10 sept 2011

49-11. GRAN GABIZOS, LOUESQUE SANCTUS Y LES BECOTTES. 10-9-2011.

Cresta Oeste de Gran Gabizos.

Gourette, Cabaña Goua, Lacs de Louesque, Brecha Louesque, Cara Sur y  Arista Nordeste de Gran Gabizos. Vuelta por la arista al Pic Louesque, Arista Sur, Brecha Louesque, Lac Alto de Louesque, Sanctus, Arista Sur y Les Becottes. Descenso a Lacs de Louesque, Cabaña Goua y Camino del Barranco Valentin.
10-09-2011.
Salida 08 h. Llegada 18 h.
Sol.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Gran Gabizos procedente del IGN. francés. Vía en amarillo.

Gourette está aquí mismo pero hay que dar una vuelta interesante con todo el Portalet de por medio y sin que lo quieras te va echando para atrás. A pesar de ello y aunque sea en contadas ocasiones vamos a la zona.

            Las enormes paredes calizas obstinadamente claras, lisas y presionantes del Circo de Gourette imponen su ley pero no todo es igual y hay otros atractivos en la zona a pesar de la carga negativa que supone una estación de esquí y la baja altitud del punto de partida para las actividades.

            La Base de la Estación de Esquí de Gourette está a 1350 metros de altitud. Ha hecho una noche escandalosamente cálida y nos levantamos al 10 de Septiembre de 2011 en medio de una temprana mañana inusualmente veraniega. Hemos dormido junto al Teleférico y a las ocho de la mañana nos ponemos en marcha entrando en la zona este de pistas, pasamos bajo la Silla de Cotch, subimos un primer resalte sobre el lecho de una pista y nos introducimos valle adentro por la orilla izquierda del barranco de Valentin en dirección sur-sureste.

Les Becottes cerrando el Valle de Valentin entre Esquerra y Peña Sarriere.

            Tenemos alguna duda pues no recordamos el valle después de tantos años y vemos un transitadísimo camino que parte de la zona este del pueblo y que avanza valle adentro por la orilla derecha del barranco. Pero tan caro nos la juegue Peña Sarriere bajo cuyos paredones de la cara este transitamos.

Cabaña Goua.

            Transitamos por encima de la mancha de hayas del barranco y al dejarlo atrás una serie de pistas prácticamente en horizontal o en suave descenso van valle adentro mientras que el camino de la orilla derecha del barranco que ya se ha cambiado de orilla se aproxima coincidiendo con el nuestro en las inmediaciones de la Cabaña de Coste Goua. Son las nueve de la mañana y estamos a 1700 metros de altitud.

El camino al Lac de Anglas se eleva en la ladera izquierda del barranco mientras nosotros pasamos a la orilla derecha y perdiendo un camino balizado de amarillo y azul nos vamos para arriba por medio del praderío en dirección sudeste.

Hacia Louesque.

Voy perfectamente orientado por la amplísima depresión existente  entre la Arista Esquerra-Louesque y lo que yo confundo con el Sanctus y que tanto destacan en el horizonte sudeste de Gourette.

A media ladera por crecido praderío vamos ganando altura entre los improperios de mi chica que no sé a dónde se creo que la voy a llevar. Media hora después coincidimos con el camino que se ha ido a dar una lazada por el norte de la cabaña y subía un poco por encima de nosotros.

Louesque.

Enseguida la pared se arrellana un  poco y el camino se va horizontal al encuentro del Desagüe de los Lacs de Louesque, pasa a la orilla izquierda y prosigue para arriba bastante transitado.

Lac Inferior de Louesque.

Poco más arriba alcanza un rellano ya muy próximo a les Becottes que es la cima que se confunde con el Sanctus, situado más atrás en la arista y tras cruzar de nuevo el barranquillo se eleva por su orilla derecha superando un último resalte y alcanzando el rellano en el que se asienta el Lac Inferior de Louesque y también el de mayor tamaño dentro de su modestia.

Estamos a 2275 metros de altitud y son las diez de la mañana.

El camino, que deja el lac al oeste, atraviesa el praderío  casi de llano y en dirección sur hasta que alcanza el emplazamiento del Lac Intermedio de Louesque que se encuentra prácticamente colmatado.
Brecha Louesque.

El camino sigue al sur pero  hacia el este localizo unas citas de piedras que se encaminan hacia una brecha que se abre en la arista que hemos llevado en nuestro ascenso a nuestra izquierda.

Si hemos comenzado la mañana sobre terreno calizo claro, la depresión que nos acerca a la brecha es metamórfica con pizarras poco laminadas y muy sueltas que nos invitan a ascender por los débiles caminillos trazados en la pedrera.

Alcanzamos la base de la pared y tomamos un corredor bastante acostado y amplio que nos permite subir con algún apoyo de manos. No tendrá más allá de 30 metros y nos deposita en la Brecha Louesque a 2400 metros de altitud cuando son las diez y media de la mañana.

Peña Blanca.

Desde la Brecha Localizamos Peña Blanca que confundimos con el Gran Gabizos, claro, no conocemos el pico y está detrás, pero lo que vemos es una amplísima ladera orientada al sur y en la que se puede progresar un poco por cualquier parte pero decidimos seguir los hitos y dejar que nos lleven.

El camino poco transitado va ascendiendo poco a poco, salva un par de corredores sobre terreno terroso e inestable y prosigue poco más arriba algo más rocoso y firme.

Nos deposita en el Collado de Peña Blanca sobre los 2500 metros de altitud, es el lugar por el que acceden a la cresta los que parten de la Subida Oeste del Sulor por el Valle de Litor.

Petit Gabizos desde Peña Blanca.

El camino sigue cresta adelante en dirección este y ganando altura por calizas claras y astilladas hasta alcanzar la alargada y plana cima de Peña Blanca.

Cresta Cimera de Gran Gabizos.

Ahora localizamos nuestro objetivo que está arista adelante  pero tres dientes más allá.

Estamos en la Cresta de les Taillades Blanques que así se llama. Una ligera depresión nos conduce suavemente  a coronar un primer promontorio corto y medianamente erguido que se supera con facilidad.

Tras una breve depresión afrontamos un muro metamórfico perfectamente escalonado que se sube con suma facilidad, es la antecima sudoeste ya que la arista ha girado un poco al nordeste.


La arista se afila y se llena de dientes diminutos que nos conducen al casquete somital. Se trata de otro muro de alrededor de 40 metros que también perfectamente escalonado nos deposita cómodamente en la Cima del Gran Gabizos a 2692 metros de altitud cuando son las once y media de la mañana.

Geougue de Arre y Arre Sourins desde la Cresta de las Taillades Blanques.

Geougue de Arre, Arre Sourins y Amoulat. Delante Sanctus.

Se trata de una cima pequeña perteneciente a una cresta que ha ido ganado altura desde el oeste y que ahora hacia el nordeste se prolonga con una serie de dientes descendentes que culminan en una pirámide de calizas claras que llama poderosamente la atención: se trata del Petit Gabizos. También llama poderosamente la atención una espléndida aguja situada  al oeste, es el Pic de la Latte de Bazen. Al nordeste y en la distancia se divisa el Midí de Bigorre, al sudoeste el Midí d’Ossau y en medio Balaitus, Frondiellas, Pallas, Arrieles… Mucho más cerca el Sanctus, el Geougue de Arre, el Arre Sourins, Les Becottes, Peña Medaa, los casquetes del Amoulat y el Ger  y aquí mismo el Esquerra y el Pic Louesque.

Geranio cinéreo en la cima del Gabizos.

La mañana se ha refrescado un pelín y almorzando se está justillo. Media hora después emprendemos la arista de vuelta. No es más que un agradable entretenimiento mientras la vista se pasea sobre una serie de picos algunos de ellos conocidos desde otra perspectiva.

En el Col de Peña Blanca.

Veinte minutos más tarde estamos en el Col de Peña Blanca. Aquí, en lugar de faldear la cara sur de la arista en busca de la Brecha Louesque seguimos por la arista en dirección oeste.

Casquete Somital de Louesque.

Una suave arista carente de toda dificultad asciende unos pocos metros y nos conduce enseguida a la Cima del Pic Louesque situada a 2554 metros de altitud. Bueno, nos pasamos hasta lo cota siguiente y al darnos cuenta de que la arista sur arrancaba de la punta anterior nos volvemos sobre nuestros pasos brevemente.

Petit Gabizos desde Louesque.

En la cima tomamos una arista metamórfica muy bien escalonada aunque con la roca llena de líquenes. Casi siempre bastante aérea y fácil nos baja deprisa con algún apoyo de manos.


Los Lacs de Louesque.

Próximos a la Brecha Louesque hay que destrepar un diente con una pendiente considerable pero que nunca se complica. Cuando nos queremos dar cuenta estamos en una brecha situada unos metros al norte de la que hemos pasado a la subida. Hay un esplendido diente que las separa.

El corredor que nace en la misma es transitable, no tiene aspecto de ser tan utilizado como el otro pero no tiene mayor problema que está a trozos cubierto de materiales muy menudos e inestables.

Hacia Les Becottes.

Es la una del mediodía. En la pedrera bajo el corredor ponemos rumbo sudoeste y nos vamos en suave descenso para parar justamente al sur del Lac Alto de Louesque, nos hemos bajado de la arista por comodidad y ahora hemos de retornar a la misma directamente hacia la Cima del Sanctus. Se trata de una redondeada loma que se prolonga hacia el sur hasta el Col de Ozious. Acotada a 2482 metros de altitud no tiene otro interés que el de ser un balcón para contemplar la Cuenca Lacustre de Ozious y Anglas, cosa que haremos continuamente  mientras nos desplazamos cómodamente y en dirección prácticamente norte.

Lacs de Uzious desde Sanctus,

Lac de Anglás.

Es  una arista amplia y bastante  apta para el paseo, solamente en el tramo final se yergue unos metros para alcanzar la Cima de Les Becottes. Se trata del diente culminante de la cresta que tan altiva se contempla desde Gourette en su horizonte sudeste. Estamos a 2456 metros de altitud y es la una y media pasadas.

Gourette.

Desde la Cima de Les Becottes.

Contemplamos una buena parte de nuestro recorrido previsto para mañana y terminada prácticamente la faena de la jornada nos damos la vuelta sobre la cresta y enseguida la abandonamos para mal bajar una pedrera poco a nada deslizable y llegarnos a la surgencia que alimenta el Lac Alto de Louesque, coger agua y llegarnos a la orilla del lac a remojarnos comer y disfrutar relajadamente del mediodía. Son las dos de la tarde.

Lac Superior de Louesque.

Tomamos un rato el sol y otro la sombra ya que alguna nubosidad volandera nos refresca un poco más de lo querido de tal manera que unido a la brisa que se ha movido nos echa del lac para abajo.

Junto al Lac Inferior de Louesque nos quedamos de nuevo aprovechando que el sol reclama a mi chica y es un lugar abrigado. Finalmente, pasadas las cuatro de la tarde reemprendemos camino para abajo con la intención de no demorarnos mucho más.

Siguiendo el camino bajamos hasta las inmediaciones de la Cabaña Coste Goua y desde allí, en lugar de ir al encuentro del camino nos vamos directamente por la ladera derecha del barranco. Algo más abajo y antes de que el barranco se arrellane lo cruzamos y nos incorporamos al camino en su tramo horizontal por encima del hayedo y a la sombra de la tarde.

Luego, el camino se introduce en el hayedo e inmediatamente se derrumba en un escalón de la ladera y nos aproxima al Barranco Valentin para cambiar a la orilla derecha por un puente de madera.


Finalmente ya al sol el camino se introduce en el pueblo junto a las pistas de tenis situadas en la zona sur y callejeando brevemente nos llegamos a la furgo cuando son las seis de la tarde. Disponemos de una larga y cálida tarde para recorrer tranquilamente Gourette, que no conocíamos y que encontramos hecho un auténtico desierto de casas y edificios prácticamente deshabitados y para recuperarnos de la movida de la jornada que se ha saldado con 1650 metros de desnivel y mañana vendrá otra que será por el estilo. 
           

6 sept 2011

48d-11. PUNTA ZARRE. 6-9-2011.


Nordeste de Punta Zarre.

Cima del Falisse, Collado Larre y Arista Este de la Faxa hasta cota 2959. Vuelta al Collado Larre, Ibones Altos de Pecico, Vira Norte de Zarre y Arista Oeste. Descenso a Brecha Este, Ibones Azules, Brecha de Arnales, Ibones de Arnales, Majadas y Balneario de Panticosa.
06-09-2011.
Salida 10 h. Llegada 18 h.
Sol.
Bastante fácil.
Mariano Javierre.

Mapa de Punta Zarre procedente de Prames. Vía en amarillo.

POR MI PIRINEO DE CELEBRACION Y 4.
Bajo la pared del Falisse siguiendo idéntico camino que a la subida y sin ningún problema me llego hasta la mochila que he abandonado en el collado y tras faldear los dos dientes del mismo me siento al sol de la mañana para almorzar un poco. Este 6 de Septiembre me parece que va a terminar cargado y no acaba más que de empezar.


            Picoteo un poco de todo lo que llevo incluida la inquietud y sobre las diez y media me pongo en marcha bajando por el corredor que quizás sea el peor de los tres por lo lleno de basura que está y alcanzada la pedrera pierdo unos metros hasta faldear por debajo una pared que se incorpora a la arista sudeste del pico, con lo que me sitúo en un punto bajo que calculo estará sobre los 2650 metros de altitud.

En dirección norte  y en mediano ascenso atravieso toda la pedrera que separa las aristas de sur a este y muy próximo a la arista este prosigo un poco más el ascenso utilizando un terreno bastante estable.

A continuación me incorporo a la Arista Este de la Faxa y sobre ella me voy para arriba.

La primera sorpresa es que no hay hitos aunque pienso que como el tramo es tan tendido y sin ninguna complicación… Solamente encontraré ya en la pared una y eso me preocupa.

Sobre los 2750 metros termina la parte tendida y fácil de la arista y aparece un primer resalte tras el que confluye con la Arista Sur. El terreno está muy roto pero se faldea bastante bien por el norte. Una pequeña brecha me permite cambiar de vertiente y me enseña la zona de placas.

Hay que llegar a una segunda brecha que se veía desde antes de comenzar el primer faldeo, desde la que arranca la pared.

Es un lugar cómodo desde el que me queda claro definitivamente que la vía va a ser problemática.


Una placa bastante tiesa y lisa, con un patio de narices tiene una fisura ligeramente en diagonal que permite subir con relativa facilidad los primeros 20 metros. Seguidamente hay que hacer un poco de travesía hacia el sur buscando estrechas repisas y oquedades entre las que ir progresando dentro de un terreno inclinado que tendrá una pendiente por encima de los 60º. Serán alrededor de 50 metros complicados tras los que la pared se acuesta un poco y aunque presenta materiales sueltos se progresa mejor, siempre por la izquierda de la arista.


Poco después se vuelve al filo de la arista en un tramo bastante decente por el que gano unos metros rápidos hasta alcanzar un nuevo muro en el que de nuevo por el sur hay que buscar la progresión entre medianos bloques, en una trepada algo atlética y prácticamente continuada.

Luego hay que volver a la arista por lo que se superan un par de protuberancias fáciles en una zona en la que la pendiente se ha dulcificado de nuevo.


Coronada la segunda protuberancia la arista se arrellana y medianamente aérea progresa hacia el muro somital defendido por un par de gendarmes  que habrá que faldear ineludiblemente ya que están compuestos de placas lisas y verticales a ambos lados.

Avanzo hacia los mismos no fijándome en ellos sino en los posibles faldeos: no los hay en ninguna de las dos vertientes y… no llevo material y aunque lo llevara tampoco proseguiría solo. Conozco perfectamente mis limitaciones y no tengo ningún problema en admitir determinado nivel de riesgo ni en renunciar. Creo que es una fórmula bastante adecuada para ir envejeciendo en la montaña.


          Estoy a 2950 metros de altitud, son las doce de la mañana, más allá de los gendarmes hay un muro con muchas opciones pero…

El descenso lo hago siguiendo los hitos que he hecho mientras subía y que deshago uno a uno. Es una arista en la que no debes equivocarte.

La bajada ya conocida se lleva su tiempo ya que hay que poner todo el cuidado del mundo para estar seguro. En la brecha bajo las Placas Inferiores respiro pues llevo el alma un poco cargadita y aligerando el ritmo hago el faldeo inferior y abandono la arista bajo el resalte de entrada.

Me tiro corredor abajo buscando las zonas patinables de la pedrera que no son gran cosa pero me permiten perder metros deprisa y en dirección sudeste. Alcanzado el punto bajo en la pedrera remonto unos metros y me sitúo en el Collado Larre de nuevo.


          A continuación, ya lo tenía calculado, inicio en suave descenso una travesía uniforme en dirección sudoeste para alcanzar de la manera más económica posible los Ibones Altos de Pecico. Si hay que bajar, que sea lo imprescindible a mí no me molestan las travesías por pedreras a media ladera.


            Atravesar toda la Cara Sudeste de la Faxa y la parte de la Este de las Puntas de Pecico se lleva su tiempo pero finalmente alcanzo el rellano en el que se asientan los dos ibones altos y la atravieso con la vista doblemente entretenida: por una lado busco hitos y por otro la vía en medio de la Pared Norte de Punta Zarre que no conozco pues siempre he subido por la cara sur. Es una pena que lo que tiene que venir te mediatice a la hora de disfrutar el presente, la Cuenca Lacustre de Pecico se merece un poco más de atención de la que le dedico pero a pesar de ello todavía me agacho a la orilla del ibón más alto y saco una fotografía con la plancha de agua del ibón y la Norte de Punta Zarre.


            Hay que salir del rellano lacustre situado a 2570 metros de altitud incorporándose a la pedrera granítica de grandes proporciones que rellena la parte sudoeste del circo. Subo orientado por la Brecha Este de Zarre defendida por potentes paredones verticales y a cuya base llega un inestable e inclinado corredor. Desde allí arranca una serie de viras sucesivas que si no me equivoco me permitirán cruzar toda la pared y si no la habremos fastidiado de nuevo.

Localizo un par de hitos muy abajo en la pedrera  y luego no encuentro continuación ni en el corredor ni en la entrada de la vira. El tema me preocupa puesto que llevo una mañana con poca “protección espiritual” para mi alma. Pero no pasa nada: me introduzco en el primer corredor que tiene un aspecto muy decente y empiezo a trepar de nuevo. Si algo sé hacer en la montaña es trepar entre otras cosas.

Ibones de Pecico.

No es fácil describir con precisión la vía que acabo de iniciar, sobre todo porque es bastante uniforme y regular no presentando puntos claramente diferenciales.

Hay un primer corredor amplio y medianamente inclinado con el que se sube una treintena de metros fáciles al estar muy bien escalonado aunque con algo de basura metamórfica. Cuando parece que se va a terminar aparece otro tramo similar con presas un poco más pequeñas pero en la misma dirección e igual de inclinado y longitudinal.

Terminando el segundo corredor aparece un minúsculo rellano y un hito: ¡bingo! No habrán querido colocar hitos a la entrada por si pudieran inducir a algún error pues las hitos se sucederán continuamente.


A continuación hay que superar otro corredor ya más estrecho también con bastante basura y que presenta un par de pequeños bloques empotrados que se sube bien medio al sol y a la sombra.

Terminada la primera parte de la vira aparece una continuación que ya he localizado desde abajo y que es una rampa algo más inclinada y compuesta de varios canalones estrechos y paralelos donde las presas son más menudas y las rocas clarean bastante. Es un tramo de alrededor de 40 metros bastante erguidos que no presenta dificultades especiales que no se superen agarrándose bien.

Tras la rampa, y atravesada más de la mitad de la pared llego a una zona en la que no tengo claro si habrá que proseguir hasta la arista oeste o habrá que salir en diagonal hacia la cima por una zona de placas lisas y verticales.

La vira sigue, yo para arriba con ella y las hitos desaparecen. En el peor de los casos tendré que desandar un poco y punto.


Un nuevo corredor algo inclinado y ligeramente pestoso me permite alcanzar la cresta con lo que me asomo al Circo de Piedrafita. La cresta es vertical y aérea pero no tiene mala pinta en el tramo de arranque. Es lo que hay y para arriba.

Son unos pocos metros verticales, algo descompuestos pero a pesar de ello con muy buenas presas que exigen una escalada atlética. Me recuerdan al tramo final de la Norte de Retona.

Enseguida la arista se acuesta un poco y el paso es más fácil. Conduce a una brecha que no se puede franquear directamente. Hay que bajar unos metros en la vertiente sudoeste dando un pequeño rodeo para remontar pasado el corredor.
En medio de la faena me entra un mensaje al móvil, ni ayer tuve cobertura ni hoy hasta ahora. Dejo la trepada, llamo a mi chica y todo en orden enseguida alcanzo la Cima de Punta Zarre situada a 2947 metros de altitud. Son las dos de la tarde. Tenía ganas de conocer esta vía.


           Punta Zarre no tiene desperdicio por ninguno de los dos lados que conozco y la continuación  hacia Gaurier es de escalada que ya he hecho de paquete, pero lo que tiene inigualable son las vistas que en un día claro como hoy me permiten pasar revista a media vida montañera. Se ven hasta los Órganos de Camplong al oeste, Peña Samola al sudoeste, Punta Queba al sur, el Ripera girando al este, los Murallones de la Gatera, la Lie al noroeste… los Infiernos, el Midí d’Ossau, el Piedrafita, Campoplano, Balaitus… y casi todo mi recorrido de estos dos intensos días. ¡Joder que vistas!

Hago fotos, como tranquilamente disfruto del lugar y poco antes de las tres me voy para abajo por la arista este que conozco.

Bueno, creía conocer, pero en realidad no recordaré nada a excepción de la placa de la vira y la peña extraplomada de la Brecha Este y eso que he pasado dos veces.


El descenso de la arista que no se hace casi nada por la misma arista me parece fuerte y complicadillo. Tiene una sucesión de corredores bastante erguidos medio herbosos, con materiales sueltos y con mucho patio. No es cómodo de bajar quizás porque no le he subido desde hace ya tantos años. Hay que ir con mucho cuidado y emplear las manos en condiciones.


Se me hace larga la llegada a la placa fisurada que es de lo más fácil de toda la arista y que se desciende sin ningún problema.

La Piedra extraplomada no está en la base de la placa sino un diente más allá y la travesía por la vertiente sur no la regalan. Creo que se llegaba a la piedra y desde allí para abajo.

Hay un paretazo de unos 15 metros verticales de mal aspecto y sin hitos. Yo hago una travesía por medio de la pared siguiendo una vira herbosa en la que encuentro señales de tránsito y en suave descenso aunque bastante aéreo salgo de la pared y me incorporo a la ladera entre herbosa y pedregosa granítica  que me bajará hasta los ibones Azules.

La Placa Fisurada.

 Bajo buscando camino cómodo y transitando zonas de pratenses que me descansen de tanta piedra, fundamentalmente en dirección sur ya que no voy a llevar el camino tradicional que baja a media ladera hacia la Cola de Bachimaña Superior. Yo quiero pasar por medio de los Ibones Azules como procedimiento de perder la mínima altura posible pues la jornada no va a terminar de cualquier manera.

Consecuentemente, daré alguna vuelta para salir de los resaltes que cortan mi camino pero persistiendo en mi empeño me bajaré alrededor de 400 metros que se me hacen largos no contando con el reloj.


No hay nadie en las concurridas orillas del Ibón Azul Superior, se acabó la concurrencia y por supuesto las aglomeraciones, je, je, “Pirineo masificado”.

Rodeo por el sur el Ibón azul Superior cuando son las cuatro menos cuarto y pongo un rumbo interesado que lleve a la Brecha de los Arnales, me quedan los últimos 300 metros de subida de la jornada.

En dirección sur-sudoeste atravieso la parte más irregular de la cuenca lacustre tratando de no gastar fuerzas tontamente, hasta alcanzar el barranquillo por el que desagua el Ibonciecho de los Infiernos que es de visita obligada.

Pero no solamente hay que echarle una fotografía y contemplar su delicada sencillez acunado entre bloques de granito, hay que tocar el glaciar pues es un capricho de verano que me viene de paso.


          Pisar dos reducidas placas de glaciar en suave ascenso, con un centímetro de nieve blanda y moribunda es un placer para los sentidos y un ansiado descanso para los recalentados pies que no produce los efectos deseados y no estoy con ganas de descalzarme. Luego, perseverando en dirección sur-sureste me acerco en fuerte ascenso hacia los paredones que defienden la Brecha de los Arnales que separa al pico de la Arista de Bachimaña.

La verdad es que me había propuesto buscar el paso  un poco al este de la doble brecha pero no tengo ganas de darle más vueltas al asunto: me meto en la pared directamente hacia la Brecha Pequeña que es la que tiene el paso, la situada al oeste es imposible para hacerla a mano.

Ni siquiera tomo la fisura que utilizamos cuando descendimos por aquí, estoy un pelín más arriba y no voy a bajar a buscar la entrada, tomo otra y para arriba, hay posibilidades similares en pasos que no llegarán al IIIº.

La pared no tendrá más de 20 metros pero yo me paso de frenada y aparezco tres metros por encima de la brecha y eso tiene premio: un par de pasos, los más comprometidos de la pared, serán suficientes para pagar el error.


            En la brecha, a 2680 metros de altitud me despido de Punta Zarre y tomando la vira herbosa e irregular que recuerdo atravieso la pared en suave descenso y tras desmontarme cómodamente de la misma inicio el descenso final.



El Circo de los Arnales es un lugar poco transitado más arriba de los dos ibones. Al Arnales no se va por aquí y la Arista de Bachimaña no suele ser un plato elegido por el personal. Si a esto sumamos que el paso no es nada fácil y que hay un desconsolador pedregal de 400 metros hasta los ibones pues acabose.

Yo voy ya caliente pero a pesar de ello me enzarzo en un descenso energético de piedra en piedra aprovechándome de mis patitas. Es el mejor procedimiento para llegar pronto en dirección sur a las inmediaciones del Ibón Alto de Arnales.


El ibón resulta difícil de fotografiar entero pues cuando lo ves estás encima de él. Vestido de límpidas y azuladas aguas, contrasta con el Inferior poco profundo y a medio colmatar. En la cola del inferior un gran hito marca el final de los paseos del personal que incluso no sabe de la existencia del alto. Son las cinco de la tarde

Lo que si he encontrado ha sido hitos en el circo que indicaban camino de subida a la Brecha de los Arnales y no estaban en la ocasión anterior.

Tampoco estaban los recientes para aludes metálicos instalados en la época activa de remodelación del Balneario, ahora paradas hasta no se sabe cuándo.

A la salida del ibón Inferior de Arnales tomo el camino con ganas. Lo había abandonado a las nueve de la mañana debajo del Puerto de Marcadau y la verdad es que después de ocho horas de trajines pedestres se agradece.

Me esperan las conocidas Majadas Alta y Baja. El camino desciende en dirección sur un tanto alejado de la Orilla Derecha del Barranco de los Arnales y yo, una vez más dejo que me cuide mi piloto automático: hará la labor de maravilla.

A pesar de ello no dejo de controlar la entrada al pinar de Pino negro ni de localizar a la menguada manada de yeguas que se reparten por las majadas.

En la Majadfa Baja el camino gira al sudeste y se introduce en la sombra que le propicia la verticalidad de los Paredones del Circo del Caldarés de Baños. Bajo a ritmo, fotografío la Cascada de las Argualas con ganas de agua y me llego a la furgo que está a la sombra y descansadísima.

En la orilla del Ibón de los Baños me siento a remojar los 2100 metros de desnivel movidos mientras me tomo una cerveza. Un buen remate para rematar mi viaje de celebración. Han sido dos días intensos: 3800 metros en dos días. No necesito más.

Si quieres puedes ver el Comienzo.