13 nov. 2012

58-12. LENITO Y EL PUNTAL DE LENITO. 13-11-2012.

Lenito adornado con sus Túbos.

Puente de Lenito, Refugio de Chilburro, Faja Batimala, Tubo de Lenito y Arista Oeste. Descenso por la Arista Este, Vallecillo Colgado, Arista Sudoeste y Puntal de Lenito. Descenso por corredor directo al Refugio Chilburro.

13-11-2012.
Salida 09 h. Llegada 17 h.

Sol.

Bastante fácil.

Ascensión.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Lenito procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            Siempre que nos acercamos al Valle de Hecho y antes de llegar al pueblo aparece ante nuestros ojos una muralla calcárea en principio enigmática. Luego descubriríamos que estaba compuesta por Peñaforca, Achar de Forca, Lenito y el Puntal de Lenito.

Tantas veces vista desde antes de llegar a Hecho.
 
            A Peñaforca hemos subido repetidamente por dos de sus vertientes pero del Collado de Arriba o de Lenito al este nunca habíamos estado. Hoy 13 de Noviembre de 2012 vamos a acceder a la sierra por la vertiente sur, esa que tantas veces hemos visto desde el coche y que desconocemos.

            Son las nueve menos cuarto de la mañana cuando aparcamos junto al Puente de Lenito y frente al inicio de la Carretera a Gabardito. Allí, a 950 metros de altitud se inicia en acartelado Camino de Lenito que enseguida se orienta al oeste separándose del que conduce a la Calzada Romana.

 
            Se trata de un viejo camino, a tramos empedrado, que atraviesa unos prados y coincide con una vieja tiradera de madera siempre por la orilla izquierda del Barranco de Lenito. Balizado en amarillo y blanco se eleva suavemente por medio de un bosque mixto en el que abunda el pino y el haya con sotobosque variado con predominio del boj.

            Subimos tranquilamente al sol de la mañana que atraviesa alegremente la masa forestal mientras contemplamos la presencia de setas varias que dejamos para la vuelta en el supuesto caso de que volvamos por el mismo camino.
 
            Siempre cerca del barranco ganamos altura y alcanzamos un rellano de praderío en el que se asienta el Refugio Chilburro y al que nos conducen unas marcas amarillas y verdes, las del PR se nos han perdido en el rellano. Estamos sobre los 1500 metros de altitud y nos hemos tirado una hora cumplida de bosque.

Collado Bajo de Lenito.
 
             Al noroeste se recorta suavemente amable el Collado bajo de Lenito al que suponemos conducirán las balizas, luego sabremos que la vía de acceso recorre la suave arista entre los dos Collados de Lenito.

            Al norte está nuestro objetivo y por medio del praderío salpicado de elegantes hayas vestidas de otoñales hojas nos vamos en suave ascenso.

            Hay un corredor que nos tienta, situado justo al oeste de los Tubos de Lenito y que desechamos porque nos llevaría directamente al Puntal de Lenito pero eso será, en todo caso, nuestro segundo plato. Así que nos olvidamos del corredor que utilizaremos para el descenso y nos vamos de frente en busca de la base de la Faja Batimala que no tiene mal aspecto a pesar del nombre.


            Alcanzamos la pared y un primer resalte que superamos por un corredor cualquiera y fácil en el que hay que echar las manos en algún momento. Tampoco hemos buscado nada.

            Superamos la altura del Collado Bajo de Lenito y esperamos localizar el camino que suba desde el mismo, cosa que no sucederá y tras ascender por unas rampas medianamente herbosas y suavemente inclinadas nos sentamos a almorzar  sobre los 1900 metros de altitud al agradable sol de la mañana cuando van a ser las once menos cuarto de una espléndida mañana.

            Un cuarto de hora más tarde proseguimos con la rampa que se rellena paulatinamente de claras pedrizas calizas y que nos conduce a un corredor corto y fácil por el que se rompe el Resalte Intermedio y en el que aparecen las primeras manchas de nieve.

 
            Por encima del resalte el corredor se amplía y se convierte en una ladera kárstica a la vez que nos enseña la cabecera de la sierra vestida de blanco pero para ello hay que seguir subiendo pues nuestros objetivos están todavía bastante lejos.

            La ladera  termina coronando una sucesión de promontorios transversales tras los que aparece un enorme laberinto kárstico que hay que atravesar  con paciencia y cuidado pues la nieve rellena los huecos y las grietas. Estamos a la altura del Collado Alto de Lenito y desde aquí creo localizar algunas citas que han subido por la loma desde el Collado Bajo y que aparentemente van a parar al Collado de Lenito que ya conocemos por haberlo alcanzado desde el norte.

            El lapiaz calizo se hace incómodo como todos y termina obligándonos a un pequeño destrepe con el que alcanzamos un vallecillo transversal y paralelo a la cabecera de la sierra y desde el que se puede elegir camino y cima.

            Lo habitual habría sido avanzar al noroeste hasta alcanzar el Collado de Lenito y ascender al pico por la  Arista Oeste pero nosotros decidimos subir de frente y alcanzar la arista más arriba, hay una serie de corredores en apariencia fáciles que nos permitirán alcanzar el casquete somital.

            Hay cuatro corredores o tubos bastante nevados y equivalentes,  y nosotros elegimos el situado al oeste que es el que tenemos más cerca y parece más corto.

            Ascendemos mediana y penosamente en busca de la pared en la que se encuentra ya que la nieve está bastante blanda y nos introducimos en una serie de placas inclinadas medio cubiertas de nieve en las que el avance se hace delicado. Iniciamos una travesía hacia el este para alcanzar el corredor que queremos subir pero el tema no nos gusta demasiado y optamos por tomar de frente para arriba uno muy estrecho pero bastante limpio de nieve.

 
            Tendrá alrededor de 30 metros y se va a convertir en  una auténtica ratonera. Bueno, las placas de debajo del mismo ya lo son pues ya hemos desistido del flanqueo y no nos gustaría tener que bajar por allí.

            El tercio inferior es asequible a pesar de que se yergue bastante pero lo subimos con cuidado alcanzando el tercio central ya muy estrecho y casi vertical en el que tenemos que buscar presas de pies de dudosa seguridad ya que la poca nieve que hay cede un tanto.

            El tercio superior tiene un paso clave que  sin nieve será  de tercero pero en estas circunstancias es algo más riguroso y se me multiplica el trabajo mal sujeto para  sostener a mi chica que llevo delante y para localizarle presas de mano en un tramo que no extraploma pero poco le falta. Suerte que es tan estrecho que me permite hacer un poco de oposición e izarla para que gane una buena presa de manos y con ella salir del marrón.

            Es un paso de adrenalina a porrones que nos deja a mi chica relajada tras la salida y a mí en precario respirando hondo.

            -¡Me haces sitio o no!

            -¡Espera que esto está todo suelto!

            -¡Déjalo en paz, no vaya a ser que me arrees un peñazo!

            Tira unas piedras sueltas por nuestra derecha para colocarse y hago el paso que tiene dos presas un poco altas pero de esas en las que puedes colgar un mundo, la de la mano izquierda no la había visto por estar un poco más arriba.

 
            El corredor se ensancha y acuesta para enseñarnos la suave cúpula nevada de Lenito y nos recuerda que estamos allí.

Peña Forca.
 
            Cansados y contentos pues sabemos que no habrá que bajar por allí, pateamos la nieve blanda que nos conduce a la arista oeste del pico y por la misma, suavemente alcanzamos la Cima de Lenito situada a 2339 metros de altitud cuando son las doce y cuarto.

Sesques.

            Lo primero que hacemos es visualizar la fácil arista oeste y desde aquí entendemos por qué la vía sube por la loma entre los Collados de Lenito, pero ahora ya es lo mismo.
 

            Hacemos algunas fotos de las vertientes norte y este tocadas ya con el sutil traje del invierno: la Mesa está flojilla de nieve pero el Sesques está muy blanco al igual que el Puntal de Secús; el Midi muy oscuro, el sur azulado de invierno y aquí, en el oeste próximo Peñaforca y el Rincón de Alano. Al este nuestro proyectado camino que en principio dudamos puesto que después del marrón estamos medio dispuestos a bajarnos por la vía normal.
 
Hacia Bisaurín.

            Se trata de una cima alargada en el sentido de la sierra y nos acercamos hasta la zona este para ver y decidir, yo desde la salida del Pinar ya he visto un amplio corredor que parece una buen descenso del casquete somital.

            Van a ser las doce y media cuando iniciamos el descenso por la arista este del pico en busca de un suave collado que unos metros más abajo da paso a una serie de torreones fáciles que conducen a una potente brecha que no creo se pueda descender sin material. Del collado nace un amplio corredor que medianamente inclinado se baja muy bien buscando las zonas con mayor acumulación de nieve hasta alcanzar el resalte en el que termina.
 

            Se trata de un muro algo erguido pero a la vez escalonado que se baja bastante bien con obligados apoyos de manos sobre todo es la parte baja en la que la nieve blanda tapa las repisas y nos obliga a destrepar un pequeño crestón escalonado. Luego una ladera suave nos conduce al fondo de un vallecillo longitudinal y paralelo a la sierra que recorremos hacia el este en una media ladera tan poco útil como cómoda.

            Terminamos por bajar al fondo del vallecillo colgado, sobre los 2100 metros de altitud  y progresar hacia el este en busca de un cuello tras una suave rampa ascendente que nos sitúa en la Arista Sudoeste del Puntal de Lenito.
 
Puntal de Lenito.

            La arista es cómoda y nos conduce a la base de las paredes que no tienen mayor problema que la nieve que rellena las repisas y que de cuando en cuando cede y nos regala cierta inquietud.

 
            Ascendemos suavemente en travesía al nordeste y mediante un corredor fácil y amplio  además de bastante tendido nos deposita en una antecima gemela de la Cima del Puntal de Lenito al que llegamos cuando van a ser las dos de la tarde.

Torreones de la Oeste de Lenito.
 
            Estamos a 2291 metros de altitud y las vistas son similares a las de la cima anterior. Contemplamos la Faja de Aguas sumida en las sombras del mediodía pues es una pura cara norte y tras hacer algunas fotos, en un pispás iniciamos el descenso.

            Deshacemos camino con cuidado pero aligerando, estamos cansados y con hambre pero vamos a bajar un poco en busca de algún lugar limpio de nieve donde poder sentarnos al delicioso sol del mediodía. Habremos subido alrededor de 1600 metros y entre la nieve y el karst se han hecho pesadillos.

 
            Alcanzada la arista sudoeste, la descendemos al trote para asomarnos a un tubo al que no le vemos fin por lo que nos introducimos en el vallecillo colgado en busca de la cabecera de un corredor que he localizado a la subida y que, si no me equivoco, es el que hemos desechado para subir.

            Los primeros metros tienen una sima que hay que rodear por el oeste, descender una zona muy rota pero fácil y alcanzar el pedregal de fondo para sentarnos en un trozo de grava limpia a comer. Son las dos y media pasadas y estamos sobre los 2050 metros de altitud.

 
            Antes de las tres nos ponemos de nuevo en marcha descendiendo un pedregoso corredor  bastante variado en cuanto al tamaño de los materiales y algo incómodo ya que la mayoría de las piedras están cubiertas de nieve blanda,

            Conforme vamos perdiendo altitud disminuye la cantidad de nieve y más en la orilla derecha del corredor más soleada. Bajamos un largo tramo hasta que alcanzamos un rellano en el que aparece la hierba y desaparece prácticamente la nieve.

 
            El corredor prosigue amplio en un siguiente resalte que bajamos fácil y más cómodos hasta que avistamos el praderío del refugio bastante abajo todavía.

            Hemos encontrado algunas citas de piedras pero luego las perdemos al proseguir nuestro descenso directo al sur que nos colca tras descender un tramo estrecho de corredor sobre las paredes del Resalte Inferior.

            La lógica nos dice que hemos de orientarnos hacia el este  en busca del lugar donde el resalte pierde potencia y la pedrera de fondo asciende al máximo. Se trata de una travesía finalmente en horizontal que remataremos descendiendo unos pocos metros muy escalonados que nos depositan en la base del resalte.

 
            Ya en la pedrera seguimos el descenso al pie de la pared que hemos atravesado por arriba hasta que finalmente abandonamos las mismas para descender de frente al encuentro del praderío y del inicio de un barranco ocupado por el hayedo.

            Son las cuatro de la tarde cuando pasamos junto al refugio y tomamos el camino balizado que se introduce en el bosque.

             Poco más abajo recogemos algunas setas que hemos visto a la subida y alrededor de las cinco  nos llegamos al coche finiquitando una jornada que entre otras cosas ha sido interesante y en algún momento intensa en un impecable día de otoño.                   

 

 

           

           

             

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