21 mar. 2013

13-13. ARAFITA POR EL PUERTO VIEJO DE SALLENT. 21-3-2013.

La Oeste de Arafita.

Corral de las Mulas, Majada Vetemoza, Barranco Bocalé, Barranco Arrigal y Cara Oeste.

21-03-2013.

Salida 11 h. Llegada 16 h.

Sol.

Fácil.

Esquís de montaña y raquetas.

 Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.


Mapa de Arafita procedente de Prames. Vía en amarillo.


            Los alrededores del Portalet que engloban tanto a Formigal como al Valle de Aneou son una zona que utilizamos asiduamente en cualquier tiempo y que hemos recorrido repetidamente, pero no todo ya que, como suelo decir, el monte es muy grande.

            El Puerto Viejo de Sallent se encuentra limitado por la Cadena fronteriza Francoespañola, la Urbanización del Formigal y la Carretera al Portalet. Es una amplia zona pastoril muy adecuada para las raquetas y que, abrigada y acostada al sol, enseguida pierde la nieve con lo que recorrerlo con los esquís no es muy fácil ni cómodo puesto que su orografía está llena de lomas, hondonadas y barrancos.

            Nosotros queremos recorrerla con los esquís y este año 2013, de abundantes nieves  le toca. Iremos a Arafita.

            La historia de Arafita comienza en la fallida maña del 19 de Marzo. Aparcamos en Espelunciecha y partimos hacia el este con nieve polvo recién caída. Recorreremos la base de Estremere, la de Peyrelue y en el Bocalé, uno de sus contrafuertes, nos quedamos tras avistar, todavía lejos, la Cúpula de Peña Arafita. Entra viento del sur que arrastra bastante nieve polvo y el puerto nos ha enseñado sus dientes en una mañana semicubierta, engañosa y no demasiado cálida. Terminamos a las cinco de la tarde esquiando en Formigal con una nieve estupenda.


            Dos días después, el jueves 21 a las once de la mañana estamos cruzando la carretera y subiendo una pared de nieve de un par de metros  nos calzamos los esquís. Hemos aparcado en el Corral de las Mulas a 1625 metros de altitud. El día está estupendo: soleado, sin viento y con una temperatura ligeramente por encima de los 0º.

Otrientados por la Inclusa.
 
            Partimos en dirección nordeste salvando ya algunos lomos medio pelados por el viento en busca de un barranquillo de la Majada de la Vetemoza. Avanzamos tranquilamente y en suave ascenso sabiendo que hubiera sido mejor partir de la entrada al Aparcamiento de Sarrios o incluso, mucho mejor todavía desde el Aparcamiento de Sextas. A Peña Arafita no se suele subir por aquí. Lo suyo es subir desde el Formigal por el Collado del Forato o faldeando por el sur la preña del mismo nombre.

 
            Tres cuartos de hora después nos encontramos debajo del Contrafuerte de Bocalé visualizando la cúpula inmaculadamente nevada de Peña Arafita. Estamos a 1900 metros de altitud.

 
            Descendemos a media ladera   para buscar un paso cómodo del Barranco Bocalé perdiendo alrededor de 50 metros y proseguimos al nordeste remontando la vertiente izquierda del barranco por suaves laderas de la forma más económica posible.

Balaitus y Frondiellas.
 
            Todavía hemos de faldear alguna loma y proseguir seguidamente en descenso, para alcanzar el rellano por el que discurre el Barranco de Arrigal. Allí viramos ligeramente al norte y por la orilla derecha del mismo nos colocamos en la base del Casquete Somital de Arafita que nos muestra su cara oeste y su collado norte para que elijamos vía. La cara sur  y la arista sudeste son rocosas además del impresionante y vertical paredón de la cara norte.

 
            Faldeamos la Coroneta por el sur ligeramente por debajo de los 2000 metros  y tras cruzar el barranco nos orientamos hacia el este para subir la cara oeste del pico.

            Hay un primer resalte medianamente erguido  en el que se resuelve la base del casquete y que en su parte central se pone bastante tieso. Ponemos las cuchillas y lo atacamos con un par de zetas de nieve costra sobre polvo que cede al peso de los esquís y que nos obliga a emplearnos a fondo para no marchar para abajo.
 

            En la cabecera del resalte la pendiente se suaviza y evolucionando ligeramente al sur pasamos el rellano  acercándonos a las paredes para superar un siguiente resalte con una amplia diagonal al norte que nos aproxima a la arista norte ascendente desde el Collado Ministirio.

            La diagonal tiene nieve más consistente y en la arista ya es dura, lo que nos permite soltar los zuecos que se habían formado delante de las cuchillas.

 
            Unos pocos metros por la arista nos depositan en la Cima de Peña Arafita, a la que Juan ha subido un poco más de frente.

 Las Peñas de Foratata.
 
 Arrieles.
 
            Es la una y cuarto y estamos a 2134 metros de altitud. Detrás sube una pareja de franceses a los que les ha venido de cina nuestra huella.

 
            Se trata de una alargada y amable cima orientada de norte a sur desde la que se contempla un prestigioso paisaje. La imagen de las Peñas de Foratata es impresionante. La Inclusa, el Pico Ministirio, las Ferraturas,  el Ourade y el Peyrelue lo hemos ido viendo durante toda la subida. El skyline del nordeste cuenta con astros del calibre de Lurien, Arrious, Arrieles Pequeño y Grande, Pallas, Balaitus, Frondiellas Sur, Garmo Carnicero, Musales, Sachacollons,  Puy Arcol, Tebarray, Infiernos, Garmo Negro, Algas, Argualas y  Feniás. Al este prosigue con las Ferreras y toda la Norte de Tendeñera con Mandilar y el Verde. Al sur la espléndida Norte de la Partacua hasta la Pala de Ip que nos devuelve a Izas y al Formigal no faltando a la cita el sempiterno Midi de Ossau.


            Sentados sobre los esquís comemos ya que solamente habíamos echado un cafelito poco más debajo de la Coroneta.
 

            El mediodía sigue espléndido y se nos va en la cima casi tres cuartos de hora durante los que nos acompaña los continuos y guturales sonidos que producen las purgas de las Paredes de Ferraturas.

             Cómo está la Aguja Lamathe, comenta Juan, mientras nuestros recuerdos  nos pegan un pellizco en el alma: fría, oscura, inquietante… y para nosotros resplandeciente en la memoria.

            Sobre las dos y cuarto nos montamos en los esquís y nos vamos para abajo.

 
            Bajamos en dirección oeste la primera parte del resalte cimero con una nieve bastante buena y proseguimos con una diagonal hacia el norte con la intención de alcanzar el Collado Ministirio pero antes de alcanzarlo localizamos un amplio corredor muy uniforme que desciende hacia el oeste y por allí nos vamos para abajo disfrutando de una nieve deliciosa en la que trazaremos giros a granel que dibujan la felicidad de un precioso descenso. Hacemos algunas fotos mientras que Juan se ha ido a faldear la Coroneta por el sur.

 
            Nuestro corredor confluye en el relleno barranco que baja del Collado Ministirio y que nos invita a faldear la Coroneta por el norte y seguir descendiendo un amplio y suave barranco que nos llevará al fondo del Barranco Arrigal donde nos reunimos sobre nuestra huella de subida.

Bucuesa y Escarra.

            Rosa pone pieles de foca y yo me conformo con desbloquear los esquís. Hay que remontar tranquilamente para salir del barranco y proseguir en travesía para buscar el Barranco Bocalé y ascender suavemente hasta la cabecera del Contrafuerte Bocalé. Debe ser la razón por la que los esquís no suelen transitar demasiado la zona.
 
Tendeñera.

            Los últimos metros los hemos hecho por una carretera que ha abierto un ejército  de raquetistas a los que hemos visto darse la vuelta desde la Cima de Arafita.

            Aquí bloqueamos los esquís y girando sobre nieve un poco más blanda que la de arriba y con pendiente muy suave nos vamos para abajo por una amplísima pala al sur de nuestra huella de subida y en la que dibujamos vueltas interminables.

 
            Al final de la pala nos salimos un poco al oeste y recuperando la huella de subida enseguida alcanzamos el Corral de las Mulas. Son las cuatro de la tarde y hemos liquidado nuestra ascensión  a Peña Arafita salvando un desnivel acumulado de alrededor de 750 metros que no es lo más importante. La jornada ha resultado deliciosa en un marco sublimemente blanco.

             

           

 

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