18 ago 2003

21-03. EL CIRCO DE CORONAS. PICO ARAGUELS, PUNTA DE CREGÜEÑA, AGUJA JUNCADELLA Y AGUJA HAURILLON. 20-8-2003.

Aguja Juncadella por la vertiente de Coronas.

Ibón Bajo de Coronas, Collado de Cregüeña, Pico Aragüels, Collado de Aragüels, Punta de Cregüeña, Aguja Juncadella , Aguja Haurillón, Ibón Inferior de Coronas y Refugio del Puente de Coronas.
20-08-2003.
Salida 08 h.
Llegada 15 h.
Mixto.
Bastante fácil.
Miguel Lanaspa, Juan Castejón y Mariano Javierre.

Mapa del Circo de Coronas procedente de Prames. Vía en amarillo.

La noche resultará movida con truenos que yo no oigo y con la entrada de Miguel a la tienda ya que sobre las cuatro y media llueve.

No será mucho y un rato después que ya ha pasado la lluvia y el cielo se vuelve a sembrar de estrellas Miguel se sale para afuera hasta que a las siete y veinte tenemos que precipitarlo al miércoles 20 de Agosto de 2003.

No tenemos demasiada prisa ya que las nieblas acampan en la parte alta del circo asentadas sobre los 3100 metros de altitud.

Se nos hacen las ocho y diez cuando cogemos las mochilas y en dirección nordeste bajamos para pasar junto al desagüe del Ibón Inferior de Coronas y tomar el camino que remonta hacia la cubeta lacustre superior dando una vuelta considerable.

Arista de Llosas desde el Barranco de Aragüels.

Alcanzamos el enorme corredor que baja del Collado de Cregüeña y abandonamos el camino para continuar hacia el collado sin bajar al fondo del mismo.

Siempre por su orilla derecha ganamos altura hasta colocarnos a nivel del collado y faldear en horizontal hasta la parte alta del mismo. Van a ser las nueve y hemos subido al final con sol.

Arista Cimera de Aragüels.

Dejamos las mochilas y tomando uno de los múltiples caminos que surcan la Cara Sudeste del Pico Aragüells nos vamos para arriba próximos a la arista. Miguel no quería subir pero al final se viene con nosotros.

La pendiente es fuerte subimos a ritmo fácilmente y en diez minutos alcanzamos la Cima del Pico Aragüells a 3037 metros de altitud.

Cregüeña desde Aragüels.

Perdiguero y Maupas desde Aragüels.

Son las nueve y diez. Contemplamos la Cubeta Lacustre de Cregüeña y recordamos nuestras respectivas estancias por los alrededores. Enseguida emprendemos el descenso hacia el collado pues tenemos intención de rematar la jornada al mediodía.

Piedras Albas desde Aragüels.

Cresta de Cregüeña desde Aragüels.

Son las nueve y veinte cuando recuperamos las mochilas y bajando a la parte inferior del Collado de Cregüeña a 2905 metros de altitud nos vamos en dirección nordeste hacia la Punta de Cregüeña que es la primera aguja a partir del collado.

Iniciamos la subida ligeramente al este de la arista por terreno fácil, ascendemos unas viras inclinadas y buscando siempre el mejor camino en terreno medianamente amplio ganando altura con relativa facilidad.

Desde la Aguja de Cregüeña tempestades, Margálida  y Rusell.

Luego la pendiente se allana y enseguida alcanzamos la Cima de la Punta de Cregüeña de 3021 metros de altitud.

Son las diez menos veinticinco, las nieblas se han echado un poco para arriba y confiando en el tiempo nos alargamos hasta el extremo nordeste transitando enormes bloques graníticos que, en unión al perfil que hemos visto antes, no auguran ninguna facilidad.

Llegados al extremo, no divisamos el collado sino un par de resaltes muy verticales, además de que para llegar a ellos tenemos un par de rápeles como poco.

El asunto tiene un aspecto que no nos gusta gran cosa y la alternativa que localicé ayer cuando bajábamos es aceptada: volvemos sobre nuestros pasos hasta la cima e iniciamos el descenso en busca de un  amplio corredor que nace cerca de la arista.

Tratamos de alcanzarlo directamente pero tendremos que faldear a través de unas placas algo lisas e inclinadas, retrocediendo un poco más con alguna pequeña complicación en medio de la pared. Luego el corredor se llena de piedras y aproximándonos a su orilla izquierda bajamos a la vez que contorneamos el pico por su lado sudeste.
Buscando la posible salida de un corredor sobre el que hemos especulado al darnos la vuelta y que no localizaremos con certeza, alcanzamos un punto bajo en el faldeo situado alrededor de los 2925 metros e iniciamos un suave ascenso por la pedrera para ir faldeando los dientes del collado, observar las complicaciones del mismo y alcanzar el collado justo al inicio de la aguja siguiente.

El inicio de la arista es delicado. Miguel se ha dejado en la tienda las indicaciones que teníamos sobre la actividad y tomamos la alternativa que creí localizar ayer, iniciamos el ascenso un poco por el flanco de Coronas  mediante un corredor que permite encaramarnos a lo alto de unos grandes bloques. Luego, proseguimos por una  sucesión de repisas escalonadas y rampas inclinadas, siempre por el lado sudeste que nos permiten ir ganando altura con relativa facilidad. Supero, sin buscar alternativa una placa bastante lisa, con pocos agarres y algo expuesta y arriba coloco un hito por si volvemos por el mismo lugar, ya que el destrepe del paso puede resultar complicadete, a no ser que utilicemos la cuerda. Luego, un par de pasos en adherencia sobre unas lajas muy verticales nos conducen a un terreno más amplio y menos inclinado que remata inmediatamente en la Cima de la Aguja Juncadella.

Aragüels desde Juncadella.

Estamos a 3043 metros de altitud y son las diez y veinticinco.

Cresta del Medio desde la Aguja Juncadella.

El descenso es bastante vertical pero a la vez amplio por lo que suponemos que puede ofrecernos alternativas. La forma segura sería montar un par de rápeles que no se ven montados, pero dispuestos a no dejar material por la montaña  se decide bajar por la misma vía empleada para subir.

Descendemos fácilmente hasta el hito que he hecho sobre el paso y tras comprobar que destreparla es “mucho difícil” decidimos intentar algún paso alternativo.

Hay un corredor inmediatamente al norte del mismo que ni esta fácil alcanzarlo ni claro salir del mismo a una rampa herbosa que parece ser la solución a la zona de placas verticales del paso.

Me voy en busca del corredor con cierta dificultad, para luego en el mismo destrepar dos repisas sucesivas muy altas y detenerme ante la tercera que se encuentra 3 metros largos más abajo. Alcanzar la rampa se las va a traer más de lo visto.

Intento un faldeo a mi derecha  por una vira inclinada y estrecha que tiene buenos apoyos de manos hasta que la vira se acaba y me deja colgado sobre una placa extraplomada de la que no sé como voy a continuar adelante.

La solución la encuentro empotrando la mano derecha en una fisura y lanzando la pierna izquierda para alcanzar una estrecha vira que se encuentra a mi izquierda al nivel de la cabeza.

Luego por ella destrepo fácilmente hasta el inicio de la rampa herbosa ascendente. Miguel está desliando la cuerda para rapelar mientras Juan busca otra alternativa ya que les digo que el tema está regularcillo y todavía no he salido de la complicación.

Prosigo con relativa facilidad bajando entre lajas verticales ahora buscando a mi derecha el camino que hemos utilizado al subir, pero he bajado demasiado sin conseguirlo y ahora me encuentro sobre los verticales paredones más bajos y no puedo ir a tomar el corredor de entrada. Por tanto tengo que remontar volviendo sobre mis pasos.

            Una decena de metros más arriba está Juan. Han encontrado un diedro con las presas invertidas y lo han destrepado con cierto cuidado solventando la papeleta. Yo creo saber a dónde he de ir, ya que me encuentro un poco desorientado en medio de una pared  muy vertical, desconocida y sin referencias.

            Asciendo una par de metros por una vira estrecha y lisa hasta que puedo alcanzar una fisura casi ciega que al menos me ofrece garantías de seguro. Con ella hago una travesía de otro par de metros hasta una pequeña repisa en la que nace una fisura vertical de 4 metros en medio de una laja granítica joven, clara, lisa y vertical.

            Allí me voy a jugar la salida: a media altura de la fisura nace una barra vertical de 1 metro de alto. La tanteo con fuerza después de inspeccionar con detenimiento su anclaje a la pared y me parece firme. Me cuelgo  de ella y me yergo sobre la misma hasta alcanzar la parte superior. Coloco los pies sobre ella y alcanzo la presa de salida a la amplia repisa en la que se encuentran los socios.

            Bajamos el corredor de entrada y alcanzamos el collado. Yo creo que me ha salido más cara la salsa que los caracoles.

La Sudoeste de la Aguja Haurillón.

            Faldeamos también por el sudeste esta aguja con intención de acercarnos a la siguiente brecha más para ver que para otra cosa. Miguel está muy cansado y Aguja Haurillón tiene un aspecto terrorífico.

            El faldeo es un poco más largo y nos baja sobre los 2950 metros de altitud, luego remontamos primero pedrera, luego unas lajas inclinadas y escalonadas y por último un corto corredor lleno de basura que nos deposita en la brecha.

            La primera parte de la pared tiene un buen largo de cuerda en la propia arista y hacia el lado de Coronas los paredones son todavía más largos y verticales.

El largo se articula en dos tramos bastante verticales que, según Miguel ofrecen posibilidades y permiten alcanzar una pequeña brecha en el gendarme bicéfalo en el que termina. Detrás del gendarme se adivina un pequeño collado en el que  nace una amplia rampa tendida que desemboca en las proximidades de la cima.

Queda por ver, oculto por la arista, lo que imagino como un empinado, claro y por tanto descompuesto corredor que, según mis cálculos puede llegar a la parte trasera del gendarme.

Miguel está hecho polvo pero Juan y yo, como un par de Boys-Scauts  recién salidos de casa, queremos ver y nos vamos corredor abajo en la vertiente de Cregüeña, primero junto a la pared derecha de la misma y luego un poco por el centro.

Unos metros más abajo, no queremos bajar hasta la quinta puñeta en la que se encuentra el nevero, iniciamos un faldeo horizontal para superar un par de espolones próximos que rematan con la pared del corredor que estamos bajando y constituyen el espolón izquierdo del corredor que, imaginado, buscamos.

Con ciertas dudas y dificultades accedemos al interior del corredor, que por cierto existe y que desemboca en el nevero 40 metros más abajo.

Tenemos que subir un corredor de alrededor de 100 metros que tiene dos salidas bloqueadas. Nos lo miramos y remiramos.

 Ya sé que Juan prefiere la dificultad pura y dura en buena roca, pero yo me manejo en mal terreno y tengo que animarlo vivamente pues lo tengo claro.

-Mira, Juan: por aquí... por allí... y luego... Medio lo convenzo de puro aburrimiento. Hago un hito para la bajada, por si acá, y arreamos para arriba jurándonos no tirar ni una sola piedra. Bueno, en esto y como en otras muchas cosas, Juan es un auténtico caballero y si tira alguna piedra siempre avisa. Yo subo detrás tranquilo.

El corredor tiene una primera parte bastante vertical, llena de basura y en la que escasean las presas seguras, por lo que progresamos lentamente y con todo el cuidado del mundo. La segunda parte es un tanto más erguida, más limpia y con mejores presas que pasamos bien. A continuación tenemos una tercera parte  igual de descompuesta que la primera y que también pasamos con muchísimo cuidado pero con seguridad, tras advertir que en la zona izquierda del corredor  arranca una vira prácticamente horizontal que sale del corredor y se incorpora al espolón izquierdo y que, por cierto, no probamos. Y la cuarta parte, la más larga de todas, es vertical, está limpia pero el granito viejo tiene mucho material poco seguro y lleno de líquenes negros.

Desde abajo he advertido una salida hacia el espolón izquierdo del corredor bajo el bloque empotrado y así mismo sucede. Salimos del corredor bajo el bloque empotrado y  tras escalar un pequeño corredor atlético y un monolito pequeño alcanzamos un pequeño rellano tras el gendarme bicéfalo.

Parte Superior de la Aguja Haurillón.

El rellano se continúa con la rampa amplia y mixta además de fácil y en un visto y no visto nos presentamos en la Cima de la Aguja Haurillón. Son las once y media y estamos a 3075 metros de altitud, es nuestro cuarto tresmil del día y con él rematamos la Arista de Cregüeña.

Saludamos a Miguel que está en el collado en un lugar visible y tras hacerme Juan una fotografía, salimos para abajo.

Bajo delante y tras el rellano hago los dos pasos bajo el mismo y me voy al espolón pues hay una vira muy inclinada, llena de basura pero transitable que baja bastante abajo.

Al final de la vira aparece un trozo de arista bastante vertical pero que tiene un destrepe aceptable y que conecta con la vira que he advertido al inicio del tercer tramo.

Derrumbo un bloque que estaba en equilibrio precario y que se desploma con enorme estrépito y, a mano, tranquilamente alcanzamos el corredor justo por encima del segundo tramo que hemos subido.

Pocos minutos después alcanzamos el hito, faldeamos el espolón por idéntico camino e iniciamos el ascenso al collado por medio del corredor.

En la salida del corredor Juan se desquita del pasito que me he marcado yo, poco antes, al subir la Aguja Juncadella y con alguna dificultad escala un bloque vertical muy alto que tiene una buena presa en la parte superior. Presa que yo no puedo alcanzar, evidentemente no tengo ni sus brazos ni sus piernas, si no es con su ayuda, pero para eso están los amigos. ¡Qué menos!

Juntos los tres, bajamos unos metros y protegidos del viento del collado paramos a almorzar. Son las doce menos cuarto.

Aragüels, Cregüeña y Juncadella bajando a Coronas.

Luego, en dirección sur atravesaremos en descenso toda la pedrera de materiales con enormes proporciones que Miguel pasará con pocas ganas y que nos depositará junto a los vivacs del desagüe del ibón mayor. Desde allí siguiendo el camino de descenso nos llegamos al desagüe del ibón inferior y en suave ascenso hasta la tienda cuando es la una y diez.

Como hemos almorzado hace poco rato, no vamos a comer ahora como teníamos previsto. Por tanto nos liamos a recogerlo todo, montar las mochilas y emprender el descenso hacia el Puente de Coronas.

Cabaña de Coronas 18-8-03.

Bajamos pronto y siguiendo el camino transitado hasta la Pleta de Coronas. Debajo de la cascada nos entretenemos un rato cogiendo arándanos y chordones que están de vicio lo que alarga un poco el descenso. A pesar de todo, a las tres de la tarde llegamos al Puente de Coronas.

Tenemos tiempo sobrado para pegarnos un remojón en el Barranco de Vallibierna que agradecen especialmente nuestros pies. Luego, a la sombra de un copudo pino negro comemos mientras hacemos hora para coger el autobús y vigilamos la cola para tomar el mismo: cogimos ida y vuelta y no es cuestión de quedarse en tierra en caso de que haya demasiados viajeros.

Para montarnos en el autobús, un cuarto de hora antes de la hora hay que hacer cola, darle un toquecito al chofer que pretende utilizar el tráfico de influencias con unos amiguetes suyos y sentarnos, sin más problemas, en el autobús. Al final  hasta entrará la gente de las seis y todos para abajo.

Comienza a llover y esperamos que no suceda lo de anteayer: una tormenta de consideración impidió realizar el viaje de las seis y, se supone, que el personal tuvo que bajar andando pues los barrancos que cruzan la pista la habían hecho impracticable. Cuando nosotros subimos se notaba la pista recién arreglada por las máquinas en algunos tramos.

Hay tiempo para hacer arqueo del día que se ha saldado con 871 metros subidos y  1596 metros bajados, lo que nos lleva a un total de 2860 metros movidos en menos de 48 horas. Además, nos ha permitido hacer 19 tresmiles de los que no había hecho nunca 12 de ellos. Un trabajillo decente, aunque a alguno le hayan quedado ciertas minucias pendientes, quizás como excusa para volver.

En Senarta, sin prisas, comemos una fruta y montados en el coche nos bajamos hasta Seira  para hacer una parada y echar una cerveza en el albergue, además de contemplar la majestuosa secuoya y el impresionante cedro que tienen a la entrada.

Luego pasamos el Puerto de Foradada sin más problemas y desde Boltaña marcharemos hacia Cotefablo. No suelo pasar por allí casi nunca y de paquete se va bien.

A las ocho menos cuarto me descargan en casa. Estoy cansadillo pero contento. Al menos por una vez en este desdichado verano ha salido algo decente.

Para ver el Comienzo.

14 ago 2003

20-03. AL CIRCO DE ARREMULIT DESDE LA CABAÑA DE SOQUES. 14-8-2003.

Valle de Arrious desde el límite superior del hayedo. 8-5-11.

Cabaña de Soques, Col de Rious, Paso de Orteig, Refugio de Arremoulit, Collado de Pallas, Collado de Arremoulit y vuelta por el Paso de Orteig.
14-08-2003.
Desnivel acumulado 1300 m.
Distancia recorrida 12500 m.
 Tiempo efectivo 06:15 h.
Sol.
Fácil.
El Circo de Arremoulit es un enorme y espléndido circo granítico que siempre gusta al montañero tanto por su maravillosa quietud como por los innegables encantos que resaltan sus alrededores.
Agua en el Barranco y Lac de Rious y en los Lacs de Arremoulit. También en el Refugio.
Miguel Bandrés, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Arremoulit procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            Habíamos estado en una ocasión en los Ibones de Arremulit. Fuimos con nuestra hija Biola y para ello tomamos el teleférico del Lac de Fabregues y luego el trenecito hasta  el Lago de Artuste. Era en Julio del 88, la cría tenía 5 años.

            Luego, con el paso del tiempo, a Rosa se le ocurrirá volver por allí pero yo dejo pasar el tiempo con unas excusas u otras. ¡Casi nada si tenemos que volver a todos los lugares en los que hemos estado! Pero al fin lo haremos aprovechando para conocer alguna otra vía distinta de las conocidas.

            Es 14 de Agosto del tórrido verano de 2003. Dicen que, por fin, va a cambiar el tiempo ahora que ya casi nadie lo cree. Lo cierto es que estos últimos días han estado tormentosos, con cierta nubosidad pero con idéntico calor por no decir que con más. Nosotros decidimos que no nos dé el sol en la subida y por ello madrugamos.

            Nos levantamos a las seis menos cuarto, es de noche. Media hora después, tras comprar el pan, marchamos con Miguel Bandrés. Nuestro objetivo es comenzar a caminar a las siete de la mañana.
 
Hayedo de Arrious desde la Cabaña de Soques. 8-5-11.

            Así se cumple y a las siete hemos aparcado junto al Caillau de Soques a 1392 metros de altitud y en dirección este-nordeste nos introducimos por transitadísimo camino en el hayedo cuando ya es de día.

            Veinte minutos más tarde salimos a la pradera alpina bastante socarrada por el sol y enseguida alcanzamos la Cabaña de Rious que ha debido ser destrozada por un alud y ha sido sustituida por una caseta metálica de obras, los restos de la anterior estás esparcidos por los alrededores.

            Vemos algunas yeguas, un rebaño de ovejas, una vaca muerta junto al barranco pero no vemos vacas. Una nutrida bandada de Buitres maniobra por los alrededores disponiéndose para el banquete. Incluso el jefe se arrima a picotear el braguero del cadáver mientras los demás revolotean impacientes y soportan la acometida del mastín del pirineo que cuida el ganado.

Ascendiendo por el Barranco de Arrious.
 
            Nosotros continuamos para arriba por transitado camino que a base de cómodas lazadas va superando la pendiente sembrada de materiales metamórficos. Se trata de un valle estrecho, bastante empinado y limitado al sur por la Arista fronteriza de Soba y al norte por la Cresta Gabardera, el Pico de Rious e inmediatamente detrás el Lurien.

            Vamos en busca del Col de Rious que se aloja en la parte superior de una escala de cuatro pequeños y sucesivos resaltes.

            El barranco nacido del Ibón de Rious y que se filtra inmediatamente, desaparece mientras trato de localizar el camino que conduce al Col de Soba, cosa que no conseguiré ya que en lugar de incorporarse al valle lo hace a la cabecera del lac.

Arrieles desde el Col de Arrious.
 
            Son las nueve menos cuarto cuando llegamos al Col de Rious situado a 2259 metros de altitud. Localizo el camino de descenso hacia el Lago de Artuste que ya conocemos y tomando el camino de nuestra derecha nos vamos en dirección  este hacia el Paso de Orteig camino del Refugio de Arremulit.

Lurién desde Arrious.
 
Lac y Pic de Arrious con Lurien detrás. 1-8-07.
 
            Casi de inmediato pasamos junto al Lac de Rious que no recordábamos y enseguida llegamos al paso que está equipado con una sirga de alrededor de 100 metros de longitud. El Paso de Orteig es aéreo pero fácil. Nosotros ya lo habíamos hecho con Biola. Con hielo será otra cosa pero ahora se puede pasar sin siquiera apoyar las manos.

Pallas desde el Paso de Orteig.
 
Superado el paso en suave ascenso que se prolonga desde el collado, atravesamos una indecisa pedrera granítica siguiendo hitos y trazas de camino y avistamos los Ibones de Arremulit y el refugio.

Desde la Cima del Pallas. 15-7-07.
 
            Hemos de descender alrededor de 50 metros para pasar sobre la pequeña pared que represa el mayor de los lacs y alcanzar el emplazamiento del Refugio de Arremulit en medio de los mismos y situado a 2301 metros de altitud.

            Son las nueve y media, y la mañana que ha estado maravillosa para caminar, ligeramente nublada,  nos obsequia con una gotas mientras sentados en una de las mesas que hay alrededor del refugio nos disponemos a dar cuenta del almuerzo.

Ibones de Arremoulit y Lurien.
 
            Contemplamos el conocido y maravilloso Circo de Arremulit que nos ofrece el Rious y el Lurien al noroeste, los dos Picos de Arriel al sur y el Palas al este rematado un poco más lejos con el Pico de la Lie.

Ibones de Arriel desde el Collado de Arremoulit. 26-7-85.
 
            Veinte minutos más tarde levantamos el campo y en suave ascenso en dirección este, pasando bajo la Cara Sur del Palas nos llegamos hasta el Collado de Palas situado en las inmediaciones del Pitón Von Martin a 2517 metros de altitud. Nos asomamos a la cabecera del Valle de Arriel y contemplamos la arista que desde el Collado de Lavedán  culmina con el Balaitus y que se continúa con el Pico Anónimo  hasta la Frondiella sudoeste.

            Los socios faldean por la ladera este al encuentro del Collado de Arremulit mientras que yo me voy por la cresta.

La cresta granítica es fácil hasta llegar rápidamente a su punto culminante a 2589 metros de altitud, en el que hay un pequeño hito. Luego, casi llana y amplia, prosigue unos metros en dirección sur hasta que, casi de inmediato se afila e inicia un fuerte descenso que unos metros más abajo se convierten en verticales. El asunto ya lo había visto desde la salida del Paso de Orteig y esto no es más que la confirmación.

Artouste y Arremoulit desde Arriel. 1-8-07.
 
            Vuelvo para arriba sobre mis pasos, compruebo que se puede solventar la dificultad hacia el lado de Arremulit, me asomo al este y les digo a los socios que me doy la vuelta. Superada la cima, tomo un corredor fácil que ya había localizado antes y que en un momento me sitúa sobre los pasos de mis socios en el faldeo.

            Cerca de la base del resalte del que me he dado la vuelta busco paso sobre lajas de granito bastante erguidas que con alguna dificultad me permiten alcanzar la base del mismo. Comprobaré que no admite otra cosa que el rápel y no por el mismo filo. 

            Luego me reúno con los socios que están unos metros por encima de la parte baja del Collado de Arremulit y tras echar una última visual a los Ibones de Arriel que se encuentran impecablemente azules como dispuestos para la postal, tomamos en descenso la dirección noroeste y nos bajamos hasta las proximidades del mayor de los Lacs de Arremoulit.

            Pasamos junto a uno de los varios ibones menores y mis socios se quieren dar un baño aprovechando que el agua, poca, muy soleada y templada invita a ello. Yo aprovecharé para echarme una siestecilla matutina, mientras tanto, al sol sobre una laja granítica.

Midi de Ossau desde la Cabecera del Valle de Arrious.
 
            Poco antes de las doce continuamos para arriba, de vuelta y en busca del Paso de Orteig. Al otro lado encontramos a una recatalla que va de travesía. Me pregunta el primero por los Ibones de Bramatuero y le digo que si no es muy pronto para preguntarme eso; pero le explico  un poco  a grandes rasgos el camino para tomar el Valle del Ara con lo que le aclaro algunas cosillas que, parece ser, no conoce.

            Luego, abreviando, nos vamos para abajo, tomamos agua fresca en el inicio del barranco, casi disputándosela a una yegua a la que no le gusta nuestra competencia y a la sombra de un enorme bloque en el escalón más bajo paramos a comer un poco. Es la una y media.

            Agradecemos la sombra y el ligero viento que entra valle arriba mientras rematamos un poco las provisiones que hemos traído. Luego continuamos camino abajo con calor, cosa que ya esperábamos.

            Pretendíamos disfrutar del espectáculo de los buitres con la vaca pero no hay rastro de ellos. La vaca sigue allí intacta y no sabemos por qué no la han emprendido. ¿Esperarán a la noche para que nadie les moleste?

El Barranco de Arrious desde la Carretera del Portalet. 8-5-11.
 
            Poco después entramos con ganas al hayedo que nos recibe un poco más fresco que el puerto bajo y pronto alcanzamos con más ganas todavía el coche pues, a la tonta, han sido 1300 metros los movidos.

            Son las tres menos diez cuando nos ponemos en marcha para subirnos hasta el Portalet colonizado de autocaravanas por cualquier parte y de franceses dedicados al comercio con Sancho y compañía. A las tres y media, con mi acostumbrado  rato de sueño, llegamos a casa.

21 jul 2003

19-03. PETIT VIGNEMALE Y DE VUELTA EL IBON DE BERNATUARA POR CANAU. 21-7-2003.

Petit Vignemale desde Baysellance.

Embalse de Ossoue, Refugio de Baysellance y  Hourquette de Ossoue. Descenso a Baysellance, Embalse de Ossoue, Cabaña de Lurdes, Ibón de Bernatuara y vuelta al Embalse de Ossoue.
21-07-2003.
Salida 19 h. Llegada 16 h.
Mixto.
Fácil.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa del Petit Vignemale procedente del IGN. francés. Vía en amarillo.

            Las vacaciones de verano de 2003 habían sido programadas con bastante antelación bajo la incertidumbre familiar y otras lindezas  incluida la Guerra de Irak, primero hubo que renunciar a marchar a los Alpes: eran muchos días y... luego se decidió, por razones similares, no realizar el viaje en la primera semana de Julio a algún lugar como Túnez. Después con Rosa de vacaciones, a duras penas, marchamos tres días a la playa y tenemos que volver a la carrera. Por fin, el día 21 de Julio decidimos marchar a Vignemale con Juan: “menudo extra”, después de haber desistido de nuestro peoyecto en el Portillón, y partimos creyendo que aquí se podía terminar el infortunio.

            Pero nada más lejos de la realidad, adelantamos la salida por motivos de coincidencia con la etapa del Tour en Luz, tenemos caravana a partir de Arrens y cuando llegamos a Luz, nos dicen que ya está la carretera cortada. No podemos pasar el corto kilómetro de carretera coincidente con la que utilizará el Tour hasta cuatro horas después. ¡Será posible!

            No nos queda otro remedio que comer y marcharnos a ver pasar la caravana publicitaria y luego a los ciclistas, en casi el mismo lugar en que lo vimos hace ya algunos años cuando ganó Perico Delgado.

            A las cuatro pasan, media hora después nos dejan incorporarnos a la carretera y en el cruce junto al puente inferior, los gendarmes nos detienen y nos hacen esperar una hora más. El cabreo es monumental fundamentalmente por la incongruencia que supone no dejar salir en una dirección que lo único que supone es descongestionar el pueblo y dejar sitio para facilitar la circulación.

Cerca del Embalse de Ossoue.

            Subimos, al fin, a todo trapo sin circulación hasta Gavarnie, el pueblo está vacío como nunca lo habíamos visto igual, y tomamos la carretera asfaltada a lo largo de 4 kilómetros y luego otros 4 kilómetros de pista, también sin circulación y nos llegamos hasta  el aparcamiento del Embalse d’Ossoue.

            Habíamos pensado en que ni siquiera podríamos subir al refugio pero, a pesar de todo, estamos cambiándonos de ropa y preparando las mochilas a una hora decente todavía.

            Nos han dicho que haría mala tarde, lo que no es cierto en absoluto y nos han asegurado que el Refugio de Baysellance está abierto después de las obras que habían terminado la semana pasada.

Vignemale desde el Embalse de Ossoue.

            Son las siete de la tarde cuando iniciamos la marcha, valle adelante en dirección noroeste. Conocemos el camino desde el intento anterior hace dos años y a la sombra se sube bastante bien. Juan que no conoce el valle hace fotografías.

Refugio de Baysellance. 30-6-05.

            A las ocho y media estamos en el Refugio de Baysellance. Hemos salido a 1834 metros de altitud y el refugio se encuentra a 2651 metros. En la remodelación le han adosado un ala y han renovado todo lo viejo. Está recién estrenado y hay poca gente.

            Nos hacemos la cena en la cocina libre y cenamos como unos señores en el comedor medio desierto, empiltrándonos luego cuando van a ser las diez. A pesar de las contingencias del día no se ha perdido nada, y de mañana esperamos una gran jornada.

La noche es cálida  por lo que dormimos encima de las colchonetas prácticamente sin tapar.

            A la mañana siguiente nos levantamos al día 22 sobre las seis y a las seis y media estamos en marcha. La mañana recién estrenada está acompañada de un poco de viento y de algunas reducidas nieblas.

            Iniciamos el camino en dirección oeste hacia la Hourquette d’Ossoue. Vamos ligeros de equipaje con la intención de hacer todo el circo incluidas las agujas, por lo que es conveniente aprovechar el día.

            Alcanzamos la Hourquette d’Ossoue situada a 2732 metros de altitud cuando las nieblas se empiezan a concentrar sobre el Pequeño Vignemale. No nos parece nada serio y tampoco nos preocupa ya que el circo y el Col de los Glaciares ya lo pasé hace unos años. Por tanto continuamos para arriba por la transitadísima cara nordeste siguiendo cualquiera de los múltiples caminillos trazados sobre ella. Poco después nos introducimos en la niebla y enseguida alcanzamos la Cima del Pequeño Vignemale a 3032 metros de altitud. Son las siete y cuarto.

            Hacemos una foto llena de niebla e
 iniciamos el descenso de la arista sudoeste en busca del Col de los Glaciares.

Baysellance desde el Petit Vignemale.

            Lo que recuerdo, no se parece en nada a lo que vamos transitando: no recuerdo una roca tan clara y tan mediocre, creo recordar una arista de bloques.

            Hemos de hacer un par de pasos dudosos más por la continuación que por la propia dificultad del terreno que es, desde luego, muy aéreo y mucho más descompuesto de lo que recuerdo.

Petit Vignemale y Col des Glaciers. 1-7-05.

            Dudamos bastante entre nieblas que no nos proporcionan referencias y bajamos al encuentro del paso de adherencia que nos permita ganar el collado.

            A nuestra derecha hay un vertical y descompuesto corredor que se pierde en el blanco de la niebla sobre el Glaciar de las Neus. De frente, más allá de unos cintajos para montar un rápel, la arista se desploma absolutamente aérea y las nieblas no nos permiten orientarnos. A nuestra izquierda tenemos los verticales paredones sobre el Glaciar d’Ossoue y... ante semejante perspectiva y con la certeza de que con nieblas ni siquiera podremos localizar las agujas que son el motivo fundamental de nuestra actividad, decidimos darnos la vuelta ya que las nieblas siguen en aumento.

            Media hora después alcanzamos de nuevo la cima del Pequeño Vignemale y contemplando el incremento que están tomando las nieblas nos vamos para abajo hacia la Hourquette d’Ossoue.

Culoir de Gaube y Gran Vignemale.

Como Juan no conoce la cara norte del circo, nos bajamos hacia el noroeste para así enfrentarnos al Couloir de Gaube y al Glaciar de las Neus.

La Norte del Petit Vignemale y el Glaciar de las Neus.

 Hemos de esperar algún rato para que las nieblas juguetonas nos permitan alguna fotografía decente cosa que al final conseguiremos, y luego, sin ninguna prisa nos volvemos para arriba, bajamos hasta el refugio y continuamos el descenso.

Cara Norte del Macizo de Vignemale. 1-7-05.

            Cuando el camino gira bordeando la Arista Oeste del Circo d’Ossoue, paramos a almorzar contemplando el Inicio del Glaciar d’Ossoue, sobre cuya cabecera se arrastran las nieblas. Se trata de un día bastante incierto por arriba y no tenemos mucha moral por lo que decidimos dar la espalda a la actividad y bajarnos para abajo.

Frente a la Sur del P etit Vignemale. 30-6-05.

            A las doce y cuarto hemos recuperado las cervezas puestas a refrescar en el barranco y nos llegamos al coche. Tenemos la intención de aligerar las mochilas y marchar a visitar el Refugio de Lurdes. No lo conocemos y ya hace tiempo que quería verlo.

Glaciar de Ossoue. 30-6-05.

            El camino que parte de la pequeña Presa del Embalse d’Ossoue marcha en dirección prácticamente sur para introducirse en un amplio y suave valle. La Cabaña de Lurdes es un refugio pastoril amplio que cuenta con un espacio abierto bastante decente, no se trata de un refugio de montaña como yo creía. Está a menos de media hora del embalse por lo que enseguida llegamos, presentándosenos la disyuntiva de alargarnos hasta los Lagos de Monferat o al Ibón de Bernatuara. Optamos por esta segunda  y continuamos valle adelante en un mediodía bastante cálido. Pero como ni el ritmo es fuerte ni tampoco lo es la pendiente no subimos mal. Siempre a la izquierda del barranco nos vamos aproximando a la arista de la cadena de cierre del valle. Suponemos que, tras ella se encontrará nuestro objetivo.

            A nuestra derecha dejamos el Pico de Cardal, el Crabere y el Bernatuara. Al otro lado del collado, a nuestra izquierda se eleva el Pico Gabiet, que en España llamamos Bernatuara y poco más al norte el Secres.

Ibón de Bernatuara desde su orilla norte.

            La pendiente del valle aumenta un poco en su tercio  final y el tramo último dibuja un suave caminillo sobre la terrosa ladera que nos deposita sobre el Collado de Bernatuara profusamente ocupado y fuertemente ventilado. Una treintena de metros más abajo se encuentra el Ibón de Bernatuara a 2336 metros de altitud.

            Se trata de una cubeta lacustre circular de aproximadamente una hectárea de extensión, perfectamente cerrada y que presenta una pequeña grieta hacia el sur, por la que suponemos se filtra el agua hacia Bujaruelo.

Bernatuara desde el sur. 27-8-07.

            Tanto Juan como nosotros conocemos el ibón pero helado. Ahora está bellamente vestido de un azul fuerte y profundo y su superficie está continuamente zarandeada por furiosas rachas de viento no muy frío. Buscamos un poco de abrigo al sol y nos ponemos a comer compensando el calor del mediodía con la frescura del viento.

Los franceses deambulan por los alrededores del ibón. Se trata de una actividad senderista de carácter familiar y ya se sabe que en esta época los franceses ocupan el Pirineo como procedimiento de ponerse a salvo de los rigores de la canícula.

Desde el Puerto de Bernatuara el Labás, Puey Mourou y Soum de Aspe. 27-8-07.

            Luego que hemos rematado la comida y comentado acerca del Ibón de Narronal situado al oeste del Mondarruego y que ni siquiera viene el los mapas, nos damos la vuelta sobre nuestros pasos y por idéntico camino nos llegamos al embalse utilizando algo menos del tiempo anunciado.

Cabaña de Lurdes.

            En las frescas aguas que suelta la presa como caudal ecológico nos damos una lavada y tras tomarnos unas cervezas que hemos dejado a refrescar en la surgencia próxima al aparcamiento nos montamos en el coche y emprendemos el regreso. Damos por finalizada nuestra “gran actividad del verano” que este año se ha saldado con 1990 metros de desnivel en dos medios días, el paseo al ibón ha supuesto 550 metros de desnivel.

Comprobamos que el Pirineo debe ser el medio más adecuado para las vacaciones en autocaravana a juzgar por la enorme cantidad que hay por cualquier parte y nos chupamos el Soulor y el Aubisque con nieblas muy espesas hasta Gurette. El día se ha ido estropeando en altitud y la tarde es decididamente tormentosa.

            Luego a casa. Llegan las Fiestas de Santiago y “ a Dios gracias” a lo mejor marchamos a Galicia el día 27. Biola se irá a Pamplona a trabajar en el Departamento de Genética de la Universidad; ya es sabido que sarna con gusto no pica. El verano está servido y perdido si todo sigue así.