Petit Vignemale desde Baysellance. 1-7-05.
Telesilla de Pont de Espagne, Hourquette
de Ossoue, Refugio de Baysellance, Petir Vinemale, Col des Glaciers, Pointe
Chausenque, Pitón Carré y Vuelta a Petit Vignemale y Al Refugio de Baysellance.
10-08-1988.
Salida 10:45 h. Llegada 17:15 h.
Sol.
Bastante fácil.
Ascensión.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
Mapa de Vignemale procedente de ING: francés. Vía en amarillo.
La
primera vez que oyes lo de Vignemale te suena a remotísimo, no sabes si te lo
han dicho o lo has soñado; después te
suena a Pirineo Francés que empalmas con lo de “Culuar de Gob” terrorífico y te
empieza a funcionar la maquinita. No te queda finalmente otro remedio que
consultar un mapa y comienzan las sorpresas: está aquí al lado, entre Panticosa
y Ordesa, es tan español como francés y no existe el Pico Vignemale entre la
maraña de cimas señaladas pues es un macizo. Te pierdes en una selva de
glaciares y tresmiles hasta que
finalmente seleccionas la Pique Longue que es su cima más alta con 3299
metros y comienza a fraguarse la leyenda en tu cabeza eres un principiante que
casi no se atreve con cimas.
Después
te enterarás que fulano ha ido por Bujaruelo con una soba olímpica pero luego
allí una gozada y tú sigues teniendo en tu cabeza el Couloir de Gaube y sin
querer vas posponiendo el tema como si se tratase de una reválida que hay que
preparar a conciencia y con absoluto detenimiento.
Un
día oyes eso de que “… con lo que
vosotros andáis lo de Vignemale lo tenéis tirao” y no te lo puedes creer pero
es la chispa que convierte el rescoldo en llama, conoces un poco la montaña que
respetas pero sabes que hay que ir a Vignemal, la llamada es tan fuerte que no
te atreves a desoírla.
Lac de Gaube. 1-7-05.
Esperamos
y terminamos planteando el tema en plan “abarcudo” pues en mi pueblo el que
quiere abarcar mucho así lo llamamos. Sabemos que una cosa es planear otra realizar
aunque mi esposa nunca olvida que
tenemos la mala costumbre, según ella, de hacer a ser posible un poco más de lo
previsto y protesta.
Terminamos
cortando por lo sano, haciendo una esquema
desde Petit Vgnemale hasta el Petit Tapou y allí se verá y fijamos fecha
para la vuelta de la playa pues Agosto
suele ser por lo general muy bueno para la montaña.
La
marcha a la playa resultará épica por problemas de diversa índole y la vuelta
no será menos pero a pesar de todo el 10 de Agosto de 1988 por la tarde quedan
preparadas las mochilas. Nuestra hija dormirá en casa de la abuela Carmen.
Refugio de Oulettes de Gaube. 1-7-05.
Señala
el despertador las seis de la mañana cuando nos despierta, saltamos de la
cama pues a pesar de que es largo el
día hay que aprovecharlo.
En
el coche dejamos atrás la Morrena de Senegué, el Barranco de Arás con el nuevo
Camping de las Nieves a medio hacer pero con gente acampada y alrededor de las
siete y cuarto estamos en el Portalet.
Hay
coches al otro lado de la barrera y nos extraña ya que la frontera está cerrada
de once a siete y lo va a propiciar nuestra impaciencia primero, luego desespero y
por último cabreo, hasta que se hacen las ocho.
No
nos despedimos ni del Midi de Ossau y nos sumergimos como un rayo en el mar de
nieblas que nos esperaba agazapado en la vertiente norte del puerto, ¡lo que
nos faltaba!
Cara Norte de Vignemale. 1-7-05.
Bajamos
al ritmo que nos permiten las nieblas ajironadas entre Fabregues y Gabas y
junto a Laruns nos vamos a nuestra derecha en busca del interminable Puerto de
Aubisque con sus 1200 metros de desnivel. Gourette y su circo duermen su sueño
montañero acunado por las nieblas. Nieblas y más nieblas bajando el Soulor que
ni siquiera nos dejan ver al Balaitus.
Luego
Arras y Argeles, ha levantado la niebla mientras buscamos el indicador de
Cauterets un poco cansados y con retraso.
El
Balneario de Cauterets está concurridísimo ya estas horas, lo que se traduce en
otra pérdida de tiempo para cruzarlo en dirección a Pont de Espagne. Quedan
menos de 10 kilómetros que nos depositarán en el final de la carretera a 1500 metros de altitud cuando son las diez y media.
Pionte Chausenque, Pitón Carré y Gran Vignemale. 1-7-05.
Nos
han aconsejado no tomar la telesilla pues el camino es muy bonito, sombreado
por un bosque de coníferas y solamente asciende 200 metros de desnivel pero
también nos han dicho lo contrario por lo que tomamos nuestra propia decisión
acuciados mentalmente por una jornada de coche por una montaña como ésta,
aparcamos a la sombra de un pino silvestre y tras ponernos las botas nos vamos
con francos en la mano a por el telesilla: billetes de ida y vuelta y para
arriba contemplando el serpenteante camino que discurre a nuestros pies entre
los claros del bosque. Entre tanto damos buena cuenta del bocadillo del
almuerzo.
El camino se separa de la ruta del telesilla
como si quisiera dejar claro quién es quién pero no hay tiempo para nada puesto
que en un breve suspiro nos deposita a
1725 metros de altitud cuando son las once menos cuarto.
No
sabemos cómo ha sido sin intentar remedar a Machado, pero desembarcamos a la
clara luz del sol y contemplamos la maravillosa blancura de la niebla en el
fondo del valle desde el brillante multicolor de la luz: nos parece estar en
otro planeta y nos pone contentos.
Cara Norte del Petit Vignemale y Glaciar de las Neous. 22-7-03.
Echamos
a andar en dirección al Lac de Gaube por pista ancha, lisa y llana siempre al
encuentro del sol pues nuestra cita está en el sur.
-¡¿Qué
es eso?!
-…
Parecen sombrillas… sí, sí, son sombrillas.
-¿Seguro
que sabemos dónde estamos?
-Sí,
esto no es la Costa Azul pero hay que ver cómo se lo montan estos galos: una
poblada selva de multicolores parasoles
sobre la terraza de la Hotellerie bañada por el sol como sacada de Benidorm, Cannes o Dubrobnik a la orilla
del sereno, plácido y marino Lac de Gaube.
Seguimos
nuestro camino por la norte del lago. Apenas hay movimiento y nos recuerda al
Ibonet de Batisielles: los mismos cantos erráticos de granito tan familiar, la
misma pradera alpina, los mimos pinos negros descuidadamente salpicados en ella
y nosotros también los mismos pero unos años después.
El
camino se ha de hacer andando y nada mejor que hacerlo levantando la cabeza y
cargando en nuestra mente los recuerdos. Para cuando te despiertas, el camino
es agradable y las mentes siguen su propio camino.
Refugio de Baysellance desde la Hourquette de Ossoue. 22-7-03.
Eso
parece el Petit Vignemale y el Col des Glaciers que hemos visto en alguna foto,
el Macizo juega al escondite con nosotros entre las estribaciones del Pic
Arraille y las Agujas de Chabarrou pero en un descuido descubrimos el Pitón
Carré y el Paredón Este, iluminado por el sol, de la Pique Longue.
Seguimos
junto al barranco, dejamos atrás la cascada de Esplumouse y mientras nuestros
ojos esperan ávidos el striptease del Couloir, nuestras mentes están ocupadas
en imaginarlo.
Estamos
en el Refugio de las Oulettes de Gaube y el velo está caído a sus pies. Se
acabó la imaginación: aquí está presente, enorme, espléndido, rotundo e
inquietante Couloir de Gaube con su famosísima pared de 800 metros de desnivel.
La imagen es fantástica pero nos esperan otros platos pues éste no es para nosotros.
Hourquette de Ossoue desde Baysellance. 30-6-05.
Es
la una menos cuarto, estamos a 2155 metros de altitud y nos queda un repecho de
alrededor de 600 metros; así que, echamos una ojeada al refugio y nos dirigimos
siempre al sur por la parte izquierda del colosal plateau, que es el cono de
deyección del corredor, en busca del serpenteante camino que remonta la ladera este del Pic Arraille y
que tras un pequeño esfuerzo nos deposite e la
Hourquette de Ossoue a 2734 metros de altitud en medio del clásico e
incontrolado viento racheado que puntual y familiarmente nos saluda.
Es
la una y media y allí aparece el Refugio de Baysellance casi 100 metros más
abajo. Movidos por las ganas de llegar y por el objetivo de encontrar plaza en
el refugio además de por el ventarrón, nos descolgamos rápidamente para abajo y
en un cuarto de hora nos llegamos a las
puertas del refugio.
Se
trata de un viejo refugio angosto y bien conservado. El guarda nos atiende en
un correcto castellano y nos pone al corriente de las normas que entiende como
imprescindibles.
Refugio de Baysellance. 30-6-05.
En
un rincón del poco poblado comedor, disponemos la comida y demás enseres en un
cesto y preparamos las mochilas con lo necesario para la marcha.
Intercambiamos
algún comentario con un par de catalanes que han estado por la mañana en el
Petit Vignemale y que quieren volver al día siguiente con cuerda para hacer el
Col des Glaciers y nos confirman la mejoría del tiempo al igual que lo han
hecho los empleados de la telesilla.
Son
las dos y media de la tarde cuando salimos del Refugio de Baysellance para desandar
camino hasta la Hourquette de Ossoue a la que llegamos en veinte minutos
encontrándonos con cierta actividad en los alrededores y con el viento.
En la Cima del Petit Vignemale.
Tomamos
dirección sudoeste y por camino bien hollado sobre la cresta que nos conduce
por fuerte pendiente durante media hora, nos deposita directamente en la Cima
del Petit Vignemale situado a 3032 metros de altitud.
Hemos
subido ligeramente al sur de la arista para resguardarnos del viento y han
colaborado un poco algunos estratos que han velado intermitentemente el sol
pero a pesar de todo he subido de pena. No he llevado el ritmo y Rosa me ha
tenido que esperar de cuando en cuando a pesar de que solamente han sido 300
metros de desnivel: la pájara ha sido descomunal.
En
la cima, cómo no, hay un grupo de franceses que nos hacen una fotografía
cogiendo la parte Oriental del Circo de Ossoue y ya recuperado prosigo adelante
por la cresta para ver.
Col des Glaciers y Petit Vignemale desde el Glaciar de Ossoue. 30-6-05.
La
tarde ha mejorado, yo no veo muy liada la arista y le aviso a Rosa de que voy a
continuar un poco más, para que espere tranquila y abrigada del viento.
Salvo
un par de pasos que con un breve rodeo son fáciles y me doy de narices con la brecha abierta en
la cresta: por el sur está vertical y fea, por el norte aérea, muy aérea y al
frente es una laja vertical sin fisuras de cinco o seis metros.
Otra
vez será, pienso mientras la vista se me va por una fisura prácticamente
horizontal de entre 10 y 30 centímetros de anchura, que una docena de metros
debajo de mis pies va a incorporarse al otro lado de la brecha pero por debajo
tiene la abrupta caída al Glaciar de las Nieves.
Petit Vignemale desde debajo del resalte del Glaciar de Ossoue. 30-6-05.
Es
un paso aéreo de adherencia en descenso con buenas presas al principio ya que
tiene forma de techo y se puede descender en expansión; luego el diedro se
verticaliza, la laja sigue lisa y la fisura queda todavía algo abajo pero tras
una evaluación sería concluyo en que las suelas vibran nuevas y un par de buenas
manos tienen que ser suficiente.
Lo
son. Con sumo cuidado pongo los pies en la fisura y respiro. Otro paso aéreo en
la cresta pero con excelentes agarres me deposita en medio del Col des Glaciers
que ahora es una autopista aérea.
En
cuatro pasos me pongo al otro lado del collado y grito. Rosa me ve.
Cara Sur del Petit Vignemale. 30-6-05.
Luego
inicio la cresta en ascenso por probar la subida hacia la Pointe Chausenque.
Hay dos fisuras practicables que destacan sobre el fondo gris calizo,
ligeramente al oeste del filo. Tomo una de ellas y a fuerte ritmo tras salvar
alguna delicadeza hasta la incorporación a la misma y utilizando las manos
continuamente, me planto en el Cima de la Pointe Chausenque sudoroso pero
contento, han sido 250 metros de desnivel subidos en directa, estoy a 3204
metros de altitud. De nuevo grito pero Rosa no me ve a pesar de oírme.
Mientras
recupero la respiración me alargo unos pasos hasta el Pitón Carré pues no es
más que un paseo y me doy la vuelta sin pérdida de tiempo, mañana repetiré las
cimas con Rosa y con más tranquilidad.
Voy
corriendo a ratos pues después de lo mal que he subido me encuentro pletórico.
No invertiré más que un cuarto de hora en volver desde el Pitón Carré al Col
des Glaciers, Rosa debe estar cansada de esperar.
Petit Vignemale desde Oulettes de Gaube. 1-7-05.
De
la fisura a la cresta, con confianza es más fácil. Rosa me espera helada e
inmediatamente nos vamos para abajo con un dialogo-discusión sobre di debería
haberlo hecho o no, de si tengo o no sentido y demás etcéteras. Las cuatro y media se
convierten en las cinco y cuarto cuando llegamos de nuevo al Refugio de
Baysellance, el sol se esconde aquí, el viento prosigue y nosotros tenemos toda
la tarde para descansar.
Para ver la Continuación.
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