente ascendente con la que atravesaremos un grupo de escalones calizos inclinados por encima de la cabecera de un nevero que nos depositará de nuevo en la arista bajo el casquete somital del pico.

            Se trata de un resalte fácil de una trentena de metros que se sube utilizando un corredor fácil y que nos deposita en la Cima del Pic Gazies a 2457 metros de altitud cuando es la una y media. La vez anterior que estuvimos en el pico era un día de nieblas y conservamos pocas referencias al respecto además de que ascendimos por el Valle de Aule.

 
            En la cima y al abrigo del viento nos sentamos a comer y a contemplar un paisaje muy amplio y medianamente conocido del que destaca la conocida para nosotros zona del Midi de Ossau marcando el este. No faltan el Lurien, Arriel, Pallas, Balaitus, Frondiellas, Gran Facha, Tebarray, Piedrafita, Infiernos, Garmo Negro, Argualas, Telera, Retona, Bucuesa, Collarada, Moleta, Lecherines, Aspe, Llena de la Garganta y del Bozo, Bisaurín, Castillo de Acher, Lenito, Peña Forca, Acherito,  Petrechema, Anie…  y mucho más cerca al sudeste el  Aule.

Gave de Aule.
 
            Contemplamos también el Valle de Aule que se ahonda en busca de Bious Artigues con los lagos medio helados, nos despedimos del valle y sobre las dos y cuarto iniciamos nuestro descenso.

            Desde la misma cima sale un espolón limpio de nieve que nos enseña entre neveros el inicio del descenso de la zona superior del circo y nos vamos para abajo hasta un rellano próximo en el que tomaremos perspectiva y decisiones.

 
            Desde un suave promontorio en el que concluye el rellano avistamos un dorso que un tanto indeciso nos puede facilitar el descenso por fuera de la nieve.

            Bajamos  con cuidado puesto que se trata de tramos bastante erguidos y con hierba seca de la que hace poco se ha marchado la nieve y tras atravesar un nevero nos pasamos a otro crestón situado a la izquierda o este, que baja ya hasta los neveros del rellano del  circo.


            Con todo ello descendemos hacia el sudoeste en busca del centro del circo con la intención de utilizar el rellano para ir atravesando las depresiones antes de que se conviertan en barrancos en los que el agua nos obligue a remojarnos o descalzarnos.

            Sobre neveros residuales amplios cruzamos el circo. Solamente nos quedarán un par de barranquillos que pasaremos sin dificultad, aunque en uno de ellos hemos de elegir paso. Todo ello nos conduce  al praderío inclinado por el que hemos subido a la mañana, alcanzando poco después la majada en la que hemos almorzado. Son las tres y cuarto y estamos a 1600 metros de altitud.
 

            La continuación es el descenso de la suave loma herbosa y seguidamente el de la pendiente, también herbosa que hemos subido por la mañana. El descenso es muchísimo mejor que el ascenso más teniendo en cuenta que las genistas nos sirven como presas de mano.

Precioso asfódelo gamón blanco en flor.

            Alcanzamos el GR 10 y proseguimos para abajo ya con calor en busca del bosque que nos acoge amable con su tornasolada y agradable más que fresca sombra.
 

            Pasamos los dos barrancos y en el segundo echamos un trago de agua para continuar camino abajo hasta el desvío.

            En lugar de bajar por el Camino de la Mature, vamos a hacerlo por el Col de Arras y así variamos camino.

Col de Arras.

            Estamos a 1150 metros de altitud y lo cómodo habría sido no remontar entre el hayedo los alrededor de 150 metros para alcanzar el Col de Arras situado a 1280 metros de altitud tras casi media hora de camino. Hace calor y esperamos con ganas el inicio del descenso que no parece que vaya a empezar nunca.

            No recordamos este descenso a pesar de que lo hemos hecho. Tras introducirnos en el bosque al abandonar los claros prados del collado, disfrutamos de un tramo suave y bien sombreado hasta que el camino se tira para abajo a destajo y en dirección oeste.
 

            Se trata del viejo camino que permitía subir desde el valle antes de que se practicara el Camino de la Mature y todavía conserva muchos de los tramos empedrados. Nos ofrece su sombra bastante abundante y un descenso consistente y continuado que nos hace pensar en las fatigas de su ascenso y trae a nuestras rodillas los rigores de la jornada.

            Un cartel anuncia una burrada de tiempo que no creemos pero de alguna manera nos mete a ritmo y con las orejas tiesas.

            Pasamos junto a una anunciada cabaña a la que llega la luz eléctrica y ofrece hasta helados y enseguida el camino se sienta en una corta pista que nos deposita en la Carretera de Etsaut.

            Diez minutos más tarde y en suave descenso alcanzamos nuestro coche que ha pasado todo el día a la sombra y que nos llena de envidia pues nosotros nos hemos soleado de narices.

             Son las cinco y media, tenemos gazuza y picoteamos mientras hacemos el arqueo de la jornada que se salda con 2050 metros movidos. No nos extraña que se trate de un valle recóndito en el que siquiera campan los rebecos, pero nosotros volveremos.

 

 

           

           

           

           

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