8 sept. 2016

63-16. PARRIZAL DE BECEITE. 5-9-2016.

Segunda Pasarela en el Parrizal de Beceite. 

Beceite, Carretera al Parizal, Aparcamiento Alto, La Fonollosa, Cueva de la Dona, Pasarelas y Estrechos del Parrisal de Beceite.
05-09-2016.
Desnivel acumulado 200 m.
Tiempo efectivo de marcha 03:15 h.
Distancia recorrida 16000 m.
Sol.
Muy fácil.
Senderismo.

La actividad se puede realizar en cualquier época del año bien caminando o recorriendo la pista en coche. Unicamente se aconseja evitar los días de hielo.


Agua en el Aparcamiento Alto, en el río de allí para arriba según costumbre y en la surgencia de la orilla derecha del camino.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa del Parrizal de Beceite procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Teruel nos queda lejos e ir por ir, de propio, pues como que no; pero a veces surgen oportunidades más o menos propicias que nos invitan. Queremos ir a Salou y  aprovechando  que el Pisuerga pasa por Valladolid…iremos a conocer el tan traído y llevado Parrizal de Beceite.
            Tenemos alguna información al respecto y sin más, el 5 de Septiembre de 2016 nos vamos de viaje. Son las nueve y cuarto de la mañana cuando aparcamos junto al acueducto de la salida de Beceite sobre los 600 metros de altitud. Previamente hemos tenido que llegar a Valderrobres vía Zaragoza y Alcaníz y atravesar todo el pueblo de punta a punta guiados por los carteles del Parrizal.
            Ha hecho una noche de infierno, y la mañana está ya caliginosa cuando nos ponemos en camino carretera adelante y en dirección sur. Creíamos que se trataba de una pista pero la han debido de asfaltar: no hay duda en que ese va a ser nuestro camino cosa que se confirma de inmediato con la presencia, nada más comenzar a caminar, de la Piscina Natural del Asut que hay practicada en el Lecho del Río Matarraña.

Piscina natural del Asut en Beceite.

            Tenemos por delante alrededor de 7 kilómetros que recorreremos por la carretera que discurre junto al cauce del río por su orilla derecha.
            De llano o en suave ascenso atravesamos las zonas de huerta próximas al pueblo hasta que en una revuelta encontramos un camino que conduce a las Fortificaciones Militares de Cabrera, a las que no subiremos pues tenemos toda la actividad por delante y nunca se sabe. 

Pozas de aguas cristalinas en el Matarraña

            Proseguimos pista adelante contemplando el barranco y algunas pozas que aparecen en el mismo entre zonas de calizas muy desgastadas por el curso de agua hasta que alcanzamos el aparcamiento intermedio en el que controlan a los escasos coches que están subiendo.
            Se alternan tramos asfaltados con otros encementados y algunos donde el asfalto ha desaparecido prácticamente mientras observamos viejas conducciones de regadío para las huertas adjuntas al río hasta que un rato después alcanzamos el aparcamiento final en un rellano amplio y plano.

Comienzo de la pista sin circulación.

            A partir de aquí proseguimos por una pista siempre en la orilla derecha del río y cerrada a la circulación de vehículos para desviarnos unos metros, cruzar el río y visitar las Pinturas Rupestres de la Fonollosa en una pared orientada al norte.

Pinturas Rupestres de la Fenellosa.

            Cruzamos bajo un túnel excavado en la roca y enseguida alcanzamos el emplazamiento de la Cueva de la Dona.

Delante de la Cueva de la Dona.

            Si se quiere visitar hay que ascender por una canal caliza, reseca y terrosa alrededor de una veintena de metros que nos coloca en la grieta de entrada a una pequeña cavidad de media docena de metros de fondo.
            De vuelta a la pista, enseguida se alcanza el Pla de la Mina y la pista se convierte en un camino que marcha río adelante.  Habremos ascendido alrededor de 100 metros hasta ahora en aproximadamente hora y media de camino con frecuentes paradas.

Primera Pasarela en el Parrizal de Beceite.

            Hoy baja muy poco caudal y se puede transitar un poco por cualquier parte, por uno u otro lado o por el mismo cauce sin mojarse las zapatillas salvo cuando el agua se embalsa en sucesivas pozas con orillas rocosas intransitables y cuya superación se realiza mediante un par de pasarelas de troncos a nivel del agua y cuatro pasarelas de madera  elevadas y acompañadas de sirga pasamanos.

A tramos por el Cauce del Matarraña.

Más pasarelas río arriba.

            Una última pasarela a modo de puente tibetano permite remontar un caos de bloques anunciándonos el aumento de pendiente del río en un lugar en el que el caudal baja filtrado.

Tramo de bloques en el Parrizal de Beceite.

Gradas en el Parrizal de Beceite.

            Luego unos tramos entre grandes bloques  nos permiten contemplar el desarrollo vertical de las paredes que se elevan y angostan hasta alcanzar una especie de sala de la que se progresa alcanzando los Estrechos del Parrizal, una zona de alrededor de 200 metros de largo en forma de pasillo angosto que se estrecha hasta alcanzar  solamente un par de metros de ancho y con paredes que se elevarán aproximadamente algo más de 50 metros.

Las Gubias del Parrizal de Beceite.

            Es un auténtico cañón muy horizontal en el que parece se haya encementado el suelo y que se alcanza tras un escalón de acceso de un par de metros. No hay problema ni con el calor del día ni con el sol que aquí difícilmente penetrará incluso en el solsticio de verano.

Las Paredes de los Estrechos del Parrizal.

La zona más angosta de los Estrechos.

            Los Estrechos se amplían progresivamente y en la base se instada de nuevo el pinar sobre el cauce del barranco lleno de redondeados bloques calizos. Nosotros continuamos ahora en dirección sudeste progresando junto a por el cauce, en un camino balizado en azul y muy llano. Caminaremos algo más de media hora río arriba en el que ocasionalmente aparecen pequeñas pozas de agua muy parada hasta que decidimos darnos la vuelta, los Puertos de Beceite no están en nuestros cálculos.

Los Estrechos desde el sur. 

            La mañana está sobrada de calores y buscamos una sombra para pararnos a echar un bocado. Son las doce y cuarto y calculamos que estaremos alrededor de los 800 metros de altitud.

Las Gubias del Parrizal de Beceite.

            Poco después volvemos a ritmo en busca de los Estrechos y su agradable sombra. Hay que decir que la mayor parte del camino en el Parrizal tiene sombra pero cuando falta se hace sentir la calima de manera descarada.

Gendarme en la Orilla Derecha del Matarraña.

            Informamos a algunos paseantes que se han llegado hasta aquí y desandamos camino tratando de fotografiar los torreones calizos que coronar las paredes, especialmente de la orilla izquierda del Matarraña, suponemos que se trata de Las Gubias del Parrizal, cosa no fácil en un paisaje secuestrado parcialmente por las copas de altos pinos laricios.

La Pasarela Superior del Parrizal de Beceite.

            Fotografiamos una espléndida aguja en la Orilla Derecha del Parrizal y  sin más alcanzamos la pista y nos continuamos para abajo salerosos.

Vista atrás hacia el sur desde la pista.

            Calculamos que sobre las tres y cuarto estaremos a remojo en la piscina pero un coche se detiene, clementes con la calorina que está haciendo y nos invita a bajar.  No nos parece correcto rehusar y nos evitamos media hora de calor.
            Media hora antes de lo previsto estamos a remojo: el agua está divina y quedamos frescos como flores de primavera para compensar la casi ausencia total de las mismas en una época tan avanzada del verano.

Todavía queda alguna adelfa en flor.

             La actividad se puede realizar en cualquier época del año, incluso invierno solamente controlando la presencia de hielo en cuyo caso se desaconseja su realización. Y, ya por pedir, mejor en primavera con la vegetación en todo su esplendor y el caudal del agua rellenando las pozas. El desnivel es poco significativo y para el recorrido completo, se puede hacer solamente el camino y no la pista, no pasará de los 200 metros de desnivel.   
           

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