17 abr 2010

13-10. PICO BELONSEICHE CON ESQUIS. 17-4-2010.

Primeros resaltes hacia Belonseiche.

Base de la Estación de Astún, Barranco de Escalar, Cara Sudeste y Arista Nordeste. Descenso por el Ibón de Escalar, Ibón de las Truchas y Barranco de Astún.
17-04-2010.
Salida 09 h. Llegada 13 h.
Sol.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Belonseiche procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Cuando el pasado año fuimos al Pico de los Monjes me pareció que las Laderas del Belonseiche podrían darnos alguna oportunidad con los esquís. Conocíamos los picos que conforman la arista desde el Somport hasta los Monjes pero “a calcetín”, una cosa es una cosa y otra cosa es un paraguas.

            Por una casi excepcional ocasión han dado mejor tiempo en la vertiente francesa que en el sur y parece ser que se va a cumplir cuando a las nueve de la mañana estamos en Astún a 1710 metros de altitud.

Barranco Escalar.

            Es 17 de Abril de 2010 y a pesar de que hay muchísima nieve en las laderas orientadas al norte, también queda nieve en las orientaciones más soleadas pero en el Barranco de Escalar, bien orientado, ya han aparecido las peladuras inferiores por lo que hay que dar alguna pequeña vuelta para superar el resalte de la Base de la Estación de Esquí de Astún y ganar el amplio Llano del Sol. Situado entre los 1800 y los 1900 metros de altitud, lugar en el que alcanzamos a una pareja  que ya decidirá arriba a dónde se va y con los que charlamos un poco.

          Hemos partido en dirección norte y siempre por la orilla izquierda del barranco nos aproximamos al cubierto lecho del mismo pues es el lugar más adecuado para progresar hacia arriba.


            La nieve está dura de rehielo en los lugares a los que no ha llegado el sol, la pareja se queda a poner las cuchillas y nosotros nos vamos para arriba.

El Barranco Escalar está cortado.

            En el estrangulamiento del barranco sobre el Cerrojo Lacustre de Escalar, descartada la opción de la orilla izquierda ya limpia de nieve, comprobamos que el barranco está cortado y nos vamos por la orilla derecha siguiendo el camino que utilizamos en nuestro primer ascenso con esquís aunque sabemos que habrá que quitarse los esquís ya algo arriba.

En la orilla derecha del barranco saliendo al Ibón de Escalar.

            La nieve, ya soleada, está estupenda mas, por idéntica razón está cortada. Hemos de cargar unos metros con los esquís en la mano y coronando el resalte nos los volvemos a poner. Seguimos el camino de una pareja que va delante de nosotros y que se orienta hacia el Pico Belonseiche pues está girando al oeste.

            Llevan un ritmo tranquilo, nosotros no tenemos prisa, la salida del rellano lacustre en el que se asienta el Ibón de las Ranas o de Escalar situado a 2078 metros de altitud y que todavía se encuentra completamente nevado es muy suave y el disfrute al sol de la mañana contemplando el marrón instalado al sur es completo.

Pala de Ip, Collarada y la Raca.

            Enseguida avanzamos por un suave y amplio lomo situado a la derecha de un barranco que nace de las inmediaciones del collado entre nuestro objetivo situado al sudoeste y el Pico Escalar situado al nordeste.

            El dorso se amplia y se convierte en una amplio rellano a los pies de toda la cara sudeste del Pico Belonseiche algo erguida para nuestra competencia en el descenso con esquís, lo que nos invita a inclinarnos hacia la arista norte y por ella ya se verá.

            Es una suerte que la pareja que va delante y que maneja con soltura las vueltas maría también abandone la pala en dirección al lugar de la arista nordeste que ya había previsto como más asequible para nosotros.

            En el flanqueo de la pala alcanzamos a uno de ellos con el que charlamos mientras avanzamos prácticamente en horizontal sobre un tramo de ladera muy erguido en el que la nieve no aguanta demasiado, sobre todo venidos de la comodidad de no tener que cantear con cierto cuidado.

En la Arista Nordeste.

            En la arista, ya por encima del collado y sobre los 2225 metros de altitud espera el otro socio: son Fernando Garrido al que conocemos y Juan Bazán que han salido a disfrutar un poco de la mañana.

            Charlando de nuestros conocidos y amigos comunes proseguimos juntos arista arriba. Se trata de una arista bastante amplia con nieve algo reblandecida y que se sube bien. En un pequeño resalte en el que se estrecha un poco y en previsión del desconocimiento de la arista y de que luego habrá que bajarla, decidimos dejar los esquís y rematar el ascenso a pie, nuestros compañeros prosiguen con los esquís pues, entre otras cosas, pretenden descender a partir de la arista sudoeste.

Llegando a la Cima de Belonseiche.

            Parece ser que abandonar los esquís ha sido el momento propicio para que la arista deje de serla y se convierta en una suave y amplia loma que conduce a la amable cima del Pico Belonseiche situado a 2271 metros de altitud cuando son las once menos cuarto de la mañana.


Monjes y Midi desde Belonseiche.

            Hacemos algunas fotos, contemplamos un paisaje muy brumoso en cualquier dirección especialmente hacia el sur y en un claro de pratenses  que todavía no verdea nos sentamos a almorzar.

Sesques, Caperan. Gazies y Aulé.

Arista con Escalar y Monjes desde Belonseiche.

            Media hora después nosotros nos vamos para abajo por el mismo camino de subida mientras que ellos se van para bajar la pala desde las proximidades del Collado Benou, según las huellas que localizaremos después.

Collado de los Monjes.

            En un momento nos llegamos al lugar donde nos esperan los esquís y “disfrutando” con una ligera brisa de las maniobras correspondientes nos montamos en los mismos y desandamos el camino de subida.

            La pala tiene una nieve estupenda y disfrutamos con la amabilidad de la pendiente asequible aquí a nuestra reducida competencia. Bueno, todo puede mejorar.

Remontando para ir hacia Truchas.

            Poco después alcanzamos el rellano en el que se asienta el Ibón de Escalar, lo atravesamos por su orilla sur y remontando suavemente en dirección sudeste alcanzamos el origen de la vieja pista que enlaza los Ibones del Circo de Astún y que baja hasta la base de la estación. Son las doce.

Atrás queda el Pico de los Monjes.

            El Barranco de Escalar tiene ya poca nieve y el Barranco de Astún tiene mucha más, así que faldearemos la Ladera de la Arista de Astún ligeramente por encima del lecho de la pista hasta que alcancemos el Emplazamiento del Ibón de las Truchas.

El discreto encanto de las Negras y el diente de Anayet.

            El faldeo es largo y medianamente incómodo pero lo conocemos y lo hacemos con los esquís desbloqueados pero sin colocar las pieles de foca. Se nos va casi media hora hasta que fotografiamos el blanco Lienzo del Ibón de las Truchas a 2115 metros de altitud.

Benou y Belonseiche desde Truchas.

Ibón de las Truchas poco definido.

            La Silla de Truchas está cerrada para el esquí, las pistas no están pisadas y solamente hay actividad en la Zona de la Raca; de esta forma, podemos descender tranquilamente por las inmediaciones de la pista roja al encuentro del barranco. No hay gran diferencia entre las zonas pisadas y sin pisar y las negociamos sin problemas.

Collado de Astún y Mala Cara.

La Primavera a todo trapo.

            Ya en el barranco, tomamos la pista de su orilla izquierda y con una nieve completamente sopa nos vamos directamente para abajo: de frente y al aparcamiento al que llegamos a las doce y media de la mañana liquidando una actividad circular en la que hemos movido 625 metros de desnivel. La mañana ha aguantado muy decente como estaba previsto.

Hepáticas en el Valle de Astún.

            NOTA: Francisco Alejandro Ordoñez, uno de los lectores de la actividad relativa a las Cimas del Circo Escalar del 4 de Abril de 2023, me hace notar un error que arrastro desde siempre: la cima que nombro como Pico Benou es el Pico Belonseiche, la que nombro como Belonseiche es una de las Cimas del Pico Escalar y el Paso de Audas que separa ambas cimas no es la brecha que situaba entre las  varias Puntas de Escalar. Sirva pues esta nota en primer lugar como agradecimiento personal, también a Pepino Conde que ratifica su opinión y como corrección en las alrededor de no menos de veinte actividades relativas a estas cimas que están reflejadas en mi blog.

Muchas gracias a ambos. Ahora ya está corregido el error.        

11 abr 2010

12-10. AL TOZAL DE LAS COMAS POR LA ARISTA ESTE. 11-4-2010.

Arista Este al Tozal de las Comas.

Camping de Torla, Camino Viejo a Bujaruelo, Barranco de las Comas, Collado de la Artica, Cima del Tozal del Cebollar, Collado de la Artica y Arista Este. Descenso por la Arista Sudeste, Pista del Cebollar, Camino de Laor y Torla.
11-04-2010.
Salida 09 h. Llegada 17 h.
Sol.
Bastante fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa del Tozal de las Comas procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Tenía ganas de “soltar cadena” y es que, con la enorme cantidad de nieve de este invierno y los paseos con esquís, a pesar del mal invierno para la intemperie que habíamos padecido, habíamos hecho muchas salidas pero muy cortas y controladas.

            El segundo fin de semana del mes de Abril me lo pone “a Guevo”: el sábado, una jornada sensacional en la que nos vamos con los esquís a Punta Espelunciecha y hoy 11 de Abril de 2010, engaño a mi chica y le digo que nos vamos a andar hasta el Tozal del Cebollar.

            -Pero si estuvimos hace…

            -Bueno, mujer, la vista del Cañón del Arazas es única desde allí.

            No madrugamos gran cosa pero a las nueve de la mañana estamos aparcando el coche frente al Camping de Torla situado alrededor de 1080 metros de altitud.

            Es una mañana espléndida aunque ligeramente fresquilla a la sombra, promesa de otro gran día, cuando tomamos carretera adelante hacia el norte. Hemos aparcado en el camping puesto que frente al inicio del C6amino Viejo a Bujaruelo no hay sitio en la carretera y no me he acordado del aparcamiento del Camping de San Antón. Además como volveremos por Torla…

            Son poco más de un par de kilómetros los que avanzamos por la carretera hasta que, sobre 300 metros antes de alcanzar el Puente de los Navarros, un poste indicador al oeste de la carretera señala el comienzo del Camino Viejo a Bujaruelo.
            La senda se eleva suavemente por la morrena glaciar en la que hay instalado un pinar de pino silvestre y subidos unos metros se arrellana sobre un lecho de calizas grises pulidas por el glaciar, cuando el camino ya ha girado al oeste e inicia el tránsito por la orilla derecha del Barranco de Bujaruelo sensiblemente por encima del nivel del mismo.

            Se trata de un tramo del GR11. que seguiremos inicialmente bajo la línea de alta tensión que recorre el valle hacia Francia por el Collado de Especieres. Bien señalizado no ofrece dudas.

Camino Viejo de Bujaruelo.

            El camino transita arrellanado por una  plana faja de Siarra Casas, ha ganado altura sobre el nivel del barranco y sobre la pista que sube a San Nicolás y se acerca a la pared que desciende vertical al barranco.

            El camino se desarrolla mediante un precioso tramo labrado a pico sobre el vertical paredón, con defensas hacia el vacío lo que supone un espectacular mirador sobre la angostura del barranco.

Tozal del Cebollar.

            Encontramos las primeras manchas de nieve sobre los 1400 metros de altitud y poco más adelante se ensancha sobre la continuación de la faja y se aproxima al Barranco de las Comas en ascenso por encima de la Cascada  Carpin que rumorea de manera sobrecogedora en un espléndido salto absolutamente espectacular visto desde la Pista a San Nicolás.

            Por la orilla derecha del barranco asciende unos metros hasta que alcanzamos el estrangulamiento de placas lisas, lugar ocupado por un espectacular alud que ha limpiado de árboles convenientemente las orillas del mismo.

Barranco las Comas.

            Aquí hay que atravesar el barranco para incorporarse al hayedo de la Cara  Sudeste del Tozal del Cebollar. El lugar no es muy claro y además todo cubierto por el alud...

            Una placa lisa y emergente en la ladera sur del barranco nos invita a atravesar el irregular lecho de nieve y descender unos pocos metros para encontrar el camino sobre el hayedo. Estamos a 1500 metros de altitud.

            El hayedo tornasola una deliciosa luz, todavía exento de la nueva fronda del año, que nos proporciona un maravilloso encanto óptico para los ojos, con lo que las sucesivas lazadas sobre la empinada ladera en la que se asienta el mismo se hacen más agradables.


            Ya bastante arriba el hayedo se esclarece y se deslee entre el delicado azul del cielo en contraste con la erguida y blanquísima rampa de nieve que conduce al Collado de la Artica.

            El Collado de la Artica es una rotunda y redondeada silla entre los Barrancos de Las Comas y el del Cubilar de la Artica. Unos metros al nordeste entre bloques calizos nos colacan entre dos vetustas y venerables hayas en el resalte calizo del Tozal.


            Junto a la mayor de ellas, unos escalones fáciles permiten salvar el inicio del escalón e introducirse en una pared muy llena de boj y genista que más tumbada progresa unos metros para arriba.

            No hay que buscar demasiado para encontrar varios accesos de equivalente dificultad que no pasarán nunca del IIº. Conducen a una estrecha y arrellanada faja de praderío cubierto de nieve del con un minúsculo resalte nos deposita en la alargada cima del Tozal del Cebollar a 1750 metros de altitud.


            Al Tozal solamente se puede subir por el sudoeste lo restantes son paredes, absolutamente verticales especialmente la norte que cae vertical al Barranco de Bujaruelo.

A ver esto hemos venido.

            ¿A qué hemos venido para aquí? Pues muy fácil: además que a almorzar al delicioso sol de la mañana en este pináculo inigualable, son las once y cuarto; a contemplar la vista del Cañón del Arazas que es única incluso al contraluz de la mañana, o la desconocida Faja del Tozal del Mallo y los Murallones de la Gatera que no tienen vista como desde aquí, también la Pirámide del Bernatuara  es espléndida… pero hemos venido hoy para conquistar el oeste puro e inmaculadamente blanco que nos ha de llevar al Tozal de las Comas.

La Arista Este de Fenez.

            -¿Quieres que…?

Eso queremos, la Este del Tozal de las Comas.

            A las doce menos cuarto nos volvemos para abajo tranquilamente contemplando el tajo que nos espera: 650 metros de arista perfectamente nevada. En el collado nos ponemos polainas y crampones pues “queremos” tener nieve dura más arriba, sacamos los piolets e hincamos la Arista Este del Tozal de las Comas.

Abajo el Tozal del Cebollar.

            Con un bastón y el piolet en las manos subimos el primer tramo de pared vestido de sabida nieve blanda y profunda que inmediatamente se arrellana un poco igualmente blanda y nos conduce enseguida a la arista propiamente dicha.

Resaltes sucesivos.

            La vertiente norte está ligeramente más dura que la sur pero pronto resultará algo incómoda por lo que enseguida, subido el primer resalte, concluimos en que el vértice de la cresta un poco más rehelado y venteado ofrece una nieve medianamente aceptable.

La nieve va mejorando.

            La cresta está llena de resaltes sucesivos que le confieren un aspecto monótono y que conducen a la remota Cima del Tozal de las Comas. A ambos lados, las dos laderas perfecta e inmaculadamente nevadas se pierden en los fondos de los todavía remotos barrancos pues estamos muy abajo.

Segundo Resalte.

            Subimos un segundo resalte con una rampa venteada. Será la única de la arista y comprobamos que no vamos a dar ni un solo paso en balde y que hay que ir por el filo.


            El oscuro y enigmático fondo del valle se va quedando abajo mientras nosotros progresamos hacia la luz subiendo un tercer resalte con paciencia benedictina y tramadas de 100 pasos.

En un tramo venteado con Ordesa detrás..

            Los paredones del Pico Fenez nos reciben por el norte y por el sur la Arista de Plana Cuasta se va quedando por debajo de nuestro nivel. Será nuestro camino de descenso.

La arista es larga.

Muy arriba en la arista.

            No es preciso mirar el altímetro cosa que no haré: hay que poner el piloto automático y disfrutar con mil detalles de la nieve que viste los alrededores. En otras muchas ocasiones me ha molestado mucho más tener que abrir huella sobre nieve profunda aunque en los pocos lugares en que se endurece se agradece cumplidamente.

Casquete Somital de las Comas.

            Delante de nosotros tenemos tres pequeños resaltes sucesivos que nos tienen que situar por encima del decididamente plástico Collado Sur de Fenez. Sigues subiendo, miras atrás y te aseguras de que el valle está ya muy hondo.

Fenez y Otal.

            El final de estos resaltes coincide con el nudo de unión de la Aristas Norte y Este del Tozal, defendido con una pequeña cornisa al este. Es un pequeño rellano en la arista que nos muestra el resalte somital del pico. Hasta aquí hemos llegado en compañía de las espectaculares estampas de Peña Otal y del rocoso Pico Fenez.

            Localizadas las cornisas y por las inmediaciones de la arista superamos los últimos 50 metros y alcanzamos la blanca Cima del Tozal de las Comas a 2350 metros de altitud a la que mi chica ha subido cómodamente según dirá. Son las dos menos cuarto del mediodía.

Mondiniero desde la Cima de las Comas.

            Respiramos sol, luz y soledad. ¿Quién hablaba del Pirineo masificado?

Fenez y Otal desde las Comas.

            Hacemos algunas fotos de un paisaje espectacular y conocido, nos deleitamos con el inenarrable merengue del Mondiniero y somos invitados a iniciar el descenso por la imperceptible brisa que coloniza la cima, estamos bastante sudados y porque nos espera un largo descenso  con nieve poco recomendable.

            La nieve profunda es menos nieve si vas cuesta abajo que es lo que hacemos en la Arista Sudeste que conduce a Siarra Casas pasado el Collado del Cebollar. La idea original trataba de recorrer toda la arista en descenso pero sabiendo que hay un buen trozo muy plano y luego la pista entera, con esta nieve, ni hablar.

            Descendemos un par de tramos y buscamos un lugar abrigado al sol para comer  pues son las dos y cuarto de la tarde.

Mondiniero.

            El lugar no es muy allá pero al sol se está decentemente cara a Mondiniero que tantos recuerdos nos trae.

            Media hora después abandonamos definitivamente la arista y en lugar de bajarnos directamente al oeste hacia la Cabecera del Barranco Mondiniero, hay una zona casi llana antes de alcanzar la pista y nos vamos al sudeste con el objetivo de alcanzar la pista en la primera vuelta del Lomo las Siarras.


            Alcanzamos una pronunciada ladera con depresión central que nos puede conducir a nuestro objetivo pero está muy delicada, orientada al sur, caliente y muy cargada de nieve.

            Salir de allí va a ser complicado  por lo que decido describir un arco en descenso buscando zonas óptimamente más estables como procedimiento de no cortar la ladera en la que hay restos de aludes cubiertos.

Pista del Cebollar bordeando las Siarras.

            Sin prisa pero sin pausa pasamos un ratillo un tanto incómodo pero alcanzamos la pista sin contratiempo a 1850 metros de altitud cuando son las tres pasadas.

            La pista en el Lomo las Siarras está rellena, la nieve está blanda y su casi inexistente pendiente nos va a probar un poco. Sabemos que tan pronto como gire en el final del lomo se limpiará al orientarse al sur y así mismo sucede antes de alcanzar las Cabañas de Lusarre.

Tusilagos fárfara.

            En la pista ya prácticamente limpia fotografiamos los primeros tusílagos recién nacidos de la nieve y nos vamos para abajo al encuentro del camino que abandona la pista y baja directamente a Torla.

            Hay otro camino que alcanza el Collado del Cebollar y que transita por las inmediaciones del Barranco Mondiniero pero no lo hemos recorrido nunca y hoy no queremos sorpresas, además otro día habrá que recorrer el Pliegue tumbado de Torla  en la zona de la Ermita de San Antón.

            El camino de Laor tiene señalizada su entrada sobre los 1500 metros de altitud y discurre entre los Barrancos Rapetuso y Cueto, está bastante limpio y nos deposita en la parte alta de Torla a 1033 metros de altitud. Solamente queda atravesar el pueblo y tomar la carretera para llegarnos al camping de la carretera donde tenemos aparcado nuestro coche.

            A las cinco de la tarde cerramos nuestro recorrido circular con 1350 metros de desnivel movidos y con la satisfacción de haber disfrutado de una “enorme” jornada que nos deja en paz con un viejo anhelo.                

              

           



           

10 abr 2010

11-10. AL ESPELUNCIECHA CON ESQUÍS. 10-4-2010.



En la Sur de Espelunciecha.

Aparcamiento de Anayet en Formigal, Glera de Anayet, Barranco Culibillas, Ibones de Anayet y Arista Sur. Descenso desde el Hombro Noroeste, Cabecera del Corredor de las Arroyeras, Corredor de Arroyeras y Glera de Anayet.
10-04-2010.
Salida 09 h. llegada 14 h.
Sol.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Espelunciecha procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Esperábamos la primavera para ascender con los esquís a Espelunciecha, pues parece ser que todo suele llegar. El sábado 10 de Abril de 2010 lo pintan inmejorable y a las 9 de la mañana estamos en el Aparcamiento de Anayet, sobre los 1700 metros de altitud, preparándonos para la marcha. La mañana deliciosamente soleada está espléndida.

Punta de la Garganta o Garmet desde el Aparcamiento de Anayet.

            Cruzamos el Barranco Culibillas por el puente y siempre por la parte sur de la pista de esquí que conduce a la Glera de Anayet nos vamos foqueando para arriba. Casi somos más los que subimos que los que bajan pues no hay mucho esquiador en la estación en este último fin de semana de la temporada.

            El camino es conocido pues tenemos la costumbre de utilizar las inmediaciones de las estaciones de esquí para darnos nuestros paseos en invierno y detrás del primer resalte sostenido el terreno se allana en la Glera de Anayet y nos muestra el collado entre La Punta de la Garganta o Garmet y la Punta Espelunciecha.

En la Glera de Anayet.

            Para alcanzar el amplio collado una serie de suaves ondulaciones permiten avanzar siempre en dirección sudoeste. Vamos adelantando a algunos raquetistas y nos acercamos a una pareja que lleva aproximadamente nuestro ritmo.

            En el collado encontramos una huella medianamente definida y con ella nos vamos en suave descenso para alcanzar el fondo del Barranco Culibillas por el que sube un auténtico enjambre.

Entrando al Barranco Culibillas.

            Pasamos por debajo de las afloraciones rocosas de la ladera sur de Espelunciecha y ya en el barranco nos vamos directamente a por la pala del Cerrojo de los Ibones de Anayet.

Cerrojo de Anayet.

            Un par de vueltas marías son suficientes para alcanzar el minúsculo hombro de la izquierda del barranco y ascender suavemente hasta alcanzar el Rellano Lacustre de los Ibones de Anayet cuando son las diez y cuarto de la mañana.

Diente de Anayet.

            Una mirada inevitable al delicioso Diente de Anayet, Señor de unos, ahora, campos de nieve virginales y, tomada la decisión, nos vamos en dirección norte para ascender próximos a la arista sur-sudeste del pico, la vuelta la haremos desde la zona noroeste.

Subiremos por la Sur.

            Una pala suave y amplia se eleva paulatinamente hasta que se aproxima a las afloraciones rocosas entre las que hay que dar un par de vueltas marías sobre nieve un tanto durilla ya que, a estas horas acaba de recibir el sol.

Bajaremos por la Oeste.

            Evolucionamos hacia el hombro de la parte baja de la arista y mediante una suave ladera ganamos altura hasta que finalmente alcanzamos la arista por la que vamos a progresar hasta los resaltes rocosos terminales que están pelados de nieve.

Llegando a la Cima de Espelunciecha.

            Cómodamente nos quitamos los esquís, recogemos las pieles de foca y cargando los esquís en la mochila nos llegamos con cuidado a la cima de la Punta Espelunciecha situada a 2399 metros de altitud. Son las once y cuarto y hasta aquí queríamos llegar, desde hace tiempo. Era un tema muy deseado, conocida nuestra falta de competencia para manejarnos con los esquís, especialmente en los descensos ya que solamente somos unos simples paseantes con esquís.

En la pelada Cima de Espelunciecha con el Midi.

Vértice y Diente de Anayet.

            Estamos solos, la gente que había ya se ha marchado, almorzamos en la cima y contemplamos la llegada de un montañero que sigue nuestros pasos. Es Manuel Campo, ya somos tres de Sabi en la cima.

Arroyeras y su Tubo Norte.

Culibillas.

            La mañana está sencillamente espléndida y estamos casi en la gloria y digo casi porque nos espera el descenso.


            Como el casquete somital está pelado de nieve y el descenso desde arriba tiene unos metros que entre mixtos y erguidos que no es para nosotros, a las doce menos  cuarto cargamos con las mochilas y nos bajamos unos metros por la arista norte hasta alcanzar la nieve del hombro norte.

            Desde el hombro hay una diagonal suave que orientada al sur tiene que tener buena nieve.

Pala de descenso.

            Tras unos giros en la arista con nieve un poco dura por venteada, la pala no tiene buena nieve, “la tiene excelente” y disfrutamos de unos giros como si fuéramos unos niños recién bañados.

            Pero claro, dura muy poco y enseguida estamos en el rellano de los ibones con el propósito de aprovechar nuestra euforia y marcharnos hacia el Arroyeras para bajar el tubo: otro tema “pendiente” y ahora estamos como motos.


            Maniobramos de nuevo con las pieles de foca, nos aligeramos de ropa y en dirección prácticamente sur salimos en suave ascenso hacia el Collado de Arroyeras al que no pensamos llegar.

            Ganamos altura aproximándonos a la arista  hasta que alcanzamos la parte superior del corredor.

Rellano de Anayet.

Entrando al Tubo Norte de Arroyeras, "el de los franceses."

            Desde un pequeño promontorio que domina la mitad superior del corredor nos montamos en los esquís y nos vamos para abajo entrando junto a las afloraciones rocosas del inicio del mismo.


En el Tubo Norte de Arroyeras.

            La primera parte consta de un corto muro que se baja bien pues la nieve aunque irregular está en buenas condiciones. Luego se acuesta y desciende suavemente casi sesteando.

Espelunciecha desde el Tubo Norte de Arroyeras.

            La zona inferior también se inicia con otro muro bastante erguido pero es amplio y la nieve sigue buena. Más abajo pierde pendiente y se amplia además de que la nieve está más irregular y blanda. Nos deposita en el rellano del fondo del barranco sin complicaciones.

            Desde allí contemplamos el corredor que acabamos de bajar con cierta satisfacción recordando la vieja envidia que nos producía el personal que veíamos bajar por allí mientras nosotros ni soñábamos con hacerlo con los esquís.

            Luego, bajamos unos metros por el barranco completamente cubierto de nieve y tomamos la huella de la mañana para faldear la cara sur de la Punta Espelunciecha.

            El suave repecho hasta el collado lo hacemos con la talonera suelta sin necesidad de volver a poner las pieles de foca.
La Punta de la Garganta desde el Collado de la Glera de Anayet.

            Del collado para abajo seguimos aproximadamente el camino de la mañana  para atravesar en suave descenso la Glera de Anayet y luego descender el resalte final un poco más al oeste que a la subida aprovechando la nieve blanda e irregular que se negocia bastante bien con la pendiente.

            A las dos de la tarde rematamos la jornada en la que habremos hecho alrededor de 900 metros de desnivel y, de paso, hemos liquidado algunos de los viejos fantasmas que deambulaban por nuestra mente.  ¡Quedan otros! No faltaría más.