11 may. 2013

25-13.- FORQUETAS DE LOS HUERTOS Y LOS PALOMOS. 11-5-2013.

La Este de la Sierra de la Partacua desde la Pista Sarronal.

Aparcamiento de Lacuniacha, Pista de Sarronal, Barranco Chiflotaires, Arista de la Partacua, Sombrero del Pinarillo, Forqueta de los Huertos, Forqueta de los Palomos, Punta Cochaldo, Punta Queba, Canal del Burro y Pista Sarronal.

11-05-2013.

Salida 08 h. Llegada 16 h.

Sol.

Bastante fácil.

Ascensión.

Mariano Javierre.
 
Mapa de las Forquetas de los Huertos y los Palomos procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Fue en la primavera de 2006 cuando iniciamos el recorrido de la parte Este de la Arista de la Partacua. Entramos por la Canal del Burro y de la cima de la Forqueta de los Palomos nos dimos la vuelta en medio de un mar de dudas y con el propósito de recorrer el tramo de arista que nos quedaba y que aquel día no hicimos.

            Hoy 11 de Mayo de 201, me voy a intentar recorrer ese tramo de arista, mi chica está en Cambridge y a Juan no lo he localizado pero me voy solo, es un compromiso personal.

 
            Fotografío el inicio de la arista desde Bubal y a las ocho y cuarto inicio camino por la Pista de Sarronal que arranca de las inmediaciones de Lacuniacha a 1350 metros de altitud.

            Hay que recorrer 2,5 kilómetros bastante llanos  hasta que cuando la pista parece terminar se empeora y describe una amplia lazada hacia el oeste, gana altura en medio del hayedo y vuelve al este transitando en ascenso las pedrizas que han caído de la norte de la sierra.

 
            La vieja pista que está colmada de pinos ofrece un caminillo transitado por animales, llanea un poco, atraviesa un par de potentes aludes venidos de los corredores más orientales de la sierra e inicia un suave descenso y comienzan mis dudas. ¿Qué sería el monte sin dudas?

            No hay huellas de tránsito y realmente no sé dónde estoy, lo que en modo alguno signifique que estoy perdido. Unos metros más adelante tomo una trocha de animales y me voy para arriba. La trocha desaparece y tomo un corredor al sudoeste que me eleve en la selva con la intención de alcanzar la arista en la zona de los Pinarillos.

            Con el corredor, empinado aunque asequible, subiré alrededor de 100 metros ya en las paredes de los Dientes de los Pinarillos pero no alcanzo la arista y he de abandonarlo hacia el este ayudado de los abetos, pues todo vale y tras una corta travesía muy inclinada alcanzo un corredor que en principio no identifico.

            La parte derecha del corredor presenta una grada vertical, de una altura media de 20 metros pero que no veo forma de subirla. Se trata del Barranco Chiflotaires por el que tendré que bajar alrededor de 150 metros, agarrándome a todo lo verde a mano, hasta me decido a jugármela con la ayuda de un par de pinos negros y escalar con una seguridad relativa un tramo de pared del zócalo que me parece asequible.

            Por encima del zócalo se extiende una ladera similar, muy inclinada y descompuesta debido a la gran cantidad de materia orgánica que la compone, que me va a permitir alcanzar la arista tras un buen rato de brega jabalinera. Son las diez y media y me encuentro en medio de la nada, en una arista completamente vestida que se despeña hacia el este y que al oeste me ofrece un primer muro de aspecto infranqueable. Hacia el norte la Partacua es una pared y hacia el sur, el Puerto de Biescas, es una ladera muy inclinada en la que puede estar la solución de continuidad.

Al otro lado del Gállego arranca la Sierra de Tendeñera con rapita en primer plano.
 
            Navegando entre genistas espinosas, bojes, enebros rastreros, pinos negros y algún roble en las orientaciones más sur hago camino en dirección oeste hacia la base de la pared y busco paso que encuentro en la vertiente sur. He ido dejando citas desde la salida del zócalo, cosa que no suelo hacer si no conozco perfectamente el camino, ya que no descarto en absoluto tener que darme la vuelta en cualquier momento.

            La ladera es infernal hacia abajo y hacia arriba hay que trepar continuamente agarrándose a todo lo que viene a mano. Subo con el peso de la incertidumbre de no saber lo que me espera y asegurando a tope pues estoy solo.

 
            Se trata de uno de esos dientes que nunca le ves el final pues de un poco más arriba divisas otro tramo ascendente, pero al final alcanzo la arista por encima de la pared que divisaba desde abajo.

 
            Y la arista continúa ahora en suave ascenso y medianamente limpia por el filo presentando tres pequeños dientes que paso sin dificultad hasta alcanzar un primer cuello herboso bajo el Sombrero del Pinarillo que se perfila en el horizonte.

 
            Aquí comienzan los faldeos clásicos en la Sur de la Partacua: transito por laderas muy inclinadas salpicadas de pinos negros y vestidas de hierba basta más o menos escalonada en la que la fortuna ofrece afloraciones calizas ocres que de cuando en cuando se articulan formando zócalos verticales no demasiado potentes pero muy descompuestos que suponen la maldición de la ladera.

            Imaginaba lo que encontraría y calzo botas con buenos cantos que posibilitan un buen agarre tanto en hierba como en tierra incluso húmeda.
 
Narcisos en la Sur de la Partacua cerca del Sombrero del Pinarillo..

            Hay que buscarse camino, lo que no es complicado con costumbre y ganar altura en diagonal  hasta alcanzar de nuevo la arista en la Cima del Sombrero del Pinarillo, un puntón significativo sobre los 1850 metros de altitud, aunque me creo que el altímetro no anda muy fino.

            Son las once y cuarto y me siento a echar un trago pues se me ha hecho sed, comer un poco y descansar un algo. La mañana está espléndidamente soleada y es una auténtica delicia que yo degusto medianamente, mientras contemplo la Arista de Santa Elena que nos espera, y su suntuosa cascada.  La cresta que estoy subiendo, que aparentemente es longitudinal, se pega unos quiebros de la leche.

            Un cuarto de hora más tarde desciendo por la arista hasta la brecha y prosigo en ascenso alternando entre tramos de arista algún faldeo que me permite superar pequeños dientes en busca de otro más consistente que se perfila en mi horizonte.

 
            Tras un faldeo inclinado alcanzo un pequeño collado en un crestón que sube por el sur hacia la cresta y diviso la Forqueta de los Huertos que alcanzaré tras faldear el murallón del zócalo calizo que constituye su cara este. Los zócalos que he divisado desde el collado  mientras hacía la foto del Refugio de Furcunfiecho me preocupan y pronto me van a dar trabajo extra.

Allá abajo Furcunfiecho.

            La Cima de la Forqueta de los Huertos es longitudinal y plana y está situada entre dos zócalos sobre los 2068 metros de altitud. Recorro la arista a la que he llegado con dudas acerca de haber cometido un error al no faldear el zócalo inmediatamente posterior a la misma. La bajada al collado no me gusta pero ya se verá.

Forqueta de los Palomos en la distancia desde la de los Huertos.
 
            En descenso alcanzo la pared que se desploma a la brecha y no veo forma de destreparla. Consecuentemente tengo que darme vuelta sobre mis pasos, descender toda la última subida y faldear por debajo. Se me llevará veinte minutos largos pero alcanzo la brecha a la que no he podido bajar directamente y sigo por la arista con una trepada fácil tras un pequeño faldeo y desde allí fotografío de manera irreal la Forqueta  de los Huertos y me enfrento a la Forqueta de los Palomos.

Las razones del rodeo de vuelta.

Pared Este de la Forqueta de los Palomos.
 
            El segundo zócalo que me preocupaba está allí adornando la cima. Si no lo escalo a toda arista  tendré que bajar hasta los infiernos para faldearlo.

            Es una pared de una treintena de metros a la que se llega desde debajo de la arista por una vira ascendente.

            La entrada es un paso de IIº crecido, largo y atlético; la caliza es buena pero se me mueve una piedra y el paso se complica ya es de IIIº y solo es la entrada con posibilidades de tener que destreparlo.


            Me agarro a todo lo que sale, me destrozo las manos pero subo seguro. El resto de la pared son una sucesión de pasos verticales de IIº, algunos con enebros que complican o facilitan el paso según se mire. Pinchazos, roces, todo vale para salir arriba. Aquí fue donde nos dimos la vuelta en 2006. Es la una del mediodía algo pasada y estamos a 2110 metros de altitud.

 
            Conforme voy recorriendo la arista cimera consigo perspectiva y reconozco, además que lo sé, que las hostilidades han concluido: La Punta Cochaldo con su neverito cimero es el anuncio del Paraíso.

Cochaldo, Punta Queba, Peña Blanca y Corona del Mallo.

            Desciendo la arista fácilmente hasta la brecha y prosigo faldeando un diente al que terminaré por subir, de camino hacia la espléndida  pirámide  de Punta Cochaldo o el Sombrero. No hay que tocar la arista que está demasiado erguida sino que hay que faldear por el sur entre neveros para alcanzar con facilidad la cima situada a 2232 metros de altitud. Son las dos menos cuarto.

Espléndida estampa de la Oeste de Punta Cochaldo.
 
            Junto al nevero cimero me siento a comer con la tranquilidad del que tiene la faena hecha. Un pequeño diente ocre me oculta parcialmente a Punta Queba, la primera cima de calizas blancas de toda la arista y también llamada Peña Blanca de Abajo. Más atrás Peña Blanca y la Corona del Mallo entre las que se asoma el Casquete Somital de Telera.
 
 
Punta Queba.
 
            Se me hacen casi las dos y media cuando me pongo en marcha. Faldeo por el sur también entre neveros y alcanzo la arista en el último diente ocre. Luego un breve descenso me permite alcanzar el Collado Este de Punta Queba.


            Antes de introducirme en la Canal del Burro busco en la sur una serie de corredores fáciles y con buena roca que me permiten alcanzar la Cima de Punta Queba situada a 2314 metros de altitud. A las tres menos cuarto comienzo a descender. Enseguida alcanzo el collado, saco el piolet, me pongo los crampones e inicio el descenso de la Canal del Burro.

            Atravieso el nevero en diagonal para pasar por debajo de Punta Queba y buscar el corredor más occidental. La nieve está blanda y hay que ir con cuidado. Hay algún tramo mixto y se me rompe un crampón. Después de 28 años de inestimables servicios, darán el relevo definitivo a otros que espero me sirvan de manera similar.

La Canal del Burro y Punta Queba.
 
            Luego, en el corredor central tengo que quitármelo pues se suelta y tras entrar en la zona de aludes que es muy extensa  salgo de la nieve en el rellano en el que se encuentra el Refugio Sarronal y ya por el praderío,  que verdea primaveral, me voy para abajo al encuentro de camino que a través de los escalonados prados me lleva a la pista en las inmediaciones del Barranco Bozalbo.

El recorrido de la jornada.

            Un cuarto de hora más tarde, llevo ritmo cansino, llego al aparcamiento de las naves ganaderas junto a Lacuniacha y finalizo la jornada. Son las cuatro y cuarto y en mis piernas llevo alrededor de 1300 metros de desnivel. Estoy contento, satisfecho de haber alcanzado mi objetivo pero ni volveré ni lo recomiendo a nadie. Completar la Arista de la Partacua ha resultado un triunfo pírrico.
 
Arco Natural de Piedrafita.
           

           

 

 

 

           

 

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