18 ago. 2003

21-03. EL CIRCO DE CORONAS. PICO ARAGUELS, PUNTA DE CREGÜEÑA, AGUJA JUNCADELLA Y AGUJA HAURILLON. 20-8-2003.

Aguja Juncadella por la vertiente de Coronas.

Ibón Bajo de Coronas, Collado de Cregüeña, Pico Aragüels, Collado de Aragüels, Punta de Cregüeña, Aguja Juncadella , Aguja Haurillón, Ibón Inferior de Coronas y Refugio del Puente de Coronas.

20-8-03.

Salida 08 h.

Llegada 15 h.

Mixto.

Bastante fácil.

Ascensión.

 Miguel Lanaspa, Juan Castejón y Mariano Javierre.


Mapa del Circo de Coronas procedente de Prames. Vía en amarillo.


La noche resultará movida con truenos que yo no oigo y con la entrada de Miguel a la tienda ya que sobre las cuatro y media llueve.

No será mucho y un rato después que ya ha pasado la lluvia y el cielo se vuelve a sembrar de estrellas Miguel se sale para afuera hasta que a las siete y veinte tenemos que precipitarlo al miércoles 20 de Agosto de 2003.

No tenemos demasiada prisa ya que las nieblas acampan en la parte alta del circo asentadas sobre los 3100 metros de altitud.

Se nos hacen las ocho y diez cuando cogemos las mochilas y en dirección nordeste bajamos para pasar junto al desagüe del Ibón Inferior de Coronas y tomar el camino que remonta hacia la cubeta lacustre superior dando una vuelta considerable.

Arista de Llosas desde el Barranco de Aragüels.
 
Alcanzamos el enorme corredor que baja del Collado de Cregüeña y abandonamos el camino para continuar hacia el collado sin bajar al fondo del mismo.

Siempre por su orilla derecha ganamos altura hasta colocarnos a nivel del collado y faldear en horizontal hasta la parte alta del mismo. Van a ser las nueve y hemos subido al final con sol.

Arista Cimera de Aragüels.
 
Dejamos las mochilas y tomando uno de los múltiples caminos que surcan la cara sudeste del Pico Aragüells nos vamos para arriba próximos a la arista. Miguel no quería subir pero al final se viene con nosotros.

La pendiente es fuerte subimos a ritmo fácilmente y en diez minutos alcanzamos la cima del Pico Aragüells a 3037 metros de altitud.

Cregüeña desde Aragüels.
 
Perdiguero y Maupas desde Aragüels.
 
Son las nueve y diez. Contemplamos la Cubeta Lacustre de Cregüeña y recordamos nuestras respectivas estancias por los alrededores. Enseguida emprendemos el descenso hacia el collado pues tenemos intención de rematar la jornada al mediodía.

Piedras Albas desde Aragüels.
 
Cresta de Cregüeña desde Aragüels.
 
Son las nueve y veinte cuando recuperamos las mochilas y bajando a la parte inferior del Collado de Cregüeña a 2905 metros de altitud nos vamos en dirección nordeste hacia la Punta de Cregüeña que es la primera aguja a partir del collado.

Iniciamos la subida ligeramente al este de la arista por terreno fácil, ascendemos unas viras inclinadas y buscando siempre el mejor camino en terreno medianamente amplio ganando altura con relativa facilidad.

Desde la Aguja de Cregüeña tempestades, Margálida  y Rusell.
 
Luego la pendiente se allana y enseguida alcanzamos la cima de la Punta de Cregüeña de 3021 metros de altitud.

Son las diez menos veinticinco, las nieblas se han echado un poco para arriba y confiando en el tiempo nos alargamos hasta el extremo nordeste transitando enormes bloques graníticos que, en unión al perfil que hemos visto antes, no auguran ninguna facilidad.

Llegados al extremo, no divisamos el collado sino un par de resaltes muy verticales, además de que para llegar a ellos tenemos un par de rápeles como poco.

El asunto tiene un aspecto que no nos gusta gran cosa y la alternativa que localicé ayer cuando bajábamos es aceptada: volvemos sobre nuestros pasos hasta la cima e iniciamos el descenso en busca de un  amplio corredor que nace cerca de la arista.

Tratamos de alcanzarlo directamente pero tendremos que faldear a través de unas placas algo lisas e inclinadas, retrocediendo un poco más con alguna pequeña complicación en medio de la pared. Luego el corredor se llena de piedras y aproximándonos a su orilla izquierda bajamos a la vez que contorneamos el pico por su lado sudeste.
 
Buscando la posible salida de un corredor sobre el que hemos especulado al darnos la vuelta y que no localizaremos con certeza, alcanzamos un punto bajo en el faldeo situado alrededor de los 2925 metros e iniciamos un suave ascenso por la pedrera para ir faldeando los dientes del collado, observar las complicaciones del mismo y alcanzar el collado justo al inicio de la aguja siguiente.

El inicio de la arista es delicado. Miguel se ha dejado en la tienda las indicaciones que teníamos sobre la actividad y tomamos la alternativa que creí localizar ayer, iniciamos el ascenso un poco por el flanco de Coronas  mediante un corredor que permite encaramarnos a lo alto de unos grandes bloques. Luego, proseguimos por una  sucesión de repisas escalonadas y rampas inclinadas, siempre por el lado sudeste que nos permiten ir ganando altura con relativa facilidad. Supero, sin buscar alternativa una placa bastante lisa, con pocos agarres y algo expuesta y arriba coloco una cita por si volvemos por el mismo lugar, ya que el destrepe del paso puede resultar complicadete, a no ser que utilicemos la cuerda. Luego, un par de pasos en adherencia sobre unas lajas muy verticales nos conducen a un terreno más amplio y menos inclinado que remata inmediatamente en la cima de la Aguja Juncadella.

Aragüels desde Juncadella.
 
Estamos a 3043 metros de altitud y son las diez y veinticinco.

Cresta del Medio desde la Aguja Juncadella.
 
El descenso es bastante vertical pero a la vez amplio por lo que suponemos que puede ofrecernos alternativas. La forma segura sería montar un par de rápeles que no se ven montados, pero dispuestos a no dejar material por la montaña  se decide bajar por la misma vía empleada para subir.

Descendemos fácilmente hasta la cita que he hecho sobre el paso y tras comprobar que destreparla es “mucho difícil” decidimos intentar algún paso alternativo.

Hay un corredor inmediatamente al norte del mismo que ni esta fácil alcanzarlo ni claro salir del mismo a una rampa herbosa que parece ser la solución a la zona de placas verticales del paso.

Me voy en busca del corredor con cierta dificultad, para luego en el mismo destrepar dos repisas sucesivas muy altas y detenerme ante la tercera que se encuentra 3 metros largos más abajo. Alcanzar la rampa se las va a traer más de lo visto.

Intento un faldeo a mi derecha  por una vira inclinada y estrecha que tiene buenos apoyos de manos hasta que la vira se acaba y me deja colgado sobre una placa extraplomada de la que no sé como voy a continuar adelante.

La solución la encuentro empotrando la mano derecha en una fisura y lanzando la pierna izquierda para alcanzar una estrecha vira que se encuentra a mi izquierda al nivel de la cabeza.

Luego por ella destrepo fácilmente hasta el inicio de la rampa herbosa ascendente. Miguel está desliando la cuerda para rapelar mientras Juan busca otra alternativa ya que les digo que el tema está regularcillo y todavía no he salido de la complicación.

Prosigo con relativa facilidad bajando entre lajas verticales ahora buscando a mi derecha el camino que hemos utilizado al subir, pero he bajado demasiado sin conseguirlo y ahora me encuentro sobre los verticales paredones más bajos y no puedo ir a tomar el corredor de entrada. Por tanto tengo que remontar volviendo sobre mis pasos.

            Una decena de metros más arriba está Juan. Han encontrado un diedro con las presas invertidas y lo han destrepado con cierto cuidado solventando la papeleta. Yo creo saber a dónde he de ir, ya que me encuentro un poco desorientado en medio de una pared  muy vertical, desconocida y sin referencias.

            Asciendo una par de metros por una vira estrecha y lisa hasta que puedo alcanzar una fisura casi ciega que al menos me ofrece garantías de seguro. Con ella hago una travesía de otro par de metros hasta una pequeña repisa en la que nace una fisura vertical de 4 metros en medio de una laja granítica joven, clara, lisa y vertical.

            Allí me voy a jugar la salida: a media altura de la fisura nace una barra vertical de 1 metro de alto. La tanteo con fuerza después de inspeccionar con detenimiento su anclaje a la pared y me parece firme. Me cuelgo  de ella y me yergo sobre la misma hasta alcanzar la parte superior. Coloco los pies sobre ella y alcanzo la presa de salida a la amplia repisa en la que se encuentran los socios.

            Bajamos el corredor de entrada y alcanzamos el collado. Yo creo que me ha salido más cara la salsa que los caracoles.

La Sudoeste de la Aguja Haurillón.
 
            Faldeamos también por el sudeste esta aguja con intención de acercarnos a la siguiente brecha más para ver que para otra cosa. Miguel está muy cansado y Aguja Haurillón tiene un aspecto terrorífico.

            El faldeo es un poco más largo y nos baja sobre los 2950 metros de altitud, luego remontamos primero pedrera, luego unas lajas inclinadas y escalonadas y por último un corto corredor lleno de basura que nos deposita en la brecha.

            La primera parte de la pared tiene un buen largo de cuerda en la propia arista y hacia el lado de Coronas los paredones son todavía más largos y verticales.

El largo se articula en dos tramos bastante verticales que, según Miguel ofrecen posibilidades y permiten alcanzar una pequeña brecha en el gendarme bicéfalo en el que termina. Detrás del gendarme se adivina un pequeño collado en el que  nace una amplia rampa tendida que desemboca en las proximidades de la cima.

Queda por ver, oculto por la arista, lo que imagino como un empinado, claro y por tanto descompuesto corredor que, según mis cálculos puede llegar a la parte trasera del gendarme.

Miguel está hecho polvo pero Juan y yo, como un par de Boys-Scauts  recién salidos de casa, queremos ver y nos vamos corredor abajo en la vertiente de Cregüeña, primero junto a la pared derecha de la misma y luego un poco por el centro.

Unos metros más abajo, no queremos bajar hasta la quinta puñeta en la que se encuentra el nevero, iniciamos un faldeo horizontal para superar un par de espolones próximos que rematan con la pared del corredor que estamos bajando y constituyen el espolón izquierdo del corredor que, imaginado, buscamos.

Con ciertas dudas y dificultades accedemos al interior del corredor, que por cierto existe y que desemboca en el nevero 40 metros más abajo.

Tenemos que subir un corredor de alrededor de 100 metros que tiene dos salidas bloqueadas. Nos lo miramos y remiramos.

 
 Ya sé que Juan prefiere la dificultad pura y dura en buena roca, pero yo me manejo en mal terreno y tengo que animarlo vivamente pues lo tengo claro.

-Mira, Juan: por aquí... por allí... y luego... Medio lo convenzo de puro aburrimiento. Hago una cita para la bajada, por si acá, y arreamos para arriba jurándonos no tirar ni una sola piedra. Bueno, en esto y como en otras muchas cosas, Juan es un auténtico caballero y si tira alguna piedra siempre avisa. Yo subo detrás tranquilo.

El corredor tiene una primera parte bastante vertical, llena de basura y en la que escasean las presas seguras, por lo que progresamos lentamente y con todo el cuidado del mundo. La segunda parte es un tanto más erguida, más limpia y con mejores presas que pasamos bien. A continuación tenemos una tercera parte  igual de descompuesta que la primera y que también pasamos con muchísimo cuidado pero con seguridad, tras advertir que en la zona izquierda del corredor  arranca una vira prácticamente horizontal que sale del corredor y se incorpora al espolón izquierdo y que, por cierto, no probamos. Y la cuarta parte, la más larga de todas, es vertical, está limpia pero el granito viejo tiene mucho material poco seguro y lleno de líquenes negros.

Desde abajo he advertido una salida hacia el espolón izquierdo del corredor bajo el bloque empotrado y así mismo sucede. Salimos del corredor bajo el bloque empotrado y  tras escalar un pequeño corredor atlético y un monolito pequeño alcanzamos un pequeño rellano tras el gendarme bicéfalo.
 
Parte Superior de la Aguja Haurillón.
 
El rellano se continúa con la rampa amplia y mixta además de fácil y en un visto y no visto nos presentamos en la cima de la Aguja Haurillón. Son las once y media y estamos a 3075 metros de altitud, es nuestro cuarto tresmil del día y con él rematamos la Arista de Cregüeña.

Saludamos a Miguel que está en el collado en un lugar visible y tras hacerme Juan una fotografía, salimos para abajo.

Bajo delante y tras el rellano hago los dos pasos bajo el mismo y me voy el espolón pues hay una vira muy inclinada, llena de basura pero transitable que baja bastante abajo.

Al final de la vira aparece un trozo de arista bastante vertical pero que tiene un destrepe aceptable y que conecta con la vira que he advertido al inicio del tercer tramo.

Derrumbo un bloque que estaba en equilibrio precario y que se desploma con enorme estrépito y, a mano, tranquilamente alcanzamos el corredor justo por encima del segundo tramo que hemos subido.

Pocos minutos después alcanzamos la cita, faldeamos el espolón por idéntico camino e iniciamos el ascenso al collado por medio del corredor.

En la salida del corredor Juan se desquita del pasito que me he marcado yo, poco antes, al subir la Aguja Juncadella y con alguna dificultad escala un bloque vertical muy alto que tiene una buena presa en la parte superior. Presa que yo no puedo alcanzar, evidentemente no tengo ni sus brazos ni sus piernas, si no es con su ayuda, pero para eso están los amigos. ¡Qué menos!

Juntos los tres, bajamos unos metros y protegidos del viento del collado paramos a almorzar. Son las doce menos cuarto.

Aragüels, Cregüeña y Juncadella bajando a Coronas.
 
Luego, en dirección sur atravesaremos en descenso toda la pedrera de materiales con enormes proporciones que Miguel pasará con pocas ganas y que nos depositará junto a los vivacs del desagüe del ibón mayor. Desde allí siguiendo el camino de descenso nos llegamos al desagüe del ibón inferior y en suave ascenso hasta la tienda cuando es la una y diez.

Como hemos almorzado hace poco rato, no vamos a comer ahora como teníamos previsto. Por tanto nos liamos a recogerlo todo, montar las mochilas y emprender el descenso hacia el Puente de Coronas.

Cabaña de Coronas 18-8-03.
 
Bajamos pronto y siguiendo el camino transitado hasta la Pleta de Coronas. Debajo de la cascada nos entretenemos un rato cogiendo arándanos y chordones que están de vicio lo que alarga un poco el descenso. A pesar de todo, a las tres de la tarde llegamos al Puente de Coronas.

Tenemos tiempo sobrado para pegarnos un remojón en el Barranco de Vallibierna que agradecen especialmente nuestros pies. Luego, a la sombra de un copudo pino negro comemos mientras hacemos hora para coger el autobús y vigilamos la cola para tomar el mismo: cogimos ida y vuelta y no es cuestión de quedarse en tierra en caso de que haya demasiados viajeros.

Para montarnos en el autobús, un cuarto de hora antes de la hora hay que hacer cola, darle un toquecito al chofer que pretende utilizar el tráfico de influencias con unos amiguetes suyos y sentarnos, sin más problemas, en el autobús. Al final  hasta entrará la gente de las seis y todos para abajo.

Comienza a llover y esperamos que no suceda lo de anteayer: una tormenta de consideración impidió realizar el viaje de las seis y, se supone, que el personal tuvo que bajar andando pues los barrancos que cruzan la pista la habían hecho impracticable. Cuando nosotros subimos se notaba la pista recién arreglada por las máquinas en algunos tramos.

Hay tiempo para hacer arqueo del día que se ha saldado con 871 metros subidos y  1596 metros bajados, lo que nos lleva a un total de 2860 metros movidos en menos de 48 horas. Además, nos ha permitido hacer 19 tresmiles de los que no había hecho nunca 12 de ellos. Un trabajillo decente, aunque a alguno le hayan quedado ciertas minucias pendientes, quizás como excusa para volver.

En Senarta, sin prisas, comemos una fruta y montados en el coche nos bajamos hasta Seira  para hacer una parada y echar una cerveza en el albergue, además de contemplar la majestuosa secuoya y el impresionante cedro que tienen a la entrada.

Luego pasamos el Puerto de Foradada sin más problemas y desde Boltaña marcharemos hacia Cotefablo. No suelo pasar por allí casi nunca y de paquete se va bien.

A las ocho menos cuarto me descargan en casa. Estoy cansadillo pero contento. Al menos por una vez en este desdichado verano ha salido algo decente.

Puedes ver el Comienzo.

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